claro qe no son mios. ni siqiera de Sarea Okelani. son de Rowling. algo mas? no? bueno.
una cosa mas. :( no sean tan malos! dejen reviews! sé qe hay gente leyendo esta historia, no por nada tiene 288 hits! qe les cuesta mandar un review? es solo picar un boton, por el amor de dios ¬¬. y si no saben qe decir¿qe tal un: mago, gracias por actualizar tan rapido, nos encanta la historia de Sarea Okelani? nunca falla.
NO SUBIRE OTRO CAPITULO HASTA QE TENGA UNA RECOMPENZA DIGNA T-T
El viernes, Ginny recibió una invitación oficial de parte de Jade Streetham para la fiesta el fin de semana siguiente (pergamino blanco pesado, caligrafía dorada), junto con una lista de reglas y un cuestionario que se suponía tenía que llenar y regresar para el final del fin de semana. El solo hecho de ver el pequeño paquete era suficiente para soltar una serie de mariposas en el estómago de Ginny, y se disculpó de salir a tomar unos tragos con el trío esa noche para poder llenar el cuestionario en paz. Leyó la invitación, la cual era relativamente estándar, y entonces continuó a los otros documentos. Había una pequeña cartilla con una nota.
Queridísima Srta. Weasley,
Estamos complacidos que podrá acompañarnos el sábado por la tarde a las 11pm a una reunión privada después de la celebración general. Por favor encuentre adjunto un cuestionario que deberá completar y regresar con la lechuza que entregó esta carta antes de las 6pm en domingo. La información que provea en el cuestionario nos ayudará asegurarle un compañero apropiado para usted. Asegúrese de familiarizarse con las reglas para minimizar cualquier retraso y nos ayude a cerciorar una experiencia satisfactoria para usted.
Todos los participantes deben estar disponibles hasta las 9am el domingo después de la reunión. Si no puede cometerse a esto, le agradecemos su interés, y esperamos verla en otro evento en un futuro cercano.
En un esfuerzo para preservar el anonimato, por favor NO divulgue su identidad a nadie en la fiesta. Por favor refiérase a si misma como 'Srta. W.' Ha sido asignada un número al azar que será usado para propósitos de identificación. Su número es 58.
Esperamos con ansias oír de usted.
Comité Coordinador del Evento
Ginny estaba honestamente atónita por todo el trabajo y tiempo que se estaba invirtiendo en esto. No tenía idea de que estas cosas fueran tan organizadas o que sonaran tan…clínicas. Había imaginado una masa de cuerpos humanos corriendo hacia un recipiente de Trasladores, tomándolos al azar. Aparentemente, iba a ser más civilizado que eso. No debería de estar sorprendida, por supuesto. Los Streethams eran de la alta alcurnia, lo cual los hacia la comidilla de los tabloides.
Cogiendo una pluma, Ginny se estiró sobre su cama y comenzó a llenar el cuestionario, tratando de determinar como debería contestar cada pregunta. No había muchas preguntas, pero unas cuantas eran preocupantes, y quería asegurarse que tendría un compañero decente por la noche.
Finalizando por fin, Ginny ató el cuestionario a la pata de la lechuza que había estado esperando pacientemente para llevarlo nuevamente al comité de Jade Streetham. Le ofreció un dulce para lechuzas, pero levantó su pico en una arrogante negación antes de salir volando por su ventana abierta.
Trató de leer las reglas, pero el pergamino era casi de cuarenta pulgadas y Ginny podía sentir como sus ojos se cerraban. Había algo sobre varitas siendo confiscadas y siendo llevadas a una locación segura para después regresarlas, y hechizos anticonceptivos que serían proveídos en la fiesta, y todos tenían que pasar por un chequeó medico general, pero terminó por ojearlo solamente, pensando que Robin y Amelia ya le darían los puntos más importantes después.
Ginny quedó dormida, soñando que esta en una fiesta Trasladora, y un extraño alto y de cabellos obscuros llegaba para arrastrarla de sus pies. Hicieron el amor dulce y hermosamente en una cama cubierta en pétalos de rosas, y se casaron en el gimnasio de Jade Streetham. Desnudos.
-.-.-.-.-.-
La siguiente semana fue una muy ocupada para Ginny, quien vio su carga de trabajo redoblada cuando el mundo mágico respondía en escándalo a un incidente donde un Muggle no-sancionado había seguido a Travis Diggory al Callejón Diagon a través del Caldero Chorreante. Había sido descubierto rápidamente, y Aurores habían sido mandados para asegurarse que no recordaba absolutamente nada de lo que había visto, pero El Profeta se había enterado del incidente y lo había puesto en primera plana.
