Waaa xx me viene el agotamiento uwu mientras no se me vaya la inspiración owo
Bueno, aquí yo creo que entran en etapa de confusión xD Se me esfuman los reviews TwT
Beatifull Madness: Waaaaaa que grandote el review non, disfruté mucho leerlo! que bueno que te haya gustado, de verdad que intenté meterle comedia y algo salió xD y pues aquí creo que en vez de aclarar dudas te asaltarán más uwu pero no te preocupes, Yumi no podría llegar a querer a Ichigo más allá que amigo o hermano nwn eso ya lo tenía visto desde el principio
vivian alejandra: Eso crees? xD pues tengo varias cosas preparadas para este par, pero también tengo que ir explicando la trama y waaaaa espero no saltarme nada xwx ojalá te guste este cap nwn
Ok, no las aburro más, ¡A leer! Abajo viene otra sorpresa
Intrusión nocturna
Los recién llegados miraron al pelinaranja con una sonrisa nerviosa por lo antes sucedido. El chico, aún con el ceño fruncido por la delicada manera de despertarlo por parte de su amiga, se sentó en la cama aún con el sueño reflejado en su rostro.
—Joder, ¿No podían venir más tarde? —preguntó Renji— Ayer les estuve explicando un buen rato lo sucedido
—Lo siento, pero Hitsugaya-taichou nos envió antes al ver nuestra insistencia —comentó Ikkaku, con una mueca. La cual fue notada claramente por los recién despertados.
—¿Cierto? ¡Es que estábamos ansiosos por venir! —la voz alegre de Rangiku se hizo escuchar.
El pelinaranja y su compañero de habitación rieron nerviosamente mientras Ikkaku rodó los ojos ante el despiste de su compañera. Yumichika estaba demasiado ocupado inspeccionando cada rincón de la habitación de Ichigo, de vez en cuando asentía con la cabeza. Rukia, quién aún no estaba de buen humor por la repentina llegada de los visitantes, decidió que era mejor vestirse, ya la habían despertado y no creía volver a conciliar el sueño.
—Voy a la ducha, ustedes acomódense —anunció la pelinegra, dejando de apoyarse en el marco de la puerta, antes de irse agregó un último comentario— Pídanle lo que sea a Ichigo
El pelinaranja miró fulminante la espalda de la morena.
—¡Oe, Ichigo! —llamó Ikkaku— ¿Ha pasado algo más a parte del ataque?
—No, tan solo lo de ayer —respondió el chico, con pereza.
—¿Y cómo está Orihime? —cuestionó la voluptuosa mujer.
—No sabemos nada de ella desde hace unos años...
—¿¡En serio! ¿¡Cómo puede ser eso! —se alarmó la pelinaranja.
—Pues así es, desde hace dos años que se mudó más lejos del centro, perdimos el contacto
—¿Y el quincy también? —el compañero de Ikkaku decidió participar de la conversación.
—Sí, creo que Inoue se dedicó al modelaje e Ishida diseño, se le daba bien —aclaró el Kurosaki, levantándose de la cama, era hora de dejar la pereza.
—¡Oh! ¡Ya quiero ver los diseños del quincy! —comentó Matsumoto, con sus ojos luminosos de la ilusión.
Ichigo hizo un gesto que parecía una afirmación, mientras salía de su habitación rumbo a la cocina. Rukia siempre compraba barras de chocolate, y con el tiempo el pelinaranja había aprendido dónde las ocultaba la pelinegra. Los shinigamis no se quedaron atrás, curiosos del comportamiento de Kurosaki, los siguieron de cerca. Renji con flojera, a pesar de haberse despertado de golpe, Rangiku animada como siempre, viendo todo a su alrededor con curiosidad, Ikkaku solo los siguió para no quedarse viendo como Yumichika investigaba los accesorios de la habitación del shinigami sustituto.
Llegaron hasta la sala, de ahí perdieron de vista al pelinaranja. Pero al rato después lo vieron aparecer por la sala comiendo una barra de chocolate.
—¿Dejas a tus invitados solos? —mosqueó Renji, alzando una ceja divertido. Ichigo solo lo ignoró.
—¡Que mona es la sala! —comentó, imagino saben quién.
Una melodía bastante movida interrumpió la sala. Ichigo miró en dirección del objeto culpable de la interrupción. El celular de Rukia. Sin llegar a tomar el celular aún, alzó la voz para llamar la atención de la dueña del aparato.
—¡Rukia! ¡Tu celular! —gritó el chico, recibiendo la respuesta no mucho después.
