"¡Señorita! ¡Señorita tiene que despertarse ahora! ¡Señorita tiene que irse!"

Ginny fue levantada abruptamente de su sueño por una voz nasal y frenética. Jamás había sido una persona mañanera (siempre ponía su despertador para que sonara dos horas antes cuando tenía que salir algún lado—una hora para despertarse, y otra hora para lucir presentable), no abrió los ojos mientras contestaba "Mmurpgh?"

"¡Levántese Señorita!"

Ahora su brazo estaba siendo jalado por pequeñas manos que no eran muy tibias. Abrió un ojo y vio que era un elfo doméstico. Quien era sorprendentemente fuerte para ser un pequeño elfo doméstico.

"¿Qué sucede?" murmuró.

"¡El Señor llegará a casa temprano y todos tienen que irse! Porfavor, señorita, Fergus tiene que limpiar el cuarto, ¡y usted no tiene que estar aquí!"

"¿Tu nombre es Fergus?" Ginny repitió adormecida. "¿Te llaman Fergie?"

"No, Señorita, el nombre de Fergus es FERGUS. Si la Señorita no se levanta, ¡Fergus será castigado!" Despertada por el pánico del elfo doméstico, Ginny se sentó, emitiendo un grito cuando su estado de desnudez fue revelado. Mientras se movía, notó algo completamente diferente. El pegajoso dolor entre sus muslos incitaba memorias de la noche anterior a que inundaran su mente, haciendo que su cara se volviera multicolor en vergüenza.

Después de un fuerte e insistente jalón por parte de Fergus, Ginny cayó de la cama, manteniendo a toda costa la sábana alrededor de ella. Vio, sorprendida, como el elfo la ignoró y comenzó a tender la cama. Por primera vez, notó las sábanas frescas por las cuales Fergus obviamente era responsable, sobre la silla en la que Draco—oh Dios, estaba pensando en él como Draco, el mundo había sido irrevocablemente alterado—se había sentado anoche. Recordando esto, súbitamente se le ocurrió que su amante temporal no estaba por ningún lado. No sabía si estaba aliviada u ofendida. No, no ofendida. Irritada.

Ginny enrolló la sábana más fuerte aún contra sí misma, buscando algo, lo que sea, con que vestirse. "Um, ¿Fergus? ¿Dónde está mi ropa?"

"Amo Malfoy nos la dio a lavar ésta mañana, Señorita. Somos apenados que no está lista aún. El amo llegará temprano, y todo tiene que estar listo para la ama, si no estará muy enojada, y nosotros no queremos que la ama se enoje…" Fergus terminó en un murmullo desesperado.

La boca de Ginny cayó al suelo. "Pero…mi ropa. Necesito mi ropa."

Durante este intercambio, Fergus eficientemente había quitado las sábanas usadas y puestos las nuevas en el colchón. Ahora acomodó los cojines hasta que el panorama no lucía como el lugar donde muchas actividades cuestionables habían sucedido.

"Hora de irse, Señorita," Fergus dijo casi alegremente, y cuando Ginny lo miró rebeldemente, chasqueó sus dedos, levitándola. Mientras pasaba pasillos y otros cuartos, notó a más elfos domésticos corriendo de aquí a allá, obviamente deshaciéndose de la evidencia de todo lo que había sucedido ahí la noche anterior. Se le ocurrió a Ginny que ella también era 'evidencia'. "¿Dónde están todos los demás?" preguntó, cerrando sus ojos, mareada.

"Ellos ya se fue," Fergus contestó. "Señorita ha estado durmiendo más que otros."

"¡Bueno, tuve una noche muy ajetreada!" Ginny respondió a la palpante crítica en la voz del elfo. "¿Dónde está Draco Malfoy?" No sabía que había hecho que preguntara eso—pero en realidad no le importaba, ¿cierto? No es como si quisiera verlo otra vez, no que lo pudiera ver a los ojos después de todo lo que habían hecho.

"Amo Malfoy nos dejó muy temprano en la mañana. Una presentación muy importante en el Ministerio."

Oh, es cierto, el asunto ese de Quidditch, Ginny pensó. Obviamente no lo había cansado tanto como él a ella. No podría haber dormido mucho, pero aún así había proseguido con sus actividades normales. Probablemente estaba acostumbrado a noches como esas, el piojo promiscuo. Jamás se encontraría en la posición de ser levitado, casi desnudo, por una mansión. Al menos que fuera parte de un acto sexual, la mente de Ginny suplió.

"¡Bájame de inmediato!" dijo, tratando de emular el tono frío y autoritativo que Malfoy podía usar con grandes consecuencias.

