Hola! Pues de nuevo yo xD no se si se habrán dado cuenta que voy actualizando cada cuatro días xD espero seguir así u_u y no me pillen los caps jeje, bueno aquí les dejo los agradecimientos
Beatifull Madness: Que bueno que te quedaras metida! xD es que tu sabes -_- me da la sensación que el fic está gustando y eso es un gran orgullo para todo escritor ToT bueno, con respecto a todo el lío que se está armando, adelanto que la historia avanzará lentamente asíque tendrás que seguir atenta para captar lo que pasa aquí xD y con los amigos de Ichigo y Rukia, pues simplemente tenía que meterlos xD y acostumbro con gente de personalidad alocada, incluyéndome
cuando menos tendrás la respuesta a una interrogante... cha cha cha chaaaan :D
vivian alejandra: Waaa alguien más que se animó a dejar review ;O; espero que la historia no te decepcione ;D sorpresas no faltan y hasta podría decir que se enredarán porque yo tengo la historia en mi mente con todo conectado y no sé cómo lo verán ustedes xD
.Inuzuka: Hahaha, concuerdo contigo! xD verás, no es por preferencia pero me encariñé mucho con Yumi, ya que en su personalidad está mezclada la mía y de mis amigas más cercanas, excepto por su pasado, claro u_u y bueno este cap viene siendo más de aclaración asíque espero no te aburra o.o
Sin más que decir, a leer!
Visitas inesperadas.
Rukia fue quien reaccionó primero, pero aún no podía quitar la sorpresa reflejada en su rostro.
—Renji…
Exactamente. El chico pelirrojo, amigo de ambos, se encontraba frente a ellos en el departamento. Si el shinigami sustituto y su compañera no hubieran estado tan atontados por la sorpresa, quizás se hubieran preguntado cómo Abarai había entrado al departamento. Pero de momento, estaban felices de ver de nuevo a su compañero, después de tres años.
—¿Qué tal, Ichigo, Rukia? —comentó el pelirrojo con una enorme sonrisa burlona.
Como respuesta la pequeña Kuchiki corrió para abrazar a su amigo, logrando que Kurosaki alzara una ceja extrañado. Y es que después de tres años sin ver a al chico, Rukia ya lo había extrañado. Años sin tener noticias de él era demasiado, considerando que crecieron juntos. Renji acarició la cabeza de la Kuchiki con ternura, mientras la chica no dejaba de abrazarle. Ichigo por fin se recuperó de la sorpresa y frunció el ceño, más de lo normal.
—¿A qué se debe tu visita, Renji? —cuestionó el chico, para interrumpir el momento conmovedor, como lo había clasificado él mismo.
Fue solo en ese momento que Rukia se despegó de su amigo de la infancia, recordando que Kurosaki estaba en la misma habitación. Se separó lentamente del pelirrojo y miró a su compañero de piso, que tenía cara de pocos amigos. La chica parpadeó repetidamente ante la actitud del chico.
—¿Te envió la Sociedad de almas? —volvió a hablar Ichigo.
—Sí, vengo para advertirles
Tanto Rukia como Ichigo se miraron extrañados ante la declaración del pelirrojo. Rukia, nuevamente, fue la primera en reaccionar. Indicó que lo mejor sería que pasaran a la sala para hablar más calmadamente. Ichigo guió al chico hasta la sala mientras la pelinegra iba por unos refrescos.
—¿Qué tal han estado? —comentó Renji, para romper el tenso ambiente que se había formado.
—Bien… hemos tenido más trabajo, pero nada serio
Después de la respuesta de Kurosaki, ninguno comentó algo más hasta que Rukia llegó con una bandeja. Renji notó el mal humor del chico, así que prefirió guardar cualquier tipo de comentario hasta aclarar el porqué de su visita. La chica una vez dejado la bandeja en la mesa de la sala, tomó asiento en el sofá, junto a Ichigo.
