Hola! Lo siento por actualizar tan tarde! Tratare de actualizar una vez por semana.
Glee no me pertenece. Todos los errores son míos.
Disfruten. (:
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Capítulo 2
Cuando menos te lo esperas.
Un mes había pasado desde que Rachel fue a festejar con Quinn, Britt y Santana. Un mes y ella no se podía olvidar de aquel Noah Puckerman que la hizo ver las estrellas con las que un día había soñado. Un mes en el que todos los viernes volvía a ese estúpido bar, con la esperanza de volverlo a ver. Hoy era el quinto viernes y al parecer hoy también sería como los demás, venir, esperar y esperar para al final terminar en su departamento con una botella en la mano y llorando por estar tan sola. Se odiaba por hacer eso, sabía que no le hacía bien pero no podía evitarlo. Ella nunca se acostaba con tipos al azar y el día que lo hizo le encanto y se arrepintió al mismo tiempo, porque ella quería más, pero solo de Noah. Y al parecer Dios no quería lo mismo.
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Los sábados era tranquilo en la cafetería pero al trabajar con resaca era todos menos tranquilo. Así que ahí estaba lista para trabajar un día más. Estaba limpiando una mesa cuando alguien entro por la puerta, levanto la vista y sonrió al ver a Britt tan sonriente como siempre. Se acerco a le mesa donde se sentó para tomar su orden.
-Hola Britt! ¿como estas?.
-Yo bien porque voy a ver a Santi. Rachel sonrío, le encantaba la forma de ser de Brittany.
-Me alegro, pero dime, ¿que te voy a servir?.
Brittany se puso a pensar por un momento pero al final respondió en un susurro -Me puedes dar un panquesito de chocolate, pero no le digas a Santi porque me regaña cuando como chocolate,¿si?. Brittany hizo un puchero tan gracioso que Rachel no pudo evitar reír.
-Mierda. Se lamento con la cabeza entre las manos. -Claro Britt, y tu tranquila ya sabes que yo no digo nada. Agrego con una sonrisa.
-Gracias Rach por eso te quiero!. Dijo muy feliz Britt mientras Rachel se alejaba a por el pedido.
Cuando regreso Santana ya estaba en la mesa con una muy preocupada Brittany tratando de hacerle señas con las manos para que no le diera el panquesito, Rachel no entendió y de todos modos se lo dio.
-Hey enana! porque le das chocolate a mi novia cuando... Santana levanto la vista de su celular para darle una mirada asesina y se sorprendió al verla, Rachel parecía una mierda, y así se lo hizo saber. -Te ves como la mierda.
-Gracias Santana, yo también me alegro de verte. Rachel dijo con sarcasmo.
-Mira enana te lo digo enserio, te ves como la mierda así que deja de ir a ese maldito bar es obvio que no lo volverás a ver, tipos como ese solo buscan aventuras de una noche. Le dijo sinceramente. Santana podría ser un perra, pero sabía que Rachel no estaba bien, además ella también había perdido a sus padres cuando salio del closet, no era lo mismo pero imaginaba por lo que pasaba.
-No es asunto tuyo, solo dime que quieres que te traiga y punto.
-Que genio! yo solo trato de hacerte entrar... Pero no pudo terminar su frase porque Rachel salio corriendo al baño.
-Santi, ¿que le pasa a Rach?.
-No se nena, pero voy a averiguarlo, espera aquí.
Santana se dirigió al baño y al entrar escucho a Rachel llorando y vomitando. Rápidamente se arrodillo a sujetarle el cabello y espero hasta que la morenita vaciara su estomago.
-Lo siento. Santana se disculpo. -¿Estas bien?.
-Los extraño mucho Santana y el me hizo sentir segura en sus brazos, esa noche no me sentí sola. Decía Rachel entre lágrimas.
-No estas sola, tienes a Quinn, Brittany y a mi. Tienes que dejar de hacerte esto, deja de ir a ese bar o si no también perderás este trabajo.
-Gracias, pero no puedo hacer eso. Ir ahí me hace sentir que tengo algo por que vivir.
