Bueno, a ver como digo esto... siento mucho no haber publicado cap ayer, bueno un dia no creo que haga mucho jeje, en fin... El retrazo se debio a asuntos personales, puuf, aun sigo shockeada... digamos que no se si estoy mas enrabiada por que juzguen a un amiga o la decepcion que siento por lo que dicen que son mi apoyo indispensable ¬¬ mi confianza se fue a la mierda, sep disculpen el vocabulario pero asi tan las cosas -_- ... intentare por todos los medios tener listo el capitulo siguiente para el martes, pero a ver que sale... recien comence a escribirlo, mas el examen y la edicion de un video para el lunes... bueno, voy con los agradecimientos

Uchiha Katze: Es que si no lo corto ahi las ganas de dejar review se van xD y bueno, tranquila que aqui tendras respuesta a tus preguntas, intenta absorber bien la informacion xD

Miicaa: Que bueno! ;o; pues intentare que cada cap siga igual, y el ichiruki no se puede ir ojojojo, gracias por pasarte a dejar review ;D

JaNy: Jajaja pues gracias xD aunque vamos a ver si mantengo esta rapida actualizacion, cuando menos esta semana espero hacer algo que ya me alcanzaron los caps que tenia escritos xD y quien sabe jaja ya ni me doy cuenta de las bombas que se sueltan, asique te agradezco mucho que pases analizando el cap, asi me ayudas a saber que me falta aclarar, y a ver si aqui quedas menos enredada! xD pero lento leyendo porque sino se me confunden... y en serio lo de los personajes? o ooo si es lo que mas em cuesta, haber logrado algo ya es mucho! waaa que felicidad non bueno, sep mi imaginacion trabaja muy alacoda xD y la redaccion no es solo gracias a mi profe de lenguaje! sino gracias a ustedes, escritores, que me san la oportunidad de seguir su ejemplo de escribir y encontrar el mio propio, se les agradece!
tus galletitas ichiruki ya son mas que bien recibidas o las atezorare por siempre xD

Koraru-san: Y que lo digas xD yo quede hablando incoherencias despues de un examen de matematicas xD pero vas bien encaminada! o sea, tan enredada no quedaste! lo del brazalete, correcto! lo de Yumi y Takashi, tambien! y lo de Ishida, pues ese se salvo xD aunque aclaro que los malos hubieran seguido atacando pero se fueron no por la interrupcion de Yumi sino por el estado de uno de sus integrantes jojoj y te mentiria si te digo que lo que menos disfruto escribir son los momentos ichiruki xD si se me va el cap en eso! como que me emociono y las explicaciones quedan pa otro lado xD pero aqui tienen una buena dosis de explicacion, y se suelta la primera graaan bombaa!
Ah! mi seudonimo significa lo siguiente, Shiroi: blanco, viene siendo una variacion ya que normalmente se escucha como shiro, y Kimiko: Niña noble o niña tuya (es el mas cercano que encontre al significado de mi nombre, que significa gloriosa, ademas de ser el que mas me gusta)

moongirlanime: Mira la verdad o.o es que esto empezo por una simple extension de una continuacion de Bleach, pero de repente mi cabeza comenzo a volar tanto que salio toda esta trama! si hasta mi me sorprendio, esto no estaba planeado xD pero las escenas ichiruki si que si, me esmero mucho en ellas y por eso me siento muy feliz y por no decir orgullosa, que les gusten esos momentos ;_;

Advertencia: Este capítulo contiene spoiler del capítulo 186 del manga (alejado pero vale la pena advertir porque fue un hecho que nos asombro a todos) o del episodio 111 del anime, asique quienes vayan mas atrás de ese cap... se los van a ver enseguida para que lean esto y dejen review! xD


Nobleza

En almacén Urahara se podía apreciar la paz del lugar. Bien alejado de la tensión que había soportado la noche anterior. Ururu se encontraba barriendo, mientras Jinta acarreaba una que otra caja junto con Tessai. Esa tranquilidad era bastante agradable.

—¿¡QUÉ!

Y como la tranquilidad no puede durar mucho tratando con personas como los invitados que había en aquél momento, adiós a la paz momentánea. Dentro del almacén había un visitante, excluyendo los llegados el día anterior. Y no era nada menos que Kurosaki Isshin. ¿Qué había el hombre en la tienda de Urahara? Pues eso era lo que estaban discutiendo Kisuke y Yoruichi en ese momento.

—¿Cómo se te ocurre traerlo después de lo sucedido? —alegó la mujer de mirada gatuna.

