¡AVISO ABAJO! FAVOR DE LEER.

Bien... Después de tardarme milenios vengo a actualizar... Ya, mátenme si quieren D: ninguna excusa es válida para hacerlos esperar tanto tiempo, lo sé... Pero ahora que pasé la semana fuerte, y lo que pude avanzar en las vacaciones de invierno, supongo que el fic estará terminado antes de fin de año... Si no muero de depresión o estrés xD por qué diablos Chile tiene tantas horas de clases! O Bueno, pero no discutiré eso ahora u_u mi vida tanto en lo personal como escolar se esta estabilizando... creo... así que les prometo que no los haré esperar medio año, nuevamente jejejejeje —se esconde detrás de su poster de Renji—

Euphrasie Elessar: Seee jajaj creo que me pillaste mujer xD adoro los celos en las series shoujo y aún que no lo admitan igual hay en las series shounen! muajajajaja xDD

MargoChanning: Lo seee ó_o concuerdo contigo, ese capítulo me mató... T_T Y seee a mi igual me encanta ver la cara de Byakuya cuando Ichi lo molesta xD si nada más con decir su nombre, Bya—kun lo mira mal xD

Uchiha Katze: Si... como que anduve leyendo el capítulo anterior —tenía que ponerme al día— y esa parte quedó media rara... Bueno, lo que quería decir con que cerró sus ojos y enfrentó su mirada fue que cerró los ojos para intentar serenarse por el shock, pero después los abrió para enfrentar la mirada de aquella persona que vio en la multitud de gente (Kaien) así que supongo que hubiera quedado mejor algo como... "La morena cerró fuertemente los ojos intentando tranquilizarse, para después abirlos con decisión y enfrentar aquella mirada escondida entre la gente" o algo así jeje

Kasumi-chan: Linda gracias por comentar ;o; Me alegra mucho que te guste el fic y a mi igual me gusta el helado! :D con chocolate encima si se puede xD

Koraru-san: Cuanto tiempo sin saber de ti! Me gusta mucho leer tus comentarios ^^ Espero te guste este capítulo y que no hallas perdido la esperanza que actualizara jeje, si lo se, me tarde un milenio, pero esto es algo que empecé y terminaré! Ojalá sigas disfrutando de este loco fic salido de mi loca mente xD

akitha: Sep, Orihime ya tenía que aterrizar u_u espero no haber sido demasiado brusca jeje y por supuesto que Ichi no se aguanta! xD Ah! Y sobre lo que se va a aclarar es precisamente eso, que Kaien no haga sufrir más a Rukia con un recuerdo de "asesina" pero eso lo aclararé más abajo y en el cap

Eva Vidal: seee *o* me imaginé la escena de "pillados" y dije "esos dos no pueden salir inocentemente de las manos del poderoso Bya—kun" xD

alecita122: Espero que Bya—kun no halla salido OOC, porque como dije anteriormente, es mi mayor miedo en un fic o_o Te mando a Kaien—dono! xD

Dahia: Bienvenida a esta loca historia! espero la disfrutes y miles de disculpas infinitas de aquí al cielo ida y vuelta por el retraso de actualización T_T Que bueno que te gusten los lemons o_o me esforcé en ello O

gaby: Siento la demora! Pero no te preocupes, este fic terminará! Y espero que con un final a gusto para todas las lectoras!

kia: Espero que no le pierdas el cariño al fic T_T y que honor que alla sido uno de tus primer fics leidos ToT

Saludos a Pauuw y a Fade_to_black del foro ichirukisp! ;D espero que se pasen aquí para leer la continuación ;D

Anteriormente...

-Yumi, quien es compañera de Ichigo, es la hermana de Takashi.
-En el brazalete que lleva Rukia se han formado dos diamantes, Urahara instaló una barrera para evitar que cuando el Shoukyo se active nuevamente se formen los cinco diamantes, los cuáles la llevarían a la perdición.
-Byakuya aceptó la relación de Ichigo y Rukia, pero dejó a Ichigo en abstinencia y con la condición de un compromiso
-Rukia salió persiguiendo a alguien mientras se encontraban con el grupo en un bar. Esta persona era nada más ni nada menos que Shiba Kaien. Byakuya al parecer logró reconocerlo, pero fue detenido cuando intentó ir tras Rukia.

Aclaración:

-Recuerdos


Dolorosa batalla.

Al fin la habían alcanzado. Como intuían, Rukia se había transformado ya en shinigami. Pero detuvieron sus pasos al ver a la morena parada frente a un hombre que se cubría el rostro. La shinigami tenía su zampakutou desenvainada. Y cuando vieron al moreno caer de rodillas, su preocupación por el bienestar de la pelinegra disminuyó un poco.

Por otro lado, la Kuchiki estaba confusa al ver cómo la figura de su antiguo teniente se sujetaba la cabeza fuertemente. Ante un esfuerzo por disminuir el dolor. Simplemente estaba paralizada. Pero por fortuna, las voces de sus compañeros tras suyo la hicieron volver a la realidad. Volteó para darles una sonrisa forzada. Acercándose a ellos con pasos autómatas.

—¡Rukia! ¿¡Estás bien!

Ichigo la cogió de los hombros nada más la tuvo en frente. La preocupación reflejada en su rostro hizo que Rukia poco a poco se incorporara.

—Si… estoy bien… —balbuceó.

Asegurarse por el bienestar de la morena era más importante para ambos muchachos que aquél moreno que se encontraba arrodillado en el piso. Lo habían ignorado por completo al tener a la chica delante.

—Rukia… ¿Y Kuchiki-taichou? —cuestionó Renji.

—¿Nii-sama?

—Si… salió detrás tuyo a penas dejaste el bar.

La morena le miró confusa.

—No… no lo he visto —articuló, con preocupación en su tono.

—¿Y ese tipo? —reparó el shinigami sustituto en aquella presencia.

