Entre Fuego y Hielo

Capítulo 2: El Regreso

"Otra vez en casa"- susurré ni bien mis pies pisaron tierra griega

"Qué dices querida?"- preguntó Wolfgang llegando a mi lado

"Nada importante, solo espero que las cosas salgan bien en este viaje, llevo mucho sin practicar mi griego"

"Hablas griego moderno además del antiguo?"- preguntó sorprendido- creí que habías estudiado inglés y francés"

"Viví tres años en Grecia como estudiante de intercambio, mis padres no estuvieron muy felices, solo tenía doce años"

"Vaya sorpresa me traes pequeña- susurró tomando las maletas de ambos- no quieres que visitemos a la familia que te recibió durante esos años?"- lo miré con tristeza y meneé la cabeza en sentido negativo- "ocurre algo? No te gustaría verlos?"

"Sí, hay alguien a quien me gustaría ver, pero es imposible"- expliqué con tristeza

"Qué ocurrió?"- inquirió realmente preocupado

"Créeme Wolf, no querrás saberlo"- en silencio nos dirigimos al hotel que el gobierno griego nos había procurado, donde ya nos esperaban algunos de los miembros del equipo

"Bienvenidos"- murmuró una joven mujer de cabello azabache y ojos grises- "Soy Salomé Lescano, la antropóloga en jefe- se presentó sonriente y señaló a su acompañante- él es mi amigo Lautaro Cellini, arqueólogo"

"El resto del equipo ya comenzó con las investigaciones, el hotel nos reservó la sala d e conferencias para nuestro uso exclusivo, si están de acuerdo tendremos una reunión para ver los avances y que el Dr. Von Hauser pueda hacerse cargo"

"Al parecer no has estado haciendo mucha falta Wolf"- susurré con sarcasmo, mientras me miraba molesto

"Cuantas veces te he dicho que a las niñas bonitas no les queda bien el sarcasmo?"- murmuró tomando las valijas- "ahora te comportaras como debes y luego de instalarnos y refrescarnos acudiremos a esa reunión"- me anunció antes de alejarse por el pasillo con las maletas

"Sí papá"- suspiré cansada antes de seguirlo

"Curiosa pareja no crees?"- oí la voz de Lautaro a la distancia en el instante en que Salomé estallaba en una carcajada

Una vez en la entrada de mi habitación descubría a Wolfgang algo molesto

"No me gusta el tal Lautaro, te miraba demasiado"

"Sí Wolfgang lo que digas"- le informé con tono conciliador dándole un rápido beso en la mejilla mientras le sacaba la llave de las manos e introducía mi maleta en el dormitorio- "No seas paranoico si? Además parece un tipo simpático"

"Disculpa por preocuparme por ti Galatea- susurró sonriente revolviendo mi cabello como si fuera una niña - mi cuarto está aquí enfrente, cualquier cosa me avisas"

"No te preocupes Pigmalión estaré en la sala de conferencias a la hora de la cena"- suspiré entre risas mientras lo contemplaba perderse en su habitación; entré en la mía, para reparar por primera vez en la amplia cama en el centro del dormitorio y la inmensa ventana que me mostraba la maravillosa vista del mar

Me dejé caer en el lecho, sintiendo aquel nudo en el estómago, las cosas se habían complicado demasiado y no estaba del todo segura de poder salir indemne, aquello de lo que venía intentando escapar por buena parte de mi vida se me estaba acercando de una manera alarmante. Pero tenía una responsabilidad, mucho más importante que cualquier tipo de problema personal

Me levanté de un salto dirigiéndome al baño, luego de una refrescante ducha me vestí con rapidez, tomé aquel bulto que durante tantos años había estado abandonado y salí apresurada, debía llegar al otro lado de la ciudad, y solo tenía diez minutos

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Aioria caminaba de un lado al otro como buen gato encerrado, no podía hacer nada, pero eso no le impedía que sus nervios estuvieran a segundos del colapso

"No entiendo como la princesa y el maestro Shion lo permiten, es una locura!"- exclamó

"Nada podemos hacer ahora, si lo que dicen era cierto el gobierno griego nos tiene en la mira y es mejor facilitar las cosas a los investigadores, para ponerlos de nuestro lado"- opinó Camus con su acostumbrada y fría calma

"Lo que no termino de entender es como lo supieron Shion y Athena ¿quién será su contacto¿alguno de los nuestros?"- inquirió Milo

"Tal vez alguno de reserva?"- arriesgó Shaka intentando calmar a sus compañeros

"Esta vez estoy de acuerdo con el gato, traerlos aquí sería una locura"- opinó Shura molesto

