Hola! Me tardé mucho o muy poco, quién sabe xD estuve esperando unos días para ver los reviews y si había alguna queja o critica o, de acuerdo! lo admito u_u estuve avanzando los caps u_u y bueno ya tengo hasta el 5 escrito y voy por el 6 a ver si no me alcanzan los caps colgados que los escritos o.o
Bueno, tampoco es que esperara la masa de reviews pero me alegra mucho que se quedaran metidas ;O; no saben cuánto estuve calentándome la cabeza para hacerlo interesante y que se quedaran con las ganas de saber qué rayos pasaría xD
Bueno, les agradezco a .Inuzuka y a Beatifull Madness
Beatifull Madness: Pues ya ves, la faceta de hermano preocupado salió a luz en Byakuya xD y no sabes la alegría que me da que te gustara. Espero te guste este cap, aquí ya conocerás a nuevos personajes que pueden ser o no muy influyentes en la historia
.Inuzuka: ¿En serio? Muchas gracias ;D, pues mira, primero explicaré un poco de la nueva vida de nuestros protagonistas y en el siguiente cap las cosas se pondrán misteriosas, y que conste que por ti lo actualicé ahora xD sino yo sigo esperando a ver si la gente se anima a leer el fic y deja reviews xD
Disclaimer: Vale repetir que Bleach no me pertenece u_u sino ya sería demandada por publicar manga no apropiado ¬w¬ y que sale de la clasificación de shounen u_u
No los aburro más, aquí tienen el segundo capítulo
Un extraño accidente.
Centro de Tokio. El alboroto se escuchaba desde uno de los últimos pisos de un gran edificio. En las puertas de éste, había varios guardias vigilando la entrada de la gente y ahuyentando miradas curiosas. Claro que eso atraía más personas curiosas así que eso no tenía mucho sentido. Personas cubiertas con abrigos y gafas, como si intentaran ocultarse, entraban al edifico tratando de pasar desapercibidos. Se dirigían a una planta en concreto. A la que montaba todo el alboroto.
—¡BIEN! ¡Quiero orden en la sala! —una chica de cabello rubio opaco atado en una coleta alta y con unos grandes ojos castaños, estaba con un altavoz en una mano y su otra apoyada en su cintura, intentando llamar la atención de los allí presentes.
—¡Manabe-sama! —lloriqueó un chico de cabello castaño oscuro, desordenado, con unos ojos almendrados. El chico se encontraba cerca de la rubia, por ello fue el que más sufrió el impacto del grito.
—Eh… Misato-sama, no estamos en un juicio —señaló uno de los camarógrafos, dejándose ver a través de su cámara.
—¡Eso lo sé, inteligente! —gruñó la chica, dejando de lado el altavoz— ¿¡Dónde diablos está Kuchiki! —la pregunta fue lanzada al aire, pero con un deje de frustración.
—¡Oh! Seguramente mi Rukia-chan estará triste y desolada atrapada en la lluvia, esperando a su querido amor. ¡Oh, mi Rukia-chan! ¡Ten paciencia, ya voy por ti! ¡No permitiré que nuestro amor se extinga! —el chico castaño iba de un lado para otro, moviendo sus manos para dar más drama a sus palabras.
—¡Síganlo! ¡Quién sabe si nos servirá para la telenovela! ¡No pierdan detalle! Después editamos el nombre —ordenó Misato, mandando a los camarógrafos a cumplir su trabajo.
Alejados del castaño, dos jóvenes se encontraban sentados conversando. Un chico bastante atractivo de facciones finas, su cabello rubio no estaba tan alborotado como el del castaño, y sus ojos eran de un azul muy bonito. A su lado se encontraba una hermosa chica de mirada seria, sus facciones delicadas y su cabello largo, ondulado y anaranjado caía suelto por su espalda, sus ojos eran de un singular color púrpura.
—Fue el tráfico, ¿Cierto? —cuestionó el chico, a su compañera.
—Seguramente, Rukia no es de las que llegan tarde, fue el tráfico
El resto de la producción estaba un poco más alejado, omitiendo el espectáculo. Acostumbrados a los arranques del castaño.
—¡Oh mi Rukia-chan! Quien… ¡Rukia-chan! —el chico detuvo su dramatización al ver una pelinegra entrar por la puerta, llevaba el ceño ligeramente fruncido— ¡Rukia-chaaan! —el castaño se dispuso a abalanzarse sobre la pequeña Kuchiki.