—¿Quién es? —la pelinegra había terminado su ducha, ya que el sonido del agua corriendo se había detenido.
Ichigo cogió el celular y frunció el ceño. Yumichika, quién llegó curioso a la sala, vio atento la reacción del chico. En realidad a ninguno de los presentes les pasó desapercibida la reacción del pelinaranja.
—¡Te llama Misato-san! —respondió el Kurosaki, rodando los ojos.
Yumichika se acercó a Ichigo para ver el celular.
—¡Pues contesta! —gritó Rukia desde el baño.
—¡Hey! ¡Pero aquí dice "Takashi"! —comentó el shinigami con la pluma en la cabeza.
Se escucharon diferentes ruidos provenientes del baño, varias cosas cayéndose, y la manilla de la puerta siendo girada con rapidez, seguido de unos apurados pasos que se dirigían a la sala, para después dejar ver a una Rukia en toalla y con el pelo aún goteando. Llegó junto a Ichigo y le arrebató el celular de las manos, mirándolo furiosa. El chico solo la miraba parpadeando repetidamente.
—¿Hola? —atendió la morena, para después alejar rápidamente su oreja del celular.
—¡RUKIA-CHAN! ¡TE EXTRAÑÉ MUCHOOO! —se escuchó por el auricular, logrando que una gota corriera en la cabeza de los visitantes, y que Ichigo frunciera más el ceño.
—¡Pero si me viste ayer! —regañó la morena, acercando el aparato a su oreja nuevamente.
Se arrepintió en seguida, el chico estaba demasiado escandaloso.
—¡Pero extrañé demasiado tu hermosa sonrisa y tus dulces besos!
De acuerdo, eso hizo sonrojar a la pelinegra, y que todos los allí presentes le dirigieran una mirada curiosa, excepto Ichigo y Renji, quienes alzaron una ceja.
—¿Quién es el loco, Rukia? —comentó Abarai, sin poder evitarlo.
—¿¡HAY ALGUIEN EN TU CASA, RUKIA-CHAN!
La Kuchiki se puso nerviosa ante la pregunta. Y solo entonces el chico tras el auricular se tranquilizó y se comunicó de tal forma que solo escuchara Rukia, aunque se podían hacer una idea de lo que preguntaba.
—Ehh, si, vinieron unos amigos —mencionó la chica— ¡Ah! Digo unas amigas... que no veía hace mucho —corrigió la chica, con una sonrisa nerviosa
—¿Y a ésta que le pasa? —preguntó Renji, en voz baja.
—Siempre es así —gruñó Ichigo, también por lo bajo— O por lo menos cuando se trata de ese imbécil —lo último lo dijo en un tono más bajo.
—¡No! ¡Lo siento, pero quiero enseñarles el lugar! —soltó Rukia, aún por celular— ¿Solo era eso? ¡Ah! Lo siento, pero no podré ir... Bien, adiós
Por fin Rukia colgó el celular, soltando un suspiro. Cuatro pares de miradas curiosas la analizaban.
—¿Qué te dijo el idiota? —comentó el Kurosaki.
—¿Celoso, Ichi? —se burló la chica, el pelinaranja la miró fulminante— Bien, bien... Preguntó si quería salir con él y también me avisó de una fiesta que iban a hacer los del equipo
—¿Por qué no le dijiste que estábamos aquí? —cuestionó Renji.
—Larga historia... armaría un escándalo si se entera —suspiró la morena, dejando a todos intrigados.
—¡Rukia-chan tiene novio! —cantó Rangiku.
—¡NO!
La negación inminente de Rukia.
—¿Y a qué se refería con lo de dulces besos? —preguntó Ikkaku con una sonrisa burlona.
—¡La mitad de lo que dice es mentira y la otra la usa para actuación!
—Ya déjate de alegar —comentó Ichigo, desviando la mirada— Y ve ponerte algo de ropa
Fue ahí cuando Rukia recordó que solo había salido con una toalla del baño. Inmediatamente abandonó la sala.
Ichigo negó con la cabeza, reprochando la actitud de la morena. El resto de los chicos tenía una gota en la cabeza, mientras Matsumoto se alternaba viendo a Ichigo y por donde Rukia había salido de la sala. Kurosaki se volvió para ver a los invitados, recibiendo una mirada pícara por parte de Rangiku.
—¿Eeeh? Se te salen los ojos, Ichigo
Ante el comentario todos la miraron atentos. Ichigo alzó una ceja, y antes de responder el pelirrojo se le adelantó.
—Primero la besas y después te la comes con la mirada, ¿En serio que no tienes nada con ella?
