Entre fuego y hielo

Capítulo 3: Encuentros y reencuentros

Un ligero murmullo recorrió el grupo de científicos al oír aquellas palabras, aún incrédulos muchos se pellizcaban mutuamente para asegurarse no estar soñando, de un momento al otro aquel había pasado de transformarse de un mito en una realidad.

"Clío, que está pasando?- inquirió Wolfgang sorprendido, aún de hincada, giré mi rostro hacia él – qué es todo esto?"

"Creó que yo soy el indicado para explicarle eso- anunció el Patriarca Shion- supongo que usted es el doctor Von Hauser"- Wolf asintió, pero antes de que el antiguo santo de Aries pudiera continuar la joven se puso de pie

"Sean bienvenidos a este Santuario- susurró con una sonrisa- soy Saori Kido, la reencarnación de la diosa Athena, este es el Patriarca Shion, esperamos que se sientan cómodos aquí, y les ayudaremos en todo lo posible, pueden hablar con nuestros santos, y libre acceso a nuestra biblioteca"

"Se alojarán aquí en el recinto principal- continuó el Patriarca con una sonrisa- todo estará bien mientras respeten las normas de nuestro santuario, que estoy seguro Clío les explicará luego con calma, en cuanto a ti- anunció volviendo a fijar su vista en mí- quedas en servicio activo, te instalarás en el recinto de las amazonas, y deberás hacerte cargo de las rondas y los entrenamientos conjuntos de los aprendices, podrás continuar con la investigación junto a tus compañeros, pero una vez terminada esta permanecerás en servicio"

"Como ordene excelencia"- respondí, sabiendo que a partir de aquel instante mi carrera se había ido al traste

"Clío- susurró la diosa dirigiéndome la palabra por primera vez- estamos concientes de lo importante que es para vos tu carrera, por lo que esperamos puedas insertarte en las actividades de la Universidad Capodistrianna, no quisiéramos que dejaras tu especialidad"

"Muchísimas gracias princesa"- comenté realmente emocionada ante la perspectiva de poder seguir con mi carrera

"Un grupo de guardias subirán los bolsos - indicó el patriarca- Clío muéstrales el santuario y explícales las reglas, y no te olvides de presentarles a los dorados que a esta altura ya deben estar esperándolos"- me puse de pie, y luego de llegar hasta el grupo les hice seña de que me siguieran

"Clío eso quiso decir que...?"- susurró Wolfgang tomándome por la muñeca y obligándome a darme la vuelta para quedar cara a cara

"Siento no habértelo dicho antes Wolf- expliqué con tristeza- sé que era muy importante para ti, pero debía mantener mi palabra con la orden, soy la amazona de plata de Crux Australis, la Cruz del Sur"

"En verdad eres uno de ellos?"- inquirió Peter, el médico que la noche anterior había dudado de nuestra existencia, asentí con la cabeza

"Recuerdas que te dije que había estado tres años de intercambio?"- pregunté a Wolfgang- "eso fue lo que se le dijo a mis padres, estuve entrenándome aquí desde los doce hasta los quince años, cuando obtuve mi armadura regresé a casa como reserva, y se me llamó durante la batalla contra Hades, cuando todos los dorados murieron y bajaron al inframundo, una vez que terminó mi trabajo aquí regresé a Argentina y continué con mi vida hasta ahora"- expliqué haciendo un breve resumen

"Supongo que hay mucha gente a la que quieres en este lugar?"- susurró Wolf, asentí en silencio mientras comenzábamos a bajar las largas escaleras hasta Picis

"Las reglas aquí son sencillas- anuncié para todo el grupo que nos seguía- las amazonas llevamos máscara, si algún hombre ve nuestro rostro mejor encarguen el ataúd porque nuestras leyes exigen que matemos a quien lo haga o que lo amemos, y se suele preferir la primera opción, ningún hombre puede entrar al recinto de las amazonas, ya que allí no solemos utilizar las máscaras, por lo que la advertencia es doble, no provoquen a los caballeros, y eviten cruzarse con el santo de cáncer, al menos hasta que yo me fui de aquí tenía una colección por lo más de asquerosa"

"Vamos, no puede ser tan malo o si?"- preguntó una voz que no pude identificar

"Si tu crees que coleccionar los rostros de sus victimas no es una locura...- susurré por lo bajo esperando que nadie me escuchara, al parecer lo había logrado, salvo por Wolfgang que me miraba incrédulo- bien- volví a anunciar- nadie toque las rosas de esta escalera porque son venenosas, otra de las medidas de seguridad para mantener alejados a los enemigos"

