Todo lo que no reconozcan salió de mi imaginación.

Atardecer.

-¿Dónde estoy?- la voz de Scorpius sonaba áspera y lenta, como si le costara mucho hablar.

-Estás bien, estás en San Mungo- respondió Rose acercándose un poco más a él.

-¿Rose?- preguntó casi sin podérselo creer. Y así fue que sus miradas se encontraron por primera vez en semanas. Una lágrima de alivio resbaló por la mejilla de Rose, quien la limpió de inmediato para que él no se diera cuenta.

-Sí, soy yo- aseguró ella tomando su mano con suavidad y acariciando su mejilla como tantas veces había hecho esa noche.

-¿Estuviste llorando?- preguntó Scorpius, que a pesar de que la luz era escasa, se había dado cuenta de sus ojos hinchados.

-No, yo…- la voz de Rose se ahogó una vez más y, sin poderlo evitar, comenzó a sollozar sobre su pecho. Scorpius, haciendo acopio de todas sus fuerzas, acarició su cabello.

-Todo está bien, tranquila- le dijo con tanto amor que Rose se logró calmar.

-Creí que te perdería- admitió sin dejar de abrazarse a él.

-¿Estás loca? No moriría sin haberte besado de nuevo- dijo con un tono que parecía querer ser divertido, pero su voz sonaba igual de áspera y pausada. Rose no pudo evitar sonreír. Sólo él le diría algo así en un momento como ese.

-¿Qué te duele?- preguntó Rose observándolo críticamente.

-¿Honestamente? Todo…

-Tienes el pulso muy bajo- dijo Rose después de revisarlo.

-¿Alguna vez te dije que te ves linda con tu bata de sanadora?

Rose se sonrojó hasta las orejas y fue hasta una repisa que tenía las pociones que debía darle a Scorpius, aún contra su voluntad.

-Saben mejor de lo que parece- dijo divertida al ver la mueca de Scorpius al verlas.

-Lo dices porque no eres tú la que tienes que tomarlas…

-No hables, no quiero que te esfuerces ahora, necesitas recuperar fuerzas, los cruciatus pueden dejar varias secuelas y a ti te dieron varios directo en la columna vertebral y el corazón…

-¿Viste a mi familia?- Scorpius no le hizo caso y siguió hablando, consternado.

-Todos están bien- aseguró Rose-, tú fuiste el único que salió herido. Astrid no quería dejarte, pero la obligué a que fuera a casa de Al a descansar. Tus padres seguramente están en el ministerio con mi padre y tío Harry para declarar.

Scorpius asintió, abatido, cerró los ojos con tristeza. Rose olvidó que tenía que darle las pociones y le dio un suave beso en la mejilla.

-¿Por qué no me habías dicho lo que sucedía?- no quería que sonara como a reproche, pero si era honesta consigo misma, se había sentido excluida al darse cuenta de que tanto Kate como Albus estaban al tanto de las amenazas a la familia Malfoy.

-No quería que te preocuparas- dijo Scorpius con sinceridad y ella le creyó.

Rose asintió decidida a no insistir más en el tema y, acto seguido, comenzó a destapar las botellitas con pociones y lo obligó a tomarlas todas.

-¿Te sientes mejor?- preguntó Rose luego de que él bebió la última.

Como respuesta, Scorpius se incorporó, a pesar los regaños de Rose, y la abrazó con toda la fuerza que pudo, que no era mucha. Rose le devolvió el abrazo y acarició su espalda y cabello de las mil maneras que se le ocurrieron, su contacto era electrizante, deseoso, perfecto… los labios de Scorpius comenzaron a recorrer su cuello dejando suaves besos en él, hasta llegar a su boca, donde se encontraron con los labios de Rose, que lo esperaba ansiosa…

Sus labios se movían con una sincronía casi perfecta a pesar de haber sido encontrados sólo una vez, pero esta vez había más sentimientos que mostrar, más que decir, más que esperar… las manos de Scorpius la acariciaban lentamente y ella no pudo evitar poner sus manos en contacto con la piel desnuda de la espalda de Scorpius que quedaba así gracias a la bata de hospital.

