Entre fuego y hielo
Capítulo 14: Cacería
"Es un idiota, Dido, un energúmeno sin neurona que se guía por la maldita testosterona, no puede hacer las cosas bien por más de cinco minutos"- le informé a la pequeña gatita que se encontraba recostada sobre mi estómago, ronroneando tranquila- "Y lo peor de todo es que yo amo a ese idiota ¿eso me transforma en más tarada que él?"- pregunté observándola a sus enormes ojos celestes que me contemplaban inocentes- "supongo que esa es una de las cosas que me conviene hablar con Shaka"- suspiré luego de un momento, quitándola de encima mío levantándome de la cama, en la que me había dejado caer momentos antes.
No estaba de humor para internarme en los templos del zodíaco, no tenía el temple para volver a cruzármelo, pero necesitaba a mi hermano; sin dudarlo, me acomodé la máscara, mientras la pequeña Dido me observaba desde la cama
"No hagas desastres mientras esté fuera"- le rogué desde la puerta antes de cerrarla, pero dio un salto llegando rápidamente a mi lado- "quieres venir conmigo?"- pregunté en el instante en que comenzó a frotarse contra mis piernas
"Ese bicho te sigue por todos lados"- indicó una voz molesta, que reconocí de inmediato, puse los ojos en blanco, mientras giraba para verla, Giovanna era una amazona alta, rubia y con todas las aptitudes para ser una perfecta modelo, y a la cual no le sentaba muy bien que otra más que ella se hubiera transformado en el centro de atención del Santuario, apenas nos habíamos conocido el cortocircuito había sido automático. La italiana había entrenado en Zaire, por lo que no habíamos tenido ningún tipo de contacto hasta mi retorno, cuando esto ocurrió, la chica que estaba acostumbrada a llamar la atención con sus coqueteos por un lado por el otro se había visto amenazada por la atención que me brindaban tres de los dorados, los constantes regalos de Camus no habían hecho más que aumentar su odio hacia mí, y todo lo que me rodeaba.
Afortunadamente todo en el santuario tenía su jerarquía y yo estaba bastante encima de ella, una amazona de bronce, por lo que podía permitirme ponerla en su lugar, aunque normalmente prefería ignorarla, pero desgraciadamente para ella aquel no era uno de mis mejores días
"Dido puede hacer lo que guste mientras no moleste a nadie"- le indique con tono pasmosamente frío- "y no lo ha hecho hasta ahora, tu, en cambio, no dejas de fastidiarme por cualquier cosa que se te cruce por la cabeza, y esta es la última que te aguanto, como veras no estoy de humor, al próximo comentario, la próxima insinuación y juro que vas a desear la muerte, rostizaré uno por uno los órganos de tu cuerpo, sin matarte, sufrirás tanto dolor, que las quince agujas de mi maestro serán un juego de niños comparados con tu eterna agonía, porque no tendré la piedad de matarte"- sin más me di la vuelta en dirección a la salida con la pequeña felina siguiéndome
Mientras me encaminaba al templo de Virgo sentí algo de pena por Giovanna, había pagado con ella mi mal humor, aunque venía buscando uno de mis estallidos desde bastante tiempo atrás. Suspiré tomando a Dido entre mis brazos, antes de internarme en el templo de Aries, donde me encontré a Kiki, rumiando contra su maestro, no pude evitar menear la cabeza antes de continuar mi camino, mi sorpresa la encontré antes de entrar a Géminis, Saga se encontraba sentado en una alta roca, con Misao sentada entre sus piernas, y se administraban distintos mimos, mientras señalaban las distintas constelaciones que comenzaban a aparecer, sonreí enternecida, continuando mi camino, para encontrarme con aquel conocido rubio totalmente concentrado, leyendo aquel diario, con gesto nostálgico, estaba sentado sobre unos almohadones sobre la alfombra de su amplia estancia, lo abracé por detrás tomándolo por sorpresa, apoyando mi cabeza sobre su hombro
"Aún sigues leyéndolo?"- pregunté divertida, sabiendo la respuesta
"Es el mejor regalo que me haz hecho en todas mis vidas Sakya- me indicó con una sonrisa que pocos podrían imaginar, y que afortunadamente yo estaba acostumbrada a ver- es increíble, pero creo que están todos, no tengo idea de cómo lo hiciste pero..."