—¿Pasó algo en la Sociedad de almas? —la voz de la pelinegra se hizo presente en la sala, alcanzando un vaso.
El pelirrojo estuvo un momento haciendo muecas pensando en cómo explicar mejor la situación, hasta que se rindió y lo soltó de golpe.
—Han robado tres gigais del laboratorio de Kurotsuch-taichou
—¿Gi… gigais? —tartamudeó Rukia, extrañada y porque estaba bebiendo su refresco al momento de la noticia.
—¿Y qué hay con eso? Nos dicen como son los gigais y los buscamos —comentó Kurosaki, cruzándose de brazos.
—Si tan solo fuera así de simple...
—¿Qué quieres decir, Renji? —el rostro de Rukia era de completa seriedad, atenta a lo que el chico pudiera decirles. Renji tomó un vaso de los dos restantes que se hallaban en la bandeja y se aclaró la garganta.
—La 12ª división estaba trabajando en un nuevo tipo de gigai, que lograra camuflar el reiatsu, por mucho que fuera... también otra de sus ventajas es que podía cambiar de apariencia según quiera el portador pero limitando el cambio de sexo... Estuvieron trabajando en ello durante mucho tiempo pero el mismo día de haber terminado el tercer modelo fueron robados
—Lo más lógico es que los culpables se encuentren acá… —analizó Ichigo, bebiendo tranquilamente del vaso restante de la bandeja.
—Exacto —confirmó el pelirrojo.
—Los gigais… —habló Rukia, captando la atención de ambos— ¿Qué apariencia tenían?
—La división comenzó trabajando con gigais masculinos, aún no comenzaban el femenino
—¡Ah! ¿Esto no tendrá que ver con el ataque del Hollow? —comentó de pronto el shinigami sustituto, recordando el incidente en el hospital.
—¿Ataque de Hollow? —repitió Abarai.
—Sí, un humano murió por el ataque de un Hollow, no hay duda, y aunque es posible que fuera algún familiar quién lo atacara... su muerte fue muy singular, consumió su alma —explicó la pelinegra, mirando a Ichigo para que continuara.
—Bueno… la marca era demasiado extraña… tenía un circulo en el pecho que atravesaba hasta la espalda —el chico apuntó su torso para dar énfasis a su explicación— Pero no era como si lo hubieran atravesado sino que la marca se extendía hasta la espalda, después sus signos vitales se detuvieron y la marca se transformó en un agujero como el de los Arrancar, sin cadena del destino
—Por lo que dices pareciera que la transformación de Hollow se hubiera acelerado —concluyó el shinigami.
—Pero no se transformó en Hollow, el cuerpo debe estar en el hospital siendo analizado
—Lo mejor será notificar a la Sociedad de Almas para que analicen el cuerpo —propuso Renji— ¿Tendrías algún problema en sacar el cuerpo, Ichigo?
—Además de que salga en las noticias, puedo ir de noche como shinigami
—Perfecto. Mañana avisaré a la Sociedad de almas y en la noche iremos —anunció Abarai.
—Hmp —refunfuñó Ichigo, mientras tomaba otro sorbo de su bebida, no le agradaba la idea de entrar al hospital como si de un delincuente se tratara.
—Cambiando de tema, ¿Ichigo no se ha sobrepasado, Rukia?
El involucrado escupió la bebida.
—¡Idiota! —reaccionó la pelinegra, dirigiéndose a Kurosaki y al desastre que había armado. Ya se encargaría de que él limpiara más tarde.
—¿Qué? ¿Por qué me miras así? —comentó Renji, al ver la mirada fulminante que le mandaba el shinigami sustituto.
—¿Qué mierda insinúas con eso? —soltó el chico, con un tic en el ojo.
—Solo cumplo órdenes, en un principio Yoruichi-san iba a comunicarles lo de los gigais. Pero al enterarse Kuchiki-taichou, tomó cartas en el asunto y me enviaron a mí —aclaró el chico, acomodándose en el sillón.
