Nota de Autora: Primero, asegúrense de leer el Prólogo. Segundo, bueno, disfruten. Ahora se comienxa a poner bueno y empieza el Janto. Estoy bastante orgullosa de este capítulo. Espero haber sacado a los personajes bien. Hice lo mejor que pude. Y espero que tambi´en les guste Miranda como nuevo miembro del equipo. estoy haciendo lo mejor puedo para crear un nuevo personaje que permanezca secundario. Y creo que lo estoy consiguiendo. Y espero que ella sea gustable y no como Gwen que a veces queres de verdad pegarle, a pesar de que después de todo este tiempo la termine queriendo. :P Ahora, no los entretengo más.


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Capítulo 1

Choque

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-¿Qué sucede?- le preguntó Gwen a Jack en la Sala de Conferencias-. Miranda intentó explicarme por teléfono pero no se le entendía nada.

Jack le pidió paciencia a la mujer Welsh con la mirada, antes de dirigirse a la chica de 23 años.

-Ahora, contanos bien todo lo que averiguaste. Y asegurate de que todos podamos entender.

-Lo intentaré- sonrió Miranda-. Estaba controlando la Fisura cuando me encontré con esto. Es algo que va fuera del flujo normal de actividad o inactividad de la Fisura.

-¿Osea que la Fisura está a punto de producir algo fuera de lo usual?- preguntó Gwen.

-No- contestó Miranda seria-. Esta no es la Fisura. Esto es algo diferente, algo más grande. Es como si aparte de la Fisura, que es entre espacio y tiempo, existiera una brecha entre realidades distintas.

-¿Y te parece que esta Brecha va a entrar en actividad pronto?- preguntó Jack.

-Supongo que sí- suspiró la física-. Guiándonos a través de la Fisura, que en períodos de inactividad tiene un flujo considerado el standard, que aumenta ligeramente antes de producirse un pico, y lo extrapolamos a lo encontrado en esta Brecha. Dentro de poco va a haber actividad de la Brecha.

-¿Y a cuánto llamas poco?- la cuestionó Jack.

-¿Horas?- contestó Miranda como si estuviera en problemas-. Y eso si tenemos suerte.

-Osea que en unas horas algo de una realidad ajena de la nuestra y de la que no sabemos nada va a venir- dijo Jack en su mejor tono de me-tenés-que-estar-jodiendo.

-O algo de la nuestra ir a la otra. Es imposible saber sin más información si va a ser un pico de actividad positivo o negativo- corrigió Miranda.

-Perfecto. Esto se pone cada vez mejor- exclamó el capitán juntando sus manos en un aplauso sarcástico.

-Ay, Dios, y pensar que yo extrañaba el sentimiento de adrenalina-se quejó Gwen.

-¡Hey, agradezcanme que lo encontré!- se defendió la joven-. Además, conseguí triangular la posición de dónde va a ocurrir.

Jack le regaló una de sus sonrisas Harkness marca registrada.

-Bien hecho- la felicitó-. Muy bien, equipo, prepárense a enfrentar lo desconocido. Gwen, chequea las armas y agarra un poco de tranquilizante para todas las especies, no sabemos que podemos enfrentar. Miranda, toma tu notebook y todo lo que creas necesario, cuando estemos allí quiero que me digas todo lo que puedas acerca de la Brecha.

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TWTWTWTWTWTW

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La plaza dónde la Brecha se iba a abrir estaba sumida en la oscuridad. Los faroles iluminaban poco, tapados por árboles descuidados que los cubrían con sus ramas. La nueva SUV, negra también, apareció por una de las cuadras y se estacionó en un costado de la plaza. De ella bajaron los tres miembros del equipo de Torchwood.

-Miranda, ¿cuánto falta para que se abra la Brecha?- preguntó Jack con su voz de dar órdenes.

-En cualquier momento ya- contestó la chica mirando lo que parecía un reloj de cuero en su muñeca derecha.

-Muy bien, quiero que vigiles la Brecha y que me digas todo lo que puedas- dijo mientras Miranda, siguiendo su orden se dispuso a sacar la notebook de su mochila-. Gwen, vete para allá y mantente alerta con la pistola lista- siguió ordenando mientras le señalaba a la mujer Welsh un rincón de la plaza.

Gwen apenas había dado un par de pasos cuando el sonido de un disparo rompió la tranquilidad de la noche.

-¡Nos disparan!- gritó la mujer, señalando lo obvio.

