Holaa! Estoy de vuelta! Al fin la semana de exámenes acabó y Altea ya está libre de nuevo (bueno, eso si no mencionamos las miles de cosas que tiene que leer y estudiar haha). Muchas gracias por sus hermosos reviews, gracias por leer y poner en alertas y favoritos :D

Capítulo dedicado a mi linda hermanita de internet Dominique Jackson, muchas GRACIAS por el fanfic, creo que no terminaré de agradecerte en esta vida haha

Todo lo que no reconozcan salió de mi imaginación.

Sacar lo viejo… ¿y dejar entrar lo nuevo?

Había pasado una semana desde que Rose y Scorpius habían quedado de acuerdo en el pacto que cambiaría sus vidas para bien, o al menos eso pensaba Rose hasta que… mejor véanlo ustedes mismos…

-¿Botecitos vacíos de helado de licor? Basura… ¿Pijamas de ancianita que usaba todos los fines de semana con Kate? Basura… ¿Recuerdos de todas mis relaciones fallidas? Bas… no, mejor las dejo en el fondo del closet… ¿Plan específico del día de mi boda que tengo desde los diez años? No podría tirarlo, quizás me sirva algún día… ¿Películas románticas que me hacen llorar como desquiciada? Sólo las quitaré de mi vista un tiempo…

Kate no estaba ese día en el departamento, pues había ido con los Potter debido a que Albus se la quería presentar a sus padres oficialmente como su novia. Gracias a esto, Rose, con la música a todo volumen, tenía la oportunidad de limpiar a su antojo. Pero ese día había ido más allá de sacudir el polvo acumulado en la semana, pues si quería cumplir con el pacto que había hecho con Scorpius debía comenzar deshaciéndose de todo lo que la volvía una patética solterona.

-¡Weasley, contesta!- exclamó Scorpius a su lado.

Rose perdió el equilibrio por el susto y cayó en el sofá que acababa de comprar, el cual aún estaba envuelto en plástico.

-¿Cómo rayos entraste aquí?- preguntó Rose con el corazón acelerado y una clara mueca de molestia.

-Dejaste la puerta abierta… ¡llevo media hora hablándote y no me haces caso!

Rose puso los ojos en blanco.

-Disculpa, pero mi vida no gira alrededor de ti, megalómano.

-Bien, pues este megalómano sólo pasó a ver si necesitabas algo porque irá al supermercado. Pero ahora el megalómano se marcha- dijo con aire ofendido yendo hacia la puerta.

Rose soltó una risa y, después de apagar el estéreo, lo siguió.

-Vamos, Scorp, no seas resentido…- dijo entre risas- Eres muy amable, gracias.

Scorpius se cruzó de brazos y la miró fijamente, pero no logró intimidarla.

-Dame un minuto para cambiarme y te acompaño ¿de acuerdo?- pidió Rose con una sonrisa.

Scorpius rodó los ojos musitando algo que sonó como a "mujeres" al tiempo que veía a Rose alejarse.

Caminaron juntos en silencio hasta el supermercado, que estaba a unas cuantas cuadras. Una vez allí, tuvieron que separarse para ir a buscar cada quien lo suyo. Rose comenzó a buscar frutas, verduras y cereales, así como unos cuantos lácteos y carnes. La despensa había estado un poco descuidada los días anteriores, por lo que ahora aprovechaba para comprar todo lo necesario.

-Discúlpeme, señorita, pero no puedo irme de aquí sin antes decirle que tiene los ojos más lindos que haya visto- dijo una voz a su lado.

Rose dejó las manzanas que estaba escogiendo y se volvió, extrañada, sólo para encontrarse con un hombre que tendría al menos unos veinticinco años. Tenía el cabello negro y largo; su modo de vestir era bastante peculiar, dándole la apariencia de Hippie, sólo le faltaban las sandalias.

-Gracias- dijo sonrojada. El sujeto era atractivo, al menos a sus ojos, y fue en ese momento que se arrepintió de haber propuesto el dichoso pacto.

-¿Puedo saber cuál es su nombre?

-Rose, Rose Weasley, pero háblame de tú- contestó ella coqueta.

-Mucho gusto, Rose, soy Eric- dijo con una sonrisa seductora. Su mirada era penetrante y hasta cierto punto intimidante.

-El gusto es mío- dijo Rose enredando su cabello en uno de sus dedos.

-¿Tienes planes para hoy, Rose?

-Depende ¿a dónde iremos?

Eric rió con su voz grave.

-Hasta donde tú quieras que vayamos, querida…

Y como suele sucederles a las personas que tienen una baja autoestima y se encuentran con alguien que aparentemente las aprecia y cree que son especiales, Rose cayó en las redes de este hombre que pronto fue odiado por todos en la familia por su tendencia machista y cruel. Y sí, Rose no cumplió el pacto que ella misma había propuesto. Pero me estoy adelantando, les diré bien qué fue lo que pasó:

Este sujeto resultó ser un desempleado muggle que buscaba alguien en quien ejercer su afán de poder. Sí, él si era un megalómano. Rose lo dejó entrar en su hogar algunas veces y él la trató con la punta del pie los tres meses que estuvieron juntos, pero se preguntarán ¿cómo fue que Rose lo dejó tratarla como su sirvienta? Porque él supo manipularla a la perfección, aprovechándose de sus debilidades para usarlas a su favor y moldearla a su gusto. Le quitó su dinero y lo que le quedaba de dignidad, o al menos fue lo que dijo Rose tiempo después.

Albus lo odiaba con todo su ser, al igual que Kate. Esta última no toleraba que pusiera un pie en su departamento. Pero ambos tenían que vivir con la decisión de Rose después de miles de discusiones en las que ella les reprochaba su falta de apoyo. Se mantenían cerca de ella de cualquier manera, sólo por si el asunto se salía de control, aunque ya rara vez hablaban.