-Pero también te hace daño.
-Lo se. Dijo suspirando.
Era rara la amistad que había entre ella y Santana. La molestaba todo el tiempo pero era con la única que realmente podía hablar. Sin duda Quinn era su mejor amiga pero no le era tan fácil hablar con ella como lo era con Santana y por más loco que parezca Santana la escuchaba y 15 minutos después volvía a ser la misma perra de antes, aunque ella sabía que era todo una broma.
Después de esa platica Santana volvió a su mesa con Britt y Rachel a seguir trabajando. Al terminar el día se sentía más cansada que de costumbre así que por la noche en cuanto entro a su departamento se quedo dormida.
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El miércoles por la tarde cuando Rachel llegó de trabajar estaba realmente cansada y enojada. Una señora accidentalmente había tirado su café en los pies de Rachel y la molesto tanto que se puso a gritarle a la señora por ser tan idiota y terminó con su sueldo de un quincena y sus cosas en sus manos.
-Vieja estúpida, por su culpa ya no tengo trabajo. Grito con lágrimas corriendo por sus mejillas a su vacía sala.
Fue a buscar agua a la pequeña cocina cuando el timbre sonó. Genial, pensó. Con un suspiro de frustración se dio la vuelta para abrir la puerta y ver quien se atrevía a molestarla aún más. Abróo la puerta y ahí estaba un chica asiática más o menos de su estatura con el cabello largo y negro y con un niña de unos 4 años a su lado. Las vio y solo puso su mejor sonrisa.
-¿En que las puedo ayudar?.
-Hola yo soy Tina y ella es Nahama.
-Mucho gusto yo soy Rachel. Se estrecharon las manos y Rachel volvió a repetir su pregunta. -¿En que las puedo ayudar?
-Me acabo de mudar al departamento al final del pasillo, y el baño aún no esta listo y esta pequeña señorita, Apunto a la niña sonriente y un poco desesperada a su lado.
-Tengo que hacer pis! Grito la niña desesperadamente por las explicaciones de su tía.
Las 2 mayores soltaron la risa. -Claro pasa, es la puerta...
-Ya se donde esta! Aquí es igual que el de mi tía Tina!. Interrumpió de nuevo. Tina y Rachel volvían a reír viendo como la niña corría al baño.
-Es adorable. Dijo Rachel sonriendo. -¿Cuantos años tiene?
-Tiene 4 años, en un par de semanas más cumple 5 pero puf! de adorable no tiene ni un pelo! Dijo Tina riendo.
-Tíaaa T! te estoy escuchando! Grito Nahama desde el baño haciendo reír de nuevo a las mujeres.
-Lo ves, es adorable.
En eso el celular de Tina comenzó a sonar, con una sonrisa a modo de disculpa salió al pasillo a responder.
-Tiaaa! no alcanzo el lavabo para lavar mis manitas.
Rachel sonrió y se acerco a la puerta para contestarle a la niña. -Lo siento niña, tu tía Tina esta al teléfono, ¿quieres que yo te ayude?
-Pues ya que. Contesto derrotada.
Abrió la puerta e ingreso al baño. -A ver ven aquí. Le indico al mismo tiempo que la alzaba en sus brazos para que se lavara las manos. La niña alzó la vista y vio a Rachel por el espejo, frunció el ceño y pregunto:
-¿Por que llorabas?
Rachel se sorprendió ante la pregunta, para tener 4 años de edad era muy observadora.
-Yo no lloraba.
-Claro que si! tienes los ojos rojos y cuando yo lloro así se me hacen.
-Que listilla eres.
-Lo se. Mi abue dice que soy como mi papá. Sonrió orgullosamente. ¿Por que llorabas?.
No tenía remedio mentirle a una niñita, ¿verdad?. Rachel puso a Nahama en el piso, bajo la tapa del inodoro, sentó ante la mirada expectante de la niña, suspiro y finalmente respondió:
-Porque hoy perdí el trabajo, y si no encuentro uno rápido no tendré dinero para comer ni para pagar este lugar. Suspiro mientras se limpiaba una lágrima que se le había escapado. Nahama rápidamente la abrazo tan fuerte como pudo y Rachel acepto el abrazo.