"Al parecer se preocupan mucho por el tema de la seguridad"- comentó Salomé a mis espaldas en el instante en que entrábamos en el templo, poco más adelante vi aquella conocida melena celeste, y no pude evitar sonreír, se encontraba dormido contra la columna, mientas los miembros del equipo lo miraban sorprendidos

"Es un hombre o una mujer?"- murmuró dubitativa Charlotte

"Es Afrodita de Picis, y es un hombre"- les indiqué en un susurro mientras comenzaba a despertarlo- "hey Afro, despierta, tienes visitas"

"mmppf?- suspiró abriendo los ojos y refregándoselos- me quedé dormido esperándolos- explicó- vamos adentro, les invito una taza de te"- lo vi encaminarse al interior del sector residencial, sonreí, cuando podría tardar en darse cuenta? Lo vi alejarse unos metros cuando se detuvo de golpe y se volteó a vernos con ojos grandes- Dios mío, no era un sueño!"- comentó con alegría llegando hasta mí para darme un fuerte abrazo

"Es bueno verte de nuevo Afro"- anuncié correspondiendo a su abrazo

"Por Zeus, no sabes la alegría que tengo de verte, vamos tomar algo de te y me cuentas que hiciste estos años- me comentó entusiasmado- ya puedo imaginar la cara de Camus y Milo al verte, estarán por demás de felices!"- aquel comentario me llevó a una cruel realidad que había estado intentando de evitar, la siguiente casa era la de Acuario, y a decir verdad no estaba del todo segura de tener ánimos para enfrentarlo

¿cómo era posible que después de tantos años aún sintiera retorcijones en la panza ante la simple idea de verlo? Como podría vivir en el Santuario sabiendo que estaría a la vez tan cerca, y tan infinitamente lejos, y es que por mucho que intenté olvidarlo, incluso involucrándome con otros nunca había podido sacarlo de ese lugar en lo profundo de mi corazón, pero... ¿cómo volvería a verlo a la cara después de su desprecio? Volví mi atención a Afrodita, quien me miraba expectante

"Lo siento Afro, pero debo llevar al resto del equipo a conocer el Santuario, pero te prometo que en el primer momento en que tenga libre te pongo al tanto de todo ok?" pregunté viendo la decepción de mi amigo

"Hecho, pero vas a encontrarte con algunas sorpresas en algunas casas"- me aseguró travieso antes de que nos alejáramos

"Qué relación tenés con ese tipo?"- preguntó molesto Wolfgang una vez fuera, contemple la próxima casa, sintiendo como mis piernas comenzaban a debilitarse

"Amigos"- comenté nerviosa- "Y mejor que vayas olvidando tus discursitos, porque muchos de los que viven aquí lo son"- le aclaré, sintiendo interiormente como cada uno de mis pasos era más pesado que el anterior

Me pregunté que diría Wolfgang si conociera mi historia con el santo de Acuario, probablemente haría un escándalo, medité, y es que por primera vez en mi vida caí en la cuenta de que lo que habían dicho las chicas en la camioneta podía ser verdad, cosa que no hizo más que acrecentar mi nerviosismo

Tomé aire antes de atravesar la entrada de aquella casa que tanto había visitado años antes, al parecer las Parcas se habían apiadado de mí, pues para mi satisfacción estaba completamente vacía, me mordí el labio con nerviosismo y apuré el paso de mis compañeros, ese lugar tenía demasiados recuerdos, demasiados momentos felices que no podría recuperar, se sentía fría, como solo él podía mantenerla. Sí, aún lo amaba, y por mucho que había intentado engañarme a mi misma durante esos años el verlo echaría al traste las seguridades y mentiras que me había autoimpuesto para poder continuar sin él.

La visita a las dos casas siguientes fueron bastante rápidas, Shura prometió mostrarle al grupo sus técnicas, luego de hacerme un par de bromas sobre cortar mi cabello sabiendo de antemano que eso me pondría furiosa, y pude conocer a Aioros, el cual había estado muerto durante mi entrenamiento, y no solo era muy parecido a su hermano sino también igual de divertido y amable.