—Dices que… ¿¡Byakuya tomó cartas en el asunto! —exclamó sorprendido Ichigo.
—¿Ni-sama? —a la pelinegra también le asombró el hecho.
—Claro, no podía estar para siempre ausente de cómo trata a su hermana —el chico aclaró su voz para imitar mejor a su capitán— Kurosaki Ichigo
Rukia soltó una leve risa mientras Ichigo gruñía entre dientes.
—¿Y qué te mandaron a investigar? —cuestionó la pelinegra.
—Pues… resumiendo, su relación —el chico se llevó un brazo tras su cabeza.
—Pierdes el tiempo —anunció Kurosaki, logrando así que una batalla verbal se entablara entre ambos chicos.
—¿No será que te molesta mi visita? ¿Interrumpí algo?
—¿¡Qué! ¡Tú estás loco!
Si las miradas mataran, Renji estaría kilómetros bajo tierra.
Rukia miró a ambos shinigamis con una gota en la cabeza. Parece que hasta ellos habían extrañado sus singulares discusiones. Sonrió melancólica, de vez en cuando extrañaba esos días en los que todos estaban presentes, Ishida, Inoue, Chad, Tatsuki... ¡Si hasta extrañaba las discusiones de Ishida y Kurosaki! Donde el quincy con una frase bien hecha dejaba a su compañero callado. Dejó de vagar en sus recuerdos cuando ambos shinigamis alzaban más la voz que de costumbre. Era hora de interferir, sino los vecinos vendrían a reclamar. Y la pelinegra estaba demasiado involucrada con la discusión.
—¿¡A qué te crees que vengo! ¡A proteger a Rukia de entre tanto pretendiente! —alegó el pelirrojo, ya parado de la comodidad de su asiento para poder discutir mejor con el chico.
—¡Ha! ¿¡No será que te vienes a deshacer de los rivales! —Kurosaki no se quedaba atrás, intercambiando los papeles de burla.
—Ichigo… —reprendió Rukia, antes de ser ignorada y fuera el turno de Renji.
—¿Con eso me dices que te consideras un rival?
—Renji —nuevo intento de parte de Rukia pero ambos shinigami estaban más concentrados en ver quién ganaría. Alzando cada vez más la cabeza, como viendo quién era más alto.
Lo sentía por Ichigo, pero aún le faltaban unos diez centímetros para superar a Renji.
—¿Afirmas lo que digo? —cuestionó Kurosaki, sarcástico.
—¡Silencio! —no hizo falta alzar tanto la voz, con eso ambos chicos prestaron atención a la pelinegra— Ichigo, a limpiar el desastre que dejaste con la bebida; Renji, comunica a la Sociedad de Almas de lo sucedido con el Hollow.
Ambos chicos se miraron, diciendo que cada quien había ganado la batalla y antes de que la insistente mirada de Rukia se transformara en una de furia, ambos acataron las órdenes de la Kuchiki. La pelinegra comenzó a recoger la bandeja que había traído anteriormente con los refrescos mientras cada quién iba a su cometido. Mientras llevaba la bandeja hasta la cocina, Rukia se dio cuenta que era más tarde de lo que creía, mañana no tenía que levantarse temprano pero estaba segura que sería un día agotador.
Rato después, alrededor de las doce y media de la mañana, Renji ya había comunicado a la Sociedad de Almas. Rukia había aprovechado el tiempo en ir por su pijama y ponérselo, mientras el Abarai volvía a la sala.
—¿Qué dijeron? —cuestionó la pelinegra.
—Que les enviemos el cuerpo, y mandarán algunos refuerzos para mayor seguridad.
—¿Y tienes idea de a quiénes enviarán? —preguntó Ichigo.
—No, pero me hago una idea.
Un bostezo llamó la atención de ambos muchachos. Rukia tenía una mano intentando reprimir el bostezo, haciendo que sus ojos brillaran de sueño producto del mismo. La chica notó que era observada y los miró curiosa.
