¿Que os parece si aumento la cantidad de reviews por tres¡Ahora son ocho reviews antes de que suba otro capítulo! Vamos, yo sé quevos podeis sorprenderme¡sos geniales! Es decir, fueron diez reviews para el capítulo anterior y ¡solamente había pedido cinco! Bueno, otra cosa que tengo que aclarar es que esta historia NO es mia. He recibido como un par de reviews felicitándome por mi gran historia, y créanme, yo que daría para que fuera mía, pero NO es así, gran pena. Vuestra humilde servidora es solo la traductora de esta obra de arte, Sarea Okelani es la mente intelectual detrás de esto. Así es que porfavor, denle el crédito a ella. Me halaga que vos penseis que soy capaz de algo tan genial, pero no es así.


Ginny no supo cuanto tiempo estuvo parada ahí, viéndolo, estupefacta. No fue hasta que el tomó un paso al frente que salió de su parálisis y tropezó hacia atrás, buscando la salida más cercana. Localizó una puerta, pero estaba a varios pies de distancia, y no tenía esperanza de alcanzarla antes que Malfoy la interceptara. Asumiendo, por supuesto, que siquiera lo intentaría.

"¿Q-qué estás haciendo aquí?" Tartamudeó, alejándose un paso.

"Bueno…" Malfoy sonrió lentamente, tocando un pulgar a la esquina de su boca. "Estaba preparando una propuesta para presentarla ante la Junta de Regulaciones de Quidditch mañana. Pero ahora…estoy a punto de tener sexo."

Ginny sintió como el aire le salía de los pulmones. "No, yo…" La protesta sonó débil, aún para sus propios oídos.

Malfoy elevó una ceja. "¿No?" Sonaba divertido. "¿Estás segura sobre eso?"

"¡Si!"

Era raro, verlo. Esto era lo más cercano que había estado a el desde los días de escuela, y eso había sido ocho años atrás. En ese entonces, aún odiándolo como lo hacía, no se hubiera sentido fuera de lugar discutiendo con el, o hablándole como a un igual. Bastantes veces le había hablado como si estuviera por debajo de ella, de hecho. Trató de recapturar esa valentía juvenil, pero el tiempo y la madurez habían creado entre ellos un golfo social del tamaño de un estadio de Quidditch. El era un exitoso empresario, un jugador de las grandes ligas en el Ministerio. Ella llenaba formularios, ocasionalmente hacía una presentación en PandoraPoint, y tomaba almuerzos largos. Era la hija del Ministro de Magia, ciertamente, pero esa era una designación de apenas hacia cuatro meses. Se sentía como la misma Ginny Weasley que siempre había sido.

¿Qué estaba haciendo Draco Malfoy aquí? Sabía muy poco de el, pero lo poco que sabía incluía el hecho de que no estaba corto en admiradoras del sexo femenino, y era visto frecuentemente con una hermosa bruja en su brazo (y nunca la misma). Así es que ¿Qué estaba haciendo en una fiesta Trasladora? O tal vez estaba pensándolo completamente mal. Tal vez esta era exactamente el tipo de conducta que hombres como el disfrutaban—siempre buscando algo nuevo, aburridos con lo mundano.

Pero ahora que sabía que ella era con la que se suponía debía dormir¿seguramente cambiaría de opinión? Después de todo, era una Weasley. No había habido algo que el odiara más, alguna vez. Excepto muggles. Y sangresucias. Y los pobres. Y la gente en general que sentía que estaban por debajo de el…

Solo, que no parecía perturbado. De hecho tomó otro paso hacia delante.

Ginny levantó una mano, como si tratara de protegerse de un objeto que venía hacia ella. Inmediatamente la bajó, sintiéndose tonta. "¿En qué, uh, qué propuesta estás trabajando?"

Pareció debatir entre contestarle o no, y finalmente dijo, "Estoy presentando a la Junta mañana sobre la propuesta de vetar el uso de fotografías mágicas en los partidos profesionales de Quidditch."

"Oh," Ginny dijo. Había escuchado de esto. Usualmente la legislación del Ministerio provocaba de poco a cero interés en el público general, pero esta propuesta en particular había conseguido mucha atención, provocando debates coloridos y líneas amargamente divididas. Aparentemente era tan intenso que el Ministerio estaba convocando una audiencia—lo cual casi nunca sucedía. "¿Estas en pro o en contra?"

"Supongo que parecería que estoy en contra," Malfoy dijo, todavía con esa media sonrisa, y pensó que era una respuesta rara.

"Escucha," Ginny comenzó, "obviamente, esto no va a funcionar. No creo que ninguno de los dos esperaba esto. Nos hemos topado con mala suerte, y probablemente sería mejor que escribiéramos esto como una pérdida de ambas partes." Aguantó la respiración, esperando una respuesta.

Ginny deseó poder leer su expresión. Definitivamente había cambiado, pero no sabía si era para bien o para mal. Después de una pausa, Malfoy se encogió de hombros. "Bien." Le dio la espalda y regresó a la mesa, que Ginny podía ver estaba llena con pergaminos, una pluma, y un tintero.

Su fácil capitulación fue tan inesperada que apenas podía procesar que había sucedido. Cuando lo hizo, estuvo momentáneamente irritada por el hecho de que ni siquiera intentaría dormir con ella. ¿Quién creía que era¿Aún creía que era demasiado bueno para ella? Algunas cosas nunca cambiaban. Pero no importaba—no quería dormir con él, tampoco. Ginny continuó viéndolo mientras se sentaba en la silla, levantaba la pluma, y comenzaba a escribir. Reuniendo su orgullo, caminó hacia la puerta y la abrió. O al menos lo intentó. No se movía.

Lo intentó de nuevo. Aún nada. "La puerta no abre," dijo, regresándose.

Malfoy no levantó la mirada de su trabajo. "En serio. No me digas," replicó en un aburrido monótono, sin levantar la mirada.

"¿Tu hiciste esto?" preguntó sospechosamente.

"¿Por qué estoy tan desesperado por mantenerte aquí a mi lado?"

El escepticismo en la voz de Malfoy era positivamente destructor para el ego, y Ginny no se había sentido tan poco deseable en su vida más que en ese momento. "Esta bien¿entonces que está pasando? No pareces sorprendido."

"Por el amor de Dios, Weasley¿no pones atención antes de meterte en este tipo de cosas¡Esta muy claramente declarado en las reglas!"

Como una voz desde la tumba, Jade Streetham apareció en la mente de Ginny. "Una vez que hayan sido Trasladados a un cuarto…serán encerradas por el resto de la noche." Ginny solo había estado escuchando a medias. Recordaba haberlo leído en las reglas, también, solo que obviamente no le había prestado mucha atención.

"¿Estoy encerrada aquí¿Contigo?" dijo, sintiéndose fuera de lugar.

"Parecería que es así¿no lo crees? Ahora¿podrías detener los comentarios asininos para que al menos pueda terminar un poco de trabajo ya que no me ayudarás a relajarme?"

La última parte de su demanda silenció cualquier tipo de respuesta que habría tenido para el resto. ¿Ayudarlo a relajarse¿Era por eso que estaba aquí?

"¿Qué no tienes una novia para ese tipo de cosas?" se escuchó preguntar.

Malfoy no contestó por tanto tiempo que pensó que no lo haría. Pero después dijo cortamente, "Las novias no ayudan a que un tipo se relaje. Solo lo estresan aún más."

Ginny inmediatamente se sintió a la defensiva, y abrió la boca para defender a su sexo, pero bajó su pluma, mirándola por primera vez desde que había regresado a la mesa, y continuó, "El sexo sin compromisos es la única cosa que realmente funciona. Dos personas complaciéndose mutuamente en la satisfacción física sin expectaciones de cualquier lado. Es el arreglo perfecto¿no estás de acuerdo?"

Solo podía verlo, asombrada por su frió, corte medico de lo que se suponía era un acto de amor entre un hombre y una mujer. "No, ciertamente no estoy de acuerdo," dijo. "¿Por qué creerías eso?"

Malfoy levantó una ceja en sorpresa. "¿No¿Entonces que estás haciendo aquí?"

Por un momento Ginny había olvidado como es que estaba encerrada en una recámara con Draco Malfoy, para empezar. "Porque…" No sabía como terminar la oración sin condenarse a sí misma. Todo lo que había dicho era cierto para la mayoría de la gente que asistía a las fiestas Trasladoras. Ella misma había tratado de convencerse que podía ser sofisticada y enfrentar al sexo de esa manera, pero verlo a él había barrido todo eso de su mente. Este era alguien que conocía. Tal vez si hubiera sido un extraño anónimo, hubiera podido llevar cabo lo planeado¿pero Draco Malfoy? Este era el escenario de lo peor posible.

Bueno¿Por qué no podría ser el? una voz en su cabeza señaló razonablemente. Si no fuera él simplemente sería alguien más. ¿Qué era lo que hacía tan terrible que fuera el?

Porque la odiaba y la despreciaba, por eso. Y ella lo odiaba y despreciaba. ¿Qué no? Se lo había dicho a Robin y Amelia, solo que… ¿como podía, cuando apenas lo conocía? Su conocimiento acerca de el estaba basado en sus recolecciones de los años en Hogwarts, y el tiempo había logrado aplacar lo peor de sus ofensas.

"¿Por qué…?" alentó. "¿Pensaste hacer algo interesante por primera vez en tu tediosa existencia, pero ahora has cambiado de parecer?"

Ahora recuerdo porque lo odio. "Mis razones son mías," Ginny replicó arrogantemente, aunque había declarado lo largo y corto del asunto.

Malfoy hizo un sonido lleno de desdén, y regresó a su trabajo. No exactamente segura de que hacer consigo misma, Ginny estuvo parada al lado de la puerta por unos momentos, viéndolo alternadamente buscar por pergaminos y meter su pluma en el tintero para escribir algo. Parecía completamente inmerso en su trabajo, tanto que no hubiera estado sorprendida al descubrir que había olvidado completamente su presencia.

Sintiéndose incómoda y tonta, aún apretando la botella de Sleekeasy contra su pecho, Ginny se aventuró fuera de la puerta y buscó un lugar donde sentarse. Las únicas opciones que tenía eran o la cama, o una silla en la mesa en donde Malfoy estaba sentad, y ciertamente no iría a sentarse ahí.

Ligeramente, caminó hacia la cama y se sentó, su espalda completamente derecha para no dar la impresión de que al menos estaba tratando de ser atrayente. Pero estaba tan cerca de la orilla que sus piernas estaban doliendo por el esfuerzo de mantenerla sentada. Haciéndose un poco para atrás, Ginny descubrió para su vergüenza que su pequeña estatura y lo alto de la cama causaban que sus piernas colgaran.

La cubierta era pecaminosamente suave, notó, frotando su mano contra ella. Notando lo que estaba haciendo y como se vería probablemente, de una manera abrupta se detuvo y miró a Malfoy para ver si la estaba observando. No lo estaba. Aparentemente estaba dándose demasiado crédito en el departamento de ser irresistible.

Pero, su falta de atención ayudó a que se relajara, lo suficiente como para que subiera sus piernas a una posición más cómoda, ya que ya estaba descalza. Bueno, tan cómoda como le era posible, considerando lo corto y entallado de su vestido. Ginny meditó en su predicamento. Así es que estaba encerrada aquí, con Malfoy, hasta la mañana. No era tan malo¿cierto? No parecía ser como si estuviera planeando en ser una molestia, y después de todo, ambos eran adultos. Podían cohabitar un cuarto por unas horas sin que fuera la gran cosa. En la mañana podrían saludarse de mano y cada quien partir por su rumbo en una manera perfectamente civilizada.

Pero solamente hay una cama, la mente de Ginny señaló burlonamente. Rápidamente aplastó el sentimiento de pánico que surgió a la idea. Así es que había una cama¿y que? Tal vez Malfoy sería el caballero y ofrecería dormir en el piso o en una silla. De acuerdo, eso era muy poco probable. No importaba; la cama era enorme, y podría haber dado cupo al menos a cinco personas. En el peor caso, ella misma podía dormir en el piso. ¿Pero porque lo haría? Eso daría la impresión de que se consideraba tanta cosa que no confiaba lo suficiente en él para compartir una cama (cuando el lo había hecho bastante claro que de hecho era resistible), o peor, que no confiaba en sí misma al estar en la misma cama que el. No, el único recurso era que compartirían una cama, y estaría bien. Ambos eran adultos racionales. La parte de ella que recordaba como había sido Draco Malfoy en los días de escuela soltaba alarmas, tratando de evitar que confiara en él.

Bueno, no tenía caso estar sentada ahí solamente. Podría encontrar algo que hacer. Tal vez usaría el baño, ver como lucía uno en la casa de los asquerosamente ricos.

Echándole una mirada precursora a Malfoy, Ginny vio que aún estaba completamente absorto en su trabajo, así es que caminó hacia al baño contiguo. Cerrando la puerta detrás de ella, solo podía maravillarse ante la plena riqueza que le dio la bienvenida. No era solamente el tamaño—Ginny notó ausentemente que era el doble que su recámara—era que todo estaba brillando con opulencia, desde los blancos marfiles hasta la llave de oro hasta los jabones en forma de cisne que estaban en perfecto arreglo en sus platos de cisnes de porcelana, los cuales podrían haber pagado un mes de la renta de Hermione y Ginny.

Ginny casi tenía miedo de tocar algo, pero aplastó el sentimiento y caminó hacia el gabinete al lado del lavabo que tenía fila tras fila de botellas llenas de loción, burbujas de baño, y otras cosas. Determinadamente ignoró las lociones de masaje comestibles. Después de un rato de búsqueda, Ginny encontró desmaquillante, reafirmante, y humectante. Con metódica precisión, comenzó a lavarse la cara. Normalmente no se molestaría con tanto en casa, pero le gustaba tener algo que hacer. Cualquier cosa que la mantuviera aquí en vez de allá afuera con Malfoy era buena.

Pero en serio¿Qué tipo de amenaza era? Solo había mostrado vago interés en ella—y solamente porque tenía las partes necesarias. Supuso que tenía que mostrarse halagada que siquiera la había visto como 'camable', considerando que era una Weasley y el una vez había los había comparado con todo lo repugnante.

O tal vez realmente está desesperado, pensó cínicamente, masajeando el limpiador a su cara. Pero realmente no creía eso. Tal vez ella no le encontraba atractivo, pero estaba conciente de que se encontraba entre la minoría de las mujeres. Si Draco Malfoy solamente quería una compañera dispuesta, no había falta de mujeres—u hombres, en todo caso—quienes serían voluntarias para ese papel. Pero aparentemente, esos compañeros esperaban demasiado; esperaban más de lo que él quería dar. Una manera tan fría de ver el esencial acto de amor entre una mujer y un hombre…

Solo, que el sexo no era sobre amor¿cierto? Ginny aplicó humectante a su cara, tratando de no fruncir el entrecejo. No en este día ni en esta edad. Gratificación física, de eso se trataba. ¿Acaso no era tiempo de que olvidara estas ideas tan anticuadas sobre el amor¿No era eso el porqué había acordado venir, en primer lugar? Había permitido que Amelia y Robin la convencieran de asistir porque no había negación alguna de que se había sentido insatisfecha con el estatus de soltera. Hacía las mismas cosas, día y noche. ¿No era tiempo de salirse un poco del molde? Obviamente al menos una parte de ella quería, o no estaría aquí. Y realmente¿Quién podría ser un mejor compañero en tal experimento que Malfoy? No había amor entre ellos, y por eso mismo no había temor que alguno de ellos fuera lastimado. Si iba a hacer esto con alguien¿no tenía sentido que fuera Draco Malfoy, alguien por el cual podía estar segura que no tenía sentimientos? Podría ver si Amanda estaba en lo correcto, si alguien podía experimentar placer sexual con alguien que no tenía en estima. Sexo con Draco Malfoy—era lo mejor que podría obtener en un experimento como este.

