Uff... no saben el alivio que me dan, pero 7 reviews cuando se presenta un lemon ajaaj eso da para pensar xD en serio que es como un imán o.o uno escribe "lemon" y toda la masa viene (chillido horrorizado) o.o pero que ha pasado con esta gente! ;O; —claro, claro, soy quien lo digo tamos iguales las que escriben lemon que quienes lo leen xD pero que le hacemos! somos perver declaradas, o por lo menos la mayoría xD— ok ok, voy con los agradecimientos xD
Koraru-san: Woo me alegra que te guste ;O; si es tan emocionante cuando le te dicen que les agrada tu historia —sobre una nube, alucinando— ojojojo no te preocupes lo de Takashi se va aclarando, y les aseguro que soltare una que nadie se imagina! muajajajaj o quizás si... depende cuanto les guste el fic y si vuela su mente con las teorías xD y aquí empieza las complicaciones ;D adelante, lee xD
Beatifull Madness: Naaa no te preocupes, que yo fui la que escribí semejante cap xD y pues, comprenderás que el cap anterior es fundamental para lo que se viene... y para lo que le ocurrirá a Rukia —está bien, además de que quería meter un lemon ¬¬— pero que te apuesto que aquí quedas marcando ocupado xD o sea si en algún momento se te ocurrió esto, ahora es doble sorpresa, y si es cierto, hay que ponerle nombre a su relación, estoy en ello
Fraise Kers: Muchas gracias! señorita nueva lectora del fic ;D se agradecen mucho tus palabras y espero que sigas leyendo el fic, me haría mucha ilusión non ojojoj con que ichirukista, pues te nombro hermana 0023! xD a saber si perdí la cuenta pero todas las ichirukistas son amigas hermanas compañeras ;O; waaa que pronto crece la familia xD
Uchiha Katze: Waaa alguien que se me quedo metida con el preview ojojojoj pero vamos a ver si pasó lo que tú crees aunque tu risa malvada me hizo malpensar... que dañada mi mente xD pero bueno aquí te dejo con el cap y te quedaras extra metida, pues como me gusta enredar a la gente uwu se van a aburrir tanto enredo xD
xxliz-chanxx: Jajaja yo depende del chico en todo caso xD aunque me encanta que Ichigo actué así —jooo será por eso que se volvió tan posesivo xD— pero en fin, que bueno que te gustara :DD
Eva Vidal: (risita traviesa) pues si vengo a formar parte del pueblo por supuesto que la atendí xD en serio que se te cuece el cerebro u_u estuve unos buenos días con el cap ¬¬ y ya no daba mas... pero lo termine muajajaja muerta pero lo hice! xD jajajaja de mas, por eso me encargue que la vieja se quedara atada en el armario para que no interrumpiera xD sino ya la veía por ahí ¬¬
akitha: Vieras tu lo que disfrute en escribir esa parte, quería escribir su dolor por el rechazo pero naaa tenia mejores cosas que escribir xD debe haber un límite para la maldad o.o con la zorra esa no se puede puuf u_u y aquí quedas peor! porque (sellando boca) joder casi suelto algo importante o.o hay que ver ¬¬ bueno, mejor lee para traumarte xD que te aseguro que lo que viene no te lo esperas
Espero no se cansen de darle vueltas al asunto, pero aquí se viene aclarando y enredando... A leer!
Malestar
El insistente sonido del despertador en el departamento número 15, ya estaba irritando a todo el que lo escuchara.
¿Por qué tenía que sonar a esa hora? Le tocaba trabajar hasta la tarde. Quizá simplemente se le había olvidado desactivarlo. Esos fueron los pensamientos de Ichigo, al alzar una mano con intención de callar el molesto aparato. El chico sentía su cuerpo extrañamente más pesado. Lo más probable es que fuera el cansancio de… Un momento. Había una mata de cabellera negra sobre él. Su cuerpo no estaba más pesado. Había otro cuerpo que no le permitía moverse con libertad. Estaba que salía despavorido de la habitación cuando notó que su cabeza palpitaba. Joder, ¿Qué diablos había tomado la noche anterior?