—¿Qué? Hoy me levanté temprano, y ya es tarde —se justificó la chica.
—Como sea, iré a ponerme pijama —dicho eso, el chico se dirigió a su habitación, dejando a la chica sola con Abarai.
—¿Sigues estudiando pintura? —preguntó de pronto su amigo.
—No, me cambié al año para actuación.
—¿En serio? —comentó sorprendido el pelirrojo— ¿Y cómo te va?
—Bien, he aparecido en unos cuantos comerciales y estoy trabajando en una telenovela —una sonrisa se formó en el rostro de Rukia, dirigiéndola a su amigo de la infancia.
—Me alegro…
—¿Te quedas aquí hoy, cierto? —cuestionó la pelinegra, notando el detalle que el chico venía de la Sociedad de Almas y Urahara estaba muy lejos.
—Eh… no sé si Ichigo estará de acuerdo.
—No te preocupes, también es mi casa, eso si hay que preguntarle por el futón de su habitación —mencionó Rukia, dirigiéndose por donde antes su compañero se había ido.
—¡Rukia! —intentó pararla Renji— ¿No crees que puede estar cambiándose todavía?
—Se cambia en el baño —fue lo último que pronunció la chica antes de abrir la puerta de la habitación.
Ichigo se encontraba guardando unas cosas en su armario, tal como dijo Rukia, el chico se había cambiado en el baño ya que llevaba puesto su pijama. La chica entró en la habitación y buscó el futón una vez el chico hubiera dejado el armario. Ichigo la miró extrañado.
—¿Dormirás acá? —cuestionó, alzando una ceja.
—¡No seas tonto! Es para Renji, el futón es más cómodo que el sofá
—¿Y por qué en mi habitación?
—¿Prefieres que duerma conmigo? —la chica paró un momento de ordenar el futón para mirar al chico de cabellera anaranjada.
—Vale, lo pillo.
Renji se rió por lo bajo al ver la actitud de ambos. Ichigo ya tenía el ceño más fruncido, quizás por el hecho de que la chica le dijo "que duerma conmigo" y no "que duerma en mi habitación".
—Bien, Ichigo va al hospital en la tarde así que no te preocupes porque te despierte —la pelinegra se dirigió a Renji, indicándole que entrara a la habitación.
—Tan solo espero que los demás no lleguen temprano —comentó Abarai, acomodándose en el futon.
—Buenas noches, Renji —deseó Rukia, con una sonrisa, el chico no dudó en contestarle.
—Buenas noches Rukia.
Ichigo, quién en ese momento se encontraba sentado en su cama, se paró hasta llegar al marco de la puerta, donde se encontraba Rukia. Cuando estuvo frente a la pelinegra, se agachó hacia ella mientras la chica se paraba de puntillas para facilitarle la tarea. El chico besó su mejilla como si fuera lo más normal del mundo.
—Que descanses —susurró el chico, alejándose de la chica.
—Tú igual
Una vez Rukia se retiró de la habitación, Kurosaki se dirigió nuevamente a su cama, dispuesto a descansar, pero la cara de Renji le dijo que no lograría su cometido sin antes unas explicaciones.
—¿Qué diablos fue eso? —cuestionó el chico, con una ceja alzada.
—¿Qué de qué?
—¡La besaste! —acusó Renji, apuntándolo con un dedo.
—En la mejilla —aclaró el shinigami sustituto, alzando sus hombros.
—¿¡Qué es ese acercamiento! ¿No habías dicho que no tenían nada?
—Y no tenemos, es una costumbre
—¿Eh? —ahora si que Abarai estaba completamente perdido.
—Una costumbre desde hace unos años, cuando empezó con la actuación —explicó Ichigo, tumbándose en la cama, dispuesto a dormir.
—¡Ichigo! ¡Te estoy hablando! ¡No me explicas nada con eso! ¡Oe, Ichigo!