"Por supuesto, Señorita," Fergus dijo, y Ginny fue gratificada al notar que obviamente podía comandar tanto respeto como—

Gritó nuevamente cuando la magia que la mantenía en el aire desapareció, tirándola firmemente en su trasero. Notó que estaba en los aposentos de los sirvientes, una puerta que daba hacia fuera parada como un gigante frente a ella. "No…¡no pueden obligarme a irme así! ¡No tengo mi varita! ¿No puedo usar el Floo? ¿Por favor?"

"Yo lo siento, Señorita, pero el Señor está por llegar, y todos los portales Floo están cerrados por seguridad," Fergus dijo, torciendo sus manos y notándose mortificado por primera vez. "Hay un portal Floo en la ciudad."

"¡Fergus!" chilló una nueva voz, y Ginny vio que era una nueva elfa doméstica, notándose seria y usando un mandil. "¿Qué está haciendo la Señorita todavía aquí? ¡Debe irse ahora!"

Otro elfo doméstico había abierto la puerta y tres más llegaron para empujar a Ginny a la salida.

"¡Esperen! ¡Ropa! ¡Necesito algo de ropa!"

Algo le fue lanzado en su cara, y los elfos tomaron ventaja de su momentánea desorientación. Ginny sintió sus pequeñas manos tirarla fuera de la casa y azotar la puerta.

¿Qué le habían lanzado? Miró.

Un calcetín.

Tenía en sus manos un maldito calcetín.

Ginny consideró sus opciones. Podía comenzar a golpear la puerta, pero era muy improbable que los leales elfos vinieran a ayudarla, y aún si la ayudaran, estarían arriesgando la ira de Jade Streetham, y no quería eso. Parecía estar en un jardín—no en uno de los principales, por supuesto, pero seguramente si continuaba caminando llegaría al frente de la casa. Esperaría ahí y causaría una gran escena, causar un problema entre Jade y su esposo. Eso le mostraría. Pero Ginny no deseaba provocar la ira de Jade hacia ella tampoco. Una cosa era segura: no estaba llegando a ningún lado, parada ahí. Se tomó un momento para ajustar la sábana para que hubiera menos peligro de que se cayera o que causara que ella se cayera, y después salió.

Cuando llegó al final de jardín, vio un camino que yacía hacia delante, su destino, sin duda, hacia la ciudad. La idea de ir a la ciudad como estaba vestida no tenía ningún atractivo para ella. Pero cuando Ginny nuevamente vio a la Mansión Streetham y consideraba sus opciones nuevamente, encontró que la mansión había desaparecido. En su lugar sólo se encontraba una niebla tenebrosa y un viejo tronco de árbol.

Parecía ser que sólo tenía una opción ahora, y con un suspiro, comenzó su camino, deseando por un par de zapatos. Bueno, tenía el calcetín. Era mejor que nada. Se lo puso.

¿Cómo fue que terminé así? Ginny se preguntó. Oh, es cierto. Escuché a Amelia.

Le tomó a Ginny más de una hora llegar a la ciudad. Estaba cansada y le dolía todo. Ignoraba a la gente que miraba su 'ropa' peculiar, su cabello enmarañado y su expresión cansada. Encontró el bar local y pidió usar su portal de Floo.

"Esos serán dos Sickles," dijo el mesero, ojeándola con interés mal disimulado. "Claro, si no tiene ese dinero, puedo pensar otras maneras con las que puede pagar su deuda…"

Con su espalda tiesa, Ginny dijo, "Este será un Floo por cobrar." Algo en su voz debió de haber implicado el mensaje que estaba a un paso de matarlo con sus propias manos, porque sin palabra alguna le dio el contenedor con los polvos Floo. "Gracias," dijo con dignidad. Entró a la chimenea y dijo su domicilio, y un momento revoltoso después estaba en su propia sala.

Ginny podría haber llorado al ver su sillón viejo, que tenía grumos extraños y lleno de almohadas con diferentes patrones, pero que Hermione y ella compraban constantemente. Su compañera de cuarto parecía no encontrarse en casa, por lo cual Ginny agradeció a Merlín por pequeños favores. Rápidamente recogió dos Sickles y pagó al mesero, después cortó la conexión de Floo.

No estaba segura que era lo que deseaba más, un baño o dormir. Ya que no podía tolerar la idea de irse a la cama con su piel aún pegajosa y con aroma a Draco, parecía ser que un baño estaba a la orden. Uno rápido. Después, dormiría por el tiempo decente. Había suficiente tiempo para repasar los eventos recién ocurridos y regañarse a sí misma por ser tan lujuriosa y aventada.

Ginny primero se cercioró por completo que Hermione no estaba en casa. Ya casi era hora de la cena, así que no era una gran sorpresa que la otra chica no estuviera en casa. Hermione era el tipo de persona que se levantaba temprano y estaba contenta con ese hecho, pensando en todo lo que podía lograr ese día. No creía en gastar ni un solo minuto.