Unas manos se agarraron con más fuerza a su cuerpo, queriendo acomodarse, provocando que el pecho de la chica se rozara con sus pectorales. El joven tragó saliva. Estaba claro que la chica que estaba abrazada a él no era nadie más que Kuchiki Rukia, y precisamente por eso estaba nervioso. Una sonrisa victoriosa hizo que su pecho se inflara de orgullo. Pero... ¡No recordaba nada de lo acontecido ayer! ¡Maldición! ¡No volvería a tomar por el resto de su vida! El ceño fruncido regresó a su rostro.
—Rukia...
La morena tan solo se pegó más a él. Permitiendo que el shinigami sustituto descubriera que estaba completamente desnuda. Al igual que él.
—Rukia —volvió a intentar.
Esta vez la chica pareció reaccionar. Con toda la calma del mundo abrió lentamente sus ojos, siendo lo primero que vio al despertar el rostro fruncido de Kurosaki. Se extrañó. Ichigo lo notó porque la chica se restregó los ojos con ambas manos, como queriendo ver si lo que veía era real.
—¿Ichigo?
La pelinegra pestañó un par de veces. Kurosaki pudo apreciar como su rostro cambiaba a uno de puro enfado.
—¡SAL DE MI CAMA, MALDITO PERVERTIDO! —empujó al chico, que salió prácticamente volando de su cama.
—¡ESTÁS EN MI HABITACIÓN!
Como si la shinigami recién se diera cuenta de su situación, miro alrededor. En efecto. Se encontraba en la habitación del chico, por lo que podía deducir que era ella quien estaba en la cama equivocada. Pero además de eso, reparó en otro detalle. Se miró a sí misma, encontrándose completamente desnuda. Rukia se paralizó. Mirando instintivamente al chico que ahora se hallaba en el piso. También estaba desnudo. Y sino hubiera sido por Ichigo, el grito se hubiera escuchado por toda la planta del edificio.
...
—Ponte esto.
El joven le facilitó una playera manga corta para que la morena se cubriera con ella, le quedaba lo suficientemente grande como para cubrir hasta sus muslos. Mientras, Ichigo ya tenía algo más de ropa encima, unos pantalones y una polera. Después de la silenciosa reacción de Rukia, ambos se encontraban sentados en el piso, alrededor del desastre de prendas femeninas y masculinas que había por la habitación. No había que preguntar lo que había pasado. Por la condición de ambos resultaba obvio. Lo que les inquietaba era el cómo.
—¿Recuerdas algo de ayer? —cuestionó la pelinegra.
—Por el dolor en mi cabeza diría que probé todos los tipos de alcohol existentes.
—¿Resaca?
El chico la miró, extrañado.
—¿Qué acaso tú no tienes?
—Para nada —la shinigami se llevó una mano hasta la cabeza— Yo solo recuerdo que estábamos en la casa de Inoue, pero a saber cómo terminamos aquí.
—¿Y por qué mierda yo soy el que tiene resaca?
—A saber qué me hiciste.
Rukia le miró fulminante, acusándolo con la mirada. Cerró los ojos un instante y cruzando sus brazos. Pero abrió sus ojos de golpe, mientras la sangre se agalopaba en sus mejillas al llegar a su mente un recuerdo de lo acontecido anoche. A rastras, se dirigió al desorden de ropas, buscando entre ellas y sacando con el ceño fruncido una prenda femenina. Su falda. Por la forma en la que estaba rasgada dudaba seriamente que pudiera volver a usarla.
—¡Idiota! ¡Si serás salvaje! —se paró de golpe y miró furiosa al joven.
