Hola! Aquí está el nuevo capítulo chan chan chan! Hice algunos cálculos y me parece que habrá en total 16 capítulos, pero no me hagan mucho caso haha llevo diciéndoles que sólo faltan tres desde que la comencé, perdonen por eso xD
Capítulo dedicado a mis hermanitas Ayelén y Xime, así como a las lindas personitas que comentaron el capítulo anterior xD Diane Potter, Julietaa, Marce, Miss Romantic2, Letida, Revoltosa 2.0; y por supuesto a Artemisa Braver. Gracias chicas! Me gustaron sus comentarios y, por supuesto, responderles como siempre =D
Fotografías.
El patronus se desvaneció casi tan rápido como había llegado, y Harry observó a Ron con alivio.
-Todos están bien- anunció-. Fue una falsa alarma.
-¡¿Qué?- exclamaron todos a la vez. Rose, Kate y Albus se pusieron en pie al mismo tiempo, como si algo los hubiera picado en el trasero.
Harry les hizo una seña para que lo siguieran a su despacho, donde nadie más podría escucharlos, y cerró la puerta con llave.
-Ese era el patronus de Draco…- comenzó.
-No sabía que ese idiota supiera hacer uno- gruñó Ron en voz baja, pues a pesar de los años, seguía guardándole resentimiento al rubio. Era uno de los pocos que aún los veían con mala cara, aunque la relación de los Weasley, Potter y Malfoy se había estrechado con el tiempo por las amistades de sus hijos.
-Me dio la dirección donde están escondidos- siguió Harry-. Con un amigo muggle de Scorpius. Tienen encantamientos protectores. Tuvieron que fingir un secuestro para despistar a Goyle y que creyera que alguien más los buscaba.
-A Malfoy se le da bien esconderse, de todos modos- dijo Ron por lo bajo. Harry fingió no haberlo escuchado.
-¿Seguros que no es una trampa?- preguntó Rose sintiendo la garganta completamente seca. Las noticias no habían conseguido calmarla ¿qué tal si eso era lo que los secuestradores querían que creyeran?
-Sí, ya te dije que me dio la dirección en la que están. Más tarde iré a averiguar.
-¿Pero quién es este amigo?
-El Dr. Marshall.
Rose al fin pudo sentir algo de alivio. El Dr. Marshall era quien había tratado su problema de autoestima. Era una buena persona.
-¿Tienen pistas de dónde puede estar Goyle?- preguntó Kate insistente.
-Muchas. Estamos cerca, no te preocupes. Le informaremos a los Malfoy cuando los hayamos atrapado y podrán volver a casa y seguir con sus vidas- dijo Harry tranquilizador-. Por lo pronto pusimos encantamientos de protección en cada una de sus casas, así que procuren no llevar a nadie.
Rose al fin pudo sentir que le llegaba oxígeno a sus pulmones. Aunque no estaba del todo tranquila (no lo estaría hasta ver a Scorpius sano y salvo), al menos había esperanza de ver a Scorpius pronto, lo cual ya era un avance.
-Será mejor que se vayan- comenzó Harry a decir a los chicos-, los mantendremos informados ¿de acuerdo?
Rose iba a replicar, pero Albus le dirigió una mirada de advertencia y la tomó por el codo.
-Estaremos en la Madriguera, seguramente toda la familia ya llegó allí, después de todo les mandamos avisos de que Rose estaba perdida…
-La abuela ya debe de haberles dicho que estaba bien- aseguró Rose rodando los ojos.
-Entonces vamos a nuestra casa- sugirió Kate a su amiga-, así charlamos tranquilos ¿les parece?
-Hagan lo que quieran, pero no se queden solos- advirtió Ron-, bien pudieron haberlos estado vigilando también.
Los tres asintieron y se Desaparecieron.
La casa recientemente adquirida de Albus y Kate estaba en un lugar a las afueras de Londres donde la vegetación abundaba. Kate siempre había sido fanática de la naturaleza y Albus, como todo buen esposo, hizo todo lo posible por hacerla feliz y encontró ese lugar un tanto solitario y relajante, ideal para pasarla bien después de un pesado día en el Ministerio.
-No hemos comido nada en todo el día, iré a preparar algo- dijo Albus cuando los tres salieron a la terraza a disfrutar un poco del sol de verano.
-Creo que entendió que te interrogaría- comentó Kate como si hablara del clima.
-¿Interrogarme?- preguntó Rose nerviosa, fingiendo que le interesaban mucho las gardenias que crecían en una maceta de barro.
Kate la miró alzando una ceja. Parecía que a ella ya se le había pasado más el susto del secuestro.
-¿Qué estabas haciendo en la Madriguera esta mañana? ¿Qué es lo que hay entre Scorpius y tú? ¿Qué…?
-Está bien, ya entendí- gruñó Rose dejándose caer con fastidio en una de las sillas de jardín que rodeaban una pequeña mesa. Se tapó la cara con las manos y después liberó su cabello de la coleta, como para ganar más tiempo.
Como Albus no regresaba, Kate la observaba con insistencia y ella ya estaba harta, soltó:
-Lo amo ¿de acuerdo? ¿Es lo que querías escuchar?
