¡Volvi! Lamento muchísimo haberme ausentado de fanfiction durante lo que parece haber sido un año... muchas cosas han pasado en este tiempo.
En primer lugar, y lo más importante, ¡al fin termine la carrera! Y ya puedo empezar a tramitar mi titulo, ya que mi ultima preocupación, el EGEL, lo presente la semana pasada. ¡LIBERTAD! Ya me pondré a buscar trabajo en cuanto termine mi servicio social en Junio...
En fin, ya en estos días hare lo posible por ponerme al corriente con mis fics, pendientes y algunos nuevos que se me ocurrieron por ahí n_n
Ya para dejarles leer en paz, quiero agradecerle a quienes leyeron el capitulo anterior y dejaron comentario:
Natsumi no Chiharu, ishtarneko, satorichiva, NicoleForever, k2008sempai (-.-U), Katarina-Hatake, Aire 2409, ¡Muchísimas gracias y disculpen mi irresponsabilidad!
Lazos de Sangre.
Capítulo Tres.
Su Sangre…
Ya había comido bastante. Más que suficiente.
Definitivamente podía llamarlo "una noche".
Ese último bocado había estado de rechupete… Casi le había hecho olvidarse del engaño. En realidad, la furia que había sentido al percatarse de la mentira y el delicioso sabor de la sangre habían sido tentación más que suficiente para vaciar la fuente; no es que tuviera el más nimio impedimento moral para hacerlo o cualquier estupidez por el estilo. Sin embargo, apenas había tomado unos cuantos tragos antes de tener que dejarla.
La única razón de ello había sido la vuelta del Olor. Y, por muy deliciosa que fuera esa sangre, no sería nada comparada con el Olor.
El Olor seguía estando mal, pero era lo bastante fuerte, tenue, pero fuerte… Un buen vino. Y en realidad, el Olor tenía que estar mal. Había sido estúpido de su parte esperar lo contrario…
Pero lo había encontrado; por muy equivocado que estuviese el Olor, lo había encontrado. Y eso era satisfacción más que suficiente; o al menos lo sería cuando se vieran frente a frente.
-o-o-o-
Las calles vacías a excepción de los ninjas que patrullaban en grupos de tres o de dos.
La desolación y el completo silencio que imperaba en la Aldea eran razón y causa bastante para ponerle los nervios de punta. Aún a altas horas de la noche, Konoha normalmente estaba imbuida de vida, y verla así…
Había odiado a la aldea y a todos sus habitantes con cada fibra de su ser; hubo un tiempo en que habría terminado su vida si Konohagakure hubiera muerto con él, y la única razón para no hacerlo había sido que entonces no habría nadie para exterminar cualquier vestigio que hubiese podido sobrevivirle; pero Sasuke ya no sentía eso. Tanto odio y tanto dolor, un vacío ocupado totalmente por un agujero negro… Nadie debería sentirse así, ¿ne, Naruto?
No quería volver a sentirse así… Y aún cuando la culpa lo corroyera por dentro, aún cuando el dolor lo ahogara y la oscuridad amenazara con engullirlo por completo…
Proteger. Su único camino era proteger. Cumplir el sueño de Itachi y honrar la herencia de su padre. Eso significaba ser Uchiha.
Eso era lo que Sasuke había escogido para sí.
La aguda mirada del shinobi se fijó en alguien que no debería estar allí.
-Soutaichou… -llamó uno de sus subordinados.
-Yo me encargo.
Es habilidad exclusiva de los ninjas el moverse tan rápido que un momento están aquí, al siguiente allá y luego se aparecen frente a Sakura, esquivando por los pelos un puñetazo que habría hecho vitorear a Tsunade.
-¡Sasuke-baka! –espetó Sakura sujetándose el pecho-. ¡Me has metido un susto!
-No deberías estar aquí –dijo el Uchiha inexpresivamente.
-Tenía hambre –farfulló la kunoichi frente a él.
Por toda respuesta, el portador del Sharingan arqueó las cejas.
-¡Acabó de llegar de una misión y no hay nada de comer en mi casa! –se defendió Haruno, sintiéndose enrojecer-. Y nadie mencionó que hubiera un toque de queda.
-Oficialmente no lo hay –contestó Sasuke-. Es sentido común.
Sakura bufó y se cruzó de brazos.
-No realmente… Lo único que sé de lo que está pasando es que alguien atacó a Hinata ayer en la noche y se organizaron escuadrones de patrullaje debido a que el culpable no fue apresado.
-Hinata no es débil y el o los culpables lograron derrotarla sin que ella pudiera oponer resistencia –explicó Uchiha-. No tenemos prueba de que el responsable haya abandonado la aldea ni indicios que apunten hacia sus razones para haber atacado a Hinata; podría tratarse de una vendetta personal contra los Hyuuga, una infiltración por parte de otra aldea o algo más.
Hasta averiguarlo Tsunade-sama ha ordenado que se implementen medidas de seguridad especiales.
Sasuke suspiró y se pasó una mano por el cabello.
-Te acompañaré a tu casa.
Turno de Sakura de arquear las cejas.
Sasuke rodó los ojos.
-Medidas de seguridad especiales.
El portador del Sharingan giró brevemente la cabeza, haciendo un gesto hacia los otros miembros de las fuerzas policiales de Konoha; acto seguido, dos shinobis con el emblema del abanico hicieron acto de presencia.
