wow. debería de haber pedido cinco reviews por capitulo desde el principio. ustds son geniales! como han sido tan lindos, aqi les va el sig. capitulo de Fiesta Trasladora, por la genial autora Sarea Okelani.
ya sab'n. cinco reviews por capitulo, y tendran el qinto muuy rapido. ya lo tengo hecho. solo es cuestion de qe logren convencerme...sobornarme...tomenlo como qieran. XD. muchisisimas gracias. son geniales.
cinco reviews!
Robin de hecho había visto a Jade Streetham, pero su anfitriona estaban tan ocupada (haciendo qué exactamente, Ginny no sabía, pero tenía el aire de una mujer extremadamente ocupada), que su encuentro duró menos de un minuto. Aparte de Colin, la única persona que le era familiar a Ginny era Adrián Pucey, pero estaba tan entretenido en plática—si es que así podrías llamarle—con una morena alta cuyo vestido escarlata solo era eclipsado por el rojo de sus labios. Era dudoso que reconociera a Ginny, de cualquier forma; habían estado en círculos completamente diferentes en la escuela, y aunque se había aventurado fuera del suyo de vez en cuando para conquistar a otra bruja, sus gustos nunca habían corrido hacia pequeñas pelirrojas de la noble Casa de Gryffindor.
En cuanto más se acercaban las once en punto, más y más gente llegaba a llenar la parte pública de la mansión y a tomar parte del alcohol que corría libremente. Uno de los salones de baile había sido abierto para aquellos que desearan bailar, y Ginny podía escuchar los esfuerzos de la orquesta sobre la plática de la gente alrededor de ella. Habían ido a ver como era el salón de baile—era hermoso y elegante, justo como el resto de la mansión—pero aparte de eso, habían quedado con la mayoría de la gente que escogía hablar y convivir con los otros invitados.
Amelia tomó la iniciativa, llevándolas a las tres alrededor del cuarto, ocasionalmente deteniéndose a platicar con la gente que se encontraban (más veces, la otra gente incluía a hombres apuestos). Ginny sonreía y asentía, contestando preguntas cuando se le posaban, pero mayormente se mantenía callada, demasiado nerviosa acerca de lo que le esperaba. Después de la confrontación con Colin, había cambiado nuevamente de parecer y había decidido que sí lo haría—se sentiría algo hipócrita si no lo hacía, después de haber defendido las fiestas Trasladoras tan apasionadamente—pero eso no significaba que no deseaba que la mansión ardiera en llamas para que tuviera una razón legítima para salir de ahí.
"Ginny¿Qué te sucede?" Robin preguntó quedamente mientras Amelia se encontraba ocupada coqueteando con tres hombres a la vez. "¿No te sientes bien?"
Debería fingir sentirse enferma, Ginny fijó. Decir que se sentía mal, que se estaba enfermando de influenza o algo, pero eso solamente sería una excusa, la manera de los cobardes. Y aunque Robin le creyera, Amelia vería a través de ellos. "Estoy bien," dijo, sonriendo fugazmente. "Solo que deseo que la tarde ya se hubiera acabado, y que yo ya lo hubiera hecho y no me tendría que preocupar tanto."
Robin asintió. "Bueno, no lo tienes que hacer, sabes. Puedes cambiar de decisión en cualquier momento. En realidad no importa. Es tonto sentir como si lo tuvieras que hacer. Esa es la razón equivocada. Deberías hacer lo que te plazca."
La preocupación en la voz de su amiga eliminó un poco de la presión que estaba sintiendo. Ginny inhaló profundamente. "Gracias, Robin. No, yo—yo quiero hacerlo. Pero es como Aparecerse por primera vez¿sabes? Quieres hacerlo, pero parte de ti tiene miedo de sufrir una escisión."
Robin puso un brazo alrededor de Ginny y le dio un rápido abrazo. "Sé exactamente a lo que te refieres. Pero creo que el peligro aquí es que te la pasarás demasiado bien, y jamás te volveremos a ver. Estarás demasiado ocupada yendo a fiestas Trasladoras para molestarte en visitarnos."
Ginny rió, apreciando la distracción. Estaría agradecida al terminar con esta velada, mucho menos soportaría otra. No había notado que tan rápido había pasado el tiempo; estaba a punto de decirle a Robin que iría por otra bebida cuando Rico apareció.