¿Cómo fue que lo dejó? ¿Se dio cuenta ella sola de lo que sucedía o hubo un factor más grave que la orilló a abrir los ojos de una buena vez? Todo sucedió un viernes de principios de febrero, cuando Rose regresaba de un día muy cansado en el trabajo. No, no iba con Scorpius, no hablaba con él desde hace mucho tiempo, pues Eric le había prohibido verlo (aparte de machista era controlador el sujeto); Astrid estaba molesta con ella por tratar de esa manera a su hermano, quien ya no decía nada del asunto después de haber peleado con Rose, donde le dijo que estaba siendo una tonta. Pero a Rose nada de esto le importaba, su mundo era Eric.

-¿No se suponía que debías estar aquí hace diez minutos?- preguntó Eric cuando la vio llegar. La estaba esperando en la puerta de su departamento.

-Uno de los jugadores se lastimó y tuve que quedarme un poco más- Rose había tenido que mentirle diciéndole que trabajaba como enfermera en un equipo de fútbol soccer.

-Es decir que estabas sola con un tipejo que seguramente sólo se quería aprovechar de ti y tú estabas con él de zorra- dijo Eric con disgusto.

-No, mi amor, yo…

-¡Cállate! No me dirijas la palabra con esa boca que seguramente se acaba de divertir con alguien que no soy yo ¿verdad?

Las lágrimas resbalaban por las mejillas de Rose, se sentía impotente.

-Perdóname, yo nunca…

Y fue cuando sucedió: Eric la golpeó. Sí, como lo leyeron. Levantó su mano el muy desgraciado y le plantó una bofetada que la hizo voltear el rostro. Y fue allí que supo que no iba a aguantar nada más de él.

Unos pasos la distrajeron y cuando levantó la mirada, vio a Eric en el suelo con la nariz sangrándole. Albus estaba al lado de ella, con la respiración agitada, los ojos entornados con furia y las manos hechas puños listas para atacar de nuevo.

-Vuélvele a poner una mano encima y te juro que desearás no haber nacido- amenazó haciendo tronar sus nudillos. Se veía realmente intimidante y no dudó en golpearlo de nuevo, hasta dejarlo hecho un ovillo en el suelo.

-Vete- le dijo Rose a Eric con desprecio.

Él parecía querer decir algo más, pero Albus no se lo permitió, pues dijo con asco:

-Haz lo que te dice antes de que cambie de opinión y te golpee tan fuerte que te deje sin la capacidad de procrear ¿escuchaste?

Eric se fue, y Rose no quiso observarlo. Sólo quería olvidarlo todo.

Olvidar. Siempre se le había hecho difícil hacerlo.

-¿Estás bien?

La pregunta de Albus sonó como un eco muy distante, como si estuvieran en lugares diferentes del universo.

Rose sólo pudo llorar, y Albus la abrazó como cuando eran pequeños y se cuidaban mutuamente cuando tenían miedo por los cuentos de terror que James les contaba antes de dormir.

Cuando se despertó al día siguiente, Rose estaba en su habitación. Recordó los acontecimientos del día anterior y no pudo hacer otra cosa que sentir rabia. Rabia hacia todo lo que los hombres en algún momento le habían hecho, rabia hacia sí misma por caer una y otra vez.

Se sentía agotada mental y sentimentalmente, ya no podía más.

"Renuncio" se dijo derrotada al tiempo que se metía en la ducha, lo único que quería era que el agua se llevara todos sus problemas. "No más hombres, esto se acabó, a la chingada con todo".

Cuando salió del baño envuelta en una toalla, casi se desmaya al ver a Albus, Kate y Scorpius en la mesa de la cocina con expresiones serias.

-Albus nos contó lo que pasó- dijo Kate con los ojos anegados en lágrimas.

Rose asintió con la cabeza, y agachó la mirada. Se sentía avergonzada, sucia, como si no fuera digna de ser observada por las tres personas maravillosas frente a ella. Por lo poco que recordaba, Albus había estado con ella abrazándola al menos dos horas hasta que se quedó dormida, seguramente él fue quien la llevó hasta su cuarto. Amaba a su primo ahora más que nunca, siempre con ella a pesar de todo.

Kate se puso en pie y fue a abrazar a su amiga, quien no lloró más.

-¿Quieres desayunar con nosotros?- dijo delicadamente-. Iremos a la cafetería cerca de aquí.

-No se ofendan, pero quiero estar sola un rato- dijo Rose sin hacer el menor intento de forzar una sonrisa- ¿Podemos hablar cuando esté vestida y ustedes hayan desayunado?

Kate asintió después de unos segundos.

Los tres se fueron no muy convencidos, prometiendo que no tardarían. Rose no lo notó, pero Scorpius la observó durante una fracción de segundo, como si quisiera decirle algo, pero nada salió de sus labios, dio media vuelta y siguió a sus amigos.

En cuanto entró en su cuarto, Rose se vistió automáticamente con unos sencillos jeans y una blusa de las que usaba el fin de semana. Pero de pronto comenzó a sacar todo lo que tenía en su armario, desde ropa hasta recuerdos. Lo juntó todo en el suelo y le prendió fuego con su varita.

Observó arder en llamas todo lo que le recordaba a sus fracasos, con el corazón destrozado y un nudo en la garganta.

Hola de nuevo! Se sorprendieron? Bueno, es que la transformación de Rose no iba a ser de la noche a la mañana, estos asuntos toman tiempo. En el siguiente habrá más Rose/Scorpius, era necesario que este ocurriera así.

Hasta pronto!