Ichigo vio la prenda que alzaba la morena, y se sonrojó al captar el mensaje. ¿Por qué mierda tenía que haber olvidado lo pasado en la noche? Tragó saliva al pensar en las condiciones que debió haber estado para llegar a tal extremo. Ichigo se maldijo a sí mismo. ¿Cómo diablos no iba a recordar eso? No se cansaría de reprendérselo una y otra vez.
—¡Hey! ¡No me culpes de algo que no recuerdo! —apeló desde su posición en el piso.
—Ohh, pero lo más bien que te gustaría recordarlo, ¿No, Kurosaki-kun?
Ichigo calló. Después de todo, la chica tenía razón. Pero nunca lo admitiría. No enfrente de ella, todavía tenía su orgullo. Rukia sonrió triunfante. Como siempre, ella ganaba sus batallas verbales. El chico no tenía defensa contra sus comentarios.
—Iré a buscar algún medicamento para tu resaca.
El shinigami sustituto palideció ante eso. Medicamentos… Preservativos. ¡Si tan solo recordara haberlo usado! Pero si a penas tenía recuerdos borrosos de los besos que compartió con la morena... Y las caricias… ¡Ah! Pero ese no era el tema. ¿Y si la pelinegra había quedado embarazada? Se joden Takashi y Renji, la shinigami tenía dueño, y con ello quedaría demostrado. Pero… con la carrera artística de la chica, ¿Un embarazo no complicaría su profesión? Tragó saliva con dificultad. No sabía cómo se lo tomaría su compañera. Tenía que averiguarlo. Antes de que la pequeña mujer saliera por la puerta de la habitación, la cogió de la muñeca y la tiró de vuelta al suelo.
—¿¡Qué! —la chica sintió que caía suavemente— ¿Ichigo?
El chico había amortiguado su caída con sus piernas, y lejos de sentirse incómodo o nervioso, la miraba con determinación.
—Rukia… ¿Sabes si… usamos protección?
Resultaba incómodo para Kurosaki. Le incomodaban esos temas. Y no solo porque no acostumbraba a hablar de ellos, sino que era con la mismísima Kuchiki Rukia con quién estaba platicando de ello.
—¿Te crees que con lo borracho que estabas anoche, recordarías el preservativo?
—Bueno…
La shinigami sonrió ante la actitud del shinigami sustituto. Acomodó mejor su cabeza en las piernas del chico, y le regaló una dulce sonrisa. Ichigo olvidó por un momento de qué estaban hablando y se dedicó a recorrer el rostro de la morena con sus manos, despacio. La pelinegra tan solo alzó una mano para jugar con algunos mechones de su cabello naranja.
—¿Te molestaría?
—No… Así Takashi te dejaría en paz —una sonrisa de superioridad por parte del chico— Y mi padre estaría más que feliz.
La Kuchiki cerró los ojos, divertida, y reprochando la actitud de Ichigo. Con un movimiento dejó la posición sobre las piernas del chico y volvió a su sitio, sentada a su lado.
—Pues tendrás que encontrar otra forma de controlar tus celos, mi periodo fértil ya pasó.
El chico solo reaccionó porque ya no sentía la calidez de la morena en sus piernas. Frunció el ceño. No admitiría que se había ilusionado con la idea. De acuerdo, no terminaba de procesarla pero le había agradado. Sobre todo por la idea de que todos supiera que era su Rukia. Un escalofrío recorrió su espalda cuando recordó a su cuñado. No estaba seguro que a Byakuya le agradara mucho la idea. Decidido. Mejor dejar el tema de momento, primero había que acostumbrar al noble a una relación entre Rukia y él. Ya hallaría la forma de alejar a los pretendientes de la morena.
Ichigo dirigió su vista a la pequeña mujer, que se encontraba sentada en el piso ordenando un poco la ropa desparramada. Lo que le dejaba una muy buena vista de la retaguardia de la pelinegra. Pero no pudo seguir observándola. Al parecer la chica se dio cuenta que era vigilada y se volteó.