"Ellos llegaron hasta mí, no los busqué- aclaré acariciando el lomo de aquel libro- en viejas librerías, mercados callejeros, excavaciones arqueológicas, todos llegaron hasta mí, al principio no sabía porqué, sentía que tenía que tenerlos, y hacía todo lo posible, no recuerdo todo lo que dicen, muchos ni siquiera puedo leerlos, yo no guardo todos mis recuerdos como tu"- El dorado sonrió cerrando el libro, y separándose de mis brazos, para girarse a observarme
"Y doy gracias a Athena y Mnemósine de que no lo hagas, o créeme que estarías más que histérica"- susurró con suavidad, acariciando a la gatita que se había colocado entre sus piernas
"Que me ocultas Siddhartha?"- pregunté con preocupación, conociendo aquella tiste expresión en su rostro
"Lo sabrás a su tiempo Sakya"- me explicó acariciando con suavidad mi cabello – "estaba llegando al final- me indicó con una sonrisa, cambiando de tema- recuerdas cuando nacimos en la Francia de Luis XIV? Y nuestros padres estaban empeñados en casarnos?"
"Aún no recuerdo como nos salvamos de esa- acepté sonriendo de lado- estaban realmente empecinados, incluso habían solicitado al rey su bendición ¿Sabías que Luis te quería como su consejero e incluso teníamos estancias preparadas en Versalles para trasladarnos en cuanto nos casaran?"
"No pueden haber llegado tan lejos"- exclamó indignado- "Nunca me lo dijiste"- me encogí de hombros
"Supongo que estaba más preocupada por encontrar la forma de librarnos del compromiso que de contarte los planes de nuestras familias"- le indiqué- "Me cuentas como nos libramos de esa?"- pedí
"No lo leíste el tiempo en que estuvo en tu poder?"- preguntó sorprendido
"Shaka, esos son tus diarios, por mucho que hayamos compartido todas esas vidas, no tengo ningún derecho a leerlos, solo leí lo básico, en los que podía, para saber que eran tuyos, nada más"
"Eres adorable- me indicó poniéndose de pié, besando mi cabello- prepararé algo de cenar y te lo recuerdo¿Te parece?"- asentí, mientras dejaba el grueso tomo sobre una mesa
Shaka se había dedicado a escribir en todas sus vidas un diario, primero en papiros, luego pergaminos, y en los últimos siglos en cuadernos, que de una forma u otra habían llegado a mí en esta vida, al tocarlos, una extraña energía recorría mi cuerpo y de alguna extraña manera sabía que aquello pertenecía a mi hermano, por lo que intentaba por todos los medios de conservarlo, finalmente le había pedido a un amigo que los encuadernara a todos juntos en aquel magnífico e inmenso libro forrado en cuero repujado con el signo del nirvana grabado en dorado, no estaba completo, y algunos, especialmente los papiros eran reproducciones que quien sabe como se habían conservado, las hojas eran de distintos tamaños y materiales, por lo que era un volumen por demás de curioso, que cuando había logrado algo que nunca recordaba hubiera ocurrido en varias vidas, al entregárselo, había visto llorar a Shaka por primera vez en siglos, mudo del asombro, me había abrazado como si estuviera a punto de esfumarme de entre sus brazos. Desde entonces, poco menos de un mes atrás, el santo de Virgo leía aquel libro en cada uno de sus momentos libres.