Inmediatamente, el Ministerio fue bombardeada por lechuzas demandando saber como tal cosa había pasado, que era lo que estaban haciendo al respecto, o que si algo era sagrado o si valía la pena continuar guardándolo. Algunos demandaban que todos en el Ministerio fueran despedidos, empezando por el Ministro actuante para que fuera reemplazado por alguien que no fuera incompetente. También había cartas filosofando que esta era una indicación que el mundo Muggle y mágico estaban destinados a alinearse, que las magias antiguas no eran lo suficientemente fuertes para resistir la homogenización ocurriendo hoy día, y que magos y Muggles por igual deberían abarcar este cambio inevitable.
Ginny escribió un número de cartas cuidadosamente fraseadas para mandar a los furiosos constituyentes, pero la mayoría de su tiempo fue gastado con aquellos cuyas preocupaciones iban más allá de las típicas cartas. En cada caso, Ginny le aseguró al escritor que este era un desafortunado pero aislado incidente que ocurrió porque las barreras de seguridad en el Caldero Chorreante estaban puestas para una renovación, pero aún no habían expirado del todo, de modo que habían creado una cubierta que ocasionalmente fallaría. El horario de renovación de ahora en adelante sería cada año, en vez de dos, para asegurarse que Muggles y magos pudieran continuar con una existencia pacífica pero separada. Su padre apareció en la WWN diciendo aproximadamente lo mismo.
De hecho, Ginny estuvo tan ocupada que no tuvo tiempo de pensar en la fiesta Trasladora—podría haber sido un mal sueño, traído por mucho estrés—y se había olvidado completamente del asunto hasta que recibió una lechuza de Amelia el viernes diciéndole que ella y Robin la recogerían a las 9pm la tarde siguiente. Ginny apresuradamente contestó que las encontraría en el departamento de Amelia, y si no le importaba, Ginny llegaría temprano y se arreglaría para la fiesta ahí.
"No que ame el hecho de que vengas Ginny, pero ¿Por qué no te puedes vestir en tu propio departamento?" fue como Amelia la recibió la tarde siguiente.
Ginny pasó a su amiga y tiró su bolso en el piso de madera en la sección de la sala. El departamento de Amelia era enorme y espacioso, lo cual Ginny siempre había envidiado. Viviendo en La Madriguera con seis hermanos había cultivado en ella una apreciación por el espacio. Su dormitorio en Hogwarts había sido un progreso, y compartir un departamento con Hermione era mejor aún, pero Ginny estaba ansiosamente anticipando el día cuando fuera segura financieramente para vivir por cuenta propia. Con su buen trabajo en el Ministerio, ese día no era muy lejano.
"Hermione no sabe que iré," Ginny confesó. "Y no quería lidiar con todos los resollados que obtendría si ella supiera."
"¿Quieres decir que no estaba completamente de acuerdo?" Amelia preguntó, sonando genuinamente sorprendida. "Hmm, yo creí que era una mujer progresiva."
"Lo es…en ciertas cosas," Ginny dijo, desempacando su bolso. "Pero no en la promiscuidad sexual. ¿Te molesta si uso tu baño?"
"¿Me estas llamando sexualmente promiscua?" Amelia demandó, situando sus manos sobre sus caderas, lo cual llamó la atención a su minúscula falda.
"Eso puede ser lo que Hermione piense, pero yo pienso que solamente eres…socialmente aventurada," Ginny ofreció cuidadosamente.
"Socialmente aventurada," Amelia repitió, luciendo complacida. "Si, eso me gusta. Ya sabes donde están las toallas. Pero date prisa," llamó a la espalda de Ginny. "No tenemos mucho tiempo, con tu contoneó tardío."
"Hemos sido bombardeados por lechuzas toda la semana," Ginny contestó fuertemente, desvistiéndose rápidamente y entrando a la regadera. "Escuchaste sobre la—"
"Si, si," la voz de Amelia sonaba apagada, y Ginny apenas y podía escucharla sobre el sonido del agua. Pensó que sonaba como, "Era un tipo bien parecido para ser Muggle¿no es así?"
Ginny decidió pretender que no escuchaba a su amiga. Se bañó rápidamente, sabiendo que apurarse en los arreglos la ayudaba a no pensar sobre lo que estaba haciendo. ¿Era posible que en poco tiempo estaría desvistiéndose para un hombre que no conocía, con el intento de ser físicamente íntima con él? Que pensamiento tan raro e inatractivo. Esta no era ella. Ella no hacía cosas como esta. Empujando sus dudas fuera del camino, se deslizó en su vestido—un numerito de color bronce que había comprado justo después del rompimiento con Adam, pero el cual jamás había tenido la oportunidad de usar.
"¡Gin¿Lista?" La voz de Amelia venía justo detrás de la puerta, y un segundo después fue abierta sin la formalidad de un toque. Amelia no creía en la modestia. "Guau," fue el veredicto para la apariencia de Ginny. "¿Qué, estás esperando jalar esta noche?"
Ginny regresó la sonrisa traviesa de Amelia con una débil, sintiendo como su estomago se ataba en nudos.
"No hagas esto, Gin," Amelia amonestó, empezando a ayudar con los hechizos de maquillaje mientras que Ginny torcía su cabello hacia arriba, dejando mechones para marcar su cara.
"¿Hacer que?" Ginny pretendió no saber a que se refería Amelia.
"Puedo saber que lo estas pensando dos veces. Esta no es sobre la tú que lo pensaría dos veces. Esta noche es sobre la tú que no puede esperar para llegar a esta fiesta y pasarla fantástico."
"Quiero ser esa yo, pero no la puedo forzar," Ginny protestó. "No puedo evitar pensar que esto es algo completamente desquiciado."
"Solo estas sintiendo un poco de aprehensión porque nunca has hecho esto antes," Amelia dijo, frotando los labios de Ginny con un poco de brillo labial. "Eso es algo comprensible. Yo estaba nerviosa en mi primera fiesta Trasladora. Bueno no, en realidad no lo estaba, pero puedo entender porqué tú si. Después de todo, prácticamente eres virgen—"
"¡No soy virgen!" Ginny protestó ardientemente. Su primera experiencia sexual había sido con Oliver Wood, directamente después de Hogwarts. El había sido amigo de los gemelos, y fue a través de esa asociación que el y Ginny se volvieron a encontrar. Habían sido unos cinco meses muy turbulentos, llenos de emociones que iban de arriba abajo como una pluma en un viento fuerte. Ginny había encontrado a Oliver muy atractivo, y al principio había sido indulgente con sus caminos singulares. Quidditch siempre había sido si primer y verdaderísimo amor, y aunque Ginny pasó un gran tiempo con el y no estaba buscando una relación permanente, los hechos de que se le olvidaba mandar siquiera una lechuza y cancelar citas a última hora, rápidamente se volvieron aburridos. Aún cuando estaba ahí, hablaba solo de Quidditch, hacer conversación entre ellos era extremadamente monótono. La estrella de Oliver se estaba elevando, y mientras más difícil se volvía verlo menos Ginny notaba o le importaba que no se encontrara. Había sido una amistosa partida, llevada a cabo en dos lechuzas.
Su siguiente novio, juró, sería alguien que de hecho podría ver en una base regular. A Adam Stonecipher, quien había sido el segundo director de Ludo Bagman en el Departamento de Juegos y Deportes Mágicos (Ginny parecía estar destinada a salir con hombres que tenían una afinidad por el Quidditch), le quedaba el saco. Ambos trabajaban para el Ministerio, así es que a menudo podían tener almuerzos juntos y tenían los mismos horarios para días libres. Adam había sido un tipo muy fácil de relacionar, un par de años más grande que Oliver, y mientras tomaba su trabajo seriamente, disfrutaba muchas cosas aparte del Quidditch. También no le temía a los compromisos; cuando el Ministro Alemán le ofreció una posición como director de su departamento de deportes, le había pedido a Ginny que fuera con él.
Había sido sorprendentemente fácil decir que no. A Ginny le había agradado Adam, pero no estaba lista para cambiar su vida por el. Tenía veintitrés años en ese entonces; no se había sentido lista para acentuarse con una sola persona por el resto de su vida, y al mudarse a Alemania con Adam hubiera parecido como si estuviera exactamente eso.
"Dije prácticamente," Amelia le recordó, examinándola críticamente. "Ha sido más de un año; apuesto a que has olvidado como es el sexo."
"No lo he olvidado," Ginny dijo automáticamente, aunque privadamente se preguntaba justamente eso.
"Te ves arrolladora," Amelia declaró, volteando Ginny al espejo. Ginny tenía que admitir que rara vez se había visto mejor, y esto le ayudo para sentirse más como una seductora y menos como una incómoda niña que esperaba no hacer el ridículo.
