Bienvenidos al que es mi capítulo favorito, por mucho, así como el más extenso. Gracias por sus hermosos comentarios, alertas y favoritos xD hacen a Altea muy muy feliz =D
Todo lo que no reconozcan salió de mi imaginación.
Un poco de pintura, un poco de deseo.
-¡Astrid!- exclamó Rose felizmente, corriendo hacia donde estaba su amiga, quien apenas bajaba de su compartimento en el expreso de Hogwarts, recién llegada de su segundo año en el castillo.
-¡Rose!- exclamó también la niña, abrazándola con fuerza y dejándose adular un rato, pues Rose no paraba de decirle lo bonita que se había puesto.
-¿Me prestas a mi hermana?- preguntó Scorpius irritado de que su hermanita le prestara más atención a Rose que a él.
-Gruñón- murmuró Rose por lo bajo, haciendo reír a Astrid.
-Sabes que también te quiero, rubio oxigenado- dijo Astrid abrazando con fuerza a Scorpius, quien la levantó del suelo con facilidad, riendo.
-Y yo a ti, pequeña pecosa- respondió Scorpius traviesamente.
Rose los observó con diversión, siempre era interesante escuchar sus comentarios melosos.
-Los chicos y yo te extrañamos en los entrenamientos- dijo Scorpius cuando iban en su nuevo auto camino a su departamento, donde Astrid pasaría la noche, pues su padres estaban de viaje y llegaban hasta el día siguiente.
-Pero ahora tienes todo el verano por delante para ir a verlos ¿no?- le recordó Rose con entusiasmo, pues ella también había extrañado sus conversaciones en el almuerzo.
-No lo creo- dijo Astrid con tristeza-. Mamá ya me advirtió que la tengo que acompañar de compras con Kate…
Scorpius y Rose soltaron una carcajada y se miraron con complicidad.
-Sí, mamá se volvió loca con este asunto de la boda de su "hija postiza"- rió Scorpius alegremente-. Pero va a valer la pena, enana, ya verás.
-No me digas mi tía Ginny- rió Rose-, quiere invitar a la boda a la mitad de Inglaterra… eso porque la otra mitad es muggle.
Los padres de Kate habían sido mejores amigos de los Malfoy y unos aurores no muy conocidos que habían fallecido cuando ella tenía seis años. Al morir ellos, Kate se había ido a vivir con unos tíos ya entrados en edad, quienes eran sus únicos parientes vivos. Por fortuna, eran personas bastante accesibles y permitían a los Malfoy visitarla siempre que quisieran. Los fines de semana Kate los pasaba en casa de los Malfoy, yendo de compras con Astoria y jugando en el jardín con Scorpius. Por eso era que los Malfoy eran como su segunda familia y la razón de que Astoria y Draco la consideraran como su hija en toda la extensión de la palabra. Astoria quería que la boda de su hija fuera inolvidable, por lo que había estado insoportable con los preparativos.
Y es que después de muchos altos y bajos en su relación, Albus al fin le había propuesto matrimonio. No había sido una sorpresa para nadie, cualquiera que los conociera sabían que eran el uno para el otro, a pesar de a veces diferir en muchas aspectos.
Una canción comenzó a sonar en la radio y Scorpius y Rose comenzaron a cantarla estridente y desafinadamente, divirtiendo aún más a Astrid, quien tenía una sonrisita de entendimiento en los labios.
Rose rió con Scorpius cuando la canción dio por terminada. Situaciones así ya eran comunes entre ellos por todo el tiempo que pasaban juntos, porque literalmente pasaban demasiado tiempo juntos. Desayunaban juntos, hacían ejercicio juntos, iban al trabajo juntos, almorzaban juntos y cenaban juntos (a veces con Kate y Albus, pero la mayor parte del tiempo ellos solos).
Rose disfrutaba mucho de su compañía, y ya le había agarrado el truco a su personalidad tan compleja, que también tenía una parte humorística. Sentía que era la única persona que la comprendía por completo. Había comenzado a quererlo y a lamentarse el no haberlo tratado antes cuando él y Albus se habían hecho amigos. Pero, como el mismo Scorpius le había dicho una vez, todo tiene una razón de ser, y ellos se habían conocido un poco más a fondo en el momento preciso.
Porque, después de todos los altos y bajos en la vida de Rose, al fin esta estaba estable.
Seguía trabajando para el equipo de los Chuddley Cannons, pero su vida tenía ya un ritmo diferente. Todas las mañanas daba algunas vueltas al parque trotando en compañía de Scorpius, quien había sido un gran apoyo para ella los últimos dos años. Aparte de ejercitarse comía más saludablemente, había dejado los helados de licor y los chocolates, sustituyéndolos con frutas. Por las tardes se dedicaba a tomar fotografías de cualquier cosa, pues había descubierto que era lo que más la apasionaba.
