Bueno….creo que….no hay excusas esta vez. En verdad, les quiero pedir perdon de rodillas por mi atraso. Les prometo que he querido escribr este capitulo hace mucho tiempo, pero por diferentes motivos no he podido. El colegio…o mas bien las guias he estado a full, y con casi nada de tiempo. Mi poco tiempo libre, lo dedico a tumblr, asi que los que tienen pueden agregarme. En verdad perdon, pero les prometo que aquí estoy de vuelta. Ah, se me olvidaba. Este es el penultimo capitulo de este fanfic, pero como ya les dije, vendre con una continuación. La continuación se llamara "Despertar" se llama asi porque bueno, en el fondo es todo lo que pasa después de la resurrección de Yoh. Por favor otra vez, perdonenme. Los amo mucho y no me extrañaria que ahora nadie me leyera y que me odien u.u
Hao: Nadie te odia
Naty: tu me odias mas que nadie.
Hao: *la abraza*
Naty: Ha..Hao *-*
Eejeem….perdon perdon… bueno, eso…COMENZEMOS!
Hao Asakura despertó. Ya casi había olvidado la suave sensación d
e las sábanas contra su piel desnuda. El sol entraba apenas por la ventana. Sonrió para si mismo. Que noche más espectacular. Recordaba todo como si estuviera pasando en ese mismo momento. Sin lugar a dudas, era de esos pocos momentos que Hao podría llamar agradables. Los tenía contados, y sin dudas, este era el primero. Hao estiró sus piernas, pero se extrañó de no toparse con nada en el recorrido. Miro hacia su lado, y se sorprendió al darse cuenta que estaba solo. Marion no estaba en la cama junto con él.
-¿Mari?- la llamó el amo de Fuego suavemente, por si la rubia de ojos verdes aparecía. Pero esta no llegaba.
Asakura mayor se sentó en la cama, dispuesto a esperarla. Prendió la televisión. Quizás Marion estaba tomando una ducha, o había bajado a comer algo, quien sabía. Hao se sintió casi ironico. En la tele, una pareja de jóvenes estaban haciendo el amor, para después salir "2 meses después" la feliz pareja casándose. Y finalmente, la pantalla se apagó, y salio "9 meses después", la misma feliz pareja, en la clinica sosteniendo al primer hijo. Hao se río. Sin duda, estas teleseries estaban muy mal hechas.
-¿Cómo Anna puede amar estas porquerías?-pensó Hao mientras cambiaba la tele a una pelicula que salían autos volando por todas partes mientras edificios se incendiaban. "Esto si es acción" pensó Hao sonriendo, mientras jugaba con sus dedos en fuego.
Después de un momento de estar viendo la película, se dio cuenta que Mari ya se estaba tardando bastante. Levantándose de la cama, se colocó su boxer y salió de la habitación. Se dirigió al baño. Nada. Se dirigió al living. Nada. Se dirigió a la sala de estar. Nada. Se dirigió al comedor, Nada. Marion Phauna no estaba por ninguna parte. Hao comenzó a buscar a Chuck, pero se dio cuenta que el espíritu de la chica tampoco estaba. ¿Dónde demonios se había metido la ojiverde?
Hao se devolvió a la pieza, donde termino de vestirse. Iba a salir a buscarla, cuando se dio cuenta de un pequeño papel en la mesa de entrada. Un papel doblado en dos, que por la parte superior dejaba leer "Señor Hao". El chico tembló. Ver el papel no le dio buena señal. Lo hizo temblar de pies a cabeza. Tiritando, se agachó hasta tomar el papel, levantándolo como si se fuera a romper, lo abrió.
"Señor Hao.
Mari lamenta mucho hacerle esto. Mari lo que menos quiere es hacerle daño a usted, pero como se que usted olvidara a Marion fácilmente, he decidido marcharme. Por favor, no intente buscar a Mari. Anulare mi furyoku para que no me encuentre nunca más. Mari no puede asegurarle nada. No puede asegurarle que esta sera la ultima vez que la vera, pero si será la ultima durante mucho tiempo. Marion sabe que ella no podrá olvidar al Señor Hao, pero le pide que por favor, usted si lo haga. Mari lo siente mucho.
Adios, Señor Hao.
