Capitulo 8: Yoh…perdoname
Estoy demasiado feliz *-* he actualizado super luego, y los review de ustedes me alegran de una manera el día *-* no se lo imaginan, en serio. bueno quiero hacer unas cuantas aclaraciones que se me olvido hacerlas en el capitulo anterior
*en el capitulo "sueños v/s realidad" todos los momentos que puse realmente ocurrieron, algunos son del manga, otros del anime, y algunos del OVA.
*me han dicho como "Hao es bueno ._." Si, yo quise poner a Hao bueno, porque en verdad no creo que sea TAN TAN malo, e incluso después de leerme "Mappa Douji" incluso llegue a entender porque Hao es como es. Yo si creo que el quiere a Yoh, y si creo que sería capaz de extrañar a su hermano.
*aclaracion 3 y ultima: en el capitulo "recuerdos de hermanos"el Flashback que tiene Hao fue inventado x mi, pero a que fue bonito :3
Ya eso…comenzemos!
Hao Asakura abrió lentamente la puerta, rogando en su mente que no hubiera ninguna enfermera o doctor dentro de la habitación. Para su suerte, la habitación estaba vacía.
Anna dirigió su mirada hacia la cama. Allí estaba. Yoh Asakura, se veía como si estuviera dormido, apoyado en la almohada. Su cuello tenía una faja ortopédica, su cara tenía un parche en la mejilla, y su pecho tenía varios cortes. Pero a pesar de todo…su cara reflejaba paz y tranquilidad.
Anna suspiró de alivio. Se había imaginado que Yoh estaría peor, pero no por eso estaba bien. Hao miró a Anna. Esta, sin siquiera fijarse en los ojos atentos del Asakura Mayor ante posibles desmayos por parte de ella, entró a la habitación y se acercó a la cama, sentándose a los pies de esta, tratando de hacer los menores ruidos y movimientos posibles.
Hao resopló. Sin duda, la itako ya le había demostrado bastante "debilidad" a él. No le mostraría nada más quizás por todo lo que quedara de vida. Se acercó a la ventana de la habitación. Desde allí, veía a su hermano y la espalda de su cuñada.
-¿Estas bien?-dijo el chico acomodándose. Igual como lo hacia en la habitación de Anna.
-Parece dormido.
-Obvio, eso es la muerte. Dormirse. –Eso pensó en decirle Hao, pero hubiera sido muy cruel para el espíritu de viuda que estaba teniendo la chica.
-Si, esta dormido. El problema es si algún día despertara-dijo Hao mirando la noche oscura-Sin duda no fueron las mejores palabras, pero son mejores que mi primer pensamiento-Pensó el Asakura Mayor.
Anna cerró los ojos. No sabía si sentirse bien o mal. Al fin, podía ver a Yoh después del accidente. Pero el hecho de que este no le hablara, no le sonriera, o simplemente no le dijera: "Todo estará bien" o "Todo tendrá solución" la hacía sentirse peor. Y verlo ahí, dormido, la hacia sentir aun mas la lejanía del alma de él con la de ella.
-Te extraño tanto, Yoh-pensó la itako, esperando que el Yoh de su mente le respondiera.
-Yo también te extraño, Annita. Me alegra que estes aquí.
-A mi también me alegra.
Por unos momentos, Anna se sintió estupida y llena de impotencia. ¿Cómo? ¿Cómo le hablaba un "Yoh" inventado por ella. Cuando el Yoh verdadero quizás en donde estaría mientras se encontrara en el coma… ¿Dónde esta?
Hao suspiró. No le gustaba ver como la chica se movía nerviosa en la cama, jugueteaba con su pulsera, y volvía a mirar a Yoh. Era como si a todo acto que hubiera pasado en su vida tratara de encontrarle una explicación, algo malo que hubiera hecho en su vida para llegar a este momento.
-Sabes bien que a él no le gustaría verte así-le dijo a la itako, mientras sacaba algo del bolsillo.
-No me importa. Yo me siento bien estando así por el.
-A Yoh no le gustaría.
-¿Qué sabes tu lo que le gustaría?
Ambos se quedaron callados. Anna no quería pelear con Hao, después de todo, él y Manta habían sido los que más la habían apoyado después del accidente.
Ignorando a Hao, Anna tomó la mano de Yoh y comenzó a acariciarla suavemente. Aunque Yoh no sintiera sus caricias, se sentía mejor al pensar que por lo menos ella sabría que había tocado al Asakura Menor en su estado de coma.
El amo del fuego se acerco por el otro lado de la cama, y agarrando la mano de Yoh, la abrió, deposito algo en ella, y la cerró con fuerza. La puso en el pecho de Yoh, cerca del corazón.