Cuando se separaron tan sólo unos centímetros, Scorpius era el más agitado de los dos.

-Necesitas descansar- le dijo Rose al oído. Sin replicar, Scorpius dejó que ella lo ayudara a recostarse de nuevo, pero no soltó su mano. Rose se alegró, pues no quería separarse de él. Comenzó a acariciar su rostro de nuevo, como queriendo guardar cada detalle en su memoria táctil-. Creí que… tú no… después de que nos besamos no…

-¿Qué estaría molesto contigo y que quizás no querría verte o hablarte?

-Puede ser…- Rose bajó la mirada, teniendo muy en cuenta el reproche de Astrid de horas antes.

-Te extrañé- le dijo Scorpius viéndola a los ojos, expresando en esas dos palabras todo su sentir. .

-Yo también te extrañé- dijo Rose suavemente, acercándose a su rostro para besar su mejilla, y aliviada de que él no la ignorara como muchas veces pasó por sus pensamientos ese último mes -. Lamento tanto lo que te hice, Scorpius… perdóname.

-Tienes miedo- lo justificó Scorpius-. Yo también lo tenía, pero ya no más. Cuando nos descubrieron los mortífagos en lo único que podía pensar era en que no volvería a verte, sólo podía pensar en ti, Rose.

Scorpius limpió con suavidad las lágrimas que bajaban por las mejillas de Rose, sonriéndole para tratar de aliviar su culpa.

-No he podido dejar de pensar en ti ni un minuto, ni en lo tonta que fui ese día… supongo que siempre me lo reprocharé. Al día siguiente sólo pensaba en encontrarme contigo y decirte que había cambiado de opinión, pero ya no estabas…

-Pues no volveré a irme, de eso puedes estar segura.

Rose no pudo dirigirle otra mirada que no fuera de amor.

-Te amo- le dijo mirándolo a los ojos, para que de esa manera pudiera ver la verdad en ellos, y al parecer funcionó, porque la mirada de Scorpius se iluminó.

-También te amo- le dijo con la sonrisa más sincera que Rose le había visto alguna vez-. Por cierto, Astrid quiere matarte. Pegó un grito gigantesco cuando supo lo que… lo que había sucedido. Parecía una Banshee despotricando por todos lados que éramos almas gemelas y no sé qué tanto.

Rose no pudo evitar soltar una risa.

-Me lo imagino. A saber la de cosas que se le ocurrieron estando encerrados, seguramente ya tiene un plan bien estructurado para hacerme sufrir…

-Claro que no.

-¿No?

-No, tiene CINCO planes bien estructurados.

Rose rió levemente, sentada en la silla que ya tenía las marcas de su trasero por pasar tanto tiempo en ella.

-En realidad me sacó la verdad sin que me diera cuenta, yo no planeaba contarle a mi hermanita menor que besé a su mejor amiga- Scorpius lo dijo como si la simple idea le provocara escalofríos.

-¿Y cómo supo entonces?

-Cuando me estaba quedando dormido.

-Con razón ¿recuerdas que una vez entré en tu habitación cuando estabas medio dormido para que me dijeras el final de la película que no acabamos de ver por que "era demasiado sangrienta para mí"? terminaste hablándome sobre tu crush con mi prima Victorie en nuestro primer año en Hogwarts.

Scorpius se sonrojó, al menos esa era buena señal de que sus vasos sanguíneos estaban en condiciones.

-¿Cuánto tiempo estuve inconsciente?- parecía querer cambiar de tema.

-Sólo unas cuantas horas.

-¿Y has estado aquí todo el tiempo?

-Todo.

-Deberías dormir un rato, no quiero que seas tú la que enferme y… ¡cierto! ¡Ya trabajas en San Mungo!

Rose rió levemente.

-No creo que por mucho más…

-¿De qué hablas?

-Bueno, mi jefe está muy molesto conmigo, pero no tiene importancia.

-¿Qué pasó?

Rose comenzó a ponerlo al tanto de todo lo que su huraño jefe le había dicho horas atrás.

-Que sujeto tan imbécil- soltó Scorpius enfadado haciendo el ademán de levantarse.

