Gracias por leer! y gracias también a quienes comentaron el capítulo anterior: Akane Maxwell, bugita-hatake, Hatake-Katia, RyUuZaKi-RoTh (¿perdida por siglos? ¡Eres Ryoga de Ranma 1/2! Me alegra que te gustara, gracias n_n), Aire2409 (ACE... para quitar la grasa de los taquitos y chalupas n_n), k2008sempai (...trabajando con actualizaciones... NOTA: falta probar con Jabon-ZOTE...) {Hey! tengo a la familia completa! n_n}

A todas, gracias por el review n_n!

Y si bien este capítulo demoró una semana más de lo esperado, he de decir que me quedó muchísimo mejor de lo que esperaba.

La verdad ni sé cómo se armó -.-?

Pero esta es sólo mi opinión, y cuando uno opina de uno mismo, generalmente, ¡no vale! Así que ustedes dirán…

N_n


Lazos de Sangre.

Capítulo Dos.

Sangre…

Luego de un chequeo que no arrojó nada en concreto, obligar a Sakura a beber un té medicinal para asentar su estómago, sonsacarle una promesa de acudir con Tsunade-sama para una revisión más profunda si no se sentía mejor en la mañana y ordenarle que se fuera a la cama a la mínima brevedad, Ino finalmente se marchó a su casa.

Sakura cerró la puerta de su departamento, suspirando y sintiéndose como una niña de cinco años con una madre especialmente mandona.

¿Desde cuándo Yamanaka era tan mamá gallina?

Respuesta: Desde el momento en que se había acercado a la pequeña y llorosa Sakura-chan y le había dado la cinta para el cabello.

El asunto de Sasuke había sido el equivalente a tratar de salirse del huacal.

Mami Ino…

Sakura había de admitir que el té le había caído como bendición.

Ahora se sentía bastante mejor, sin nauseas… Aunque tal vez tuviera que ver el hecho de que ya no tenía nada que vomitar.

Un bañito y a dormir. Mañana tenía que estar al ciento por ciento…

Y no sólo por su aldea.

-o-o-o-

En la oficina de la mandamás se respiraba un ambiente de tensión.

Tsunade-sama estudiaba los resultados del más reciente análisis de sangre practicado a Hyuuga Hinata, comparándolos con los obtenidos inmediatamente después del ataque; su ceño fruncido con cierta aprehensión.

El primer estudio había arrojado que la sangre de la chica presentaba deficiencias de coagulación, pero en el actual no había señal de tal cosa.

Y eso no era lo único que se había encontrado.

Los castaños ojos de la medic-nin se posaron en las fotografías tomadas del cuello de Hinata y en los resultados de los exámenes de laboratorio practicados en las incisiones allí encontradas.

La paciente estaba mejorando; el ataque había dejado secuelas equiparables a una hemorragia masiva, sin que hubiese sido hallada gota de sangre alguna, pero algunas píldoras de recuperación de sangre y los cuidados del equipo médico habían hecho, literalmente, maravillas.

Lo único que la heredera de los Hyuuga necesitaba ahora era descanso… Pronto despertaría, y entonces sabrían…

La mano de la Godaime se cerró en un puño.

-¿Qué opinas de todo esto? –murmuró sin ver a su interlocutor.

-No estaría de más redoblar todas las precauciones –respondió Jiraiya-. Tal vez preparar algunas bombas de ajo…

-No estamos seguros –gruñó su antigua camarada cerrando los ojos y masajeándose las sienes.

-¿Prefieres correr el riesgo? –interrogó el Ermitaño de la Rana. Suspiró y continuó-: Entiendo cómo te sientes, Tsunade-hime; no quieres ni pensar en lo que podría pasar si en verdad estamos lidiando con vampiros.

Pero tú y yo sabemos que es una posibilidad.

-Sí; lo sé, lo sé –replicó Godaime Hokage. Suspiró-: Comienza los preparativos: tenemos poco tiempo antes de que anochezca.