"Es hora, señoritas," dijo, y comenzó a guiarlas al Salón Blanco. Cuando estaban a punto de entrar, les ordenó que lo voltearan a ver y él discretamente conjuró un hechizo. Inmediatamente, el mundo se tornó en una pintura de Monet, populada con formas borrosas e indistintas.
"¿Porqué nos has cegado?" Amelia preguntó en un tono conversacional, aunque no sonaba como ella misma. "Hmm¿y porqué has hecho que suene como si tuviera un resfriado? No recuerdo que algo así haya sucedido antes."
Ginny no lo podía ver, pero podía escuchar la sonrisa en la respuesta de Rico. "No las he cegado. Meramente he usado un hechizo temporal. Es muy parecido a la vista de aquellos que sufren de miopía sin la ayuda de lentes. Y el disfraz de la voz también es temporal."
"Está bien, entonces ¿porqué nos has dado voces extrañas y miopía?" Amelia preguntó en el mismo tono.
"Protección de identidad, por supuesto," Rico dijo. "No verán claramente a los otros participantes y ellos no las verán a ustedes. Tampoco podrán reconocer sus voces. La única persona que sabrá que estuvieron aquí será su compañero o compañeros, el comité, y por supuesto, sus amigas. Los hechizos caducarán en media hora. No querríamos que estuvieran incapacitadas durante sus actividades."
"Han pensado en todo¿cierto?" Robin croó.
"¡Tengan una hermosa velada!" Rico dijo. "Ahora, solo entren por esas puertas—sigan a la Srta. W., está dirigiéndose en la dirección correcta." Ginny no se molestó en decir que estaba dirigiéndose en la dirección correcta porque esa era la dirección en la cual la estaba empujando. "El salón está lleno de sillones cómodos. Son unas de las primeras invitadas, así es que caminen hacia el fondo. No querrán que alguien entre y se siente sobre ustedes por accidente."
Llegaron al Salón Blanco sin incidente alguno, el cual, como Ginny podía ver, si tenía muchas paredes blancas. No tenía ventanas; lo que sí tenía eran muchas superficies en donde sentarse. Rico no había exagerado la situación—entrando, Ginny casi tropezaba no menos de una docena de veces en la esquina de algún sofá que creyó haber evadido.
"Oh, al diablo con ir hasta el fondo," Amelia pronunció. "Llegamos aquí primero; los demás pueden matarse tratando de llegar hasta la parte de atrás."
"Pero no quiero que alguien se siente sobre mi," Robin protestó. "O tropiece conmigo."
"Tiene un buen argumento, Srta. Seggs," Amelia dijo. "Ya sé—ahí al costado. Caminen hacia la mancha verde. Nos quedaremos cerca del frente, pero nos sentaremos al lado¿de acuerdo?"
Las otras dos murmuraron su consentimiento, y caminaron hacia lo que resultó ser un sillón para dos. Juntas se aplastaron, y era sorprendentemente cómodo, fuera del hecho de que había una persona más de lo requerido en el sofá. Rápidamente notaron que era más cómodo cuando las dos que se encontraban a los extremos se inclinaban hacia enfrente mientras que la de en medio se hacía para atrás contra los cojines, la cual era Ginny. No le importaba; no era como si pudiera ver, de cualquier forma. Podía escuchar a la otra gente tropezándose alrededor, y había gritos de risotadas y profusas disculpas mientras alguien se sentaba en un asiento que ya estaba ocupado.
Ginny respiró profundamente, tratando de calmar su palpitante corazón, pero con todo siendo borroso su sentimiento de desorientación solo aumento. Tenía una de las manos de Robin, pero aparentemente la tenía agarrada demasiado fuerte, porque la otra mujer cuidadosa pero firmemente desenredó sus dedos.
"No te preocupes, Ginny¡todo estará bien!" Robin dijo, tocando levemente la rodilla de Ginny.
Aparte del confundido murmullo de los que recién entraban, había muy poca conversación. Ginny supuso que el miedo a ser escuchado diciendo algo potencialmente injurioso era exponencial cuando no sabías quien te podía estar escuchando.
Antes de que mucho tiempo pasara, una pequeña figura—otro elfo doméstico, Ginny asumió—corrió por el cuarto, silenciando a todos. Cuando el salón estuvo callado, a excepción del sonido de la gente moviéndose nerviosamente en sus asientos, una mujer comenzó a hablar al frente del salón. Su voz era fuerte y clara, elevándose fácilmente sobre las veintitantas personas reunidas. Era, por supuesto, Jade Streetham, y Ginny sospechaba que no había necesitado un hechizo Sonorus, para hacer que su voz sonara concisa y comandante.
"Bienvenidas, mujeres," Jade comenzó, y todos guardaron silencio. "Gracias por acompañarnos esta tarde. Primero que nada, quiero que todos estén en el lugar indicado—todas ustedes han pedido un compañero masculino¿cierto?" Ginny estaba impresionada por la naturalidad con la que Jade lo decía, como si estuvieran discutiendo una escoba que alguien había pedido por lechuza. Vio que la mancha-Jade estaba hablando con otra mancha; probablemente un tipo de asistente. "Muy bien, todas estamos en el lugar indicado. Si no habían acudido a una de mis reuniones antes, están a punto de recibir una grata sorpresa. Y he visto a los hombres aquí esta noche, señoritas—una grata sorpresa sin lugar a dudas." Jade sonaba complacida, y algunas de las mujeres soltaron una risilla mientras que el estómago de Ginny se ataba cada vez en más nudos.
"Esta bien, creo que todas estamos ansiosas por llegar al siguiente paso, ya que tengo otro deseoso grupo después de ustedes. Estas son las reglas, las cuales habrán leído antes de haber venido aquí esta noche, pero las repasaré nuevamente ya que no quiero que ninguna de ustedes venga a mi después, lloriqueando si las cosas no fueron tal como ustedes deseaban." Después hubo el sonido de alguien bebiendo agua…o posiblemente vino. Cuando Jade habló nuevamente, sonaba vagamente aburrida, las palabras saliendo de su lengua como si estuviera leyendo de un manual. Lo cual probablemente estaba haciendo.
"Uno, si las trajeron, sus varitas serán confiscadas cuando vengan a recoger su Traslador—con el cual se pueden quedar. Su varita será enviada por lechuza a su lugar de residencia, donde estará hasta que ustedes regresen a casa. Esta es una medida de seguridad—no quiero que ninguno de mis invitados comiencen un altercado u otros momentos de crisis y se lastimen ellos mismos o los unos a los otros.
"Dos, será requerido que tomen una poción anticonceptiva, la cual Hannah aquí, proveerá.
"Tres, estos Trasladores responden instantáneamente, así es que si tocan uno, usted y la llave serán llevados directamente a su compañero por la noche. Tendrán que escoger por vista solamente—aunque no sé porqué importa si no saben quien está del otro lado.
"Cuatro, una vez que han sido Trasladadas a un cuarto—situado en la casa, por supuesto—serán encerradas por el resto de la noche. Las puertas se abrirán a las siete en punto la mañana siguiente.
"Cinco, para poder asegurar la seguridad de nuestros invitados, cada cuarto será cuidadosamente monitoreado por tres rocas de vista, las cuales son mantenidas por mi confiada asociada, Hannah. Si una situación que pone en riesgos sus vidas ocurre, las puertas se abrirán automáticamente, y Hannah inmediatamente asistirá. No podrán encontrar las piedras, así es que ni siquiera se molesten en buscarlas.
"Seis, si en cualquier punto usted o su compañero siente que el otro se está comportando de una manera inapropiada (de una manera que usted no disfruta, por supuesto), simplemente diga las palabras 'snap explosivo' y ambos serán puestos bajo un aturdimiento de cuerpo completo. Hannah entonces vendrá y los sacará de apuros. Así es que si sienten la urgencia de jugar cartas en medio de otras actividades, sean cuidadosos sobre el juego que escogen, o pueden terminar avergonzándose no solamente a ustedes sino también a la pobre de Hannah. Les debo advertir que no deben usar las palabras seguras al menos que sea completamente necesario; Hannah se encuentra muy ocupada durante la noche y pueden pasar horas antes de que pueda atenderlos. Creo que todas podemos estar de acuerdo en el hecho de que estar en un aturdimiento de cuerpo completo no es la mejor manera para pasar la velada.
"Todos han hecho un compromiso al llenar sus cuestionarios, así es que mi sugerencia es que si cambian de parecer por una razón u otra, simplemente quédense en sus cuartos hasta mañana, cuando podrán irse libremente.
"Ahora, si tienen alguna pregunta, hágansela a su vecino, ya que deberían estar familiarizados con las reglas, y en cualquier caso, me choca tener que repetirme y no tengo el tiempo para contestarlas," Jade concluyó bruscamente. "Estos hechizos protectores no durarán mucho tiempo más, así es que es el mejor interés de todos si nos apresuramos con esto. Estará llamando su número de aplicación. En ningún punto sus nombres serán usados. Depende de ustedes como quieran identificarse con su compañero. Número tres, aquí arriba, por favor."
Mientras una bruja hacía su camino a tropezones en medio de murmullos emocionados, la mente de Ginny estaba ocupada con solo un pensamiento: Esto en verdad está pasando. Ni siquiera puedo escapar, porque probablemente solamente me rompería la cabeza contra un pilar que no puedo ver…
"¡Ginny, deja de preocuparte! Estas haciendo que yo me sienta enferma," Amelia se quejó. "Y vas a arruinar tu vestido si continuas jaloneándolo de esa manera." Estaban sentadas tan juntas que Amelia distintamente podía sentir lo que Ginny estaba haciendo, aún cuando no lo podía ver.
Solo corre, Ginny pensó. Nadie más te puede ver. Eventualmente saldrás.
"¡Número cincuenta y ocho!" Jade ladró.
Ginny se sacudió en reconocimiento, aunque no tenía la presencia de mente para entender porque sus amigas estaban soltando grititos de emoción y la empujaban hasta que se dio cuenta que ohpordios esa soy yo.
Parándose en piernas que no eran del todo estables, Ginny no respondió a las palabras de aliento de sus amigas. Estaba demasiado ocupada tratando de no tropezar con alguien o pisar los pies de alguien más. Las palmas de sus manos se sentían húmedas, y sus cachetes estaban calientes. Tal vez en realidad si se estaba enfermando de algo.
"Su varita, por favor," dijo la figura borrosa que era Hannah.
"No lo traje," Ginny dijo, lo cual era algo irresponsable en retrospectiva, pero ya que lo tendría que haber entregado, no importaba demasiado.
"No te importaría si nos aseguramos¿cierto?" Pregunto Jade-borrosa. "No es que no confiemos en ti. Es que no confiamos en nadie." Su voz sonaba dulce, pero Ginny sentía el acero debajo del azúcar.
Ginny sacudió su cabeza silenciosamente, sintiendo un pequeño cosquilleo cuando Hannah pronunció un encantamiento.
"Aquí tienes, ponte estos," Hannah dijo, dándole a Ginny otra mancha.
Eran lentes, Ginny sintió cuando sus dedos los tomaron. Torpemente los tomó y los recorrió por su nariz. Inmediatamente, su vista fue restaurada.
"No des la vuelta," Hannah advirtió.
¿Bajo la mirada dura de Jade Streetham? Ginny no tenía el valor de mostrar tanta impertinencia. Anteriormente, Ginny solo había estado ante la presencia de Jade por unos segundos. Entonces, había notado que las facciones de la otra mujer eran angulares y filosas de una manera que eran imponentes más que bellos. Ahora, los ojos de Jade la estaban poniendo nerviosa, siendo una azul brillante e hipnótico que hacía Ginny temerosa de encontrar su mirada.
"Toma esto."
Ginny tomó la copa de Hannah, lo cual contenía una pequeña cantidad dorada de líquido que era inmediatamente reconocida como una de las pociones anticonceptivas más efectivas que estaban disponibles al mercado, y acabó con ella. Era insípida, pero burbujeaba en su lengua como champagne.
"Bien… ¿entonces solamente tomo uno de estos?" Ginny dejó que su mirada fuera a parar a la mesa con mantel lavanda que estaba frente a ella, sobre la cual estaban arreglados una variedad de objetos. Su corazón estaba latiendo el doble.
"Ese es el chiste," Jade dijo. "Escoge cuidadosamente," añadió, riéndose, claramente divertida con ella misma.
Ginny mordió su labio. No había, por supuesto, manera de escoger cuidadosamente. Ojeó los objetos inicuos, los cuales incluían cosas como guantes, un tenedor de plata, un peine de cabello, un marcador de libros bordado en oro, y un pequeño plato de uvas importadas, como si fueran bombas esperan explotar en su cara.