Marion Phauna"
Hao sintió como la sangre escapaba de su cuerpo. Veía el apellido de la chica remarcado, queriendole decir que no era de él, y que quizas nunca lo sería. Sintió como las piernas le flaqueaban. Marion….no podía hacerle esto. No después de lo que había pasado anoche. Entonces, Hao se dio cuenta de algo. Un profundo miedo y una incertidumbre lo rodearon. Corrió hacia la pieza de la chica, y abrió el armario de esta. Estaba vacío. Abrió el velador, también estaba vació. Comenzó a abrir todas las cosas donde Marion podía tener cosas de valor, o algo que le recordara a ella. Todo, todo estaba vacío. Mari se había ido con tiempo, mientras él dormía. El joven tomo el papel en sus manos y lo quemo. Estaba roto, realmente, roto. Pero, poco a poco, la pena se fue transformando en algo que Hao ya casi había olvidado. En odio, en rabia. Hao prendió toda su mano en fuego. Quemaría la casa de Marion. Asakura mayor se comenzó a reír. Como había extrañado esa risa. Esa risa endemoniada, diabólica, esa risa que lo hacía sentirse poderoso. Un ser despiadado y sin corazón. Sin nada ni nadie que darle explicaciones….sin nadie…
Y en un momento, lo vio. Yoh sonriéndole. Su hermano menor, con él. Apoyándolo, como siempre lo había hecho. Hao se tiró al piso y comenzó a llorar. Yoh lo había cambiado tanto. Lo había cambiado desde el primer momento en que se encontraron. Tal vez porque, simplemente, Hao supo desde la primera vez que vio a Yoh tratando de poseer la hoja, que gracias a él, nunca más se volvería a sentir solo. Hao no estaba solo. Tenía a su hermano menor, que siempre estaría con él.
-Tengo que ir con Yoh.
Hao salió de la casa de la chica por la ventana, invocando a su espíritu de fuego. Hao se sentó en el hombro de él, mientras lo llevaba lejos.
-A la casa de Yoh, muchacho.-dijo Hao, mientras se preguntaba si Marion volvería algún día.
Antes que Hao despertará, Yoh Asakura, extrañamente, ya había despertado temprano. Yoh
sonrió. Esto de despertar y lo primero que veía era el pelo de Anna ya se estaba haciendo una costumbre. Una hermosa, maravillosa, reconfortante y grata costumbre. Sonrió, y hechando uno de sus brazos hacia atrás en forma de almohada, comenzó a acariciar el pelo rubio de la chica. Era tan suave al tacto. Olía tan bien. Era tan perfecto. Toda Anna era perfecta para él…
-¿Pasa algo malo? –La voz de su ángel lo sacó de sus pensamientos- Es extraño que te despiertes tan temprano, Yoh.
-¿Estabas despierta?- Dijo Yoh, sorprendido. No era común que Anna despertara y lo dejara seguir durmiendo.
-No hace mucho en verdad. La chica subió el rostro e Yoh sonrió. Se veía tan hermosa como siempre.
-Annita…-Yoh la abrazó, acercándola a su cara.
Anna se acomodó en el cuello de Yoh, mientras una mano se posaba en el pecho de él. Yoh llevo su mano derecha al pelo de su prometida, mientras la izquierda se encargaba de recorrer toda la espalda de la itako. Eran tan perfectos estos momentos a solas entre la pareja. Donde podían abrazarse, sentirse, tocarse...aunque claro, sin sobrepasarse nunca. Ambos lo sabían, y lo respetaban. No importaba. Incluso el solo hecho de tomar la mano del otro ya era el mismo paraíso. Desde el accidente, la relación de ambos había cambiado, pero esta vez para siempre. Ya no tendrían miedo de expresarse lo que sentían. El tiempo podía ser muy corto si la muerte se cruzaba en el camino, y los dos querían aprovechar cada segundo juntos. Si podían estar solos, mucho mejor. Si bien, la timidez de no saber hasta donde se puede llegar sin pasar la barrera de "hasta el matrimonio" estaba siempre presente, eso lo hacia incluso más romantico. Yoh tomó con suavidad el mentón de Anna y la acercó a su boca. Tierno, suave, demostrando cual sinceros y profundos eran los sentimientos mutuos. Anna comenzó a acariciar la cara de su prometido mientras lo besaba. No querían separarse ni un segundo. Querian recuperar todo el tiempo perdido. Yoh comenzó a reirse en pleno beso. Anna se apoyo con sus codos en el pecho de él, mientras lo miraba con curiosidad.
-¿Ocurre algo? – preguntó la itako, al ver como el joven shaman solo se reía.
-Haz tenido en cuenta que en este momento deberíamos estar casados?- le dijo Yoh sonriendo. Anna pestaño tres veces rápido. ¿Yoh estaba hablando sobre eso?
-Ehh…si…
-Haríamos mucho más que solo besarnos en este momento. –Yoh sonrió, mientras la mano que se encontraba en la espalda empezaba a acariciar la zona de la cintura de la chica. Las mejillas de Anna cada segundo que pasaba se ponían más rojas.- Pero…¿Sabes? Prefiero esperar. Me gusta que esto sea…lento.