Sin lugar a dudas ahora era una mujer fuerte e independiente con todas las letras. Había superado todo lo que tenía que ver con su baja autoestima, se aceptaba tal cual era y sabía aprovechar todas sus fortalezas y debilidades; por lo que ahora se enfrentaba al mundo con la vista enfrente y una sonrisa sincera.
El tema de los hombres… si antes atraía a patanes debido a su inseguridad, ahora los hombres no se le acercaba por miedo a su gran seguridad. Irónico ¿no? Pero al menos había dejado de afectarle y ahora sólo se reía. Sabía que no necesitaba a un hombre a su lado para ser feliz. Había salido con algunos, claro, pero no era nada serio. Sin embargo, a veces no podía explicarse cómo era que sentía unos ligeros celos cuando veía a Scorpius salir con alguna chica.
-Scorp… ¿estás bien?- preguntó Rose preocupada, pues el chico se había puesto pálido justo antes de llegar al edificio.
-Sí, sí… - Scorpius dio la vuelta al auto bruscamente, diciendo- ¿Les parece si vamos por un helado? Eso estaría bien… ¿no?
Rose no comentó nada, pero sabía que algo andaba mal, podía ver sus manos temblar sobre el volante. A veces le sucedía, pero era más frecuente cuando estaba Astrid presente. Rose los vio intercambiar miradas, pero no supo identificar nada.
-¿Por qué no son novios?- preguntó Astrid inocentemente una vez que estuvieron sentados a la mesa de una heladería. Rose sabía que esa niña de inocente no tenía ni un pelo, pero no por eso pudo evitar sonrojarse.
-Porque Rose es demasiado para mí- dijo Scorpius dramáticamente para salir del apuro, le dirigió a Rose una mirada de pena y la tomó de la mano encima de la mesa.
-¿Y mi opinión no importa?- dijo Rose en el mismo tono, sin poder aguantar la risa.
-Sí, importa, no puedo vivir sin ti- rió Scorpius sin dejar su tono y, acto seguido, hizo como si la besara, de una forma cómica, enterrando su rostro en el cabello de Rose (que había crecido y ahora le llegaba debajo de los hombros), para que se viera real.
Los tres rieron escandalosamente, pero Rose estaba preocupada. En el momento en que su piel había rozado con la de Scorpius algo había hecho conexión en su cerebro. Todos los receptores en su piel se habían activado muy rápido y sus mejillas se habían sonrojado contra su voluntad. Lo peor fue que Scorpius la abrazó por los hombros, algo que no siempre hacía, y ahora deseó que no lo hiciera, porque le gustaba demasiado…
-¿Ustedes creen en las almas gemelas?- preguntó Astrid pensativamente un rato después, mientras disfrutaba de su helado con frutos rojos*.
-¿Kate ha estado metiéndote esa basura en la cabeza otra vez?- respondió Scorpius exasperado.
-Deja a tu hermana en paz- gruñó Rose-. Ella no tiene la culpa de tus creencias de que todo lo que tiene que ver con el amor no es nada más que una reacción química.
-¿Estás diciendo que tú sí crees en eso de las almas gemelas?
-No pongas palabras en mi boca- dijo Rose con las cejas alzadas, enfrentándolo con la mirada-. Sólo digo que no desilusiones a tu hermana, deja que ella sola se de cuenta de cómo es la vida y si quiere o no creer en las almas gemelas deberías dejarla…
-¿Dejar que se ilusione y después sufra cuando se de cuenta de que el hombre perfecto no existe?
-¿Te estás metiendo conmigo, Malfoy?- Rose sintió una punzada de dolor en su estómago. Sentía que la estaba juzgando recordándole sus errores anteriores. Sin embargo, lo conocía lo suficiente como para saber que no era así.
-Claro que no, sólo digo que…
Una estruendosa carcajada los interrumpió. Astrid se reía tan fuerte que había atraído la atención de las demás personas en el local.
-¿Tú de qué te ríes?- rugió Scorpius cruzándose de brazos.
-De que parecen una vieja pareja de casados- dijo la niña entre risas escandalosas.
Rose y Scorpius se sonrojaron hasta las orejas.
-No, Scorpius discute como un viejo- replicó Rose.
-¿Qué me dices de ti, amargada?
-¿Amargada yo? ¿Quién fue el que se encerró en su habitación toda una semana y se negó a hablar con nadie cuando cancelaron The big Bang theory?