"Tu también," Ginny dijo verazmente. Amelia había dejado suelta su cabellera rubia en un estilo alborotado, su maquillaje era oscuramente dramático, y su cabello azul eléctrico parecía estar pintado en ella.
"Deja de verme así, la gente va a pensar que somos lesbianas," Amelia amonestó. "No quieres que nos coloquen en el grupo equivocado¿cierto?"
Ginny rodó sus ojos. "Estoy segura que captarán la idea cuando tengan que despegarte del tipo más cercano."
Amelia levantó su nariz y caminó fuera del baño hasta la sala, donde la conexión Floo se encontraba. Ginny la siguió cercanamente por detrás. "No seas ridícula. Planeó ser completamente fiel a cualquiera que sea mi amante afortunado, al menos por esta noche."
"¿Robin vendrá primero aquí?" Ginny preguntó mientras se enlazaba las zapatillas.
"Mi Dios, mira la altura de esas cosas," Amelia dijo admiradoramente. "Por tu bien espero que no tropieces y caigas. No, la encontraremos con los Streethams. No quiere usar el Floo dos veces y arriesgarse a arruinar su hermoso peinado."
Amelia entró a su chimenea y dijo su destinación. Cuando vio a su amiga desaparecer en las flamas verdes, Ginny titubeó. Tal vez podría irse a casa e inventar excusas después. Pero podía escuchar a sus amigas burlándose por ser una cobarde, y la idea fue suficiente para hacer que tomará determinadamente los polvos Floo y seguir a Amelia a la mansión Streetham.
Robin y Amelia estaban esperándola en el otro lado, junto con alguien que Ginny supuso que era el mayordomo. Solo que no era como cualquier mayordomo que hubiera visto (no que hubiera visto a muchos, pero tampoco parecía uno que hubiera leído): portaba unos pantalones de mezclilla negros ajustados y una camiseta de manga corta, azul marino que abrazaba sus impresionantes bíceps, y su cabello estaba estilizado con una buena cantidad de gel. Le mandó una sonrisa de bienvenida. "Hola, yo soy Rico Forrest. Es genial tenerlas aquí esta noche," dijo con tan solo una leve sospecha a un acento. "¿Y cual es tu nombre, querida?"
"Er…" Ginny tosió, agitando su mano para deshacerse de los residuos del polvo Floo. Podía sentir como se sonrojaba, como siempre lo hacía cuando se enfrentaba con un hombre bien parecido, aunque fuera gay (como Rico probablemente era). "Gi—am. Srta. W.," dijo, como instruida. Sus ojos estaba llorando un poco mientras sus amigas venían y la ayudaban a limpiarse.
"Deberían de poner un spot de Aparición, si me preguntan," Robin refunfuñó.
"Demasiado riesgoso," Amelia dijo en un susurro conspirador. "Jonathan Streetham tiene muchos enemigos."
"Yo creo que no quiere que su esposa tenga un acceso tan fácil a sus amantes," Robin rejuntó.
"¿Y tienen su invitación con ustedes?" Rico interrumpió.
"Oh, yo—" Preocupada con sus dudas, Ginny no le había dado un segundo pensamiento a la invitación. Por un momento sintió un hilo de elación. ¡Esta era la respuesta! Sin una invitación, no podía estar en la fiesta. Solo les diría a las chicas que regresaría pero no la podía encontrar. ¿Por qué no se le había ocurrido esto antes?
"¡Aquí esta!" Amelia dijo felizmente, entregándola. "La vi en tu bolso, Gin, y no quería que la olvidaras, así es que la traje conmigo."
"Que considerado de tu parte," Ginny dijo con cierto grado de desánimo.
"Ah sí, veo que es una nuestras invitadas especiales esta noche, Srta. Weasley," Rico dijo, viendo su lista. "Solo necesitó hacer una pequeña inspección salubre. No se preocupe, no dolerá." Agitó su varita alrededor de ella y asintió con satisfacción. "Grandioso, ahora damas, cuando el reloj en el salón principal comience a sonar once veces, por favor diríjanse al Salón Blanco. Habrá alguien disponible para dirigirlas cuando el tiempo se presente. Si llegaran a necesitar algo durante el transcurso de la velada, por favor no duden en llamar a uno de nuestros elfos domésticos. Estarán felices de servirlas."
"Gracias," Ginny dijo, pero Rico ya se había ido a atender a otro invitado.
"¿Es acaso ese un nuevo vestido?" Robin preguntó mientras avanzaban. "No lo había visto antes."