La pelinegra se volteó a verlo. Dejando de lado que aquél hombre tuviera la apariencia de su antiguo teniente… ¿Acaso era de los tipos que Ishida había comentado? Tenía una máscara, sí… a pesar de que ya la había destruido. Además, calzaba con la descripción que les había dado.

—Creo… que es… uno de los que hablaba Ishida…

—¿Lo derrotaste? —se asombró el pelirrojo.

No dudaba de la fuerza de su amiga, pero realmente, de haberlo vencido habría sido muy rápido para cualquier shinigami. Y por lo que le habían informado. Esos tipos eran demasiado fuertes. Cuando menos debió causarle problemas a Rukia. Pero ella parecía estar bien. Y aquél tipo estaba en el piso. Sin mencionar que la morena tenía su zampakutou liberada.

—Bueno… no precisamente… —articuló, agachando la mirada.

—¿Y qué esperamos? —dijo Kurosaki— ¡Acabémoslo! Así será uno menos.

La shinigami alzó el rostro alarmada. ¿Pero en qué estaba pensando? Era el enemigo… por supuesto que había que destruirlo… Pero con aquella apariencia… era exactamente igual a él… con aquél traje negro… tal como recordaba a Kaien-dono. Quizás… era mejor que ella no se enfrentara a él… esta vez, no podría. Sus ojos se apagaron momentáneamente, extrañando a los dos shinigamis. Pero inmediatamente su rostro expresó miedo en su mirada. Detrás de ellos… ¿Quién era aquél arrancar con la máscara de hueso cubriendo sus ojos? No tenía idea… pero… ¡Iba a atacar a Ichigo y Renji! ¿¡Acaso era la única que lo había visto!

—¡CUIDADO! —gritó alarmada, empuñando su zampakutou— ¡Quítense!

Ambos no dudaron en obedecer a la morena. Inmediatamente después de su advertencia, percibieron el reiatsu aplastante de aquél arrancar y se quitaron de su camino. Permitiendo a la Kuchiki invocar la segunda danza de Sode no Shirayuki. Pero su contrincante lo esquivó sin problemas. Pasando arriba de aquella pared de hielo a una velocidad increíble, llegando al frente de la morena.

—¡RUKIA!

Ichigo utilizó el shumpo para llegar a su lado. Pero aquél arrancar era más rápido. No estaba seguro si llegaría antes de que atacara a la pelinegra.

—Agita el mar y los cielos… ¡Nejibana!

Entre la confusión, una gran presión de agua se fue contra el arrancar, arrastrándolo lejos de Rukia. Frente a ella estaba el moreno sujetando con una mano su cabeza y con la otra sosteniendo el tridente. La pelinegra quedó absorta. Acaso… ¿Ese tipo con la apariencia de Kaien-dono, la había protegido? ¡No! Tenían que ser ideas suyas. Definitivamente. Él era su enemigo. Y no tenía razón alguna para protegerla. Pero… eso era lo que parecía…

—Kuchiki.

Ichigo y el pelirrojo se habían acercado al ver que la morena estaba a salvo. El rostro de incredulidad que mostraban solo podía deberse al escuchar el apellido de la shinigami de labios del enemigo. Eso quería decir… que aquél hombre ¿De verdad había salvado a Rukia? Ni tiempo tuvieron para discutirlo, ya que aquél arrancar se había recuperado del sorpresivo ataque y volvía con sus intenciones de atacar a la pelinegra. Sin embargo, Kei volvió a intervenir. Cogió de la cintura a la Kuchiki y la alejó de las garras del arrancar, de un salto.

—¿Qué pretendes hacer con el enemigo, Kei? —la voz del arrancar se hizo escuchar.

—Ryosuke-sama lo dijo claramente… Haruka y yo nos encargaríamos de los Kuchiki y tu de cualquier estorbo.

Ambas miradas se cruzaron de forma desafiante. Esperando que su contrincante cediera o dijera algo. Y al parecer fue el arrancar el que primero cedió.

—Pues sigue las órdenes y no te metas en mi camino.

El moreno no esperó a otra advertencia. Tomó a la shinigami y huyó del lugar. Dejando a Renji y el shinigami sustituto contra aquél arrancar. Ambos intentaron seguir a la pelinegra, pero su paso se vio obstruido por el que era ahora su enemigo. No dejando opción a los shinigamis más que atacar. Tenían que derrotarlo para alcanzar a Rukia. Al menos que se encargaran de distraer al arrancar y uno de ellos fuera tras ella.

—¡Hoero, Zabimaru!

El pelirrojo liberó su zampakutou, mientras Ichigo se preparaba para liberar su Bankai.

...

Ya se habían alejado bastante de sus compañeros shinigami. Ya no los veía. Los había perdido por completo de vista. Mientras sentía que saltaba constantemente debido a que el moreno aún la cargaba. Durante todo el trayecto no logró pensar en nada más que el porqué se la llevaba a otra parte. Ni siquiera quería reflexionar en la posibilidad que fuera Kaien-dono. Solo se lastimaría más.

—Lamento haberte atacado, Kuchiki.

Cuando pisó tierra firme y escuchó aquellas palabras, se estremeció. ¿Qué debía pensar ahora? ¿Era su enemigo? ¡No! Dudar no estaba permitido. De lo contrario podría causarle problemas a sus compañeros por su descuido. Así que mantuvo su mirada dura aunque por dentro lo único que quería era averiguar si aquél hombre era su antiguo teniente. No… él había muerto, no podía ser él…

—Sé que es difícil de creer… —sonrió el moreno— Y será mejor que te lo aclare porque… no sé cuanto tiempo pueda estar consciente…

—No…

Kei miró extrañado a la pelinegra. Vio que tenía la cabeza gacha y sus puños apretados. Estaba temblando. Y el moreno sabía que la batalla interna de la shinigami se debía a la incrédula idea de estar frente a él. Después de todo... Por su negligencia, aquella pelinegra se vio en la dura posición de verlo morir… Y conociendo a la morena, lo más probable es que se hubiera culpado por su muerte. Todo ese tiempo…

—… Siento tanto… haber… yo… nunca… podré recompensarle… lo que hice… —musitó la Kuchiki.