"Yo no me quejo si vienen chicas bonitas"- explicó Milo sonriente mientras los demás lo veían ladeando la cabeza

"Lo cierto es que esos tipos no son griegos, solo trabajan para el gobierno por su interés en la leyenda, si los mantenemos alejados pueden descubrirnos y entregarnos, pero si les mostramos lo que quieren saber puede que nos encubran"- explicó Mu, siempre la sosegada voz de la razón

Docko rió con la sabiduría que solo pueden otorgar los años, aunque con un extraño sabor en la boca

"Algo se acerca"- susurró para sí mismo con preocupación, volvía a tener esa misma sensación que unos años antes, cuando Hades despertó de su letargo

"En que piensas Docko?"- inquirió el santo de Virgo observando a su compañero

"Recuerdos de un viejo, muchacho"- le indicó palmeándole la espalda con una reconfortante sonrisa

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Entré al hotel apurada, era tarde, vergonzosamente tarde, suspire apresurada, dirigiéndome directamente a la sala de conferencias donde se encontrarían mis compañeros

"Tarde- exclamó Wolfgang tomándome por la muñeca en pleno pasillo, a escasos metros de la sala- te esperaba hace cuarenta y cinco minutos, podrías haber tenido la delicadeza de avisarme"- no necesité ser un genio para descubrir que estaba furioso, tenía razón

"Lo siento Wolf- susurré sonriendo cansada- ha sido un día largo y aún no pude reponerme del viaje"

"De eso me he dado cuenta- anunció mosqueado- no has estado en tu cuarto en toda la tarde, me hubiera gustado que paseáramos por la ciudad un rato"

"Estuve visitando algunos conocidos- expliqué nerviosa, rogando a los dioses que no lo notara- tengo buenas noticias, pero creo que lo mejor es decirlo frente a todos ¿hace mucho que empezaron?"

"Ellos nos esperan en la sala, yo no quise entrar sin ti, se supone que somos compañeros, no se hubiera visto muy bien que comenzáramos sin ti, sería como rebajarte de tu lugar como subdirectora del proyecto"- me informó

"Vamos entonces"- susurre aceptando el brazo que me ofrecía

Abrió la puerta de la amplia sala, similar a un pequeño auditorio con no más de veinte personas, en una pequeña tarima Salomé y dos hombres que no conocía parecían explicar algo al resto, junto con dos lugares vacíos. Al oír el ruido de la puerta todos voltearon a vernos

"Disculpen nuestra demora- pidió Wolfgang mientras nos encaminábamos a la tarima- soy el doctor Von Hauser, y mi colega la licenciada Galieri"

"Giussepe D'Ambossini"- se presentó un hombre de unos cincuenta años de piel aceitunada y cabello oscuro- "sociólogo"

"Peter Weyne"- Anunció su compañero algo más joven con cabello castaño- "medico clínico"

"es un placer" susurré sentándome entre Salomé y Wolfgang

"Les explicábamos al resto como vamos hasta ahora"- dijo Salomé con una sonrisa traviesa

"Y bien cuales son los avances?"- preguntó Wolf haciéndose cargo de la situación

"Por mi parte sigo sosteniendo que esto es una total y absoluta perdida de tiempo- anunció Peter- es biológicamente imposible que un ser humano por mucho entrenamiento que tenga pueda realizar las proezas que se describen de estos guerreros"- le sonreí desde mi lugar, recordando el increíble relato de los guardianes de Athena y sus milagros ¿quién creería que un hombre puede destruir una montaña solo con sus puños?

"Debería ser un poco más delicado doctor- opinó Wolfgang con una sonrisa que paralizó a la mitad femenina del auditorio- y tener en cuenta que muchos de los que antes considerábamos mitos han sido comprobados"

"En este momento eso está fuera de discusión- corté sabiendo que aquella discusión podría durar horas- Salomé que tienen vos y tu equipo?"

"No mucho hasta ahora, el material es escaso, y en las excavaciones griegas pocas son las pruebas de su existencia- explicó- el análisis de algunas inscripciones de la etapa micena hablan de un templo en las afueras de Atenas, totalmente distinto al Partenón"

"Nosotros también obtuvimos algo parecido- indicó Giussepe- en las encuestas e investigaciones que hicimos en la población local todo parece indicar lo mismo, es como si todos supieran algo pero no quisieran decirlo, todos creen en su existencia, incluso algunos dicen conocer a alguno de ellos pero no obtenemos ningún otro dato. Lo seguro es que para los atenienses ellos son tan reales como cualquiera de nosotros"