-¿Lento? –le preguntó Anna, mientras alzaba una ceja. Yoh sonrió más al ver el ceño fruncido de su prometida y su cara de "explicate ahora"
-Annita, mi vida, no me malinterpretes- Le dijo Yoh, acariciandole la mejilla sonrosada con suavidad. –Cuando digo lento, no me refiero que seas lenta, o que me gustaría, ya sabes, acelerar las cosas. Digo que realmente me gusta esto. Poder besarte, acariciarte, tocarte…todo con la mayor calma y el tiempo del mundo.
Anna sonrió. Yoh era tan tierno y paciente. él la esperaría hasta que ella estuviera lista. Ambos sabían que aun ninguno de los dos estaban realmente listos para ese paso, pero aun no se adelantaban. Tal como había dicho Yoh, se esperaban mutuamente, tomandose todo el tiempo que la vida ahora les ofrecía por delante. Una vida juntos.
Yoh abrazó a la sacerdotiza mientras ella se apoyaba en el pecho del shaman, cerrando los ojos suavemente. Yoh sonrió. Él también los hubiera cerrado, y probablemente, se hubiera quedado dormido otra vez…pero en ese mismo momento comenzaron a tocar la puerta de la pensión rapidamente. Anna abrió los ojos y miro a Yoh, extrañada.
-Yo voy, descuida- le dijo él sonriendo mientras se paraba del futon.
-Eh…Yoh…-la chica miraba la sabana mientras veía al shaman pararse- Deja la puerta abierta de tu pieza…y desordena tu futon.
Yoh sonrió. A Anna le daba vergüenza que supieran que habían dormido juntos sin estar casados. Su Anna era toda una dama. Sonriendo, salio de la pieza corriendo, corrió las sabanas de su futon, y fue a abrir la puerta mientras gritaba "ya voy". Cuando Yoh abrió la puerta, se sorprendió de ver las dos caras curiosas y sorprendidas que lo miraban. Yohmei Asakura y Kino Asakura miraban a Yoh boquiabiertos, casi pensando que debía ser un fantasma y no su nieto el que se encontrara enfrente de ellos.
-Abuelo, Abuela!-dijo Yoh sonriendo con una de sus mas sinceras sonrisas. Los ancianos no lo dudaron y le dedicaron una sonrisa brillante. Los ojos de Yohmei brillaban y Kino sonreía victoriosa. Sin lugar a dudas, un digno heredero de la familia Asakura.
-Realmente, nos alegramos de tenerte de vuelta Yoh- Yohmei suspiró- No queríamos perderte otra vez, esta vez para siempre, y menos poner a Hao en tu lugar.
-Hao no hubiera sido como tú, en ningun sentido- Dijo Kino- No es que Hao sea…malo. Es solo que ustedes dos son muy distintos y a la vez iguales…son tan extraños, par de hermanos
Yoh solo sonreía y asentía. Entraron los abuelos y se sentaron en el living.
-Buenos dias, abuelos. ¿Se les ofrece desayunar?- Anna apareció peinada y arreglada, pero aun con su Yutaka. Kino le dijo que sirviera el té.
Anna apareció con el juego fino que ocupaban para ocasiones especiales, casi siempre las visitas de los abuelos, y el té que ella sabía que era el favorito de Kino.
Los cuatro juntos se sentaron y comenzaron a desayunar, en silencio, y de vez en cuando los abuelos preguntaban como había estado el negocio de la pensión y el proyecto de las aguas termales de Anna.
-¿Se puede saber cual es el principal motivo de su visita? –preguntó Anna, pero en un tono que denotaba respeto.
-Queriamos ver a Yoh, ademas….tú debes saber, Yoh, que si tu no despertabas, haríamos que Anna se casara con Hao….pero como ya despertaste…¿Qué les parece si se casan en dos semanas más?
Yoh y Anna casi se atragantan.
-¿Dos semanas? –preguntaron los dos, notablemente preocupados por la falta de tiempo.
-¿Por qué no? –objetó Yohmei-después de todo, tienen casi todo listo. Se casaran en Izumo, y pueden llevar a sus amigos. El día anterior pueden tener una pequeña celebración….Kino y yo nos iremos el día de las "despedidas de solteros" para darles…privacidad. Al día siguiente se realizara la boda, con una fiesta de celebración, y después ustedes dos partirán a Hawaii de luna de miel. Un lugar bastante relajado. Estaran 3 semanas…
-Anna, por favor ven conmigo-Dijo Kino mientras agarraba una maleta y se dirigía hacia las escaleras.- Tenemos que probar tu vestido de novia.