Me acerqué a la cocina, donde me encontré al dorado contemplando las alacenas dudoso
"Curry de papas y arvejas?"- preguntó sonriendo, asentí comenzando a buscar lo necesario para ayudarlo con la sencilla preparación, comencé a dedicarme a las verduras, mientras él lo hacía con las especias y el arroz – " Recuerdas cuando tu madre y la mía decidieron comprar las telas venecianas para nuestros trajes de boda?- lo miré confundida, en el instante en que ciertos recuerdos regresaban a mi mente, asentí- bien, ellas estaban tan concentradas planeando la boda, y nuestros padres demasiado ocupados sacando cálculos sobre cuanto iba a redituarles nuestra boda, cuando se enteraron de una catastrófoca noticia, sus adorables hijos eran unos herejes, devotos de una diosa pagana, entrenados por su monstruoso tutor"- me indicó con una sonrisa
"Lo recuerdo!- exclamé entre risas- cuando se enteraron que nuestras vacaciones en Grecia no habían sido más que para reclamar las armaduras nos desheredaron, fue muy divertido, aún recuerdo la vena palpitante de Jacques, cuando lo descubrió, y Charlotte se desmayó de la impresión!"
"Tus padres eran muy divertidos, los míos optaron por medios más violentos, Ignace, me retó a duelo- recordó meneando la cabeza- el pobre terminó muy mal, después de eso nos trasladamos al Santuario, y continuamos aquí nuestras vidas"
"Cierto- afirmé- pero ahora que lo pienso... no recuerdo a ningún santo de Acuario"
"Sabes que ellos prefieren mantenerse en Siberia, y en cuanto al acuariano que realmente te interesa, tu y él muy pocas veces coincidieron en el mismo periodo, hubo otros santos de Acuario, aunque nunca tuviste mucho contacto con ellos"
"Recuerdas algún momento en que Camus y yo estuviéramos juntos?"- inquirí curiosa
"No puedo responderte eso pequeña, mejor preocúpate por arreglar con él las cosas en esta vida, o tendrás que esperar quien sabe cuantos años"
"Eso significa que sí, pero que yo debo recordarlo"- suspiré con resignación tendiéndole las verduras listas, para que las introdujera en el agua hirviendo- "Porque con las idioteces que hace..."
"Qué fue esta vez?"- preguntó con una sonrisa de lado, para escuchar pacientemente la metida de patas de su compañero de armas
"Es demasiado, lo único que hizo bien fue regalarme a Dido- le indiqué una vez sentados en la mesa, mientras disfrutábamos de la comida- y estoy segura de que tu tuviste algo que ver en eso"- Shaka se enrojeció de golpe, volteándose a mirar a la gatita, sobre uno de sus almohadones
"Yo... Clío como crees que..."
"No sabes mentir Shaka"- le recordé con tono cansado, meneando la cabeza
"Y él no sabe la forma correcta de demostrar sus sentimientos- suspiró con tono cansado- por que no dejan de ser los dos tan cabezas duras y nos facilitan un poco las cosas al resto?"
"No pido mucho, lo único que quiero es que me demuestre que cambió, quiero que me conquiste ¿qué tan difícil puede ser? Claro si tenemos en cuenta sus berrinches y arranques de celos, parece que lo único que quiere es que lo mande a volar"
"Camus puede ser el santo más frío del Santuario, siempre y cuando no estés tu de por medio, siendo así, pierde todo su raciocinio"
"Por Athena, Shaka, estamos hablando del mismo hombre al que no se le movió un pelo cuando le dije que lo amaba, y se encargó de dejarme el corazón en pedacitos, a pesar de supuestamente corresponderme!"- exclamé mientras tomaba entre mis manos la pequeña taza de te de jazmín que el dorado me tendía
"Sí, estamos hablando del mismo hombre que produjo que nevara durante un mes seguido después de que te marchaste, aunque claro nunca lo admitió en voz alta; incluso varios años después con la sola mención de tu nombre la temperatura bajaba unos cuantos grados, el mismo hombre que desde que llegaste no hizo más que deshacerse en atenciones intentando llamar tu atención, y el mismo que está desesperado porque ya no sabe como hacer para conquistarte- exclamó con tono seco- a decir verdad Clío está haciendo mucho más de lo que se podría esperar de él, no le pidas peras al olmo, no digo que sus celos estén bien, pero entiendo la frustración que debe sentir, siendo que las cosas no van ni para atrás ni para adelante, Camus no es un romántico, es un hombre que demuestra con actos, no palabras, y nunca se caracterizó por la paciencia"
