Entre fuego y hielo

Capítulo 8: Conversaciones

"Fue un día largo"- comentó Salomé con tono cansado mientras llegábamos a las puertas del recinto principal

"Y apenas son las dos de la tarde"- apoyó Lautaro con tono cansino Lautaro- " Von Hauser nos va a ahogar en la biblioteca hasta las cinco"

"Si no estas acostumbrado a la disciplina ya sabes por donde irte"- indicó la conocida voz desde nuestra derecha, volteé a verlo, venía cargado con su notebook, su portafolios y esa maravillosa sonrisa que desmayaba al noventa y nueve por ciento de las mujeres, y me maldije internamente por pertenecer al condenado uno por ciento.

"Problema con la burocracia Pigmalión?"- comenté riendo

"Fhe!- se quejó con un gesto- por qué no te quitas esa cosa de la cara? Es insoportable ver una máscara cuando hablas"

"Sabes que la princesa me permitió permanecer sin ella solo cuando esté con mis compañeros de investigación, pero si algunos de los santos llega a ver mi rostro, la cosa no va a ser bonita, no podría luchar contra ninguno de los dorados, y debería amar si alguno de ellos llegara a verme, puedo vencer a casi todos los plateados y a los de bronce, pero no es nada agradable eso de andar matando gente sin motivo"- expliqué

"No me gusta la palabra muerte en tus labios y mucho menos la idea de que termines obligada a amar a un hombre por una tontería"- suspiró con seriedad- "pero te noto algo tensa, por qué no vamos por un café y alguna torta con suficiente chocolate como para hacer explotar la tabla calórica?"

"Tengo guardia, y ya estoy llegando tarde"- le informé palmeándole el hombro para alejarme

"Clío debes distraerte un momento o ni siquiera tu lo aguantaras- me regañó- esta noche, te arreglarás, y saldremos a comer, iremos al cine o lo que quieras, pero ni guardias, ni santos, ni historiadores, te pasaré a buscar por el recinto a las 8 y no quiero quejas"

"Mi guardia termina a las diez"

"Entonces quedamos a las diez treinta"- sin más se internó en el recinto principal, sabía que de poco me servía discutir con él, sería más fácil que Camus demostrar sus sentimientos a que Wolfgang diera el brazo a torcer. Aunque teniendo en cuenta los últimos días... quien sabe, tal vez Wolf no es tan terco

Me despedí de mis compañeros para dirigirme al pié de las escaleras, donde probablemente mis compañeros me esperaran molestos, como siempre, llegaba quince minutos tarde

"Shaka!- Exclamé sorprendida al verlo allí- ¿Hoy no era tu día libre?"

"Shura necesitaba ir a Atenas por algunos trámites, y le cambié la guardia"- explicó alzándose de hombros

"Muy bien ahora que estamos todos- comenzó a hablar Aioros, mirándome de reojo- deben estar alerta, supongo que todos han sentido esa extraña energía rondando el ambiente- asentí con la cabeza en silencio, Camus y yo habíamos pasado un buen rato intentando localizarla sin lograr nada en absoluto- tengan cuidado y recuerden que debemos ser lo más precavidos posibles para que ninguno de nuestros invitados se entere o salga herido"- advirtió mirándome, ahora sí, fijamente

"Por mí no se enteraran- advertí- lo único que me falta es tener que alarmarlos por algo, créanme que yo estoy tan feliz como ustedes de que estén aquí"

"Supongo que eres a la que más difícil se le hace todo esto cierto?"- preguntó Dante de Cerbero con una sonrisa

"Mediar entre ambos no es fácil, tengo obligaciones como subdirectora del equipo, pero a la vez soy una amazona"

"Nosotros te haremos las cosas lo más fáciles posibles"- me indicó el chico de Unicornio con una sonrisa alentadora

"Muy bien, creo que todos saben que hacer"- indicó Aioros con una sonrisa antes que nos dispersáramos por el santuario