Después de depositar la botella de la fórmula Sleekeasy en su buró (deseaba no haber visto jamás la maldita cosa), Ginny se quitó la sábana y el calcetín, no sabiendo que hacer con ellos. Lo que quería hacer era quemarlos, pero hacerlo probablemente llenaría el lugar de humo, y la última cosa que quería hacer, era inventarle excusas a Hermione. La otra chica probablemente ya sabía o sospechaba que Ginny había ido a la Fiesta Trasladora después de no haber llegado a casa la noche anterior, pero Hermione no sabía lo que su compañera de cuarto había sufrido esta mañana, y si Ginny se salía con la suya, su amiga jamás se enteraría. Después de unos momentos de indecisión, Ginny terminó metiendo la sábana en el fondo de su armario. Sin importar qué, era una sábana realmente bonita, así que tal vez después de una lavada y el paso del tiempo, Ginny podría olvidar qué era lo que había hecho durante toda una noche, debajo de ella. El calcetín lo botó.

Después de un baño que la revivió, Ginny se sentía diez veces mejor. Tal vez podía dejar todo atrás. Todos tenían un lapso de vez en cuando, ¿Cierto?

Una lechuza tocó su ventana, algo en su pico. No lucía como un pergamino. Frunciendo el entrecejo, Ginny dejó entrar a la lechuza, ausentemente dándole un bocadillo para lechuzas mientras lo examinaba. No era un pergamino. Era una servilleta, en donde estaba escrito:

Ginny—

¿Dónde estás??? Intenté comunicarme por Floo, pero no había nadie ahí. Robin y yo estamos en el lugar de siempre. Ven a almorzar con nosotras, queremos saber todo. ESPECIALMENTE ya que al parecer llegaste tarde a casa. ¿O debería decir temprano?

Acompáñanos y vacía tus secretos o te encontraremos.

Amelia

Ginny estaba muy tentada a ignorar la nota. Dejarlas azotar la puerta todo lo que quisieran; no las iba a dejar entrar. No cuando era su culpa el hecho de que había tenido sexo con Draco Malfoy. Bueno, no era como si alguien hubiera tenido una varita, apuntándola a su cabeza, pero jamás hubiera entretenido la idea de ir a una Fiesta Trasladora si no fuera por esas dos. No culpes a tus amigas, fue tu decisión, dijo una voz en su mente que sonaba sospechosamente como Hermione. Y de todas maneras, te gustó.

Y esa era la cruda realidad del asunto.

Al final, Ginny decidió ir, porque la perseguirían incesantemente hasta que se diera por vencida, así que era mejor terminar ese asunto de una vez por todas para que pudiera comenzar el proceso de olvidar lo que había sucedido. Poniéndose las ropas más cómodas que tenía, se acercó al lugar de Aparición más cercano y apareció en el café de siempre. Inmediatamente vio a sus amigas, sentadas en el patio, ambas luciendo tan compuestas como siempre.

Ginny frunció el entrecejo al acercarse a ellas y no se molestó en quitarse los lentes de sol. Sacó una silla y se sentó, sin importarle que luciera como una completa fachosa comparada con los otros clientes. Sus amigas lucían sorprendidas y algo molestas por su apariencia.

"¿Glamorosa hoy, Gin?" Amelia dijo con tacto, ojeando los pantalones de Ginny, su camiseta y un suéter.

"He tenido la peor mañana de toda mi vida," Ginny dijo malhumorada. "Así que estaré cómoda si quiero estarlo. ¿Y saben otra cosa? Las sudaderas son, sin lugar a dudas, las mejores ropas que jamás se haya inventado."

Amelia y Robin sabiamente guardaron silencio después de esto. Después, Robin dijo, "¿Pueden las sudaderas ser consideradas ropa? Tal vez podían caer en la categoría de accesorios, ya sabes, como relojes y aretes…" Dejó de hablar cuando se encontró dos pares de ojos que prácticamente la mataban con la mirada—un par detrás de unas gafas de sol, si, pero la mirada era innegable.

Su mesero llegó, y las tres ordenaron omelets y café negro fuerte. Ginny estaba tentada a ordenar una porción de Obliviate.

"Así que, ¿te la pasaste bien anoche, Ginny?" Amelia preguntó inocentemente.

Ginny combatió con la respuesta. No era la experiencia la que no le había agradado; sólo no le agradaba con quien la había compartido. Se consoló con un, "Estuvo bien."

"Ajá. Y ese es el por qué luces…" Amelia vagamente la señaló. "…así."

"¿Así cómo?" Ginny preguntó defensivamente. "Es domingo. No creo que sea tan terrible estar vestida en ropa cómoda cuando estoy usando ropa formal casi todos los días de la semana."

"No es solamente tu manera de vestir," Robin dijo delicadamente. "Sólo luces, am, cansada." A esto, Amelia soltó una risita.

"Sí, bueno, si lo estoy, es por tu culpa," Ginny murmuró.