-¡Todos a cubierto!- gritó Jack sacando la Webley de su funda.

Los tres se escondieron detrás de una gran fuente rota que adornaba la plaza. Los disparos dejaban cráteres en la base de cemento de la fuente. Cada tanto alguno se desviaba y pasaba por encima de ellos o a los costados.

-Parece que no somos los únicos que sabíamos de la Brecha entre realidades- dijo Jack en uno de los momentos en que estaba agachado escondido tras haber intentado dispararle a sus atacantes. Se asomó un par de veces más para realizar algunos disparos, antes de esconderse una vez más y decir-. Alguien más lo estaba esperando.

-¿Pero quién?- preguntó Gwen, quién también se asomaba cada tanto para disparar.

-Esa es la pregunta, o tal vez cómo sería mejor- razonó Jack.

-Tienen que tener tecnología alienígena o tal vez del futuro- argumentó la mujer.

-No creo que lo averigüemos ahora- dijo el capitán antes de seguir disparando.

-Eh, chicos...- sonó la voz de Miranda llamándolos desde abajo.

La chica estaba pistola en mano pero sin usarla, agachada en el piso con la notebook abierta pero sin sacar de la mochila entre sus rodillas y la espalda hacia la fuente. Con la mano libre tecleaba instrucciones que hacían saltar gráficos en la pantalla.

-Esto no les va a gustar- predijo.

-¿Qué cosa?-preguntó Jack dándose vuelta a mirarla.

-La Brecha se está abriendo acá enfrente nuestro- dijo señalando hacia adelante suyo.

-¿Ahora mismo?- preguntó Gwen escandalizada.

-Sí- afirmó Miranda-. Y es negativa, así que si no nos movemos ya vamos a ser llevados.

-Entonces las opciones que nos quedan son salir y ser baleados o quedarnos y ser chupados por una realidad desconocida. Difícil decisión- dijo Jack.

-No creo que tengamos tiempo de decidir- dijo Miranda aprensiva mirando al frente.

Una luz enceguecedora, de un color celeste aparecía enfrente de ellos. Esta fue cobrando tamaño e intensidad hasta que sus destellos envolvieron a los tres. Y de golpe, nada.

-¡Basta, dejen de disparar!- sonó la voz de un hombre de entre el sonido de las balas.

Enseguida fue obedecido y el silencio se apoderó de nuevo de la plaza. Desde detrás de unos arbustos apareció un hombre vestido con bata blanca de laboratorio y con pistola en la mano. Caminó rodeando la fuente, inspeccionándola. Tras comprobar que no quedaba nadie, pateó con furia una piedra que había en el suelo.

-¡Mierda!- maldijo.

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Era bien temprano en la madrugada y el sol ya comenzaba a salir. A pesar de que ya eran de poca utilidad los faroles seguían alumbrando. Los árboles prolijamente recortados entre los faroles, se regocijaban con la luz solar. En el medio de la plaza una gran fuente tiraba chorros de agua transparente al aire. Dicha agua cobró un tinte celeste cuando fue iluminada de golpe por una luz. Unos gritos interrumpieron la calma del amanecer.

-¡Mierda!- se escuchó una voz masculina maldecir en cuanto la luz misteriosa desapareció-. ¿Qué me estoy clavando?

-Mi codo- se quejó desde el piso Gwen.

-Espero que mi notebook no se haya quebrado- dijo Miranda mientras se incorporaba.

-No sea cosa que te preocupes por nuestro bienestar- le recriminó Jack-. No entiendo como te preocupas tanto por una máquina cuando tenés esto- finalizó señalándose a sí mismo.

-La computadora no se repara a sí misma- contestó Miranda.

-¡Hey!- fingió el ofendido Jack.

-Buen punto- argumentó Gwen mientras se sacudía el polvo de la ropa.

-Y eso es lo que pasa cuando tenés a dos mujeres en el grupo que no saben apreciar lo que tienen- dijo con falsa resignación el capitán-. Bien, si ya terminaron creo que sería prudente que nos vayamos de acá y averiguemos que tiene de diferente esta realidad.

-Quizás podamos ir a un bar con Wi-Fi- pidió Miranda-, a juzgar por el ambiente no estamos muy distantes en el tiempo. Debemos averiguar sino debemos evitarnos a nosotros mismos.

-Bien pensado-dijo Jack-. ¿Vienen señoritas?- preguntó ofreciéndoles un brazo a cada una.

-Señora- señaló Gwen pero tomándolo del brazo de todas formas.