"Vamos Shaka, no puede ser tan malo- le indiqué al dorado con una sonrisa- o es una catástrofe para ti pasar la tarde en la playa con una chica linda como yo?"- el santo sonrió de soslayo, ladeando la cabeza

"Que ocurrió anoche?"- preguntó con clama, mientras sentía un balde de agua fría cayendo sobre mi cuerpo

"Siempre directo al grano- suspiré con resignación- ¿puedes creer que el muy maldito me dijo que me amaba? Después de diez años, diez, y por los dioses, ni siquiera se preocupó por buscarme"

"eso no es del todo correcto- me aclaró con su eterna calma- de hecho, te buscó durante mucho tiempo, pero no tenía ni idea de donde hacerlo, jamás le dije a él ni a Milo que sabía donde estabas"

"Siempre supe que a esos dos no les funcionaba bien del todo- anuncié- soy una amazona de plata, se supone que por más que quede en reserva debo reportarme periódicamente con un guardián, si hubieran tenido más de dos dedos de frente hubieran sabido quien se hizo cargo de sacarme de aquí antes de que ellos pudieran parpadear siquiera"

"Sí supongo que fueron bastante ilusos al respecto pero de todas formas eso no significa que aunque lo descubrieran yo les hubiera dicho tu paradero"

"Es por eso que te quiero tanto"- le indiqué observando el mar

"Sabes que el tiempo se acaba Clío- susurró- muy pronto vas a tener que enfrentarte a tu destino, hay cosas a las que no se puede escapar y una de esas cosas es Camus"

"Lo sé, pero... aún no estoy segura de nada, estoy demasiado confundida, lastimada -comenté sintiendo las lágrimas cayendo en mi rostro- no quiero volver a ilusionarme y descubrir que tiene un iceberg por corazón, no lo soportaría de nuevo"

"Él ha crecido- suspiró- supongo que uno no vuelve del infierno sin replantearse unas cuantas cosas"- No pude evitar que a una pequeña sonrisa apareciera en mi rostro al ver a aquellas dos figuras riendo en la arena

"Lo único que quiero Shaka es que alguien me ame, alguien que esté dispuesto a compartir sus alegrías y tristezas conmigo- le indiqué con la cabeza la feliz pareja- en verdad me gustaría poder estar así con alguien"- sentí su mano sobre mi hombro en el instante en que aquel hombre de cabellera azul besaba el abultado vientre de su esposa, para mirarla con adoración. Se amaban con sus almas y no tenían miedo de demostrárselo al mundo, eran abrumadoramente felices, y no pude evitar sentir un poco de sana envidia

"Misao fue lo mejor que pudo pasarle al amargado de Saga- me informó mi amigo con una sonrisa- y espera a que se entere que esos dos pequeños serán los futuros santos de géminis"

"Como sabes eso?"

"El Patriarca me lo dijo, estaba exultante de felicidad y necesitaba decírselo a alguien"

"Como me gustaría a mí poder disfrutar de un amor como ese"- suspiré, viendo como se preparaban para marcharse, Saga ayudaba a su esposa a ponerse de pie con absoluta devoción

"Todo llega a su tiempo"- me recordó Shaka con una sonrisa reconfortante

Las horas pasaron entre charla y charla, extremadamente tranquila, ninguno de los dos se atrevió a romper en el instante de aquella maravillosa puesta de sol

"Había olvidado la belleza de los atardeceres griegos, más aún en primavera"

"El ocaso es el momento en que los dioses del olimpo bajan a la tierra y escuchan los pedidos de los mortales"- me recordó con cariño- "tal vez deberías pedirle a Eros un poco de ayuda"

"Dudo que pueda hacer algo- me resigné- son las heridas en mi interior a las que les cuesta ser cerradas, sin embargo, cuando realicé el ritual anoche me prometí recuperar mi alegría perdida, lo demás queda en manos del destino"

"Vienes a cenar a casa esta noche? Estoy segura de que podemos ver alguna buena película"- preguntó cambiando radicalmente de tema.

