Fandom: Torchwood.
Título: It's been good, yeah? - Capítulo 2 - Normalidad
Rating: PG-13.
Género: Sci-Fi, drama, angst, aventura. ¿Tragedia?
Advertencia: IEn futuros capítulos, mucho angst y sexo. No esperen un final muy feliz.
Pareja; Jack/Ianto.
Resumen: Post Miracle Day. Un no exactamente fic fix-it. Torchwood fue reconstruido, y Jack, Gwen y un nuevo miembro se encuentran atrapados en el medio de una colisión de realidades alternativas, una conspiración y un Ianto que está vivo pero que jamás supo nada de Torchwood.
Nota de Autora: Oh, el Janto está de verdad comenzando ahora. Y el angst también. Pero no se preoucupen, va a haver momentos felices, no muchos, y rodeados de angst pero va a haber. Además en este capítulo puedo explorar a todos los personajes mejor. Incluso un poco de Gwen. Pero bueno, estoy en su mayoría orgullosa de este capítulo. Salvo una parte que no estoy segura de que lo haya conseguido bien, pero estoy orgullosa.
También noté como en los dos primeros capítulos el título se puede aplicar a dos momentos. En el primer, choque puede referirse al choque del equipo con la nueva realidad y el choque de Jack con Ianto. En este segundo capítulo, normalidad puede referirse a una parte muy obvia al final y/o a una parte en el medio que no les voy a decir porque no los quiero spoilear pero espero que la entiendan.
Lean! :)
.
.
Capítulo 2
Normalidad
.
.
.
-¿Disculpa, te conozco?- preguntó Ianto confundido mirando al hombre castaño de ojos azules penetrantes.
Era como si un cuchillo se le hubiera clavado en el corazón, uno bien afilado que cortaba limpiamente. El hecho de que Miranda ya se lo hubiera advertido no contribuía a disminuir el dolor. Acá estaba su Ianto, los mismos ojos, con la misma mirada inocente, profunda y fuerte. El mismo cabello, los mismos labios, incluso su traje parecía ser el mismo.
Pero no lo reconocía.
-No, perdón- dijo Jack intentando ocultar el temblor de su voz-. Te confundí con alguien que conocía. Se llamaba Ianto- agregó tras una pausa manteniendo a las lágrimas que querían escaparse lejos de sus ojos.
Ianto levantó una ceja antes de poner una sonrisa cordial.
-Wow, que casualidad, igual que yo. Bueno, si me disculpan, debo irme- dijo el joven Welsh tras lo cual se marchó hacia el bar.
Jack se quedó observándolo hasta que entró a este. Incluso lo siguió mirando por los ventanales mientras se sentaba y pedía un café.
-¿Jack, estás bien?- preguntó Gwen atenta como siempre.
-Sí- contestó solidificando su mirada-. Ahora hay que planificar nuestro siguiente movimiento- continuó Jack escondiéndose bajo su máscara de capitán -. Miranda, ¿cuándo será el siguiente pico de la Brecha?
-No lo sé, Jack. No puedo predecir cuándo va a haber una más que con unas horas de diferencia- contestó la chica de pelo castaño y ojos miel quien en este momento se odiaba así misma, se había convertido en un pájaro de mal agüero, sólo traía malas noticias-. Y aún así, no nos garantiza que volvamos a nuestra realidad, podemos acabar en cualquiera. Es como la Fisura.
-¿Pero vos no inventaste el Manipulador de Vórtice? ¿No podés hacer algo?- preguntó Gwen casi desesperada, odiaba esta realidad, no sólo porque ella estaba muerta sino por el dolor en los ojos de Jack tras ver a un Ianto que no lo conocía. Aunque ya se le había pasado el enamoramiento que tenía con este, lo amaba igual y odiaba verlo sufrir. Además que acá estaba muerta y eso le daba escalofríos.