"Me estas diciendo que después de todo lo que hizo debo ir a arrojarme a sus brazos como si nada?"-pregunté furiosa
"No, te estoy diciendo, que por muy mal que haga las cosas, ambos se aman, y que a pesar de meter la pata, él esta haciendo todo lo posible por volver a conquistarte, aunque no sepa como hacerlo"
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Camus bajaba las escaleras con la cabeza gacha, mientras a su lado Milo no dejaba de regañarlo por la metida de pata de la tarde anterior, el escorpiano se había invitado a desayunar a su casa y no había encontrado para nada gracioso lo ocurrido, llevaba cerca de hora y media sermoneándolo y no parecía estar dispuesto a detenerse
"Esperemos que Shaka pueda darnos alguna idea de cómo arreglarlo"- le indicó finalmente, abriendo la puerta del sector residencial de Virgo, para encontrarse con una sorpresa
Shaka se encontraba dormido plácidamente en el suelo sobre una de las alfombras, al igual que Clío, a su lado, quien tenía a la pequeña gatita sobre su estomago que los observaba sorpresa, al reconocer al los visitantes, la pequeña se acercó a Camus buscando que la acaricien, el acuariano la tomó en brazos, para volver su atención a los durmientes, los lacios cabellos de ambos se sobreponían, mezclándose en un abanico, rojo y dorado, contrastando a la perfección
"Supongo que lo mejor será regresar luego"- suspiró encaminándose a la puerta
"Quien sabe hasta que hora se habrán quedado cuchicheando"- aceptó el escorpión con una sonrisa- "pero el tema de conversación debe estar más que claro"- se burló
Camus salió pensativo, después de dejar nuevamente al felino en el suelo, envidiaba a Shaka¿cuánto no deseaba él tal proximidad con la amazona¿Por qué tenía que ser tan condenadamente celoso como para no poder contenerse?. Cuando Milo le había explicado la conversación con Misao el día anterior había deseado darse la cabeza contra la pared, y así lo hubiera hecho de no ser por el caso de que estaba seguro de que su cabeza era bastante más dura que cualquier pared del recinto
De todas formas Clío lo amaba ¿no? Bien, se habían acabado las sutilezas, no más poemas ni flores, debía demostrarle a su terca amazona, que su lugar era junto a él, y no otro, haría que recordara quien era Camus de Acuario, que temblara ante cada uno de sus roces, como antaño, que se pusiera nerviosa con solo una de sus miradas, y ya sabía como hacerlo. Sin más se continuó ignorando a Milo, mientras evaluaba sus nuevos planes de cacería.
Y afortunadamente su presa no se hizo esperar, la vio bajar apresurada las escaleras, en el instante en que Milo se detenía a conversar con Aldebarán, intentando pasar desapercibido, salió de la casa, y haciendo gala de unos reflejos y velocidad de los que solo un dorado puede presumir, la tomó de uno de los brazos ni bien la chica puso un pie fuera de la segunda casa. En un rápido movimiento la atrajo hasta su cuerpo, y se sorprendió al descubrir lo bien que encajaba en el, sin darle tiempo a reaccionar siquiera se acercó al oído de la amazona, hasta rozarlo con sus labios, mientras intentaba ignorar el dulce perfume de su cabello
"Buenos días ma petite- susurró con suavidad antes de juguetear con el lóbulo de la oreja y comenzar a descender dando pequeños besos en el dorado cuello, no pudo evitar sonreír, al sentirla temblar- te dije que este traje que queda endemoniadamente bien?- ronroneó al llegar al la clavícula- eres deliciosa"- le aseguró volviendo a acariciar su oreja con los labios, antes de soltarla y dirigirse escaleras abajo hacia el coliseo.
