Ufff, todavia no me alcanzan los caps xD que suerte... bueno, aqui ya entramos en aclaraciones... creo que con esto quedara mas claro el artefacto este que conocen como Shoukyo y tambien sobre las seijun... ademas de que en el cap hay una tremenda insinuacion xD cual? pues si saben leer entre lineas se daran cuanta que la primera bomba ya estallo xD
ah! otra cosita, agradecerle a Beatifull Madness por este momento IchiRuki que presenciaran en el cap (cuando no hay ichiruki aqui xD) bueno, es un leve adelanto de lo que querías, no? jojoj pero veras que se me es dificil que se declaren ¬¬ cual de los dos mas testarudo xD y orgullosos el par aaag! pero ya lo lograre xD

Uchiha Katze: Juaa el solo hecho que te pases ya me da animos para seguir escribiendo waaa xD ok, mi email es (odio que quede en celeste ¬¬, ahora se hara publico pero en fin xD) si lo ves por ahí... jeje esque ando entrando en los exámenes... y esta semana tengo de dos materias que me cuestan puuf u_u pero en fin, a ver si nos encontramos por ahi

Koraru-san: Siii, adoro tambien esa parte non y no te preocupes, que mal encaminada no vas para nada! solo te equivocaste en un punto y otro a medias pero lo otro ojojojo le acertaste medio a medio! xD y no te preocupes! tengo planeado ichiruki hasta hartarme! aunque creo que eso ya me es imposible xD asique si no se hartan ustedes antes jeje... y bueno, con mis minivacaciones... la pase bien, pero el problema es que el viaje fue en auto y yo me mareo feoo feooo xx pueees descubri cosas que no creia posible a la hora de marearme ¬¬ dejemoslo en eso xD

Hikary2696: Jejeje esa es mi idea, sino no te obligaria a dejar review jojojo xD pero bueno, a ver si aqui se te aclaran dudas, espero que si ;D

Miicaa: En seriooo? o waaa ni vieras tu con la ilusion que me dejaste despues de leer tu review ;O; con todo eso y el apoyo que dan es increible que hayan logrado que me mandara un cap en un dia xD ni yo me lo creo pero bueno ajaja see puede que el summary este fome, por eso no te dio la gana de leerlo xD a ver si lo cambio por algo mas interesante hummm...

Fraise Kers: no tiene ni que decirmelo! si alguien se atreve a hacerle daño ya se las vera con Ichi ¬¬ pero cuando vayas entendiendo la trama creo que vendras a caer en la cuenta de que le pasa a Rukia... me duele en el alma escribirlo, y no se como la libraran de ello, pero tendran que hacerlo! jooo pero te digo que ni a mi me gustan los finales color de rosa pero no puedo escribir algo tragico xD asique algo se tendra que hacer... aunque seguramente me termine dando vuelta la historia... brr, ni mencionemos eso todavia o.o

Ok, ahora se quedan leyendo mientras yo avanzo los caps


Ataque

La alerta que se escuchaba por todo el lugar era imposible de ignorar. Shinigamis corriendo por todos lados. Mariposas infernales rodeando el lugar. La situación era de completa alarma para la Sociedad de Almas. Las divisiones estaban revueltas y muchos de sus integrantes atentos a cualquier orden de sus superiores. Los capitanes se encontraban en una reunión con el Comandante. Y cada uno de los escuadros había quedado bajo el mando temporal de sus tenientes. En la sala del primer escuadrón se hallaban cada uno de los capitanes.

—Imagino que saben por qué los he reunido tan repentinamente.

La voz desgastada del capitán de los trece escuadrones se hizo presente en la sala. Sus subordinados estaban cada quien en su respectivo puesto, guardando silencio.

—El capitán del grupo doce, Kurotsuchi Mayuri, les aclarará la situación.

El nombrado, dio un paso adelante, con clara muestra de enfado en su rostro. Mientras los demás capitanes estaban atentos a las palabras de su compañero.

—Mi escuadrón ha descubierto información sobre el desgraciado que se atrevió a entrar en mi laboratorio —en ningún momento de su discurso, su rostro dejó la expresión de ira— Resulta que no solo fue una distracción aquél humano que fue atacado en el mundo mortal, sino que le extrajeron sus recuerdos y de paso eliminaron su alma… Y eso no es todo, ¡En el cuerpo había claras muestras del Kagiru Shoukyo! ¿Puedes explicar eso, Kuchiki-taichou?