-No, Gwen- exclamó Miranda-. El Manipulador de Vórtice no serviría para controlar la Brecha, ya incluso es complicado con la Fisura. Además el mío apenas es un prototipo porque me robaron el bueno y el de Jack está roto en ese sentido. Tal vez- agregó intentando decir aunque sea algo medianamente bueno-, pueda construir algo similar y ayudarnos a regresar pero va a ser difícil. Necesitaría tiempo y un espacio dónde trabajar.
-¿Cuánto te llevaría hacerlo?- preguntó Jack serio.
-Siendo bastante optimista, diría que unas cuántas semanas- contestó Miranda.
-Muy bien, en cuánto consigamos un lugar dónde quedarnos quiero que te pongas a trabajar en eso- ordenó Jack-. Mientras Gwen y yo averiguaremos acerca de esas personas que nos atacaron antes de venir, debemos saber si existen también acá.
-¿Pero cómo vamos a conseguir un lugar?- preguntó Gwen remarcando la falla en el plan.
Jack la miró con cara de pocos amigos antes de hablar.
-Sólo conocemos una persona con... conocimiento local- dijo mirando hacia el bar dónde Ianto todavía estaba tomando su café.
-Jack, no...- suplicó Gwen quien no creía que involucrar a Ianto fuera una buena idea.
-Como un novio mío solía decir todo el tiempo, 'tiempos desesperados requieren medidas desesperadas'- dijo Jack antes de comenzar a caminar hacia el bar, odiándose a sí mismo por ser él quién sacara a Ianto de su normalidad -. Ustedes esperen afuera.
.
Ianto estaba sentado en su mesa de todas las mañanas y tomando el café de todas las mañanas. Pero hoy había algo diferente. Esos ojos azules del hombre que se chocó esa mañana. Habían sido tan intensos, y el modo en que lo miraban, parecían que lo adoraban. El café de ese día estaba demasiado endulzado con esos ojos.
Entonces, lo vio entrar por la puerta del bar. Ianto hace tiempo que se sabía bisexual, sin embargo, por regla general no le atraían mucho los hombres. Había salido con uno hace unos años, pero no le había aparecido nada del otro mundo. Y había sido necesario mucho coqueteo previo antes de que siquiera comenzarlo a verlo atractivo. Jamás le había pasado encontrar tan atrayente a un hombre que de sólo verlo sintiera revoluciones en su estómago que iban directo a su entrepierna.
El desconocido parecía estar buscando a alguien, su mirada seria pero profunda volvió a adquirir aquel dulzor desgarrador cuando se topó con la de Ianto. Caminó directo hacia él y se sentó enfrente suyo.
-Buenos días- lo saludó Ianto sorprendido, quizás estuviera pensando demasiado con la entrepierna, pero con un poco de suerte este adonis hubiera venido a coquetearle.
-Hola, Ianto- le contestó el extraño con su acento norteamericano.
-¿Puedo servirle de alguna manera?- preguntó el hombre Welsh, una línea sugerente pero lo suficientemente normal para evitarle un bochorno si es que estaba equivocado.
-Soy el Capitán Jack Harkness, es un placer conocerte- le sonrió el ya no tan desconocido hombre.
-Soy Jones, Ianto Jones- aclaró.
-Lo sé- sonrió nostálgicamente Jack.
Hubo un silencio durante el cuál Ianto siguió tomando lo que quedaba de su café y Jack se le quedó mirando. De alguna manera extraña no fue incómodo, como si el silencio fuera algo habitual entre los dos. Luego de un rato, el capitán comenzó a moverse incómodo en su asiento como si buscara palabras para decir algo difícil.
-Ianto Jones, hay algo que debes saber.
El susodicho se quedó congelado en su lugar. Un escalofrío le recorrió la espalda.
-Yo no pertenezco acá. Vengo de otra parte, de otro lugar, de...
-¿De Estados Unidos?- preguntó Ianto confundido, porque si era eso era algo obvio por su acento, nada misterioso al respecto.
