Bueno, pues tienen suerte que actualice a esta hora xD resulta que desde las tres de la tarde tengo el día ocupado y no llego a mi casa hasta... digamos la una de la madrugada, y con eso estaría incumpliendo mi plazo de cuatro días u_u
Beatifull Madness: Seee lo de la llamada se me ocurrió de repente y tenía que escribirlo xD Y bueno como dije, si ya metí a varios personajes nuevos no podía dejar a parte a Ishida xD por lo menos ya tengo algo planeado para él ;D y lamento decepcionarte pero la aclaración de todo lo que sucede se vendrá más adelante, en eso voy escribiendo, pero espero te conformes con el leve IchiRuki del cap, digo leve porque quien sabe que tengo preparado más adelante muajajaj xD por ahora seguiré confundiendo más y más y espero dejarlos con la boca abierta cuando mande la bomba o.o te dejo con la duda con lo de Takashi, otra para la colección
Uchiha Katze: Que bueno que te gustara :DD aunque eso de la costumbre de buenas noches no tengo planeado escribirlo, lo siento u_u pero sería como enfocarme más en su relación pasada y lo que quiero ahora es enfocarme en los conflictos, aunque de haber IchiRuki aquí, va a haber xD hasta que colapse! y me harte de escribir ajajjaja, nuevamente muchísimas gracias por pasarte y espero sigas dejando review
akitha: Pero que buen ojo tienes xD see aunque no parezca Takashi es un personaje de lo más interesante... infantil, posesivo xD pero interesante al fin y al cabo, parece ser que a todos les agrada la relación que tienen ahora Ichigo y Rukia, eso me alegra mucho... me daba no se que saber que impresión iba a causar, es que como que de repente están tan cercanos xD bueno, espero sigas dejando review, que son bien recibidos!
Vamos! que hay una nueva aparición en este cap! adivinen quien aparece o aunque solo sea un momento ;O; disfrútenlo conmigo xD
Acercamiento
La cara de asombro de los cuatro shinigamis era imposible de esconder. El mismísimo Ishida Uryuu estaba parado frente a ellos. El orgulloso quincy. El que odiaba a los shinigamis. ¿Estaba vestido de traje? Vaya, eso era nuevo. Además tenía rasgos más maduros. Parecía todo un empresario.
—¿Es necesario repetir mi pregunta? —el quincy se ajustó sus lentes.
—¿Qué haces aquí? —articuló Ichigo.
El peliazul alzó una ceja al ver que Kurosaki repetía la misma pregunta que él hubiera hecho anteriormente.
—He venido a comprobar la situación de un posible ataque de Hollow
—¡Con que era eso! ¡Nosotros vinimos a lo mismo! —exclamó Matsumoto.
El quincy iba a responder al comentario. Clara muestra era que había movido levemente la boca. Pero por alguna razón inexplicable, parecía que los shinigamis no conseguirían su objetivo a ese paso. Dos jóvenes, ambos con batas blancas, se acercaron a Ishida. Una chica de ojos verdosos y un chico del mismo color de ojos que su compañera.
—Ishida-san, hemos trasladado el cuerpo a la sala de análisis de la planta baja —comentó la chica, con una sonrisa amable.
—Si gusta puede ir inmediatamente —agregó el chico a su lado.
El quincy miró por el rabillo del ojo a los shinigamis. Al parecer, por suerte, los mellizos Takei no podían verlos. Reiatsu: cero.
—De acuerdo, iré a revisar. Gracias por su atención, Takei-san, Takei-kun.
Ambos médicos se retiraron e Ishida comenzó a caminar a la dirección que le habían indicado los mellizos sin emitir palabra alguna. Los shinigamis comprendieron que el quincy quería que lo siguieran. Y así lo hicieron. El trayecto fue silencioso, hasta llegar a la sala en donde estaba el objeto de la intrusión por parte de los shinigamis. El peliazul abrió la puerta y la dejó así para que los shinigamis entraran al lugar.
