Entre fuego y hielo

Capítulo 12 Replanteando situaciones

Wolfgang caminaba por el lugar confundido, todo, absolutamente todo había salido al revez de lo que había planeado, desde el comienzo, y ahora parecía conducirse a un final catastrófico.

Cuando había aceptado aquella investigación no solo lo había hecho por tratarse de uno de sus mitos favoritos, sino que estaba seguro de poder encontrar algo, con lo cual podría impresionar a Clío. Había utilizado todas sus estrategias con la joven historiadora y ninguna había resultado, en los años que llevaban en conocerse no recordaba ninguna relación de la chica, solía tener buenas relaciones con los hombres, pero se mantenía distante, fría, él era el único con el que había demostrado cierto afecto, por lo que se había esperanzado.

Aún recordaba esa tarde, años atrás, cuando la había conocido, se sintió atraído a aquella mesa por el llamativo color de cabello, para encontrar una imagen celestial, una hermosa jovencita que se mordía distraídamente el labio, totalmente sumida en su lectura, disfrutando aquel café. Con una sonrisa se acercó, dispuesto a comenzar con uno de sus pasatiempos favoritos, la conquista.

Wolfgang estaba más que consciente de lo que su apariencia producía en las mujeres; a pesar de su juventud, y por su acomodada situación académica, se había permitido investigar las 'costumbres amatorias' de todo el mundo sin ningún tipo de inconveniente, y no esperaba tenerlos a la hora de agregar a Argentina en su lista; pero se equivocó.

Al tratar con esa jovencita descubrió una inteligencia con la que pocas veces se había encontrado, tras esos ojos verdes había un cerebro en el que se estaban formando grandes cosas, y decididamente el quería estar allí cuando todo ese potencial explotara. Sin dudarlo siquiera, se había ofrecido a ser su tutor, cayendo en su propia trampa. En los años de trabajo compartido, poco a poco se había condenado, enamorándose de aquella mujer de ojos esmeralda, con el sarcasmo en la punta de la lengua y una extraña melancolía en la mirada

Cuando había viajado a Argentina, meses atrás para hablar con ella, se había imaginado durante el trayecto como terminaría todo aquello, descubriría algo realmente increíble sobre aquel mito del que Clío era tan escéptica, dejándola fascinada, de ahí veía muy pocos pasos a mantener una relación estable, y a un salto de la idea de una familia e hijos. Sí, el otrora casanova historiador estaba más que enamorado.

Pero debió prever que las cosas estaban mal cuando en el aeropuerto Clío confesó haber vivido en Grecia, desde allí todo había ido en declive, el descubrir que la pelirroja no solo no era incrédula, sino que formaba parte de la leyenda, y el traslado al santuario había sido el principio del fin

Como investigador se sentía más que satisfecho, no solo comprobó la existencia de aquella orden en el pasado, sino también en el presente. Como hombre aquella había sido la peor idea de su vida. Había arrastrado a la mujer que amaba a un lugar repleto de hombres que habían idiotizado al sector femenino de su equipo, un lugar en el que todos parecían conocerla mejor que él, donde su frialdad parecía una idea del pasado, y de donde por algún motivo ella había intentado alejarse

Había visto el peligro en todas partes menos donde realmente lo había, desconfiando del santo de Virgo y del de Escorpio, pero Clío se lo había dejado hoy muy en claro, era el santo de Acuario su verdadero rival. Y el verdadero motivo por el que ella se había alejado del lugar que consideraba su hogar.