-De otro universo, de una realidad alternativa.
-¿Qué?- preguntó Ianto con una mezcla de sorpresa y escepticismo.
Jack no se esperaba respuesta diferente, sabía que no le creería de inmediato. Debería presentarle pruebas para eso, pero primero debía decirle que le estaba probando.
-En esta realidad de la que vengo, trabajábamos juntos en una organización encargada de capturar los alienígenas que atraviesan la Fisura. Torchwood, se llama Torchwood. Y la Fisura es bueno, una fisura entre tiempo y espacio. Esto que ves acá- dijo señalando su Manipulador de Vórtice-, es un aparato tecnológico del futuro. Estuvimos trabajando juntos por casi tres años y fuimos... cercanos, me contaste cosas tuyas- dolía no poder decirle la verdadera naturaleza de su relación pero sabía que eso lo alejaría en este momento.
Ianto pasó de una expresión de estás-loco a su estoica máscara.
-Muy bien- dijo mientras se levantaba acomodándose su corbata-, fue un placer pero debo irme a trabajar.
-Espera- le pidió Jack acorde extendía una mano para acentuar su punto-, mirá tu servilleta.
Extendió la tela beige sobre la mesa, apuntó su Manipulador hacia esta, y tocó un par de botones antes de asegurarse de que nadie más les prestaba atención. Un haz azul pasó por sobre la tela impregnando un texto en esta. Cuando la total extensión de la servilleta fue cubierta, se la entregó a un sorprendido Ianto.
-Toma, léela- dijo.
Ianto la tomó con dedos inseguros, y se sentó para leer.
Vida de Ianto Jones:*
-Naciste el 19 de Agosto de 1983.
-Tu madre murió cuando tenías cuatro años.
-Cuando tenías ocho tu papá te empujó tanto para que socializaras con otros chicos que te terminó rompiendo la pierna.
-A los diez mataste el pajarito de tu hermana porque se te cayó limpiador en el bebedero y te olvidaste de cambiarle el agua.
-A los dieciséis uno de tus amigos te reto a que robaras un saco de una tienda. Lo hiciste porque era la primera vez que estabas confundido con lo que sentías respecto a alguien del mismo sexo.
-Te gusta tu café puro, con tres terroncitos de azúcar y una pizca de chocolate para terminar de darle sabor.
-Siempre que terminas de hacer un café te gusta olerlo antes de tomarlo, sentís que el aroma te revitaliza.
-Soles decir a todos que tu papá era un gran sastre cuando en realidad trabajaba en Debenhams.
-Te gustan las cosas antiguas porque recordás que tu mamá te mostraba una foto de tus abuelos jugando de chicos y ella te solía decir que casi se los podía ver reír.
-Cuando eras chico querías ser bibliotecario pero un día tu papá te dijo que esa no era una buena profesión para vos.
-Cuando ibas al Electro con tu papá, él recordaba a tu mamá y era uno de los pocos momentos en que él no parecía enojado ni decepcionado con vos.
*Cualquier error se debe a la diferencia entre realidades.
-Eramos cercanos, ¿no?- preguntó con vos temblorosa Ianto.
Allí escritas había cosas que nunca le había dicho a ningún alma viviente, como su enamoramiento con uno de sus amigos a los dieciséis o su sueño de ser bibliotecario. Ni siquiera su hermana sabía lo del pajarito, todos creyeron que era porque estaba viejo. Esa servilleta poseía secretos y pensamientos íntimos que jamás había contado. Y eso asustaba terriblemente al joven Welsh.
-Lo eramos- suspiró Jack, pero al ver que la expresión de terror seguía en rostro del otro, agregó-. Ianto- dijo tomándole la mano-, créeme, no hay nada que temer.
Cuando la mano de Jack tocó la suya, todos los temores desaparecieron de Ianto. Y extrañamente, Ianto le creyó. Como si pudiera confiarle cualquier cosa a este deslumbrante hombre de penetrantes ojos azules que conoció hace no mucho más de treinta minutos.