"No es nuevo exactamente, pero no lo había usado antes de hoy," Ginny respondió, esperando que encontraran alcohol pronto. "Te ves genial, Robin." Y así era, en un vestido negro que era modestamente largo hasta el piso pero que dejaba sus brazos y espalda descubiertos. Su largo cabello negro estaba atado en una ordenada coleta, la cual estaba decorada con una grande abanico violeta estilo oriental.
"Si, somos las bellezas del baile," Amelia anunció. "Cualquier hombre aquí será afortunado al encontrarnos en un cuarto al final de la noche."
"¿Podrías mantener tu voz baja?" Robin siseó mientras que Ginny buscaba frenéticamente un poco de alcohol.
"¿Qué? Solo estoy declarando lo obvio. Misericordiosa Glenda¿que está usando esa mujer?"
Resultó ser que el cuarto en donde habían arribado estaba casi en la entrada, y el recibidor ya se estaba llenando con los demás invitados. Ginny escuchó con la mitad de un oído a Robin y Amelia, quienes discutían los méritos—o la falta de—de los trajes de cada persona, y agradecidamente rescató una copa de champagne de la bandeja cargada por un elfo doméstico que pasaba por ahí.
Era extraño que tan normal parecía todo. De todas las apariencias, esta era una típica fiesta. Un poco más rico de lo normal, cierto, pero absolutamente nada saltaba a Ginny como si gritara 'esto solo es una apariencia para encuentros sexuales morbosos.' De hecho, Ginny había estado en reuniones que hubieran parecido mucho más cuestionables en apariencia que esta mezcla de lo mejor de la sociedad. Todos se estaban comportando muy propiamente, como si no supieran porque estaban aquí. ¿Por qué molestarse con esta parte de la velada? Ginny se preguntó. ¿Por qué no simplemente llevar a todos a un cuarto y comenzar a seleccionar Trasladores? Esto era como los ricos hacían las cosas, supuso. Todo seda y finuras en la superficie, para engañar al observador y hacerle creer que no podría haber nada más que propiedad por debajo.
"¡Hola Ginny!"
Volteó a la animada voz, solo para congelarse en horror al ver a Colin Creevey. "Hola, Colin," dijo débilmente.
"Gran fiesta¿eh?" preguntó, mostrándole la gran sonrisa que era solo para ella.
El instinto de Ginny le estaba diciendo que tirara la primera puerta y saliera huyendo por ella, pero valientemente peleó la urgencia.
OhpordiosColinestáaquícomopuedeserestoohpordioslediráatodosnuestrosconocidos. Sus piernas se sentían tiesas y sobrenaturales. "Acabamos de llegar," respondió. Tal vez podría fingir inocencia. ¿Cómo le podía sonreír como si fuera otra reunión más?
"¿No piensas presentarnos a tu amigo?" vino una voz femenina.
Un filoso codo fue introducido al estomago de Ginny, y muequeó a Amelia. "Er, Colin, estas son mis amigas, Robin Seggs y Amelia Andrews—todas solíamos trabajar en el mismo piso en el Ministerio. Este es Colin Creevey; el y yo fuimos juntos a Hogwarts."
"Estábamos en el mismo año," Colin ofreció, ofreciendo su mano. Robin la sacudió de una manera realista, pero Amelia recorrió su otra mano por su brazo hasta su codo y lo mantuvo durante la introducción. Ginny y Robin rolaron los ojos la una a la otra, pero ni Amelia ni Colin lo notaron, que parecía encandilado por la rubia mujer que aún no le soltaba la mano.
"Oh, entonces eres solo un bebé," Amelia dijo, viéndolo a través de sus pestañas.
"No, tengo veinticuatro," Colin replicó, sonriendo obviamente.
Ginny y Robin fueron ambas atacadas por un ataque de tos, pero Amelia estaba sin preocuparse, diciendo, "Oh, entonces eres un hombre. Dime Colin¿eran tu y Ginny pareja en la escuela?"
"Oh, no," Colin aseguró. "Alguna vez la invite al baile de navidad, pero me rechazó. Fue en frente de todos esos Slytherins¿lo recuerdas Ginny?"
"Lamento tanto eso, Colin," Ginny dijo, sintiéndose adolorida. Maldita sea Amelia por sacar historia antigua. "No tenía idea de que estaban ahí."
"Eso es terrible," Amelia dijo, acariciando el brazo de Colin benévolamente. "¿Encontraste otra cita?"
"No, no pude darle la cara a otra chica por años," Colin replicó. "Era bastante tímido entonces."