—Te buscaré algo para la resaca, pero también debo vestirme, tengo que ir al estudio en… —la chica se detuvo al ver el reloj en la habitación de su compañero— ¡No de nuevo!
Exactamente. Ya se le hacía tarde. Solo que esta vez dudaba que llegara a la hora, debía estar retrasada como mínimo unos cinco minutos. Y mientras se arreglaba y llegaba al estudio… Le esperaba una buena bronca por parte de la directora. Dejó lo que estaba haciendo para dirigirse corriendo a la puerta. Pero no alcanzó su objetivo. El shinigami sustituto se espantó. Y es que, no todos los días veía a la morena desmoronarse frente a sus ojos. Rukia se había desplomado de repente, cayendo pesadamente al suelo, arrodillada y su cabeza oculta entre sus brazos. Rápidamente Ichigo se acercó a ella.
—¡Rukia! ¿¡Qué te pasa!
El joven estudiante de medicina cogió a la shinigami entre sus brazos, para examinarla. La chica estaba con los ojos fuertemente cerrados y respiraba agitadamente. Eso solo hizo aumentar la preocupación de Kurosaki.
—Ichigo… Duele… —dijo a duras penas, forzando su voz— No puedo moverme…
Recuperando la compostura, el chico se dispuso a aplicar sus conocimientos de su profesión. Recostó con lentitud a la morena en el suelo. Pero al hacerlo, tuvo que sostenerse con una mano al piso. ¿Qué diablos pasaba? ¡Rukia tenía un reiatsu asfixiante! Inconscientemente recordó una escena similar años atrás. Cuando derrotó a su primer Menos... Ishida tuvo que extraer el reiatsu de su cuerpo, ya que él había perdido el control, pero terminó herido debido a ello. Acaso... ¿Lo mismo estaba ocurriendo con Rukia? ¿¡Cómo diablos iba a sacar el reiatsu de su cuerpo! Y en primer lugar, ¡Cómo había conseguido tal cantidad de poder espiritual!
Golpeó el suelo con su puño. No tenía la menor idea de qué hacer. Y la morena seguía aguantando el dolor. ¡Pero él era un shinigami, no un quincy! Miró con impotencia a la pelinegra en el piso, se sentía completamente inútil. Mas, sus pensamientos fueron interrumpidos. Rukia había conseguido mover su mano izquierda en un acto de desesperación. Pero eso no fue lo que llamó su atención. La pulsera. El accesorio que llevaba la chica comenzó a iluminarse. Ichigo sintió como si una ventana se hubiera abierto, permitiendo que escapara todo el reiatsu de la habitación. Podría haber jurado ver como el reiatsu de Rukia era absorbido por la pulsera. Y cuando el pesado aire se calmó, un diamante verde esmeralda apareció en la pulsera blanca. Por fortuna, la shinigami parecía más tranquila y comenzaba a recuperar su normal respiración, para tranquilidad del joven. Sin perder tiempo, se acercó más a la chica.
—¿Cómo… estas? —balbuceó, alzando a la morena en brazos.
—¡Hey! Agh… —se quejó la chica, guardando su queja al sentir el cansancio en su cuerpo— No te aproveches de mi estado.
Kurosaki solo ignoró las quejas de la shinigami. Con cuidado, la llevó hasta la cama, que para ese momento ya habían ordenado. La recostó suavemente sobre el colchón y se sentó junto a ella. Rukia no pudo más que fruncir el ceño. Se sentía tratada como una completa inútil. Y no le agradaba.
—Tenemos que avisar a la Sociedad de Almas, ¡Eso no es normal!
—¡NO!
La pelinegra se sentó de golpe en la cama, pero al instante se vio en su rostro una mueca de dolor. Ichigo suspiró cabreado, sujetó a la morena de sus hombros y la volvió a recostar. Tenía que descansar. La chica no estaba acostumbrada a tales alzas de reiatsu, y para colmo no sabían qué lo había provocado. El claro malhumor del shinigami sustituto tenía su justificación.