.
TWTWTWTWTWTW
.
-Este es un galpón viejo de la empresa- explicó Ianto mientras les abría la puerta-. Acá se guarda ropa con defectos de fábrica o fuera de temporada así que pueden usarla sin problemas.
Ianto trabajaba, irónicamente, en Debenhams, de lo mismo acerca de lo cuál se avergonzaba de admitir acerca de su padre. En Londres, mientras iba de trabajo en trabajo, terminó como asistente en una de las sucursales. Al poco tiempo lo ascendieron a encargado de la caja registradora, y así fue subiendo de puesto por dos años, hasta que a los veintitrés lo transfirieron a Cardiff. Ahora era gerente de todo lo que era Debenhams Cardiff. Aún lo avergonzaba admitir el verdadero empleo de su padre, sobre todo porque ahora había terminado haciendo lo mismo que él. Si bien él a sus veintiséis años ya había llegado más lejos que él.
-Los baños tienen duchas así que podrán bañarse sin problemas- continuó diciendo Ianto-. Llamé al trabajo diciendo que estaba enfermo, así que puedo pasar a buscarle provisiones y otras cosas esenciales.
-Gracias, cariño- dijo Gwen quien debía contenerse por no abrazar a Ianto en cualquier momento.
Ya le habían contado cómo había sido gran parte de su trabajo en Torchwood, aunque sin detalles. Lo suficiente como para satisfacer a Ianto y que no preguntara mucho. Ninguno sabría que decir si les llegaba a preguntar acerca de ese momento.
-¿Cuántas semanas creen que van a necesitar estar acá?- preguntó el joven.
-No sabría decirte- contestó Miranda-. No te puedo dar ningún buen estimativo hasta que no me ponga a trabajar.
-Tomen- dijo entonces Ianto buscando un nuevo tema, y sacando un par de llaves de su gran llavero-, acá tienen las llaves del lugar- y se las entregó a Jack evitando su mirada-. Fíjense que creo que en uno de los cuartos había unos colchones. Yo iré a comprarle comida y eso, volveré en un rato.
Ianto casi no pudo volver a mirar a los ojos al capitán desde que salieron del bar, su mirada era demasiado intensa, demasiado agobiante. Era una mirada que contaba una historia de pasión, una historia que Ianto no estaba seguro de sí quería escuchar. No sabía si podría aguantarlo. Porque a pesar de que Jack intentaba esconderlo, había demasiada admiración en esos ojos, una admiración de la cual él se creía indigno.
.
-¿Estás bien?- preguntó Gwen mientras sacaban uno de los colchones del pequeño cuarto donde estaban guardados.
-No- contestó honestamente Jack.
-¿Querés hablar?- le preguntó preocupada.
-No, Gwen.
A pesar de que la quería mucho lo último que quería era acercarse emocionalmente a ella en este momento.
Gwen, pensó con una sonrisa casi sarcástica en su interior.
Se estaba sintiendo como a la mañana siguiente tras la muerte de Ianto. Con un sentimiento de casi desprecio por la mujer. Ella no tenía la culpa realmente, todo había sido culpa de él como siempre. Pero en momentos como este, le recordaba todas las veces que había menospreciado a Ianto por estar detrás suyo.
Jack había sabido desde un principio que la mujer era un caso imposible. Jamás se pondría en el medio de una pareja. Además de que nunca hubieran funcionado. Para empezar, él no era la clase de hombre para Gwen, ese era alguien como Rhys, alguien que pudiera darle estabilidad. Segundo, que toda la atracción y amor que ella había sentido por él no era más que hacia su figura de héroe. Y de estar juntos, le hubiera pedido que cambiara por ella. Ianto jamás le había pedido eso, siempre lo había aceptado por quien era. Cuántas veces lo había visto coquetear con ella y no había dicho nada.