"Así es que eres la hija del nuevo Ministro," Jade murmuró suavemente. Ginny sabía que la otra mujer le estaba dando una mirada calculadora, pero pretendió no verla. "Interesante."
Ginny no sabía que decir a eso, así es que no dijo nada mientras veía los objetos sobre la mesa. Mantuvo sus brazos firmemente cruzados en frente de su pecho, no queriéndose arriesgar a tocar uno de los Trasladores antes de que estuviera lista. Trató de concentrarse en la tarea específica en mano, como si estuviera resolviendo un complicado rompecabezas, en vez de enfocarse en el significado del objeto que escogiera. Se preguntó si todos los Trasladores estaban relacionados con el hombre que la encontraría al otro lado de su 'viaje'—si escogía la crema de afeitar aromatizada, por ejemplo¿significaría que su amante potencial era velludo? Eugh.
"Hannah, ve y renueva los hechizos en el resto de las mujeres," Ginny escuchó a Jade decir. "Esto va a tomar más tiempo de lo que esperaba." A Ginny le dijo, "Cariño, la mejor manera de hacer esto es tomar algo que podrás usar después, porque no hay otra manera de hacerlo. Mira¿Qué tal este bonito espejo? Quedaría perfectamente en tu bolso. Muy conveniente y chic."
Ginny miró el espejo que Jade había indicado, pero aunque era lindo, no se sentía lista para hacer una selección en ese momento. En realidad no importaba que objeto tomara; lo que le preocupaba era con quien terminaría después de haber escogido algo. Podía sentir que todas las mujeres en el cuarto estaban impacientándose, y supo que no podía hacer más tiempo.
"De acuerdo, como sea, tomaré el espejo," Ginny dijo finalmente, no creyendo que algo de esto estuviera pasando. Las cosas estaban pasando demasiado rápido…no estaba lista…pero se estiró para tomar el espejo.
"No suenas muy segura. Tal vez ese no es el adecuado para ti, después de todo," Jade dijo, mirándola pensativamente. "¿Por qué no miras nuevamente?"
Fue entonces que Ginny lo vio—no sabía como podría haberlo omitido antes. Tal vez era porque la botella se perdía con el mantel, y el ojo fácilmente lo ignoraba. Se agachó para asegurarse por completo--¡si¡Era una linda y gorda botella de la formula original de Sleekeasy! Esto era mucho mejor que cualquier espejo o par de guantes. Ginny podía presentar el regalo a su compañera de cuarto (podía inventar alguna historia de haberla encontrado en una vieja tienda); Hermione estaría sobre la luna. Al menos una cosa buena saldría de la velada. "Quiero la botella de Sleekeasy."
Jade la miró dudosamente. "¿Estas segura, querida? Me parece que es la antigua fórmula. No creo que quieras eso. En serio, tengo que charlar con Hannah sobre su selección de Trasladores; ¿esta tratando de lograr que quede en ridículo?"
"Ese es el que quiero," Ginny dijo firmemente. Era la única cosa para la cual tenía un uso, y le ayudaría a aliviar su conciencia al hacer algo a lo cual Hermione había estado tan resueltamente en contra.
"Bien, acomoda tus gustos, entonces," Jade dijo, encogiéndose de hombros. "Dame esos lentes."
Ginny hizo lo pedido, triste de ver que se iban, ya que la miopía inmediatamente regresó. Tomó la botella antes que pudiera pensar demasiado y cambiara de opinión, e inmediatamente sintió un jalón debajo de su estómago al ser llevada por una fuerza invisible a su destino. Había pasado ya bastante tiempo desde su última 'Traslación', y había olvidado que tan raro era el sentimiento, como perder tu equilibrio, pero descubrir que estabas de pies, después de todo.
El punto bueno de tener vista borrosa, Ginny decidió, era que en realidad no podía ver el cuarto que giraba alrededor de ella, lo cual le pasaba muy a menudo después de haber viajado por Traslador. Sacudió su cabeza para quitarse el mareo.
Estaba en medio de un cuarto brillantemente iluminado; al menos eso podía decir. La cama era tan grande, tomando una parte significante del espacioso cuarto que hasta sus ojos miopes no podían ignorarlo. Miró apresuradamente hacia otro lado, no queriendo considerar justamente eso todavía. Un paso hacia delante reveló que la alfombra era gruesa y costosa; tan gruesa que se tambaleó un poco. La última cosa que quería era entrampar su tacón en caer, posiblemente abriendo su cabeza contra algo estando sola en un cuarto con un completo extraño, así es que se agachó para remover sus zapatos y tomó unos cuantos pasos hacia enfrente.
Dios, la alfombra era suave. Ginny encogió sus dedos en delicia, y pensó que si tan solo tuviera un buen libro esperándola en vez de un desconocido, la tarde hubiera sido placentera.
No podía evitarlo por más tiempo. ¿Dónde estaba, de cualquier manera¿Seguramente la había visto arribar¿Por qué no decía algo? Al menos, pensó con un poco de esperanza, que no esté aquí. Tal vez quien fuera que se suponía debía estar del otro lado de este Traslador se había acobardado, justo como Ginny había estado a punto de hacer tantas veces…o tal vez había sido detenido por otra razón, pero el punto era que era posible que nadie se presentara después de todo. Aun después de decirse a si misma que no se entusiasmara demasiado, Ginny podía sentir elación emocionada saliendo a relucir, reemplazando la trepidación que había estado sintiendo solamente momentos atrás. Después de todo, si nadie se presentaba, esa no era su culpa¿cierto? Había estado dispuesta a hacerlo, así es que su reputación—en todos los sentidos—estaría intacta.
"¿Hola?" dijo, sintiéndose más confiada. "¿Hay alguien aquí?"
"Bueno, tu estás aquí," una voz masculina arrastró las palabras, deliberadamente sonando las sílabas.
Ginny rápidamente volteó hacia la voz…o donde podía aproximar donde se encontraba la voz. Apretó la botella de Sleekeasy contra su latiente corazón. "Me sorprendiste," dijo, tratando de no sonar asustada o decepcionada, aunque sentía ambas. Quien sea que fuera, estaba sentado, aparentemente, en una pequeña mesa redonda al otro lado del cuarto. Su vista miope lo había pasado anteriormente, y ahora deseaba haber prestado más atención. Ginny apenas podía distinguir una forma que podría ser una persona, pero se preguntaba con cierta displicencia porqué se había mantenido callado todo este tiempo.
Después de todo, tendría que haber notado su llegada, haber notado como miraba a su alrededor, haber visto que tan nerviosa estaba. O tal vez no, Ginny pensó. Si hacía este tipo de cosas con regularidad, podría esperar que ella estuviera tan imperturbada como él.
"Disculpa," dijo el hombre, no sonando arrepentido en lo más mínimo. "Así es que tu eres¿no es así?" La figura borrosa se desdobló de la silla en donde había estado sentado y comenzó a caminar hacia ella.
Ginny tomó un involuntario paso hacia atrás aún cuando sentía su ceja frunciéndose. Esa voz…era familiar. "¿Te conozco?" soltó de repente, forzándose a detener su escape y mantenerse quieta. Parpadeó rápidamente, sus ojos comenzando a sentirse algo raros, como si alguien estuviera enfocándoles diminutos rayos de luz.
Estaba a un brazo de distancia, y se detuvo y cruzó sus brazos. "¿Oh si?" Sonaba divertido.
"Creo que…" Algo hizo clic en su cerebro, y Ginny se detuvo, todo proceso voluntario deteniéndose. Justo cuando identificaba su voz, su visión regresó en horrífica agudeza y claridad de color. Todo era súbitamente brillante, revelando una vista tan no bienvenida que volvió a cerrar sus ojos, esperando contra esperanza que solamente fuera una invención su de su sobre activa, ansiosa imaginación. Pero cuando volvió a abrir los ojos, aún estaba ahí, viéndola en una manera que la hacía sentir como un pequeño, indefenso cordero.
Y Draco Malfoy era el lobo.
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¡Jujuu¡Otro capítulo terminado¿A que soy geniaal? Bueno, yo no. Sarea Okelani, por ya tener esta historia terminada XD. ¿Sabían que está escribiendo ya la segunda parte de esta historia? Créanme, todas en Magical Mayhem estamos que nos morimos para ver cuando la publica. Pero¿ven¡Soy rápida con mis updates! En gran parte por el hecho de que antes de publicar otro capítulo ya tengo como mínimo otro terminado XD. Pero bueno. Como siempre, sus reviews son totalmente AMADOS y agradecidos. ¡Son geniales!
