Redención

Disclaimer: Los personajes de Soul Eater no me pertenecen, su creadora es Atsushi Okubo.

Advertencia: El personaje de Yue me pertenece. Está echo solo con el propósito de que sea el Director del hospital.

¡Disfrútenlo!


Capitulo uno: El extraño caso de Chrona Makenshi.

Death the Kid quitó su vista del expediente en sus manos, alzando la vista hacia un joven de cabello blanco y ojos plateados, mirándolo con una ceja arqueada.

-¿Es enserio?

Yue Hazakagua suspiró, ya esperaba que el muchacho reaccionara así. Con su mano tomó el lapicero en su pelo, girándolo varias veces mientras trataba de encontrar un argumento que convenciera al chico de tomar el caso.

-El caso de esta chica es de los más extraño que haya visto, ningún psicólogo experto ha podido resolverlo. – Hizo un breve pausa, antes de continuar –. Al parecer esta chica no quiere cooperar con nadie, y los que han logrado algo, dicen que murmura sobre algo llamado 'Ragnarok'

-¿Y qué tengo que ver yo en todo esto? – Cuestionó Kid con duda.

-Kid, te conozco desde que eras pequeño, y sé que te gustan estos tipos de "reto" y que cuentas con mucha paciencia cuando no te dan tus ataques de 'simetría'

-Te olvidas de algo, Yue. – Recalcó Kid –. Yo no soy Psicólogo, soy un Shinigami.

-¿Y? tómalo como una misión, una de alto riesgo.

-Olvídalo, yo no soy para este tipo de cosas. – Kid se paró de su silla, dejando el expediente en la mesa del peli plateado. Dio la vuelta y se encamino hacia la puerta, dispuesto a irse.

-Kid, éste caso no es uno cualquiera, esta chica sufre de grandes problemas psicológicos. Sino lo haces tú, ¿Quién lo haría?

-¿Tu, tal vez? – Respondió Kid irónico, deteniéndose.

-Si pudiera hacerlo, créeme que lo haría, pero este caso es…– Formó una mueca, tratando de encontrar la palabra adecuada –… Especial. Y no creo que pueda lograr hacerlo.

-¿Y crees que yo sí? – Yue suspiró, rodando los ojos –. Yo no sé nada de estas cosas.

-¡Por favor, Kid! Tú sabes más de lo que aparentas. Tienes una forma peculiar de tratar con las mentes de otros, estoy seguro que podrás hacerlo.

-¿Confías tan ciegamente en mí?

-¿Crees que te lo pediría si no fuera así?

Silencio. Kid lo miró detenidamente, entrecerrando los ojos, tratando de encontrar un rastro de duda en aquellos ojos plateados. Yue, por su parte, solo se cruzó de brazos, alzando una ceja en señal de espera.

El silencio continuó.

-Solo una oportunidad. – Yue rompió el silencio con su vos seria, camuflajeando entre ella una singular propuesta para realizar su objetivo –. Trátala tan siquiera una sola vez, si sigues sin querer aceptar el caso, te dejo por la paz. ¿Qué dices?

Kid lo miró severamente, Yue no era de los que desistían tan fácilmente (y vaya que lo sabía) pero por otro lado, tenía la ligera sospecha de que había una razón oculta para pedirle tal cosa. Pero… ¿Qué?

-Muy bien, Yue. Tú ganas. – Suspiró resignado. Yue sonrió de medio lado.

-Me alegra escuchar eso, Kid. – Asintió –. Ahora acompáñame, te llevaré a verla.

Kid asintió, y junto a Yue, salieron por la puerta de madera.

.

.

El camino por entre los pasillos del Hospital Psiquiátrico era silencioso y algo incómodo. Kid no dejaba de pensar en las razones que debía de tener aquel peli plateado para cederle un caso de una carrera que no conocía.

Si, era verdad que como Shinigami y como talento natural, tenía una manera "extraña" de tratar con las mentes de otros, pero no era precisamente bueno. Si, reconocía que tenía paciencia (y es que teniendo a dos armas como Liz y Patty, se necesitaba mucha en verdad) pero eso era cuando no tenía sus recurrentes ataques de simetría (como lo habían denominado sus amigos) ya que era ciertamente muy recurrentes.

Miró por el rabillo del ojo a Yue, que caminaba en completo silencio a su lado. Suspiró internamente, negarse ante él sería tenerlo insistiéndole hasta que aceptara.