Suspiró con intentando controlar sus labios, se suponía que debía ser el santo frío sin expresión, pero de alguna forma estaba más que seguro de no poder quitar esa traviesa sonrisa de su rostro. Se obligó a pensar en cierto historiador, pero la mueca no hizo más que ensancharse, de todas formas sabía que debía de andar con cuidado, la había tomado por sorpresa, eso ocurría una vez, no dos, para su próximo encuentro la amazona tendría todas sus defensas en alto y ese era un reto que estaba más que entusiasmado por enfrentar
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Sentí la piel ardiendo en aquellos lugares en los que sus labios apenas se habían posado, confundida, lo vi alejarse con aires despreocupado en dirección a la casa de Aries, y lo maldije y me maldije interiormente por no haber reaccionado a tiempo, a pesar de no estar del todo convencida de que fuera cierto. Y es que una parte de mí deseaba en lo más profundo de su corazón que todo fuera un sueño y que Shaka me despertara sonriendo.
Dido, enredándose entre mis piernas, me confirmó que era real y le di mis recuerdos a la mitad de la parentela divina de nuestra princesa, por como me había comportado. Aquellos fuertes brazos se habían cerrado a mi alrededor como un grillete, me sentí morir cuando su boca tocó mi cuello, su voz, profunda y sensual había mareado mis sentidos, dejándome totalmente a su merced
Volví a maldecir mentalmente tomando a la gatita en mis brazos, aún después de diez años Camus era capaz de dejarme como una tonta colegiala y acababa de demostrarme que lo sabía, intentando quitarme aquella idea de la cabeza me apresuré en dirección al recinto de amazonas, necesitaba una ducha, antes de reunirme con el equipo de investigación para la reunión de informe semanal. No me apetecía pasar por acuario, no me veía con la fuerza para hacerlo, con un poco de suerte conseguiría que Mu me teletransportara hasta allá, y a la vuelta siempre podía convencer a Wolfgang de aún teníamos una salida pendiente. Mi objetivo era claro, debía evitar a toda costa al santo de acuario, no estaba segura de poder ser totalmente conciente de mis actos si él volvía aproximarse tanto a mi cuerpo
E increíblemente las cosas me estaban saliendo bien, o al menos así lo creí hasta el almuerzo, cuando Wolfgang me indicó que no podríamos almorzar juntos a causa de no se que reunión con unos cuantos funcionarios del gobierno griego, perdiendo la cuenta de la cantidad de veces que había maldecido en ese día, me dispuse a regresar al recinto, antes dedicarme a entrenar liviano, pues tenía guardia nocturna. Pero obviamente mis planificaciones se fueron al trasto cuando nuevamente me sentí arrastrada por aquellos fuertes brazos, que en un segundo me apresaron entre la pared del Recinto Principal y ese atlético cuerpo
"Tu tiempo se esta acabando petite"- susurró sensualmente, quitando la máscara de mi rostro, antes de que una exclamación pudiera salir de mis labios, mi boca se vio invadida por los suyos, abrí los ojos sorprendida, intentando zafarme, del cuerpo que me aprisionaba, sin posibilidad alguna de escapar, me descubrí inconscientemente respondiendo aquel beso, tan dulce y apasionado que me pareció imposible que aquel fuera el Señor de los Hielos- fui un estúpido al esperar esto durante diez años- susurró finalmente sobre mis labios, y fue entonces que noté tenía los ojos cerrados, a tientas buscó mis manos, para depositar en ella la máscara- y no estoy dispuesto a esperar mucho más, la próxima vez no creo tener el autocontrol como para mantener los ojos cerrados- aseguró girándose a darme la espalda- y entonces tu y yo sabemos lo que ocurrirá, quieras o no te obligaré a cumplir la ley de las amazonas, me muestres tu rostro voluntariamente o no, el resultado será el mismo"- concluyó escapando nuevamente escaleras abajo mientras yo intentaba encajar en mi mente lo que había ocurrido
Mil, dos mil, tres mil disculpas de mi parte, se que me tardé mucho, pero estoy en periodo de examenes en la facu, y me paso el día estudiando, con decir que este capi nació en mi cuadernillo, mientras esperaba entrar a rendir Pedagogía, de todas formas, hay bastantes cosas interesantes como para dejarlas contentas ¿cierto?, ni hablar, espero que disfruten el capi y puedan dejarme unos bonitos reviews, con todas las amenazas que gusten, nos leemos!