Conocía a Shaka lo suficientemente bien como para saber que algo escondía, él sabía algo de lo cual yo todavía no me había enterado y cierta vocecita interior me decía que tenía que ver con nuestras anteriores encarnaciones que él, habiendo llegado a la iluminación, recordaba a la perfección

"Qué es lo que escondes Siddhartha?"- pregunté en voz baja, pude ver sus ojos abrirse, con expresión cansada, mientras recostaba su cabeza en mi hombro

"No preguntes Sakya- susurró- no preguntes"- el tiempo pasó mientras permanecíamos en silencio, uno junto al otro, las estrellas comenzaron a poblar el cielo

"No puedo ir a comer contigo esta noche"- anuncié por fin, retomando su propuesta- "quedé en salir con Wolfgang"

"Promete que te cuidarás- pidió- sé que es tu amigo, pero ya sabes mi opinión"

"Lo sé- indiqué acariciando su cabeza que aún descansaba en mi hombro- pero lo debo muchas cosas a Wolfgang y nunca se ha portado mal conmigo y si lo hace, sabré como ponerlo en su lugar"

"Más le vale ni intentarlo, o terminaría en el peor de los infiernos"

"No lo dudo"- aseguré con una sonrisa, me gustaba saber que él estaría ahí para cuidarme, como tantas veces antes, en tantas otras vidas, de las cuales solo podía recordar fragmentos por medio de la meditación. A lo largo de los siglos habíamos sido hermanos, primos, amigos, incluso existió un compromiso que jamás se llegó a concretar, cosa que ambos agradecimos. Éramos hermanos, nuestras almas habían sido creadas juntas, gemelas, como aquellos dos pequeños en el interior de Misao, habíamos atravesado la historia encarnando una y otra vez, encontrándonos de mil maneras distintas, pero con el mismo resultado- "Sabes lo que recordé el otro día? –pregunté, me miró sorprendido- recuerdas cuando encarnamos en Roma y papá quería obligarte a entrar al ejercito y a casarme con el general Plinio?"- Shaka estalló en una carcajada

"Segundo Claudio no puede ser considerado un padre- me indicó- pero sí, recuerdo como le dijiste que tu misma preferías enrolarte en el ejercito antes de casarte con ese ... cuales fueron tus palabras...?"

"hijo de gorgona vomitado, porque ni siquiera una de las gorgonas aguantaría a un ser como ese en el vientre"- recordé sonriendo

"Eras cruel en ese entonces"

"No lo niego"- acepté entre risas- "pero aceptemos que el tipo era..."

"Tu descripción de hecho no estaba muy alejada de la realidad"- confirmó "Creo que ya es hora de reportarnos"- anunció poniéndose de pie y tendiéndome la mano para ayudarme- "Deja que yo me encargue del papeleo y ve a arreglarte para tu cita"

"No es una cita- renegué- es una salida de amigos"

"Sí, como digas"- suspiró alejándose, sonreí ladeando la cabeza antes de encaminarme al recinto

Como siempre Wolfgang era la puntualidad encarnada, 10:28 estuvo parado en la puerta del recinto mientras yo apenas salía de la ducha, mi amigo conocía muy bien mi problema con la puntualidad y a lo largo de los años había pasado de intentar corregirlo a simple y sencillamente resignarse. Pero al parecer, incluso en un lugar con hombres tan extremadamente guapos como el santuario, Wolf no pasaba desapercibido

"El que está afuera es tu compañero?"- preguntó de improviso Shaina entrando en mi cuarto mientras me cambiaba

"Es rubio, alto y de ojos claros?- la chica de Ophiuchus asintió con la cabeza- probablemente"

"Y todos los historiadores son tan absolutamente apetecibles?"

"No, Wolf es de los que está en peligro de extinción"- aseguré sonriendo, mientras acomodaba mi cabello

"No quiero ni imaginar lo que habrán hecho durante tantas horas de 'estudio' en soledad"- comentó con una sonrisa traviesa

"Lamento decepcionarte, pero solo estudiamos"- me miró incrédula y suspiró

"No entiendo que hice mal contigo..."

"El trabajo por un lado, los placeres por otro, aunque no niego que Wolf está a punto"

"Habría que ser ciega para negarlo, de todas formas, ya todos sabemos por quien late ese corazoncito"

"No voy a responder a eso, es tarde y Wolfgang me está esperando"- anuncié poniéndome la máscara antes de salir de mi cuarto, cuando llegué hasta él me miró molesto

"No piensas sacarte esa cosa ni una vez?"- reprochó conduciéndome hasta el auto

"Cuando estemos fuera, imagina que nos cruzamos con alguno de los que están de guardia, o con algunos de los que están de salida¿qué crees que podría ocurrir?"- suspiró sonoramente con resignación mientras me sostenía la puerta

"No termino de entender el por qué de tantas guardias y cuidados ¿ quién querría atacar a la diosa Athena¿Poseidón?"- comentó con sarcasmo tomando el lugar en el volante

"De hecho estuvimos en guerra con Poseidón hace algunos años, afortunadamente estamos en tiempos de paz ahora"- aseguré con calma

"Me estas queriendo decir que hay otros dioses encarnados?"- preguntó incrédulo pisando el acelerador

"Por supuesto que sí Wolfgang, todos los dioses encarnan periódicamente y tienen sus escoltas y no solo los griegos- expliqué - ¿no hablaste con Lautaro y Salomé sobre las entrevistas de hoy cierto?"

"Y a que viene esto?"

"A que ellos lo descubrieron cuando entrevistaban a los dorados, algunos de ellos son intermediarios con distintos santuarios"

"Me estas queriendo decir que aún se llevan a cabo guerras entre los dioses?"- lo miré con ternura, sí, podía ser muy inocente en algunos momentos, como ya estábamos fuera de los límites me quité la máscara

"La última guerra sagrada fue hace siete años, contra Hades- le informé- antes de eso, contra Odín y Poseidón, y también estuvo el problema interno gracias a Ares"- el silencio se instaló en el vehículo, podía sentir la tensión de Wolfgang al conducir

"Participaste en alguna de ellas?"-preguntó con temor en un susurró

"En la de Hades, pero externamente, la princesa tenía un mal presentimiento y convocó a la reserva, cuando llegué, la batalla ya había comenzado y se había trasladado al inframundo, pero en medio del caos que había en el infierno muchos intentaban escapar y los que quedamos en la superficie nos encargamos de controlar la situación, antes que los dorados revivieran, cuando el trabajo estaba terminado, volví a Argentina"

"Es idea mía o dijiste revivieran?"- preguntó aterrorizado mientras estacionaba en una pequeña calle con perfecta vista a El Pireo

"Durante las guerras muchos murieron, era terrible para mí cuando me llegaban las noticias de Shaka, la muerte de Camus, fue algo difícil de digerir, Milo y él sobrevivieron a la batalla del Santuario, pero cuando llegué y me enteré que ambos habían muerto para descender al inframundo..."

"Por qué no me cuentas la historia completa?"- pidió mientras bajábamos del auto y me guiaba a un pequeño restaurante frente al puerto.

El lugar era magnífico, pequeño y acogedor, con un aire íntimo, el encargado nos recibió con una sonrisa y luego de acompañarnos hasta nuestra mesa, se apresuró a tomar nuestra orden, mientras aguardábamos la comida comencé mi relato, podía ver como los ojos de Wolfgang se abrían cada vez más y por centésima vez desde que llegamos al santuario creí que se saldrían de sus cuencas.

"Si cualquier otro me contara esta historia lo enviaría de inmediato al psiquiatra"- me informó apabullado- "pero, de golpe siento que no te conozco Clío, creí que no teníamos secretos y descubrir todo esto es..."