A pesar de que nadie miraba directamente al pelinegro, todos estaban atentos a su respuesta. Y, como siempre, eso no sería suficiente para alterar a Byakuya.

—Los Kuchiki no tienen responsabilidad sobre el clan que se le encargó proteger el Shoukyo.

—¿¡Qué quieres decir con eso! ¡Sabes muy bien que ese es un artefacto muy dañino! ¡Por tu culpa perdí tres de mis nuevas creaciones!

—¡Kurotsuchi, basta!

La voz autoritaria del comandante logró el silencio en la habitación. Y el hecho de que la reunión se viera interrumpida por la apertura de la enorme puerta, también contribuyó a mantener la tensión. Tras la puerta entró el teniente del primer escuadrón, con rostro afligido. Ante la atención de los capitanes sobre él, hizo una reverencia, disculpándose de su interrupción.

—Lamento mucho entrar de esta forma, pero hemos descubierto la localización del enemigo en el mundo humano —el hombre de cabello blanco hizo una pausa, dirigiendo su vista al frente— Las coordenadas indican que se dirigen a por el último quincy.

El silencio se hizo presente en el lugar. Hasta que el teniente no se marchó, la calma se mantuvo en el lugar de reunión. Un chico peliblanco dio un paso al frente, rompiendo el tan tenso silencio.

—Comandante, solicito permiso para ir como refuerzo junto con mi teniente.

—Denegado.

El rostro impasible de Yamamoto era incomparable. A Hitsugaya no le agradó la negativa, iba a reprochar, pero su compañero peliblanco intervino por él.

—No dudamos de la fuerza de Kurosaki Ichigo y Kuchiki Rukia, pero nunca está demás algún refuerzo.

—Esto no nos incumbe, los quincy hace mucho que dejaron de influir en la Sociedad de Almas.

—¡Pero...!

La negativa de Ukitake se vio interrumpida por el mismo comandante.

—No obstante… No podemos ignorar el hecho de que el enemigo tiene en su poder un artefacto perteneciente a la Sociedad de Almas, ¡Y ese artefacto debe volver a nuestro poder como sea!

—Apoyo la solicitud de Hitsugaya-taichou, es quien conoce mejor el lugar —el capitán del escuadrón trece volvió a tomar la palabra.

—Tengo una idea mejor para este caso… ¡El resto, deben investigar cómo fue que el Shoukyo fue robado de una casa noble!

Nadie discutió la orden. Mayuri estaba algo más aliviado por el hecho de que se iría tras los culpables del desastre en su laboratorio, solo un poco, puesto que en su rostro seguía reflejado el enfado. El más joven de los capitanes tenía rostro apacible, pero por dentro maldecía el que no se le permitiera ir al mundo humano. Los demás capitanes tenían aspecto sereno. Pero en algo acordaban. Todos se preguntaban quien o quienes irían al mundo humano a recuperar el Shoukyo.

La sorpresa en el rostro del quincy no se hizo esperar. ¿Por él? ¿Habían ido a por él? ¿¡Qué rayos querían de él! Pero una cosa estaba clara. Ishida por ningún motivo se iría a favor de quienes tenía en frente. A pesar de que una duda asaltaba por su cabeza. ¿El legado de Ichimaru y Aizen? Hubiera seguido pensando, habría seguido en ello, pero la voz del tipo con máscara le llamó la atención, y no le agradó nada lo que dijo.

—Tsk. No me agrada hacer esto, por eso siempre lo hace Haruka —comentó, recogiendo las mangas de su traje.

Ishida no alcanzó a ver el movimiento. De un momento a otro aquél hombre había llegado a una velocidad increíble frente a la pelinegra y su amiga. Sin mucho miramiento, le asestó un golpe en el estómago a la Arisawa. Para después hacer lo mismo con Inoue, que había quedado horrorizada al ver como la morena caía inconsciente al piso. Después se sacudió las manos y refunfuñó.

—¡Si serás!