Parecía una sala de atención normal. Con una cama para el paciente, solo que esta cama estaba cubierta con una sábana blanca. Los shinigamis se dieron cuenta en seguida de lo que escondía la sábana. Seguramente más de alguno quería comentarle algo al quincy, mas la pelinegra del grupo se adelantó.
—Ishida… ¿Podríamos enviar el cuerpo a la Sociedad de Almas?
El peliazul pareció analizar la pregunta de la shinigami, pero no demoró mucho en comunicar su respuesta.
—Por supuesto, ya me estaba preguntando qué hacer con él.
Una sonrisa se formó en los rostros de los shinigamis. El quincy les había facilitado enormemente su misión. Sin esperar más Renji sacó su zampakutou y abrió una puerta que los guiaría a la Sociedad de Almas. Ikkaku y Yumichika levantaron cuidadosamente el cuerpo y atravesaron la puerta primero, seguidos de Renji, mas el pelirrojo se detuvo al ver que la shinigami de cabellos anaranjados no se movía de su sitio. Rangiku notó la mirada curiosa de Abarai.
—¿Qué? Hace mucho que no sé de Orihime.
—Has terminado tu misión, debemos volver hasta esperar nuevas órdenes —suspiró Renji.
Y así fue como la mujer, a regañadientes, atravesó la puerta, recordando a cierto chico de cabellera plateada que posiblemente la regañaría si se ausentaba, ahora si Renji se adentró por el camino que lo llevaría hasta la Sociedad de Almas. La puerta se iba a cerrar, pero alguien detuvo el suceso. Ichigo miró intrigado a su amiga.
—¿Rukia?
—Tengo que hablar de un asunto con Nii-sama —aclaró la pelinegra.
Kurosaki prefirió no preguntar más. Seguramente serían asuntos del los Kuchiki.
—Cuídate.
—Mejor hazlo tú —se despidió la morena, atravesando el portal, el cual se cerró inmediatamente después del ingreso de la shinigami.
Ichigo se quedó mirando el lugar donde antes hubiera estado el portal hacia la Sociedad de Almas. Pero sus pensamientos se vieron interrumpidos por lo que parecía ser, alguien aclarándose la garganta. El chico volteó, encontrándose con el quincy que lo miraba curioso, ¿Y con un deje de picardía?
Seguramente el chico le preguntaría por qué esa amabilidad con Rukia. ¿Tanto había cambiado su actitud con la pelinegra? Todos se extrañaban de la forma de tratarse mutuamente. Y eso que para el chico era costumbre. Bueno, quizás una costumbre de hace unos años. Lo más probable es que al vivir seis años con la chica aprendieran a llevarse mejor, mejor de lo que entra en su rango de relación, por eso para ellos era algo común.
—Kurosaki, tengo una invitación que hacerte.
El shinigami miró atentamente al peliazul. Su rostro había tomado más seriedad que antes, incluso Ichigo podría asegurar que demostraba algo de molestia.
Rukia no había logrado alcanzar al grupo que fue antes que ella. Había perdido de vista a Renji y los demás, pero no le tomó mucha importancia, ya que su prioridad era hablar con su hermano. Tenía que saber exactamente que estaba ocurriendo. Y tenía la idea de que su hermano sabía algo. Fuera de eso, la Sociedad de Almas seguía igual, y los guardias se habían extrañado al verla después de tanto tiempo, y es que aunque tenía al tanto a la Sociedad de Almas del mundo humano, hacía mucho que no iba por allá debido a su trabajo.
Se dirigió hacia la mansión Kuchiki. Donde recibió más de alguna bienvenida por parte de las sirvientas, gustosas de verla de vuelta. La chica sonrió ligeramente, recordando el hecho que la había llevado ver a su hermano. Después de preguntar la habitación donde estaba el Kuchiki, la chica siguió su camino. No tuvo que caminar mucho, encontró al pelinegro a mitad de camino.
—Rukia.
—¿Puedo hablar contigo, Nii-sama?
Byakuya no ignoró el tono que usaba la chica. Inmediatamente la invitó a pasar hacia la habitación más cercana. Una vez dentro, la chica tomó asiento, bajo la atenta mirada de su hermano.