"Lo entiendo, pero ya te expliqué al llegar al santuario que estaba atada de pies y manos"

"Lo sé Galatea, lo sé"- me indicó palmeando mi mano- "pero entiende que se me hace muy difícil asumir que el mito que me fascinó durante años es real, que tú seas parte de ese mito, y que los dioses aún caminan sobre la tierra y siguen manteniendo las mismas disputas que en tiempos de la Iliada"

"Supongo"- acepté suspirando

"Pero de todas formas estamos hablando de trabajo y eso es lo último que queríamos cierto?"- me indicó retomando su sonrisa encantadora- "Dime que es lo que estas leyendo ahora?"- como era usual en nosotros nos concentramos entonces en una larga discusión literaria

Sin ser del todo conscientes el tiempo transcurrió con rapidez, como cada vez que salíamos, fuimos los últimos de retirarnos del pequeño restaurante aquella madrugada, me despedí de Wolf con un rápido beso en la mejilla antes de ingresar al recinto, y dirigirme a la cocina por aun vaso de agua, mientras meditaba como era posible que me la pasara tan bien con Wolfgang y sin embargo no podía sentir más que una gran amistad por él.

Por primera vez había sido consciente de la calidez que desprendían sus ojos al mirarme, o la dulzura con la que solía tratarme solo a mí. Wolfgang era la clase de hombres que consigue que todo un auditorio se voltee a verlo, las mujeres embobadas y los hombres envidiosos, inteligente, y, a pesar de haber cumplido recién los treinta, una de las mayores autoridades mundiales en su especialidad, simpático, divertido, con gustos casi idénticos a los míos, hacía años habíamos descubierto que no solo nos dedicábamos a lo mismo, sino que comíamos la misma comida, y teníamos las mismas costumbres. Sí, podría ser el hombre perfecto para mí; en su lugar, yo no hacía más que seguir enamorada de un maldito témpano de hielo que lo único que tenía en común conmigo era el ser santo de Athena y su afición al chocolate, obviamente, la vida es muy injusta

En ese instante una peliverde pasó frente a mí somnolienta, sin siquiera percibir mi presencia, se encaminó a la heladera, y luego de darle un rápido sorbo al cartón de leche se dispuso a salir

"Por todos los cielos Clío que susto me has dado"- me recriminó enfadada- "Cuanto hace que estas aquí?"- la miré traviesa, ambas sabíamos el regaño que le daría Marin de enterarse de que nuevamente había bebido directamente del cartón

"No vi nada"- indiqué entre risas, mientras la amazona de Ophiuchus refunfuñaba

"No preguntaré que estuviste haciendo para llegar a esta hora- me indicó en un bostezo traviesa- aunque conociéndote deben haber hablado de literatura- la miré sorprendida, vaya que me conocían bien mis amigas- fhe! De todas formas estate preparada, Camus vino a buscarte cerca de las once y June le dijo que te había visto salir con un hombre muy guapo, cuando logré hacerle entender que callara ya era tarde"- la miré con tristeza, ya podía imaginarlo, el siguiente no sería un día fácil

Bien, ya les dejo un nuevo capi, a decir verdad quise contarles un poco más de la relación entre Clío y Shaka, esos dos son muy extraños y que se comprenda bien el significado de su relación es muy importante en el futuro, más que nada para no confundir las cosas. Por otro lado Wolf está como en un país de sueños, pobrecito, me da algo de penita, aún sigue con esos celos mal direccionados, si supiera... de todas formas las cosas van a seguir enredandose en el próximo capi, ya saben que es un pasatiempo, en cuanto a los nombres por los que se llaman Shaka y Clío

Siddhartha: es el nombre del fundador del budismo, buda, por decirlo vulgarmente aunque en realidad buda es un estado, la iluminación, siempre se nombra a Shaka como la 'encarnación de buda' por lo que no me pareció mal que Clio lo llamra por este nombre

Sakya: es un nombre hindú, pero no tengo ni idea de lo que significa, quise hacer relación a que estos dos se llamaban por el nombre de anteriores encarnaciones, supongo que quedó claro

Fuera de eso, ya saben, sean buenitos y dejen reviews, acepto críticas, tomatazos, amenazas y demás, como siempre, las respuestas a los reviews anónimos están en mi blog, que figura como homepage (no lo confundan con la mi web, que aparece abajo) ahora sí los dejo, nos leemos!