Como pudo, el peliazul buscó entre sus ropas. Antes de que el enemigo interfiriera, Ishida ya había sacado una especie de medallón en forma de cruz de cinco puntas. Siempre lo llevaba consigo, más aún cuando percibió que había demasiadas personas con reiatsu. Valía la pena ser precavido. El quincy detuvo sus cavilaciones cuando el hombre de máscara se lanzó contra él. Entre la nube de humo que había formado por el golpe, que por suerte logró esquivar, el chico escapó. No quería destruir la casa de la chica. Y por suerte su contrincante y los otros dos espectadores le siguieron, fuera de la residencia, dejando ambos cuerpos femeninos inconscientes.

Cuando ya hubo llegado hasta el techo de la residencia ya había liberado su arco, comenzando a saltar de casa en casa, siendo seguido de cerca por sus tres contrincantes. Apuntó con destreza hacia atrás, con cuidado de no caerse. Pero al hacerlo se dio cuenta de que el hombre de la máscara no estaba con ellos los otros dos atacantes.

—Parece que has perdido agilidad.

La voz tras suyo lo puso en alerta, para pronto sentir como era lanzado hacia el suelo con gran fuerza. El impacto contra el piso lo dejó noqueado por un momento, obligando a recuperarse, se levantó adolorido. Solo para ver como los tres hombres ya estaban frente suyo. El que tenía la apariencia de Gin no dejaba de sonreír, mientras el castaño tenía una mirada de orgullo.

—¿Qué… qué quieren de mí?

Esa era la duda que le asaltaba desde que habían anunciado su objetivo.

—¡No tenemos por qué decírtelo!

Su atacante le iba a acertar otro golpe, que seguramente le hubiera hundido en el suelo. Por suerte, la voz del hombre castaño intervino el ataque.

—Tu habilidad.

—¿Mi… habilidad? —repitió sin mucho miramiento.

—Exacto, queremos tu habilidad de controlar el reiatsu de tu entorno.

Eso lo confundió aún más. ¿Para qué diablos querían la habilidad de un quincy? Entendía que era el último de su grupo, y por ello quizás tendría cualidades difíciles de encontrar, o tal vez imposibles. Pero… ¿De qué les serviría? Fue sacado de sus pensamientos al sentir que nuevamente su contrincante iba al ataque. Decidido, cogió su arco y creó una flecha con mucha dificultad. No era lo mismo que pelear en la Sociedad de almas o Hueco mundo. Aún así, lanzó la flecha, viendo como atravesaba el estómago de su enemigo. Para su sorpresa, el lugar donde había dado la flecha, se regeneró rápidamente.

—Jaja, ¿Sorprendido? Es una de las ventajas de servirles —el hombre de la máscara volteó un momento para ver a sus espectadores.

Ante la conmoción del quincy, su contrincante se preparó para un ataque. Alzó su mano izquierda para sujetar su muñeca derecha y murmuró unas palabras.

—Hadou no sanjuu san, Soukatsui.

Inmediatamente un rayo de luz azul salió de la palma de su mano, directo al quincy. Pero por suerte el peliazul reaccionó rápido, buscando entre sus ropas sacó una cápsula y creó una flecha. Al lanzarla, salió a gran velocidad y con increíble fuerza. Al parecer combinar una capsula de reiatsu concentrado había sido buena idea en un sitio como ese. Al encontrarse con el rayo azul, el ataque fue anulado con la propia flecha. Cuando el quincy se dio cuenta, rápidamente buscó otra cápsula y repitió el acto, logrando que en el momento de distracción de su oponente, la flecha hiriera su brazo.

El desprecio en la voz del hombre fue demasiado obvio.

—¡Maldito! ¡Recuerda el nombre de quién te matará!

En casa de Inoue, ambas chicas seguían inconscientes. Pero llamaban la atención dos figuras más en la casa. Una era la de un hombre, un chico de cabellera castaña desordenada, y junto a él una mujer con una máscara similar al del atacante de las féminas.

—¿Quiénes son? —cuestionó el castaño.

—… Deben ser aliadas del quincy… debió ser duro para Kei atacarlas… por eso yo siempre lo hago.

De la máscara sobresalían cabellos cortos y oscuros. La voz apacible de la mujer daba imposible de pensar que podría hacer daño alguno. Se agachó hasta la altura de las chicas inconscientes, para verlas más claramente. El castaño siguió todos sus pasos, vigilándola atentamente.

—Haruka-san… ¿Para qué quieren un quincy?