"¿Lo es?" Amelia acercó su silla a la de Ginny, sintiendo que su amiga estaba a punto de darse por vencida. "¿Qué es mi culpa? ¿Qué sucedió? ¿Quién era?"

"¿Qué no sucedió?" Ginny chilló. "¡Fui una prostituta!"

"Oh, esto es tan emocionante," Amelia dijo, colocando una mano en su pecho. "¡Mi pequeña niña ha crecido!"

"Si, crecido para ser una prostituta, por lo visto," Robin remarcó. "Se parece a ti."

Amelia sacudió una mano impaciente a la otra mujer sin quitarle los ojos de encima a Ginny. Sabía, después de todo, como concentrarse en su presa. "Así que, ¿quién tomó tus pequeños e inocentes ojos y los abrió?"

Ginny no contestó al principio. No podía; el nombre estaba atorado en su garganta. Después, lo murmuró.

Amelia se le acercó más para que su oído estuviera prácticamente al lado de los labios de Ginny. "¿Qué fue eso? Tendrás que hablar más fuerte."

"Draco Malfoy," Ginny dijo fuertemente, causando que Amelia se retirara abruptamente. Varias cabezas las voltearon a ver y Ginny pudo sentir como su cara ardía. Estaba feliz por el escondite que le traían sus lentes.

"¿Draco Malfoy?" Robin repitió, luciendo estupefacta. "¿Dijiste Draco Malfoy?"

Aún Amelia lucía sorprendida. "¿Cuáles son las oportunidades…"

"…¿Cuándo justamente estábamos hablando de él el otro día?" Robin terminó emocionadamente.

"Simplemente tengo muy mala suerte," Ginny dijo irritantemente. "No podía decidir que escoger en la mesa, pero entonces vi una botella de la fórmula original de Sleekeasy, y ya saben como Hermione ha estado queriendo eso. Y ya que no había nada más, supuse que podría tomarlo. Y sólo miren donde me llevo."

"Malagradecida," Amelia dijo fácilmente.

"¿Y cómo estuvo él?" Robin preguntó con anticipación.

"Estuvo bien," Ginny dijo cortamente.

"Eso quiere decir que estuvo sensacional," Amelia anunció. "Perra suertuda."

"Pero no estaba en la fiesta, ¿Cierto?" Robin frunció el entrecejo. "Creo que vimos a casi toda la gente que asistió."

"Tal vez no nos tocó verlo," Amelia sugirió.

"No…cuando llegué ahí estaba trabajando en una propuesta que estará frente a la Directiva hoy," Ginny dijo, sintiéndose algo incómoda otra vez. "Ya sabes, eso del Quidditch. Parecía que hubiera estado ahí por bastante tiempo."

"Tal vez tu Traslador funcionó mal y no debiste de trasladar a su cuarto," Robin dijo.

"¿Entonces porqué estaba ahí?" Amelia insertó.

Robin se encogió de hombros. "Tal vez era un invitado. Ya sabes que todos los ricos y de sangre pura se juntan."

Amelia miró a su amiga como su de repente hubiera comenzado a hablar Elfo. "Que, así es que Draco Malfoy está como invitado en la casa de Jade Streetham mientras ella tiene una Fiesta Trasladora y ¿él no planea participar? ¿Solamente quiere trabajar en la propuesta de la Junta? Estoy segura que estás en lo correcto. Después de todo, debe ser difícil concentrarse en su propia casa, considerando que chiquero tan ruidoso es la Mansión Malfoy."

Robin lucía tentada a aventarle su plato de huevos, el cual le acababa de ser servido, a la cabeza de Amelia. Ginny, mientras, estaba estupefacta por el hecho de que las frases 'Draco Malfoy', 'Fiesta Trasladora', y 'Jade Streetham' habían sido dichas enfrente de la mesera. Hasta después de que la mujer se había ido se sintió lo suficientemente segura como para decir oscuramente, "Tenía planes de participar, oh sí." Recordaba su intercambio inicial. "Estoy a punto de tener sexo," había dicho. La había estado esperando. Bueno, una mujer, al menos.

"Aparentemente era demasiado bueno como para juntarse con los pobres," Robin dijo.

Ginny estaba sorprendida de que había abierto la boca para defenderlo—que había estado ocupado con el trabajo y que probablemente esa era la razón por la cual no había asistido a la fiesta—pero se detuvo justo a tiempo. ¿Qué le pasaba? En vez, dijo "Si, pero aparentemente no demasiado bueno como para dormir con una."

"Entonces, ¿Cuántas veces lo hicieron?" Amelia preguntó, sonriendo abiertamente y cortando su omelet.

"¡Amelia!" Robin regañó, pero volteó sus ojos expectativos a Ginny, claramente esperando una respuesta.

"Oh, no lo sé," Ginny dijo cansadamente.

"¿Tantas veces?" Robin exclamó.

