Aaaaaaaahhh! no se por donde empezar ;o;
Ya llegue a mi casita~ ;D adios vacaciones empieza clases ¬¬ y todavia no me le el "#$% libro de 500 hojas con letra que necesita lupa y que es dentro de dos semanas -w- a conseguir resumen no mas xD Y bueno por lo mismo... espero seguir subiendo caps mas seguido y que la inspiracion no halla quedado tirada en el avion ¬¬
akitha: Pues, si de verdad tiene muchas cosas... o.o pero cualquier duda, manda pregunta no mas ;D Y bueno, espero captar la personalidad de Bya-kun, a ver como reaccionaria en una situacion asi mas los sucesos del fic... Momento! ¬¬ Bya-kun en esa tienda... cuando me dijeron en cara que ya se lo habian llevado... no seras que te lo llevaste tu! ;O; Bueno, conseguire a Bya—kun para asi terminar el altar con foto y todo muajajajjajaja (ya me desquicie) Y si, me referia a Zero n_n aunque lo unico que pude sacar era un poster y no iba solito ¬¬ quiero una figurita de Zero... T_T
Rav-Malakhim: seee, hay que ver con este Ichi ù_ú ahora que le dices a Bya-kun, eh? ¬¬ pues a ver como se lleva el impacto este chico xD y rezamos para que no termine volando con los petalos de cerezos!
Euphrasie Elessar: ajajajjajaja xD que me rei cuando lei eso xD Y no sabes la alegria que me da que halla gustado el lemon, de verdad que es dificil escribirlos O Nadie niega lo sexy que es Ichigo jojojoj quiero mi Ichi propio ¬_¬ A ver como le hace Bya-kun ante esto xD pero mira la mala suerte que tienen, hay que ver... Y sobre Renji... A la cola, amiga! Yo estoy primero xD
alecita122: a mi no se en que momento me vencio el pudor-fic-lemon u_u sera en el momento que colapse al leer muchos xD Ajajajaja pues falto que Renji lo dijera no mas xD en todo caso, cualquier problema sentimental, Renji, yo lo recibo de brazos abiertos n_n
Maka009-chan: Si! hay que ver xD si sale vivo es esto se reira en un futuro ajajaj, no, no creo xD pero bueno Ichi, a ver como convences a tu cuñadito, razona por favor y no empieces a golpes xD
Koraru-san: Yo tambien estoy a la cola de "queremos-un-Ichi" xD En serio, no sabria decir si Ichigo tuvo suerte en ser pillado en el momento menos "fuerte" xD Y ahora soy yo la que comenzara a sufrir con los examenes u_u llegan tan rapido... ;O; Bueno, me gustaria saber tu opinion del fic, si te sorprendes por la hiper mega bomba, que mas adelante explicare las razones para no adelantar nada, y que te parecio la reaccion de Bya—kun, por supuesto
Modca: me alegra que halla sido de tu agrado ;D es un alivio saber que no estoy cayendo en OOC, ya que es mi gran temor -w-
MargoChanning: Toda la razon, pero sabemos bien que Tite no quiere caer en el romance porque el manga es accion, pero de haber algo, claramente hay! xD No sabes lo feliz que me haces el decirme que el caracter de ambos esta siendo respetado ;o; de verdad que, el OOC es mi mayor temor –w- Lo se, realmente Ichi no seria Ichi sin esas cualidades xD celoso y posesivo, vamos, que todas lo adoramos! xD Muchisimas gracias por tu review, de verdad que hare hasta lo imposible para que este fic sea terminado como se merece, y hablando de que tiene variedad de tipo de genero... se acerca la accion!
story love: Muchisimas gracias, hontou arigatou, el que hallas escrito un review para cada cap no me puede hacer mas feliz ;o; un fic sin reviews es igual a no motivacion, y de verdad que es un sentimiento grato saber que una historia gusta... Bueno, y es comprensible que no hallas leido el fic antes xD esque... no soy buena en titulos ni resumenes y pues, las apariencias engañan ;D
Uchiha Katze: y aqui lo tienes! ahora vamos a ver como reaccionas ante la bomba que quizas nadie espero y que opinas de la actitud de Bya-kun.
Deberia plantearme seriamente el enviar los agradecimientos por sus reviews via email jeje sino colpsare de palabras en el capitulo y bueno, yo les recomiendo un anti shock para este cap, porque las sospechas estaban demasiado entre lineas, ademas de la descripcion fisica... ya entenderan de que hablo xD
Compromiso y regreso.
—¿Qué significa esto?
Rukia intentaba esconder el miedo en su rostro, mientras el shinigami sustituto miraba serio al líder de los Kuchiki. El pelirrojo también presente, no hizo más que mantenerse en silencio. Ichigo decidió hablar antes de que su novia colapsara en frente de ellos.
—No creo que sea necesario explicarlo.
Tal comentario, solo logró que la preocupación de la morena aumentara. ¿Cómo se atrevía a decirle eso a su hermano? ¿Acaso quería agravar la situación? Miró temerosa al altivo pelinegro. Notando que mantenía la mirada fija en el chico frente a ella. Esperaba en cualquier momento que el shinigami sacara su zampakutou y atacara a Ichigo.
—Rukia, retírate —ordenó Byakuya.
—Pero…
—He dicho, retírate.
La shinigami agachó la mirada. Y Renji supo que su presencia ya no era tomada en cuenta.
—¡Oe! ¡No le hables así! ¡Es su habitación! —objetó el sustituto, dando un paso al frente.
—¡No, Ichigo!
La pelinegra tomó su brazo para detenerlo. Lo último que quería es que ambos pelearan. Mucho menos en frente de ella. Sentía como la mirada de Ichigo desafiaba a su nii-sama. Y éste le respondía de la misma forma.