La mujer se mantuvo en silencio un momento, antes de contestar.

—Sabes algo del Shoukyo… ¿Cierto?

—Pues… lo principal, diría yo…

De haber estado sin la máscara, el chico hubiera apreciado una sonrisa cálida en el rostro de la morena.

—Sabes, entonces… que tiene dos modalidades…

El rostro pensativo del castaño le dio a entender a la mujer que no estaba enterado del todo. Con elegancia, se dirigió hasta la ventana más cercana para contemplar el paisaje, sabiendo bien que el chico estaba atento a cualquier movimiento o palabra suya.

—El Shoukyo… tiene un poder de eliminación increíble… Ryosuke-sama sabía de ello, y también de sus modalidades para limitar su poder destructivo… una de ellas permite la retención de la eliminación… y fue la que usaron para devolverle los recuerdos a Kei, al estar atrapados en un humano, debían extraerlos… otra de sus modalidades… es una eliminación ligera... con ella podemos obtener un caso similar a los poderes de un quincy… absorbe el reiatsu del exterior… pero como el Shoukyo es un artefacto tan pequeño… necesita de un recipiente… así el Shoukyo no se verá dañado al usar esta modalidad…

—Pero… eso fue usado para…

—Lo sé —interrumpió la mujer, volteando para ver al chico— Es por ello que necesitamos los poderes del quincy, hemos perdido temporalmente esa modalidad y no sabemos cuando la recuperaremos… experimentar con un quincy podría beneficiarnos enormemente…

El oyente pareció comprender lo que se le explicaba, pero por su rostro pasó una expresión preocupante.

—Haruka-san… si el Shoukyo no puede soportar tanto reiatsu en él…

—Explota, lo mismo pasa con el recipiente… eso es lo extraño, a estas alturas nuestro recipiente ya debería estar con nosotros…

La mujer detuvo su comentario al ver la cara paralizada del chico. Se acercó a paso lento para ver si se encontraba bien. Una vez estuvo a una distancia prudente, se agachó a examinarlo.

—¿Sucede algo?

—¿Cuál… cuál es el recipiente?

—Tú más que nadie debería saberlo…

Le había pedido a Ururu unas cuantas botanas. Sería una noche larga. Por suerte Kisuke tenía guardado documentos de la Sociedad de Almas que le podrían ser de utilidad. Y se había llevado consigo todos los libros importantes que tenía su clan. Ahora la cuestión era revisarlos todos. En alguno debía estar lo que buscaba. Pero ya llevaba como diez libros y nada, por ello decidió seguir con algunos que narraban sucesos en la Sociedad de Almas, quizás así podrían guiarse para obtener alguna pista de lo que buscaba.

—¿Qué es esto?

Yoruichi lanzó la pregunta al aire. Se dedicó a mirar atentamente el documento que tenía en sus manos. Era de hace décadas. Y parecía un artículo. Por el título y la foto podía asegurar que trataba de una de las cuatro casas nobles, una que desde hace mucho no se sabía nada. Pero principalmente de la líder que tomaría el clan en aquellos tiempos. Lo hubiera visto como cualquier otro artículo sobre los clanes nobles. Mas, era diferente. La integrante del clan era una Seijun. No estaba descrito con palabras exactas, puesto que los únicos que sabían de la existencia de las Seijun eran las mismas casas nobles… y quizás el comandante, aunque esto último lo dudaba. A los clanes no les gustaba inmiscuirse demasiado con el Gotei. Dejando de lado los datos que la distrajeron de su lectura, se concentró en el documento, leyendo en voz alta.

Mazaki Noi. La candidata a líder de su clan vio frustrado su próximo liderazgo al momento de ser prometida…

Detuvo su lectura. Recordaba el suceso. Kuukaku se lo había contado. Resultaba ser nada más y nada menos que la razón del destierro del clan Shiba. Según le había relatado su amiga, una confusión se había formado, más bien le había dado a entender que era una confabulación contra su clan, en fin. El hermano de la mujer, Shiba Kaien, había sido acordado como prometido de Mazaki Noi, extrañamente cuando el shinigami ya estaba preparando su matrimonio.

