Titulo: Darkness
Autor: eminahinata
Fandom: Hawaii Five-0
Palabras: 3,557
Pareja: OMC/Daniel Williams (no consentido), Rachel Edwards/Daniel Williams, Steve McGarrett/Daniel Williams
Advertencia: Slash, Personajes Originales, ligero crossover, un poco AU, mención de abuso sexual y psicológico, suicidio e intento de suicidio. Angts.
Universo: Serie Memorias de Jersey, pero en un Universo Paralelo a esté.
Disclaimer: Hawaii Five-0 y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de K/O Paper Products y 101st Street Television en asociación con CBS Productions. Este fic se hace sin fines de lucrar, ¿vale? Si fueran míos, Danno y Steve estarían juntos desde hace mucho tiempo de forma definida y no sólo por el condenado y maravilloso subtexto. ¿Qué? ¡Se vale soñar!
Resumen: La oscuridad ha rodeado la vida de Daniel Williams por mucho tiempo. Y todo por un pasado tormentoso. ¿Qué descubriste, Lori? AU. Slash.
Notas de Autor: ¡Hola! Bueno, aquí está la penúltima parte de esta historia. Estoy pensando en hacer un epilogo más romántico, pero veremos, ¿ne? Así que esta parte fue un poco más tardada y está situada desde diferentes puntos de vista. Saben que sus comentarios son siempre bienvenidos y sin más que agregar, ¡a leer!
.
Darkness
Parte 3
By: eminahinata
.
Steve McGarrett estaba frustrado. Bastante, para ser sinceros. Cada vez que daba un paso hacia delante, Danny parecía dar tres pasos hacia atrás. Huyendo de él. ¡Y era tan frustrante! No entendía porque de dicho comportamiento. Él creía que estaban en la misma página, que sus sentimientos eran correspondidos, que las señales que había captado le daban el paso libre.
Pero al parecer no lo era.
Una de las señales que le dio más esperanzas fue cuando habían escalado y luego con el corazón dibujado que el rubio hizo en el aire, señalándolo a él. En ese momento el aire que llevaba en sus pulmones se escapo en segundos y sintió que podía bailar todo el día de la alegría. Pero el caso lo complico y no hubo momento para poder hablarlo. Luego sucedió lo del asesinato de la gobernadora y en ese momento ya no importaba, no cuando creía que el rubio había hecho su elección, eligiendo a Rachel antes que a él. Pero no sucedió. Danny dejo ir a su hija y ex esposa para quedarse y demostrar su inocencia.
Él, en verdad, creía que estaban en la misma página. Que era cuestión de tiempo para que el momento se diera y que al fin podría estar al lado de la persona de la cual se enamoro con gran locura.
Y hoy, cuando se encontraban comiendo algo sentados en el comedor de la sede, se acerco un poco, invadiendo apenas el espacio personal del rubio, con la clara intención de hacer su movimiento. Sintió como su compañero se tensó y él lo atribuyo al nerviosismo y eso lo hizo feliz, pero al final Danny tan sólo le sonrío un poco y alejarse sutilmente, haciendo más grande el espacio, antes de salir del comedor con una escusa. Chin y Kono entraron en ese momento, viendo la escena y arqueando una ceja en cuestión. Él se había encogido de hombros y dejarlo ser.
Ese día su corazón volvió a romperse por el rechazo del rubio.
Él, en verdad, creía que sus sentimientos eran correspondidos.
¿Qué estaba haciendo mal?
Los sentimientos de Steve eran correspondidos. Con la misma pasión, cabe señalar.
Pero Danny tenía miedo.
Demasiado miedo para poder decirlo.
El 5-0 fue llamado a eso de las once de la mañana, preguntando específicamente por el Det. Williams. Todos habían parecido muy confundidos y pronto se dirigieron a la dirección que el capitán de HPD les entrego. Al llegar encontraron una escena bastante peculiar:
Un hombre no más de treinta años se encontraba de pie a la orilla de un edificio de tres pisos, sosteniendo un arma y una expresión de completa angustia en su rostro.
Danny pronto había entendido y, ante las miradas sorprendidas de sus compañeros, se despojo de su arma y chaleco y camino hasta el interior del edificio, dejando con la palabra en la boca al comandante. Unos minutos más tarde, en donde varios oficiales hicieron todo lo posible para que Steve no saliera tras su pareja, el detective rubio apareció al lado del hombre armada, al parecer hablándole con bastante paciencia. Unos minutos más tarde el hombre dejo caer el arma en la azotea, sentándose en la orilla y al mismo tiempo Danny se acercaba, sentándose junto a él y consolándolo mientras lloraba.