—Rukia también está involucrada —dijo Kurosaki, pasando un brazo por los hombros de la morena— Lo que tengas que decir, lo dirás a los dos.
Para ese momento, Renji ya se encontraba fuera de la habitación, apoyado contra la puerta de la misma y maldiciendo la suerte de sus amigos. Mira que ser descubiertos con las manos en la masa frente al propio capitán del sexto escuadrón.
—Este no es un comportamiento digno para una Kuchiki —dijo el pelinegro, dentro del cuarto.
—Nii-sama… yo…
—Tú eres quién entró así de repente —cortó Ichigo, ganándose una fría mirada de Byakuya.
—No tienes que inmiscuirte en asuntos de…
—¿Nobles? Pues te recuerdo que yo también lo soy, así que no veo el problema para que Rukia y yo estemos juntos.
—Rukia es una shinigami —el Kuchiki alzó un poco la voz.
La morena cerró los ojos fuertemente mientras el silencio reinaba por momentos.
—Si mal no recuerdo… Hisana-san no era precisamente una shinigami, ni menos de un clan noble…
Ambos Kuchiki callaron ante lo dicho por el shinigami sustituto. No dejaba de tener razón. Ichigo no era un simple humano. Y para agregar, tenía sangre de familias de shinigami nobles. Por otro lado, Rukia a pesar de ser shinigami, era solo una noble por título. No estaban tan distanciados después de todo. Y eso era lo que Byakuya no quería admitir.
—¿Que estás insinuando?
—Digo que… Tú te las arreglaste para estar con Hisana-san… Al menos dame una oportunidad a mí de estar con Rukia.
Nuevamente el silencio fue compañero en esa habitación. Ichigo esperaba paciente una respuesta del pelinegro. Mientras que la pelinegra ya se había atrevido a levantar la mirada. Observando atenta a su hermano.
—Rukia… ¿Tienes algo que decir? —cuestionó el capitán.
—Si… —como pudo, la shinigami sacó fuerzas para enfrentar a su hermano— Yo… amo a Ichigo, nii-sama… Quiero quedarme a su lado.
Ese fue el detonante para la reflexión de Byakuya. Si bien él había luchado contra su clan para estar con Hisana, como bien estaba Ichigo enfrentándolo a él. Aquél chico tenía la suerte te tener algo que él no logró. El sentimiento recíproco de la persona que más amaba. Y sabiendo también lo que significaba la pérdida de aquella persona, no se sentía con el derecho de negarles nada. Por eso mismo, había reflexionado antes de venir. No dudaba de los sentimientos de Kurosaki. Bien lo había demostrado apoyando a Rukia con la situación del Shoukyo. Él mismo había sido testigo del apoyo mutuo que se prestaban ambos shinigamis. Sin embargo…
—Kurosaki Ichigo, tú perteneces al mundo mortal.
—¡Estoy dispuesto a renunciar a este mundo con tal de estar junto a Rukia! —declaró el joven, desesperado.
—¡No!
Rukia se espantó. ¡No podía! Ambos ya tenían su vida establecida allí. No podían simplemente tirar todo por la borda. Además… el sustituto tenía a su familia allí. Personas que dependían de él como el médico que estaba por ser. Sus amigos. Todo. El chico tenía su vida allí.
—Nii-sama… yo también pertenezco a este mundo… tengo una vida aquí… y una misión que me encargaron.
—Es cierto —admitió el pelinegro— Tu misión en Karakura aún no ha sido cancelada, pero no será para siempre.
—¡Pero se puede hacer algo! —insistió el sustituto.
La determinación de Kurosaki era evidente. Miró por el rabillo del ojo a su hermana. Rukia no se había movido del lado de Ichigo. Su rostro estaba afligido y sus ojos brillaban, como pidiéndole algo e intentando transmitirlo con la mirada. El pelinegro reflejó sorpresa en su rostro. Aquella expresión de Rukia…
"Protégela con tu autoridad, Byakuya—sama..."
¿Protegerla? Y cuando la habían sentenciado a muerte en la Sociedad de Almas… ¿La había protegido entonces? No… Simplemente había aceptado la decisión de su condena a muerte. A pesar de toda aquella autoridad que tenía. De no haber sido por joven frente a él, Rukia no estaría viva. Él no fue quién la protegió, como le pidió Hisana. Sino un completo extraño que no gozaba de autoridad alguna en la Sociedad de Almas.
'Perdóname, Hisana…'
"Abandoné a mi hermana… No merezco que me llame hermana mayor… Pero al menos quisiera que ella… Pudiera llamar 'hermano' a Byakuya—sama…"
Yo tampoco, Hisana… La abandoné a su suerte, permitiendo su sentencia… Ni siquiera luché para protegerla. Fue otro en mi lugar… Este chico, Hisana. Kurosaki Ichigo obtuvo el bankai para poder hacerme frente y salvar a Rukia. Se fue en contra de toda la Sociedad de Almas. Mientras yo ni siquiera pude hacer frente a mí mismo.
'Ha aparecido alguien que la protege con su vida. Y que de haber estado en mi lugar, no la abría abandonado'
—Kurosaki Ichigo…
El nombrado estuvo atento a las palabras del pelinegro. Rukia miraba esperanzada a su hermano.
—Espero cuides bien de Rukia…
Ichigo no sabía si sonreír o mantenerse en shock. No podía creer lo que Byakuya le decía. Sonriente, miró a la morena a su lado. Estaba en igual condición que él. Absorta ante las palabras de su hermano. Ambas miradas se cruzaron. Irradiando felicidad.
—Gracias, Byakuya —expresó sincero el sustituto.
—Pero…
Ambos le miraron atento. ¿Había una condición para estar juntos?
—No puedo permitir este tipo de comportamiento tan poco decoroso.