-No le abras la mano, por favor.-Hao se dio vuelta para salir de la habitación-Te espero afuera. Apresúrate, si no quieres que las enfermeras nos echen.
Hao salió.
Anna ahora se sentía un poco más relajada. Podía hablar con Yoh sin callarse lo que pensaba o deseaba decirle. La chica decidió que había llegado el momento de hablar con el cuerpo de Yoh. Tal vez, si tuviera suerte, en donde sea que estaba el chico, la escucharía.
Anna se acercó aun más a la cama, y entrelazo sus dedos con los de la mano libre de Yoh.
-Hola Yoh…a….aquí estoy.
Silencio. Vaya tortura
-Yoh…tienes que despertar. Prométeme que despertaras.
Silencio. Poco a poco, las lágrimas comenzaron a salir de los ojos de la chica.
-Por favor, no te imaginas como te extraño.
Las suaves lágrimas caían en las sabanas y los dedos entrelazados.
-Te necesito a mi lado. Mi única fuerza de vida eras tú. Si tú te vas, por favor llévame contigo. No quiero….no quiero volver a estar sola, Yoh. Contigo…tú me enseñaste lo que era estar con alguien.
Anna cerró los ojos y agarró la mano de Yoh, mientras la colocaba en su mejilla.
-Los mejores años de mi vida, han sido junto a ti. Y desde siempre, soñé con lo que no llegará. Yoh…si no despiertas no podremos tener la vida tranquila que tanto deseamos.
La itako se secó las lágrimas.
-No permitas, no lo permitas Yoh, que todo se quede en eso…sueños.
-Vuelve…
La chica se sentía mal. ¿Con quien estaba hablando?
Yoh no le respondía. No volvería. Anna tendría que acostumbrarse a vivir sin él.
Pero… ¿Cómo? Si para Anna, Yoh era todo. ¿Como vivir sin el?
-Al irte Yoh, te has llevado a mi alma. Estoy sin vida…amor.
Anna cerró los ojos.
-Yoh…Yoh…querido…Yoh…amado…-Anna murmuraba las palabras que nunca le diría a Yoh. Porque el ya no estaba en ese lugar.
-Yoh…perdóname.-Nuevas lágrimas salian por parte de la rubia, lágrimas que parecían salir del corazón-
-Perdóname, Yoh…por nunca, nunca haber tenido el valor de decirte, todo lo que sentía por ti a la cara. Por nunca haber sido capaz de pedirte un beso. Siendo que todas las noches soñaba contigo y con esos momentos. Perdóname por no abrazarte todas las veces que quise hacerlo. Perdóname por ser tan fría. Perdóname por todas las veces que tú eras tierno y yo con suerte te sonreía, pero las mayorías de las veces solo te respondí "Baka"
Anna le estaba abriendo su corazón, pero solo quería que Yoh la escuchara
-Perdóname, por ser débil. Por ser cobarde. Por nunca atreverme
La chica tomó aire.
-Pero tenía tanto miedo, amor. De no ser correspondida. De que me rechazaras. Muchas veces sentí que todo lo que hacías lo hacías por la descendencia. Incluso, parte de mi mente me gritaba, que siempre que me decías cosas lindas…era solo para acostumbrarte a la idea de "hasta que la muerte nos separe"…
Anna seguía acariciando la mano de Yoh. Si tan solo él le devolviera el apretón.
-Y en ese momento, llegaron los abuelos con el tema de la boda. Todo cambió. Y me dijiste…me dijiste que me querías. Que me amabas. Que me deseabas. Que tu sueño era casarte conmigo. Yoh, yo sueño y deseo lo mismo. También te quiero, también te amo, Kami, también te deseo. Pero Yoh…no me dejes con todos los recuerdos y sueños convertidos en cenizas. No me hagas esto…no me abandones…
La itako soltó la mano del joven shaman, y haciéndose un ovillo, se acostó al lado de Yoh, poniendo su cabeza, con sumo cuidado, en el pecho de él. Desde ese lugar, Anna alzó la mirada y observó la cara apacible de su prometido. En verdad, solo parecía dormido.
-Vuelve a mi, Yoh. Yoh…te amo. Te amo demasiado. Y soy una egoísta. Porque aun no te quiero dejar ir. Otra vez, te amo…Ai Shiteru.
Anna cerró los ojos, disfrutando de la cercanía, y preguntándose si Yoh la habría escuchado.
(30 min más tarde)
Hao Asakura estaba apoyado en la pared, nervioso. Los minutos pasaban, no faltaría mucho para que los turnos de noche se empezaran a pasear por las habitaciones revisando a los enfermos. Para cuando el momento llegara, Anna debería estar en su cama haciéndose la dormida. Pero aun no salía de la habitación de Yoh, y Hao no tenía ganas de salir volando otra vez por Zenki y Kouki. Se movía inquieto por los pasillos. Nunca le habían gustado los hospitales, y con la emoción del momento se sentía como león enjaulado.
