CAP5

Aoshi estaba muy seguro de lo que había visto y tocado, se trataba de ella y no descansaría hasta encontrarla de nuevo, tenía que ir a donde había empezado el problema Enishi Yukishiro. Se encontraba en frente de la puerta del apartamento de aquel hombre y se aseguraría de revisar todo el lugar cuidadosamente en busca de indicios de la estadía de Misao en el apartamento del sospechoso.

El sonoro llamado del golpe en la puerta saco a Enishi de su inspección, le podía pasar muy rápido el tiempo contemplándola, amándola, mientras se lo permitieran, pero el afanado golpe en la puerta no le dejó otro remedio más que dirigirse a allí y abrir, hallándose frente al hombre, cuyo nombre había escuchado muchas veces susurrar entre sueños a la hermosa mujer que mantenía cautiva de su conciencia por medio de drogas, pero no podía hacer lo contrario así deseara hacerlo, esta se había transformado en una muy valiosa defensa en contra de los opositores del grupo al cuál pertenecían. Se habían transformado en simples herramientas que usaban cuando les convenía, y era obvio que no se permitirían prescindir de un elemento tan efectivo, como lo era Misao, para ellos, un instrumento en la cual le había transformado para su beneficio. Y él que había pensado que así la mantendría muy cerca de él y podría cuidarla y amarla en silencio. El cómo llego a enamorarse de la joven cadete es algo que nunca olvidaría, muchas veces pasaba frente al amplio parque frente al ayuntamiento de la ciudad y le observaba realizar sus estiramientos para emprender su día de entrenamiento como cadete, y convertirse en una muy buena oficial de policía. Tropezando intencionalmente con ella logro conocer un poco de su personalidad vivas y extrovertida; se molestó un poco cuando le dijo que estaba casada y a los pocos segundos vio al afortunado hombre dueño de sus besos y sonrisas. Los siguió con la vista durante el tiempo que le fue posible. Desde allí empezó a planear la estrategia para expropiar de su esposa al hombre que le provocaba celos por poder estar con ella, tocarla, acariciarla.

Kaoru, ven acá- sentenció Kenshin con aquella mirada que enloquecía a su esposa.

-Qué sucede cariño?- cuestiono mientras, llevaba con ella a Kenji y lo dejaba en medio de los dos. Eso sí que le llegaba a molestar a Kenshin, en especial cuando quería dedicar la noche a explorar el cuerpo de su esposa, y a ser explorado por ella.

"En otro lado de la ciudad"

-Hermosa esta vez tendrás que cumplir con tu cometido- le dijo Enishi a Misao quien lo miraba con mucha atención, mientras esta salía con un maletín cargado en su hombro.

"Entre tanto Aoshi"

Tras un día cansado por tanto papeleo y labores que le recordaron sus inicios en la policía en la ciudad de Tokio, se dirigió a un merecido y relajante spa. Misao lo siguió con la mirada mientras se infiltraba en el lugar y con el uniforme de la esteticista se coló en el íntimo apartado donde Aoshi la deleito mientras desnudaba su cuerpo. Esa complexión, ese cuerpo desprovisto de prendas por el momento le hiso olvidar momentáneamente de su contrato, se perdió en la excitante imagen de su amplia y estructurada espalda., a su mente llegó la idea de, por qué no, aprovechar y acariciar ese cuerpo tan exquisito, Enishi nunca se enteraría y ella, estaba segura lo disfrutaría mucho. Nerviosa ingreso al apartado hasta estar junto a su objetivo, él le saludo muy cortes y ella muy dubitativamente le respondió, era la oportunidad perfecta para llevar a cabo su propósito, saco el puñal de la pequeña funda e impulso su mano con toda la fuerza que era capaz de poseer, pero vio como en cámara lenta la reacción del hombre que resistía la mano que sostenía el puñal en la mano femenina, el empellón de la mano masculina al defenderse de su ataque la derribo sobre una de las mesas dispuestas para proporcionar a los asistentes allí el acostumbrado masaje.

-Misao qué haces?- cuestiono el detective alterado al ver de nuevo a su esposa siendo su agresora.

-Misao?, disculpe pero no se a quien se refiere detective- susurro ella sin poder apartar la mirada del cuerpo desnudo frente a ella.

Sus ojos empezaron por las fuertes piernas, quedándose un rato en sus muslos y la fuerte estructura de su cintura, se le apetecía decirle que se diera la vuelta para poder admirar el lindo trasero que había visto anteriormente, pero sus ojos siguieron el recorrido, por los pectorales. Cómo sería un abrazo de este hombre era una idea que llamo su atención.

-En verdad no recuerdas quién eres? - cuestiono acercándose a ella, mientras su mano alcanzaba el rostro femenino, y lo acariciaba, sosteniendo con sus dedos la mandíbula de la chica que años atrás le hiciera perder toda compostura.

Ella golpeo con fuerza la mano que se apoyaba en su rostro, porque por un segundo logro desarmarla ante él.

-No ni idea quien sea esa Misao y ni me interesa- dijo con irritación en la voz, cosa que desagradó a Aoshi y enseguida tomándola de la cintura la aferró contra él y le besó, como un loco intento por hacerle recordar. El cuerpo antes tenso por el contacto y la sorpresa de su agarre se volvió lánguido entre sus brazos y al contacto con su boca, mientras este le saboreaba, sin misericordia hacia los pequeños labios femeninos. El aroma de su cuerpo era diferente, pero al ser un poco más atrevido sobre el cuerpo de su esposa, saboreo el escote del uniforme que portaba el cuerpo que amaba y su sabor seguía tal como lo recordaba, dulce a su paladar, tan agradable fue para su boca identificar aquel sabor de nuevo que de inmediato, succiono y mordisqueo dejando aquella zona visiblemente rojiza. Ese beso voraz pero al mismo tiempo dulce y gentil le desarmaron por completo, el cuerpo femenino animado por el agradable contacto, acarició el cuerpo masculino, descubriendo un gran placer en ello.

El fuerte sonido del reloj, los saco de aquel momento, Los labios rosaron por última vez la suave textura de los labios femeninos y ella se deleitó de nuevo con aquel sabor que estaba segura permanecería en su boca a pesar de los besos de Enishi.

No quería soltarla, eso significaría dejarla ir a voluntad, pero parecía que le habían confiado asesinarlo y por lo visto no dejaría ello atrás , así que tenía la esperanza de volverla a ver, de recordarle como reaccionaba su cuerpo junto a él, de saborear su boca y su cuerpo si se presentaba la oportunidad.

Con el arma en el piso y descubierta sus intenciones, no le importó verse bajo el cuerpo del hermoso hombre que le atraía a cada acción por su parte.

Las manos masculinas más oscuras, comparadas con la nívea piel del cuerpo femenino, se deslizaron por la pequeña cintura atrevidamente. Tener a su esposa tan cerca y no beneficiarse de ello era algo tonto, descubrirla de nuevo con cada acción era algo mágico. Casi un momento perfecto. Para Misao Cada beso se le hacía conocido y parte de algo que ya había experimentado y redescubría con el hermoso hombre cerca a ella.

Gracias por sus revews a:

Gabyhyatt: gracias por tu opinión, me alegra te guste, espero este capítulo también haya sido de tu agrado.

Harumigirl: si pero será que el recuerdo de su esposo regresara a pesar de la droga después de tan íntimo acercamiento?

Espero sus aportes, ideas, sugerencias, todo es valido .

Escrito y actualizado Por Eorin, el 20 de mayo de 2012 a las 07:52aproximadamente.