Ah. Era eso. Por un momento habían olvidado la comprometedora situación en la que los había encontrado el Kuchiki. Rukia bajó la mirada avergonzada, esperando el reproche por parte de su hermano. Mientras el su compañero llevó una mano tras su cabeza. El pelinegro prosiguió con su discurso, observando de reojo a su hermana.
—Me atrevo a decir, que han llegado más lejos de lo que aprecié —comentó, señalando su cuello cuando Rukia alzó la mirada.
Ichigo miró el cuello de su compañera, mientras ésta lo palpaba buscando algo. ¡Mierda! ¡De seguro esas marcas rojas eran culpa suya! Se había entretenido demasiado con el cuello de la shinigami, y ahora dejaba la evidencia. Se sonrojó ligeramente, pero Rukia estaba más roja. Ser descubierta en esa situación por el pelinegro… ¡No podía ser más bochornoso! Y para empeorar, ahora si ninguno sabía que decir.
—Deberán formalizar su relación por medio de las casas nobles.
—Nii-sama… Quieres decir… —se asombró Rukia.
Ichigo obviamente ni idea tenía de lo que hablaban. Y el hecho de que el pelinegro abriera un portal hacia la Sociedad de Almas frente a ellos no le aclaró para nada el asunto.
—Hasta entonces, no quiero que vuelvas a tocar a Rukia.
—¡Nii-sama! ¿Qué pasa con la Sociedad de Almas?
—… —el noble se mantuvo en silencio durante unos segundos— Me encargaré de ello.
Y dicho eso, desapareció de la habitación. Rukia aún no asimilaba todo lo que le había dicho su hermano. Pero Ichigo se encargaría de que despertara de su ensoñación. ¡Debía explicarle qué había sido eso!
—¡Oe, Rukia! ¿Qué diablos pasó?
La morena permaneció en silencio. Eso hizo que Kurosaki frunciera más el ceño.
—¡Oe! —llamó, sujetándola de los hombros.
—¿Eh? —reaccionó la shinigami, viendo atentamente al sustituto.
—¿Qué diablos fue eso?
—Ah… Nii—sama dijo… que… debíamos formalizar nuestra relación…
—¡Eso lo escuche! ¿¡Que mierda quiso decir con eso! —dijo, perdiendo la paciencia.
—¡Que debemos casarnos con las reglas de las casas nobles!
—¿¡QUÉ! —a Ichigo le sorprendió tal hecho— Espera un momento… ¿Qué… qué quiso decir con que no puedo tocarte?
Un tic apareció en el ojo de Kurosaki, provocando que Rukia alzara una ceja.
—Pues… originalmente la prometida de una casa noble debe ser virgen, y su prometido por ende igual… por eso los matrimonios de nobles son a tan temprana edad… —explicó— Pero claramente yo no los soy —lo miró fulminante.
—Qué te quejas, claramente yo tampoco —debatió, con la misma mirada— Pero... ¿¡Qué quiso decir con que no puedo tocarte!
—Para evitar embarazos, supongo…
Los dos se tensaron. Inmediatamente dirigieron su mirada a su compañero.
—Ichigo… dime por favor que usaste preservativos —soltó la pelinegra.
—Dime tú que no estás en tus días fértiles.
Silencio. Renji ya se había dormido parado en la puerta. Su capitán nunca alzaba la voz para debatir un asunto, por lo que no le resultó difícil caer dormido. Pero no podía decir lo mismo de sus amigos shinigamis. Los gritos que se lanzaban despertarían a quien estuviera durmiendo a una cuadra de distancia. Pobre de la vecina.
—¿¡En qué momento querías que lo usara!
—¡Qué sé yo! ¡Tú tenías que ponértelo!
—¡Pero si tu no me dejabas ni respirar!
—¿¡Yo! ¿¡Quién estaba entretenido marcándome como animal! —la pelinegra señalo su cuello.
—¿¡Quieren dejar de discutir de su vida sexual! ¡Media manzana los está escuchando!
El grito del pelirrojo detuvo a Ichigo de decir su próximo argumento. Ambos shinigamis estaban a solo unos centímetros de distancia, aquella discusión los había acercado inconscientemente para darle más potencia a sus reclamos. Renji ya les iba a recriminar nuevamente, pero paró en la cuenta de que faltaba un shinigami en la habitación.
—¿Eh? ¿Y dónde se fue Kuchiki-taichou?
—Fue… A la Sociedad de Almas a resolver unos asuntos… —contestó una nerviosa Rukia.
—¿Y me dejó a cargo de ustedes?
—¡Oe! ¿A qué te refieres con eso? —discutió el shinigami sustituto.
—¿Pues a qué más? Es obvio que necesitas de alguien que te vigile —espetó Renji— ya no me queda duda que eres capaz de aprovecharte de Rukia.
—¡Renji! —dijo una sonrojada morena.
Fue en ese momento que el shinigami observó a su amiga de la infancia, extrañándole su peculiar vestimenta. Alzó una ceja y miró a Ichigo. También estaba presentable.
—¿Iban a algún lado? —cuestionó curioso.
—¡Es verdad! —recordó Kurosaki.
—¡Vamos tarde!
El pelirrojo solo observó como la morena buscaba entre sus cosas una chaqueta, mientras que Ichigo le recriminaba que se diera prisa. Y ahí iba otra de sus típicas discusiones. Pues eso aclaraba que si iban a salir. Pero la pregunta era… ¿Solos? ¡Ah, no! ¡No podía permitir tal cosa! Kuchiki-taichou ya le había encargado mantenerlos vigilados, ¡Y no podía dejarlos salir frente a sus narices!
—¡Oe! ¿A dónde creen que van?
Ambos se detuvieron en sus intenciones ante la actitud de Renji.
—A bailar, con los demás —respondió una extrañada Rukia.