Tenía que conocer aquella historia, debía saber que había ocurrido diez años atrás, para lograr mantenerla a su lado. Clío era su Galatea, y si Pigmalión había logrado sus propósitos, también lo haría él

Se dejó caer entre las rocas de aquel alejado paraje, en silencio, oyendo el canto del viento serpenteando entre las rocas, como una voz grave y profunda, teniendo una sola idea en mente, nadie lo separaría de su Galatea

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Camus miró el pequeño felino en la cesta mientras escribía aquella nota, que el mensajero entregaría en el recinto de amazonas, luego de entregársela, contempló al rubio que permanecía de pie a su lado con expresión cansada

"Shaka estas seguro que..."- volvió a insistir, pero se vio interrumpido

"Sí, Camus ya te lo dije- suspiró con resignación- ella adora los gatos negros, desde hace siglos, antes eran las panteras, pero la 'civilización' fue condenando tenerlas como mascotas y ella los cambió por 'panteras en miniatura'"- le indicó señalando al animalito

"Shaka que demonios estas intentando decirme?"- preguntó visiblemente molesto

"Estoy intentando decirte que Clío y yo tenemos una relación especial desde vidas anteriores- le explicó con calma- pero es muy distinta de lo que al parecer todos creen. Somos hermanos Camus, tal vez no en esta encarnación, pero si en la primera, y nuestras almas son iguales, gemelas, estamos destinados a estar juntos, una y otra vez, vida tras vida volvemos a encontrarnos. Tal vez no lo entiendas pero Clío y yo somos hermanos"

"Hermanos?- repitió el acuariano incrédulo- me estas diciendo que me comporté como un idiota celoso todo este tiempo y ustedes son prácticamente hermanos?"- suspiró molesto al ver al rubio asentir- "Cuando creo que realmente no puedo ser más idiota me sorprendo a mi mismo"

"Si te expliqué la verdad es porque sé que la amas, pero la lastimaste, y al parecer sigues haciéndolo, y comprenderás lo que te ocurrirá si ella sigue sufriendo"

"Envíame al peor de los infiernos, como están las cosas lo tengo bien merecido"- aceptó Camus con gesto cansado

"Créeme que lo haría gustoso, el problema es que ella te ama, y moriría de tristeza si lo hago- le aclaro mientras se encaminaban de regreso al Santuario- es por eso que te ayudaré, ustedes dos deben estar juntos"

"Hay algo que no me dices cierto?"- inquirió el acuariano

"Cierto, pero todo llega a su tiempo Camus"

"Tiempo... ya he esperado demasiado- suspiró- ¿sabes lo que fueron para mí estos diez años, después de lo ocurrido? Mil veces me pregunté como habrían sido las cosas de no haber sido tan estúpido aquella vez. Y cuando regreso... creí estar soñando cuando oí su voz, antes de que abrazara a Milo. ¿tienes idea de lo que es verla a diario y no poder tomarla entre mis brazos y besarla¿o como me acosa entre sueños, en las que imagino hacerla mía?"

"Todo llega a su tiempo- repitió Shaka con calma, tras un momento de silencio, una afectada sonrisa apareció en su rostro- y Camus, no pongas esas ideas en mi cabeza, la imagen de Sakya y tu enredados..."- explicó con cara de asco

"Sakya?"- preguntó confundido

"En la encarnación en la que yo llegué a la iluminación, éramos primos, su nombre era Sakya, y me gusta llamarla así"- aseguró el virginiano con una sonrisa, alzándose de hombros

"Debe ser extraño cierto?"

"Lo es, yo puedo recordar todas nuestras vidas, pero ella, solo algunos fragmentos, aunque es más que el común de la gente, muchas veces tengo que relatarle distintos momentos de nuestras existencias, para que ella los recuerde"

"Han compartido mucho cierto?"- preguntó Camus curioso

"Ocho mil años- le aseguró con una sonrisa ante la perplejidad de su compañero- el miércoles cumpliremos ocho mil años"

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Abrí los ojos sorprendida, el sol comenzaba a ponerse, tiñendo de rojos el cielo, me encontraba en el jardín de Virgo, miré a mi alrededor sorprendida, de seguro me había quedado dormida entre llantos, y conociendo a Shaka, no me habría querido despertar. Suspiré resignada, poniéndome de pie, para despedirme de aquel a quien consideraba mi hermano. Tras no encontrarlo preferí dejarle una nota, antes de dirigirme al recinto