No pude evitar la sonrisa al ver la siguiente casa, mi favorita entre todas, no más al entrar pude reconocer aquella larga cabellera azul violácea, sin más corrí hasta él que se encontraba de espaldas, al parecer hablando con alguien

"Mio Miloooo!" exclamé al colgarme de su cuello, se volteó incrédulo a verme y me tomó por los hombros levantándome del suelo

"Mi pequeña llamita está aquí!"- exclamó feliz usando aquel apodo que solo a él le permitía- "no puedo creerlo, por los dioses Clío estas aquí"- continuó abrazándome- "Puedes creerlo Camus, regresó!"- anunció feliz a la persona con la que había estado conversando, sentí aquella pesada piedra en el estomago al verlo, mientras el aire parecía escaparse de mis pulmones, por Zeus, es que se veía endemoniadamente guapo, tan serio, tan frío como siempre, me miraba incrédulo en incluso me pareció ver un atisbo de sonrisa en su rostro

"Bienvenida de nuevo ma petite"- susurró con voz suave y mirada ¿dulce? Obviamente estaba alucinando, pero aquella alucinación me estaba derritiendo completamente, se acercó a abrazarme, pero extendí mi mano en señal de saludo, perplejo la aceptó con tristeza, y sentí mis mejillas llegar a un rojo imposible cuando en lugar de estrecharla la besó con galantería¿por qué tenía que ser tan malditamente caballeroso?

"Camus"- susurré intentando sonar lo más fría posible

"Vas a mudarte aquí conmigo?- preguntó Milo con cara de cachorrito mojado- es que el templo es muy grande y me siento solito"

"Milo, ya no puedo vivir contigo, viviré en el recinto de las amazonas, ya conoces las reglas"

"Pero a mí me gustaba vivir contigo, nos reíamos mucho juntos, no es justo!" se quejó haciendo un puchero que en verdad me pareció adorable, por Zeus, cuanto lo había extrañado, pensé volviéndolo a abrazar con una sonrisa- "Y qué hiciste en estos años?"- inquirió

"Volví a casa, a mis padres casi les da un infarto al verme de regreso, de todas formas terminé la escuela y fui a la Universidad, me recibí hace seis meses y ahora estoy con el grupo de investigación"

"A la universidad?- repitió sorprendido- me estas diciendo que no eres la guía de este grupo sino parte de él?"

"La subdirectora del proyecto para ser exactos- explicó Wolfgang por mí poniendo su mano posesivamente sobre mi hombro, puede que sea idea mía pero en ese instante un frío viento colmó el ambiente- Clío y yo llevamos años trabajando juntos"

"Y tu eres?"- inquirió Milo levantando las cejas en un gesto que me advirtió problemas

"Wolfgang Von Hauser, el director de proyecto"- informó con tono serio, y mirada terriblemente desafiante¿era idea mía o había una lucha de voluntades allí y al parecer yo era el premio?

"Wolf- intervine intentando calmar los ánimos- ellos son Camus de Acuario y mi maestro, Milo de Escorpio- le expliqué- Milo es prácticamente el hermano mayor que nunca tuve, Milo, Camus, Wolfgang es uno de mis mejores amigos, además de un gran colega y un tutor excelente, me ayudó muchísimo a progresar en mi carrera"

"Nos llaman la pareja de Oro no es así querida?"- comentó casual, lo miré molesta, pero preferí dejar esa discusión para un momento privado, obviamente tendría que dejarle varias cosas en claro

"Milo – anuncié con seriedad- antes que nada, llego a enterarme que te enredas con cualquiera de las chicas del equipo me olvidaré que eres mi maestro y créeme que luego de recibir mis cuatro agujas, te rostizaré de tal forma que ni siquiera quedaran restos de ADN para reconocer el cadáver"

"Esa mala costumbre que tienes de quitarle la diversión a las cosas"- murmuró molesto- "obviamente de mi no lo aprendiste"

"No, afortunadamente fue una de las cosas que se me pegó por meditar con Shaka"- aseguré riendo- "tengo que dejarte Milin, debo llevar al equipo a recorrer el Santuario, y aún nos queda bastante camino"

"Los acompaño- aseguró riendo y no pude evitar abrazarlo, se sentía tan bien volver a verlo- ey! Camus vienes?"- volteé a verlo molesta, rogando a todos los dioses que se negara, contra lo esperado así lo hizo con una increíble expresión de tristeza en su rostro. Pero... ¿desde cuando Camus era tan expresivo? No tuve tiempo de preguntarlo ya que Milo me había tomado del brazo y comenzaba a arrastrarme escaleras abajo mientras con su alegre cháchara divertía a mis compañeros .

Luego de conocer al Maestro Docko en Libra nos internamos en la silenciosa casa de Virgo, que aparentemente estaba vacía

"Donde estará Shaka?"- comentó Milo extrañado al no verlo meditando sobre su flor de Loto- "dudo que tenga tanta vida social como para haber tenido una cita"

"Debe estar en el jardín- anuncié recordando el hermoso prado con los Saras gemelos- él no es como tu"- le aclaré

"Pues a mí siempre se me hizo sospechoso que pasaran tantas horas juntos, además de que Shaka no se caracteriza por ser la sociabilidad encarnada"

"Milo para eso estás tú"- dijo una voz suave a nuestras espaldas que se abrió paso hasta nosotros, y para sorpresa del Escorpión me abrazó con fuerza- "es bueno tenerte de regreso, aunque algo me dice que tenemos que hablar"- asentí en silencio, sabiendo a la perfección cual reales eran sus palabras, si Milo era mi hermano Shaka era mi confidente, mi confesor y consejero, me gustaba pasar las horas hablando con él o simplemente meditando uno junto al otro, por no decir que era uno de los pocos seres que no solo sabían la existencia del jardín sino que tenían libre acceso a este. Shaka era el único además de Camus y Milo que sabían los verdaderos motivos de mi partida, siendo el que me había ayudado a "escapar" de allí cuando partí con el corazón destrozado

"Chicos, este es Shaka de Virgo"- anuncié a los demás que veían sorprendidos al rubio, al cual no pude evitar sonreírle- "Hay muchas cosas que quiero contarte"- aseguré

"Sigue tu camino, estoy seguro que ya encontraras el momento propicio para hacerlo"- aseguró besando mi frente, antes de volver a desaparecer por las puertas que conducían a aquel hermoso jardín

"Como dije, nunca terminé de entender esa relación"- comentó Milo con una sonrisa que se incrementó aún más al ver la vena sobresaliendo el la frente de Wolfgang

"Ni nunca lo entenderás"- le indiqué en el instante en que comenzamos a caminar en dirección a la salida

El recorrido por el resto de las casas fue bastante divertido, especialmente cuando Aioria me dio aquel coscorrón feliz de verme, o cuando Alde casi me deja sin aire a causa del terrible abrazo, pero sin duda fue la casa de Géminis lo que me dejó más sorprendida

"A ver los hermanitos maravillas piensan salir o qué?"- gritó Milo en tono de chiste en el instante en que apareció aquella cabeza a través de la puerta

"Pues al parecer tienen mala suerte porque Kanon está de visita en Rodorio junto a su esposa"- aseguró Saga con una sonrisa- "pero si se conforman con el mejor de los gemelos por mí no hay problema"- no pude evitar reír, al parecer por muy adultos que fueran los santos de géminis se llevaban como buenos hermanos que eran

"De qué hablan?"- inquirió Amira extrañada

"Permítame explicarle- anunció Saga con tono amable- géminis es la constelación de los gemelos, es por eso que tiene dos guardianes, a pesar de solo existir una armadura, Soy Saga y junto a mi hermano Kanon somos los guardianes de Géminis"

"Pues pronto habrá un solo guardián si no levantas el desastre que dejaste en la cocina!"- espetó una voz femenina desde el sector residencial, que supusimos pertenecía a la joven mujer que llegaba hasta nosotros con sonrisa dulce y vientre abultado

"lo siento amor- susurró el santo, arrepentido- pero deberías estar en la cama, ya oíste lo que dijo el médico- la joven se alzó de hombros quitándole importancia- disculpen mis modales, les presentó a Misao, mi esposa, estamos esperando gemelos"- pude ver una orgullosa sonrisa en sus labios mientras abrazaba a su mujer, se veían tan bien juntos

"Supongo que deben ser el equipo de investigación cierto?- inquirió- Si no les molesta me gustaría que contaran con mi ayuda, soy historiadora, y me especialicé en Grecia antigua, soy profesota en la Universidad Capodistrianna"

"Quien lo diría Wolf, encontramos una colega"- comenté entusiasmada- "Soy Clío de Crux"

"Wolfgang Von Hauser- se presentó mi amigo estrechando la mano de la historiadora- sería genial contar con algo de ayuda extra"

"Von Hauser?- repitió sorprendida- Clío Galieri?"- preguntó mirándome, asentí en silencio- "es difícil creer que una licenciada tan renombrada sea una amazona"

"Es mi discípula"- informó Milo orgulloso, Misao no tardó en reír

"Más increíble aún, a quien se le ocurriría poner a Milo como maestro?"- comentó con tono de burla, y no pude evitar reír ante la expresión de su esposo

"De hecho, yo era el Patriarca el tiempo que entrenó Clío"- sentenció con seriedad, Misao rió aún más

"Pues de seguro fue Ares, porque la idea de Milo de maestro, solo es posible si se la tiene en cuenta dentro de un plan para destruir la orden!"