—¿Tienes algún problema?
Las miradas chocaban entre ellos. Como siempre, era su forma de tratarse. No muy civilizada por cierto, pero así eran ellos. Y ante la atónita mirada del teniente, Ichigo cogió a la morena del brazo y abandonó con ella la habitación. Por supuesto que el pelirrojo los siguió alegando.
—¡Voy con ustedes! —terminó por decir.
—¡No puedes! —el chico ya tenía el ceño más fruncido— ¡No tienes gigai!
—¡Pues se lo pido a Urahara!
—¡Harás que nos retrasemos más!
Rukia negó con la cabeza. Definitivamente eso no cambiaba.
—¡Ya! De todas maneras nos queda de camino.
—¡Pero Rukia!
—Ya la escuchaste —se burló Renji.
—¡Ella no tiene la última palabra!
—¡Pues somos dos contra uno!
—¡Ni siquiera estás invitado!
Un portazo se escuchó por la sala. Porque para ese entonces, habían recorrido el pasillo discutiendo. Tanto Ichigo como su compañero pelirrojo se miraron. ¿Desde cuándo Rukia había abandonado el lugar junto a ellos? Rápidamente, peleando por salir primero, corrieron hasta la puerta. Entre empujones y codazos la abrieron y salieron disparados tras la morena.
—
Ya llevaban más de media hora esperando desde la hora de reunión. Habían llegado antes. Tan solo faltaban ellos dos para completar el grupo. Pero no se iban a pasar todo ese tiempo sentados esperándolos. Claro que cierta chica de cabellera anaranjada había estado atenta a la puerta de entrada desde el lugar en el que se encontraba. La pista de baile. Mientras que cuatro chicas que formaban el grupo junto a Tatsuki, Orihime y la morena faltante, se encontraban en la barra del bar acompañadas de Mizuiro y Keigo. Éste último ya no iba por su primer ni segundo trago.
—¿Hasta cuándo seguiremos tomando para que lleguen? —comentó Mahana, con un vaso en la mano.
—Orihime está preciosa… —la pelirroja de lentes tenía su mirada soñadora dirigida a la pista de baile.
Tatsuki cogió a Chizuru del cuello de la blusa que llevaba, volteándola para que mirara el vaso vacío frente a ella en lugar de la chica de cabellera anranjada.
—¿Seguro que les dieron ésta dirección? —cuestionó Mizuiro.
—¡Quiero ver a Kuchiki-san!
—Claro, Orihime se encargó de ello —respondió Tatsuki, ignorando el comentario de Keigo.
—Ah… pues entonces necesitaré otro vaso para seguir esperando…
Todos sonrieron ante lo dicho por Mahana. Y pronto la joven modelo y el quincy, que se encontraba bailando con ella, se unieron a la conversación. Chizuru inmediatamente se lanzó sobre Inoue, pero fue detenida por la Arisawa. Orihime solo preguntó si habían tenido noticias de Kurosaki y la morena, obteniendo una respuesta negativa.
—No creo que tarden más en venir, Orihime-san.
—¡Es cierto! Lo más probable es que algo los haya retrasado —apoyó Tatsuki a lo dicho por Ishida.
La chica sonrió agradecida ante su apoyo. Y su rostro se iluminó ante las palabras de Sado.
—Ahí vienen —señaló impasible el moreno.
En efecto, los dos por quienes tanto habían estado esperando se asomaban por la puerta. Pero no venían solos. Lo que más extrañó al grupo fue el ver a Rukia caminando al frente, sola, y un poco más alejados venían el pelirrojo y Kurosaki discutiendo de quién sabe qué cosa. La morena fue la primera en divisarlos. Acercándose rápidamente al grupo y disculpándose por el retraso, señalando el motivo, que seguían discutiendo tras ella.
—¿Ese no es Abarai-kun? —cuestionó curiosa Michiru.
—Si, pero es extraño verlo por aquí —comentó Mizuiro.
—¡Kuchiki-chaaan!
Asano fue corriendo a saludar a la pelinegra. Pero fue detenido por una mano sujetando con fuerza su ropa, impidiéndole acercarse más. Tal parece que Renji había acordado una tregua con Kurosaki para detener al castaño de acercarse más de lo debido a su amiga.
—¿Para dónde crees que vas? —el pelirrojo volteó a Keigo para aumentar el efecto de su tono amenazante.
—Siento la tardanza —se excusó Ichigo— Nos entretuvieron en el camino.
—¡Oe! ¿¡Aún no tienes suficiente! —se quejó el teniente.
—¡Qué bueno verte, Abarai-kun! —interrumpió Inoue.
—Ah… Hola
—Espero que no les incomode la presencia de Renji… —dijo la pelinegra— pero… insistió en venir.
El nombrado miró fulminante a la morena, mientras que el shinigami sustituto aguantaba la risa. Sin embargo, nadie objetó nada.
—Se retrasaron porque Kuchiki-tai… ¡AH! ¡Rukia! ¿¡Por qué hiciste eso! —alegó el pelirrojo al sentir un codazo cortesía de la morena.
—Por imbécil —justificó Ichigo, logrando que solo el shinigami lo escuchara.
Los demás prefirieron no preguntar. Y fue así cómo comenzó la reunión. Las peleas entre el pelirrojo y el shinigami sustituto ya eran menos frecuentes que cuando recién llegaron. Orihime no perdía detalle de alguna oportunidad que se le presentara para poder acercarse al joven de cabellera anaranjada. Pero extrañamente, éste estaba demasiado atento a Rukia. Así que la morena había decidido acercarse a conversar con la shinigami.
—¿Ya te encuentras mejor, Kuchiki-san?
—¡Claro! —dijo la morena sonriente— Ese vestido te queda muy bien, Inoue.