El moreno miró con el ceño fruncido a la shinigami. Y antes de que ella lograra reaccionar, un golpe se había estrellado en su cabeza.

—¡Idiota! ¿¡Crees que te guardo rencor por algo así! ¡Tú solo fuiste una víctima de mis inconscientes acciones!

—Pero… —balbuceó la morena, sobándose la cabeza atónita.

—Si tú no me hubieras librado del Hollow, ¿¡Quién! ¿Un shinigami de otro escuadrón? ¿¡También te habrías culpado por no salvarme en ese caso! ¡Gracias a ti, pude dejar mi corazón en la persona correcta!

—Kaien… dono…

Ya no sabía que pensar. Aquella vez cuando se enfrentó al espada y con la apariencia de su teniente le preguntaba si estaba dispuesta a morir para recompensarle… Ella no había dudado. Pero… ¿Tan grande era su culpa que se le olvidaba lo que pensaba el moreno? ¿Realmente era necesario culparse?

—Kuchiki… —escuchó que la llamaba— ¿Fuiste tú quien me liberó de la atadura del Hollow… en hueco mundo?

—¿Liberar? —cuestionó extrañada la pelinegra.

—Verás… al parecer mi alma se confundió con la del Hollow y… fui a parar a hueco mundo… No sé cuánto tiempo estuve ahí, pero recuerdo haber sentido tu reiatsu cuando por fin logré salir, así que… parece ser que ya me has ayudado dos veces —sonrió el moreno.

La pelinegra sonrió forzadamente ante el comentario. Pero sus ojos brillaban ante la esperanza de tener frente a quien fue alguna vez su teniente. Aquel hombre que le dio un lugar al cuál pertenecer.

—Kaien-dono… cómo es posible… que… —murmuró la morena.

El moreno entendió a qué se refería. Se rascó la nuca pensando en cómo explicarle a la shinigami.

—Yo mismo no termino por comprenderlo… no estoy seguro si mi cuerpo se transformó en partículas espirituales… pero, según tengo entendido, debí reencarnar en el mundo humano, sin embargo, me quedé atrapado en el Hollow y mi situación se volvió extraña… después de librarme de ese Hollow… mis recuerdos vagaron hasta algún humano… Y según escuche, mi cuerpo fue reconstruido gracias a un artefacto llamado Gouyoku.

—¿Gou… yoku?

—Si… según tengo entendido, es un artefacto que tiene la capacidad de creación… y pasar más allá de los límites… Pero también, si se utiliza para traer de vuelta personas o almas... puede causar un cambio en la personalidad del individuo…

—¿Qué quiere decir, Kaien-dono? —cuestionó confusa la pelinegra.

—Eso quiere decir que aunque tenga dominio de este cuerpo… Es posible que lo pierda en cualquier momento e intente atacarte —miró directamente a la shinigami— Si eso llegase a ocurrir, no dudes en defenderte, Kuchiki.

Rukia abrió los ojos atónita. ¿Cómo podría hacer tal cosa? Saber que él era controlado en contra de su voluntad. Después de darse cuenta de que era el verdadero Shiba Kaien quien estaba frente a ella… Sus mismos gestos… y la información que le confiaba… No había duda. Pero… no podría verlo de frente si de improviso se fuera en su contra. Despertó de sus pensamientos al sentir una mano sobre su cabeza. La misma calidez que uno siente al estar bajo el sol.

—Mientras eso no suceda… Tenemos que hallar la forma de ponerte fuera de peligro.

Hace no mucho había despertado. Encontrándose la habitación vacía y un intenso dolor de cabeza. No recordaba nada de lo que había pasado. Con una mano en la cabeza, miró a su alrededor para identificar el lugar en el que se encontraba. Nadie. Se encontraba solo en aquella habitación. Pero… ¿Qué había pasado?

"Koizumi"

Una punzada de dolor le volvió a la cabeza. ¿De quién era esa voz? Estaba seguro de haberla oído con anterioridad. ¿De dónde provenía? Intentó observar atentamente la habitación en medio de la oscuridad. Intentando acostumbrar su vista para poder vislumbrar entre las sombras. A pesar de eso, no veía nada. Y la voz seguía sonando como eco en su cabeza.

"La estás lastimando"

Sujetó su cabeza con ambas manos. El dolor se hacía más intenso. ¿¡A quién! ¿A quién pertenecía esa voz? ¿A quién estaba lastimando? Intentando incorporarse con dificultad, intentó seguir aquella voz. Pero se había detenido. Como esfumado en el aire. Y lo único que logró sentir fue un reiatsu conocido acercándose. Y para su suerte, el dolor de su cabeza disminuyó. Logrando incorporarse, vio como el castaño y el peligris aparecían de entre las sombras.

—Vaya, has despertado, Takashi.

El nombrado solo asintió con la cabeza. Sintiéndose fuera de lugar.

—Tenemos un trabajo para ti —anunció el hombre con una sonrisa zorruna.

El castaño vio como ambos hombres se acercaban a un lugar específico de entre la oscuridad. Y, adaptando sus ojos, Koizumi logró ver dos pequeños brillos. Uno intenso y otro que pasaba prácticamente desapercibido. Notó como el castaño tomaba en sus manos aquél de luz más débil y murmuraba unas palabras. Provocando que el resplandor casi se extinguiera.

—Por fin, podrás estar junto a Kuchiki-san —anunció Ryosuke.

Inconscientemente una sonrisa se formó en su rostro. ¡Al fin podría estar al lado de la morena!

—No te emociones, aún no puedes verla —se burló el peligris.

Pero al castaño poco le importaba. Y recibió con ánimo las instrucciones de Ryosuke, quedándose solo en medio de la oscuridad. Con orden de permanecer ahí y vigilar aquellos resplandores entre la penumbra, que no eran nada más ni nada menos que los artefactos Shoukyo y Gouyoku. El primero con un resplandor más débil que el segundo y el cual había sostenido su superior.

—Junto… a Rukia-chan… —murmuró Koizumi, antes de ser atacado por un fuerte dolor de cabeza.

"Koizumi…"

De nuevo esa voz. Y el recuerdo de haberla escuchado antes. Sabía que intentaba decirle algo. Algo que él ignoraba. Y que seguramente era crucial en sus prioridades. Pero… ¿Qué era?

"¡Koizumi!"

Ella. ¡Aquella chica, su compañera! Esa voz era indiscutible de Makoto. Y al reconocer su voz, sus ojos comenzaron a traicionarle. Estaba seguro que caería inconsciente, pero en lugar de eso se vio sumergido en un recuerdo donde él recibía la carta de Ryosuke, la cual daba órdenes claras de introducir el Shoukyo en Rukia. La voz de su compañera de trabajo no dejaba de gritarle "¡Destrúyelo!"

Se fue acercando donde anteriormente Ryosuke había estado, frente a ambos resplandores que eran el origen de su confusión. Estaba realmente confundido. No entendía por qué su compañera quería que acabara con aquel objeto que tanto había logrado acercarlo a la pelinegra. Y su voz sonaba en su cabeza como una plegaria. Jamás había oído a la joven tan angustiada. Acaso… Aquella persona que estaba lastimando…

¿Cuál… cuál es el recipiente?

Tú más que nadie debería saberlo…

Abrió a todo lo que daban sus ojos. Si asociaba lo que recordaba de su conversación con Haruka más lo que su compañera de atuación intentaba decirle, ahora entendía todo. Rukia peligraba. ¡Y era su culpa!

La silueta de dos personas se distinguía en medio de la penumbra. Una llevaba cargando a la otra. Los destellos de los postes en las calles permitían apreciar mejor a esos dos individuos. Se trataba de un chico rubio que llevaba a horcajadas a una chica de cabellera anaranjada, quien se hallaba inconsciente. El rubio parecía tener prisa, puesto que corriendo se dirigía a un lugar en concreto.

—Mmh… —masculló la joven, espabilando.

—¿Estás bien, Makoto? —cuestionó su compañero, sin detener si paso.

—Si…

—¿Lograste algo?

—Creo… —susurró— que Koizumi se dio cuenta.

—¿Será suficiente para que actúe? —miró por el rabillo del ojo a su compañera.

—Tiene que hacerlo… de lo contrario será demasiado tarde… —mencionó la chica— Además… el Shoukyo fue activado nuevamente…

—¿¡Rukia corre peligro! —exclamó alterado el rubio.

—Eso me temo… Urahara-san instaló una barrera para el aumento de reiatsu… pero dijo que mientras Rukia no salga del gigai, todo irá bien.

—¿¡Y por qué no vamos directo a ayudarla!

La chica de cabellera ondulada guardó silencio. Para después seguir con su conversación tras un suspiro.

—Solo sabemos dónde está su alma… no tenemos idea dónde está su gigai…

Hatori se mantuvo callado. Lo que decía Makoto era cierto. Y según le había contado, si Rukia había salido de su gigai habría que preocuparse por ambos. Puesto que tanto el alma de la pelinegra como su gigai sufrirían las consecuencias del alza de reiatsu en caso de que el Shoukyo se activara nuevamente. Y eso no era nada bueno.

Ambos actores siguieron su camino sin reanudar la conversación. Eso hasta que algo los distrajo antes que llegaran al bar en el que se habían reunido su compañera y sus amigos. Y no era que a unos cuantos metros se encontraban reunidos un grupo de chicos que les eran familiares. Sino por el hecho de ver a la morena apoyada en la pared de un callejón respirando agitada y oculta a la vista de todos.

Inmediatamente la joven de ojos violetas se bajó de la espalda del rubio.

—¡Rukia! —exclamó una vez estuvo a su lado, llamando la atención del grupo.

La pelinegra que se hallaba con la falda y polera negra la miró agotada y respirando con dificultad. Mientras que eran rodeados por las miradas preocupadas de Ishida, Sado, Orihime, y una pelirroja que los actores no conocían y que solo Hatori reparó en su presencia.

—Rukia-sama…

Makoto se encontraba arrodilla frente a ella, con rostro absorto. Definitivamente estaba tan concentrada examinando a la chica frente a ella que ignoraba completamente los comentarios alrededor de ella.

—¿Qué le pasa al gigai de Kuchiki-san? —cuestionó angustiada Inoue.

—No lo sé, pero me preocupa bastante el hecho que no hallamos notado su presencia si tan solo estaba a unos cuantos metros de nosotros —masculló entre dientes el quincy, con voz impotente.

—Hay demasiadas presencias dispersas por el lugar… pero la de ella es difícil de notar —agregó Takada, mirando con preocupación a la morena.

—Makoto… —susurró el rubio, no logrando ver el rostro de la joven al encontrarse ella de espaldas.

La chica seguía quieta, mientras el gigai seguía murmurando el nombre de la Kuchiki. Hatori logró escuchar unos murmullos provenientes de su compañera, pero no estaba seguro de lo que decía.

—¿Se encuentra bien? —preguntó Ishida, parece ser que el rubio no era el único que se había percatado del estado de la actriz.

—Esto no está bien… —murmuró un poco más audible.

—¿Eh? —articuló Inoue ante las palabras de la chica.

—¡Esto no está bien!

—¿Makoto? —murmuró preocupado el ojiazul— ¡Tranquilízate!

Hatori intentó en vano poner de pie a la chica, puesto que ella se soltó del agarre y llevó la cabeza al suelo, apretando fuertemente sus puños ante el desconcierto de los presentes. Atrayendo todas las miradas de preocupación.

—¡Esto no debería ser así! —soltó, aún arrodillada frente a la morena— ¡Debería atraer el reiatsu que está a su alrededor! ¡No destruirla!

Todos guardaron silencio ante el desahogo de la muchacha. Hatori ya no se sentía con fuerzas de levantarla. Inoue estaba muda, mientras que Ishida cerró los ojos al no poder hacer nada. Sado mantenía la compostura pero las facciones de su rostro demostraban que estaba pensativo. Yumi agachó la mirada.

