CAP 3

Hania, un viejo subversivo, y asesino se encontraba frente a su nueva estudiante, podría apreciar que le faltaban habilidades con las armas, pero era tan etérea que casi parecía flotar al realizar sus movimientos, tal como él le había estado instruyendo durante la mañana, una hermosa mujer de la cual podría sacar muchas habilidades si la tenía bajo estricto régimen de entrenamiento según veía.

Unos meses después Muy poco sospechaba Aoshi que su esposa era quien había dado de baja a muchos e importantes políticos. Kenshin, por el contrario si sospechaba de quien podría estar tras aquellas muertes; merodeaba por las calles tratando de recordar un poco de su vieja vida si no fuera por la brillante y radiante luz que Kaoru y su hijo ahora le brindaban para alejarlo de la obscuridad de aquel mundo de deseo de poder y poco respeto a la vida, en aquella época solo el amor por el dinero era lo primordial para él, pero cuando chocó con aquel cuerpo que le despertó el deseo ,anhelo ser dueño y conquistador de aquella mujercita que para él, en aquel entonces no era más que un juguete del cual podría disfrutar cuando encontrara el momento y su cuerpo se lo pidiera como si se tratase de la droga que necesitara un enfermo para sobrevivir, y terminó por enamorarse de su juguete.

Misao enfundaba su arma en la cartuchera bien atada al laso del liguero color rojo que ajustaba las medias, su cintura ceñida por el ligero laso rosa de ceda que moldaba la estrecha cintura de la hermosa mujer. Enishi la contemplaba satisfecho porque aquel cuerpo le pertenecía a él y le pertenecería mientras ella no recordara nada de su pasado.

Cuando Misao vio la foto del oficia del cual tenía que encargarse de dar de baja, su corazón le grito que él era algo muy importante en su vida pero no supo deducir el por qué, más que se trataba de un entrometido detective que obstaculizaba las acciones de su jefe.

Aoshi observaba la ventana con mucha atención esperando que los allí reunidos salieran para darles captura, allí lo había llevado los indicios de los homicidios y la pista del hombre que sospechaba podría darle alguna razón de su esposa, hace 1 año desaparecida.

El hombre que esperaba impaciente saliera del lugar surgió con una mujer, les siguió hasta llegar al apartamento donde la pareja jugaba. Extrañaba tanto a su esposa que aquella mujer se le pareció mucho, por su contextura delicada, y aquel hermoso par de ojos verdes, por un instante cruzó la mirada con la de aquella dama y ella pareció perturbarse por ello.

Iré a pie al centro comercial- dijo Misao al hombre que reticente le soltó de su agarre, ese día quería disfrutar de la compañía de la hermosa mujer y ella no se lo estaba facilitando, aunque bien savia iría deshacerse del único obstáculo que podría existir entre ella y él si recordaba su vida pasada

. Aoshi recorría los Pasillos del centro comercial, mirando vitrinas en forma descuidada pero a la vez tan alerta a los movimientos a su rededor, pero tan pronto irrumpió la mujer de contextura delgada y cabello postizo, sus ojos se fueron tras las perfiladas piernas y cabellera atada a una coleta, recordó entonces cómo sorprendía Misao despejando su nuca de los cabellos y asaltándola con su boca para terminar haciendo el amor ,tan sumergido estaba en el recuerdo y la imagen de aquella mujer que no fue sino hasta que sintió entre sus costillas el cañón del revolver que noto la presencia de la mujer tras él, asombrándose por ello.

-Eres muy habilidosa- susurro Aoshi a la mujer que se acercó a él. Para susurrarle al oído que no se le ocurriera girar y siguiera sus instrucciones pasó a paso. La voz de la mujer lo estremeció, no solo porque el rose con su oído fue pura seducción, sino porque su voz era idéntica a la de su Misao. Misao lo guio hacia un lugar menos concurrido, no podía dejar testigos de la muerte del hombre que logro afectarla con su voz.

-Linda ven. Dijo Enishi al ver a Misao con su esposo, y como le preocupaba ello abriera una ventana hacia sus recuerdos, le alejo de inmediato de allá dejando a un Aoshi muy confundido. Por un momento se había imaginado acallando esa amenaza con su boca, si se tratara de su esposa, pero ya no se encontraba allí para cuando se había propuesto encarar a su agresora.

-¿Pero por qué no me dejaste terminar mi cometido?- le reclamo a Enishi Misao quien, soltándose del fuerte agarre del hombre de cabellera blanca y quien creía su esposo, camino tras el hombre de nuevo, siempre atenta a sus movimientos. Le siguió por algunos minutos, gravando cada movimiento de aquel hombre que a pesar suyo le llamaba la tención, solo fue hasta cuando este le acorralo azotando su cuerpo contra una de las paredes que pudo contemplar de nuevo aquel rostro, era en verdad apuesto, pero él era quien sostenía en realidad una expresión de sorpresa, le miraba asombrado, elevando una de sus manos para golpearla, según pensaba ella, pero cuando esperaba el impacto de la fuerte mano sobre su cuerpo, fue sorprendida por una suave caricia sobre su rostro, pero el hombre solo la empujo liberándola de su cálida y agradable prisión. Aoshi deambulo con paso ligero y dudoso por el pasillo, era idéntica a Misao si no fuera por el cabello de color rojo que surgía de su cabeza, Decidido a buscar al hombre que bien sabría darle una razón del paradero de Misao.

Enishi se vio sorprendido cuando Aoshi se colocó frente a él y tomándolo con fuerza le cuestiono sobre el paradero de Misao, Enishi sonrió al ver el rostro de Aoshi al decirle que había asesinado a Misao.

-¿Y su cuerpo, donde dejaste el cadáver? pregunto con la voz quebrada por el dolor de la noticia.

publicado en

Febrero 8 de 2012.

a las 06:45 aproxximadamentee

por Eorin

el Capitulo 3, mil gracias a:

Harumigirl: espero este capitulo te haya gustado, espero tu opinión, por ahora la única yy, mil gracias