"Ja, ja, muy graciosa"- repitió molesto el escorpión mientras Saga y yo reíamos con ganas

Después de despedirnos y terminar de recorrer las casas siguientes nos dirigimos al coliseo, que estaba atestado de maestros con sus discípulos, en pleno entrenamiento, al igual que unos cuantos santos de bronce

"Este lugar trae buenos recuerdos no Clío?"- comentó Milo suspirando, lo observé, tenía esa alegre sonrisa en su rostro

"Por supuesto, aquí me diste las mayores palizas que recibí en mi vida"- reí, sí, definitivamente aquellos eran buenos recuerdos, pero al parecer Wolfgang no opinó lo mismo

"Este tipo de golpeaba!"- preguntó casi histérico

"Por supuesto- anuncié con calma, tomando el brazo de Milo que lo miraba desafiante- es mi maestro, como esperabas que aprendiera a defenderme? Aquí las cosas no son fáciles, o aprendes a defenderte o mueres, si Milo no hubiera sido tan buen maestro yo no estaría aquí"

"Estas diciendo que alguna vez mataste a alguien?"- inquirió sorprendido, sabía que no le gustaría la respuesta

"Es mi deber luchar contra los enemigos de mi diosa"- le aseguré asintiendo- "y muchas veces eso significa que alguno de los dos contrincantes debe morir"- se quedó de piedra mientras el resto del equipo observaba los entrenamientos. Continuamos nuestro camino hacia donde habíamos dejado las camionetas, los bolsos habían sido trasladados, en el baúl solo quedaba la enorme valija y aquel bulto cubierto por una lona, bajé la valija, y quité la lona descubriendo la gran caja de plata

"Que demonios...!- exclamó Wolfgang volviendo hacia mí la atención de todo el grupo que había estado charlando con Milo- que es eso?"

"Mi armadura"- indiqué con una sonrisa, colocando la caja sobre mi espalda y acomodando los tirantes de la caja- "Ahora verán por fuera el recinto de las amazonas, y yo me instalaré allí, Milin tu puedes llevarlos hasta las habitaciones que se les asignaron?"

"Claro llamita yo los llevo"

"llamita?"- preguntó Wolf casi riendo, realmente por ese día me estaba sacando de quicio

"Sí llamita- le espeté con tono molesto- como solo tú puedes llamarme Galatea, solo Milo puede llamarme llamita entendido?"

"Como digas"- suspiró con tono conciliador intentando llevar mi valija

"Yo la llevo, no puedes entrar al recinto"- le expliqué tomando la valija y encaminándome hacia el recinto, nos detuvimos a pocos metros de la estructura

"Nos vemos luego"- indiqué al grupo antes de entrar en el recinto amurallado, suspiré cansada, aquel había sido un día duro y apenas era el mediodía, un grupo de amazonas parecía bastante atareadas por lo que no prestaron atención a mi presencia, pero si lo hicieron aquellas dos amazonas que tan bien conocía

"Sabía que tenías que ser tu!"- murmuró la peliverde abrazándome mientras Marin se tiraba encima de ambas

"Nos debes varias explicaciones por escaparte!"- anunció la amazona de Águila sonriente

"Vale, vale, pero déjenme llegar antes que nada"- pedí riendo- "Alguien puede decirme cual será mi dormitorio?"

"Por supuesto"- aseguró Marin guiándome- "Es bueno saber que estaremos de nuevo las tres juntas"- aseguró mientras entrábamos en aquel cómodo pero sencillo cuarto

"Y yo tendré que aguantar a las dos pelirrojas"- suspiró Shaina con aires molestos como solo ella podía hacerlo, me tiré en la cama observándolas, sí, definitivamente y a pesar de todo, era bueno estar de regreso en casa

Bien, antes que nada advierto que este no es el mejor de los capítulos pero era totalmente necesario para plantear ciertas relaciones bien? a todo esto (ayanami con cara de cachorrito mojado) Misao no estas enojada conmigo verdad? vos misma aceptaste que te gustaban los chicos no? y que mejor que sean de tu doradito favorito? hablando enserio, espero que no te molestes por haberte "puesto" en este fic, pero como siempre andas abrazando a tu Saga de peluche me pareció una buena idea... Si te molesta me avisas y no pongo a la pareja nunca más, fuera de eso no tengo mucho más que decir, espero que disfruten el capi (que para mi gusto deja bastante que desear) y me dejen unos reviews para levantar la autoestima de esta simple escritora