—¿¡Por qué! ¿¡Por qué! ¡Se supone que esto no sería así! —la joven alzó la cabeza, manteniendo sus ojos fuertemente cerrados— ¡TE ODIO KOIZUMI!

El ojiazul desvió la mirada al ver como el lamento de su compañera se manifestaba en sus ojos, dejando escapar lágrimas que recorrían su blanca piel.

—Me… alegro…

Las miradas fueron dirigidas a la dueña de esas palabras. Makoto veía confusa a la pelinegra frente a ella. Ella le sonreía y había dirigido con esfuerzo una de sus manos hasta el rostro de la joven actriz. Quién aún se hallaba perdida ante las palabras que habían salido de su boca.

—Rukia-sama… no está sola —murmuró, sonriendo más ampliamente.

El llanto de la actriz fue apagado ante lo dicho. Mientras veía cómo el gigai era atravesado por un bastón y el cuerpo artificial caía inconsciente. Dejando solo una píldora en el piso y las miradas puestas en el causante de aquello. Un hombre rubio de sombrero y sandalias, que venía acompañado de una morena de ojos gatunos.

—Así evitaremos que el Shoukyo absorba el alma que reside en el gigai —se excusó Urahara.

—Pero… ¿Qué ocurrió? —cuestionó la chica de cabellera ondulada, siendo ayudada por su compañero para levantarse.

—Estuve investigando… Me parecía extraño que el Shoukyo siendo un artefacto que está latente siempre, lograra mantenerse en un estado de letargo sin dañar al portador —explicó el tendedero— A diferencia del Hougyoku, que tiene que esperar para activarse y si es completamente inofensivo en su estado de letargo.

—Lo que Kisuke quiere decir —interrumpió la morena— Que al no tener reiatsu que absorber del exterior, el Shoukyo comenzó a absorber el reiatsu de Rukia… Pero debido a sus anteriores alzas de reiatsu no le perjudicó en demasía.

—No podemos decir lo mismo de su gigai, que al activarse nuevamente el Shoukyo, sufrió las consecuencias por su bajo nivel de poder espiritual.

—Entiendo… —expresó Ishida, llevando una mano hasta su barbilla.

—Aún así… —comentó Makoto— ¡Tenemos que ir con ella rápido!

—Es cierto, la barrera que implanté en la pulsera sirve como filtrador, eso impedirá que ella absorba grandes cantidades de reiatsu… Sin embargo, estando sin su gigai no se bien qué efectos puede acarrear en ella… El Shoukyo podría absorber completamente su alma o bien absorber todo a su paso, incluyendo la barrera.

La ojipúrpura tragó saliva. Debían apresurarse sino la situación se agravaría. Todos los presentes esperaban instrucciones de Urahara, o bien de Yoruichi. Dispuestos para ayudar a sus amigos. Y a pesar de que los recién llegados habían reparado en la presencia de la pelirroja, decidieron no preguntar al ver su determinada mirada.

—Hay tres focos de pelea —habló el peliazul, analizando— El primero, a juzgar por la fuerza de los reiatsu, se están enfrentando Kurosaki y Abarai contra el enemigo… El segundo es el que menos choques de pelea ha tenido… y el tercero… se sintió bastante fuerte en un principio pero después solo se sentían las presencias

—Yo iré donde se encuentra Kuchiki-san, me preocupa lo que puede ocurrir si está mucho tiempo como shinigami —anunció Urahara, tomando el gigai de la pelinegra.

—Iré donde se siente la presencia de Byakuya… es extraño que ni siquiera halla liberado su zampakutou —la morena de ojos gatunos se puso en marcha.

Ambos actores intercambiaron miradas y finalmente Makoto fue quien se dirigió junto a Urahara, mientras que Yoruichi ya había tomado rumbo a su destino. Ishida le dijo a Orihime que fuera junto a Sado al lugar donde se encontraba peleando Ichigo y Renji, para así poder curar sus heridas. El quincy tenía un asunto que resolver con cierto moreno de máscara. Pero antes de marcharse, se dirigió a la pelirroja.

—¿Qué piensas hacer?

—No tengo ninguna habilidad especial a diferencia de ustedes… —comentó, con una sonrisa nerviosa y una mano tras su cabeza— Prefiero quedarme aquí para no estorbar.

El peliazul la miró por última vez antes de seguir a Makoto y Urahara. Y fue en ese momento que la joven actriz reparó en la presencia de la pelirroja, reconociéndola inmediatamente, pero evitando decir cualquier cosa, volteó y siguió al hombre de sombrero. Mientras tanto, Sado, Inoue y Hatori ya habían emprendido camino hacia el lugar de batalla de sus compañeros. Dejando a Takada sola.

—Hermano… más te vale que nadie salga herido… —murmuró con la mirada gacha.

No sabía bien la razón que lo había impulsado a seguirla, lo que si sabía era que estaba actuando impulsivamente. Se había dejado llevar por la emoción al pensar en que podía ser ella. Lo cuál era imposible. El mismo lo sabía. Pero aún así, nunca dejó de seguirla. Hasta que por fin había detenido su paso. Y el Kuchiki no sabía bien si arrepentirse de que aquella mujer no hubiera seguido corriendo. Había desenvainado a Senbonzakura y apuntado a su enemigo con la zampakutou, más sin embargo no se había atrevido a atacarla.

—¿Por qué me seguiste? Creí que tenías prisa.

El pelinegro la miró con rostro impasible, sin aflojar la empuñadura de su zampakutou. La morena dio un paso al frente, pero Byakuya parecía no querer cambiar de posición. Lentamente su enemiga se fue acercando hasta quedar frente a aquella espada, dirigiendo una mano hasta su máscara.

—¿De verdad crees soportar verme morir nuevamente? —cuestionó, apartando el filo de la espada con su otra mano.

El rostro del moreno cambió por completo. Su serenidad fue remplazada por el asombro. Una cosa era imaginarlo, pero otra muy distinta ver que sus sospechas eran ciertas. Con parsimonia alejó a Senbonzakura de aquella morena.

—¿De verdad piensa así? Byakuya-sama…

El semblante absorto del noble aumentó al escuchar su nombre de aquella manera. Dejando salir en un susurro lo que venía guardando desde que escuchó la voz de la morena.

—Hisana…

—¡Kaien-dono! ¿Se encuentra bien?

Repentinamente el moreno había flaqueado. Sujetaba fuertemente sus manos contra su cabeza y se hallaba de rodillas en el piso.

La morena no entendía nada. Antes se encontraban hablando amenamente, después de que aceptara lo que su superior le había relatado. Todo iba bien. El pelinegro le había estado contando lo que sabía de los culpables de su situación. Y más de alguna sonrisa había logrado arrancarle a Rukia por sus comentarios. Pero ahora, ¿Qué pasaba? La shinigami no dudó en acercarse para ayudar a Shiba, pero este la detuvo.

—Aléjate, Kuchiki —ordenó sujetando con una mano su cabeza y la otra haciendo un ademán a la pelinegra para que no se acercara.

—Pero, Kaien-dono…

—¡No te acerques! —gritó, a la vez que se alejaba unos cuantos metros de un salto— Desenvaina tu zampakutou.

Aún con la duda en su mirada, la Kuchiki tomó el mango de Sode no Shirayuki. No quitaba la mirada del moreno, esperando cualquier reacción de él. Y pronto la tuvo. Vio claramente como el pelinegro se paraba y alzaba su cabeza. Dejando ver una mirada que nada tenía de semejanza a la que había presenciado mientras hablaban. Esta reflejaba menosprecio a su enemigo, que en este caso era ella. Ahí fue cuando Rukia supo que lo comentado por Shiba se había cumplido.

—¿Qué te pasa, shinigami? —comentó con voz burlona al ver el estado de la morena.

Su ahora enemigo sacó su espada, y la pelinegra no sabía cómo actuar. Estaba consciente que quien estaba frente a ella ya no era Shiba Kaien, y por lo tanto no tendría el mismo trato con ella. Pero aún así no sabía si podría atacarle. Y al parecer el pelinegro no le iba a dejar tiempo para que pensase. Se fue contra la shinigami dispuesto a atacarla. Y como acto de reflejo la morena se defendió con su zampakutou. Logrando que chocara con la de su oponente y creando una batalla de pura fuerza.

—¿Eso es todo lo que puedes hacer, shinigami? —se burló Kei ante la clara ventaja que tenía contra la Kuchiki.

Ella no respondió. Ambas zampakutou temblaban ante la fuerza aplicada por sus propietarios para derribar a su contrincante. Y Rukia era la perjudicada. El moreno sonreía ampliamente al ver como la morena se arrodillaba para evitar que la zampakutou enemiga la tocara. La chica ya no aguantaría más y al parecer por su actitud no sería necesario dejarla malherida. Mejor la llevaba directo con sus superiores.

Pero repentinamente la pelinegra se alejó de un salto de su enemigo. Extrañando al moreno.

—Vaya… Parece que aún te quedan energías para pelear —comentó, colocando su zampakutou sobre su hombro.

—No…

Kei alzó una ceja ante la negativa. Pero al ver a la shinigami derrumbarse y respirar agitadamente de rodillas comprendió que no tenía fuerzas para seguir con la batalla. Eso o… la imponente barrera que rodeó a la morena le daba a entender que algo iba mal. Sobre todo por el reiatsu que sintió que comenzaba a liberar y cómo la barrera la repelía.

—¡Ni creas que eso te ayudará!

Ni el grito del enemigo abalanzándose sobre ella logró que alzara la mirada. Sentía nuevamente aquella sensación de agonía. ¿Se debía a que estaba fuera de su gigai? Muy posiblemente. Y eso no la tranquilizaba. No sabía cuánto tiempo aguantaría.

El ruido de la espada intentando atravesar la barrera se escuchaba por el lugar. El moreno estaba furioso.

El silencio los había acompañado ya por un buen rato. El pelinegro estaba absorto. Y la morena no se movía de su lugar. Parecía que disfrutaba de la reacción que provocaba en el Kuchiki con tan solo su presencia.

Byakuya sentía que no podía moverse. Ver aquél rostro sereno y el cabello moreno despeinado. Aquellas facciones que eran similares a su hermana adoptiva, pero de miradas tan distintas. Al igual que su actitud. Simplemente era más fuerte que él. Podía luchar contra cualquier enemigo. Incluso en el pasado había estado dispuesto a la pena de muerte de hermana. Pero no podía atacar a la mujer que amaba.

—Byakuya-sama… es un gusto volver a verlo…

La morena se fue acercando más al Kuchiki. Mientras el pelinegro seguía absorto. Fue por ello que ni cuenta se dio como su enemiga sacaba de la manga de su traje una daga. La sonrisa en su rostro no reflejaba sus intenciones. Era una sonrisa cálida.

—Hisana… yo…

El moreno podía ser atacado en cualquier momento. La distancia entre ellos disminuía. Y solo era cuestión de alzar el brazo para clavarla en el costado.

—¡BYAKUYA!

Aquél grito trajo de vuelta a la realidad al nombrado. Acompañado de dos singulares navajas que se dirigieron a su agresora. Provocando que la pelinegra se alejara de un salto del capitán. La morena de ojos gatunos aterrizó justo enfrente del Kuchiki.

—¿Shihoin… Yoruichi? —articuló el shinigami.

—¿¡Qué pasa, Byakuya! —recriminó la morena— ¿Por qué tan débil ante el enemi... go?

La voz de la mujer flaqueó al ver contra quién se enfrentaban.

—¿Rukia?

Pero después analizó a la mujer que se encontraba frente a ellos. Era cierto, tenía un gran parecido con la shinigami. Pero también se podía apreciar la diferencia al mirar sus ojos. Su expresión era diferente.