No entendía el motivo que llevó a Yue a escogerlo a él precisamente. Si estuviera en su lugar, elegiría a Maka para el caso, ella era buena en ese tipo de cosas, no solía juzgar a las personas por el físico, y siempre intentaba ayudarles en lo que podía. O tal vez a Tsubaki, ella era dulce, amable y gentil con la gente, tratando de hallarles lo bueno a las personas.

-¿Sucede algo, Kid? – La voz de su compañero lo sacó de sus pensamientos. Yue lo miraba con una ceja arqueada, se había dado cuenta de la insistente mirada hacia su persona. Kid movió ligeramente la cabeza, negando.

-Solo pensaba. – Musitó levemente.

-¿Y tenía algo que ver conmigo?

-¿Qué se sabe de ella? – Yue supo que hablaba de Chrona, y frunció levemente el ceño ante el cambio brusco de la conversación. Sin embargo, no comentó nada, simplemente se limitó a responder.

-Se sabe que fue hallada en una casa vacía y abandonada en las afueras de la cuidad cuando tenía ocho años. Se le encontró con severas marcas de látigos, rasguños, heridas, sangre y cortes en todo su cuerpo. Y el estado mental de la chica fue lo más sorprendente.

-¿Dices que tenía ocho años? – Preguntó incrédulo.

-Sí. Y ya presentaba grandes trastornos mentales.

-¿Qué clase de trastornos? – Preguntó Kid serio.

-Traumas, para ser exactos. – Aclaró Yue –. Estos parecen estar relacionados con la sangre y serpientes, ya que enloquece con solo verlos. En las noches es cuando más problemas tenemos.

-¿Por qué?

-Suele gritar como loca, repitiendo cosas como 'Yo lo maté' y balbuceando cosas referentes a algo llamado 'Ragnarok'.

-¿Ragnarok? – Repitió Kid, enarcando los ojos.

-Sí, nadie sabe a qué se refiere. Intentamos hacerle una serie de preguntas para hacer un diagnóstico de su nivel de trauma, sin embargo lo único que conseguimos fue un 'paso' y la misma frasecita de siempre.

-¿Qué frase?

-Pronto lo sabrás.

Kid entonces cayó en cuenta de que habían llegado al lugar más apartado del hospital. Una parte especial para casos extremos y peligrosos. Caminaron por los oscuros pasillos, diferentes puertas con diversos diseños especiales se alzaban a su vista. El olor a medicina, a humedad y a sangre lo mareaban levemente, haciéndole torcer los labios y arrugar la nariz. Entre más caminaban, la oscuridad se hacía más intensa, negándoles la posibilidad de ver correctamente.

-¿Por qué esta todo tan oscuro? – Preguntó Kid con una mueca.

Yue no respondió, simplemente continuó caminando hasta llegar a una enorme puerta de metal negro, una reja delante de ella con unos grandes barrotes y un guardia de seguridad alto y fornido, con rastas en el cabello y de piel color… ¿Azul?

-Kid, te presento al guardia de Chrona. Sid-san. – Presentó Yue, señalando al hombre de azul con una mano –. Sid-san, él es Death the Kid, el hijo de Shinigami-sama y el nuevo doctor de Chrona. – Dijo después.

-Es un placer conocer al hijo de Shinigami-sama. – Dijo haciendo una reverencia –. Seguro que es un gran hombre, como yo lo hubiera sido cuando estaba vivo.

-Eh, gracias. – Dijo Kid dudoso, inclinándose levemente –. "Así que es un zombi"

-Bueno, Sid, necesito que abras la puerta de Chrona. – Dijo Yue mirándolo seriamente.

Sid asintió silenciosamente, sacando de su pantalón un juego enorme de llaves. Seleccionó una, y abrió la reja con lentitud.

-¿Está seguro que podrá manejar a la chica? – Cuestionó dudando de si abrir la puerta o no.

-Tengo confianza en que lo logrará. – Asintió Yue cruzado de brazos.

-Hnn.

Sid vio a Kid por el rabillo del ojo, antes de abrir la enorme puerta de metal en un chirrido. Yue y Kid se adentraron a la habitación a paso lento, casi con cautela.

Los ojos de Kid captaron una maltrecha figura en la enorme habitación de color blanco. Estaba sentada en el piso, con una mano en la frente, como intentando enfocar la mirada. La mano de Yue se posó en su hombro, llamándole la atención.

-Ella es. – Dijo con seriedad –. Ella es la paciente Chrona Makenshi.

Kid volvió la mirada y comenzó a acercarse con cautela hasta la figura que yacía temblorosa en el piso, arrastrándose poco a poco hasta chocar con la pared.

-No tengas miedo, no te haré nada. – Le hablo con la mejor voz calmada que pudo. No quería asustarla más de lo que ya parecía estar.

Ella continúo temblando, sin prestarle atención.

-Chrona. – Llamó Yue –. Él es tu nuevo doctor, Death the Kid.

Chrona miró a Kid por unos momentos, haciendo que Kid sintiera una extraña sensación de incomodidad.

-No se lidiar con esto… – Susurró finalmente, doblando sus piernas hasta que sus rodillas tocaron su pecho, rodeándolas con sus delgados brazos y ocultando su cara en ellas.

Kid la miró anonado. ¿Qué acaba de decir?

-Kid. – Le llamó Yue –. Ven.

Kid le dirigió una curiosa mirada a Chrona, antes de acercase al peli plata.

-¿Qué sucede? ¿Por qué dijo eso?

Yue suspiró cansadamente –. Esa es su frasecita. No sabe lidiar con nada. – Respondió – ¿Quieres que te deje con ella para que la conozcas?

Ella alzó la mirada, mirando con ojos temblorosos a Kid. Rogando internamente que se fuera, no quería tener que tratar con un nuevo doctor tan pronto. No sabría cómo lidiar con eso.

Kid dirigió su mirada a Chrona, haciendo que esta diera un respingón y se pegara más a la pared.

-Quizá… solo para conocerla.

Yue asintió, conforme. De su bata blanco sacó el expediente de Chrona, entregándoselo al Shinigami, quien lo tomó dudoso.

-Ten. Para que lo leas.

-Gracias.

El peli plata le mandó una mirada fugaz a Chrona, y palmeándole el hombro al nuevo doctor, salió por la puerta de metal, que Sid cerró en un leve estruendo.

La habitación quedó en completo silencio, ninguno de los dos emitía sonido alguno. Kid caminó un par de pasos nuevamente hacia Chrona, quien lanzó un chillido por lo bajo, abrazándose a sí misma.

El Shinigami se puso de cuclillas, mirándola atentamente.

-¿Por qué no te levantas? – Interrogó .

Ella bajó la mirada, tratando de evitar aquellos ojos dorados que la miraban con intensidad.

-No se lidiar con esto…– Murmuró despacio.

Kid la miro curiosó, otra vez decía aquella peculiar frasecita.

-Vamos, Chrona. Necesito que te levantes. ¿No estas como ahí, o si? – Arqueó una ceja, intentando tomarla del brazo.

Pero Chrona había quedado petrificada, su mente divagando en otro recuerdo.

"Levántate, Chrona."

"Pe-Pero, Madre. Me-Me duele…"

"Es una orden, Chrona."

"Pe-Pero…"

"¡¿Qué no me oíste? ¡Levántate!"

Chrona recordaba bien la punzada en su mejilla, y el dolor de su brazo al ser jalado violentamente. Y cuando vio la mano del doctor dirigiéndose a su brazo, no puedo evitar pegar un chillido y levantarse rápidamente, pegándose a la pared.

-¿Chrona, qué…?

Kid no entendía su reacción, de pronto había chillado y se había alejado como si tuviera miedo de algo. ¿Tendría fobia al tacto, quizá?

Se levantó, mirándola de arriba abajo.

-¿Te encuentras bien?

-Y-Yo... – Sujetó su brazo con fuerza –…N-No se lidiar con el contacto físico. – Murmuró desviando los ojos.

Kid no le respondió, se había detenido a observarla detalladamente.

Su cabello era rosa, en cortes y largos muy diferentes por todos lados. Su postura; chueca y sujetándose el brazo como si temiera que se cayera. La forma en que se paraba, las puntas al centro y los talones separados.

Y una palabra le llegó a la mente.

Asimétrico.

Chrona saltó en su lugar y volteó la cabeza al oír un grito de agonía. Vio desconcertada a su doctor, que yacía desmayado en el piso, como muerto.

Y es que Kid por fin caía en cuenta de algo.

¡Había agarrado a la paciente más Asimétrica de todas!


Notas del autor:

Aburrido, ¿verdad?

Si, bueno, solo quería poner como Kid había tomado el caso.

El próximo cap se verá más movió y un poco más de interacción entre ellos.

Por ahora, solo me queda agradecerles por sus hermosos review, que, como han de saber, me hacen estúpidamente feliz! :D

¡Ah! Y disculpen si hubo faltas de ortografía, pero ando apresurada y un poco desconcentrada.

¡Felices fiestas y que reciban muchos regalos!

Bye xD

¿Me regalan un review?