"Entonces algo real tiene que haber- alentó Wolfgang entusiasmado- debemos seguir adelante"- tomé aire y me puse de pie, mi amigo me contempló extrañado, al verme caminar por la tarima de un extremo al otro y percibiendo mi nerviosismo

"Esta tarde estuve visitando a algunos conocidos- expliqué insegura- y obtuve algunos permisos y concesiones especiales. Por el momento no puedo decirles nada más, solo que preparen sus bolsos pues mañana partiremos a otro lugar en donde no aseguro estemos más cómodos, pero nuestra investigación avanzará a pasos agigantados"- todos asintieron en silencio- "confía en mí"- susurré en el oído de Wolfgang

"Qué estas tramando?"- me preguntó una vez solos

"No podré explicarlo hasta mañana, pero debes prometerme dos cosas"

"Sea lo que seas pequeña sabes que cuentas con mi apoyo"- me reconfortó pasando su brazo sobre mis hombros, llevándome hacia fuera

"Prométeme que no preguntaras nada hasta mañana y que pase lo que pase no te enfadaras conmigo"

"Pequeña nunca podría enfadarme contigo- me calmó, lo miré con seriedad- muy bien, lo prometo, ahora nos vamos a comer, mañana debemos levantarnos temprano para partir al lugar que sea que tienes pensado llevarnos"

Sentí el sol acariciarme el rostro aquella brillante mañana, dos camionetas me esperaban en la calle, junto a un joven de mirada risueña

"Las llaves- me indicó sonriente- sus cosas llegaron anoche, están en la primer camioneta"- asentí en silencio, antes de despedirme y regresar al hotel por el resto de mi equipaje y mis compañeros

"Querida aún no nos vas a decir donde vamos?"- inquirió Wolfgang una vez reunidos

"Al santuario de Athena, en el vecino pueblo de Rodorio"- le indiqué sonriendo, contemplando su estupefacción y entregándole un juego de llaves- "toma aquella camioneta y sígueme, las respuestas las obtendrás cuando lleguemos, tu te llevas a los hombres, yo quiero cuchichear con estas chicas"- sin darle tiempo a reaccionar siquiera les dije a los demás que comenzaran a cargar las cosas en las camionetas

"Como lo conseguiste?" preguntó Salomé en el asiento del acompañante una vez en marcha

"Todo a su tiempo"- le indiqué con una sonrisa sintiéndome interiormente caminar al borde del abismo

"Y bien de que quería hablar con nosotras licenciada Gaileri?- preguntó una joven de cabellos violetas y una magnífica sonrisa

"Nada en particular- expliqué- quería saber algo más de ustedes, vamos a trabajar juntas, sería bueno que nos conozcamos, y por favor tutéenme"- rogué

"Genial entonces- rió una rubia sentada un poco más atrás- podría hacerte una pregunta personal?"

"Claro!"- exclamé riendo, la chica emanaba una alegría tan pura y absoluta que parecía imposible negarle algo

"Tenes algo con el Dr. Von Hauser? Porque si no yo no pienso perder la oportunidad"- ante aquello no pude evitar la carcajada

"Quítamelo de las manos!- exclamé entre risas- Wolf y yo somos amigos y tenemos una relación algo extraña, algún que otro coqueteo, pero nada más"

"Me estas diciendo que no lo notas?- comentó Amira, una socióloga de cabellos azulados- ese tipo de come con los ojos"

"No digas pavadas"- repliqué

"Lamento contradecirte Clío- opinó Salomé- pero estoy totalmente de acuerdo con Amira, Charlotte- anunció dirigiéndose a la rubia – me parece que por mucho que Clío te lo entregue con moñito el dr. Von Hauser ya le entregó su corazoncito"

"Dejen las pavadas- rogué deteniéndome en un cruce- Salomé, pásame aquello"- indiqué el pequeño paquete envuelto con el pañuelo que se encontraba sobre la guantera- "Mejor me la pongo ahora, ya estamos por llegar"- expliqué descubriendo aquella máscara que coloqué en mi rostro

"Qué es eso?"- quiso saber Himiko, la psicóloga de cabello violeta

"Una máscara, en el Santuario de Athena las mujeres deben llevar máscara"- les expliqué

"Nosotras no tenemos nada!"- se escandalizó Trinity, una traumatóloga de cuarenta y dos años, la mayor del grupo

"No se preocupen, son visitantes"- expliqué deteniendo el vehículo- "llegamos"

"A donde?- dudó Charlotte- al medio de la nada?"