−Es bastante bueno –dijo una voz tras el 5-0, quienes no despegaban la vista de la espalda de su amigo−. No me extraña, el Det. Williams tiene un entrenamiento especial para este tipo de casos –Sargento Duke Lukela apareció en su campo de visión, haciendo que ellos voltearan a verlo.
−Es por eso que nos han llamado –señalo Steve, un poco sorprendido por la información que se le daba. Lukela asintió.
−Así es –sonrió un poco−. El pobre hombre de ahí hace poco perdió a su esposa y a su hijo recién nacido en un asalto. Entro en crisis y su hermana lo reporto como desaparecido. Lo hemos encontrado y no podíamos acercarnos en ese estado –volteo hacia donde Danny ayudaba al hombre a bajar de la orilla y comenzaban a bajar de la azotea. Sonrió−. No sabíamos que hacer y entonces el Capitán no dijo que llamáramos al Det. Williams, ya que es graduado de psicología y todo eso y que ya tenía experiencia en este tipo de casos –se encogió de hombros.
El resto de 5-0 parpadearon sorprendidos.
−No lo sabían –declaró con una risa el Sargento, antes de negar y dar media vuelta para caminar hasta la ambulancia, en donde Danny y el hombre se encontraban−. Me pregunto qué otras cosas no saben de él –fue lo último que escucharon cuando este se alejo.
Buena pregunta, pensó Chin.
Más tarde, cuando hubieron regresado a la sede, las preguntas cayeron rápidamente.
−¿Qué? –pregunto realmente confundido el rubio, viendo a sus tres compañeros−. Como no lo saben, ¡si está en mi curriculum! –exclamó, moviendo sus manos al ritmo de su perorata.
Kono y Chin voltearon a ver a Steve.
−Bueno, hehehe –se rasco la parte trasera de su cabeza. Danny suspiro.
−¿En serio? –se cruzo de brazos, colocando una expresión divertida en su rostro.
−Eso no es bueno, brah –negó con la cabeza Kono antes de regresar al rubio−. Pero al menos debiste decirnos –hizo puchero, cosa que hizo sonreír a los tres hombres en la habitación.
−En realidad, no creí que fuera importante –se encogió de hombros el detective, una sonrisa tímida en sus facciones.
−¡Claro que es importante! –casi grito la morena, sus ojos muy brillantes−. ¡Eso significa que eres un doctor! Uh-uh, Dr. Williams… suena bien –sonrió causando la risa en el lugar.
−Sí, sí, bueno… −volvió a encogerse de hombros−. No es la gran cosa, tampoco. Cualquiera con la suficiente dedicación y optimismo puede sacar una carrera y un doctorado. ¿Y qué tanto te sorprende? ¡Steve también tiene un título universitario! –puso una expresión pensativa−. Pero no le ha servido, porque, oh, es un neardenthal después de todo −.
−¡Oye! –exclamo con fingida ofensa, causando más risas.
−No se ustedes, ¡pero yo me muero de hambre! –aplaudió Danny−. Iré por algo de comer. ¿Alguien quiere algo? –pregunto mientras daba media vuelta y comenzaba a caminar a la puerta.
−¡Espera, Danny, te acompaño! –corrió tras él Kono, una mirada llena de curiosidad en su hermoso rostro−. Entonces, ¿de qué es tu doctorado? −.
−Trastornos de personalidades múltiples y síndromes clínicos… −.
−¡Wow! −.
Steve y Chin los vieron desparecer antes de voltearse a ver con una ceja arqueada y sonreír un momento más tarde. Las próximas horas tendrían a una parlanchina Kono tras el rubio y, maldita sea, ¡sería tan divertido!
Joe White rió con júbilo, burlándose de la mirada resignada del que consideraba un hijo.
−Bueno, bueno. Si te pones a pensar: tiene mucho sentido –dijo, señalando su punto con un movimiento en la mano que sostenía la botella de cerveza.
−Sí, si –suspiro−. Sólo hubiera deseado que Danny me lo digiera… −frunció el seño. Joe dejo caer su sonrisa.
−Pero eso no es lo que te tiene así, ¿verdad? –dijo serio. Steve volvió a suspirar.
−No, no es eso –carraspeo, dirigiendo por un momento su vista a la botella antes de levantar su vista y recorrer con ella el pequeño bar en donde se encontraban−. Danny… él… −negó con la cabeza−. No sé. Cada que doy un paso… −
−Él se aleja otros tres –bebió de su botella−. Si, lo he visto –Steve lo vio con una ceja arqueada−. ¿Qué? Que sea viejo no significa que sea ciego –ambos rieron, cayendo en un agradable silencio por unos minutos.