Por toda respuesta, Jack le sonrió.

Ninguno de los tres notó mientras se alejaban de la plaza a un hombre con bata blanca de laboratorio salir de detrás de unos arbustos.

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-¿Qué van a tomar?- preguntó la moza.

-Café con leche, un capuchino y un café solo- pidió Jack.

-¿Algo más?

-Eso es todo... por ahora- le dijo Jack con una sonrisa y un guiño a la pobre moza, quién se ruborizó como un tomate.

-¿La contraseña del Wi-Fi?- pidió Miranda.

-Acá tenés- le entregó un papelito la moza antes de retirarse.

-¿No podías hackearlo?- preguntó Jack.

-Bueno, hay que guardar las apariencias- contestó la aludida mientras escribía la contraseña en su máquina.

La joven no volvió a hablar por un largo tiempo ocupada en buscar información en Internet, sólo se detuvo para endulzar su café con leche. Gwen y Jack se entretuvieron charlando entre los dos, hasta que Miranda los interrumpió.

-Tengo buenas y malas noticias.

-¿Las buenas?- preguntó Jack.

-Parte de las buenas es que ya sé en que año estamos. 9 de Enero del 2010. La otra parte, es que al parecer sólo vamos a tener que evitarnos a mí y a mis padres.

-¿Pero entonces dónde estamos nosotros?- preguntó Gwen confundida, aunque ya sospechando algo.

-Buena, esas son las malas- dijo Miranda y puso cara de quien no sabe como decir algo difícil-. Encontré algunas de las diferencias con nuestra realidad. Y... hace seis meses...- la voz de Miranda se desvaneció mientras buscaba como continuar.

Jack hizo la cuentas con rapidez. Hace seis meses, 9 de Julio del 2009.

-En mil años, no vas a recordarme.

-Si, lo voy a hacer. Lo juro, lo voy a hacer.

Ianto.

-¿Qué pasó?- preguntó Jack cortante mirándola con severidad.

Miranda se sintió cohibida ante la mirada de Jack, y decidió soltarlo todo.

-No sé mucho de lo qué pasó realmente más que lo que ustedes me contaron. Pero, al parecer, acá en este universo... - la chica se dio vuelta para mirar a Gwen a los ojos-. Lo siento, Gwen, pero vos acompañaste a Jack a Thame House, y fuiste vos quien... quien murió.

Gwen se quedó callada, impactada con la noticia. Pero antes de que pudiera decir algo, Jack habló.

-¿Qué pasó con Ianto?- preguntó con ansiedad.

-Nada. No encontré nada de él todavía. Me falta buscar más pero es como si nunca hubiera trabajado para Torchwood o hubiera estado cerca o hubiera conocido a alguno de ustedes.

Jack no sabía si sentirse decepcionado, contento, triste o qué. Porque podía ser, tal vez, estuviera vivo. Pero, ¿dónde? ¿Y si no había ningún Ianto Jones en esta realidad?

-¿Y qué averiguaste de mí?

-No encontré nada oficial. Tu... Steven murió acá también. Parece que también hubieras estado viajando por el mundo- hizo una pausa y miró a su jefe a los ojos-. ¿Jack, allá en nuestra realidad, qué día dejaste la Tierra?

-Hoy- contestó con severidad.

Pagaron la cuenta y dejaron el bar sin decir mucho. Todavía conmocionados por las diferencias que habían encontrado con su mundo. Jack tenía mucho que pensar. ¿Qué decía de él esa sensación de alivio por saber que fue Gwen y no Ianto quién murió aquel fatídico día? ¿Y dónde estaría él? Quizás estuviera viviendo la vida normal que debió haber tenido en un principio. ¿Estaría feliz?, se preguntaba Jack. ¿Habría encontrado a alguien a quien amar, a alguien que lo merecía mucho más de lo que lo había hecho una vez?

Y quizás, tan sólo quizás, ¿no sentiría Ianto una ligera sensación de vacío por no haber conocido a su Jack nunca?

Apenas habían caminado una cuadra pero Jack ya estaba perdido lejos en sus pensamientos. Por eso no vio que tenía a alguien enfrente y se lo llevó por delante.

-Perdón- dijo una voz joven con acento Welsh perteneciendo al hombre con quien se había chocado.

El corazón de Jack se detuvo al oír esa voz, y expectante, levantó los ojos para verlo por primera vez.

-¿Ianto?- preguntó con esperanza temerosa.

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