-Escoltaremos a Sakura a su casa –informó el Comandante con voz neutra.
Sus subalternos asintieron en silencio y se dispusieron en formación.
Sasuke se detuvo un instante y se llevó la mano al oído; escuchó atentamente el reporte radiofónico, tornándose sombrío.
-¿Sasuke? ¿Qué ocurre? –preguntó la pelirrosa en cuanto su antiguo compañero de equipo terminó la comunicación.
-Ha ocurrido otro ataque –contestó Sasuke con un atisbo de ira-. Será mejor que vengas.
-o-o-o-
-Su turno de patrullaje comenzaba a media noche… Debía ir en camino a reportarse cuando ocurrió.
-Las órdenes establecen que para el cambio de turnos, quienes estén patrullando irán a buscar a quienes los reemplazan y posteriormente los reemplazantes acompañaran a sus predecesores de vuelta a sus casas.
-¡¿Por qué la dejaron sola?
-Siempre en escuadrones de tres…
-Sakura-chan… No deberías estar aquí…
-Sólo está inconciente…
-La encontraron justo a tiempo…
-Ino…
Así son las pesadillas…
-o-o-o-
Estaba tan pálida… Su piel apenas contrastaba contra las sábanas del hospital.
Sentada en una silla a su lado, Sakura yacía encorvada, sujetándose fuertemente la cabeza, dejando fluir las lágrimas libremente.
El daño que había recibido Ino había sido escaso… Aunque "escaso" tiene miles de connotaciones y significados diferentes.
Su vida no corría peligro; aún así, yacía inconciente en el mismo cuarto de hospital ocupado por Hinata.
Hinata…
Ambas se veían tan apacibles… Como si estuvieran durmiendo.
Su atacante no había dejado señal alguna. ¿Sólo uno? No… Se necesitaba mucho más para derrotar a una kunoichi de Konohagakure.
Más aún tratándose de Ino…
Sakura respiró profundamente y se limpió las lágrimas del rostro. Llorar nunca soluciona las cosas. Pero ir a la caza del malnacido que había lastimado a su mejor amiga-diagonal-enemiga, no sólo la ayudaría asentirse mejor, sino que también ayudaría a todos en la aldea. Y si no le parecía a Tsunade-sama, pues…
-Ambas se encuentran en condición estable –informó aquella que podría ponerle obstáculos al plan recién trazado-. Hinata casi se ha recuperado por completo e Ino no tardará en restablecerse. Ambas tuvieron suerte…
Un escuadrón de patrullaje de tres personas también fue atacado esta noche; ningún miembro sobrevivió.
-¿Hay alguna pista, Tsunade-sama?
-Hay… teorías -suspiró la rubia medic-nin-. Sin embargo, son bastante improbables. Ya he organizado equipos de rastreo y he tomado todas las precauciones posibles. También he mandado regresar a todos los ninjas cuyas misiones no sean imprescindibles para la aldea.
-Quiero participar en la búsqueda.
Tsunade suspiró.
-Eso me temía… -La Hokage se masajeó las sienes y examinó a su pupila con ojo crítico. Sakura se veía pálida, pero su aspecto había mejorado desde en la tarde-. ¿Cómo sigues?
-Bien –repuso la joven-. No he sentido más molestias o dolores; me encuentro en condiciones de emprender la búsqueda.
-No participarás en la búsqueda –advirtió Godaime-. Los equipos de rastreo ya han sido formados y sólo se están empleando ninjas sensores y con habilidades especiales de búsqueda.
-En patrullaje entonces.
-Repórtate de inmediato en el lobby del hospital.
-o-o-o-
Saltando de techo en techo. El frío viento nocturno. El cielo estrellado.
Nada de eso importa cuando dentro de ti sólo hay vacío. Un hueco que ha de llenarse a toda costa. Y qué divertido era tratar de llenarlo…
Hambre y odio eran lo único que podía sentir. Y en ese momento, ambos estaban enfocados hacia el Olor. Ese escurridizo Olor que no era lo que debería ser, que continuaba escapando, retando, mofando, escabulléndose cada vez que estaba a punto de alcanzarlo…
Aquel juego entre los dos, del que el Olor no podía saber, (no, no podía), podía ser tanto entretenido como frustrante. Y cada vez que creía que por fin lo tenía entre sus manos, para retorcerlo, desangrarlo, desgarrarlo, HACERLO SUFRIR… Como agua entre los dedos.
Y nada de esto era por el Olor en sí, NO… sino por su significado. Específicamente, por lo que significaba para alguien… ¡Oh…! ¡Qué divertido sería! Ese Olor era todo para alguien, un mundo que le permitía a Alguien conservar su sanidad, librarse del Abismo, seguir siendo quien había sido…
Usa las palabras que quieras; sabes a que me refiero.
Y cuando ese Olor no existiera más, su mundo se desharía en fragmentos… ¡Cómo se regodearía al echárselo en cara a Alguien!; vería a Alguien abandonarse y sucumbir, caer…
Y disfrutaría cada instante. Sería más satisfactorio que cien mil suculentas comidas.
El Olor… ¡Puedo sentirlo!
No escapará; NO ESTA VEZ.
Mío.
Sangre.
Su Sangre.