—Pero Yoruichi, tú misma viste los documentos, que mejor forma de aclarar la situación.

El rubio de sombrero escondió su rostro tras su abanico, divertido de la reacción de su amiga. El recién llegado tan solo miraba la escena con una risa ahogada. Los tres se encontraban en una habitación con una mesa al centro. Donde normalmente se reunían para tratar asuntos de la Sociedad de Almas algún suceso extraño que se presentara, como era el caso.

—Hey, te recuerdo que una vez devuelta una Seijun, le es imposible volver a convertirse —comentó el Kurosaki mayor.

—¡Pero! —la morena chistó antes de volver a continuar con su discurso— Bien, pero no sé cómo reaccionará Ichigo cuando te vea aquí.

—¡Bien tendría que reaccionar ese hijo ingrato! ¡Le hice un favor al permitirle compartir techo con Rukia-chan y el muy desgraciado no va ni a verme!

Una sonrisa se formó en los rostros del trío de compañeros shinigami. Hace tantos años que no tenían una conversación como esa. Desterrados por distintos motivos, pero siempre ayudándose cuando les era requerido. Momentos como esos eran imposibles olvidar para quienes habían vivido demasiadas décadas exterminando Hollows y demás.

—¿Cómo están tus hijas? —cuestionó Kisuke, sacándolos de sus recuerdos.

—¡De maravilla! Claro que para no inmiscuirlas tuve que excusarme, pero por ahora están de vacaciones así que se ofrecieron a quedarse a cargo de la clínica.

—Seguro que extrañan a su hermano…

El hombre pelinegro sonrió ante el comentario de la morena.

—Por supuesto, y también a Rukia-chan… así que cuando esto termine los llevaré a los dos de visita.

Yoruichi soltó una leve risa ante lo dicho. Pero se interrumpió de inmediato al ver que el rubio ya no estaba tan atento a la conversación como anteriormente. Estaba más bien distraído. Algo extraño en él.

—¿Pasa algo, Kisuke?

Ante el llamado el dueño del almacén pareció volver en sí.

—El asunto de las casas nobles no es por lo único que te hice venir, Isshin-san… ¿De casualidad ayer sentiste un reiatsu?

—Ahora que lo mencionas… Cuando venía hacia acá logre percibir restos de reiatsu, me atrevería a decir una pelea, pero ayer no sentí nada.

—Me lo temía…

El silencio se hizo presente en la habitación. Y no se debía a que el dueño de la tienda no quería seguir con la conversación, sino más bien estaba buscando palabras precisas para explicar lo que tenía en mente. Los otros dos participantes esperaron pacientemente.

—Tessai me comentaba que muy cerca de aquí había un área destrozada, además de restos de varios reiatsu mezclados.

—¿¡Cómo es eso! Nosotros estábamos acá, debimos sentirlo —alegó la única mujer presente.

—Pues si… Pero debemos tener en cuenta el estado de Kuchiki-san… Y por lo acontecido ayer diría que el artefacto que lleva en su muñeca nos limitó a sentir cualquier actividad espiritual fuera de la tienda, o me atrevería a decir que la misma Kuchiki-san pudo ser la causante de ello. Inconscientemente, claro está.

—Entonces… la situación es más complicada de lo que esperaba…

—Correcto, Isshin-san, y probablemente se deba a que Kuchiki-san no es de sangre noble, por ello su cuerpo nunca estuvo preparado para convertirse en Seijun… además… según el análisis aplicado al Soul Candy… hay otro factor bastante influyente a tener en cuenta.

Nuevamente el silencio tomó parte de la conversación. Nadie había dicho que la situación fuera simple. Pero se iban agregando tantos factores en contra que ya estaba resultando insostenible.

...

Se removió con pereza. No quería levantarse. Lamentablemente su cuerpo ya se lo estaba recriminando. Seguramente debido a las muchas horas de sueño. Volvió a revolverse entre las sábanas, acomodándose mejor en lo que ella creía su almohada. Un momento. Algo andaba mal ahí. Si bien recordaba, su almohada era más blanda y no tenía vibrador ni nada por el estilo, porque sea lo que sea donde estaba apoyada, su almohada subía y bajaba constantemente. Abrió con flojera los ojos. ¿Desde cuándo su almohada era anaranjada?

—¡Ah…!

Se cortó antes siquiera de comenzar su grito, tampoco logró incorporarse. La mata de cabello naranja era Ichigo. Y ahora que recobraba la sensibilidad de su cuerpo, podía sentir como su polera estaba más subida de lo que debería, y una mano intrusa estaba aprovechando de eso. Inmediatamente frunció el ceño y dirigió su vista al rostro del shinigami sustituto.