—¿Quién eres tú? —cuestionó pasiva la pelinegra.

Yoruichi la escudriñó cuidadosa. Por su actitud podía deducir una personalidad serena. Pero eso no era suficiente para que el pelinegro del clan Kuchiki se contuviera de atacarla. Acaso… ¿Él la conocía? Y de conocerla seguramente era alguien muy preciado para él, puesto que no divisó intento alguno de parte del pelinegro para atacar a la enemiga.

—¿Quién es ella? —cuestionó, dispuesta a disolver sus dudas.

—… Ella es… Hisana —articuló el capitán, pensando en cómo seguir— ella era… mi esposa.

—No tiene que ser tan frío, Byakuya-sama… —dijo la pelinegra con rostro sentido.

La morena de ojos gatunos estaba absorta. Pero si lo reflexionaba. Ella estuvo ausente más de 100 años de la Sociedad de Almas. Durante ese tiempo no era de extrañarse que el moreno se casara. Era el hijo de un clan noble después de todo. Pero aún así el parecido que tenía con la morena shinigami era increíble.

—Se parece a Rukia —comentó con una sonrisa.

—…

—Estás consciente que ella no es tu esposa, ¿Cierto? —la de ojos dorados miró con perspicacia al Kuchiki.

—Yo mismo estuve junto a Hisana en sus últimos momentos…

—Me encargaré de ella, será lo mejor, tú ve por Rukia —ordenó— Su vida corre peligro.

Byakuya guardó silencio. Su objetivo principal era alcanzar a su hermana. Puesto que había visto al antiguo miembro del clan Shiba y a su hermana salir tras él. Y eso era imposible. Tan imposible como lo que le ocurría a él en aquél momento. No podía ser Hisana aquella morena. Ella había fallecido. Pero… Su forma de hablar era tan dulce como la de su esposa. Tan cálida…

—¿Ya han terminado de charlar? —preguntó Haruka, con rostro serio al ver que su intento de atacar al moreno había sido frustrado.

Yoruichi se lanzó contra ella. En segundos se halló frente a su enemiga lista para encestarle un golpe. Que por fortuna la morena esquivó. Y la mujer de mirada gatuna volvió a atacar, pero esta vez las palabras participaron en su ofensa. Mientras el Kuchiki pasaba de largo de la zona de combate.

—Tendrás que cambiar de oponente —dijo la habilidosa mujer, con voz burlona.

Byakuya se alejaba de ambas morenas. Pero la voz de Haruka los paralizó.

—Lamento decirles que eso no será posible.

Y antes de que alcanzaran a preguntar, una enorme energía negra los cubrió. Encerrándolos en aquél sector y no dejando oportunidad alguna de salida. Pronto ambos miembros de clanes nobles perdieron casi por completo la visibilidad de su enemigo. Lo más probable es que su reiatsu también había sido ocultado, dejándolos sin posibilidad de refuerzos.

—¿¡Qué… ! —articuló la morena de ojos gatunos, analizando el lugar.

Aquella esfera negra de verdad que los cubría completamente.

—Recibí órdenes directas de entretener a Kuchiki Byakuya —la actitud de la pelinegra se volvió fría— No tendrías que haberte involucrado, no podrás salir de aquí.

—Esto es solo una barrera —anunció el pelinegro, viendo atentamente el obstáculo.

—Exacto —aseguró Haruka— Pero es una barrera creada con el Gouyoku… ¿Quién les asegura que sea inofensiva? —terminó con una sonrisa retadora.

Al llegar se encontraron con que la barrera había sido levantada. Y un moreno estaba atacándola. Intentando con todas sus fuerzas romperla mientras Rukia adentro se debilitaba cada vez más. Inmediatamente la actriz buscó entre sus ropas y sacó, lo que parecían ser pequeños cristales esmeralda. No dudó en lanzarlos contra quien atentaba contra la vida de su amiga. Logrando que el moreno fuera expulsado por la explosión que provocaron, chocando contra un árbol. Mientras Urahara abrió una puerta en la barrera y rápidamente entró con el gigai de la Kuchiki.

Makoto se mantenía firme esperando que eso haya sido suficiente para acabar con el enemigo. Mas, no tuvo que esperar mucho para ver como el moreno se levantaba y la miraba furioso. La actriz tragó saliva cuando Kei se acercó a toda velocidad con la clara intención de atacarla. Su espada en alto. Y ella no logró sacar su defensa a tiempo. Quedando expuesta al golpe. Pero nunca llegó. Una flecha azulada obligó al moreno a interrumpir su ataque para poder esquivar aquella agresión. Logrando que el pelinegro prestara atención al nuevo atacante.

—Tú… —rezongó el enemigo, mirando atentamente al quincy.

—Me debes una pelea —anunció el peliazul, preparando su arco.

Y la batalla entre ambos moreno se inició. Ishida notó algo diferente en su contrincante. Además de la máscara, sus ataques eran más lentos. Como si pensara antes de atacarlo seriamente. Eso fue lo que más le extrañó, puesto que cuando peleó con él por primera vez era atacado sin piedad alguna.

Mientras la pelea se desataba, Makoto se acercó hasta la barrera, donde se encontraba la pelinegra que era atendida por Urahara. Afortunadamente el gigai había sido juntado con el alma. Rukia se encontraba dentro de su cuerpo, pero se hallaba inconsciente.

—¿Estará bien? —cuestionó con la preocupación reflejada en su tono de voz.

—Si… gracias a tu rápida reacción… —sonrió el rubio— De no haber atacado al enemigo, la barrera se habría despedazado… puedo notar que se encuentra muy debilitada por la cantidad de reiatsu que tuvo que filtrar.

La joven vio atentamente a la morena, esperando que despertara en cualquier momento. Kisuke se dio cuenta de eso, y para desviar la atención de la chica decidió asegurarse de la sospecha que le causaban aquellos cristales esmeralda que había lanzado contra el contendiente.