"¡No! Tal vez fueron…cuatro veces. No, tres. No…oh Dios, supongo que depende de que consideren ustedes 'hacerlo'," Ginny dijo, ocultando su cara en sus manos. Cuando se atrevió a volver a levantar su vista, sus amigas estaban comiendo su almuerzo, como si no acabara de hacer una declaración sobre el estado de sus principios.

"Parece que tuviste una gran noche," Robin dijo con envidia.

"¿No estás feliz de haber ido?" Amelia preguntó.

"No, no estoy feliz," Ginny dijo. "Me siento sucia. Y culpable. Y como si no pudiera ver a alguien a los ojos."

"Eso está bien, hay más partes del cuerpo humano más deleitables para ver," Amelia dijo.

Ginny sacudió su cabeza ante la naturaleza tan descarada de su amiga. Había tenido la misma experiencia, pero al parecer no la había afectado tanto como a ella, si por la manera con que estaba comiendo era alguna indicación. "Ahora es tu turno de contar," dijo, tratando de deshacerse de la atención. "¿Cómo estuvo tu cita, o lo que sea?"

"Muy bien, aún si fue alguien mayor," Amelia dijo. "No creo que lo hubiera encontrado atractivo normalmente, pero fue muy intenso. Y melancólico. Y me gustó esa última noche. Además, tenía un gran—"

"¡No lo digas!" Robin exclamó.

"Bueno, tenía uno grande," Amelia dijo, relamiendo sus labios como un gato. "Y supo como usarlo."

A pesar de todo, el estómago de Ginny comenzó a gruñir y notó que tenía hambre. Levantó el tenedor y comenzó a comer. "¿Así que a los dos les gustó? ¿Quiere decir que tal vez lo vuelvas a ver?"

"Oh, Dios no," Amelia respondió. "Primero que nada, ese no es el punto. Segundo, el pobre tipo está en la luna por otro tipo. No pude conseguir que me dijera quien era, pero obviamente estaba muy molesto al respecto."

Ginny metió más comida en su boca, muy interesada en la historia. "¿Otro tipo, en serio? ¿Cómo lo sabes?"

"Bueno, le pregunté," Amelia dijo razonablemente. "Soy muy buena con la gente. Le dije 'Estás enamorado de una mujer, ¿No es así? Apuesto que no está muy feliz de que andes con otra mujer. O tal vez es porque está feliz de lo que haces, ¿y eso es lo que te molesta?' Esto fue, por supuesto, después de que tuvimos sexo, porque no estaba a punto de destapar el caso antes de que lo hubiéramos hecho. Se hubiera convertido en un desastre de lágrimas, ¿y ahí de que me hubiera servido?"

"¿Y luego que dijo?" Robin tomó la batuta de las preguntas, ya que estaba igual de interesada, y ya había terminado su almuerzo mientras que el plato y la boca de Ginny aún estaban llenos.

"Y luego él dijo, 'Ojalá estuviera enamorado de una mujer."

"¡No!" Robin dijo. "¿Y luego?"

Amelia se encogió de hombros. "No dijo mucho más. Severus parece ser una persona muy privada."

Ginny se atragantó con su comida. Se moría de tos mientras que Robin golpeaba su espalda y Amelia las miraba con interés.

"¿Severus? ¿Severus…Snape?" croó.

"¿Lo conoces?" Amelia lucía sorprendida.

"Era mi Profesor de P-pociones en H-ogwarts," Ginny dijo, aún tosiendo un poco. Sus ojos estaban llorosos. "Era…Oh, Amelia. No puedo creer que tuviste sexo con él. Con Snape." No pudo reprimir el temblar.

"¿Por qué? Solamente era un hombre. De hecho, mejor que la mayoría de esas especies, si me preguntas. Tenía el cabello más encantador, todo largo y oscuro—"

"Espera. Aún estamos hablando de Severus Snape, ¿cierto? ¿Larga nariz de gancho, cabello grasoso, huele como telarañas?" Ginny interrumpió.

Ahora Amelia lucía molesta. "¿Esas son tus memorias de él como niña? Su nariz es bastante distinguida, y mientras su cabello puede que no sea tan adorable como el tuyo, ciertamente no estaba grasoso. ¿Y no dijiste una vez que tu clase de Pociones era en los calabozos? ¿No es acaso posible que el olor que asociabas con este pobre hombre era el de su alrededor y no él?"

A la defensa tan pasional de su amiga, Ginny se sintió reprochada. Después de todo, era cierto que sólo había visto a Snape a través de los ojos de una niña; como adulta, podría tener una impresión diferente por completo. "Tienes razón," concedió.

"No todas tenemos a Draco Malfoy esperándonos al otro lado del Traslador," Amelia dijo.

