-Que estarías dispuesto a dar?

-todo…

-hasta tu propia vida?

-con todo…literalmente es todo..

-vaya…veo que no tienes miedo

-cuando se trata de defender lo que amo soy capaz de muchas cosas

-y hay alguien que sea la afortunada que se haya ganado tu corazón?

El caballero rubio y de ojos azules volteo a ver a la Diosa que estaba a espaldas de él, era delgada y alta, de tez blanca y unos preciosos ojos azules, su cabello era largo y rubio, se veía tan delicada que causaba la sensación de querer protegerla

-Si-contesto el caballero de ojos azules y traje verde

Y por alguna extraña razón aquella deidad sintió una gran presión en su pecho, acaso…estaba enamorada de ese joven? Era guapo, alto de complexión atlética, ojos azules como el cielo y su cabello era de color rubio, de tez blanca y de facciones perfectas, el verlo era ver como un león… fuerte, valiente, tenaz

-y quién es? Claro si se puede saber-pregunto La diosa

-Mi tierra-contesto el joven y al oír esas palabras, la diosa dejo sentir esa opresión en el pecho

-entonces no cabe duda que tú eres el elegido, un ser con un alma pura como..

-alma pura? Ja…estas equivocada

-No...la espada maestra te ha elegido como su legítimo dueño. Pero tú debes decidir si quieres usarla para salvar a esta gente…o vengarte de aquellos que te traicionaron

-Los humanos y los dioses esperan lo mismo de mi, me hacen la misma pregunta y esperan la misma respuesta…me utilizan...me usan a su beneficio

La diosa se quedó callada y siguió escuchando al joven esperando su respuesta

-pero…luchare por mis amigos, por aquella gente que aun creyó en mi cuando todos los demás no lo hicieron, luchare para proteger esta tierra que tanto amo y es mi hogar

La diosa se acercó a aquella ave gigantesca y de plumaje rojo que la acompañaba y tomo una espada que estaba sujeta al ave, la extendió frente al joven y este la tomo sin pensarlo

-Ahora tu eres el único que puede enfrentarse al heraldo de la muerte…

Y con la espada maestra en sus manos, la bendición y el poder de la diosa Hylia sobre él se enfrentó al heraldo de la muerte acompañado de aquella fabulosa ave de plumas carmesí.

La pelea fue dura, pero aquel caballero de hylia nunca se rindió y aunque su cuerpo estuviera lastimado, sus ropas desgarradas y su espada desgastada el seguía luchando, pidiéndole a la Diosa le diera fuerzas y que con su luz lo guiara hacia la victoria sobre esa oscuridad

con sus últimas fuerzas, el caballero tomo su espada y la clavo en la tierra, la tierra comenzó a temblar para luego separarse y elevarse en los cielos, llevándose consigo a ese reino y a las personas que tanto quería.

-Si no puedo derrotarlo al menos quiero que estén a salvo-decía el joven mientras miraba el cielo

pero cuando bajo la mirada se encontró frente a él ha ese rey de los demonios, que aunque lastimado aun tenia demasiado poder, tomo su espada y en un último acto de valor se abalanzo contra el y clavo su arma en el abdomen de ese cruel ser causándole un gran dolor y que diera un desgarrador grito.
La diosa elevo sus manos y orándole a las antiguas deidades sello ese demonio en lo más profundo de la tierra dándole una victoria al bien pero un alto costo se había pagado…

Aquel caballero se encontraba moribundo, se recostó en una piedra esperando su final mientras observaba el cielo, la diosa se acercó y lo tomo en brazo

-lo lamento…lamento haberte utilizado-comenzó a decir la diosa entre lágrimas mientras observaba como el ser que amaba, él único ser que realmente amaba moría lentamente en sus brazos

-no tienes...por qué pedir perdón…lo hice porque así quise…

-si lo sé...el amor a tu tierra…a tus.

-no…mi amor hacia ti...sé que un humano no debe enamorarse de una diosa pero lo siento…no pude evitarlo y sé que no es el momento adecuado pero quiero decirte que te amo…

La diosa se sorprendió al escuchar aquellas palabras y se sorprendió más al ver que el joven caballero en sus últimos momentos se levantó un poco y beso a la diosa en los labios…y a pesar de que la vida se le escapaba su beso fue dulce y cálido

y mientras las lágrimas de la diosa caía por sus mejillas la vida de ese caballero se extinguía…

Y en aquel momento aquella diosa dejo su poder y su inmortalidad para poder reencarnar junto su amado, aquel único caballero que logro hacer que se enamorara y por el cual dio todo para poder estar junto a él.

La historia del joven caballero que venció al rey de los demonios fue contada durante años, de generación en generación, pero había una historia más...una historia que era contada entre los jóvenes enamorados

La historia del amor enterno entre una Diosa y un humano….

…..

….

-Vaya que hermoso…me gustaría poder tener un amor así...un amor eterno..

Una chica rubia se levantó de su cama, cerro el libro de leyendas que tenía en sus manos y lo coloco sobre su escritorio…

-Bien Zelda es hora de dormir-se decía así misma la chica-mañana será un gran día...será el torneo celeste

Y con esa leyenda y con muchas más en la cabeza, la joven Zelda durmió tranquilamente esperando a que el nuevo dia llegara