-¿Despertaras, Yoh?-Pensó Asakura Mayor, cerrando los ojos, y viendo en su mente a su hermano riéndose.
-Ya veras que todo se arreglara, Hao.
Hao se sorprendió. Abrió los ojos. Había escuchado a su hermano. Había escuchado a Yoh.
-Yoh?-Hao sentía un calor en su pecho. Su hermano aun no moría, y donde sea que estuviera. Estaba luchando por regresar.
Hao trató de volver a comunicarse con Yoh, pero no hubo caso. Lo llamo mil veces con su mente, pero Yoh no volvió a responder.
Resopló. Tendría que entrar. Además, ya era momento de sacarle el amuleto a Yoh.
Abrió la puerta con cuidado.
-Anna tenemos que ir…-No pudo continuar. La imagen que vio le dio pena. No era un fácil momento.
Yoh Asakura estaba durmiendo, igual que siempre. Acostada cual ovillo al lado de él, se encontraba Anna Kyouyama. Por sus mejillas se notaba que habían corrido lágrimas. Hao suspiró. Él extrañaba a su hermano, pero tampoco era fácil verla sufrir a ella. Para nadie lo era. Sobre todo para ellos, los amigos de Yoh, que habían visto como la itako y el menor de los Asakura cada vez se acercaban más. Verla ahora sufriendo por él, a todos les daba rabia. Se amaban. Y por temor, ninguno había dicho nada, y ahora estaban en esta situación. Yoh no se podría ir sin que Kyouyama le dijera lo que sentía por él. Hao quería a Anna como a una hermana. Y como a todo hermano con su hermana, no le gustaba verla sufrir.
Se acercó hacia la cama y abrió la mano de Yoh. Saco el amuleto de la suerte, de él y de su hermano menor.
*Flashback*
Había pasado un mes desde la última batalla. Hao había regresado, buscando a Yoh. Pidiéndole ayuda como hermano. Yoh lo invitó a vivir con él y Anna. Vivieron juntos 3 meses. Después, Hao decidió irse de errante. No se acostumbraba a los mandatos de la itako.
El día anterior a que Hao se fuera, él y Yoh salieron a pasear.
-Así que… ¿me cuidabas cuando pequeño?-le preguntó Yoh, después de que Hao le contara la historia de cómo había logrado dominar la posesión de plantas.
-Si, siempre te vi. Literalmente, crecí a tu lado, aunque tú no lo supieras. Después de los 6 años no pude volver a verte como tu hermano. Ya era mucho más arriesgado de que le dijeras a los abuelos, o a nuestro padre. Así que me mantuve distante, pero siempre te veía. Te cuidaba, pequeño hermano-diciendo esto, Hao se tiró a Yoh y empezó a revolverle el pelo.
-Hao!-gritó Yoh comenzando a empujar a su hermano.
Comenzaron a jugar en el bosque que estaban. Después de todo, Yoh aun era un niño, y Hao se sentía "cabro chico" con él. Empezaron a rodar por el pasto, hasta que frenaron. El castaño de pelo corto se comenzó a reír, mientras Hao lo miraba y sonreía.
-Oye, mira-le dijo Yoh apuntando una piedra, que estaba solitaria, al medio de los dos.
Hao tomó la piedra y empezó a observarla, era ancha, un poco más chica que una mano.
-Tengo una idea-dijo Yoh, y agarrando la "espada sagrada" que siempre llevaba en su bolsillo, comenzó a tallar la piedra.
-Ja, Anna y los abuelos te matan si saben que tallaste con esa espada-Hao río-Fu, después de todo, es un tesoro de la nación.
-Por eso, será solo nuestro secreto-dijo Yoh guiñando un ojo.
-Tu turno-le dijo Yoh a Hao mientras le entregaba la piedra y la espada.
El mayor miró lo que su hermano había tallado, la hojita de marihuana, del mismo modo del símbolo de Kouki. (N/A: al fin descubrí los nombres bien xd)
Hao sonrió, y comenzó a tallar.
-Terminado-dijo Hao, devolviéndole la piedra a Yoh. Yoh miró la piedra y sonrió.
La plantita de Kouki (simbolizando a Yoh y su hoja) se entrelazaba con la estrella de Zenki (simbolizando a Hao).
-Aun no-dijo el chico, y tomando la espada sagrada, dibujo un círculo que unía a los dos.
-Ahora si esta listo-dijo Yoh mientras le pasaba la piedra a Hao-Ten, guárdalo tu, será nuestro amuleto.