—¿Te hizo algo Kurosaki Ichigo?
—¡No!
De acuerdo, tal vez no era bueno guardar silencio. El pelinegro podría malinterpretar la situación.
—Sucede que… han ocurrido situaciones extrañas…
—Me enteré.
La chica guardó silencio por un momento. Tal vez no debió haber ido ahí en primer lugar. ¿Por qué su hermano debería tener idea de lo que pasaba? Después de todo, recién habían llevado el cuerpo para que lo examinaran. El rostro de la chica lucía pensativo, y Byakuya alzó una ceja ante la actitud de la pelinegra, para después soltar un leve suspiro.
—Lo más probable es que el ataque a ese humano haya sido una prueba.
Rukia le miró extrañada.
—¿Una prueba?
—Para poder probar nuevas habilidades… También es posible que fuera una distracción para robar los gigais.
—Y… ¿Tienes alguna idea de quién fue, o qué quieren?
—No hay sospechosos, pero resulta obvio que quieren algo del mundo humano— anunció el chico, cerrando los ojos, para después abrirlos lentamente— O alguien.
—Puede ser… ¿Que busquen a Ichigo?
Byakuya frunció el ceño.
—No todo gira alrededor de él, lo único servible en Kurosaki Ichigo es su reiatsu.
—Pero…
El Kuchiki mayor cerró los ojos, resignado ante la actitud de la pelinegra. Su rostro pensativo intrigó a Rukia, y antes de que la shinigami preguntara algo más el noble abrió los ojos y habló.
—Para evitar problemas, vigílalo.
Rukia asintió, decidida. Se levantó al ver que la conversación había terminado. Valió la pena después de todo preguntar a su hermano, había aclarado varias dudas. Y ahora tenía algo importante que hacer. Proteger a Ichigo. Estaba segura que quien fuera el que estaba detrás de todo eso, iba tras el chico.
Antes de abandonar la habitación, escuchó la voz de su hermano.
—Mantente alerta.
La pelinegra volvió a asentir. Por supuesto que lo haría. No permitiría que dañaran al chico, ya bastante había tenido con batallas anteriores, en las que su compañero terminaba hecho polvo. Bastantes problemas había tenido Ichigo como para agregarle otro. Lo mejor sería no decirle, así evitaba preocuparlo. Por ahora solo quería llegar al departamento y descansar. Deberían ser alrededor de la madrugada, tardaron demasiado en los inconvenientes en el hospital.
La shinigami se dirigió a la puerta que la llevaría de regreso al mundo humano, para así tomar un merecido descanso.
Ichigo se encontraba tendido en el sofá. Con una pierna descansando sobre el mueble y la otra tocando ligeramente el piso. Estaba con control remoto en mano, pasando canales. No hace mucho había regresado del hospital, y no estaba seguro si aceptar la invitación del quincy. Los había invitado, a él y a Rukia, a una reunión que Inoue estaba planeando. La chica quería ver nuevamente a sus amigos reunidos. A pesar de que le gustaría ver a sus compañeros de instituto nuevamente, no estaba seguro si ir, de alguna manera u otra el tema de que había una amenaza rondando saldría a la luz, sobre todo por el hecho de que Ishida se había enterado.
Soltó un suspiro de cansancio, al tiempo que su mano dejaba de apretar los botones del control remoto. Un comercial. Pero no era un comercial cualquiera, era uno de maquillaje. Y no era que al chico le gustara ver qué línea de maquillaje era más popular, sino que se quedó embobado viendo a la protagonista de la publicidad. Rukia tenía una sonrisa pícara mientras comentaba los beneficios de usar el producto. Y cuando la chica se puso un lápiz labial sabor fresa, el chico tragó saliva. Desde cuando ella era tan... condenadamente provocativa. ¿Y por qué mierda tenía que sonreírle así a todo imbécil que la estuviera viendo? Dudaba seriamente que el comercial fuera dirigido exclusivamente al público femenino.