—¿QUÉ!
Ikkaku miraba a Ichigo como un bicho raro, con una clara mirada que decía "no me lo esperaba de ti". Yumichika alzó su pulgar en señal de aprobación, mientras que Rangiku aumentó su sonrisa pícara. El Kurosaki maldijo a Renji por su comentario.
Y así entre discusiones sobre lo pervertido que se había vuelto Ichigo y lo avanzado que estaba en su relación con Rukia, estuvieron fijando la hora, de lo que sería la intrusión al hospital para sacar el cuerpo del humano muerto por el ataque del Hollow, para enviárselo a la Sociedad de Almas. Matsumoto ya había dicho una buena cantidad de veces que tenía curiosidad por las tiendas que habrían en el centro y quería ir a verlas, comentario que los hombres ignoraron.
Rukia apareció al rato después anunciando que se adelantaría al estudio y que los vería en el hospital cuando oscureciera, para ayudarlos a sacar la evidencia del lugar. Rangiku al ver que la chica iba saliendo, fue con ella, así podría ver el ambiente que había afuera. La pelinegra no se negó, y ambas mujeres abandonaron la residencia dejando a los cuatro shinigamis a cargo.
—
Alejado del centro de Tokio. Departamento 085 de un elegante edificio. El timbre se escuchaba por todo el lugar, haciendo reaccionar a un chico de cabello castaño oscuro y ojos almendrados. El chico corrió hacia la puerta, dejando ver tras ella a un hombre de cabellos también castaños y ojos del mismo color, con una sonrisa en el rostro que pareciera llevaba desde que tocó el timbre.
—¡Buchou!
—Lo sé, no me esperabas aquí, ¿Verdad, Takashi? —sonrió el hombre.
—¡Pase! —el menor de los castaños se hizo a un lado, dejando paso al hombre.
El hombre avanzó por el departamento hasta llegar a la sala, sentándose en el sillón y esperando que el chico hiciera lo mismo. Se dirigió para hablarle.
—¿Recibiste el paquete que te envié?
—Sí... pero no entiendo qué quiere que haga con él
—Pues simple, úsalo. ¿Para eso es, no?
—Sí, pero yo ya tengo uno —mencionó el castaño, alzando levemente sus manos para señalar su atuendo.
—Lo sé, pero éste es más moderno —nueva sonrisa de parte del hombre— Además, queda mejor, ¿No? —el hombre hizo el mismo gesto que el castaño.
—Pues... supongo
—También te facilitará una nueva tarea que pienso asignarte
—¿¡En serio! —dijo emocionado el chico.
—Claro, pero antes...
—¿Eh? ¿Pasa algo? —cuestionó Takashi, al ver el cambio de actitud en el hombre.
—¿No habías dicho que traerías a Kuchiki? —el hombre alzó una ceja, analizando minuciosamente el lugar en busca de posibles intrusos.
—¡Ah! Pues... pasa que ella se reunió con unas amigas y no pudo venir
—¿Unas amigas, dices?
—¡Si! No las veía desde hace mucho —el chico se llevó una mano a la cabeza.
—Ya veo... entonces no tiene importancia —agregó el hombre, levantándose.
—¿Ya se va?
—Sí, pero antes —el hombre buscó entre sus ropas y le entregó una pequeña cajita al chico— Te comenté anteriormente que debes hacer con esto, no me falles
—¡Claro que no, Buchou! —respondió el chico con determinación.
Una vez el hombre se marchó, Takashi miró atentamente la cajita que su superior le había entregado. La abrió, y de ella cayó una carta.
—
La hora acordada se acercaba. Después de que Renji prácticamente llevara arrastrando a Ikkaku y Yumichika hasta el hospital, donde se reunirían, los cuatro shinigami se encontraban en el punto de reunión esperando a sus compañeras shinigami, quienes se estaban retrasando.
—¿¡Acaso no pueden llegar a la hora! —estalló Ikkaku, impaciente.
—Seguramente se detuvieron en una tienda de ropa —comentó Yumichika, a punto de hacer circulitos en el suelo por las ganas que tenía él de ir también.
—Como no lleguen en cinco minutos
Ichigo no alcanzó a terminar su frase, dos siluetas se hicieron ver entre la penumbra de la noche. Ambas mujeres habían llegado. Rukia tenía cara de pocos amigos y emanaba un claro ambiente malhumorado. No así con Rangiku, la mujer de pronunciada delantera parecía estar más alegre que de costumbre. Los cuatro shinigami se atrevieron a relacionar ambos cambios de genios.