Kate no lucía sorprendida. Se sentó a su lado observándola con interés.
-¿Y cuál es el problema entonces? Digo, aparte de que mi hermanito está escondido con su familia y todo eso…
Rose no pudo evitar reír, pero luego recordó por qué se sentía tan mal.
-Yo… lo rechacé…
-¡¿Tú qué? ¡Rose!- exclamó Kate con una voz más aguda de lo normal.
-Pareces mi abuela- gruñó Rose encogiéndose en su asiento.
-¿Qué fue lo que sucedió?
Cuando Rose terminó de contarle la historia, Kate lucía más anonadada.
-Todo se complicó ¿cierto?
-¿Qué te hace pensar eso? ¿El falso secuestro? ¿El que esté escondido? ¿el que quizás no quiera volver a verme? ¿el que quizás se cambie el nombre, se haga cirugía plástica y se vaya del país para no verme más? ¿el que…?
Kate soltó una carcajada.
-Creo que lo conoces menos de lo que crees, querida.
-No tienes que restregarme su amistad de veinte años en la cara, muchas gracias.
-¿Qué acaso olvidaste que salí con él en quinto año?
Rose se sonrojó.
-No me acordaba…
Kate rodó los ojos, pero siguió:
-El sujeto es un verdadero dolor de muelas cuando quiere. No se da por vencido tan fácilmente.
-¿Y si se da por vencido conmigo?- ya no le importaba que Kate distinguiera el temor en su voz.
-Él no sabe que lo amas, Rose- recordó Kate-. Díselo y no lo separarás de tu lado.
-¿Cómo quieres que haga eso si no sé si volveré a verlo?
-Eres una dramática, claro que volverás a verlo. Todos los Malfoy regresarán sanos y salvos.
La voz de Kate sonaba temblorosa, haciendo sentir culpable a Rose, pues recordó que no era la única que sufría por la desaparición de la familia.
-Kate, lo siento…
-Está bien, Rose, yo entiendo. Es sólo que ellos han sido mi familia casi desde siempre. No se merecen lo que les pasó.
-Mi padre encontrará a Goyle y lo hará pagar. Tenemos contactos en el Ministerio, ¿recuerdas? Prácticamente toda mi familia trabaja allí.
Kate asintió en silencio con tristeza.
-Albus y yo hablamos, cancelaremos la boda hasta que ellos regresen.
-La señora Malfoy odiaría perdérsela.
-No lo hará.
Cuando Rose llegó a su nuevo departamento ese día en la tarde, nunca esperó sentirse tan vacía. Absolutamente todo le recordaba a Scorpius. Su mirada fue hasta las puertas corredizas del balcón y no pudo evitar acariciar sus labios, donde aún podía sentir los de Scorpius. Se sentó en el lugar exacto donde el beso había sucedido, deseando con todas sus fuerzas poder regresar el tiempo y haber actuado diferente.
No quería pensar en nada relativo a los eventos de ese día, sobre todo no quería pensar en lo que pasaría si los mortífagos encontraban a los Malfoy. Quería a Scorpius a su lado, sentirlo cerca de ella tal como había sido antes.
¿Cuándo se había enamorado de él y no se había dado cuenta? ¿Acaso tenía aserrín en el cerebro?
Resignada, comenzó a desempacar todo, comenzando por sus amadas fotografías… que estaban perfectamente acomodadas en los marcos de fotos que Scorpius le había obsequiado un día común y corriente en el que terminaron dando un paseo en el parque cercano charlando de nimiedades.
Rose se sonrojó al notar que tenía una cantidad considerable de fotografías sólo de Scorpius. Algunas eran de días cualquiera, donde él se quedaba pensativo durante un largo periodo de tiempo y Rose simplemente no podía evitar fotografiarlo de todas las maneras posibles. Otras eran de cuando salían a algún lugar, ya fuera al parque, al cine, a comer… Rose siempre llevaba su cámara con ella. Algunas veces, cuando estaban aburridos, organizaban sesiones de fotos donde sólo hacían ridiculeces.
Con una sonrisa boba en la cara, Rose comenzó a observarlas todas una por una, admirándolas. Quizás Scorpius no era el chico más guapo sobre la faz de la tierra, pero para ella lo era. No sólo por su físico, sino porque tenía una personalidad tan extraña que lo volvía atractivo a sus ojos. Al final, encontró una que había olvidado que tenía.
Algunos meses atrás, en navidad, Kate, Albus, Scorpius y ella habían organizado una pequeña fiesta sólo ellos cuatro para celebrar el asenso de Albus a Editor en jefe de El profeta. Kate había tomado la cámara de Rose cuando ella se había descuidado y le había tomado una fotografía cuando conversaba con Scorpius. Los ojos de ambos estaban brillantes, sus labios se curvaban en una sonrisa agradable y sus rostros estaban un poco más juntos de lo normal. Rose sonrió al ver la escena y no pudo evitar poner la fotografía en la pared de la sala.
Después de observar la fotografía mucho tiempo más, sonrió y siguió desempacando. Con un suspiro de resignación, se obligó a pensar que todo saldría bien.
Ya tengo el siguiente capítulo, sólo le faltan algunos arreglos, así que si tengo tiempo en la semana lo subo xD
Mil besos!