−Ya no se qué hacer –susurro en un tono que hizo que Joe casi escupiera lo que tenía en la boca. Nunca había esperado escuchar ese tono tan derrotado en alguien como Steve y las palabras que alguna vez escucho de su ex esposa llegaron a su mente:
Si el amor no te hace miserable, entonces no es amor.
Sonrió ante el recuerdo, negando con la cabeza y dando otro sorbo de su botella.
−Tal vez… tal vez tiene miedo –dijo suavemente. Steve lo vio a la cara−. No para todos en fácil, deberías saberlo. Puede ser que Danny no tenga experiencia en ese tipo de campo y al no saber que esperar se asuste –dijo. Segundos después Steve rio.
−Vaya, suenas como un psicólogo –dijo en burla. Joe sonrió−. Creo que tienes razón –susurro.
−A todo esto, ¿sabes con cuantas mujeres a salido Danny? Por lo que puedo ver no es del tipo que anda viendo cualquier falda que se mueva por allí y hasta donde sé, no ha salido con nadie mientras ha estado aquí –señalo.
−Bueno, hace unos meses salió con la Dr. Amano –frunció de nueva cuenta el seño−. Pero no duraron mucho… Y nunca le he preguntado a Danno sobre ello. No sé, no se me había ocurrido antes –se encogió de un hombro−. ¿Por qué lo preguntas? –.
−Curiosidad –sonrió de medio lado. Pero la verdad es que si tenía esa duda. Había algo, algo oscuro que rodeaba al detective y a sus relaciones interpersonales de esa índole; y habiendo adquirido un cariño paternal por el rubio, quería saber que era lo que atormentaba al detective y de esa forma ayudarlo.
Él quería a Steve y Danny ser felices.
Fueron tres días agotadores y el caso fue devastador para todo el equipo. Especialmente para Danny, quien no dijo nada luego de encerrar a los dos criminales.
El cuerpo de un niño de nueve años fue encontrado en un basurero, su pequeño cuerpo maltratado y violado. En todo ese tiempo el ambiente fue muy pesado y cargado de tanto dolor, incrementándolo al descubrir que los causantes de tan espantosa imagen fueron los padres del niño. ¡Los padres! ¿Cómo pudieron hacerle eso?, pensaron todos en un primer momento.
Danny sabía y pronto lo dijo.
La madre del niño vivía atemorizada por su esposo, quien tenían un problema de distorsión de personalidad, causando altibajos en su humor de forma regular, por lo que la mujer entraba en una especie de shock cuando su esposo golpeaba y violaba al niño. Ella no lo soporto más y asesino a su hijo con la firme convicción de que de esa forma no sufriría más.
Así que ambos fueron acusados de asesinato en primer grado y entregados a las autoridades. Pero lo que dejo sin aire a los 5-0 fue la mirada llena de alivio en el rostro de la madre. Danny sintió tanta lastima y por un momento se pregunto si hubiera hecho lo mismo estando en su lugar…
Hasta el momento no tenía respuesta.
Así que actualmente, luego de dejar a Steve en su casa, se encontraba sentado en el suelo de su baño, inmerso en sus pensamientos, recordando lo que hace mucho se propuso que no lo atormentaría más. Que hace mucho se dijo así mismo que había perdonado y que era ya parte de su pasado. Pero era tan idiota, tan idiota, que dejaba que casos como este lo afectaran de esa forma, pensando que él pudo terminar de niño en algún basurero y, siendo padre ahora, no se imaginaba como sus padres podrían haber seguido con su vida después de eso.
Él estaba vivo, se recordaba cada día. Él estaba vivo, Robert lo dejo así. Lo dejo con una vida que cargar y salir adelante. Robert Collins lo volvió fuerte, pero tan vulnerable. Y gracias a esa vulnerabilidad su vida sentimental era un asco. Una mierda para ser exactos. Tenía tanto miedo de acercarse a otra persona como lo había hecho hace tiempo con Rachel. Él no tenía experiencia en esos temas, porque no hubo alguien más antes de Rachel. Y eso lo frustraba, porque por tal razón no pudo abrirse correctamente con Gabriela y no podía acercarse lo suficiente a Steve.
Steve.
Él lo amaba. En verdad lo amaba, llego a esa realización consigo mismo hace mucho.
Pero una parte de él tenía miedo de Steve. ¡Y era estúpido! ¿Cómo podía tenerle miedo a ese hombre grande y valiente, de brillante sonrisa y de una personalidad tan decidida y atrayente?
Y pensando y pensando en eso cada día llegaba siempre a la misma respuesta: no era Steve en sí, sino en su reacción si supiera lo que había vivido en su adolescencia. ¿Lo vería con pena? ¿Con asco? ¿Le volvería a dirigir la palabra después de eso? ¿Lo alegaría de él? Era eso y más lo que lo asustaba. Y por eso siempre terminaba huyendo.
Se mordió el labio, reprendiéndose a sí mismo por idiota, y miro fijamente el frasco entre sus manos. Los antidepresivos que ha estado consumiendo luego del divorcio y que no ha podido dejar. Rio sin humor. Al final era bueno ser un doctor y poder auto recetarse la medicina.
Se pasó la lengua por su labio inferior y sin ninguna vacilación metió dos pastillas a la boca, bajándolas con saliva, quedándose unos momentos aun en el suelo.
Nadie sabía de esas pastillas.
Y tenía que quedarse de esa forma.
Algo estaba mal con Danny, sabía Chin. Algo en su postura y en su piel más pálida de lo normal lo preocupaba bastante. ¿Qué era lo que tenia de esa forma a su pequeño hermano? ¿Por qué no se los decía? ¡Ellos podrían ayudar! ¿Acaso no les tenía confianza? Medito las palabras del Sargento Lukela.
Era cierto.
Había muchas cosas que no conocían de Danny y él esperaba que algún día el detective pudiera abrirse con ellos. Mientras tanto, seguiría teniendo un ojo en Danny y empezaría a pensar la forma de abordar el tema con Steve.
Algo en su postura y en su piel más pálida de lo normal lo preocupaba bastante.
Él esperaba que no fuera algo serio.
Unas semanas más tarde, Kono se había acercado a lo que fue la oficina de Lori, a buscar unos archivos de un viejo caso, cuando se encontró con esta carpeta en una de las gavetas del escritorio.
Ella la había tomado, curiosa por el contenido, y al leer en la portada Daniel Scott Williams, el seño en su frente se profundizo.
¿Por qué Lori tenía algo como eso en su poder?
Vio el sello de la Policía de Newark en la carpeta. Lo abrió y poco después el archivo cayó sin gran cosa al suelo, esparciendo su contenido por todo el suelo. Entre ellas dos fotografías: una de Danny en su adolescencia y otra de un hombre moreno ya en sus treinta.
Media hora más tarde, Chin y Steve la encontraron sentada en el suelo de la oficina de Lori, sus piernas contra su pecho y su rostro oculto entre sus brazos, amortiguando apenas los sollozos de sus labios.
Chin y Steve entraban a las oficinas del 5-0 hablando cómodamente sobre los accesorios de la motocicleta del mayor y riendo por algún viejo recuerdo del padre del segundo. Todo estaba tranquilo en el lugar y Steve no pudo evitar sonreír al saber que el lugar se encontraba así por la falta de cierto detective rubio que ese día tenía una cita en el médico -Porque, Steve, los mortales tienen que hacer ese tipo de cosas. No cómo tú, Super Seal- y era más que obvio que el lugar se encontrara casi desierto.
Pero lo que no esperaron ambos fue que, al buscar a la más joven del grupo, encontraran a Kono acurrucada en el suelo llorando como si no hubiera mañana, unas hojas esparcidas a sus pies.
−¿Kono? –se acerco Chin, dejando la bolsa con la comida en el escritorio, hasta estar a la altura de la morena− Kono –volvió a llamar, consiguiendo que el rostro sonrojado y manchado de lágrimas de la joven se alzara hasta él.
−Chin –hipo y al instante se lanzo a los brazos de su primo, quien la atrajo más contra su pecho y la abrazo intentado transmitirle seguridad y calma.
−Ya, ya, shh, todo está bien –susurro, acariciando el cabello negro con ternura.
Steve, de pie en el marco de la puerta, frunció en el seño antes de que su vista cayera en la carpeta descuidada en el suelo. ¿Qué hacia una carpeta con el sello de la Policía de Newark en su oficina?
−Danny, Danny, Danny –susurraba la morena, ejerciendo más presión en la camisa del mayor. Chin frunció el seño, antes de voltear sobre su hombro para ver a su jefe.
−Él está en el médico, ¿lo recuerdas? –susurro Chin−. Él está bien –la morena negó con la cabeza.
−No, no –volvió a hipar−. Quiero ver a Danny, por favor, quiero a Danny –sollozo con una voz que rompió los corazones de los dos hombres.
−Vamos, vamos, hay que levantarnos de aquí –dijo, haciendo el ademan de levantarse. Kono se alejo de él con brusquedad, negando con su cabeza.
−¡Quiero a Danny! –grito sorprendiendo a los dos hombros. Kono volvió a acurrucarse en contra la pared, susurrando contra sus brazos.