"Debemos seguir a pie- expliqué bajando de la camioneta- del otro lado del cerro se llevarán una buna sorpresa, aunque ya estamos en el Santuario"- como si mis palabras fueran mágicas un grupo de guardias comenzó a rodearnos, en el instante en que la camioneta con el resto del equipo llegaba a nuestro lado

"Largo de aquí -pidió "amablemente" uno de los guardias- este lugar está prohibido"

"Si no salen pronto no dudaremos en matarlos"- advirtió otro

Me acerqué al guardia quien al ver la máscara comenzó a resoplar temeroso, mientras mis compañeros no comprendían lo que ocurría

"El maestro Shion nos espera- le indiqué con seriedad- ahorrate los problemas si sabes lo que te conviene"- susurré en su oído, el guardia me miro horrorizado, y es que sinceramente aquel día no estaba del mejor humor

"Dejémoslos pasar- ordenó- si de verdad el Gran Maestro los espera llegarán, sino los dorados jugaran un rato"

"Dejen aquí los bolsos- indiqué- después de hablar con el maestro Shion el nos dirá donde ubicarnos, no vale la pena subir las escaleras con todo ese peso"

"Escaleras? Que escaleras? Clío que esta ocurriendo aquí?- inquirió Wolfgang desconcertado- y que es esa cosa que traes en la cara?"

"Lo entenderás luego- anuncié, para luego voltear a ver a los guardias- no toquen esas camionetas"- estos asintieron en silencio antes de que nos alejaramos

"Esto... es... imposinble...- se atragantó Wolfgang- en realidad son... las, las casas del zodiaco"- contemple su emocionado rostro con una sonrisa, sus turquesas ojos estaban dando paso a una única y emotiva lágrima

"Vamos"- lo alenté tomándolo de la mano encabezando el grupo, sabiendo que los demás se encontraban tan maravillados como él

"Bienvenidos"- indicó una voz suave cuando nos encontrábamos a pocos escalones de la casa de Aries- "Soy Mu, y tengo órdenes de pedirles que suban de inmediato al recinto principal, no se detengan en ninguna de las casas- anunció el joven lemuriano de cabellos lilas con sencilla ropa de entrenamiento, al que reconocí al instante como el Santo de Aries, - los dorados permanecen en el sector residencial, no tendrán problemas con ellos"

"Gracias, Señor Mu"- le indiqué con una pequeña reverencia

"Clío seguimos?"- inquirió Wolfgang a mi lado a lo que el ariano abrió los ojos con sorpresa

"sí, hasta luego"- me despedí mientras el dorado me contemplaba extrañado, sentí aquel extraño nudo en el estomago que últimamente se había vuelto costumbre y continué mi camino escaleras arriba, afortunadamente todos mis compañeros estaban tan absortos en la contemplación de cada una de las casas que íbamos atravesando que me permití divagar en mis recuerdos, pero aquel grito me sacó de mi pequeña burbuja

"Son hermosas!"- exclamó alegremente Charlotte agachándose a tomar una de las rosas que poblaban aquella escalera

"No las toques- advertí – ni siquiera las huelas"

"Por qué?" preguntó en el instante en que un camino comenzaba a abrirse entre los rosales

"No las toquen, no si quieren que tenga que asistir a su velorio, vamos, nos esperan arriba"

Las puertas del gran salón se encontraban abiertas y al llegar pude oír el quejido de varios de mis compañeros a causa de las escaleras, entramos en silencio, los demás estaban pasmados

En el final del salón una joven de unos diecinueve años y largo cabello violeta se encontraba sentada en aquel trono, a su lado un hombre de apariencia joven, de largo cabello verde sonreía con calma. Me adelanté llegando hasta ellos arrodillándome frente a la joven mujer

"Clío de Crux Australis- susurró el Patriarca- es bueno que hayas regresado, estoy seguro que el caballero de Escorpión estará feliz de volver a verte"

Bien, ya ta, de vuelta de mis vacaciones y con pilas nuevas, ni hablar, espero que les guste, a partir de ahora realmente comienza la cosa (diganse los enredos y aventuras), antes que nada les pido algo de compasion, pues no termina de gustarme este capi, hay algo... no sé, pero quiero su opinion y sus reviews, se aceptan opiniones y críticas. ni hablar mejor dejo mis divagues a todo esto... por si hay algún despistado Crux Australis es ni más ni menos que la cruz del sur, una de las constelaciones caracteristicas de el hemisferio sur, que a su vez es la contraparte de la cruz del norte, que es la constelación de cisne. Ahora si los dejo no se olviden de dejar sus comentarios!

PD: los reviews anonimos y los registrados tienen sus respuestas en mi blog, que parece como homepage en mi bio, ademas de utilizar el sistema de las respuestas que ofrece para los registrados, ahora sí ciao!