Y esa era otra puñalada en el corazón.
Le avergonzaba lo rápido que había sido en admitir sus supuestos sentimientos hacia Gwen pero cuanto le habían costado con Ianto. Era que Gwen, al ser una imposible, era terreno seguro pero Ianto... Él siempre supo que podía enamorarse de Ianto, desde aquella vez con el perisodáctilo. Por lo que se resguardó y fue tras Gwen. Puso a Ianto segundo y creyó que era seguro. Pero se enamoró igual. Y aunque lentamente después de la boda de Gwen y finalmente perderla, comenzó a admitir para sí mismo sus sentimientos, jamás se los admitió a Ianto. Se estuvo distrayendo con otras cosas para no entregarse al joven Welsh y tardó demasiado. Se preocupó tanto con la posibilidad de perderlo que no lo disfrutó lo suficiente.
Y Gwen era un recordatorio de esas distracciones, de esa culpa.
Ahora parecía tenerlo de vuelta, pero no era así. Todos esos años vividos juntos no estaban. Experiencias compartidas que no lo eran. Y aún así, seguía siendo su Ianto. A pesar de las experiencias vividas diferentes seguía siendo la misma persona.
Eso estaba desgarrando a Jack por dentro, tener pero no tener.
Juntos, terminaron de llevar los colchones hacia el playón del galpón, el único lugar más o menos habitable. Miranda, bajo órdenes de Jack, ya se había puesto a trabajar. Ella no estaba tan desgarrada como el resto por ver a alguien querido muerto, vivo de vuelta, aunque desconocido. Pero si le dolía el dolor de Jack.
Aunque sospechaba que más que nada era de su lado, consideraba a Jack un amigo y lo quería. Además que también lo veía como una especie de figura paterna. A pesar de que sus dos padres estaban vivos, presentes y se llevaban bien, con ellos no podía compartir esos tres años vividos en el futuro. Para ellos ella seguía teniendo veinte años, y aunque la veían más madura, asumían que era porque hace poco, no mucho antes de haber sido abducida por la Fisura, se había ido a vivir sola. Su contextura juvenil la ayudaban a ocultar los tres años que habían pasado, incluso para el observador descuidado todavía parecía una adolescente de secundaria.
Jack era el único con el cual podía hablar al respecto. Bueno, Gwen también, pero aunque la quería y la consideraba una amiga también, era distinto. Jack la comprendía mientras que Gwen sólo se preocupaba. Y si había algo que Miranda no aguantaba era ver a sus amigos sufriendo, por lo que iba a llegar al fondo de todo esto. Acá había algo más que sólo actividad de la Brecha, estaba segura.
El ruido de la puerta abrirse la distrajo momentaneamente y dio vuelta la cabeza para ver a Ianto entrando con unas cuantas bolsas. Si bien apenas lo conocía ya había empezado a caerle bien. Sin contar que notaba el amor con que Jack lo miraba y el cariño con el que Gwen también lo hacía, y por regla general, eso hacía que ya lo quisiera un poco.
-Traje comida, productos de limpieza e higiene- dijo mientras colocaba las bolsas sobre la mesa-. Y como asumí que deberían pasar largo tiempo despiertos trabajando- añadió mirando especialmente a Mirada encorvada sobre su computadora-, traje una máquina de café- finalizó separando una caja de entre las bolsas.
-No lo hiciste- exclamó Jack mostrando la primera sonrisa genuina desde que vio a Ianto por primera vez.
-Lo hice- contestó el joven con otra sonrisa.
-Ianto Jones, si hay algo que no cambia en todas las realidad, es que siempre sabés que necesito- le sonrió Jack con su sonrisa marca Harkness.
-Ah, una cualidad mía, señor- le contestó Ianto mirándolo a los ojos con picardía.
Ahí estaba de vuelta, el coqueteo. Y cuando probó otra vez el exquisito sabor del café de Ianto, todo pareció normal de vuelta. Exactamente como debería ser.
.
.
.
.
.
.
Apéndice:El Manipulador de Vórtice y Miranda: Bueno, para aclarar cualquier duda estoy escribiendo esto. Cuando Miranda fue arrastrada al siglo 33 y terminó sus estudios en Física, buscó una manera de volver a casa. En su último año en el futuro, inventó la primera versión del Manipulador de Vórtice, un prototipo. Con poderes de hackeo muy básicos. Pero todavía era rústico y no muy seguro de usar, así que inventó una segunda version. Esta segunda version trabajaba en principios ligeramente diferentes, haciendo el viaje por la Fisura más suave. Sin embargo, esta segunda version mejor le fue robada. Más tarde fue actualizada y perfeccionada por varias personas distintas hasta llegar a la 'versión final' y la Agencia de Tiempo fue creada. Y así es como obtenemos el Manipulador de Vórtice de Jack. Sin embargo, el Manipulador de Vórtice de Jack se rompió de alguna manera y no puede vijar más. Si no no hubiera estado esperando un siglo al Doctor. Miranda pudo reparar los detalles finales del prototipo para poder permitirse un viaje en el tiempo. Lo usó para regresar a al Tierra uno días antes de que despareciera. Jack y Gwen la encuentran en ese moemnto por la actividad de la Fisura y se une al equipo de Torchwood. No pudo trabajar más en el Manipulador de Vórtice por la cantidad de tiempo que le llevaba Torchwood, admeás ya no lo necesitaba más. Sólo se lo quedó por sus rústicas (para estándares del siglo 33) capacidad de hackeo.
(Cualquier discrepancia con Doctor Who, por favor, perdonenme, recién me vi el primer capítulo de la serie 1 anoche. Si ese es el caso, avísenme para ajustar la historia)
Nota de Autora: Bueno, primero, espero que les haya gustado este capítulo. No sé si Jack convenciendo a Ianto estuvo bien, esa era la parté díficil pero ahora ya pasó.Ahora viene la parte 'divertida'. Y por divertida quiero decir romántica, triste y sexy. Oh, y más acción también. Si mi sueño de que se convierta en un especial de 2 episodios se va a volver realidad (RTD estás leyendo esto? Por vafor, decí que sí) necesita tener sci-fi también y no solo amor Janto. :P
De alguna manera este episodio es más corto (quería incluir más escenas en el galpón) pero también mas largo (4 páginas!) de lo que esperaba.
Como habrán adivinado la nueva realidad de Ianto no es tan diferente de la original, salvo que en vez de 5 años de Torchwood (Londres y Cardiff) tuvo 5 años más de normalidad. Además, estuvo en un par de relaciones más pero no con Lisa. Por lo tanto, su personalidad es ligeramente más segura que la de en Torchwood. Tuvo más tiempo para recuperarse de los abusos de su padre en el paso, además que sin ninguna experiencia traumática que lo pusiera más detrás de su escudo. Así que, la verdadera personalidad de Ianto que sólo vemos empezar a salir en Torchwood está más afuera. Pero es básicamente la misma persona.
Realmente amé la parte en el galpón porqie me permitió explorar un poco de todos. Lo que tiene ahí es como veo el triángulo amoroso entre Gwen-Jack-Ianto. Como ven no hay un desprotiquero hacia Gwen porque no la odio. De hecho me gusta a veces, auqneu debo confesar de qye hay veces en que me gustaría aplastar su cabeza contra una pared repetidamente.
Un lector me pidió que describiera más a Miranda, y aunque no la describí tanto como esperaba espero que haya sido suficiente. Lo que planeé era describirla más en el galpón, pero esa parte en este capítulo que corta así que no pude poner much de Miranda. Quizás el próximo capítulo tenga mas acerca de su estilo ahora que lo básico de su experiencia fue cubierto.
Bueno, no voy a distraerlos más de que comenten, y espero que sí comenten. :P