—¿Qué pasó? —se atrevió a preguntar Renji.
Rukia lo ignoró olímpicamente.
—¡Fuimos a la casa de un compañero de Rukia-chan! ¡Era de lo más apuesto! —comentó la pelinaranja.
Los presentes alzaron una ceja, menos la pelinegra, quien seguía de malhumor.
—¿No me dirás que fueron donde el Koizumi? —Ichigo se dirigió a la morena.
—¡Que va! Fuimos donde Hatori
El Kurosaki hizo memoria. Nada. Los nombres nunca fueron lo suyo.
—Al que conociste el otro día, el rubio —aclaró la pelinegra, logrando más curiosidad en el pelinaranja.
—¿Y qué diablos fuiste a hacer ahí? ¿No se supone que estarían en el estudio?
Un aura de furia comenzó a emanar de la Kuchiki ante la pregunta de Ichigo. Los demás tenían una gota en la cabeza, aunque Rangiku aún no quitaba su sonrisa soñadora.
—El maldito... de Takashi... debía llamarme para decirme que Misato-san se fue de la ciudad... el ensayo se suspendió... ¿¡Te crees que el idiota me lo dijo! ¡Me llamó solo para una cita! ¡Sino fuera por Hatori estaría esperando en el estudio! —la chica lanzó un suspiro de frustración, para después agregar en un ton0 más bajo— Y para colmo ¿Cómo crees que se puso Makoto cuando vio a Rangiku-san cerca de Hatori?
Ichigo prefirió no preguntar. Sabía como se ponía la pelinaranja cuando iba al ataque, todavía no olvidaba la experiencia de años atrás cuando la shinigami había intentado persuadirlo de quedarse en su casa usando sus dotes.
Después de que la Kuchiki se desahogara, los shinigamis salieron de sus gigais y se dirigieron al hospital. A sacar el cuerpo. ¿Cómo lo harían? Pues cuando menos el pelinaranja había conseguido la llave de la habitación esa tarde. Un problema menos. Ahora tenían que ingeniárselas para que no descubrieran como sacaron el cuerpo de ahí, o notaran alguna acción extraña en el hospital.
Entraron. Ichigo iba al frente, era el único que conocía el camino asíque guiaba al grupo. Subieron varios pisos. Llegaron hasta, lo que parecía, un pasillo deshabitado. El pelinaranja se detuvo en una puerta que decía "Solo personal autorizado".
—¿Es aquí? —la pregunta fue hecha por la pelinaranja.
El shinigami sustituto asintió con la cabeza.
—De ahora en adelante, disminuyan su reiatsu, para evitarnos problemas
—Eso deberías decirlo por ti, tú eres el que más reiatsu tiene —comentó el pelirrojo. Kurosaki solo gruñó ante la burla.
Buscó entre su vestimenta hasta dar con la llave. Una vez abierta la puerta, el grupo de shinigamis entró cautelosamente al lugar. Se dividieron por la habitación para hallar más rápido el cuerpo. Pero no encontraron nada.
—¡No está por ninguna parte! ¿¡Seguro que es aquí! —se impacientó Ikkaku, revisando por tercera vez el mismo lugar.
—Sí... al menos que lo hayan trasladado a la sala de análisis de abajo
—¡Genial! ¡Subimos por nada! —alegó Abarai.
—El problema es que la planta de abajo está más transitada
—Idiota, te recuerdo que somos shinigamis —reprendió la morena, atravesando nuevamente la puerta, dispuesta a volver.
Volvieron a cruzar el largo pasillo, pero se detuvieron a mitad de camino debido a la penumbra del lugar. A penas podían vislumbrar a sus compañeros.
—¡Ichigo! ¿No tienes ninguna linterna? ¡Tropezaré y mi hermosa cabellera se dañará!
—Podríamos guiarnos por la ampolleta —comentó alegremente Matsumoto, palpando la cabeza del shinigami de la 11ª división.
—¿¡A quién le dices calvo! ¡Mejor sigamos a la piña roja!
—¿¡Con eso te diriges a mí!
Y entre gritos e insultos, el grupo avanzó. Aún cuando hubieron pasado por un pasillo con más iluminación, todavía se escuchaba la discusión que mantenían el pelirrojo y el chico de poca cabellera. Yumichika ya les iba a decir que mantuvieran la calma, pero ambos se callaron cuando comenzaron a ver como algunos de los funcionarios del hospital transitaban por el pasillo, pasándolos de largo.
—Es raro que te pasen sin verte —comentó la mujer de notoria delantera.