-Yo le diré a mi papi que te un trabajo! Si eso es! él puede darte uno! Dijo alegremente.
-Gracias Nahama pero yo no creo él que pueda.
-Si puede, es mi papá duh!. Rachel solo sonrió y asintió esta vez, no tenía caso discutir con una nena.
Se quedaron abrazadas unos instantes más y así las encontró la asiática, lo cual le pareció extraño. Nahama no era una niña que muy cariñosa con gente que apenas conocía. De hecho solo le daba abrazos a su familia y nada más.
-¿Ya estas lista Nahama?
-Si tía T, gracias por ayudarme a lavarme las manos. Sonrió.
-No es nada mi amor.
-Gracias Rachel, espero que podamos ser amigas.
-Por supuesto Tina, ya sabes donde vivo y bienvenida.
Fue lo último que dijo Rachel antes de que Nahama y Tina se alejaron por el pasillo. Regreso a buscar el agua que tanto quería con una sonrisa en su rostro. Algo en las palabras de la niña le hizo sentirse mejor, quizá fue la inocencia con la que lo dijo pero ahora ya no se sentía tan mal.
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Era Viernes y aún no lograba encontrar trabajo, estaba preocupada. Necesitaba un trabajo lo más pronto posible. Pero hoy no iría a buscar, se sentía realmente mal. Eran cerca de las 12 del día y ya había vaciado 3 veces su estomago, estaba cansada y con mareos todo el tiempo.
-No, no, no!
Tomo su celular y marco el numero de Quinn rápidamente.
Q: Hey Rach!
R: Quinn ven por favor, te necesito. Contesto llorando desesperadamente.
Q: Rach, ¿que pasa? me estas asustando, ¿esta todo bien?
R: Solo tienes que venir por favor.
Q: Ok, estoy en 15.
Una hora más tarde, 5 diferentes pruebas de embarazo y Rachel seguía llorando en brazos de su amiga. No lo podía creer. Estoy embarazada de un desconocido y sin trabajo, muy bien Rachel.
-Calmate Rach, no es bueno para tu salud.
-Quinn, ¿que voy a hacer? no tengo trabajo y estoy embarazada de un desconocido, estoy sola. Lloraba.
-Rachel Barbra Berry, no estas sola me tienes a mi, a Santana y Brittany, nosotras te ayudaremos para eso son las amigas ¿no?
-Gracias Quinn, sinceramente no se que haría sin ti te quiero mucho.
-Yo también te quiero Rach.
Más tarde cuando Quinn se había ido, porque tenía que trabajar, Rachel estaba en el sofá viendo su pequeña televisión cuando llamaron a la puerta.
-Rachel! rápido por favor! Grito una voz muy familiar.
Rachel sonrió y corrió a abrir la puerta. -Hey Nahama! ¿como estas?.
-Hola Rachel vine a visitarte. Respondió sonriendo.
-¿Con quien vienes mi amor?
-Con papá! te dije que él podía hacer todo! Papiiiii! ven corre! Chilló la niña.
Rachel despegó la vista de la niña para mirar hacía donde ella miraba y se congelo. Ahí estaba frente a ella, aquel hombre que le había hecho ver las estrellas, aquel al que esperó volver a ver durante 5 viernes, el hombre del cual esperaba un hijo. Y él ya tiene una hija, lo más seguro es que este casado y engañó a su esposa conmigo.Ese pensamiento la hizo marearse y casi caerse. Nahama lo sintió y Noah la vio.
-Rachel! ¿estas bien? Nahama pregunto al mismo tiempo que Noah corrió y la sostuvo entre sus brazos.
-No. Susurro.
-Rach despierta. Decía Nahama entre lágrimas.
Genial Rachel, estas embarazada de un hombre casado y con hijos, genial. Fue lo último que pensó.
Espero que les haya gustado este capítulo actualizare el Lunes, me gustaría saber que piensan, reviews por favor.
Gracias por leer (:
