Para petite24, Letida, Julietaa, samfj, revoltosa 2.0 y Ariadna Simonds, por sus lindos comentarios del capítulo anterior. Y por supuesto, mi hermanita de Internet Dominique Jackson =D

Sin cordura.

Después de asegurarse que no quedaba ningún rastro de humo en la casa, Rose tomó su bolso y se Desapareció. Llegó a un lugar en Londres donde las tiendas de ropa estaban a la orden del día y compró de todo lo que se cruzaba en el camino, de un estilo más maduro, acorde a su edad. Su mente estaba en blanco, no pensaba con cordura, aunque la sonrisa que se posaba en su rostro decía lo contrario. Se sentía vacía, completamente vacía. Cuando terminó sus compras, observó su reflejo por unos minutos en la vitrina de una tienda y supo que sólo faltaba una cosa para hacerle sentir ese verdadero cambio: cortó su cabello, bien pequeño, como si de esa manera pudiera ser alguien nueva de repente.

-¡Rose!- exclamó Albus aliviado al verla llegar- Estábamos preocupados por… ¿qué le pasó a tu cabello? ¿Qué son todas esas bolsas? ¿Qué rayos…?

-Sólo fui a hacer unas compras- dijo Rose con voz cantarina-. Quemé toda mi ropa, así que…

-¿TÚ QUÉ?- gritó Kate perpleja.

Scorpius no decía nada. Rose sabía que la analizaba, pero no le importó.

-Escuchen, les debo una disculpa por mi comportamiento los últimos meses. Fui una idiota con todas las letras. Scorpius, siento mucho no haber seguido nuestro pacto, sé que tú lo hiciste muy bien. En cuanto pueda iré a casa de mamá y me disculparé también y… ¿podrías decirle a Astrid que quiero hablar con ella? La extraño mucho…

-Claro, Rose, yo se lo diré- dijo Scorpius con una sonrisa cálida.

Albus y Kate seguían más que anonadados, pero en cuanto Rose fue a su habitación a dejar sus cosas, Scorpius les hizo una seña para que no dijeran nada más.

Todo volvió a la normalidad después de ese día, o al menos todo lo normal que se puede llegar a fingir. Albus, Kate, Scorpius y Rose salían a divertirse como solían hacerlo. Cualquiera que viera a Rose pensaría que estaba perfectamente bien; reía y hacía tonterías como era su costumbre, y sonreía a todos, la diferencia era que ya no se quejaba de su soltería, es más, no permitía que los hombres se le acercaran.

En su trabajo, al tener que trabajar con hombres, los trataba como si fueran simples objetos de estudio, no más. Scorpius le daba su espacio, no habían vuelto a mencionar a Eric ni a nada relacionado con él. Rose sólo tocaba ya temas superfluos. Se había construido su propia coraza, una a la que nadie tenía acceso… hasta ese día.

-¿Se puede?

-¡Scorpius! claro… ya me iba, pero ¿pasó algo con el entrenamiento? ¿Estás herido?- preguntó Rose escudriñándolo con la mirada desde su escritorio.

-No, yo estoy bien- dijo él caminando tranquilamente hasta sentarse frente a ella-. Pero tenemos que hablar.

La mirada de Rose se oscureció.

-Te escucho- las palabras salieron de su boca sin que lo pudiera evitar.

-Han pasado dos semanas y no has hablado de Eric con nadie- Scorpius fue al grano, como siempre.

-Todo está bien- Rose sonrió como normalmente lo hacía, pero sólo Scorpius podía percatarse de todo el dolor y la soledad que se instalaban en sus ojos.

-Por favor, Rose, sabes que puedo saber a kilómetros que algo anda mal. Por supuesto que todo está mal…

-No intentes analizarme ahora, Malfoy- rugió Rose molesta, levantándose de golpe.

-Ya te he dicho, no lo puedo evitar, menos si es alguien que me importa…

-¿TE IMPORTO? ¿De verdad te importo? ¡Eso es pura basura! ¡Las personas sólo mienten y… y te hacen creer lo que quieres sólo para destrozarte por completo!- exclamó con la respiración agitada. Sin darse cuenta se había levantado y las lágrimas resbalaban por sus mejillas sin que pudiera detenerlas.

Todo su dolor al fin salía a flote, y Rose no pudo hacer nada para detenerlo.

-Lo sé, las personas te lastiman y lo único que quieres hacer es que alguien te pregunte qué sucede y que estén allí para ti- dijo Scorpius lentamente.

Rose se tapó el rostro con las manos, sollozando. Sintió las manos de Scorpius girándola un poco para poder abrazarla bien. Su cuerpo era cálido y olía bien, no había ninguna doble intención en ese abrazo, sólo estaba allí con ella, sosteniéndola antes de que se derrumbara por completo.

-¿Por qué haces esto?- preguntó Rose mucho tiempo después, cuando su llanto había parado.

-Porque eres mi amiga, tú lo hiciste por mí también- respondió acariciando su espalda.

-Te traté horrible- parecía que Rose sólo buscaba argumentos suficientemente razonables para que él se alejara, a pesar de querer estar siempre abrazada a él.

-No sé si Albus te lo dijo alguna vez, pero es muy difícil perder mi amistad- dijo Scorpius con delicadeza.

-¿Entonces por qué no viniste antes?

-Porque todos lidian con su dolor de diferentes maneras, pero ya es tiempo de que tú hagas algo al respecto, porque odio verte así.

-¿Me darás sesiones de terapia?- bromeó Rose acomodándose mejor entre sus brazos.

-Eso es poco profesional, de hecho te recomendaré con uno de mis colegas, es muy bueno.

Y lo era, pues algunos meses y terapias de tres veces a la semana después, Rose había cambiado de una manera sorprendente, nada que ver con la mujer insegura que decía tener una buena autoestima.

Y ahora, dos años después, se reía de sus tonterías en su etapa de "patética solterona".

Lo sé, lo sé, fue muy corto, pero habría sido tedioso escribir tooooda la "terapia" de Rose, sabrán un poco más el siguiente capítulo, situado dos años más tarde. Lo que sucede es que me alargué más de lo debido con los capítulos hahaha

Un beso!