—Iré… a ver a Urahara, en una semana.
—Te llevaré enseguida.
—¡Idiota! Estás ocupado con el hospital, y yo termino la grabación en una semana, después ya me las arreglo con Misato-san… —la shinigami paró un momento de hablar, para después abrir los ojos espantada— ¡Tengo grabación!
Rápidamente, la chica intentó salir de la habitación. Ya llevaba demasiado retrasada. Ahora si que Misato la mataba. Pero su compañero no lo permitiría. Para mala suerte de la Kuchiki menor, el chico tenía más fuerza que ella, no le costó mucho trabajo volver a tumbarla en la cama.
—¡Tú no vas a ningún lado!
Y Rukia no lo contradijo. Pocas veces veía al shinigami sustituto tan enojado. Aún así, a pesar de que se podía apreciar la furia en sus ojos, la chica sabía muy bien que Ichigo solo estaba preocupado por ella. Al igual que el chico, no tenía la menor idea de por qué le había ocurrido eso. Y lo admitía. Tenía miedo. Sabía muy bien que algo estaba pasando con ella, desde hace unos días, podía sentirlo. Pero no había querido preocupar su compañero. Y ahora sentía que todo su esfuerzo había sido en vano. El chico se había enterado, y de la peor manera.
—Iré a buscar tu pijama…
La morena sonrió. Entendía la actitud del chico. No vaya a ser que a cierto pelirrojo se les ocurriera hacerles una pequeña visita, junto a otros tres shinigamis, y la encontraran con una polera de Ichigo y… en su habitación. Un escalofrío recorrió su espalda al recordar que Abarai tenía la misión de reportarle todo avance de su relación a su hermano. Y no sabía cómo reaccionaría el noble. Lo que si sabía era que después de ello, Ichigo probablemente tendría una cita con Senbonzakura. No pudo evitar sonreír divertida al imaginarse la escena del joven corriendo de los pétalos. Mas, sus pensamientos fueron desviados al tema que la tenía en cama. Rukia no sabía la razón de su incidente, pero sentía que le había ocurrido antes… Un momento. ¡Eso era! En la casa de Inoue… estaba bailando con Ishida… y se sofocó, no había encontrado otra forma de explicarlo, pero ahora que lo pensaba, se debía a un inusual aumento de reiatsu en su cuerpo, el cual no pudo resistir. Pero esta vez, había empeorado. Tal vez si debía hacerle una visita a Urahara. Después de todo, podía deberse a su gigai. Era una posibilidad.
Su celular sonó. ¿Cómo había llegado su celular hasta ahí? No tenía idea, pero debía deberse a la noche anterior. Seguramente se trataría de su directora, con una amigable recriminación de su notorio retraso. Tragó saliva, Misato asustaba cuando estaba furiosa, compadecía a quienes la estuvieran aguantando en el estudio. Con todo el esfuerzo que daba su cuerpo intentó pararse para coger el aparato. Ni siquiera había alcanzado a llegar hasta el mueble donde se hallaba cuando Ichigo apareció por la puerta y en seguida notó el bullicio del celular. Lo cogió al instante mientras le lanzaba a Rukia su pijama.
—¿Si?
—¡KUCHIKI! —el chico tuvo que alejar su oreja del aparato, sino quedaría con sordera— ¿Kuchiki?
Al parecer la persona al otro lado del auricular se había dado cuenta de que la voz de Kurosaki era imposible que perteneciera a la pelinegra.
—Lo siento, no puede ir.
—¿¡Cómo que no!
—No se encuentra bien, el sake que le suministraron ayer le pasó de la cuenta.
Ichigo escuchó claramente un golpe a través del celular, para después oírse la voz de un chico alegando.
—¿Y con quién tengo el gusto?
Antes de contestar, se vio interrumpido por ruidos que no logró identificar, y cuando nuevamente sintió que alguien escuchaba atentamente al otro lado del aparato, se dispuso a responder.
—Kurosaki Ichigo, y me haré cargo de Rukia.
—¿¡POR QUÉ DIABLOS ESTÁS CON RUKIA-CHAN!
El joven no alcanzó a responder. Logró distinguir que la voz era de un hombre, pero no alcanzó a preguntar. Le cortaron. Y Rukia tenía los ojos cerrados, con una clara expresión de molestia en su rostro. Kurosaki tenía una idea de quién era el que había lanzado tal comentario, y por el rostro de la chica parece que no se equivocaba. Apartó el celular de la chica y lo dejó en un mueble cercano, para después dirigirse a la morena.
—¿Ese era Koizumi?
—Si… y ahora que sabe de ti… se va a armar una buena.
El shinigami sustituto arrugó el ceño.
—¿Qué tiene que ver eso?
—Pues que Takashi es… me atrevería a decir que más posesivo que tú.
—Tú no le perteneces —declaró el chico, sin dejar su ceño fruncido.
—Y tampoco a ti, pero lo más bien que me criticas.
—¡Es diferente! —exclamó, mientras una sonrisa burlona se formaba en su rostro— Y ahora con mayor razón.
—¿Cómo?
La pelinegra pudo ver como el chico se acercaba hasta donde ella estaba. Cuando llegó al borde de la cama, se inclinó, apoyando su peso con sus manos. Su sonrisa burlona no desaparecía de su cara, y Rukia alzó una ceja al ver su actitud. El shinigami se agachó y posó su boca junto al oído de la morena.
—Ahora me perteneces.
Rukia se sonrojó ante el comentario, entendiendo perfectamente a qué se refería el chico.
—Ichigo…
El nombrado cambió de dirección, desde su oreja hasta su boca. La shinigami cerró los ojos ante el próximo contacto. Pero el chico se detuvo al escuchar el sonido insistente del timbre de la puerta. Con una clara expresión de enfado, se dirigió a la puerta, bajo la atenta mirada de la chica. Y antes de salir de la habitación, se volteó y se dirigió a la pelinegra.
—Cámbiate.
Y detrás de la puerta se encontraban Renji y compañía. Listos para una visita a los shinigami. Y de paso recopilar información de lo acontecido después de la casa de Inoue. Por suerte Rukia alcanzó a cambiarse, y con una excusa bien elaborada de su parte, nadie sospechó lo que había ocurrido entre ellos la noche anterior. Pero aún así los invitados se enteraron de la inusual alza de reiatsu en Rukia, con lujo de detalle. Nadie podía tener más clara la situación que otro, mejor esperar al diagnóstico de Urahara y después comunicar a la Sociedad de Almas. Suficiente tenían analizando el cuerpo del humano muerto.
—
Pobre del que se acercara a la última planta del estudio donde se llevaba a cabo una grabación. Solo alboroto se escuchaba de él. Se podría jurar que hasta los guardias ubicados en las puertas podían escuchar como un castaño alegaba desde el último piso. Dentro del estudio, Misato ya llevaba buen rato discutiendo con, no se sabría decir si alterado o furioso, Takashi. La llamada a la pequeña Kuchiki solo había servido para confirmar algo que Makoto ya había anunciado. No iba a ir. Pero al parecer el castaño todavía no asimilaba tal información.
—¿¡QUIÉN ES ICHIGO!
—¡Ya deja de repetir lo mismo! ¿¡Cómo quieres que lo sepamos! —exclamó la rubia.
—¡PERO!
Un poco más alejados, como siempre, se hallaban Makoto y Hatori. Estaban tomando té, ya hartos de la discusión que llevaba la directora con el chico, ya llevaban más de diez minutos en lo mismo, y no parecían querer detenerse. Por lo menos por parte del chico, hasta averiguar su cometido. Y como Hatori no era conocido como alguien paciente cuando se trataba de Koizumi, se paró de su lugar y se dirigió a la rubia y el castaño. La pelinaranja solo le miró curiosa.