Yoh no pudo evitar comenzar a fantasear…¿Cómo sería el vestido de Anna? Estarían solos tres semanas de luna de miel…no podía evitar ponerse nervioso al pensar en eso….asi que decidió contrarrestar sus dudas con alguien más experto que él en el tema.
-Abuelo…¿Cómo sabre si estamos listos? –pregunto Yoh mientras miraba al suelo.
-¿A que te refieres, Yoh?.
-Pues…ya sabes….Anna…yo…luna de miel…
-Oh…eso…descuida, es normal.
Yoh lo miró, sorpredido.
-No-normal?- dijo Yoh tartamudeando un poco.
-Solo relajate. Sabras que hacer. Guiate por tus sentimientos, y todo será perfecto.
-Gracias abuelo…
-Anna, estuve hablando con Yohmei, y llegamos a una decisión. Tú e Yoh son jóvenes…asi que si usabas el kimono que Keiko y yo usamos te verías por asi decirlo vieja. Asi que corte el kimono y lo transforme en vestido. Dime, ¿Qué opinas?
Anna se miraba en el espejo sorprendida. Kino había hecho un trabajo hermoso. Incluso era mas pulcro y elegante de lo que una verdadera diseñadora de ropa, quizas especializada en vestidos de bodas hubiera creado. El vestido era de un color crema y hueso, con los tipicos tonos blancos por la pureza de la novia. Tenía un hermoso corte en la espalda que terminaba justo por la zona de la espalda baja, dejando ver la suave piel de la itako. Por la delantera se cruzaban los colores crema y blanco, dejando una especie de corte estilo corazón en el pecho. El vestido era corto para ser un vestido de boda. Le llegaba justo a la rodilla, pero con el velo, parecia mucho más largo y formal. En la zona de la cintura, se cruzaba una hermosa tela dorada, destacando los hermosos ojos de Anna. La chica no paraba de mirarse en el espejo….se veía tan hermosa. Limpia, pura, hermosa, perfecta…reservada desde siempre para Yoh Asakura, su amado prometido. Mientras la chica daba vueltas con el vestido por la habitación y el espejo, Kino Asakura le sonreía. Despues de todo, la anciana amaba a Anna con un amor casi maternal. Despues de todo, la habia criado cuando sus padres la abandonaron por sus increíbles poderes. Habia llegado a entender, comprender y querer a la sacerdotiza como nadie lo habia hecho en su verdadera familia. Para Anna, Kino era su madre.
-Se te ve divino. Y no deja de simbolizar a la familia Asakura. Después de todo…de lo viejo nace lo nuevo, ¿no crees, Anna?
-Si, definitivamente. Me gusta.
Kino sonrió. Sabía que para que Anna hubiera dicho que algo le gustaba significaba que realmente le fascinaba.
-Me alegro..supe que Manta Oyamada te regaló "algo azul"
-Si, Manta es un muy buen amigo. También le dio un regalo a Yoh.
-Ya veo…bueno, supongo que sabes que el vestido es lo "algo viejo". Lo "algo nuevo" no se como llegará. Lo que si se, que Hao te va a dar el "algo prestado".
-¿Hao?-preguntó Anna curiosa. El amo del fuego no le había mencionado nada.
-Asi es, Hao. Pero me dijo que te lo daría minutos antes de la boda. Y que recordaras devolverselo terminado la ceremonia.
-De-de acuerdo- Anna no podía imaginarse que le prestaría su cuñado, pero decidió esperar. Después de todo, aun quedaban dos semanas….dos largas semanas.
Los abuelos se fueron alrededor de las 12:00 del día, dijeron que tenían que preparar las cosas en Izumo, que ellos se preocuparían de la decoración. Que Yoh y Anna se encargaran solo de los invitados. La ceremonia, comida, y fiesta, corría por cuenta de los abuelos y la familia Asakura. Los dos jóvenes se despidieron de los ancianos mientras estos tomaban un taxi que los llevaría a la estación de trenes. Yoh y Anna volvieron a entrar en la casa. No pudieron evitar acordarse de la última vez que los abuelos fueron a visitarlos, y lo mucho que habían cambiado sus vidas después. Ahora todo era mucho mejor…
*TOC TOC TOC*
Un fuerte ruido en la puerta interrumpió los pensamientos del pasado que estaban teniendo Yoh y Anna, haciendo que el castaño se parara del sillón donde estaban abrazados él y su prometida. Pero nunca se imaginó lo que estaría al otro lado.