Ginny deseó que el aire la absorbiera a la atmósfera, para que pudiera desaparecer. ¿Por qué, de todas las personas, tenía que ser Colin el que se encontraba aquí¿Y porque estaban discutiendo este tema sobre todas las cosas? No había sido uno de sus momentos orgullosos, especialmente cuando los Slytherins—todos hombres, si recordaba correctamente—habían comenzado a reírse cruelmente y a hacer comentarios soeces. Colin debería de tener mejor juicio que atraparla sin conocimiento y afuera del salón de Pociones, para variar.
"Puedes apostar que yo no te hubiera rechazado," Amelia dijo, algo fuera de aliento.
En ese punto, Colin podría haber caído cara primero al amplio pecho de Amelia si un elfo doméstico no hubiera pasado y ofrecido champagne al grupo con una voz chillona. Esto pareció sacar a Colin de su trance, ya que tan pronto que el elfo doméstico partió con su bandeja con cuatro copas menos, miró alrededor furtivamente e inclinó su cabeza y dijo en un susurro conspirador, "¿Saben que he escuchado?"
Esto, por supuesto, requirió que las tres mujeres se inclinaran para ansiosamente escuchar cualquier chisme que estaba por impartir.
"¿Qué?" Robin preguntó emocionada. Los chismes eran su gran debilidad.
"Yo he escuchado…" aquí Colin pausó para suspenso máximo, "que todo esto es un frente para una de las infames Fiestas Trasladoras de Jade Streetham."
Hubo un momento de silencio de parte de las mujeres, y Colin claramente lo interpretó como interés sorprendido, ya que asintió sabiamente y continuó, "Es por eso que estoy aquí, verán. Fui invitado por un amigo mío quien es conocido de Jade."
Ginny levantó la copa de champagne hacia sus labios y bebió…y bebió. Robin y Amelia hicieron lo mismo, y Ginny sospechaba que todas estaban tratando de ocultar sus reacciones, aunque la de ella era alivio la de ellas, sospechaba, era diversión. Cuando ya no hubo una sola gota de líquido en su copa, Ginny se sintió lo suficientemente compuesta para decir, "¿En serio? Debes de estar equivocado. No he visto nada que sugiera algo indeseado."
"Bueno, no," Colin admitió. "Pero he escuchado que estas fiestas son organizadas muy elegantemente."
"¿Por qué tan interesado¿Estas esperando unirte a una fiesta Trasladora?" Amelia preguntó sugestivamente.
Ginny tenía el horrible presentimiento que el hechizo que había esquivado no serviría de nada. Colin no tenía idea de que estaba en una de las infames fiestas Trasladoras de Jade Streetham—o al menos, aún no había recibido confirmación alguna—y la última cosa que Ginny quería era que el descubriera la verdad. Conocía a Colin. Colin conocía a gente que ella conocía--¿Cómo podría mostrar su rostro en público si alguien más se enteraba de esto? Trató de mandarle a Amelia las señales de 'para y desiste', pero la otra mujer no podía verlas o la estaba ignorando deliberadamente.
"Oh no," Colin dijo, con tanta indignación que Ginny nuevamente sintió ese piquete en la conciencia que le decía exactamente como debería estarse sintiendo sobre todo el asunto. "Solo la quiero reportar."
Amelia se mostró completamente sorprendida. "¿Reportarla¿A que te refieres¿Qué no adultos consultados pueden participar en un poco de sexo inofensivo si así lo desean?"
"Er, hablando teóricamente," Ginny dijo, pensando que Amelia estaba siendo demasiado defensiva. Colin seguramente vería a través de ellas en cualquier segundo.
"¿Eres del Departamento de Refuerzo Mágico?" Amelia demandó. "Te haré saber que el uso recreativo de los Trasladores ha sido permitido desde 1918, en el caso de Brownstone vs. Consejo Mágico de Decencia Moral, mientras llenes los papeles apropiados con el Departamento de Transporte Mágico—"
"Colin no trabaja para el Ministerio," Ginny interrumpió, sintiendo que si Amelia no dejaba de ser tan obvia sería forzada a tomar medidas más drásticas…tales como empujarla a la maceta de un geranio. "Trabaja para El Profeta."
"¿Eres un reportero?" Amelia dijo, mostrándose horrorizada. Claramente había entendido el importe que eso tenía. Si Colin descubría que estaba en medio de lo que el exactamente sospechaba, escribiría un artículo sobre las fiestas lascivas y lujuriosas de Jade Streetham, donde los invitados hacían muchas más cosas que solo charlar y bailar—y ahora sabía el nombre de Amelia. Había una diferencia entre creer y participar en la libertad sexual, y que fuera hecha a conocer al entero mundo conservativo de la magia por el diario.