En el momento en que los dos shamanes tomaron la piedra juntos, una luz cegadora emano de la piedra, haciendo que ambos cerraran los ojos. Cuando los abrieron, porque la luz ya no estaba, vieron la piedra y se rieron. La hoja estaba pintada con un color azul, y la estrella con uno rojo. Ahora si, estaba listo.
Hao se guardo la piedra.
-Nuestro amuleto. –dijo Asakura mayor sonriendo.
*Fin Flashback*
Hao se guardó la piedra. De repente, su mirada captó algo que le llamo la atención. En la otra mano de Yoh, la pulsera de Anna, la de cuencas azules, estaba en la muñeca del Asakura. Hao sonrió. Y decidió que ya era momento de despertar a la itako.
-Anna, tenemos que irnos…Anna.
Anna abrió los ojos. Entendió lo que estaba pasando. Se levanto con mucho cuidado de la cama, no aceptando la mano que Hao le había tendido. La chica miro a Yoh.
-Buenas noches, Amor. –La chica se dio media vuelta, dejando su pulsera ahí.
Hao la miró irse, sorprendido. Primera vez que la chica llamaba a Yoh "amor" en público. Pero bueno, Hao la miró y salio de la habitación con ella.
-Apresúrate, si quieres salvarte de las enfermeras.
Anna corrió hacia su habitación y sacándose el abrigo, pero no el pantalón, se acostó en la cama. Segundos después, llego Hao, y se sentó en la ventana. Anna lo miró.
-Hao, puedo hacerte una pregunta.
-Si
-¿Qué pusiste en la mano de Yoh?
-Un amuleto Anna, un amuleto que tiene las energías espirituales mías y de Yoh. Pensé que tal vez le ayudaría.
-¿Puedo verlo?
-No.
La itako se indignó.
-¿Por qué no?
-Es un secreto entre yo e Yoh.
Anna suspiró. Solo por esta vez, respetaría la privacidad de los hermanos.
-Hao…
-Mm...?
-Gracias.
Hao la miro, sorprendido.
-Gracias por llevarme a ver a Yoh. Gracias por darme tiempo a solas con él. Eso.
-De nada, Anna.
Anna le sonrío, y se dio vuelta en la cama, dándole la espalda a Hao, dispuesta a dormirse. La opinión que Anna tenía sobre el amo de fuego, estaba cambiando bastante. Ahora incluso, le agradaba como cuñado. Se sentía bien poder confiar en Hao.
Anna comenzó a recordar el calor de Yoh, y las palabras del accidente.
-Te Amo, y te protegeré hasta el final.
Anna cerró los ojos, dispuesta a dormirse.
Hao salió de la habitación, iría a dormir a un hotel cercano. (N/A: Hao tiene plata, ya?)
Mientras caminaba, Hao sonrió.
-Me estoy volviendo débil-murmuró para si mismo Asakura Mayor- Antes no me hubiera quedado acompañando a Anna, y quizás ni siquiera me hubiera preocupado de la salud de Yoh.
Sin duda, vivir tres meses con su hermano lo había cambiado. En esencia. En espíritu. Aun era Hao, el amo de fuego. En palabras del mismo Yoh.
-Hao, siempre será Hao.
Hao sonrió.
-Toda la razón, hermanito.
Comenzó a caminar en dirección al edificio cercano, pero nunca imaginó lo que pasaría.
Segundos más tarde, mientras el caminaba, un porshe 911 negro descapotable estacionaba al lado de él.
-¿Quiere que lo lleve a alguna parte, Señor Hao?
Hao sonrió, reconocería esa voz incluso en el mismo fin del mundo.
-Si fueras tan amable, querida.
Hao abrió la puerta y sonrió.
Al lado de él, una chica vestida de negro, con pequeños detalles blancos, y unos lentes oscuros, le sonreía. La chica se quitó los lentes, dejando ver unos hermosos ojos verdes.
Hao sonrió.
-Hola, Señor Hao.
-Hola…Marion.
Ya! Termine! Se que estuvo corto, pero en verdad las energías no me dan para más.
Ojala les haya gustado…descuiden que ya viene pronto el Clímax de este fanfic
¿Yoh lograra despertar?
¿Por qué Marion fue a buscar a Hao?
¿Qué dirán los abuelos después de todo el tiempo que Yoh esta en coma?
¿Cancelaran el compromiso?
¿O quizás, cambie solo el novio?
Descubran todas estas interrogantes, en el siguiente capitulo.
Dejen Reviews!
Los amo!
Naty Asakura Lee.
PD: Se que me demore mas al subir este capi, pero estaba esperando el review de Asakura Keiko :$ me da planchita confesarlo xd
pero es como la que mas me sigue esta historia, asi que por eso 3 =)
ojala les haya gustado este capi, el final yo lo senti muy cmo...emmmm...eso era (?
bueno...nos vemos!