—¿Ichigo?

Tenía pensado gritarle, pero el rostro en calma del chico le reprimió dicha intención. Y de su boca tan solo salió su nombre en pregunta. Sacudió su cabeza. No tenía idea de la velocidad con la que sus pensamientos volaban. Lo mejor sería quitarse de encima del joven antes de que éste despertara y pensara cualquier cosa. O peor, que comenzara a besarla. De acuerdo, eso último no alcanzaba ni a desagradarle. Pero estaban en la tienda de Urahara. Bien. Por lo menos recordaba donde estaba. Despacio, dirigió su mano hasta la del chico, intentando aflojar el agarre.

—Hmp… —mano por su espalda y brazo sobre su cintura.

Lo admitía. Su truco le había salido al revés. Ahora estaba más que aprisionada por los brazos de su compañero shinigami. Y por la fuerza del agarre dudaba seriamente poder soltarse sin despertarlo. Paciencia. Había que pensar en un plan B. Y por el sonrojo de la morena parecía que se le había ocurrido. Pero, omitiendo lo vergonzoso, su plan podía ser un arma de doble filo. O incluso empeorar la situación. Aún así, debía intentarlo. Era eso, o asfixiarse en los brazos del shinigami sustituto.

—Mmh… Rukia…

Sonrió halagada. Ichigo la distinguía incluso en sueños. Y más le valía que solo su nombre fuera pronunciado de esa manera. Siguió con su tarea, besando el cuello de Kurosaki. Ya llevaba la mitad de su tarea cumplida. Su mano había aflojado el agarre, pero su brazo seguía insistente en su cintura. Intentó de nuevo. Esta vez succionando la piel del chico, seguramente dejando marca en el proceso.

—¡Mph!

Fue lo que alcanzó a pronunciar la pelinegra, siendo sacada repentinamente de su tarea por la que antes era su víctima. Ichigo había rodado sobre la morena, sujetando sus muñecas con una mano y con la otra disminuyendo el impacto del su peso sobre ella. Y por la mirada del chico en ese momento, Rukia supuso que había sido mala idea intentar soltarse de él de esa forma. Pero cuando menos ahora podía respirar.

—Qué… —murmuró el chico, palpando con su mano libre el camino que le permitía la polera de la shinigami— ¿Qué intentabas hacer?

Retiraba lo dicho. No podía respirar con el chico devorándola a besos como lo hacía en aquél momento. Sus labios se movían sobre su boca con gran maestría. Experiencia que seguramente había ganado durante tantas prácticas juntos.

—Ichi… go… —articuló como pudo, entre tantas interrupciones por parte del joven— Estamos…

—Lo sé… —interrumpió Ichigo, recuperando la respiración— Lo sé… pero… no estaría mal recordar lo de esa noche…

—Pervertido.

El halagado sonrió contra el cuello de la morena. Sí, para intentar calmarse se había concentrado en el cuello de la shinigami. Pero al parecer no daba mucho resultado, porque sus manos seguían vagando por el cuerpo de Rukia.

—Ya para.

La orden de la pelinegra se vio apoyada por el golpe en la puerta, que indicaba que alguien iba a pasar. Esa fue la señal para que el shinigami sustituto se despegara de su compañera. A tiempo para que Ururu atravesara la puerta junto con una bandeja de comida. Eso le hizo recordar a Ichigo que con la preocupación por la morena el día anterior, se le había olvidado tocar la bandeja que le habían dejado. Y de paso el futón.

—Eh… permiso… ¿Se encuentra mejor?

—Si… muchas gracias.

La Kuchiki menor le regaló una cálida sonrisa para que la niña no se preocupara. La cual pareció dar resultado, porque Ururu le respondió un una tímida sonrisa, pero sonrisa al fin y al cabo. Después de unos momentos, en que la menor de las pelinegras dejó la bandeja cerca de los huéspedes y recogió la anterior, se retiró. Dando vía libre para que Kurosaki se acercara nuevamente a la morena.

—Oe, ni te creas que se me olvida que no fuiste hoy al hospital.

Ichigo se tensó al verse descubierto, y desvió la mirada. Una sonrisa divertida atravesó el rostro de Rukia.

—Por esta vez te la paso, pero ven a comer conmigo.

—Eso ni se discute.

Con tan solo un movimiento, Kurosaki ya estaba detrás de la morena. Y antes de que se dedicara a besar el cuello de la chica, la shinigami le detuvo el camino con una tostada. El shinigami sustituto frunció el ceño.

—Aprende a distinguir la comida, idiota.

Y después de ese comentario, la pelinegra se dispuso a comer el desayuno. Mientras su acompañante murmuraba un maldita Rukia. A regañadientes, se alejó de ella, solo un poco, cabe decir. Se sentó a su lado y la acompañó comiendo. Ururu les había traído unos zumo con unas cuantas tostadas, y para alegría de la morena, unos cuantos huevos.

—Oye… —llamó de pronto el chico— ¿Cuándo saldrá la telenovela esa?

Rukia dejó su tostada un momento, para poder responder al chico.

—Pues yo diría que entre unas semanas, depende de cuánto demoren en editarla.

—Entonces… No verás a Koizumi por un buen tiempo, ¿Cierto?

La pelinegra alzó una ceja. ¿A eso quería llegar Ichigo? ¿Qué no había tenido suficiente con el escándalo que había armado el día anterior? A veces le asombraba hasta donde podían llegar los celos del chico.

—¿Algún problema con eso?

—Solo quería aclararle unos puntos —comentó, sin darle mucha importancia al asunto.

—¿Esos puntos no tendrán que ver conmigo?

La mirada de la shinigami era inquisidora. Y la forma en la que Kurosaki evadía dicha mirada era demasiado sospechosa.

—Ichigo.

—¡Ya! Si solo le iba a dejar en claro que… —titubeó, pensando en la reacción de la morena— que eres mía.

La Kuchiki frunció el ceño. Bien, se había acostumbrado a la actitud posesiva del chico. Sobre todo cuando se trataba sobre algún pretendiente, como acostumbrara a restregárselo el joven. Pero cada quien tenía su límite y a la morena ya le había cabreado que se expresara así de ella. Como si fuera de su propiedad, como si fuera no fuera una persona.

—Mira, Ichigo, estoy harta de tus arranques… —la pelinegra le miró directamente, aclarando la seriedad del tema— Me tratas como si… como si fuera un objeto, y yo… ¿Qué soy para ti?

Ante eso, el shinigami sustituto intentó acercársele. Lo suficiente como para poder robarle un beso a la morena, pero no duró mucho, la chica inmediatamente se separó y no quitó la expresión de su rostro. Ante la acción, Ichigo chistó. Con una maniobra de sus brazos, envolvió a la shinigami para abrazarla por la espalda, apoyando su barbilla en su cabellera negra.

—Sabes que no te veo así… —posó un beso en su cabello, para después apoyar su mejilla en la cabeza de la morena— Eres… la persona que cambió mi vida, Rukia… lograste que la lluvia por fin se detuviera… contigo a mi lado… me siento capaz de todo…

¿Por qué no podía decirlo? No era que no lo sintiera. Amaba a la shinigami entre sus brazos, pero de alguna manera… sentía que esas palabras sobraban. Con sus acciones podía transmitirle a la chica todo lo que sentía. Y le encantaba la forma en la que ella le correspondía. Era su manera de comunicarse. Como ahora. Cuando tomó con una de sus manos la de la morena. La diferencia era notoria, pero le gustaba, le agradaba sentir que podía protegerla.

—Yo… también… —con su mano atrapada en la del joven, la acercó hasta su rostro y cerró fuertemente los ojos— Te quiero, Ichigo.

Solo eso bastó para que una sonrisa adornara el rostro del chico. Volteó a la shinigami en sus brazos y le plantó un beso que la chica correspondió gustosa. Aferrándose a él como si su vida dependiera de ello.

Y el desayuno pasó a segundo plano.

...

¿Desde cuándo el ambiente estaba tan tenso? Pues desde que un cuarto integrante se había unido a la conversación. Más bien la tensión estaba entre el mayor de los Kurosaki y el recién llegado. La mirada fría que le era enviada al padre de Ichigo era difícil de ignorar. Y aunque odiaba admitirlo, una de las cosas que Isshin tenía en común con su hijo era su gran paciencia.

—¿¡Por qué me miras tanto! —estalló el ex-shinigami.

El hombre pelinegro y de cabello largo frente a él no le respondió. Simplemente le envió una despectiva mirada. Y teniendo en cuenta la paciencia de la cual era bendecido Kurosaki, la morena decidió intervenir, aunque su expresión divertida era difícil de ignorar.

—Parece que Byakuya-chan sigue igual de irritable.

Una fulminante mirada fue enviada por el líder del clan Kuchiki. Si, era nada más ni nada menos que Kuchiki Byakuya quien los visitaba. Y según les había aclarado anteriormente, había sido enviado por el comandante a recuperar el Shoukyo. Siendo perteneciente a una casa noble, fue clasificado como el más adecuado para la misión. Y nada más haber llegado había estado cruzando miradas de desagrado hacia Kurosaki.

—Tal vez sea mi imaginación pero… Ustedes dos se conocían antes, ¿Cierto?

Kisuke escondió su risa tras el abanico, y Yoruichi solo rodó los ojos, sin evitar también su sonrisa divertida.

—Yo no diría conocer… —comentó por lo bajo el noble.

—Digamos que con Isshin nos encargábamos del buen entrenamiento de Byakuya.

Si las miradas mataran, tanto Yoruichi como el Kurosaki mayor estarían kilómetros bajo tierra, cortesía del noble. El dueño de la tienda ahogó una risa.

—Creí que habías muerto después de traicionar a tu clan, Kuroki —comentó el Kuchiki.

—Hace tiempo que no escuchaba ese apellido… Pues lamento decepcionarte, pero no me fui de la Sociedad de Almas sino hasta cincuenta años después del incidente.

—Pero para la Sociedad de Almas tú estabas muerto hace más de cien años.

Las miradas fulminantes que se enviaban mutuamente daban la impresión de que un rayo saliera de los ojos de su contrincante, chocando retadoramente. Y parece ser que al pelinegro de cabello corto no le duró mucho, ya que pronto se distrajo.

—¿Y dónde está Rukia-chan?

Algo le decía tanto a Yoruichi como a Kisuke que ese no había sido buen comentario.

—¿Por qué conoces a Rukia?

La fría pregunta lanzada por el noble no se hizo esperar. Y el rostro confuso de Isshin tampoco, puso una mano bajo su barbilla, meditando mientras decía en voz alta unas palabras, a ver si con eso facilitaba su reflexión.

—Rukia… Kuchiki… Kuchiki… Byakuya… ¡AH! ¿¡No me digas que Rukia-chan es tu esposa!

El tic en el ojo del Kuchiki no se hizo esperar, mientras el mayor de los Kurosaki tenía una cara horrorizada y sus brazos frente a su cuerpo, protegiéndose de cualquier ataque. El cual vino al instante. Un golpe en su cabeza le hizo reaccionar. Cortesía de la morena, ya que Yoruichi era quien tenía el brazo en alto.

—¡Idiota! Rukia es la hermana adoptiva de Byakuya, como te fuiste de la Sociedad de Almas no alcanzaste a enterarte.

Una expresión de alivio se formó en el rostro de Isshin. Mientras Urahara no podía dejar de esconder su rostro tras su abanico. De lo contrario recibiría una amigable mirada por parte del noble. Y el Kuchiki ya iba a recriminar su falta de atención al tema. Pero algo le distrajo. Bueno, más bien algo los distrajo. El ruido de algo cayéndose, y claramente rompiéndose. La interrupción provenía de la habitación de huéspedes. Y sin aviso alguno, el noble se dispuso a averiguar el origen.

—¡Byakuya, espera!

Fue todo lo que alcanzó a decir Yoruichi, antes de ver como la puerta de la habitación era abierta y dejaba a la vista una corriente habitación sin muebles y con un futón en el piso. Pero si uno seguía observando, podía distinguir un vaso quebrado y las figuras de dos personas discutiendo, que por el aspecto agitado que demostraban se podía deducir que llevaban un rato en lo mismo.

—¡Si serás bruto! —alegó la voz femenina.

—¡Pero si fue tu culpa! Maldita…

—Rukia.

En efecto. Byakuya se decidió a intervenir la civilizada conversación que mantenía su hermana con el shinigami sustituto. Al cuál le envió una despectiva mirada. Y el rostro de asombre de los shinigamis no se hizo esperar, seguramente preguntándose lo mismo, ¿Qué hacía Byakuya en ese lugar? Era un gran alivio que ambos hubieran reaccionado con el objeto rompiéndose. De lo contrario, quizás en qué situación los habrían pillado. ¡Y era Kuchiki Byakuya! Ahí sí que Ichigo no la contaba. Quizás que se pensara el noble. Bueno, lo único que se podría pensar en una situación como esa.

—¿Nii-sama? ¿Qué… qué haces aquí?

No sabría decir si el noble ignoró su pregunta o fue interrumpido, ya que tres figuras más se acercaron para ver el panorama, y una de ellas provocó otro rastro de sorpresa en la pelinegra y su compañero. Pero ahora si quedaron absortos. ¿¡Qué hacía Isshin en ese lugar! ¡Estaban donde Urahara! Y no solo eso, también estaba presente el líder del clan Kuchiki. Es que acaso… ¿El padre de Ichigo tenía algo que ver con ellos?

—¿Qué… haces aquí? —tartamudeó el joven Kurosaki.

—¡Pero qué ingrato! ¿¡No puedes ni saludar a tu padre como la gente!

De acuerdo. Segundo comentario erróneo que decía el hombre ese día. Un aura un tanto escalofriante comenzó a emanar del capitán del sexto escuadrón.

—Kurosaki Ichigo… ¿Es tú hijo?

—Sí, lo sé… no hay parecido alguno pero esa es la verdad —comentó el ex-shinigami, con una mano en su barbilla.

—Eh… Isshin-san, no creo que eso haya sido buena idea comentarlo…

El nombrado miró extrañado al hombre del sombrero. Para pronto sentir una mirada demasiado atemorizante y un aura de cuidado. Byakuya miraba con una expresión difícil de definir al menor de los Kurosaki. Podría traducirse como odio, o rencor tal vez. Pero sea lo que sea, el shinigami sustituto no entendía a qué venía esa mirada. Y Rukia tampoco.

—Tú… eres el culpable del estado de Rukia, Kurosaki Ichigo.

Ante tal declaración el chico abrió los ojos como platos. ¿Él era el culpable? ¿Por su culpa Rukia había sufrido tanto? ¡Pero si no había hecho nada! Por otro lado, por el rostro del mayor de los Kurosaki, parecía que se había dado cuenta de su error. Pero estaba dispuesto a remediarlo. No permitiría que culparan a su hijo.

—Detente ahí, Kuchiki, Ichigo es tan culpable como tú y yo, así que no vengas a cargar tu culpa en otro.

El rostro de confusión del el chico de cabellera anaranjada y su compañera morena no podía ser más grande. Ahora resultaba que conocía a Byakuya. ¿¡Qué diablos pasaba ahí!

—Sí, lo siento, será mejor que pasen a la sala para que expliquemos esto…

Sugirió la mujer de ojos gatunos, al ver el rostro absorto de los shinigamis. Estos no lo dudaron ni un instante. Inmediatamente la pelinegra se dirigió al lugar mencionado, seguida de cerca del shinigami sustituto. Y tras ellos los involucrados restantes. Llegaron a la sala y se acomodaron. Quedando sentados en círculo. Ichigo junto a Rukia, mientras que junto a la morena se encontraba su hermano, siguiendo el círculo, Yoruichi junto a Kisuke, y cerrando Isshin junto a su hijo. Ahora si estaban dispuestos a aclarar todas sus dudas.

—Papá… ¿Cómo es que…?

—Estamos aquí para hablar sobre lo que ocurre con Rukia, no de juntas familiares —intervino el noble.

—Silencio, Byakuya. Tú visita fue imprevista, en un principio solo Isshin vendría para aclarar algunos puntos.

El acallado le mandó una fulminante mirada a la morena. Pero mantuvo el silencio. Dando vía libre para que Kurosaki le explicara a su hijo la razón de su habilidad, que seguramente él había heredado.

—Verás, Ichigo… Yo hace más de cien años que fui capitán en el Gotei 13… Por eso conozco a Kuchiki, por ese tiempo él ejercía el rango de teniente en la sexta división…

Ante tal revelación, el joven no pudo más que abrir los ojos asombrado, y la reacción de la pelinegra a su lado podía competir con la suya. Pero un rayo de recuerdos azotó en su mente. Su madre. El río. Si su padre había sido un capitán del Gotei 13, ¿¡Por qué diablos no fue para salvar a su madre! ¡Teniendo tanto poder para hacerlo! Apretó sus puños fuertemente ante la sola idea. Y de pronto sintió una mano sobre la suya bajo la mesa. Era Rukia. La shinigami mantenía sus ojos cerrados intentando recuperarse de la sorpresa. Su rostro apacible le tranquilizó un poco. Cogió su mano entre la suya y la entrelazó. Bajo la inquisidora mirada de un pelinegro de cabello largo. El chico volvió su mirada al frente y encaró a su progenitor.

—Capitán…

—Sé lo que estás pensando… Pero creo que lo mejor será hablar de ese asunto en privado, creo que ahora tu prioridad es saber el estado de Rukia-chan, ¿No?

El chico tan solo agachó la cabeza. Momento que Urahara aprovechó para tomar palabra.