"No como tal," Colin dijo. "Soy un fotógrafo por el momento, pero en realidad me gustaría comenzar a escribir piezas. Creo que esta sería la historia que ayudaría convencer a mi editor que estoy listo para el puesto."
"Eso es fantástico, Colin," Ginny dijo, ya que Robin y Amelia lo estaban viendo horrorizadas. Estaba agradecida a la ingenuidad en él, que permitía que permaneciera inconsciente al significado de la apasionada defensa de Amelia por los asistentes de tales fiestas. Tal vez esta tarde podía ser salvada, después de todo. Ella misma estaba sintiéndose más confiada en la decisión con la cual había estado peleando mentalmente desde la aparición de Colin: Esto había sido una muy mala idea, y cuando el tiempo viniera para la selección de Trasladores, le desearía a sus amigas buena suerte y se iría directamente a casa. Nada de lo que pudieran decir la convencería. Ver a Colin había causado que sus sentidos regresaran corriendo, y estaba casi emocionada por el alivio que sentía.
"Si, bueno, todo depende de esta fiesta¿no es así?" dijo lúgubremente. "Ni una sola persona con la cual he charlado ha dado siquiera una pista de que saben de que estoy hablando."
"Oh querido. ¿No le has estado preguntando a la gente si esta es una fiesta Trasladora, verdad?" Ginny no podía creer que siquiera Colin fuera tan estúpido. Nadie le admitiría tal cosa a un extraño, particularmente a Colin, ya que el chico no tenía ni un solo hueso casual en su cuerpo y su disgusto fascinado probablemente se mostraba en su voz."
"Claro que no¿por quien me toman?" Colin preguntó ofendido. "Pero he dejado pistas aquí y allá, preguntando si habían otras actividades planeadas para la fiesta, las cuales podían incluir objetos mágicos y transporte…"
Ginny suprimió la urgencia de enterrar su cara en sus manos, mientras que Robin soltaba una risita. "Lo siento, Colin, parece ser que tendrás que esperar otra historia para hacer tu debut en el periodismo," Ginny dijo, tratando de sonar vivaz.
"Si," dijo malhumoradamente. "Tan pronto como te vi, supe que tenía que estar equivocado."
En contra de sí misma, Ginny se tensó, y podía ver desde el rabillo de su ojo que aunque Robin y Amelia estaban discretamente viendo hacia otro lado, estaban sin lugar a dudas, escuchando cada palabra. "¿Qué quieres decir?"
"Bueno," Colin dijo brillantemente. "no hay manera de que tu estuvieras enredada en tal cosa, Ginny."
"¿Y porque no?" preguntó, intentando sonar casual, pero pensó que sonó más como una acusación.
Colin se vio confundido. "Bueno, porque tu eres…" Parecía estar buscando una palabra. "tu," finalmente terminó.
Ginny sabía que no lo había dicho como una ofensa; de hecho, había pensado que ella lo tomaría como un cumplido. Pero aún se estaba mostrando sensible a la sugestión de Amelia: que era aburrida y predecible, aunque la otra chica no lo había puesto en esos términos. "¿Y yo no podría estar tomando parte de algo tan interesante como una fiesta Trasladora, es eso?"
Colin arrugó su ceja. "Es solo—bueno, tales cosas son un poco inapropiadas¿no lo crees? Y vulgares, si me preguntas."
"Lo haces sonar como si las fiestas Trasladoras abarcaran sacrificios humanos o…o gente que quiere dormir con ovejas o algo," Ginny dijo con irritación, "en vez de ser un medio en el cual adultos acuerdan ser la pareja de cama de otra persona por una noche. Pero supongo que la verdad inofensiva no sería un buen título¿no es así?"
"¿Qué quieres que te diga¿Qué pienso que tú eres del tipo que participaría en algo así? Bueno, no lo haré. Está mal, y no creo que seas del tipo, Ginny, y deberías de estar orgullosa, así debería ser." Colin rió repentinamente. "Ahora¿de que se trata todo esto¿Jugando al defensor del demonio? A ti siempre te gustaron las buenas discusiones."
"No veo que hay de malo en ello…" Ginny comenzó, pero fue interrumpida por Robin, quien jaloneaba su brazo. "Robin que…detente…"
"Lo lamento tanto, Colin, pero nos tenemos que ir. Jade está justo ahí y no hemos ido a felicitarla aún," Robin dijo como disculpa mientras que ella y Amelia arrastraban a Ginny de ahí. "¡Tal vez te veamos después!"