Y acerca de Malfoy, tendría que aceptar, no había alguien más perfecto para sus necesidades que Ginny Weasley. Después de todo, no tendría expectaciones. No lo amaba y era completamente aceptable—no, siquiera deseado—que no hubiera más contacto después de esta noche. De hecho, solo estaba considerando esto porque podría despedirse de él en la mañana sin remordimiento alguno. No esperaba nada de él; no quería nada de él. Y eso era lo que él quería.

Cuando la visión de Ginny había regresado y había visto a Draco Malfoy de pie frente a ella, había estado convencida de que esta era la forma de la vida de decirle que estaba cometiendo un grandísimo error. Debería de haberle hecho caso a Hermione; no debería de haber escuchado a Amelia y haber aceptado a esta loca idea. Ahora que lo pensaba bien, esto claramente era la forma en que la vida le decía 'adelante, hazlo'. Había proveído el perfecto compañero, la perfecta situación. Dejar que eso se desperdiciara…bueno, eso solamente probaría que ella era todo habla poca acción. Y si había algo en lo cual Ginny se enorgullecía, era que podía cumplir su palabra.

Era fácil decidir algo en teoría; en práctica era un asunto completamente diferente. Vio a su cara recién lavada y suspiró internamente, deseando haber llegado a esta conclusión antes de haber removido todo su maquillaje. Bueno, si no quería dormir ahora con ella, mucho mejor. Pero ella no sería la que se echaría para atrás.

Abrió la puerta y marchó fuera con propósito, cerrándola fuertemente detrás de ella. Causó que Malfoy levantara la vista del pergamino que estaba examinando.

"Oh bien, te has desecho de la pintura de guerra," dijo, sus labios alzándose.

"Tengo algo que decir, y solamente lo diré una vez," Ginny dijo, llegando directamente al punto antes que su valentía la abandonara. "Y no quiero interrupciones," añadió, al ver como había abierto su boca para decir algo—probablemente un comentario sarcástico. Malfoy inclinó su cabeza y agitó su mano, diciéndole que se apresurara. "Cuando recién llegué, expresaste un interés en, um, ir a la cama conmigo. Si aún lo deseas, yo estaría dispuesta, porque dije que lo haría y no soy del tipo de persona que cambia su palabra. Pero tienes que decidir ahora mismo. Si dices que no, no puedes cambiar de opinión después." Ginny se alegró al notar que sonaba más segura de lo que se sentía. Si no hubiera mantenido sus piernas tan tiesas y derechas, sus rodillas probablemente estarían chocando unas con otras.

Malfoy tiró su pluma en la mesa y simplemente la miró por varios segundos. Esto la puso aún más nerviosa. ¿Se iba a burlar de ella¿Rechazarla en esa manera suya tan cortante y cruel que había visto en acción docenas de veces o más? Lo que hiciera, no sería nada para ella, se dijo a sí misma. Sí o no, no importaba, todo era igual. No era sobre Malfoy, después de todo.

Se tensó cuando se paró y tomó lentos, pero seguros pasos hacia ella con las manos en los bolsillos. Cuando estaba tan cerca que podía sentir su aliento en su frente (no podía verlo a los ojos, así es que en vez, miró directamente hacia el frente, a la hipnotizante curva de su garganta), se detuvo. Después de un momento en el cual Ginny tuvo que combatir la urgencia de besar ese pedazo de piel directamente en su línea de vista, Malfoy agachó su cabeza y dijo en su oído, "¿Quién pensaría que tan modesto discurso me excitaría tanto?"

Ginny quería estar indignada por su comentario altamente provocativo, pero sospechaba que ese era exactamente el porqué lo había dicho, así es que se mordió la lengua. "Claramente estas en una circunstancia desesperada," dijo agriamente, y luego casi cayéndose cuando sintió sus labios en su cuello. "¡Detente!" Estaba distrayéndola a pesar de sus mejores esfuerzos.

"Simplemente estoy haciendo lo que me pediste," dijo, mordisqueando su piel. Tomó sus caderas y la jaló cerca para evitar que escapara.

Ginny soltó aire cuando entró en contacto con la parte de él que comprobaba que no había estado bromeando. No había estado tomándola de una manera particularmente fuerte, pero no había ninguna manera de confundir eso. Empujó contra él, tratando de mantenerse en pie y con una cabeza clara. Podría dejar que sucediera, pensó, y estuvo asustada a que tan rápido su alto suelo moral la había desertado.