Casi llegaban al lugar donde se debería encontrar el objeto de su intrusión, cuando Ichigo se detuvo. El chico se tensó levemente y miró disimuladamente al frente. Una chica de cabellara corta roja, con una bata blanca, iba caminando mientras reprimía un bostezo con una mano y en la otra tenía una taza de café. El resto de los shinigami miraron curiosos al pelinaranja.
—Hola, Kurosaki —saludó despistadamente la pelirroja, pasando de largo.
Pero no avanzó mucho. Se detuvo al instante para confirmar sus palabras. Nadie. No vio a nadie en el lugar. Ignorando el hecho y clasificándolo como producto del cansancio, la chica reanudó su camino.
Una puerta se abrió de improviso. Dejando caer a seis personas. Yumichika estaba abajo, sobre él Matsumoto, seguido de Renji, que había caído de espaldas a la pelinaranja, Ikkaku estaba sobre él con una pierna en la cara del pelirrojo, Ichigo a penas respiraba porque su estómago era su pilar para no caerse y finalmente Rukia que parecía la menos perjudicada, sentada sobre la espalda del Kurosaki.
—¡Quítense de encima! —ordenó Renji, a todo el monto que estaba sobre él.
—¿¡Quién diablos era esa chica! —explotó Ikkaku.
—Es una compañera del hospital, hoy le tocaba turno
—¿Y por qué la chica puede verte? —preguntó inocentemente Rangiku.
—¡Imbécil! ¡Lo más probable es que tu reiatsu le haya afectado!
—¿Te crees que soy descuidado? ¡Por supuesto que fui precavido! ¡No tenía idea de que tenía poderes espirituales!
Y antes de que Ichigo y Renji se vieran envueltos en una batalla verbal, la morena decidió interrumpirlos.
—Tal parece que no solo puede ver a Ichigo sino también a nosotros
—Saben qué, nos estamos arriesgando demasiado, esto no estaba previsto
—Madarame tiene razón, lo mejor es que volvamos al departamento y ahí vemos como nos las arreglamos con el cuerpo —apoyó Rukia— Si aparte de esa chica hay más con poderes espirituales, estaríamos en problemas.
El resto estuvo de acuerdo.
—¿Qué hacen ustedes por aquí?
Todos se detuvieron. Una voz de espaldas a los shinigami los hizo tensarse. Al parecer Rukia tenía razón, había más personas con reiatsu a parte de Takada. Los shinigamis decidieron enfrentar al portador de la voz. Pero al voltearse cuál fue su sorpresa al encontrarse a un chico de cabello azulado y lentes.
—¿¡Ishida!
Muajajajaja seee, aqui se viene nuestros personajes secundarios, y bueno no pensaba meterlos mucho pero tendré que hallar la forma, digo si me metí como ocho nuevos uwu ellos no pueden quedar de lado xD
Ok, me voy rapidisimo que tengo que terminar el cap 7 que me está costando...
En el próximo capítulo...
Acercamiento.
—¿Una prueba?
—Para poder probar nuevas habilidades... También es posible que fuera una distracción para robar los gigais
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Sin cambiar su rostro de enfado, la chica se dispuso a reprenderle su actitud. Pero no pudo. Su boca se vio obstruida. ¿Ichigo la estaba besando? Ahora si que despertó completamente y abrió los ojos sorprendida. Sí, el chico la estaba besando. Y por la intensidad que ponía en el beso, la morena supuso que el pelinaranja quería que le respondiera. Dudosa, apretó su agarre al cuello de su compañero y le respondió con la misma intensidad.
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—¿Qué diablos le hiciste a Rukia?
Con esto ya di varias escenas del próximo cápitulo xD seguramente están pensando cualquier cosa muajaja non
Nombre: Koizumi Takashi
26 años
Cabello: Cataño oscuro, desordenado
Ojos: Almedrados
Prefiere que lo llamen por su nombre. Es el actor principal junto con Rukia. Ha desarrollado una seria obseción por la chica, aunque pareciera que el chico lo hace por molestar, se le ve muy apegado a la pelinegra y no le agrada que otros chicos se acerquen a ella, llegando a decir cosas como que la chica es su novia para alejarla de, lo que dice él "intrusos". Tiene un carácter muy infantil y solo se pone serio cuando se trata de Rukia, llegando una vez a dejar inconsciente a un chico con un solo golpe, justificándose que el chico "había invadido su espacio personal". En realidad la chica solo había chocado con el chico. Desconoce por completo que Rukia vive con Ichigo.
Le gusta Rukia y el dango. Odia el chocolate.