—¡De lejos, Takashi! —la morena estiró su puño, permitiendo que el castaño se estrellara con el amistoso saludo que le ofrecía, cayendo al suelo atontado.
—¡Al fin llegas, Kuchiki! —llamó la rubia, autoritaria.
—Siento la tardanza, el tráfico me retuvo —explicó la chica, colgando su abrigo en un perchero cercano.
El chico rubio y la chica de cabello anaranjado se miraron cómplices.
—¡Bien! ¡A comenzar con el show! ¡A sus lugares todo el mundo! Continuaremos donde quedamos ayer —anunció la rubia directora, sentándose en una silla alta para ver la actuación— ¡Rukia y Takashi al escenario! ¡Hacen aparición también ustedes, Makoto, Hatori!
Suspiro general. Los mencionados se dirigieron a sus posiciones. Otro día con mucho trabajo.
—
Hospital central de Tokio. Hace no mucho Ichigo iba con un grupo de compañeros paseando por el hospital, hoy les había tocado ir a la sala de cirugía y por eso habían reducido los grupos, y no podía quejarse más de con quienes le había tocado. Después de que dos de sus compañeros habían participado fervientemente en una cirugía, el grupo seguía a la persona a cargo, un hombre de cabello beige opaco, con ojos café claro, de rostro amable y cabello algo largo atado en una coleta baja.
Ichigo iba caminando tomando nota de lo que su profesor decía. Aquél día tendrían el descanso antes, e Ichigo trataba de dar su mayor esfuerzo para el merecido descanso. Pero su cometido se vio interrumpido. Un empujón desde su espalda. No tenía que voltear para saber de quién se trataba.
—Takada, mantén la distancia —ordenó, con el ceño bastante fruncido.
Para ese momento tanto el profesor como los alumnos restantes detuvieron su paso.
—¿Pasa algo, Takada? —cuestionó el profesor, deteniendo su pasa.
—¡Nada, nada, Dai-sensei! ¡Sólo que yo también quiero participar en una cirugía! —alegó una chica muy linda, pelirroja y de cabello corto, sus ojos también rojizos.
—Lo siento, pero ambos Takei tienen más experiencia, además que la cirugía era su especialidad —comentó el hombre, con una sonrisa amable, para después ver la cara de súplica de la pelirroja— Hehe pues bueno, creo que los he agotado mucho y han trabajado duro, ¿Les parece un pequeño receso de cinco minutos? —agregó el hombre, provocando que el rostro de la pelirroja se iluminara.
—¡Gracias, Dai-sensei!
—Iré a revisar unos papeles y regreso por ustedes, no se alejen —ordenó el profesor, dirigiéndose a la alegre chica. Ésta asintió, y el hombre se fue tranquilo.
—Eres demasiado escandalosa —comentó Ichigo, refiriéndose a su compañera.
—¿A qué viene esa actitud tan fría? ¡Oh! ¡No me digas! ¡Por fin te ligaste a alguien!
—¿Ehh? ¿Kurosaki con novia? —Ichigo se puso nervioso. Los mellizos al ataque. Nunca le agradó cuando sus dos compañeros hablaban a dúo. Le daba escalofríos.
—¡Nooo! ¡Joder, como saben molestar!
—¡Oh! No deberías gritar, Kurosaki, estamos en un hos-pi-tal —comentó la Takada, remarcando la última palabra.
Ichigo estaba que echaba humo por la cabeza. Los mellizos no dejaban de dar vueltas a su alrededor tarareando "Kurosaki tiene novia" "Dejó la soltería". Por esa misma razón no le gustaba su grupo, sus compañeros eran... Humm... Peculiares. Lanzó un suspiro, y fue por eso que no notó la mirada de picardía que se lanzaban los mellizos antes de volver a cantar.
—¡Kurosaki se ligó a Takada! ¡Ichigo y Yumi! ¡Los dos juntos!
—¿¡EHH! —fue la reacción de la pelirroja, pero recordando el lugar donde estaban, bajó su tono— ¿¡Cómo se les ocurre que yo puedo estar con este cabeza de zanahoria! —el rostro de Yumi reflejaba su ira, pero ninguna vergüenza.
—Pues ni yo con una loca escandalosa —comentó el nombrado. La pelirroja ni caso le hizo, estaba muy ocupada discutiendo con los mellizos.
—¡Tú, zorra! ¿¡No será que tú andas de novia con Kurosaki! —comentó Takada, dirigiéndose a la chica de cabellera negra azulada, atada en dos coletas altas— ¿Acaso lo sabías tú, Takei-ichi? —ésta vez se dirigió al chico, de mismo color de cabello.
La chica Takei ni se inmutó con el insulto, y es que no era fácil provocarla, menos viniendo de Takada, una chica bastante impulsiva. Pero no pasó lo mismo con su hermano, el rostro del chico cambió completamente, volviéndose uno de puro enfado y dirigiéndose al chico de cabellera anaranjada.
—¡Ichigo! ¡Cómo te atreves a ligar con mi hermana! —soltó el chico, sujetando de la camisa al shinigami. Ichigo rodó los ojos.
Punto para Yumi. En esos años que llevaban como compañeros, Ichigo había aprendido mucho de ellos, y al parecer su compañera pelirroja igual. Como que Takei Kazumi, la chica de cabello negro azulado y ojos verdosos, cambiaba de peinado como de ropa, llevando uno distinto a diario, además de que era la única que era inmune a los insultos de Yumi. No así con Takei Kazuma, con los mismos ojos de su melliza, era bastante celoso con su hermana, al igual que revoltoso, pero aún así era buen amigo de Ichigo y solo lo llamaba por su apellido cuando lo molestaba. Por otro lado, Yumi, la pelirroja hiperactiva del grupo. Una chica muy linda pero demasiado impulsiva y fácil de provocar. Ichigo también había aprendido que Yumi enumeraba a ambos Takei, por orden de nacimiento, al chico le decía Takei-ichi y a su hermana Takei-ni.
El profesor a cargo no encontró buen panorama cuando llegó. Ichigo siendo sujetado por el chico Takei, mientras que Yumi se turnaba peleando entre ambos mellizos, por ello Kazuma estaba más concentrado en la pelirroja que en Kurosaki. A quién aún tenía en manos.
—¡Suficiente! —ordenó el hombre, perdiendo su apariencia amable. Los estudiantes su pusieron en posición militar al escuchar el tono de voz.
Hace pocos años habían aprendido a no pelear frente a su superior, y es que, podía ser un pan de dios, pero cuando veía alguna pelea era temible.
—En nombre de los cuatro, me disculpo, Daisuke-sensei —Kazumi dio un paso adelante para enfrentar al hombre, seria, haciendo una leve reverencia. Su hermano, al ver el comportamiento de la chica, la siguió.
—Me disculpo por mi actitud, perder el control no es algo habitual en mí, discúlpenme todos —el chico también hizo una reverencia al profesor, para después dirigirse a sus compañeros.
El hombre sonrió amablemente ante la actitud de sus alumnos, tranquilizándolos diciendo que todo estaba bien, pero que no se repitiera. Ichigo y Yumi tenían una gota en la cabeza. Esos hermanos eran increíbles. Sobre todo Kazumi, quién era la más madura del grupo. Ambos sabían que los mellizos tomaron esa actitud para no causar problemas, y como no, quedar bien con su superior. El profesor, satisfecho, decidió terminar el receso.
—¡Bien! Sigamos con…
—¡A UN LADO! —gritó una enfermera llevando rápidamente una camilla, pasando a chocar levemente con Daisuke— ¡Oh! ¡Lo siento, Ueda-sensei! ¡Emergencia!
La cara de los estudiantes fue diferente. Ambos Takei siguieron con su rostro serio, Yumi estaba emocionada pensando en que podría actuar pero al mismo tiempo preocupada por el suceso así que su rostro reflejaba emociones mezcladas, Ichigo estaba absorto. Sí, no podía creerlo, solo miraba el cuerpo en la camilla. Había tratado con accidentes antes pero, este era distinto.
—No tiene importancia, ¿Cuál es el informe? —ordenó el hombre.
—Parece ser que tiene una quemadura, se ve leve pero los síntomas son mortales —anunció la enfermera, con rostro preocupado.
Las sospechas de Ichigo se confirmaron. Ambos Takei alzaron la ceja ante el informe, una quemadura era una quemadura, no parece. Yumi solo seguía atenta. Ninguno sabía a lo que se enfrentaban, pero Ichigo se veía preocupado. Hollow. Eso era, ese cuerpo desprendía un fuerte olor a Hollow, pero... ¿¡Cómo diablos es que no se había enterado! Además... ¡Los Hollows solo atacaban a espíritus! ¡Y ese claramente era humano! ¿Podría haber sido algún familiar de la persona? Pero lo que más le inquietaba era que no había sido avisado, siempre llevaba su permiso de shinigami, ¿Y Rukia? ¿Ella sabría?
—Entiendo… ¡Takei! Los necesito en la sala
—¡Si! —respondieron los mellizos al unísono.
—Takada y Kurosaki también, ¡Vamos! —volvió a ordenar Daisuke.
Lo que duró el examen de Kazuma, en lo que Yumi intentaba bajar la alta fiebre del paciente y su superior intentaba diagnosticar los demás síntomas con Kazumi, Ichigo decidió que sacaría información de algunos familiares del paciente, mientras ayudaba con los exámenes a Kazuma.
—Sensei… ¿Avisaron a los familiares? —cuestionó, cuidadoso.
—No, según el informe… el hombre vivía solo y el accidente sucedió cuando iba a su trabajo…
—¿¡Ningún familiar! —reaccionó Takada, mientras inspeccionaba el cuerpo.
—No, ningún dato… —repitió el hombre de cabello largo.
—¿El hombre llevaba una vida solitaria? —cuestionó Kazumi.
—No sé a qué viene tanto interés en la vida personal del paciente, hay pacientes así, que no encontraremos dato alguno de sus familiares… como dato puedo agregar que trabajaba en exceso, desde madrugada hasta altas horas de la noche, ¿Curiosidad saciada?
—Si —respondieron Yumi y Kazumi.
Después de la charla se dedicaron a inspeccionar al paciente. Tenía, lo que parecía, una quemadura en forma circular sobre el pecho y la misma marca se extendía hasta la espalda, como si lo hubiera atravesado. Kazuma no podía estar más de mal humor, no había podido detectar con certeza el origen de la marca ni su pertenencia. Al llegar el hombre estaba con fiebre altísima y sufría de un alza en su presión, como si hubiera pasado un gran susto. Parecían síntomas de un ataque al corazón pero lo extraño era que su corazón estaba de lo más estable.
Finalmente lograron mantener al paciente en condición estable, lanzando un suspiro, se disponían a abandonar la habitación, cuando un llamado de Kazuma los hizo detenerse, el chico parecía demasiado alterado.
—La quemadura… o sea lo que sea ¡Ha desaparecido!
—¿¡Qué! —exclamaron todos.
—¡Sí…! Pero… pero eso no es todo —el chico señaló el lugar donde antes hubiera estado la 'quemadura', mostrando un profundo agujero, negro, como si no tuviera fondo— Además… sus signos vitales se detuvieron completamente...
—¿Qué… es eso? —preguntó con inseguridad la pelirroja del grupo.
No tuvo respuesta. Ichigo no sabía qué diablos pasaba, estaba más confundido que antes. Está bien, el hombre estaba muerto, hasta ahí entendía ¿¡Qué diablos había pasado con la cadena del destino! ¿¡Por qué diablos no estaba su alma atada! Y sobre todo ese agujero… solo lo tenían los Hollows. Eso no dejó de preocuparlo, y cuando su jornada hubo acabado, Ichigo se concentró en responder todas las dudas que le asaltaban en ese momento, buscó su celular urgentemente en su abrigo y se dispuso a llamar.
—
Después de varios ensayos, en los que eran detenidos por Takashi, el equipo de Rukia terminó de grabar unas cuantas escenas. Ahora ella y sus compañeros se felicitaban por el buen trabajo, y claro, Misato regañaba de vez en cuando al castaño. La pelinegra tomó su abrigo para abandonar el lugar antes de que Takashi se diera cuanta y la retuviera más tiempo. Pero su intención se vio frustrada, su celular la delató.
—¡Rukia-chan! ¿Ya te ibas? —cuestionó el castaño, mirando a su compañera.
—¡Ah! Ehh… si —respondió titubeante, viendo que quien la llamaba era Ichigo.
—¿Quién es? —volvió a preguntar Takashi, alzando una ceja.
—Pues…
—¡Taka-kun! Tenemos que hablar sobre tu actuación de hoy, ¡Me acompañarás hasta el metro! —interrumpió la rubia.
—¿¡Qué! ¡Pero! —reclamó el castaño.
—¡Vamos! Rukia y Makoto saldrán de compras, ¡No las retrases!
—¡Aaahh! ¡Hasta luego, Rukia-chan! —alcanzó a decir el chico antes de salir, siendo arrastrado por Misato.
Tras asegurarse que ambos se encontraran lo suficientemente alejados, el rubio llamó la atención de Rukia.
—Contesta tranquila —dijo Hatori. La pelinegra no dudó en responderle.
—¿Ichigo? —atendió la chica, escuchando al chico algo inquieto.
—¡Rukia! ¿Te han avisado de algún Hollow?
—No, eres el primero en llamarme —respondió la chica, confundida. Ichigo notó que no respondía libremente.
—¿Sigues en el edificio?
—Sí, ahora mismo me iba, pero llamé un taxi.
—Quédate ahí, voy en camino, algo raro sucedió en el hospital.
—Bien, le diré a los guardias que te dejen entrar —y dicho eso, la chica colgó. Dos pares de ojos la miraban atentamente.
—¿Llamó tu novio? —preguntó el chico rubio. La pelinegra le miró extrañado.
—No… Mi compañero de piso.
—Ah, ¿Vendrá a buscarte? —siguió interrogando Hatori.
—Si… Parece que salió más temprano de lo que creía… —comentó Rukia distraída, llamando para avisar a los guardias que dejaran entrar a Kurosaki.
—¿Qué estudia? —esta vez fue el turno de Makoto para preguntar.
—¿Quién diría que fueran tan curiosos? —la morena escudriñó a los actores antes de responder— Estudia medicina.
—¿Desde cuándo lo conoces? —siguió interrogando Hatori.
—No estoy segura… diría que unos siete años —ante la respuesta de Rukia, el rubio y su compañera se miraron cómplices.
—¿Es guapo?
—¿Ehh? —esa pregunta tomó desprevenida a Rukia, sobre todo viniendo de la seria chica— Pues…
El sonido desde la puerta se hizo escuchar, salvando a la pelinegra. Como Rukia se encontraba más cerca a la puerta, ella fue quien abrió, dejando ver a Ichigo, con el siempre usual ceño fruncido.
—Hola —saludó el chico, al ver que Rukia no estaba sola.
—Ichigo… Ellos son Tomoda Makoto y Kuragi Hatori —presentó la chica.
—Un gusto —pronunció la chica.
—¿Eres el novio de Rukia? —comentó Hatori.
—¿¡EH! —reaccionó el chico, y antes que respondiera su compañera shinigami intervino.
—Ignóralos, después de la grabación tenían ganas de bromear. Vámonos.
—Eh… sí —titubeó Kurosaki, alejándose con Rukia mientras veía como se cerraba la puerta.
Se demoraron un tiempo en bajar hasta la puerta principal, el estudio estaba en uno de los últimos pisos para evitar miradas curiosas. En el camino Ichigo puso al día a la chica de lo que había ocurrido.
—¿Dices que no tenía cadena del destino? —reflexionó la pelinegra, mientras bajaban en el ascensor.
—Sí, parecía el agujero que tenían los Hollows o… los Arrancar.
—¿Era de ese tamaño?
—No… Era pequeño comparado con los demás, ahora que lo pienso.
—Será mejor que contactemos a Urahara, y de lo posible, debería ir a la Sociedad de las Almas…
—Rukia… ¿Tienes idea de lo que sucede? —cuestionó el chico.
La pelinegra estuvo pensativa por unos segundos.
—No —respondió finalmente, logrando que Ichigo soltara un suspiro resignado.
Era mejor no preocuparlo, no estaba segura. Ichigo se veía muy feliz, a pesar de que el hospital le quitaba todo el tiempo. La chica no quería destruir la tranquilidad que habían pasado por esos años. Por Ichigo… y por ella, a Rukia también le gustaba la tranquilidad por la que pasaban. Pero aún así a la chica no dejaba de inquietarlo lo relacionado con el Hougyoku y también recordaba lo dicho por su hermano. Se mantuvieron en silencio hasta llegar a la puerta. Cuando subieron al taxi Rukia siguió preguntándole cuidadosamente sobre el asunto.
Estuvieron así hasta llegar al departamento. Subieron en silencio hasta llegar al número 15. Una vez allí, abrieron la puerta y se dispusieron a entrar para analizar mejor la situación y de paso relajarse un poco. Pero al hacerlo, otra duda los asaltó al encontrarse con el panorama ahí dentro. Los ojos de ambos se abrieron, sorprendidos. Simplemente no lo esperaban.
¿Se quedaron metidos? ¿Si? Muajajajja xD pues les dejo a su imaginación qué o quién rayos estaba detrás de la puerta xD
Ahora, sino me dicen de que personaje quieren saber, empezaré dejando el perfil de Misato ¬¬ creo que en el próximo cap empezaré a dejar los perfiles, si quieren los leen sino no los lean xD
Chuu
Kimiko.