—Creo que no estarás muy alejado del tema, Kurosaki-san… ¿Sabías que los hijos de shinigami no tienen reiatsu suficiente para convertirse en uno?

Eso extrañó tanto a Rukia como a Ichigo. Si lo que decía Urahara era cierto, ¿Cómo era que el joven de cabellera anaranjada tenía poderes de shinigami? Era obvio que su reiatsu era más que suficiente para ser un shinigami, de otro modo no habría atraído ningún Hollow.

—Solo los hijos de sangre nobles pueden asegurar sus herederos como shinigamis —explicó Byakuya.

—¿Clanes nobles?

Ahora sí que estaban confundidos. Y si no explicaban que relación tenía eso con el estado de Rukia, ambos shinigamis terminarían enloqueciendo. Por fortuna, los presentes se dieron cuenta, y se dispusieron a seguir la explicación.

—Bien… Ichigo… —articuló su padre, tomando valor para explicar lo que venía a continuación— Tanto yo como tu madre, pertenecíamos a dos de las casas nobles… El verdadero nombre de Masaki era Mazaki Noi, tomó su apellido como nombre ya que nunca le agradó el suyo… Yo pertenecía al clan Kuroki… Al decir que tú eras un shinigami sangre pura no se referían solo a que eras hijo de shinigami, sino a que eras hijo de casas nobles… pero al nacer en el mundo mortal tus poderes no se desarrollaron del todo…

—Yoruichi encontró un reporte desde hace varias décadas, fue por eso que le pedí a Isshin-san que viniera.

El comentario por parte de Urahara le dio la palabra a la morena, quien buscó las palabras adecuadas para seguir con el tema.

—Mazaki Noi fue una Seijun. Ya hace setenta años desde aquello… fue la última Seijun de la que tuvieron registros… Su situación fue bastante peculiar. Fue prometida por otro miembro de un clan, pero este estaba haciendo trámites para matrimonio… por ello Mazaki Noi aún no podía curarse de su estado de Seijun y desapareció de la Sociedad de almas… ahí es donde, tengo entendido, entra Isshin.

—Yo… deserté de mi cargo como capitán para ir junto a Masaki a su Unidad… al ser un clan con reiatsu tan influyente sobre otros, los Mazaki tenían una organización separada del Gotei… yo tenía muy claro eso, por ello me fui para no mezclar al Seireitei… resulta que después Masaki presentó indicios de Seijun y pasó lo de su compromiso… pero se vio interrumpido, y quién sabe, tal vez hasta manipulado porque ella iba a heredar el puesto a líder de su clan… Nos decidimos a huir… como en el Gotei se había expandido el rumor de mi muerte, no sospecharon que escapamos juntos… después de eso con ayuda de Urahara logramos contrarrestar su reiatsu y nos quedamos en el mundo mortal…

—Pero… mamá nunca logró ver fantasmas… sino… se pudo haber salvado aquél día…

Un silencio se produjo en el lugar. Y esta vez fue interrumpido por Yoruichi.

—Verás, Ichigo… —al confirmar que tenía la atención de los presentes, la morena siguió— Cada Seijun reacciona de distinta manera cuando se ve despojada de su elevación de reiatsu… unas pueden volver a rehacer su vida... algunas no pueden volver a tener el reiatsu que tenían antes, o sus poderes desaparecen… y otras… simplemente no soportan el estado y…mueren…En el caso de tu madre se aplicó el segundo… y tu padre en ese entonces no se recuperaba de sus poderes retribuidos a Mazaki Noi por el estado de Seijun…

—Vale… así que… soy de clan noble… vaya…

Por el rostro de Ichigo estaba claro que aún no asimilaba lo dicho. Demasiada información sobre el pasado de su padre… de su madre… y de él mismo. Ahora entendía la poca atención de su padre cuando se fue por primera vez a la Sociedad de Almas… o a Hueco mundo, o a cualquiera de sus otros escapes. Siempre había sabido de su situación. Quizás desde que había conocido a Rukia… Rukia… un momento. ¿Hacia dónde se había desviado el tema?

—¡Esperen! ¿Qué tiene que ver que sea de una casa noble con que Rukia tenga esa elevación de reiatsu?

El rostro determinante de Ichigo logró que la cara de Urahara se volviera más seria que lo habitual, Yoruichi y el mayor de los Kurosaki desviaron la mirada, mientras Byakuya cerraba los ojos pacientemente.

—¿Por qué crees que las seijun solo se presentaban en los clanes nobles? —la voz autoritaria del Kuchiki se hizo presente en la sala.