Ginny mordió su labio culpablemente. Considerando todas las cosas, había tenido bastante suerte. Si Snape la hubiera estado esperando del otro lado del Traslador, no sabía que hubiera hecho. Bueno, seguramente no estarías sentada aquí, cambiando de posición cada cinco segundos para ayudar aliviar el pequeño dolor exhaustivo entre tus piernas. Ginny sintió como se sonrojaba ante el pensamiento reprochador. "De acuerdo, lo siento," dijo contritamente. "¿Quién te esperaba a ti, Robin?" Por favor no digas que Dumbledore.

Para sorpresa de Ginny, Robin lucía bastante incómoda, como si preferiría estar en cualquier lugar menos ahí. "Bueno, verás, la cosa es, Gin…"

"Oh Merlín, fue uno de mis hermanos, ¿no es así?" Ginny exclamó, horrorizada. Y después un pensamiento más terrible se le ocurrió. "No era…no era mi padre, ¿cierto?"

"¡No!"

"Oh, sólo confiésalo Robin," Amelia dijo con perfecta ecuanimidad. "Me gustaría escuchar cómo le vas a explicar aquí a nuestra querida amiga como es que ella fue más valiente que tú."

Robin fulminó a Amelia con la mirada, y le tomó a Ginny un momento antes de que entendiera. "¡Robin!" dijo de manera acusatoria. "¿Te echaste para atrás?"

"Si," Robin admitió, luciendo culpable. "No pude hacerlo."

Considerando que Robin había sido una de las razones por las cuales Ginny había decidido llevar a cabo todo eso, sentía más simpatía de lo que esperaba por ella. Había estado a punto de echarse para atrás para también. Pero ahora, por primera vez, estaba feliz de que no lo había hecho. "Oh, Robin, está bien. ¿El chico era terrible?"

"No, todo lo contrario, de hecho," Robin replicó, sonrojándose un poco. "Derek y yo realmente nos entendimos, comenzamos a hablar ¡y descubrimos que tenemos tanto en común! No se sentía bien tener sexo sólo porque estuviéramos ahí. Nos besamos un poco, pero nos conocimos más que otra cosa. Lo veré esta noche."

"¡Pero eso es maravilloso!" Ginny exclamó. Estaba, por supuesto, feliz por su amiga, pero también un poco envidiosa. ¿Por qué no le pudo haber pasado eso también? En vez, le había tocado un ninfomaníaco, cuyo 'descanso' entre cada acto era regresar a trabajar.

"Es una desgracia," Amelia dijo. "¿Quién ha escuchado alguna vez de tal cosa? Deberías de estar avergonzada, Robin." Pero estaba sonriendo.

Ginny se estaba ajustando nuevamente en otra posición cuando Amelia saludó a alguien. Mirando detrás de ella, Ginny se paralizó cuando vio a Blaise Zabini caminando en su dirección.

"Blaise, cariño," Amelia dijo, y besaron el aire de las mejillas de cada uno. "Estas son mis amigas, Robin Seggs—"

"Hola," dijo Robin.

"—y Ginny Weasley, a quien creo que conoces de la escuela."

Blaise sonrió encantadoramente. Su cara apuesta probablemente había hecho que muchos corazones de chicas dejaran de palpitar por un milisegundo con esa sonrisa, pero Ginny solamente murmuró un saludo antes de enfocar su atención en añadirle crema a su café. Blaise Zabini y Draco Malfoy habían sido amigos cercanos desde sus años en Hogwarts. Sus fechorías habían llegado a los chismes de la escuela regularmente. Contra cualquier cosa, podría ser que aún fueran amigos. ¿Y por qué no? Ambos eran ricos y de sangre limpia, y tenían los mismos intereses. Viendo que Blaise ponía a Draco como objeto principal en su mente, le recordaba que era real, de carne y hueso como el que estaba de pie frente a ella.

No tardó mucho antes de que se estuviera alejando, su cabello oscuro brillando con la luz del sol.

"Ese si que es un platillo," Robin notó.

"¿Interesada?" Amelia preguntó.

"Demasiado joven para mí," Robin replicó con una sonrisa. "Aparte, tengo a Derek. Tal vez para Gin."

"¿Qué? No," Ginny dijo. "Para mi, no, definitivamente."

Robin suspiró. "¿Y que hay de malo en él? Honestamente, siempre es algo contigo, Ginny."

Ginny abrió su boca para defenderse, pero para su sorpresa, Amelia lo hizo por ella. "Es el mejor amigo de Draco Malfoy."

"Ah." Robin asintió con entendimiento. "Bueno, para ti, entonces, Amelia," dijo con gracia, como si fuera una reina haciendo favores.

"Gracias, pero lo he tenido," Amelia replicó. "Varias veces. Me gusta dejarlo pensar que tiene una oportunidad conmigo."

"Eres cruel," Robin dijo con admiración.

"¿Cómo lo conoces?" Ginny soltó. El sentimiento incómodo que había estado experimentando desde la noche anterior regresó con todas sus fuerzas.