—¿Eh? ¡Ah! ¡Gracias! ¡Tú también te ves muy bien!
Mientras ambas féminas hablaban de lo suyo, Ichigo al lado de Rukia y el teniente a su lado hacían lo mismo. El sustituto ya le había explicado al pelirrojo sobre su conversación con Byakuya, ante su insistencia y alegando que tenía derecho de saber porque la morena era su amiga de la infancia.
—Tuvieron suerte —concluyó Renji.
—Quizás…
El shinigami miró de soslayo a su compañero. Se encontraba pensativo. Su capitán le había comentado lo que pensaba de la relación de sus amigos. Pero nunca pensó que aquello podría terminar en un compromiso de tal magnitud… Volteó nuevamente su mirada al joven estudiante de medicina. Y cansado ya de aquella expresión en su rostro, decidió llamar su atención.
—¡Oe, Rukia! —llamó, interrumpiendo su conversación con Orihime— ¡Vamos a bailar!
Como supuso, la pelinegra no se negó. Pero como también adivinó, eso no fue del agrado de Ichigo. El shinigami sustituto inmediatamente se paró de la barra y cogió a Rukia de la mano para arrastrarla hasta la pista de baile. Dejando a Renji sin contener una carcajada.
La pareja no había sido la única en dedicarse a bailar en ese momento. Mahana había prácticamente obligado a Ishida y Ryou a bailar, ya que no había conseguido mover a Sado y ambos morenos eran los más quietos en ese momento. Keigo y Mizuiro tampoco se habían quedado quietos. Ambos habían salido a buscar pareja en la pista de baile. El segundo con más suerte que el primero. Y finalmente Mahana había convencido a Renji ante tanta insistencia y ambos se encontraban bailando. Dejando en la barra a Sado, Orihime, Tatsuki, Michiru y Chizuru.
—¡Ichigo es un traidor!
Asano había regresado debido a su poca suerte en la pista de baile. Y en el camino se había encontrado con una escena bastante poco agradable a sus ojos. Ichigo bailando con Rukia.
—¿En qué momento se fueron esos dos? —cuestionó la chica de lentes, con una sonrisa pícara.
Tatsuki miró de soslayo a su amiga de cabellera anaranjada. Por su rostro agachado podía deducir que ella había visto el momento en que habían salido a bailar.
—Pero si solo están bailando —comentó inocentemente Michiru— No es como si estuvieran bailando un lento…
—¿Qué sucede? —preguntó Ishida, recién llegando y ajustando sus lentes.
El moreno grandote señaló a sus amigos que parecían estar discutiendo mientras bailaban. Bueno, eso no era nada de qué extrañarse, supuso el quincy. Aquello era bastante común en ellos.
—¡Nooo! ¡La música está cambiando!
El alegato de Keigo tenía sus razones. El ritmo de la música había disminuido. Ya todas las parejas se habían acercado para relajarse con aquella melodía, mientras que algunos habían optado por separarse y dirigirse al bar. Pero ese no había sido el caso de ambos shinigamis. Ichigo había rodeado la cintura de la pelinegra con sus brazos, mientras que Rukia tenía apoyada sus manos en los brazos del sustituto, y parecía que alegaba sobre la repentina cercanía.
—¿Qué haces? —replicó la shinigami.
—Bailando, qué más.
—Pero… los demás podrían vernos…
—Estarán ocupados en sus cosas —susurró el joven, acercándose a su oído.
Ichigo estaba lejos de acertar. Aquél grupo estaba atento a cada uno de sus movimientos. Y Rukia no era tonta. Podía ver claramente que Orihime seguía mirando al shinigami sustituto como en sus días de instituto. También era consciente de sus esfuerzos por llamar su atención. Es por eso que quería aclararle que ahora tenía una relación amorosa con Kurosaki, ¡Pero no quería que se enterara de esa forma! Debía hacer que el idiota entrara en razón.
—Ichigo, nii-sama dijo…
—Ya lo sé, pero no por besarte te dejaré embarazada —replicó Kurosaki, llevando una mano al cuello de la morena— Oe… tú cuello…
—¡Je! —se burló la chica, mirándolo divertida— Se cómo usar maquillaje.
—Me di cuenta —refunfuñó el sustituto, pasando su mano por el hombro de la morena.
Rukia puso sus manos en puño empujando al joven, ya que la distancia entre ellos se acortaba a cada segundo, y ella sabía muy bien la intención de su compañero. Pero la diferencia de fuerza le jugaba en contra.
—¡Para!
—Tsk. Maldita —replicó Ichigo, cogiéndola de la nuca— Rukia, mírame.
La shinigami no le hizo caso, seguía en sus intentos de separarse de entre sus brazos. Pero no había logrado avance alguno. El sustituto volvió a repetir su llamado, y esta vez Rukia se decidió a alzar la mirada. Quedando atrapada en aquellos ojos avellana. Era por eso mismo que no quería verlo a los ojos. Aquella era su debilidad. Perdiendo toda intención de alejarse del chico, la morena comenzó a acercarse inconscientemente. Lo último que divisó fue la sonrisa victoriosa de su compañero, antes de cerrar por completo sus ojos.
Aquel grupo que se hallaba en el bar, no podía estar más sorprendido.
—Mierda… —maldijo Tatsuki, mirando el estado de su amiga. Pero se sorprendió al no verla a su lado.
Rápidamente la pelinegra buscó con la mirada a la modelo. Viendo que salía corriendo directo al baño de damas. No dudó en alcanzarla. Seguida de cerca por Ishida, quien se quedo cerca del baño esperando.
—¡NOO! —el castaño se derrumbó en el piso llorando al cielo. Siendo ignorado por completo por sus amigos.
—¡Esos dos no pierden el tiempo! —comentó Mahana, sonriente.