—Porque… de por sí ya tenían mucho reiatsu… entonces…

—Por el contacto.

Todos dirigieron su vista hasta la portadora de la voz que había interrumpido la respuesta del shinigami sustituto. Rukia tenía la mirada fija en la mesa y se podía apreciar la melancolía en sus ojos. Al verla en ese estado, el shinigami sustituto no pudo más que apretar el agarre de manos que mantenían bajo la mesa. Ese acto solo logró una leve sonrisa en la morena, pero no movió sus ojos del mueble.

—Algunas concentraciones de reiatsu son tan altas… que pueden influir en las personas que te rodean… como ocurrió con Ichigo. Él sin darse cuenta traspasó parte de su poder espiritual a varios de sus amigos. Si ya de por naturaleza los integrantes de casas nobles tienen grandes cantidades de reiatsu… ¿Qué pasa cuando se traspasan el reiatsu mutuamente? No creo que todos disminuyan su cantidad de reiatsu… Eso pasó con las Seijun… ¿Cierto? Al verse afectadas por integrantes de distintas casas nobles… despertaron un alza de reiatsu insoportable…

—Pero entonces… ¿No debería haber más personas involucradas, siendo que varios clanes nobles están en el Gotei? —cuestionó Ichigo.

—No es así —aclaró el líder de los Kuchiki, dando paso a una explicación suya— A pesar de que el Gotei 13 no está informado por completo de lo que acontece con las casas nobles, está prohibido que más de tres integrantes formen parte del Gotei, es por eso que singularmente el clan Mazaki decidió no inmiscuirse en eso asuntos, y el clan Kuroki dejó de tomar parte desde la desaparición de un miembro suyo.

Al pronunciar lo último el pelinegro dirigió su vista al mayor de los Kurosaki.

—Pero… eso quiere decir… —tartamudeó el chico de cabellera anaranjada, sin verse capaz de completar su frase.

—Si una persona comparte demasiado con miembros de casas nobles… se verá en el mismo estado de una Seijun…

—No es tan así, Rukia-chan… primeramente la persona debe tener un nivel de reiatsu bien elevado… es por esa razón que las casas nobles no se involucran demasiado con los demás… no solo por el protocolo que deben llevar, sino también para evitar estos problemas…

En ningún momento la pelinegra despegó su vista de la mesa. Al parecer iba entendiendo que ocurría con ella. Por el contrario de Ichigo, quién tenía el rostro fruncido, ya que no podía atar tantos cabos. Se había perdido hasta la parte en donde le habían contado que formaba parte de un clan noble. ¿Por qué todo tenía que ser tan complicado? Pero el chico dejó sus cavilaciones al ver que Yoruichi se preparaba para hablar, y a juzgar por su vista clavada en la shinigami, el menor de los Kurosaki aseguraba que esta vez aclararían sus dudas.

—Algo similar te ocurrió a ti, Rukia… tú compartiste con un miembro de cada una de las casas nobles… Poco a poco fuiste absorbiendo su reiatsu… el de Kaien, el de Byakuya… Ichigo, Isshin… incluso hasta diría que un poco del mío… pero, ¿Sabes? Eso no es suficiente para convertirte en Seijun… aún si llegaste a absorber algo del reiatsu de tu compañera Makoto, quién tiene por herencia de generaciones antiguas del clan Mazaki, el brazalete de jade —la mujer de ojos gatunos señaló el artefacto que llevaba en su muñeca, la pulsera blanca— No basta con eso para mantener en tu alma un reiatsu tan mezclado… y gracias al Soul Candy, Kisuke logró confirmarlo…

—El Shoukyo, Kuchiki-san… tienes una parte del Shoukyo en tu interior… así como yo alguna vez te introduje el Hougyoku, alguien de alguna manera introdujo el Shoukyo en tu alma, siendo imposible desprenderla del gigai…


Cha chan, bueno, creo que con lo explicado tendrian una razon para entender porque a Rukia le incrustaron el Shoukyo... ahora, con que fin, eso se vera mas adelante... pero ya estallaron demasiadas bombas xD y no me molestaria si empezaran a analizar en los review, por alguna duda que les haya quedado... que miren como yo tengo la historia en mi cabeza, no se si estoy dejando todo claro o los estoy confundiendo terriblemente xD asique, bienvenido sea el que quiera dejar sus teorias...

Bueno, la razon por la que no hay preview la explique mas arriba, de veras lo siento... pero hare todo lo posible para tener el prox capitulo cuanto antes
Chuu
Kimiko.