Steve rápidamente se acerco y comenzó a levantar cada hoja y minutos más tarde él y Chin veía que era lo que tenía tan alterada a la morena, su corazón latiendo contra su caja torácica con gran rapidez.
Y minutos más tarde los dos hombres se encontraban en shock.
¿Cómo…?
Joe White prácticamente había corrido hasta la sede cuando hace menos de veinte minutos hablo con Steve, preocupado por el pequeño sonido de sollozos que supo era de Kono y la voz tensa de su casi hijo. Él había llamado para quedar en comer juntos, pero nunca se espero encontrar tal escena en un grupo como el 5-0.
Desde su posición podía ver que tanto Kono como Chin se encontraban sentados en lo que fue la oficina de Weston, la morena apoyando su cabeza en el hombro de su primo y su cara manchada por las lágrimas, mientras el mayor tenía un brazo protector sobre los hombros de ésta y su vista perdida en algún punto del suelo. Steve fue lo que más le preocupo. Iba y venía en el pequeño espacio de su oficina, con una expresión y postura que aseguraba estaba listo para romper algo o matar a alguien. Eso definitivamente le preocupaba.
¿Dónde estaba Danny?, fue lo primero que cruzo su mente, por lo que decidió caminar hasta la oficina del moreno y preguntar que sucedía cuando lo vio. Una carpeta con un sello de Policía del continente, específicamente de New Jersey. Frunció el seño y se acerco, leyendo en pocos minutos el contenido del archivo.
Ahora entendía.
Oh, ahora entendía el comportamiento de los más jóvenes.
Ahora entendía que era eso oscuro que rodeaba al detective rubio.
−¡Cálmate, Steve! –exigió ya exasperado Joe, un poco sorprendido consigo mismo por alzar la voz.
−¡¿Cómo quieres que me calme, Joe? ¿Cómo? –grito Steve, deteniéndose de golpe y viendo con una expresión salvaje en su rostro. El otro hombre suspiro, dejándose caer en la silla nuevamente. Chin y Kono sentados al otro lado de la mesa, la última más calmada.
−Fue hace más de veinte años, Steve –lo vio con una sonrisa triste−. Has leído el archivo: El tipo esta muerto y Danny está aquí, con ustedes –susurro lo último.
Steve se froto el cabello con brusquedad, sus ojos moviéndose por toda la habitación como si en cualquier momento alguien saltaría de la nada contra ellos, antes de que sus hombros cayeran y un suspiro de frustración se deslizara de sus labios, dejándose caer en la silla tras él.
−Simplemente… no puedo entenderlo –dijo viendo el archivo que descansaba en la mesa frente a él, su mente diciéndole constantemente que era necesario ver a Danny en ese preciso momento.
−Nosotros tampoco, Steve –susurro Chin.
¿Ahora como podría ver a Danny sin que la imagen de su versión más joven lo viera con una expresión carente de vida y recordar todo lo que leyó? ¿Ahora como podría ver a Danny sin que las lágrimas salieran de sus ojos? ¿Ahora como podría ver a Danny sin que su corazón se rompiera en mil pedazos más? ¿Ahora como podría ver a Danny para evitar que todo saliera?
En un pequeño departamento, envuelto en la oscuridad, Danny veía por nueva cuenta el frasco en sus manos. Era ridículo, lo sabía, pero una parte de él no dejaba de doler después de todo este tiempo.
"Danny, ¿Qué haces?", susurro una voz muy parecida a la de Ilyan en su cabeza.
−Ya no puedo más…−dijo a la nada, viendo su reflejo en el espejo del baño.
"¡Claro que sí! Has sobrevivido todo este tiempo, ¡no puedes dejar a Grace!".
−Ella tiene a Rachel y Stan… −dijo más suave−. Su vida sería mejor sin mí en ella… −.
"¡Por supuesto que no! ¡Eres su padre, al que más admira! Por favor, piensa en tus padres, en tus hermanos, en tus amigos… en tu Ohana… en Steve…". Danny sollozo, mordiéndose el labio nuevamente.
−¿Por qué duele tanto ahora? –se dejo deslizar hasta quedar sentado en el suelo−. ¿Por qué me tiene que atormentar ahora? −.
"Porque le tienes miedo a ser feliz", sentencio la voz en su cabeza, "Porque no te das la oportunidad de ser feliz".
Minutos más tarde un pequeño frasco de antidepresivos se dejo caer en el suelo y el silencio fue lo único que habito aquel lugar.
¿Por qué ahora?
¿Por qué?
Continuara...
¿Comentarios? ¡Por favor!