—Jojo, y parece que a Kurosaki se le va la mano —agregó la pelirroja de lentes.
Michiru se sonrojó al ver a lo que se refería Chizuru. El shinigami sustituto había dirigido su mano más allá de la cintura de la morena. Mientras ésta había rodeado su cuello con sus manos, jugando entretenida con algunas mechas de su cabello anaranjado. Ambos parecían en su mundo. Y lo demostraba el hecho de que la música había cambiado hace mucho, volviéndose algo más animada.
En el baño, la situación no era puras risas. Por suerte, el lugar estaba desierto y solo se encontraban Tatsuki y Orihime. La segunda, mojando repetidamente su rostro para limpiar las lágrimas que corrían por sus mejillas.
—Orihime… Ya cálmate… ¡Te dije que esto pasaría! ¡Tenías que olvidarte de Ichigo!
—Pero… No pude, Tatsuki-chan —hipó la joven— Yo… siempre tuve una esperanza…
—Y la fiesta en tu casa… ¿No te desilusionaste en ese momento?
—Es que yo pensé… que Kurosaki-kun solo… lo había hecho porque no estaba… en sus cabales…
—¡Por dios! ¡Aterriza de una vez, Orihime! —gritó la pelinegra, sujetando a su amiga de los hombros— Ichigo siempre la ha visto con otros ojos… Tú más que nadie lo sabe, ¿Cierto?
Tatsuki tiene razón…
La chica intentaba en vano contener sus lágrimas. Sollozos se escuchaban por el cuarto de aseo, provenientes de la joven modelo.
Con tan solo verla… La felicidad es reflejada en Kurosaki-kun… Una vez Rangiku-san me dijo que él nos necesitaba a ambas, pero… Parece que ahora solo la necesita a ella. Después de todo, ella cambió su mundo. Le dio lo que más quería. El poder de proteger. Y yo solo… Podía esperar… Aquí, sola… Intentando animarlo, y sabiendo que no era suficiente.
—Ichigo te quiere… Pero con el mismo cariño que a mí, Orihime.
—Lo sé… Y eso es lo que más me duele… —murmuró, secándose las últimas lágrimas— Tatsuki-chan…
—¿Si?
—Tú crees… que… si le digo a Kurosaki-kun lo que siento… ¿El dolor disminuirá?
—Orihime —replicó la pelinegra— No te hagas más daño.
—Pero…
—¿Orihime-san? ¿Te encuentras bien? —se escuchó una voz tocando la puerta del baño.
—Uryuu-kun…
Tatsuki sonrió al escucharlo.
—¿Ves, Orihime? —dijo, llamando su atención— Hay personas que nos preocupamos por ti…
La chica sonrió. Era verdad. Después de todo no estaba sola. Pero aún así… tenía que terminar con esa historia de una vez por todas. Tenía que dejar las cosas en claro.
Mientras que Inoue se decidía en aquél baño, la situación era bastante diferente en el grupo de amigos. Ya que la presencia de una persona inesperada había provocado que Ichigo y su compañera dejaran la pista de baile y se comportaran. Mientras que un nervioso Renji intentaba mantenerse tranquilo. Qué decir de los demás, ni idea tenía quién era aquél pelinegro.
—¿Qué te trae por aquí, Byakuya? —el shinigami sustituto rompió el silencio, ganándose una reprimenda por parte de Rukia.
—¡Ichigo! ¡No le hables así!
Exactamente. El mismísimo Kuchiki Byakuya había vuelto para mantener vigilados a su hermana y su ahora… por más que le costara decirlo… prometido. Iba de lo más casual con unos pantalones y una camisa blanca, con una chaqueta negra encima. Su pelo no llevaba aquél singular adorno, dejándolo suelto. Y no dejaba de acaparar algunas miradas femeninas en aquél lugar.
—Oe, Abarai-kun —susurró Mahana— ¿Quién es este hombre tan guapo?
Renji alzó una ceja ante la atención que le dedicaban a su capitán.
—Kuchiki Byakuya, es el hermano de Rukia.
—¿¡Qué!
Las chicas miraron absortas al pelinegro que en ese momento discutía algo con Ichigo y Rukia. ¿Qué edad tendría? ¿Estaría comprometido? Fueron las preguntas que rondaron a las féminas, formando un círculo para comentar de ello. El pelirrojo rodó los ojos. Hasta en el mundo mortal resultaba que Kuchiki-taichou era popular.
—¡Ese tipo no se parece en nada a Kuchiki-chan! —alegó Keigo. Siendo apoyado por Mizuiro.
—¿De qué nos perdimos? —cuestionó una extrañada Tatsuki, acercándose al grupo.
Los cuatro hombres repararon en la presencia de Ishida y ambas mujeres, que recién venían llegando. Las chicas seguían cuchicheando así que ni cuenta se habían dado. Y solo Ishida y Orihime reconocieron al pelinegro. Arisawa no tenía idea de quién era.
—¿Qué hace el hermano de Kuchiki-san aquí? —cuestionó el peliazul.
—¿¡Hermano! —reaccionó Tatsuki, viendo atentamente al pelinegro que en esos momentos se dirigía al pelirrojo.
Al parecer Byakuya había terminado de charlar con su hermana y Kurosaki. Dejando al sustituto refunfuñando y a una nerviosa Rukia. Dirigiéndose a dónde se encontraba su teniente para asegurarse que las cosas andaban correctamente. Cuando se cercioró que ningún personaje curioso lo escuchara, llamó su atención.
—Renji.
—No se preocupe, taichou, todo está en orden.
Fue todas las palabras que cruzaron ambos shinigamis. Y que el capitán del sexto escuadrón se alejara del joven de cabellera anranjada, fue la oportunidad para que Orihime se acercara a él. Estaba decidida. Aún después de las advertencias de Tatsuki y el quincy. Así que cuando se halló frente a Kurosaki, llamó su atención. Éste se extrañó de verla tan nerviosa. Mientras que Rukia agachó la cabeza.