Repentinamente, Malfoy la dejó ir, mandando a Ginny contra la pared a tropezones. Era lindo tener algo sólido en lo cual recargarte. "Gracias," dijo, tratando de mantener algún semblante de compostura.

Malfoy se encogió de hombros. "No tengo interés de acostarme con niñitas asustadas."

Ginny farfulló. "Yo no… ¡pero tu…¡Simplemente no me gusta que me manoseen!"

"¿Manoseen?" Sus manos se elevaron en incredulidad imperial.

"Si, bueno." Ahora que estaba fuera de su abrazo, Ginny estaba un poco avergonzada al conceder que había sido una pequeña exageración. Apenas y la había estado tocando, pero su reacción la había alarmado. No sabía que más decir. "Si fuera a cambiar de decisión," comenzó. Lo que diría a continuación decidiría su destino. Malfoy no era del tipo que soportaría a féminas indecisas, lo sabía.

"Yo no puedo cambiar de opinión¿pero tu si puedes cambiar la tuya?" Cruzó sus brazos. "Ah, bien. La prerrogativa femenina, supongo. ¿Estás cambiando de opinión? Porque en realidad tengo bastante trabajo que hacer," dijo cortésmente. "Así que, si ese es el caso…"

"No la he cambiado," Ginny soltó. "Yo solo…esto es muy incómodo. Para mí. Porque yo…bueno."

Malfoy asintió. "Entiendo."

"¿En serio? Oh¡estoy tan aliviada!" Ginny dijo en alivio. Entonces le enarcó los ojos sospechosamente. "¿Qué entiendes exactamente?"

"Bueno, que eres una santurrona."

"Que soy una--¡no lo soy!"

"Si, lo eres. Está bien, Weasley. Es de esperarse, siendo que te juntas con santurronas, y—"

"¡No es así!"

"—Puedo decir que obviamente me tienes miedo—"

"¡No eres exactamente abrazable!"

"—así es que, no es tan sorprendente."

"¡No sabes ni mierda de mí, Malfoy!" Ginny exclamó. "¿Quiénes son estas santurronas con las cuales se supone me junto?"

"Bueno, está Granger—"

"¡Ja!" Ginny dijo triunfantemente. "Te haré saber que mí círculo de amigos si se extiende más allá de lo que conociste en Hogwarts."

"¿Ah sí?" murmuró, viéndola en forma tal que la distrajo por un momento.

"Sí," replicó, cuando pudo controlarse. "Una de mis buenas amigas es Amelia Andrews." Esperaba que este fuera su as bajo la manga, pero estaba por ser decepcionada.

"No la conozco," Malfoy dijo.

"¿Qué¿No la conoces? Pero…" ¡Tenía que conocerla! Todos conocían a Amelia¿cierto? "Bueno, ella es socialmente aventurada," suplió, aunque el punto cayó algo planamente. Confía en Malfoy para que arruine también eso, pensó.

"Ya veo. ¿Y me estás diciendo que eres más como ella, entonces?" Era el retrato del escepticismo.

"No, solamente estoy diciendo que no soy una santurrona," Ginny replicó, aunque había perdido el hilo de la conversación. "Simplemente porque no me estoy arrancando la ropa en un frenesí de lujuria por ti no significa que sea una santurrona. Lamento ser una decepcionante aberración de tus pasadas experiencias," añadió ácidamente.

Malfoy se encogió de hombros y abrió sus manos. "Entonces parece que estamos en un atolladero," dijo.

Ginny notó que no negó lo que había dicho, lo cual la irritó más de lo que debería. Era suficientemente malo que siquiera estaba haciendo esto; ¿ahora tendría que contender con sentimientos de inadecuación también? Se dijo a sí misma que no importaba, que solamente era Malfoy, pero Ginny tenía su orgullo. Si iba a hacer algo, quería hacerlo bien. Quería borrar esa mirada condescendiente de su cara. No quería darle más salva contra los Weasleys. Lo que quería darle era una noche que jamás olvidaría, para que cualquier otra noche palideciera en comparación.