"Esta bien," Colin dijo, mostrándose levemente confundido, pero levantando su copa de champagne en despedida. "Las veo después."
"No si yo tengo algo que ver," Amelia murmuró.
Tan pronto como estuvieron fuera del rango auditivo, sus amigas le soltaron los brazos y Ginny frunció el entrecejo. "¿Para que hicieron eso?"
Robin alzó una ceja mientras que Amelia pedía aún más bebidas. "Porque un poco más, y le hubieras dicho exactamente que estábamos haciendo aquí."
"Yo no…" Ginny protestó débilmente. Era cierto que cuando su sangre ardía era difícil traerla de regreso. En este caso, había estado tan molesta por el juicio tan cerrado de Colin—y si, había estado juzgando a la gente que participaba en tales cosas como fiestas Trasladoras, lo cual incluía a dos buenas amigas de Ginny y hasta cierto punto, a la misma Ginny—que tenía que aceptar que podría haber podido anunciar la verdad, solo para probar un punto. "Bueno, tal vez," terminó embarazosamente.
"Si hubiera sido del tipo más inteligente, hubiera visto a través de ti," Amelia dijo.
"¡Yo!" Ginny exclamó. "¿Qué fue todo eso de estar colgándote de él y llamándolo hombre¿Acaso no tienes vergüenza?"
"¿Qué, esa pregunta otra vez?" Amelia parecía aburrida. "Creí que ya habíamos establecido que la respuesta a eso era un 'no.' Aparte, no lo hubiera tocado con una varita de diez pies una vez que descubriera que era un reportero. Lo cual podrías haber mencionado en tú introducción," agregó.
La tensión que Ginny había estado sintiendo estaba desvaneciéndose rápidamente, nuevamente segura en el manto de sus amigas. "Bueno, yo no sabía que tenía la tonta idea de escribir un artículo sobre las fiestas Trasladoras¿o si? Les puedo decir que casi me da un infarto cuando lo vi. OhporDios¿pueden imaginarlo si me Traslado a un cuarto donde Colin estaba?" Ginny sintió la piel chinita de horror. "Oh, es demasiado terrible como para contemplar."
"No parecía tan malo," Robin aseveró. "Bastante dulce, de hecho."
"Ese no es el punto. El punto es que lo conoce," Amelia dijo, haciendo que Ginny asintiera vigorosamente. "Créeme, es mejor cuando el hombre es un completo extraño."
"Bueno, tú eres la experta aquí," Robin dijo seriamente.
"Si no eres cuidadosa, te encontrarás en mi lista, Robin," Amelia dijo con severidad juguetona.
"Pero es una lista tan larga; no me sentiría especial," Robin dijo. "Oh, esa no es la lista a la que te referías. Cierto. Me considero advertida, entonces."
"Perra. Espero que te toque alguien con verrugas. Ahora, suficiente de esta agua azucarada con espuma. ¿Dónde están las verdaderas bebidas?"
y para qe vean qe tengo un noble corazón, aqi les dejo una probadita del siguiente capitulo:
Solo corre, Ginny pensó. Nadie más te puede ver. Eventualmente saldrás.
"¡Número cincuenta y ocho!" Jade ladró.
Ginny se sacudió en reconocimiento, aunque no tenía la presencia de mente para entender porque sus amigas estaban soltando grititos de emoción y la empujaban hasta que se dio cuenta que ohpordios esa soy yo.
-.-.-.-.-.-.-.-.-
"¿Te conozco?" soltó de repente, forzándose a detener su escape y mantenerse quieta. Parpadeó rápidamente, sus ojos comenzando a sentirse algo raros, como si alguien estuviera enfocándoles diminutos rayos de luz.
"¿Oh si?" Sonaba divertido.
"Creo que…" Algo hizo clic en su cerebro, y Ginny se detuvo, todo proceso voluntario deteniéndose. Justo cuando identificaba su voz, su visión regresó en horrífica agudeza y claridad de color. Todo era súbitamente brillante, revelando una vista tan no bienvenida que volvió a cerrar sus ojos, esperando contra esperanza que solamente fuera una invención su de su sobre activa, ansiosa imaginación. Pero cuando volvió a abrir los ojos, aún estaba ahí, viéndolade una manera que la hacía sentir como un pequeño, indefenso cordero...
no subire otro capitulo hasta qe al menos reciba cinco reviews. no es mucho pedir, vdd:(