Scorpius le sacó al lengua y Rose rió divertida. Segundo después, al notar que Scorpius no le dirigía la palabra, Rose acercó su silla un poco más a él.
-Scorpius… ¿estás enojado conmigo?
-…
-¿Scorpius?
Rose se acercó y lo tomó de la mano, que estaba rígida sobre su rodilla. Scorpius la miró con un puchero.
-No era necesario que lo cancelaran, llevaba años al aire y a muchos nos gustaba…
Astrid y Rose intercambiaron una mirada de incredulidad y este fue el turno de Scorpius de soltar una carcajada.
-Vamos, señoritas, se está haciendo tarde y hay mucho que hacer mañana- dijo Scorpius poniéndose en pie para ir a pagar.
-¿Qué hay que hacer mañana?- preguntó Astrid a Rose.
-¿Tú? Ir de compras con Kate.
-¿Por qué no vienes con nosotras?
-Porque soy un adulto y estoy ocupada.
-Odio que me contestes eso- dijo la niña enfurruñada.
Cuando ya se iban, Scorpius dejó la puerta abierta para dejarlas pasar. Cuando Rose terminó de salir, Scorpius la siguió, poniendo una de sus manos en su espalda, haciéndola sentir una corriente eléctrica recorrer cada uno de sus nervios. No supo cómo tomárselo, así que todo el camino fingió no darse cuenta.
-Estaba diciéndole a Astrid lo linda que se había puesto estos meses en que no la vimos ¿tú que crees Scorpius?- preguntó Rose cuando ya estaban en el departamento de éste, cenando la lasaña que Scorpius había cocinado. Había muchas cajas amontonadas en un rincón de la sala, todas con las pertenencias de Albus, quien se mudaría a la casa que había comprado para él y Kate al día siguiente.
-Que está bien para mí siempre y cuando los pubertos hormonales en Hogwarts no se acerquen demasiado- gruñó machacando su comida con el tenedor con enojo.
Rose rió divertida.
-Scorpius es un hermano celoso- canturreó para hacerlo enojar más.
-Y yo digo que Rose también se ve muy bien ¿tú qué crees, hermanito?- preguntó Astrid casualmente, observándolos atentamente.
-Rose es hermosa, de eso no hay duda- dijo Scorpius mirando a la pelirroja a los ojos.
Rose rodó los ojos, en un intento de que no notaran lo incómoda que estaba, y dijo:
-Se están poniendo cursis ¿saben? Guárdenlo para cuando escriban el brindis para Al y Kate…
-Sigo sin creer que se van a casar- suspiró Scorpius dejando el tenedor en el plato y recargando su espalda por completo en el respaldo de la silla-. Parece que fue ayer cuando te causaron ese trauma…
Rose y él rieron estruendosamente, haciendo un pacto no hablado de no decir nada más del asunto, pues Astrid los observaba atentamente.
-¿Serás psicóloga como tu hermano? Porque no dejaste de verme toda la noche- dijo Rose circunspecta cruzándose de brazos una vez que estuvo sola con Astrid en la sala, mientras Scorpius preparaba su cama para cedérsela a su hermana.
-Yo veo mucho que los demás no, Rosie, querida- dijo la niña regodeándose.
-¿Y qué es eso que ves?
-Que tú y mi hermano se quieren, más que como amigos, claro. Ni siquiera a esa zorra ¿cómo era? ¿Adele? La cuidaba tanto como a ti, y eso que decía amarla…
-Eso fue hace mucho tiempo.
-¡Pero es en serio!- exclamó Astrid exasperada por no ser tomada en cuenta.
Pero Rose, Rose estaba anonadada. Eso no podía ser posible… Scorpius no la quería, y ella a él tampoco. No podía negar que a veces había ciertas actitudes en él que la hacían sentir un poco más de atracción de la usual, pero nunca había pensado en él como algo más. Sólo eran amigos, muy buenos amigos…
No, no se arriesgaría a perderlo nunca sólo por una atracción superficial. No dejaría que su mala suerte en el amor arruinara la mejor amistad de su vida.
-Astrid, deja de molestar a Rose y ve a lavarte los dientes- dijo Scorpius de brazos cruzados, observándolas desde la puerta de su habitación ¿cuánto habría escuchado? Se preguntó Rose.
Astrid se alejo, no sin antes ver a Rose con cara de circunstancias.
-¿Qué te dijo?- preguntó Scorpius curioso, acercándose a ella con una sonrisa.
-Nada importante- dijo Rose quitándole importancia.