—Misato-san, ¿Podríamos comenzar con la grabación?
Los protagonistas de la discusión dispusieron su atención al rubio que se encontraba de brazos cruzados y con el ceño levemente fruncido.
—¡Por supuesto!
Y con tal anuncio la directora se dispuso a dar órdenes para comenzar con la grabación. Pero tal parece que Takashi no estaba satisfecho con el resultado, puesto que se quedó en el mismo sitio con cara de amurrado. El ojiazul alzó una ceja. Parece que el castaño no lo pondría fácil. Y paciencia era lo poco que le estaba quedando en ese momento.
—¡Yo no pienso actuar hasta que me digan quién es ese! ¡Estoy seguro que saben algo!
La rubia de coleta rodó los ojos. De verdad que el chico era difícil de contradecir. Parece que no tendrían fácil continuar con la actuación, pero para sorpresa de todos, esta vez la que intervino en la discusión fue la pelinaranja de cabello ondulado. Con elegancia, se acercó hasta donde estaban ambos actores. Cuando se halló al frente del castaño, le miró de forma reprochante.
—Kurosaki-san vive con Rukia
Nadie estaba seguro si tal comentario así de directo haría bien para el estado emocional de Koizumi. Pero lo que es seguro es que todos se prepararon para el predecible grito que vino a continuación.
—¿¡QUEEEE!
El castaño se puso a correr de un lado a otro, diciendo cosas como "¿¡En qué momento!" "¡Pobre de mi Rukia-chan!" "¡Quizás con qué degenerado esté viviendo!" y la lista hubiera seguido, pero todos tienen un límite de paciencia. Y Hatori ya lo había alcanzado.
—Te recuerdo que es tu culpa que Rukia quede a solas con él
Al parecer el rubio siempre sabía cómo usar sus palabras con el castaño, siempre surtían efecto. Y siempre Takashi terminaba deprimido en una esquina al ser acusado contra algo que se relacionara con Rukia, lo carcomía la culpa. Hatori lo sabía muy bien, y por ello no dejaba de restregárselo en la cara. Así de paso el castaño estaba calmado por un rato.
—Bien, ¿Ahora si podemos comenzar con la grabación? —comentó el ojiazul.
—Tendremos que grabar las escenas donde Rukia no sale… —la rubia puso una mano en su barbilla, para después decir con una sonrisa— Pero bueno, ¡A sus lugares todo el mundo!
…
No era lo mismo actuar sin la morena. Extrañaba sus escenas con la chica. ¡Y aún no sabía quién era Ichigo! Ya se las vería con él cuando se lo encontrara de frente. Pero… Quizás Hatori tuviera razón… era su culpa. Él había emborrachado a Rukia, y por su culpa no había podido ir al estudio. Además… ¡No! Sacudió la cabeza, alejando sus pensamientos.
El castaño iba camino a su departamento. La grabación había estado de lo más ligera, su papel estaba ligado principalmente con el de la pelinegra, así que no había hecho mayor aparición. Y si hubiera sabido la dirección de donde vivía la chica, hubiera ido directamente a verla para verificar su estado y a la amenaza con la que estaba viviendo. El departamento de Rukia… Ahora que lo pensaba… Nunca había estado ahí. Siempre que el equipo necesitaba reunirse fuera del estudio para platicar algunos detalles, se juntaban en la casa de Hatori, ya que era la más amplia.
Paró de golpe. Había algo detrás de él. Podía sentirlo. Algo o alguien lo venían siguiendo. Y como nunca había sido temeroso, volteó para enfrentarse ante esa sensación. Ni siquiera pudo voltear. Cuando se dio cuenta, una espada estaba en su cuello.
—Necesitamos que vengas con nosotros —escuchó una voz femenina.