Detuvo sus pensamientos al escuchar la puerta abrirse, y posteriormente ver a Rukia en la sala, de pie y con cara de cansancio. Por suerte el comercial había acabado, de lo contrario, quizás que comentario hubiera lanzado la pelinegra al verlo. La morena caminó arrastrando los pies hasta el sofá donde se encontraba Ichigo. Kurosaki no pudo evitar sonrojarse, la imagen de una provocativa Rukia no quería salir de su cabeza, por suerte la sala estaba poco iluminada. Y no pudo evitar ponerse nervioso cuando la chica se tendió en el sofá donde se encontraba, encima de Ichigo. Quedando la espalda femenina pegada al torso masculino.
—Estoy tan cansada…—murmuró la morena, estirándose a todo su largo y recostando su cabeza en el pectoral del chico.
—Hey, yo estaba aquí primero, consíguete tu propio sofá.
—Ajá…
La pelinegra ni caso le hizo, se acomodó más en el chico, como si se tratara de una cómoda cama donde se hallaba recostada y no una persona. Ichigo reprimió un gemido. La chica había rozado una parte de su anatomía bastante sensible. ¿Lo hacía a posta? Es imposible que estuviera tan cansada como para no dar consciencia de sus actos. Kurosaki ya había perdido la paciencia, ¡Rukia se quitaría si o si! Movió sus brazos dispuesto a empujarla, pero se detuvo. Toda su furia se vio esfumada al ver el rostro angelical de la chica. Al parecer se había quedado dormida. Su respiración era lenta y acompasada, iba en coordinación con su pecho que subía y bajaba.
—Rukia…
—¿Mhh?
La cabeza de la chica se movió levemente, dando a entender que lo escuchaba. El chico frunció el ceño al ver que la chica estaba despierta, y rápidamente pensó en una excusa por haber susurrado su nombre de manera tan embobada.
—Ishida nos invitó a una reunión que planea Inoue para mañana.
—¿Si? Pues no sería mala idea ir —comentó la morena, tiritando levemente.
Como siempre Rukia llevaba un vestido de verano, no muy acorde con el clima. Ichigo dudó por un momento, no había ninguna manta cerca, tendría que ir a buscar alguna a la habitación. El problema era que, aunque no lo dijera, estaba demasiado cómodo con la chica encima. Se decidió. Lleno de determinación, rodeó a la chica con sus fuertes brazos, logrando que la morena soltara un respingo.
—¿Tienes ensayo mañana? —cuestionó el chico, algo nervioso, evitando cualquier comentario que pudiera decirle la pelinegra por aquél acto de su parte.
—Si… mañana comenzamos con las escenas más románticas y eso.
—¿Románticas?
—Besos.
Al shinigami no le agradó mucho el anuncio. Sobre todo porque en su mente pasó el nombre de cierto chico castaño. Takashi era el protagonista, con Rukia. ¿¡Ese imbécil tendría que besar a Rukia! ¡Y quizás un sin fin de cosas! Pero ese pensamiento lo llevó a otro. ¿Rukia habría besado a alguien antes? A su mente vino cierto pelirrojo. Omitiendo los besos accidentales que había tenido con la pelinegra, ¿Alguien más se habría atrevido a besarla?
—Tú no quieres besar a ese imbécil, ¿Verdad?
—¡Claro que no! Pero, todo sea por la actuación.
Al ver que el chico planeaba entablar conversación con ella, Rukia se volteó para quedar mirando al shinigami sustituto, apoyándose en sus manos. Y de paso girando su cuerpo por completo, permitiendo al chico percibir mejor los atributos de su compañera contra su torso. Kurosaki estaba atento a cada movimiento de la chica, y más cuando se dio cuenta que debido a la acción de la chica, un tirante de su vestido caía por su hombro. La pelinegra ni cuenta se dio del detalle, ella solo cerró sus ojos, relajándose.
—No le beses…
—¿Eh? —la shinigami abrió los ojos, extrañada.
—Si le besas se pondrá más posesivo contigo, no te conviene.
—Es parte de mi trabajo, Ichigo.
El chico no quedó satisfecho con la respuesta. Odiaba que Koizumi actuara como si Rukia le perteneciera. No tenía derecho, no la conocía. Y tampoco le agradó la determinación de Rukia. Kurosaki llevó una de sus manos hasta la cintura de la chica, y la otra la posó en su espalda. Acto seguido se sentó en el sofá, provocando que la pelinegra se sujetara de su cuello para no caer. La morena se enfadó ante la repentina acción.
—¡Si serás bruto! ¿¡Qué pretendes!
—Te prohíbo que lo beses.
Ahora si que la pelinegra estaba perdida. ¿Desde cuándo Ichigo era tan posesivo? ¿Y qué era esa actitud tan infantil? El chico sabía muy bien que era parte de su trabajo, por lo tanto el beso no incluía sentimientos. ¿Y quién se creía? Que Rukia supiera él no tenía ningún derecho sobre ella. No él ni nadie.
Sin cambiar su rostro de enfado, la chica se dispuso a reprenderle su actitud. Pero no pudo. Su boca se vio obstruida. ¿Ichigo la estaba besando? Ahora si que despertó completamente y abrió los ojos sorprendida. Sí, el chico la estaba besando. Y por la intensidad que ponía en el beso, la morena supuso que el shinigami quería que le respondiera. Dudosa, apretó su agarre al cuello de su compañero y le respondió con la misma intensidad.
Ichigo sonrió contra su boca. Aprovechando que la morena le correspondía, profundizó el beso, hambriento. Apretó el agarre de su cintura, acercándola más a su cuerpo, y como la pelinegra estaba de rodillas encima de él producto de la acción anterior del chico, logró que sus intimidades se tocaran. La pequeña Kuchiki no logró reprimir un gemido. Ante eso, su compañero quiso más de la boca de su compañera, adentró su lengua en la cavidad de la shinigami. La besó sin control hasta que ambos necesitaron oxígeno, y se separaron con la respiración agitada. Kurosaki pegó su frente a la de su compañera, intentando normalizar su respiración.
—Eres... eres un maldito celoso posesivo.
—Y tú una niñata mentirosa… ¿No que estabas cansada?
La shinigami se sonrojó ante el comentario. Con lo orgullosa que es conocida, soltó el agarre en el cuello del chico, y se abrazó a él, logrando que cayera al sofá en el proceso. De vuelta a la posición anterior. La morena apoyó su cabeza en el pectoral de Kurosaki, y murmurando un "buenas noches", cerró sus ojos y se abandonó al sueño. Ichigo sonrió divertido. Que se joda Takashi, él no sabría cómo se siente besar realmente a la morena.
…
No quería despertar. En serio que no quería, estaba demasiado cómoda. Pero tenía que ir al estudio. Dependían de ella. Hablando del estudio, ¿Su despertador no había sonado? Qué extraño, siempre se despertaba con el despertador, pero nunca antes. Un momento, ¿¡Qué hora era! La morena se levantó de golpe, despertando a Ichigo en el proceso.
—¿¡Qué mier…!
—¡LLEGO TARDE! —se espantó la pelinegra, viendo que solo le quedaban diez minutos para llegar, cinco de los cuales ocupaba en el transporte.
Como pudo salió corriendo al baño, bajo la somnolienta mirada de Kurosaki. Ichigo siempre entraba más tarde que ella, siempre que despertaba, Rukia ya se había marchado. Se asombró que en un par de minutos viera corriendo a la morena ya vestida, seguramente gracias a su habilidad de shinigami. A la velocidad de un rayo la chica se puso sus zapatillas, y antes de salir por la puerta, Kurosaki le habló, más bien gritó, porque con la prisa Rukia ya iba a mitad de camino.
—¡Hoy a las nueve en casa de Inoue! ¡Más tarde te mando un mensaje con la dirección!
—¡Vale! —escuchó decir a la chica, antes de perderla de vista.
Como pudo, Rukia llegó al estudio, raspando la hora. Cuando entró, vio como estaban acomodando las últimas cosas del escenario para las escenas que ensayarían. La morena dejó su abrigo y miró atentamente a los presentes. Makoto estaba leyendo una revista en la mesa donde se sentaba siempre con Hatori, esa chica se aprendía el diálogo muy fácilmente, por lo que no necesitaba ensayar. A su lado, como siempre, se encontraba Hatori, viendo como arreglaban el escenario. Pero la pelinegra no vio por ningún lado al castaño.
—¿Takashi no ha llegado?
—No, pero le espera una muerte segura cuando lo haga —comentó el rubio, aburrido de estar sentado sin poder actuar.
—¡Y la que le va a llegar! —apoyó la directora, enfadada.
Rukia decidió conversar un rato con ella para aminorar su enfado, sino después la pagarían todos. Dos pares de ojos miraban atentamente a la rubia y la morena, la joven de cabellera anaranjada decidió dejar su revista a un lado y apoyó su cabeza en ambas manos, mirando a su compañero. El ojiazul pareció sentir perfectamente la mirada insistente de la chica, y apenas moviendo los labios, le habló en tono bajo.
—¿Sigues preocupada?
Makoto simplemente asintió.
—Está bien, la estás viendo.
Pero a pesar de los comentarios de Hatori, la chica seguía con la mirada perdida.
—Por ahora su nivel espiritual está normal, deja de preocuparte por cosas que aún no suceden
Con eso la actriz recuperó su usual aspecto serio. Inclinando levemente la cabeza para agradecer a su compañero, éste solo sonrió satisfecho. Mientras, la rubia parecía haberse tranquilizado y Rukia le había sugerido empezar por escenas en las que no aparecía Takashi, para aprovechar el tiempo. Con eso, Misato pareció tranquilizarse. Estaba dispuesta a empezar con algunas escenas, cuando un celular sonó.
—Disculpen, no tardaré —anunció el rubio, su celular era el que había sonado.
La directora estaba que echaba humo por las orejas ante tanta interrupción. Pero no pasaron ni dos minutos cuando Hatori estuvo de vuelta, y llevaba unos cuantos vasos y una botella. Las tres mujeres alzaron una ceja. El rubio dejó los cuatro vasos en la mesa donde anteriormente estaba sentado. Misato decidió ignorar momentáneamente al chico y llamó a Makoto para que se acercara.
Hatori ya había servido los vasos y llevó dos hacia el trío para repartirlos.
—Para calmar los nervios, no se preocupen, no es fuerte —anunció, entregando primero un vaso a la rubia y después a Rukia.
Regresó para buscar el suyo y el de su compañera. Antes de lograr su cometido, Makoto lo siguió, curiosa de la actitud del rubio. Se paró sigilosamente junto a su compañero, y cuando el chico volteó para llevar los vasos, dio un leve respingo al notar a la chica a su lado. La actriz alzó una ceja y recibió el vaso sin dejar de mirar atentamente al chico. Iba a comentar algo, pero ese día el celular tenía algo en contra del rubio, ya que volvió a sonar.
—Cuanto lo siento, esta vez me encargaré de apagarlo.
Nuevamente Hatori abandonó el estudio, bajo la curiosa mirada de Misato y Rukia. Mientras Makoto no despegaba su vista de la puerta por donde el rubio había salido. Se volteó a ver la mesa donde estaba la botella y el vaso del chico, estuvo así un rato, hasta que los comentarios de la directora y la pelinegra la distrajeron.
—Está muy raro.
—Tú insistes en no mezclar asuntos personales con el trabajo —mencionó Rukia, llevándose el vaso a los labios y bebiendo lentamente del trago.
—¡Por lo mismo! ¡Se está distrayendo demasiado!
La morena frunció el ceño. La directora le iba a reprender su actitud ante ella, hasta que se dio cuenta que la reacción de la chica se debía a la bebida, puesto que inmediatamente miró despectivamente el trago. Su enojo se esfumó. Aunque no lo aparentara, la rubia se preocupaba mucho por sus actores y su salud.
—¿Pasa algo? —cuestionó Makoto, acercándose.
Ambas mujeres observaron a quien se integraba a la conversación. La chica rara vez hablaba, sobre todo cuando Hatori no estaba presente.
—No… nada, solo que no acostumbro a tomar, aún si no es muy fuerte.
—Ten más cuidado.
Ante el comentario de su compañera de trabajo, Rukia le miró curiosa. Y no solo porque Makoto había gastado más de dos palabras, sino por el inusual rostro serio de la chica. Más serio que de costumbre. Además tenía la sensación de que no solo se refería a la bebida.
Quedaron un rato en silencio. Hasta que la puerta se abrió de improviso, dejando ver a un castaño de lo más feliz. Pero algo raro había en él. ¿Su cabello? Quizás era eso, el chico parecía tener el cabello más arreglado que de costumbre. Y su ropa. Sí, era eso. Takashi siempre solía usar camisas manga cortas, porque le daban más libertad a la hora de actuar. Pero esta vez llevaba una camisa manga larga, que le daba un aspecto más maduro, y por qué no decirlo, le favorecía.
—¡Yaa-hoo! —saludó el chico, y al notar a la pelinegra presente, se exaltó— ¡RUKIA-CHAN!
Y se lanzó sobre ella. Como siempre. La morena le pegó una patada en plena cara, mandándolo al suelo. El castaño siempre le recordaba a Kon, y es que tenía la misma actitud que el peluche cuando estaba en el cuerpo de Ichigo. Solo que Takashi... no se reprimía. Normalmente Kon paraba de asecharla cuando Kurosaki hacía acto de presencia. El problema era, que el castaño desconocía por completo al shinigami sustituto. Los únicos que lo conocían en persona eran Hatori y Makoto. Y hablando del rubio, en ese momento el chico entraba nuevamente al estudio.
—Siento mucho la interrupción.
El ojiazul guardó su celular, ignoró olímpicamente al castaño en el suelo y se puso al lado de Makoto, quién se había alejado de las féminas ante la aparición de Takashi. El chico vio sin el menor ánimo como la directora reprendía al recién llegado y ordenaba a todos estar en sus respectivos lugares para comenzar la grabación. De pronto, un escalofrío recorrió su espalda. Volteó inmediatamente para encontrarse a Makoto con el ceño fruncido.
—¿Qué diablos le hiciste a Rukia?
El rubio no pudo evitar asombrarse. La chica cuando se enojaba era temible, y parece ser que era el único que conocía esa faceta de su compañera, además de Rukia. Y en ese momento el rostro de Makoto era de furia no disimulada.
joojojo las cosas comienzan a ponerse complicadas y más confusas, eso creen? pues espérense a más adelante xD aunque Byakuya algo explicó xD es que él es tan seko ;D y de acuerdo, eso no fue un taaan levísimo IchiRuki, pero culpen a mi fanatismo u_u y más les vale que se quedaran metidos con lo de Hatori y Makoto! a todo esto... tanta confusión creo que les aburrirá tarde o temprano u_u y que cap toca después... Ah, pero no se preocupen, les tengo una sorpresita para el prox cap xD y alguien más se verá más involucrado... lean por ustedes mismos
En el próximo capítulo...
Reunión.
—Mi hermano estaba frente a mí, me estaba advirtiendo sobre algo... pero de pronto... se comenzó a alejar... y en el otro extremo vi dos figuras, no logré verlas claramente pero distinguí a una mujer de cabello corto y un hombre mucho más alto que ella con el cabello desordenado, ambos llevaban vestimentas oscuras
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—Nooo, si te acercas mucho a mí, Ichigo se pondrá celoso
—¿Ichigo? ¿¡Quién mierda es Ichigo!
Chan chan xD poco a poco las cosas comienzan a complicarse, y quien sabe que más pase! Sus review son bien recibidos! Me motivan a seguir el fic ;O; Así que, sin miedo! solo aprieten GO! xD
Chuu
Kimiko.