Sus ojos se toparon con lo suyos y entonces Rose se dio cuenta:
Nunca podría vivir sin ver los hermosos ojos de Scorpius a diario, con su cabello rubio ligeramente despeinado y su sonrisa irónica; sin sus manos fuertes y callosas tomándola a veces de la mano; sin la calidez y calma que emanaban de su cuerpo; sin sus charlas que podían durar horas, al igual que sus silencios; sin la seguridad que le transmitía, sin su loco sentido del humor; sin sus teorías raras acerca de las personas que pasaban por la calle; sin sus abrazos… Y se odió por eso.
-¿Sucede algo?- preguntó Scorpius preocupado, escudriñándole el rostro, como si de esa manera pudiera descubrir la razón de su dolor.
-Nada- dijo Rose enseguida con un nudo en la garganta, remplazando su expresión de angustia por una sonrisa. Carraspeó-¿Aún vendrás a ayudarme mañana a pintar?
-Claro, no me perdería la oportunidad de una buena guerra de pintura- dijo Scorpius emocionado y Rose puso los ojos en blanco.
-Pintaremos, punto.
-Aguafiestas…
-Hasta mañana- se despidió Rose e iba a irse, pero Scorpius le dio su acostumbrado abrazo de buenas noches, derritiéndola por dentro y haciéndole temblar las piernas.
-Hasta mañana.
En cuanto Rose entró en su habitación, se quedó un momento de pie y sacudió la cabeza de un lado al otro, borrando todo pensamiento de su mente.
Una vez que Rose se enteró de que su compañera de departamento se casaría con su primo, decidió que quería mudarse. Había demasiados recuerdos en ese lugar como para querer quedarse. Así que hacia dos días había encontrado un nuevo lugar, que quedaba cerca de San Mungo… porque, lo que nadie sabía aún, era que le habían ofrecido un lugar en el hospital mágico, donde le pagarían mucho mejor que trabajando para un equipo de quidditch.
El departamento nuevo de Rose era amplio y luminoso, con una vista hermosa de la ciudad, el único problema eran las paredes, completamente blancas y monótonas. Así que Scorpius se había ofrecido a ayudarla a pintar y posteriormente empacar sus cosas para mudarse.
-Sigo sin entender por qué tienes que marcharte- dijo Scorpius enfurruñado a la mañana siguiente, iban en el auto después de haber dejado a Astrid con sus padres y haber comprado pintura de varios colores.
-Porque quiero algo nuevo- contestó Rose distraídamente. Además, si lo veía por otro lado, se alejaría de Scorpius, y eso era bueno, ya que dejaría de tener pensamientos prohibidos que sólo le gustaría reprimir, claro que eso no se lo comentaría a él-. Además podrás visitarme, no seas bebé. Basta con aparecerse y ya.
Scorpius bufó.
Una vez que llegaron al que pronto sería el nuevo hogar de Rose, pusieron manos a la obra. El lugar estaba vacío, pues ella aún no había empacado nada. Como hacía mucho calor, abrieron la puerta de cristal corrediza que daba al balcón, gracias a lo cual comenzó a entrar una suave brisa veraniega. Cada quién pintaba una pared con un brillante color manzana al tiempo que escuchaban música y cantaban desafinadamente.
This is the part of me that you never gonna ever take away from me… cantaba Rose bailando por todos lados, haciendo reír a Scorpius a carcajadas. Esa canción "part of me" de Katy Perry era como su himno personal desde hace tiempo.
Después de un rato, Scorpius se había puesto muy molesto con eso de querer una guerra de pintura, por lo que Rose procuró mantenerse lejos de él al menos hasta que la mayor parte de la vivienda estuviera propiamente colorida.
Cuando ya habían terminado, Rose observaba su trabajo con una sonrisa de satisfacción. Como estaba distraída no se dio cuenta de que Scorpius mojó sus manos en la pintura hasta que la abrazó por la espalda, pintando toda la vieja camiseta que él mismo le había prestado para la ocasión, sin darle oportunidad de escapar.
-¡Suéltame!- gritaba Rose entre risas, pataleando.
-No hasta que digas "Scorpius es el más guapo e inteligente hombre del universo"
-¿Por qué quieres que diga mentiras?
Scorpius comenzó a hacerle cosquillas, que la hicieron retorcerse hasta que él la dejó en el suelo. Rose fue rápidamente hasta los botes con pintura y mojó sus manos en ellos, viendo a Scorpius con una sonrisa traviesa. Él tragó saliva. No se había esperado que ella se rebelara contra él. Y así trascurrieron al menos quince minutos, entre más y más manchas de pintura.