Amelia se encogió de hombros. "Nos conocimos cuando aún estaba en el Ministerio. Y por supuesto, tiene una cuenta en Gringotts. Le ayude abrir una de sus cuentas de negocios. Tenía un poco de temor de que el fuera el que estuviera del otro lado del Traslador anoche. ¿Qué tenía de divertido eso, cuando ya sé cómo es en la cama?"

Aprensión recorrió la espalda de Ginny. "¿Anoche? ¿Blaise estaba ahí?"

"Él fue el que me dijo acerca de la fiesta," Amelia contestó.

"¿Qué? ¡No lo hizo!" Ginny protestó. "¡Fue Jade!"

"Sólo le pregunté a Jade después de que él me lo mencionó," Amelia explicó.

"¡Nunca dijiste eso!" Ginny dijo con tono acusador.

"¿No? Supongo que no creí que fuera tener alguna diferencia. ¿Qué importa?" Amelia preguntó, luciendo sorprendida.

"Si, ¿te sientes bien, Gin? Te notas muy pálida," Robin dijo con preocupación.

"Estoy bien," Ginny replicó débilmente, aunque las más absurdas y tontas ideas se le estaban comenzando a ocurrir. Empujó su plato de comida lejos de él, habiendo perdido todo su apetito. Pensamientos peleaban por dominación en su mente mientras Robin y Amelia continuaron con su plática ligera, sin saber porque estaba pasando Ginny. Aún cuando se despedía de sus amigas, tratando de actuar normalmente, no podía dejar de preguntarse si se estaba volviendo loca.

Tantas coincidencias. ¿En realidad eso es lo que eran? ¿O tal vez era posible que hubiera sido talentosamente manipulada? Parecía la cumbre de la arrogancia tan siquiera pensarlo, pero no podía evitarlo. Si las coincidencias eran sólo coincidencias, ¿Por qué se sentía tan atrapada?

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Ginny se Apareció en la entrada de su edificio y subió las escaleras a su apartamento. Tan pronto como atravesó la puerta, pudo escuchar el sonido de agua de la cocina y el tintineo de platos. Demonios, Hermione estaba en casa.

Tal vez se podía escapar con un rápido hola y escondiéndose en su cuarto.

Caminando casualmente por la cocina, donde Hermione estaba lavando platos dándole su espalda, Ginny dijo, "Hola Hermione," y caminó rápidamente hacia su cuarto.

Pero al sonido de su voz, Hermione dio la vuelta y exclamó, "¡Oh, Ginny, estás en casa!" Cerró la llave del agua y removió sus guantes para lavar la loza.

Ginny se detuvo, viendo con anhelo la puerta de su recámara. Había sido un escape tan cercano. No puedo manejar la censura de Hermione ahora, pensó. Esperaba poder detener una confrontación si se comportaba como si nada malo estuviera pasando. Ginny ya casi podía escuchar las preguntas: ¿Dónde has estado toda la noche, con quién, fuiste a la Fiesta Trasladora, oh buen Dios cómo pudiste hacer algo así, acaso no te tienes respeto, es por eso porque luces como comida vomitada?

"¡No sé como lo hiciste!" Hermione estaba positivamente radiante.

Desprevenida, Ginny automáticamente siguió la dirección de sus pensamientos y dijo, "Er…bueno, fue bastante fácil…"

"¡Toda una caja! Ginny, ¿cómo lo lograste?"

Claramente no estaban hablando de la misma cosa, pero ¿cómo descubrir qué era lo que sucedía sin alertar a Hermione que Ginny ni siquiera tenía la menor idea? "Am…"

Fue entonces que notó que era lo que Hermione tenía en su mano. La botella de la fórmula original de Sleekeasy. Pero no había tenido la oportunidad de dársela a Hermione aún. ¿Había ido Hermione al cuarto de Ginny y la había encontrado? Pero eso no sonaba como su compañera de cuarto, quien normalmente era muy respetuosa con la privacidad de otra persona (al menos que la otra persona fuera Harry o Ron). Después las palabras que Hermione había dicho hace unos momentos le entraron a la cabeza, y un sentimiento de aprensión la inundó. Toda una caja…

Ginny había notado una gran caja cuando había pasado la sala, pero no le había puesto mucha atención; no era inusual que Hermione recibiera un paquete de cuidado de sus padres de vez en cuando (las dos mujeres tenían por lo menos suficientes cepillos e hilos dentales para durarles todo un año, pero eso no detenía a los Grangers). Ahora sospechaba qué era lo que tenía la caja, y automáticamente repasó sus pasos, Hermione caminando detrás de ella felizmente. Mientras más se acercaba, Ginny comenzaba a notar que la gran caja parecía contener botellas y más botellas de la misma poción que Hermione tenía en sus manos.

"¿Cuándo llegó esto?" Ginny preguntó, sintiéndose un poco débil.