-No importa, sólo me interesa que estés bien- dijo Rose con voz firme obligándolo a recostarse completamente, luego se quedó quieta un momento.

-¿Qué pasa?- preguntó Scorpius cuando vio que lloraba.

-¡Extrañaba tanto charlar contigo!

Scorpius rió y acarició su mano.

-Yo también, Weasley. No es lo mismo hablar sólo con mi familia, creo que soy yo ahora quien necesita un psicólogo…

Rose le sonrió con ternura y acarició su cabello, Scorpius cerró los ojos al contacto.

-¿Cómo fue que dieron a parar a la casa de Marshall? ¿Acaso no es muggle?

-Le dije que había unos sujetos tras mi padre, pero no le dije que éramos magos, no quiero terminar en prisión antes de casarme contigo, Rosie.

Rose se sonrojó hasta las orejas y musitó un "tonto" riendo.

-El caso es que nos prestó una casa que él ya no utiliza. Tiene un jardín muy lindo pero estaba bastante descuidado, por lo que la mayor parte del tiempo me la pasé allí arreglándolo.

-Hablando de casas… Albus, Kate y yo guardamos tus cosas y las llevamos a mi departamento mientras tanto. Ellos tienen tu auto en su garaje.

-Gracias, había olvidado ese detalle.

-No hay de qué. Los periódicos ya habían hablado de la "desaparición de los Malfoy", sobre todo después de que no te presentaste al entrenamiento y el entrenador te buscó por todos lados (un poco obsesivo el hombre, ¿no crees?), así que supusimos que no hacía falta que Goyle fuera hasta tu departamento para ver la "evidencia del secuestro".

Scorpius asintió con la cabeza.

-Hablando de eso… ¿el entrenador te mencionó algo sobre si podré regresar al equipo? ¡no sabes cuánto extraño volar!

A Rose se le hizo un nudo en la garganta ¿cómo decirle que no podría volver al equipo por su corazón débil?

-No, no me mencionó nada- lo mejor sería no hablar de más desgracias por el momento.

-Así que… ¿empacaste mis cosas? ¿Por qué tú si pudiste ver mi ropa interior y no yo la tuya esa vez?

Rose soltó una carcajada por primera vez en semanas. El recuerdo de aquel fin de semana pintando y empacando parecía tan lejano…

-Sabía que me reclamarías eso, así que hice que Albus guardara tu ropa.

Scorpius asintió con una sonrisa traviesa.

-¿Qué fue lo que hiciste tú en este tiempo?

-Lo de siempre, supongo- contestó Rose encogiéndose de hombros. Le agradaba que, a pesar de ambos haber confesado ya sus sentimientos, todo seguía sintiéndose tan natural-. Trabajo, fotografías…

-¿Has fotografiado algo interesante?

-Sólo unos cuantos paisajes.

-¿De qué?

-Atardeceres- Rose se había sonrojado bastante, pero se decidió a confesarle su pequeño secreto-. Fotografié cada atardecer desde que te fuiste para no olvidar lo que había sucedido entre nosotros.

Scorpius parecía conmovido, pero sus ojos ya no podían con el cansancio.

-Duerme, estaré contigo- susurró Rose acercándose para darle un último beso en los labios.

-Lo sé.

Y así sin más, Scorpius se quedó dormido, sin decirle que él también había observado cada atardecer desde su separación.

Hola!

Como ya les había dicho a algunas en las respuestas a los reviews, aquí está el siguiente =D creo que esta escena la tenía planeada desde hace semanas! Haha Scorpius se recuperó, se confiesan que se aman, Rose tendrá que lidiar con Astrid, etc. etc. mmm el siguiente? Tengo planeado alargar más el próximo capítulo, peeeero creo que ya he perdido suficiente el tiempo y tengo como cuatro horas de grabaciones de neuro que escuchar hehe así que quizás la próxima semana les llegará la alerta del cap. Y recuerden, estén al pendiente porque estas vacaciones habrá un nuevo fic! Cortesía de mi hermanita Petite24 y su servidora. Les adelanto? Sólo diré que es una historia sin magia, 100% Rose/Scorpius.