—Lo que lanzaste… ¿Eran los mismos diamantes que se forman en el brazalete de jade?

Makoto alzó la mirada ante la perspicacia del tendedero.

—¿Cómo…?

—Noté que la explosión que se provocó era solo una fuerte presión de reiatsu, que por suerte no alcanzó a dañar la barrera —interrumpió el hombre de sombrero.

—Si… Son los restos de reiatsu de algunas víctimas del brazalete… una vez que no tiene reiatsu que absorber… los diamantes caen como contenedores de grandes cantidades de energía espiritual…

—Ya veo… —susurró el hombre de sandalias y sombrero, dirigiendo su atención a la pelinegra.

La chica lo imitó. Y fue en ese momento que reparó en la muñeca de la shinigami. Tenía cuatro figuras de diamantes. Eso hizo que se alterara. ¿Por qué cuatro? Se supone que la barrera evitaría que la chica corriera peligro. Pero ahora solo bastaba que se formara un diamante y... No quería ni pensarlo. Imaginar a su amiga en peligro no era algo que deseara.

—Rukia…

—Lo sé… —adivinó el rubio, cerrando los ojos— Se supone que la barrera lograría que se formaran solo tres diamantes… Pero me temo que el hecho de que Kuchiki-san se hallara fuera del gigai perjudicó el proceso…

Urahara detuvo su explicación al notar la estruendosa pelea que mantenían Ishida y el moreno. Al parecer el azul iba en desventaja. Pero no solo eso. Un fuerte estallido se escuchó por todo el lugar, proveniente de otro sector, aquél sitio en el que se encontraba la mayoría de sus camaradas. Acompañado por la repentina ausencia de la presencia de dos compañeros.

Kisuke se mantuvo en silencio confiando en la fuerza de su compañera, puesto que percibió claramente cómo su reiatsu junto con el del capitán Kuchiki desaparecían de improviso. Mientras que Makoto miraba preocupadísima a otro sector en específico.

—Hatori… —pronunció con voz apagada.


Felicito a Euphrasie Elessar y Uchiha Katze por adivinar que era Hisana la contendiente de Byakuya! n_n

Bueno~ sobre lo de Kaien... siento que Rukia aún se sigue culpando de su muerte... Cuando vi su pelea contra el noveno espada... me di cuenta que ella siempre cargaría con ese peso... así que tuve que traer a Kaien para que entrara en razón! xD Rukia es un personaje que se preocupa mucho por sus seres queridos, tanto que llega a descuidarse a ella misma... es por ello que quería darle la oportunidad de hablar con el verdadero Kaien... Y ahí veremos que pasa con Hisana ;D porque Byakuya también tiene asuntos que tratar con ella...

Y bueno, espero no haberme perdido la idea por tardarme tanto en actualizar, y ustedes no hayan perdido el cariño por este loco fic ó_o

¡LEER AQUÍ! ¡ATENCIÓN!

Bien. Antes que nada agradecer a las personas que aún se acuerdan de este fic. Ya sé que no he actualizado en mucho tiempo, pero aún así no pienso dejar este fic inconcluso.

No sé si habrán notado que hubo un cambio en el fic. Lo reescribí, corregí algunos errores de redacción, ortografía y aclaré en algunos capítulos anteriores conceptos como "Shoukyo" y el "Gouyoku". Además he podido avanzar algo del siguiente capítulo. Pero me temo que para quienes aún se acuerdan del fic, tendrán que esperar más. Lo siento mucho.

Venía a dejarles el aviso que estoy en mi último año de colegio. Muchas cosas han pasado. Penas, alegrías, problemas, nuevas responsabilidades. Que me han visto en la obligación de dejar de lado el fic. Pero no así olvidarlo. Les pido disculpas por no dar noticias antes.

Al estar en mi último año tengo que concentrarme en otras cosas, y por ello tendré que aprender a sacrificar algunas cosas. Dejar de ser tan floja y empezar a hacer algo por mi vida. Quizás aprender a pensar más en mí, en lo que quiero, y en lo que realmente deseo esforzarme. Por lo que este fic tendrá que aguantar hasta fines de Diciembre. Espero, con anhelo, que para ese momento todo lo de este año haya valido la pena, y pueda tener unos momentos para no preocuparme de nada, y poder finalmente terminar con el fic.

Muchas gracias a todas las personas que han seguido este fic, fueron parte de mi vida –a pesar de que se lea dramático- pero ustedes siguieron este proyecto fervientemente y me dieron gratos momentos cuando leía sus reviews. En serio que me alegraba al leerlos.

Especialmente quiero agradecer profundamente a las personas que he podido conocer gracias al fanatismo del IchiRuki. Personas que han logrado ocupar un lugar muy importante en mi vida, y en mi corazón.

Finalmente hacerles un recuerdo a quienes se han tomado el tiempo de leer esta… casi carta (?) 'No intenten hacer todo por sí mismos. Apóyense en sus cercanos, en sus personas queridas, en aquellas personas que consideran amigos. Porque a pesar de que hay cosas que debemos resolver por nosotros mismos, también habrán personas que estén a nuestro lado dispuestos a levantarnos. Si tienen confianza en alguien, confíen en que esa persona saldrá adelante. Nunca presionen sobre cosas que alguien no quiere contar. Si realmente son amigos, apóyense mutuamente. La sola presencia de un amigo es capaz de levantar el alma. Apréciense. Cometerán errores, pero después de todos somos humanos. Intenten no cuestionar por qué les pasan las cosas que les pasan. Enfréntenlas. Y no se arrepientan de sus acciones. Aprendan de ellas.'

Muchas gracias por todo, nos veremos hasta fin de año.

Gracias por leerme.

Atte.

Shiroi Kimiko.

P.D: VIVA EL ICHIRUKI, LAS NARANJAS Y EL SEXY PELIRROJO DE RENJI

P.D2: TWIN TE ADORO (L)

P.D3: VIVAN LA VIDA LOCA (?) Menores no tomen ni fumen. De lo contrario… una naranja les rodará encima (?)