Y si fuera un tipo de persona diferente, eso sería exactamente lo que le hubiera dado. Pero la verdad era, que no tenía mucha experiencia, y aún era inhibida en muchas maneras. Ni Oliver ni Adam habían sido particularmente aventureros en la recámara, pero eso había estado bien con Ginny. Había disfrutado el sexo, la mayoría del tiempo, aún cuando parecía algo tonto a veces. Ocasionalmente incluso había llegado al orgasmo. Nunca había sentido que algo le estaba faltando simplemente porque no tenía el tipo de sexo que Amelia parecía pensar que era tan vital para la vida de una persona. Ginny pensaba que su actitud hacia el sexo era bastante saludable. Ciertamente tenía su parte en una relación íntima, pero era solamente una pequeña parte. Había cosas más importantes, tales como el compañerismo. Simplemente no tenía un impulso alto para el sexo como Amelia, y eso había estado bien con Ginny hasta ahora. Ahora, deseaba haber tenido docenas de compañeros, para poder matar a Draco Malfoy con su conocimiento. Como era, el número de compañeros sexuales que había tenido en siete años probablemente aumentaba al número de compañeros sexuales Malfoy tenía en una semana, asumiendo que era un período lento.

Si los rumores eran ciertos, Malfoy tenía un impulso sexual tan alto—si no es que más—como el de Amelia. La curiosidad acosó a Ginny y se preguntó como sería estar con alguien así. ¿Podría enseñarle algo nuevo¿O cementaría lo que Ginny ya sabía, que el sexo simplemente no era algo primerizo en su lista de prioridades? O tal vez aprendería que hombres como Draco Malfoy gustaban de mucho sexo, pero eran amantes egoístas e inconsiderados que continuaban consiguiendo nuevos compañeros sexuales gracias a su fortuna o estatus. Al menos, Ginny no tendría que preguntarse ¿y si hubiera?—sabría.

"¿Qué garantiza tengo que esto valdrá mi tiempo?" aventuró valientemente.

Una ceja rubia amenazaba subir a su línea de cabello. "Las mismas garantías que yo tengo, supongo."

"No es lo mismo, y lo sabes," Ginny dijo, preguntándose de donde sacaba todo este repentino valor. "Eres un hombre. Te gustará no importa que hagamos."

"Dudo que sería placentero si estuvieras ahí como un pedazo de madera. ¿Cómo aseguraré que serás tan diligente en tu participación como yo seré en la mía?"

Por supuesto, ahora Ginny sentía que tenía que defenderse con honor. "¡Llenaré los requerimientos, no te preocupes!"

"Supongo que no puedo retar una defensa tan apasionada," dijo, sus ojos brillando. "Si dices que darás tan bien como recibes, entonces estoy inclinado a creerte. Pero, tal vez sería de beneficio para ambos tener una declaración adicional. Entonces, tal vez— ¿una demostración?"

"¿Qué tipo de demostración?" preguntó, su garganta repentinamente seca.

"Solo una pequeña," respondió bajamente, y Ginny no pudo bajar sus ojos de la intensidad en su mirada azul-grisácea. "No quisiera que tu pensaras que estoy tratando de engañarte. Si no estás impresionada con la demostración, puedes, por supuesto, cesar las procedencias, con mis disculpas."

"¿Y si la demostración es…satisfactoria?" la voz de Ginny apenas era más que un murmullo.

"Entonces," dijo, sus ojos enturbiándose, "eres mía."


¡oh lala¿Acaso no soy genial? Me deberían agradecer por ser tan linda y subir este capitulo sin tener el sexto siquiera comenzado. Asi es que si para la proxima me tardo más de lo debido, ya saben porque. Mil gracias por los reviews, en realidad son perfectos alentadores para una chica linda e inocente como yo. ¿Que tal si ahora en vez de cinco reviews aumento la cantidad a ocho? La respuesta para el capitulo cuatro fue completamente extraordinaria. Es decir¿diez reviews¡Guau, se lucieron! Ya contesté a cada uno de ellos--excepto a los anónimos, ya que no tienen para contestar. Mil gracias a todos ustedes, son geniales.