El Sannin de los sapos asintió y procedió a salir de la oficina.

Tsunade suspiró una vez más y dio la vuelta en su silla, de manera que ahora encaraba la ventana y el paisaje que tras ella se extendía.

El sol aún estaba en lo alto, pero…

-o-o-o-

El vapor de la regadera inundaba el baño, empañando los espejos y mosaicos. Sakura terminó de secarse el cabello y lanzó un suspiro de satisfacción.

¡Qué bien quedaba el agua caliente en sus adoloridos músculos luego de tres semanas de misión! Era tan reconfortante…

Con cada segundo que pasaba su cama se hacía más y más atrayente.

¡Un colchón, sábanas, cobijas…! ¿Había algo mejor?

-Sí, lo hay… -murmuró al tiempo que garabateaba un nombre en el vaho del espejo.

Apagó la luz y cerró la puerta tras de sí. Entró en su habitación; en el piso yacía el hatillo que contenía su uniforme de ANBU, máscara incluida. Y allí habría de permanecer.

Antes de recostarse descorrió las cortinas: la tenue luz del ocaso resplandeció en sus ojos.

A unas cuadras de distancia, un grupo de tres jounnin cruzó las azoteas velozmente.

¿Dónde estaría Naruto?

Su mano tocó el frío cristal.

¿Qué le había pasado a Hinata? Ella no era débil, todo lo contrario; una persona realmente fuerte, no sólo en lo físico sino también en lo moral.

Pensar que alguien la hubiera atacado… ¡Y en una aldea llena de ninjas!

Un escuadrón de la fuerza policial cruzó en dirección contraria a donde habían desaparecido los jounnin.

Sakura se mordió el labio inferior y bajó la mirada.

No tardarían en dar con el culpable…

Todos estaban poniendo su mayor esfuerzo en encontrarlo; Naruto y Sasuke incluidos.

Mañana temprano, justo después de hablar con su shishou, Sakura iría a ver a Hinata…

-o-o-o-

Estiró la mano y tanteó el espacio junto a sí.

Frío…

Abrió perezosamente los ojos y posó su mirada en la almohada.

Vacía…

Se incorporó a medias sobre su codo y bostezó. Miró a su alrededor, soñolienta; su mente le presentó el recuerdo del día anterior.

Se dejó caer sobre la cama y paseó su mirada por el techo. Se llevó el brazo a la frente.

Su estómago estaba mejor; prueba de ello su demanda de alimentos.

Cielos, ¡qué hambre! Y el refrigerador vacío; se había deshecho de todo antes de su misión.

Le quedaban algunas provisiones, pero…

Hambre…

Tendría que salir a buscar algo. Ni Tsunade-shishou, ni Naruto ni Ino-Puerca habían dicho nada de toque de queda.

-o-o-o-

El tercero de la noche…

Una vez vaciado, dejó caer el cuerpo sobre el frió suelo nocturno. Ninguno de ellos había tenido tanta suerte como la chica de la noche anterior.

Sus labios se curvaron burlones.

Pero qué suertuda…

Había algo… en alimentarse de ninjas… El sabor de su sangre, llena de chakra, ausente de miedo casi hasta el último momento… Pero lo que la hacía realmente deliciosa era ese inútil intento de la víctima por presentar pelea…

Pero bueno, si querían jugar una última vez…

Tan tierno…

Tan… dulce…

Ja.

¡Pero eso no era lo que quería!

Un gruñido que dejaba desenmascaraba su verdadera bestialidad escapó de su garganta y resonó débilmente por la calle vacía.

¡Se estaba cansando de jugar! Maldita sea…

Después de todo, había una razón para venir a Konoha, de todos los lugares.

Inhala profundamente…

¡Sí!

Hay un atisbo; un ligero olor que mancha el aire…

¡Pero está mal!

¡No es el olor! ¡No lo es!

¡¿Dónde está el olor?

Allí está; pero no es…

¡No es! ¡No es! ¡No es!

¡¿Dónde está el olor?

Su sangre…