Después de un rato llamando a Kurosaki, Renji se dio por vencido. Se acomodó mejor en el futón, para dormir, murmurando cosas como "Que mal amigo" "Tendré que comunicárselo a Kuchiki-taichou".
Lo que no sabía Renji, es que Ichigo aún no se dormía, sino estaba perdido en sus pensamientos. Últimamente a todos les había dado por emparejarlo con Rukia. Primero su padre, aunque viniendo de él era común. Después sus compañeros, espera, en ningún momento sus compañeros habían nombrado a Rukia, solo habían insinuado que tenía novia. Entonces, ¿Por qué pensó en Rukia en ese momento? Está bien, la shinigami era más que una compañera de aventuras, era su amiga. Pero ¿Por qué no pensó en otra chica? ¡Era Rukia, joder! La misma chica poco atractiva, la que actúa como chico, la que tenía esos ojos... en los que de vez en cuando se perdía, la misma que tenía esa sonrisa... que lo volvía loco ¡AH! ¡Pero en qué estaba pensando! El chico sacudió la cabeza, acomodándose mejor en la cama.
Y no solo era eso, de repente le había salido más pretendientes, ahora no solo estaba Keigo como antes, sino ese imbécil de Takashi, a pesar de no haberlo visto nunca, no le agradaba. La lista de pretendientes aumentaba a dos, espera, y ese chico… ¿Cómo se llamaba? ¿Hanatarou? Se le veía muy atento con Rukia, pero bueno hace mucho que no le veía. También estaba Renji, no había desmentido el hecho de que le gustara. ¡No quería imaginar cuando saliera al aire en la telenovela! Ahí si que aumentarían a más de cinco, un momento… uno, dos… ¿¡Se había contado a él mismo! Ahora si que estaba seguro que el sueño le afectaba. Lo mejor era dejar sus pensamientos de lado y abandonarse a los brazos de Morfeo
Normalmente es el despertador quien despierta a las personas, pero en el caso de nuestros protagonistas, esta vez fue el timbre.
—¡Kuchiki-san! ¡Kurosaki! —se escuchaba una voz detrás de la puerta.
Viendo que su sueño estaba arruinado, Rukia se levantó para abrir la puerta. Eran las ocho de la mañana, si hubiera podido habría dormido hasta las diez, además ayer le había costado dormirse producto de la animada charla que mantenían los chicos de la habitación contigua y tenía que ir al estudio a las once. Pero la persona detrás de la puerta quería arruinar su sueño. Al abrir la puerta, cuál fue su sorpresa al ver a su vecina, quién tenía cara de pocos amigos.
—¡Ah! ¡Jinko-san! —reaccionó la shinigami, mirando extrañada a la mujer.
—¡Kuchiki-san! Estos jóvenes han estado armando escándalo desde muy temprano —la mujer se hizo a un lado dejando ver a una mujer de notoria delantera, un muchacho calvo con una espada de madera, y otro con lo que parecía ser unas plumas, ¿En las cejas?
—¡Kuchiki! —saludó animadamente Matsumoto.
—Ah —articuló la chica, aún con el sueño por su cuerpo.
—¿Los conoce? —pareciera que si le decía que sí a la señora le soltaría un discurso. Y como a la señora Jinko ya no le agradaba Ichigo, Rukia prefirió no meter más leña al fuego.
—Ehhh no, pero no se preocupe, veré que quieren y no dejaré que armen más escándalo —prometió la pelinegra, ahora atenta a la conversación y algo más despierta.
—Que así sea —la mujer se marchó, aún con cara de pocos amigos.
Rukia suspiró una vez hubieron entrado los tres shinigamis. Apoyándose en la puerta les dirigió una mirada furiosa, parece que la falta de sueño le había dejado con mal humor.
—¿No podrían venir más tarde?
—Lo siento Rukia-chan, pero taichou se cansó de repetirnos la hora de venir y nos mandó antes —explicó Rangiku, en un puchero.