—Puedo… ¿Puedo hablar contigo, Kurosaki-kun?
—Este… bueno, yo… —dudó el sustituto, mirando de soslayo a la morena.
—Ve, Ichigo —ordenó la shinigami, mirándolo directamente.
El joven siguió confuso a la que fue su compañera de instituto. Enviándole una última mirada de extrañeza a la pelinegra. Rukia solo los vio alejarse con una melancólica sonrisa.
...
No se habían alejado mucho del grupo. Tan solo lo necesario para que su conversación fuera escuchada solo por ellos. Ichigo seguía curioso de lo que Inoue tenía que decirle. ¿A qué venía tanto misterio? ¿Y por qué no podía decirlo en frente de Rukia? ¡Qué era eso tan importante! Estaba que se rompía la cabeza de tanto pensar en ello. Y solo hasta que la muchacha lo miró seria, se calmó un poco, esperando a lo que tenía que decirle.
—Kurosaki-kun… quizás debí decirte esto hace mucho pero…
Se detuvo. No sabía cómo seguir. No podía soltar todo de golpe. Quizás cómo reaccionaría el joven.
—Bueno… te vi bailando con Kuchiki-san y…
—¡Ah! ¿Era eso? —reaccionó el sustituto extrañado— Pues… lamento si te sorprendimos… bueno, se podría decir que Byakuya nos dio su bendición así que Rukia y yo estamos juntos.
Orihime sintió cómo algo en su interior se hacía pedazos. Verlo era una cosa. Pero escucharlo directamente del chico era mil veces peor de lo que imaginaba.
—¡Qué bueno! —fingió una sonrisa— ¡Te felicito, Kurosaki-kun! Se ve… que quieres mucho a Kuchiki-san.
—Gracias… Siempre estás preocupándote por nosotros, eres una gran amiga, Inoue… estoy seguro que Rukia opina lo mismo.
Orihime contuvo sus lágrimas. No podía. ¿Qué ganaba diciéndole sus sentimientos al chico? Él ya lo había dicho. Era solo su amiga. No podía perder eso que le quedaba. Kuchiki-san era quien estaba a su lado. No ella. Debía aceptarlo y superarlo.
—Ustedes también se han preocupado mucho por mí… —dijo, agachando la mirada.
Ichigo se extrañó ante su actitud. Nunca había logrado entender a la fémina.
—Inoue… ¿Estás…?
Se detuvo sorprendido. Al igual que Orihime, quién alzó la cabeza espantada. ¿¡De dónde venía aquella presión espiritual! ¡Era imposible pasarla por alto! ¿Los demás la abrían sentido? Los demás… ¡Rukia! ¡Tenía que volver con ella inmediatamente!
...
El pelinegro esperó un tiempo prudente para acercarse a la morena. Por supuesto que había visto el momento en el que Kurosaki se alejaba con aquella humana. Y no le agradó para nada que el prometido de su hermana estuviera al lado de otra mujer. Se estaba burlando del apellido Kuchiki.
—Rukia —llamó el pelinegro.
—¿Ocurre algo, nii-sama? —cuestionó la morena, al ver a su hermano más serio que de costumbre.
—No corresponde que Kurosaki Ichigo…
—Nii-sama —interrumpió, extrañando de sobremanera Byakuya— Eso es algo… necesario…
El moreno prefirió no insistir. Se dio cuenta de que su hermana hablaba en serio. Y él tenía que respetar eso. Por supuesto que si el shinigami sustituto le provocaba alguna pena a la pelinegra, tendría que saldar cuentas con Senbonzakura. Pero no tuvo tiempo de pensar más. Un poderoso reiatsu llamó la atención de ambos Kuchiki, provocando que buscaran cuidadosos entre la multitud. Y Rukia pareció captar algo primero. El Kuchiki lo supuso por el rostro de pánico que reflejaba.
—No… —articuló la morena, cambiando su expresión a una de ira— ¡No lo harán de nuevo!
Byakuya siguió la dirección de los ojos de su hermana, sorprendiéndose de lo que veía. Entre tanto, Rukia había cogido su chaqueta apresuradamente, llamando la atención de Renji por su repentino comportamiento. La morena cerró fuertemente los ojos, preparándose a lo que se enfrentaría. Cuando estuvo decidida, dejó ver una mirada de determinación.
—¡Espera! —gritó, mientras salía corriendo entre la multitud.
—¡Rukia! —llamó su hermano.
El pelirrojo se alertó al ver a su capitán correr tras su amiga. ¿¡Qué diablos estaba pasando! ¿¡Por qué Rukia estaba tan alterada! No dudó en ir tras ella. Pero el grito de Kurosaki que venía llegando con Inoue siguiéndole, lo detuvo.
—¡Renji! ¿¡Dónde está Rukia! —se exaltó el sustituto, al no ver a la morena en el lugar.
—¡Salió corriendo con Kuchiki-taichou! ¡Estoy seguro que salió persiguiendo a alguien!
—¡Esa tonta!
Todos veían preocupados a los alterados shinigamis. Ishida se acercó a ambos, asegurándose de que personas inocentes no lo oyeran.
—Traten de no levantar sospechas —aconsejó el quincy— Lo mejor será que se transformen, nosotros los excusamos y más tarde los alcanzaremos.
Ambos shinigamis asintieron y le hicieron caso al peliazul. Desapareciendo de la vista de todos. Tenían que alcanzar a sus compañeros shinigamis. Sobre todo porque de camino, sus preocupaciones aumentaron. Aquel reiatsu que acababa de elevarse, era indiscutiblemente de Rukia. Lo que claramente significaba que había entrado en combate. Y no estaba precisamente calmada.