-Yoh…-Hao Asakura estaba destruido. Sus ojos rojos hacían visible un gran llanto y pena. Su cuerpo parecía temblar a cada movimiento, denotando inseguridad y pesar. Sus manos se extendieron hacia Yoh, y cuando este las tomó, el amo del fuego cayo desmayado.
-Anna! Ayudame!- gritó Yoh mientras trataba de mantener a Hao. Con la ayuda de la rubia, juntos depositaron al castaño de pelo largo en el sillón.
-Tiene fiebre-le dijo Anna a Yoh- Pero no es grave. Más bien, es como la fiebre que viene por dolor de cabeza….¿te alcanzo a decir lo que ocurrió?
-No, se desmayo. Pero Anna….nunca lo había visto tan destruido. ¿Cómo el Shaman King se puede venir abajo?…debió haberle pasado algo grave.
-¿Realmente quieres saber que me ocurrió, Yoh?- Hao abrió un ojo, muy a su pesar- Anna, dejanos solos un momento, por favor.
Anna miró a Yoh. Este le hizo una señal afirmativa, y Anna se fue, pensando que podría haber pasado para que Hao Asakura quedara tan mal.
-Mi vida esta arruinada, Yoh-dijo Hao mientras tomaba su cabeza entre sus manos, mirando sus piernas- ¿Cómo Marion me hizo esto?
Hao le contó todo a Yoh. Ni siquiera oculto detalles de la maravillosa noche que había pasado con la rubia, ante lo cual Yoh se puso bastante nervioso. Pero ahora todo era más enredado. Yoh no entendía que motivo pudo haber tenido Marion para salir escapando tan repentinamente.
-¿Crees que le tenga…miedo al compromiso?- le pregunto Yoh, mientras tocaba la espalda de Hao suavemente, tratando de reconfortarlo.
-Pff….¿miedo al compromiso, Yoh? Ese debería ser yo….no ella. –Dijo Hao, suspirando pesadamente.- Además, se que ella no es asi. Ella….ella si quiere una vida más seria….Pero yo no.
-Y…no crees que tal vez eso la impulso a salir corriendo.
Hao miró a su hermano. No entendía que era lo que quería decir Yoh.
-Piensalo, tú dices que Marion si quiere una vida, una relación, seria. Tal vez ella sabe que tú no quieres eso, y para no darte una carga o un malestar, decidió irse.
-Entonces cometió un error. Yo no quiero algo serio con nadie….con nadie que no sea ella. Ella…con ella soy capaz de todo Yoh. Ella me hace ser otra persona. Ella…saca lo mejor de mí, esa parte que ni siquiera yo mismo sabía que tenía…
-Que patetico, Hao Asakura. –Ambos miraron a la puerta. Anna estaba apoyada, mirandolos seriamente.
-Anna, no digas eso, no ves que Hao esta….
-Callate Yoh.
-Anna- Hao la miraba. En vez de enojo, su mirada delataba sorpresa.
-No seas idiota, Hao. Es ovbio que Marion escapo porque te conoce…además, no creo que el VERDADERO motivo de su huida haya sido el compromiso….tal vez influyó, si. Pero no creo que sea el principal
-¿Cuál es el principal, Anna?-pregunto Hao.
-Pffff…es ovbio. Pero no es algo que deba decirte yo, Hao. Ahora escuchame bien, cuando Yoh se encontraba en coma me hiciste reaccionar muchas veces. Ahora es mi turno de hacerte reaccionar a ti. Deja de llorar. ¿Quién ha visto al gran Shaman King llorar por una simple mujer? Asi que ahora secate esas lagrimas, y reacciona. Si realmente la amas, dale tiempo. Dale tiempo y después sale a buscarla. No importa que haya anulado su furyoku. Si la amas, la encontraras.- Al decir estas palabras Anna le dirigió una suave mirada a Yoh, el cual sonrió al darse cuenta del gesto de su Annita- Asi que ahora, comportate. No te quiero volver a ver destruido por algo tan insignificante como una pelea de parejas jámas- Anna salió de la habitación, dejando a los gemelos Asakura boquiabiertos.
-Es perfecta, ¿no lo crees?- Dijo Yoh sonriendo sonrojado. Hao solo le devolvió la sonrisa.
Ya! Termine! Les prometo que este capitulo iba a ser mas largo…pero me canse XD lo siento….ojala les guste como quedo, en lo personal a mi me gusto mucho. Con respecto a Hao, perdon. No todo puede ser color de rosa, ¿verdad? Les prometo que ahora actualizare más luego. Se me cuidan! Los Adoro!
Naty Asakura Pace