Las casas nobles eran demasiado pretenciosas. Era por eso que habían encubierto el ritual de recuperación en una Seijun, con un matrimonio arreglado. Así, el prometido de la Seijun sería quien anulara su gran cantidad de reiatsu y mantuviera el equilibrio. Por eso se había condenado a los Shiba por la grave falta a la tradición. Algo realmente estúpido, opinaba la mujer de ojos gatunos. Ahora que recordaba… Kuukaku nunca le había comentado qué había pasado con la seijun. La morena alzó una ceja. Inmediatamente dejó el libro a un lado, con la página abierta. Buscando en otro montón de libros, encontró el que buscaba.

—Clan Mazaki, ¿Eh? —comentó para sí.

Después de pasar unas cuantas páginas, se detuvo, comenzando a decir en voz alta algunos puntos que iba leyendo y de vez en cuando pasando páginas que no eran de su interés.

El Clan Mazaki siempre fue admirado por su gran reiatsu entre sus integrantes… Compromisos… Batallas… Aparición de una Seijun en el clan… ¿Desaparece? ¿Se da por muerta? —se detuvo un momento para reflexionar lo leído, para después seguir— Después de años, nuevamente una mujer iba a liderar el clan, Mazaki Noi. Era una mujer bastante fuerte, dotada por la gran cantidad de reiatsu en el clan. Pero su ascenso a líder se vio frustrado cuando en ella aparecieron signos de una Seijun, se volvió inestable. Inmediatamente se le buscó un prometido de clase noble para contrarrestarlo, terminando éste desterrado al casarse con otra mujer. La situación de la nueva Seijun era insostenible. En cualquier momento su cuerpo no aguantaría. Pero no contábamos con su repentina desaparición. A pesar de que es difícil aceptar la muerte de un miembro tan distinguible, se confiaba la posibilidad de que siguiera con vida, puesto que con ella desapareció el brazalete de jade.

La mujer quedó absorta al leer la descripción del artefacto mencionado. Pero no tuvo tiempo de seguir, puesto que la puerta se abrió de improviso, dejando ver una sombra que pronto distinguió como un hombre de cabello rubio.

—¿Descubriste algo? —cuestionó Yoruichi, recuperándose de la sorpresa.

—Sí, y me temo que no son buenas noticias… no sé cómo se lo tomará Kurosaki —el dueño de la tienda desvió la mirada un momento, para después agregar— ¿Tú encontraste algo?

—También, pero mejor será explicarle los dos juntos.

—Mañana, aún tengo un asunto que investigar, para estar seguro… Y Kuchiki-san debe descansar.

...

En otra habitación, la situación era completamente distinta. No había libros tirados ni nada por el estilo, descartando la posibilidad de que se estuviera buscando algo. Sino que más bien el ambiente era de tranquilidad, y bueno, por el rostro del joven, con un deje de preocupación. Se encontraba arrodillado junto al cuerpo de la pelinegra inconsciente. Su mano derecha recorría con lentitud el rostro de la chica. Pasando por sus pómulos, sus ojos… deteniéndose un momento en sus labios. Como deseaba el chico que la morena estuviera despierta en aquellos momentos.

—¿Qué sucede contigo… Rukia?

No obtuvo respuesta. Pero al parecer el shinigami sustituto esperaba eso, ya que siguió con su tarea de observar a la pelinegra, esta vez tomándose la libertad de jugar distraídamente con su cabello. Y fue ahí donde el chico se sorprendió. No soltó el mechón de cabello de sus manos, pero se dedicó a ver, esperanzado, como la morena abría lentamente los ojos, permitiendo que apreciara sus extraños ojos color índigo.

—¿Ichi… go?

—Estamos donde Urahara, tranquila…

La pequeña Kuchiki quiso incorporarse, pero su compañero se lo impidió, volviendo a recostarla con cuidado e indicándole que debía descansar. La chica refunfuñó, pero le hizo caso. No porque admitía su débil estado, sino por la expresión en la cara de Kurosaki. Por eso también permitió que el chico siguiera jugando con su cabellera. Pero no le duró mucho, bien es sabido que a Rukia no le agradaba para nada ver al chico en ese estado deprimente.

—¿¡Quieres dejar esa maldita expresión! ¡Te recuerdo que esto no te involucra!

Ante eso, Ichigo pareció reaccionar, porque volvió a fruncir el ceño más de lo normal.

—El solo hecho de que tú estés involucrada me hace tomar parte.

—¡Te dije que…! —la morena detuvo sus palabras, pensando en lo dicho por el joven— ¿Qué… dijiste?

El shinigami sustituto la miró fijamente, pasando sus manos desde su cabello hasta su rostro, acariciándolo. La morena no le recriminó, sino que cerró momentáneamente los ojos, disfrutando de la caricia. Y cuando su recorrido fue a parar a sus labios, se decidió a hablar.

—Cualquier cosa que te ocurra… me incumbe a mí también, Rukia —el chico cogió su cara para que la pelinegra abriera los ojos y lo mirara— …Tú… eres… muy importante para mí.

—Ichigo…

El brillo en los ojos de la morena le indicó a Kurosaki lo que quería decir. Con una sonrisa triunfante, se inclinó sobre la chica. Sus labios se encontraron. Y a diferencia de los otros besos que habían compartido, este era un tierno beso. Su forma de demostrar sus sentimientos a su acompañante. Ichigo en ningún momento había soltado el rostro de la chica. Estuvo saboreando sus labios un buen rato, sin apuro. Y cuando se decidió a separarse, teniendo en cuenta el estado de la shinigami, Rukia le dedicó una cálida sonrisa.

—Gracias… —murmuró la pelinegra, mostrando cariño en sus ojos.

—No hay nada que agradecer…

El chico había optado por tenderse junto a la morena, mientras su mano no quería abandonar el rostro de la aludida. Para cualquiera su rostro demostraba absoluta concentración, y su ceño fruncido aún estaba presente en su rostro. Pero lo que Rukia podía apreciar era la cálida mirada del joven de cabellera naranja sobre ella.

—Yo tengo que hacerlo… Gracias por permanecer a mi lado, Rukia…

Ante la confesión de Kurosaki, la pelinegra rodó sobre sí misma, y se deslizó por el futón hasta llegar donde el chico. Una vez frente a él, se escondió entre sus brazos, dejando al chico extrañado. Pero la sensación era más que agradable.

—Idiota…

Ichigo sintió como su compañera se acomodaba en sus pectorales y se abrazaba a él. El joven podía sentir las manos de la chica posadas en su espalda. Y solo para evitar que sus pensamientos volaran en otra dirección, llevó una mano hasta la cabeza de la chica, acariciando su cabello con cuidado.

—Mejor que vuelvas al futón, tienes que descansar… ¿Rukia?

El chico se extrañó que la pelinegra no le contestara. Sobre todo porque su respiración se había vuelto demasiado pasiva y ya no sentía la misma fuerza en el agarre de su espalda. Despacio, se separó levemente de ella, solo para ver el tranquilo sueño de la Kuchiki en sus brazos. Podía escuchar claramente su acompasada respiración. Apreciar sus labios entre abiertos y sus delicadas facciones. Hubiera estado más tiempo así, solo observando el sueño de la morena, pero recordó que no se había recuperado por completo. Cauteloso para no despertarla, Ichigo se incorporó y la llevó hasta el futón. Y cuando intentó soltarse de su agarre, se le hizo imposible. No porque la chica lo sujetara con más fuerza, sino porque estaba demasiado conforme abrazado a la morena.

Al diablo con todo, le importaba bien poco si los encontraban en una posición comprometedora, pero él se quedaría ahí sí o sí. Ni cuenta se dio cuando fue que comenzó a perder la consciencia de sus acciones. Solo sabía que a su lado estaba su shinigami. Y eso le bastaba. Con esos pensamientos, cayó rendido al sueño.

Estaba agotado.

Después de haber corrido varios tramos intentando esquivar a su oponente, más de un ataque le había llegado. Lo peor era que estaba en desventaja. No solo porque no entraba en acción desde hace años, sino que su arco se vio completamente inutilizable en contra de aquél hombre de máscara de hueso, quien se había declarado con el nombre de Kei. Y que en ese momento lo iba persiguiendo, gritando de vez en cuando para provocarlo.

—¡Vamos! ¿Ahora corres? ¿Qué acaso no tienes ningún camarada que venga a apoyarte?

¿Un camarada? Pues eso se preguntaba Ishida. ¿Acaso Kurosaki no había notado tal cantidad de reiatsu? Está bien que sea malo para ello, pero tenía a Rukia con él. Ella debería poder detectarlo cuando menos. Pero nadie había llegado en su ayuda. Nadie. Y por cómo estaban las cosas, veía difícil que pudiera ganar la batalla.

Un poco más alejados de la batalla, estaban el hombre de cabello castaño y el de cabello gris. Ambos mirando atentamente la pelea. Eso, hasta que su atención fue desviada por una mujer con máscara y cabello negro, acompañada de un chico de cabellera castaña. Ambos acababan de aparecer de la nada. O más bien, acababan de aparecer a gran velocidad. Apenas se encontraron frente a ambos hombres, se arrodillaron.

—¿Qué te trae por aquí, Haruka? —comentó el hombre de cabello castaño.

—Sentimos una presencia que se acercaba, no era muy poderosa, pero puede estar ocultando su reiatsu.

—¿Y por qué trajiste a Koizumi? —cuestionó el peligris con una sonrisa zorruna.

—Mis disculpas, pero Takashi-kun insistió en venir.

El nombrado se tensó. Por el simple hecho de que sintió la penetrante mirada del peligris sobre él. Aquél hombre siempre le había dado escalofríos. Y para su suerte, no tuvo que aguantar por mucho tiempo aquella mirada. Una explosión atrajo la atención de los presentes. Había sido producida por la pelea que llevaban el quincy y el hombre de máscara. Al parecer nuevamente habían chocado un Hadou contra una flecha del peliazul.

—Parece que a Kei-san le está costando trabajo —comentó el chico castaño, intentando romper el hielo.

—… No… Kei siempre juega así.

Takashi miró por el rabillo del ojo a la morena. Por la dirección en la que estaba su rostro, podía asegurar que miraba detenidamente a su compañero de máscara.

—Espero que no se le vaya la mano con el quincy y lo mate.

Esta vez el comentario fue de parte del hombre peligris. Concentrados en la batalla estaban ambos hombres de traje blanco y mantas negras. Aunque más bien se notaba que estaban atentos a cualquier acción de Kei, atentos a si hería más de lo debido a su víctima. Y parece que mientras uno está más atento a algo, sucede, puesto que un ataque del peliazul logró herir nuevamente al hombre de máscara, no gravemente, pero lo suficiente para acabar con su paciencia. El atacante se detuvo un momento y posó una mano en su espada.

—Agita…

—¡Ishida-san!

La interrupción del ataque fue provocada por una voz femenina, que a juzgar por el sonido de pasos apresurados, se iba acercando al lugar de la batalla. Una vez la figura se volvió distinguible, la atención de los presentes fue desviada hacia una chica pelirroja. Venía agotada por la carrera, apoyada en sus rodillas para recuperar el aliento.

—¿Takada-san? —lo único que pasaba por la mente de el quincy era la presencia de la chica en aquél lugar.

Pero a Kei no parecía importarle, puesto que guardó su espada y su cabeza volteó hasta donde se encontraban sus compañeros. La morena captó el llamado, e inmediatamente se dirigió para atacar a la intrusa. Mas, no llegó a concretar su ataque. Su mano muñeca se vio obstruida por una mano varonil. La mano del castaño de ojos almendrados.

—¿Por qué intervienes? —interrogó Haruka, dejando todo rastro pasivo en su voz, para cambiarlo por uno demandante.

—Tú…

Nuevamente, la atención fue llevada a la recién llegada, quien había lanzado el susurro ahogado. Sus ojos estaban abiertos como platos y su mano estaba tapando su boca, intentando aminorar su sorpresa.

—Ta… ¿Takashi?

A la sola mención del nombre, fue como un imán para el enemigo. Ambos hombres, que hasta ese momento se habían encontrado quietos observando la batalla, se movieron para llegar al lugar implicado. El peligris golpeó en la nuca a Koizumi, antes que el chico siquiera alcanzara a voltear hacia la pelirroja. Su compañero de similar vestuario, se mantuvo altivo dando órdenes.

—Ren, llévatelo.

—En seguida.

Dos menos, el hombre de cabello gris y sonrisa zorruna, desapareció junto al cuerpo inconsciente del castaño.

—Haruka, Kei, nos vamos.

Y desaparecieron, frente a sus ojos. Así nada más, dejando tanto al peliazul como a la pelirroja, extrañados y absortos. Solo el desastre alrededor era testimonio de la batalla que se había librado en el lugar. Eso, y el estado reprobable en el que se hallaba el quincy. Por fortuna, Yumi reaccionó después de un rato, ayudando a Ishida para que se levantara.

—¿Quiénes eran esas personas?

Ante tal pregunta, el peliazul logró deducir con certeza que la pelirroja tenía la habilidad de ver espíritus. Pero… ¿Podía clasificar a esas personas como espíritus? Más bien, shinigamis era una palabra más adecuada. Tomando en cuenta que estuvo a punto de sufrir el ataque de una zampakutou de no ser por la chica frente a él. Un momento. Takada había pronunciado el nombre de uno de sus atacantes. Bueno, atacante en sí, no, pero el chico estaba bastante implicado en el ataque.

—No sé si estarás enterada de tu extraña habilidad… Pero lamento decirte que ni yo sé con certeza quiénes eran.

Prefirió no agobiarla tan pronto interrogándola. Y tampoco quería meterla mucho en el tema, por ello no le dijo toda la información. Es cierto, no sabía con certeza contra quiénes se enfrentaba, pero durante la batalla le revelaron varios puntos. No tenía pensado compartirlos con nadie, pero involucraba al Hougyoku y también a la Sociedad de Almas. Lo último podía ignorarlo, seguía sin agradarle inmiscuirse con shinigamis. Pero lo mejor era visitar a Urahara para aclarar el primer punto.

—Si sé, puedo ver espíritus, fantasmas, como quieras llamarles… pero esos eran diferentes a los que he visto… además…

La pelirroja calló antes de seguir con su comentario.

—¿Conoces al chico castaño?

—Eh… si… digo, lo conocí… bueno, yo…

—¡Uryuu-kun!

Yumi fue interrumpida por una voz femenina. Se trataba de Inoue, que venía acercándose al lugar junto con Tatsuki. Al parecer ambas ya se encontraban mejor del golpe propinado por Kei. La preocupación de Orihime era reflejada en su rostro. Y cuando ambas estuvieron a una distancia prudente del peliazul, notaron la presencia de la pelirroja.

—No se preocupen, es de confian… Agh —el chico de lentes llevó una mano hasta el costado, donde una herida profunda no dejaba de sangrar.

Inmediatamente Orihime se dispuso a curarlo. Con ayuda de la pelirroja, logró recostar al chico para poder atenderlo. Mientras Tatsuki miraba por el rabillo del ojo a la chica, buscando cualquier posible amenaza. Se mantuvieron en silencio un buen rato. El tiempo que llevó a la modelo de curar al quincy. Solo hasta ese instante las palabras volvieron a emitirse.

—Lo siento, tengo que irme.

Solo eso bastó para perder de vista a Takada. Ninguno alcanzó a reaccionar para evitar su retirada, estaban más atentos al estado del quincy. Pero algo era seguro. Al parecer Yumi estaba involucrada en el asunto. O cuando menos estaba involucrada con el castaño que acompañaba a los atacantes de Ishida. Y el peliazul no dejaría las cosas así. Se encargaría que Urahara le aclarara más de algún asunto, y también averiguar qué pintaba la pelirroja en todo aquello.


Bien, si tienen la imaginación volando ya habrán atado cabos xD que mejor no especifico de cual tema sino me delato sola jeje... ok, de nuevo lo siento pero a pesar de que tengo listo el prox capitulo me emocione escribiendo y termine colocando creo que mucha información de golpe y... yaa! mala suerte! quiero dejarlos mas metidos asique aqui tienen el preview!

En el próximo capítulo...
Nobleza

Mira, Ichigo, estoy harta de tus arranques… Me tratas como si… como si fuera un objeto, y yo… ¿Qué soy para ti?


—¿¡Por qué me miras tanto!

Parece que Byakuya-chan sigue igual de irritable.

Tal vez sea mi imaginación pero… Ustedes dos se conocían antes, ¿Cierto?

...
—Tú… eres el culpable del estado de Rukia, Kurosaki Ichigo.

Detente ahí, Kuchiki, Ichigo es tan culpable como tú y yo, asique no vengas a cargar tu culpa en otro.

Sep, ya me dio mi arranque xD pero no lo resisti ;o; bueno, ahora si me voy, nos leemos en cuatro dias!
Chuu
Kimiko.