Riendo, se sentaron uno al lado del otro. Scorpius hizo que Rose pusiera sus piernas sobre las de él. Ella, para estar más cómoda, se recostó en el piso y observó el techo como si fuera lo más interesante del universo, sólo para ignorar las mariposas en su estómago, producto del contacto de las manos de Scorpius con su piel. Las yemas de sus dedos acariciaban sus piernas desde los tobillos hasta las rodillas, haciéndola enrojecer de una manera nada discreta, pero por alguna razón, no quería que dejara de hacerlo.
-¿Quién diría que terminaríamos aquí?- suspiró Rose tiempo después sin verlo a los ojos.
Scorpius no contestó, pues estaba demasiado ocupado pintando las piernas desnudas de Rose con sus dedos, haciéndole cosquillas.
-Me alegra que seas feliz ahora- dijo Scorpius sonriéndole y, sin que se lo esperara, hizo que se incorporara y le dio un beso sonoro en la mejilla, que ella intentó ridiculizar:
-Ya te pareces a la abuela Molly…
Scorpius rió junto con ella y la abrazó.
-¿Por qué pintaste "R+H=Yum en mi pierna?
Scorpius se echó a reír y dijo con una mirada sugestiva:
-Quiere decir: Rose más helado igual a delicioso.
Rose se sonrojó violentamente, pero no se apartó. Sentía que si se movía no podría resistirse a besarlo, así que ocultó sus intenciones riendo también y le siguió el juego.
-¿Se puede saber por qué escribes tus fantasías sexuales en mis piernas?
-Porque es divertido- dijo Scorpius encogiéndose de hombros con una sonrisa traviesa.
-Yo digo que ya estás simple**…
Ambos se echaron a reír, terminando acostados en el suelo viéndose de frente.
-Ya te había dicho que cuando te conocí pensé que eras raro…
-Me lo has dicho muchas veces en los últimos dos años.
-A lo que voy es que… eres una gran persona, Malfoy, en serio.
Scorpius le sonrió cálidamente y la abrazó por la cintura.
-Tú también lo eres, y me alegra que al fin te dieras cuenta.
-No sé qué habría hecho sin tus consejos cuando toda mi vida estaba patas arriba.
-Habrías salido de eso tú sola, eres una chica lista- aseguró con firmeza-. Lo que lamento fue no habértelo dicho antes… sobre todo cuando te dio esa etapa y te cortaste el cabello… aunque debo admitir que te veías muy linda.
Rose sentía cada una de las fibras nerviosas de su ser llevando señales a su cerebro. No quería que él dejara de abrazarla nunca, no quería dejar de sentir su fuerte contacto con su piel, no quería separarse nunca del único chico con el que podía ser ella misma… con el único que la veía como realmente era.
-Ya se está haciendo tarde- dijo Scorpius cerrando los ojos con cansancio y juntando su frente con la de Rose.
Rose, casi por reflejo, le acarició el cabello con delicadeza, maravillándose con su tacto suave.
-Mejor vámonos ya ¿quieres? Mañana podemos terminar todo.
-No- refunfuño Scorpius abrazándose más a ella-. Estoy muy a gusto contigo aquí.
Rose rió, intentando que sonara como algo natural para que él no se diera cuenta de lo nerviosa que estaba.
-Anda, necesitas dormir. Además hay que quitarnos toda esta pintura, comienza a dolerme cuando estiro los músculos.
Scorpius asintió y se puso en pie, ayudándola a hacer lo mismo.
-¿Quieres que te ayude a empacar mañana?- preguntó cuando iban en el auto. A Rose no le pasó desapercibido que él tomó otro camino, pero no quiso preguntar por qué.
-Siempre que te mantengas alejado de mi ropa interior…
-Has terminado con mis ilusiones, Weasley.
*No lo pude evitar haha me acordé del fanfic de Petite24, que tiene el mismo título.
**Simple: no sé si en sus respectivos países se utilice la palabra, pero aquí en mi lindo México lo usamos para decir que ya te ríes de todo sin control, sin importar lo tonto o sin sentido que sea.
Holaaa! ¿Alguna vez les he dicho que no puedo estudiar cuando tengo una historia en la cabeza? Es frustrante, mis calificaciones sufren ¬¬ en fin, espero que ustedes disfruten de eso hahaha
¿Qué opinan del capítulo? ¿les gustó? ¿voy muy rápido? Ya me habían comentado eso hehe pero es que no puedo evitarlo! Ya quería que sucediera un momento así entre ellos hehe en el siguiente hay una pequeña sorpresa de parte del Scorpius que todas conocemos y amamos =D
Nos leemos pronto!