Tanto Yumichika como Ikkaku rodaron los ojos, dando a entender que la mujer de cabello anaranjado era quién había armado dicho escándalo.
—Como sea… iré a despertar al par de vagos —murmuró Rukia, no iba a permitir que esos dos durmieran más que ella, siendo los responsables de su falta de sueño.
—¿Desde cuándo Rukia tiene el carácter de Ichigo? —susurró Ikkaku, para que la pelinegra no lo escuchara.
Rukia por su parte cogió un cojín del sofá y se dirigió a la habitación del shinigami sustituto. Los recién llegados la siguieron de cerca, intrigados por lo que iba a hacer la pelinegra. Una vez llegó a la habitación, abrió sin cuidado la puerta, despertando a Renji en el proceso, quién se levantó de golpe y la miraba intentando abrir los ojos. Ichigo ni se movió. La Kuchiki, previendo eso, se preparó para lanzarle el cojín con bastante fuerza. Eso hizo a Renji despertarse completamente y mirar a su amiga como si de una loca se tratara. El cojín salió volando y se estampó en la cabeza de cabellos anaranjados. Todos miraron asustados la escena, excepto la atacante.
—Es temprano, Rukia… hoy no trabajo… —murmuró Ichigo entre sueños.
Nadie se esperaba eso, bueno, quizás Rukia sí ya que ni se inmutó. Se dirigió al despertador del chico y adelantó la hora, para después poner el despertador junto a la oreja de Kurosaki. Eso si le hizo saltar, mirando furioso a la morena.
—¡MIERDA, RUKIA! ¿¡Qué demonios te pasa!
—No es hora de dormir, Ichi.
Vale, si algo había aprendido Ichigo era que si la pelinegra lo llamaba así, o no estaba de humor o se estaba burlando. Personalmente se inclinaba por la primera. Dirigió su vista hacia el marco de la puerta, viendo claramente a los invitados y el posible enojo de su amiga, eso, y la hora que era.
—¿Qué demonios hacen ustedes aquí, y a esta hora? —cuestionó el chico.
Tan solo espero que no haya aburrido mucho u_u y quizás les haya sacado una risita, por más mínima que sea xD
Y para hacer más agradable el cap, les tengo dos regalitos, adelanto y un perfil
Chuu.
En el próximo capítulo...
—¡Buchou!
—Lo sé, no me esperabas aquí, ¿Verdad, Takashi?
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—¿Y por qué la chica puede verte?
—¡Imbécil! ¡Lo más probable es que tu reiatsu le haya afectado!
—¿Te crees que soy descuidado? ¡Por supuesto que fui precavido! ¡No tenía idea de que tenía poderes espirituales!
Nombre: Takada Yumi
24 años
Cabello: Rojizo corto, sin sobrepasar los hombros
Ojos: Rojos almendrados
Es una chica demasiado inquieta y escandalosa, pero cuando quiere puede ser una chica muy divertida. Solo se tranquiliza cuando tiene que trabajar en una cirugía. Yumi en un principio tenía el cabello largo, más allá de la cintura, pero al ver que le molestaba en su trabajo decidió cortarlo arriba de sus hombros. Siempre saluda a Ichigo con un golpe en la espalda, mandándolo al suelo por su fuerza. Su familia era dueña de un dojo, por lo que la chica aprendió a defenderse sin gustarle las artes marciales.
Siempre está peleando con ambos Takei. Se le confunden los nombres Kazuma y Kazumi, por eso los apoda Takei-ichi y Takei-ni, según su orden de nacimiento. Ambos Takei la molestan porque se le ve muy cercana a Ichigo. Eso se debe a que Ichigo le recuerda mucho a su fallecido hermano, por eso le tiene cariño.
Le encantan los dulces y no le gusta beber. Siempre anda usando atuendo algo atrevidos, aunque en el hospital se le suele ver con pantalones.