"Tan sólo hace media hora," Hermione dijo. "Necesitó a cuatro lechuzas para poder cargarlo. Ni siquiera estaba segura si cabría en la ventana, pero use un hechizo—Ginny, ¿estás bien? No te miras bien."

"Sólo estoy cansada," Ginny dijo, arreglando sus músculos faciales en algo que al menos esperaba que pareciera una sonrisa.

"Oh," dijo Hermione. "¿Llegaste muy tarde anoche? No te escuché llegar."

"Sí, fui sigilosa," Ginny dijo, tomando la oportunidad. Parecía ser que Hermione no tenía ni la más mínima sospecha—tal vez había olvidado la Fiesta Trasladora—y Ginny estaba ansiosa para que se mantuviera todo así. "Debí de haber estado dormida cuando te fuiste esta mañana. Acabo de almorzar con Amelia y Robin."

Hermione asintió, pero Ginny podía ver que la otra mujer apenas y le estaba poniendo atención a su coartada. La vista de Hermione seguía revirtiéndose a la botella de Sleekeasy. "Bueno, deberías de dormir un poco más luego," murmuró. "¡Pero primero me tienes que decir como hiciste esto! Estoy tan emocionada, quiero todos los detalles."

"Oh, como lo dije, fue muy fácil," Ginny dijo, rebuscando en su mente una explicación plausible. "Una de las brujas en nuestro departamento iba a ir a América para su segunda luna de miel, y le pedí mandar la mayor cantidad de la poción que pudiera."

"¡Qué linda! ¿Por qué no me dijiste? Aquí he estado yo como loca, buscando esto…"

"No fue hace mucho," Ginny dijo. "Quería que fuera una sorpresa." Encontró que en cuanto más mentía, más fácil se volvía.

"¿Cuánto costó todo?" Hermione exclamó.

"Oh bueno…" libre uso de mi cuerpo por toda una noche y cuantiosos favores sexuales para Draco Malfoy "…ya sabes. No mucho, en realidad." Ginny sentía una ola de histeria subiendo como espuma en su interior, y era todo lo que podía hacer para detenerla.

"Bueno, tienes que decirme cuánto te debo," Hermione dijo.

"Oh, no, no," Ginny dijo, horrorizada con la idea. "No debes. Considéralo como un regalo temprano de cumpleaños."

"¿En serio? Oh, Ginny. Esto es tan increíblemente lindo de tu parte," Hermione dijo, abrazando a Ginny en gratitud.

Ginny regresó el abrazo, intentado mantener sus sentimientos bajo control. No había ninguna prueba que Draco Malfoy tenía algo que ver con todo esto. Estaba loca al creer que el hubiera recurrido a tan grandes actos para lograr llevarla a la cama. Simplemente había otra explicación para esto—una que tenía más sentido. Por Hermione, Ginny le había mencionado la poción de Sleekeasy a mucha gente; alguien simplemente podría haber ejercido su saludable sentido de generosidad. Se sentiría bastante tonta por tan siquiera entretener la noción que Malfoy tenía algo que ver en todo esto cuando el verdadero culpable se identificara.

Viendo a Hermione encoger la caja y guardarla en un armario, Ginny tomó una decisión. La mejor decisión para su sanidad sería no pensar en los eventos que habían transcurrido en las últimas 24 horas. No pensaría en los lugares que había visitado o las cosas que había dicho o hecho. Por eso camino yacía la locura. Dejaría todo atrás, y seguir adelante con el asunto de ser Ginny Weasley.

Y tan pronto como pudiera recordar quien era esa persona antes de haber encontrado a Draco Malfoy al otro lado de su Traslador, haría justamente eso.

Fin

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Mago: Aquí lo tienen. El último capítulo de Fiesta Trasladora. ¡Por fin! Después de tanto tiempo de espera, aquí está. Espero que no me odien ahora. ¡Tienen que darme algo de crédito por terminarlo! Es la primera historia que termino de traducir. No que lo haga muy a menudo, pero de todas maneras. Espero que ustedes hayan disfrutado esto tanto como yo. ¡En realidad fue todo un placer haber hecho esto!

Las respuestas a los reviews están en mi lj, & el link está en mi perfil. Si saben leer inglés y quieren conocer el cuestionario que Draco contestó, tienen que unirse al grupo de yahoo! de las hermanas Okelani: Magical Mayhem. Ahí es donde está, & creanme, ¡vale la pena!

Como ya lo he dicho, una secuela está planeada, Sarea lo ha prometido, & nos tiene a todos esperando la aparición de su musa XD. Tan pronto como el primer capítulo esté fuera prometo poner mis manos en él. Sé que esta vez me desaparecí por un buen tiempo, pero ¡les juro que lo lamento tanto! Como siempre, los reviews son amados & apreciados, así que no olviden dejar uno al terminar esto.

¡Ja ne!

always&forever,

°Gyn