...
Ya se había transformado en shinigami debido a que el gigai le impedía correr libremente. Aún seguía dándole vueltas al asunto. No podía ser posible… ¿Acaso había visto bien? De lo contrario… ¿Por qué su hermana había salido tan alterada? Tenía que alcanzarla. Haber visto a aquél hombre no podía ser una buena señal. Sobre todo por el hecho de que no debería estar allí. Pero al parecer alguien no quería que llegara junto a la morena. Una mujer con máscara y traje negro que recordaba al de los shinigamis se plantó frente a él, impidiéndole el paso.
—Hazte a un lado —ordenó el pelinegro. No tenía tiempo que perder.
—Lo siento… pero es algo que no puedo hacer…
Byakuya abrió los ojos sorprendido. Aquella cálida voz le era terriblemente familiar.
—Tú…
La mujer saltó a un tejado, mirando al pelinegro desde lo alto. Argumentando que ella era su oponente, comenzó a correr. Y el Kuchiki no dudó en seguirla.
...
Mientras tanto, Rukia seguía corriendo. Estaba tan llena de dudas, que ni se había molestado en tomar su gikongan. Solo se limitaba a seguir su camino a ver si encontraba su objetivo. Y cuando un hombre de mascara y atuendo de shinigami se interpuso en su camino, su furia fue en aumento.
—¡Quítate de mi camino! —gritó.
Por fortuna las calles por las que corría estaban desiertas. De lo contrario los transeúntes se alarmarían por el estado de la morena. Sobre todo porque parecía que le estaba gritando al aire. Tomando consciencia, buscó en su chaqueta para hallar el artefacto que le permitió abandonar su gigai. Ahora podía hacerle frente a ese hombre. Inmediatamente su cuerpo fue a resguardarse a un lugar seguro. Esperando que su dueña se calmara.
—¡Je! Parece que estás un poco alterada, shinigami.
—Dije que… te apartaras de mi camino —repitió la morena, conteniendo su ira.
Aquél hombre se cruzó de brazos, y a pesar de que Rukia no lo notara por la máscara que llevaba, sonrió. Y ese fue el detonante para la morena.
—¡Mae, Sode no Shirayuki!
Su zampakutou se vio rodeada de un blanco puro, provocando que la pelinegra se lanzara contra su adversario. Su único objetivo en su mente era quitar al moreno de en medio para buscar a esa persona… ¡No podía permitir que se burlaran de su nombre! Sin embargo, Kei no podía quedarse de brazos cruzados. Así que sacó su arma rápidamente y la blandió contra la Kuchiki. El sonido de ambas armas chocando era cargado de poder.
—No eres tan mala en esto —comentó el hombre de máscara.
Rukia frunció el ceño. Ese tipo se estaba burlando de ella. Rápidamente, se alejó unos pasos. Colocó a Sode no Shirayuki frente a ella y giró su muñeca.
—Tsugi no mai… ¡Hakuren!
Unos tremendos picos de hielo se dirigieron contra su contrincante. Dispuesto a congelarlo todo. Pero ante la sorpresa de la morena, aquel hombre esquivó por completo el ataque. Como pudo, la shinigami intentó ocultar su desconcierto. No era tiempo para distracciones.
—¡Debes hacer algo mejor que eso si quieres hacerme frente!
La exclamación de Kei pronto tendría sus consecuencias. Ya que vio como la pelinegra se aceraba a él a toda velocidad. Pero claro, el podía evitarla. De no ser por la sorpresa que le causó el siguiente ataque de la chica. Abalanzándose en su contra mientras recitaba.
—San no mai… ¡Shirafune!
La hoja de su zampakutou se volvió hielo puro. Y a penas pudo protegerse con su propia arma. Esfuerzo inútil, para su desgracia. El poder del ataque había logrado romper su máscara. Dudaba que le hubiera causado algún daño físico, porque había retenido gran parte del golpe con su zampakutou. Pero su rostro se vio al descubierto. Dejando a la morena impactada.
—Im… Imposible…
¿Por qué…? ¿Por qué el destino se empeñaba en recordarle aquella dolorosa noche? Ella sabía muy bien que nunca más podría ver a su superior. Nunca podría recompensarle lo que hizo aquella noche. Entonces… ¿Por qué su imagen seguía apareciendo para torturarla? ¿Por qué tenía que ser su enemigo? Ya había tenido suficiente… Levantar su espada frente a él… Ya no estaba segura de poder hacerlo. Aún cuando solo fuera una ilusión… A lo lejos escuchaba unas voces llamándola. No estaba segura si era su imaginación o realmente la buscaban. Rukia solo podía ver al hombre frente a ella que intentaba cubrirse el rostro. Pero era tarde. Lo había reconocido.
—Kaien-dono…
Ahora se sabe por que llevaba mascara xD admito que de la presencia de Kaien no había dado ni sospecha, solo en el cap 11.-Ataque... cuando Ishida peleaba contra Kei y este dijo "Agita..." que, completando la frase, lo que queria era liberar su zampakutou, pero ese detalle cumplio mi intencion de que pasara desapercibido n_n ahora... ¿Por qué la intrusión de Kaien en el fic? Simplemente porque quiero aclarar algo en el pasado de Rukia, alejada de toda intencion de dañarla, más adelante lo explicaré... Bueno... se acercan tiempos dificiles tanto en el fic como para mi! porque a ver como escribo lo que pasa por mi cabeza O
Espero subir pronto el prox cap y no trabarme por el comienzo de las clases -w- espero no estresarme ¬¬ pero bueno, ya saben, cualquier demora en el fic, lo publico en mi profile que... #$%& O.O mi profile no le he actualizado! O
Chuu~
Kimiko.