"Menudo espectáculo"- afirmó Marin con una sonrisa a modo de saludo

"Tienes suerte de que la mayoría estuviera concentrado en la ridícula discusión entre Kanon y Afro, por lo que tu escenita me atrevería a decir pasó bastante inadvertida"- informó Shaina con una sonrisa- "aunque más de uno se quedó de piedra al verte salir furiosa, sin motivo aparente"

"Tranquila, les dijimos que estas en uno de los días, hombres como son, al menos en su mayoría, no se atreverán a preguntar mucho más, y en cuanto a las chicas..."

"Todas en el recinto saben lo que pasa- rumié molesta- los regalos de Camus son el chisme de la década"

"Cierto"- aceptó Marin con una sonrisa tendiéndome una taza de chocolate- "A todas nos sorprendió el hecho de que Camus pudiera ser tan romántico, Aioria podría pedirle algunos consejos"

"Si claro, ahora resulta que es el dr. Corazón"- comenté molesta cruzándome de brazos- lo único que hace es meter la pata compulsivamente y después intentar arreglarla"

"Es hombre, siempre meten la pata"- sentenció Shaina con aires eruditos en el instante en que June entraba con una cesta y una sonrisa en el rostro

"Es para ti- me indicó entregándome la cesta- un mensajero acaba de traerlo con esta tarjeta"- concluyó mirándome cómplice

"Mensaje entregado June"- le indiqué con seriedad, viendo su expresión taimada cuando le enseñé la puerta- "últimamente están todas por demás de chismosas"- anuncié molesta abriendo la tarjeta

'Me he comportado como un idiota, espero que puedas perdonarme. Te amo, y desgraciadamente el amor entontece a los hombres. Soy un tonto sin remedio, y no quiero cambiarlo si eso implica dejar de amarte. Y sería un tonto feliz si me amaras una milésima parte de lo que yo a ti'

El mensaje no estaba firmado, pero tampoco lo necesitaba, corrí la tela que cubría la cesta, dispuesta a no dejarme enredar por sus regalos, pero esta vez había sido un golpe bajo, unos inmensos ojos celestes me miraban desde la cesta, la pequeña gatita no parecía tener más de dos meses y un hermoso y sedoso pelaje negro. No pude evitar tomarla en brazos y comenzar a acariciarlas

"Chicas no es adorable?"- pregunté encantada mostrándoselas, mis amigas pusieron los ojos en blanco

"obviamente Camus descubrió que tenés debilidad por esos bichos"- opinó Shaina mientras veía el pequeño collar del animal, de donde pendía una medalla de identificación, el frente estaba totalmente chato, listo para ser grabada, pero no me sorprendía al ver por detrás grabada una orquidea

Mil perdones por la demora y por el capi tan corto (first con una sonrisa enorme) estuve en periodo de examenes y con suerte si dormí durante la semana anterior, pero valió la pena, saqué 10 en los dos examenes :D soy una persona feliz

Ahemmm ahora a lo que interesa, se que es un capi corto, pero quise detenerme un poco en los sentimientos de Wolf, y como intenta solucionar Camus su metida de pata, es uno de esos capis que no son divertidos pero si necesarios. Debo decir que me llevé una buena sorpresa al descubrir que D-Ka había escrito un side story lemmon, y aprovechó a publicarlo cuando sabría que yo no podría leerlo, (tene amigas para eso...) de todas formas es bueno, y me gusto ( a pesar de que en un principio corrió sangre) una vez en frío tuve que aceptar que para ser lo primero que publica esta muy bien, por lo que se los recomiendo a cualquiera que quiera leerlo, es "Cuando el hielo quema". Creo que no queda nada más, disfruten del capi, y los invito a presionar aquel pequeñisimo boton y dejar un siempre bienvenido review. Nos leemos!