—Si cumples correctamente, bien, sino desgraciadamente tendremos que matarte —esta vez habló un hombre.
Takashi solo se mantuvo quieto. La espada estaba demasiado cerca de su cuello, faltaba poco y le daba en una arteria.
—Bakudou no ichi, Sai.
Fue lo último que escuchó el castaño antes de sentir que como su cuerpo se ponía rígido. Su manos se cruzaron en su espalda sin permiso de su cuerpo. Y sintió que la fuerza lo abandonaba, ni siquiera podía mantenerse de pie. Y antes de caer al piso, uno de sus agresores lo sostuvo y lo puso en su hombro, cargándolo como si nada. Supuso que sería el hombre. Desde esa posición, Takashi tenía vista clara de uno de sus atacantes, puesto que iba tras ellos para vigilarlo. Una mujer. A pesar de la oscuridad de la calle, podía apreciar la belleza y delicadeza en ella, su cabello era de un tono oscuro y corto, hasta los hombros.
—¿A dónde me llevan? —articuló con esfuerzo el chico, tal parecía que lo que sea que le hubiesen hecho, no le dejaba mover su cuerpo.
—No te preocupes.
El castaño no hizo más que sonrojarse. La mujer le sonrió encantadoramente. Y él logró apreciarlo porque afortunadamente pasaban por un poste que permitió la visibilidad de sus facciones. Su cabello era corto, y negro.
Más allá del centro de Tokio. Departamento de Takashi, habitación 085. La puerta se podía notar ligeramente abierta. Y dentro del departamento dos figuras, ubicadas cómodamente como si de su casa se tratara. Un hombre de cabello castaño con ojos del mismo color, y otro con el cabello gris y sus ojos cerrados impedían ver de qué color eran.
—¿Habrán llegado? —cuestionó el peligris.
—Son muy eficientes, estoy seguro que cumplirán con lo ordenado.
El hombre de cabello castaño estaba merodeando por todo el departamento, levantando de vez en cuando objetos de adorno para admirarlos mejor. Su compañero estaba sentado cómodamente en el sofá. Y ante el comentario del hombre castaño, soltó una leve risa escalofriante.
—Fue una suerte habernos encontrado, me pregunto cómo se lo tomará Koizumi al verla
Una sonrisa zorruna se formó en el rostro del hombre de cabellera clara. El castaño solo se giró levemente para responderle.
—Vendrá corriendo por una explicación.
Las sonrisas de aquel hombre podrían causar escalofríos a cualquiera que lo viera. Sus ojos rasgados le daban una apariencia zorruna cuando sonreía.
—Habrá que suministrarle un poco del Gouyoku, ¿Acaso Koizumi tiene idea de lo que está haciendo?
—Dudo que la tenga, no puede ver lo que tiene en frente.
Un silencio se formó entre ambos hombres, que fue roto hasta que el hombre de cabellera gris se levantó del sofá y caminó hasta un mueble, donde se encontraba una extraña ESFERA con colores circundantes, como si algo estuviera atrapado en ella.
—Creo que viene siendo hora de hacer acto de presencia, ¿No? —comentó con su usual sonrisa. El hombre castaño solo hizo una mueca burlona.
—No. Esperaremos hasta que ellos reaccionen.
—Perfecto, Kaname estará ansioso.
Y... cha cha cha chaaaan que tal? vamos bien? mucho enredo? me quieren matar? sino las naranjitas son bien recibidas ;D envíen no mas, envíen xD y lo ultimo los dejo peor cierto xD pues hay tanto enredo en el fic que tendre que aclarar de a poco xD pero ya viene, tranquilos
En el próximo capítulo...
Avisos
—Yumi... Somos tu familia, puedes confiar en nosotros.
—No son solo sueños... Mi hermano me visita.
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—¿Rukia-chan?
—Oe, ¿No ves que no te quiere cerca?
—No tienes que decirme como tratar a MI NOVIA.
