Para Petite 24, Dominique Jackson, samfj, Julietaa, Letida, revoltosa 2.0, NatWizard, MrlSGrint, FeRdYyY, Lucy, Kero Weasley, Diane Potter, Ariadna Simonds, Crimela, Artemisa Braver, miss romantic2, Marce, Julid, Naluma5, dareattention, ittah, Betty, Daniiielaa098, arual17, por sus reviews a este fic xD
Todo lo que no reconozcan salió de mi imaginación.
Más que una reacción química.
Rose se sentía en una nube…
Literalmente.
El salón mágico que Kate y Albus habían alquilado para la boda (y con esto hacer que los Malfoy y los Weasley no se pelearan por intentar que fuera en los respectivos jardines de sus familias) tenía un hechizo para que los novios, padrino y dama de honor, se transportaran sobre unas esponjosas nubes blancas con ciertos matices dorados que combinaban con la decoración del lugar, que ya de por sí tenía el aspecto de un pequeño castillo encantado, ideal para el final de uno de los cuentos de hadas que tanto les gustaban a las chicas cuando eran pequeñas.
Rose se sentía extraña al estar parada en una nube, pues aunque era resistente, no dejaba de sentir que podría caerse de un momento al otro; pero lo que en verdad la elevaba del suelo y le causaba cierto vértigo, era la mirada penetrante del chico frente a ella. Scorpius no había dejado de observarla desde hace ya mucho rato ¿la estaría analizando? Ruborizada, Rose desvió la vista hacia su primo y su mejor amiga, quienes estaban ya por dar el "sí" frente al ministro de magia mismo.
Rose sonrió radiante cuando los vio besarse al fin siendo oficialmente marido y mujer. No habría podido desear una mejor esposa para Albus que Kate, su mejor amiga y casi hermana. Sentía que no había nadie más en el mundo que se mereciera ser feliz que ellos dos, y estaba segura de que así sería.
Después de esa pequeña pero significativa ceremonia, la fiesta dio comienzo. Albus y Kate no dejaban de ser felicitados por todos sus familiares, amigos y conocidos. A Rose la habían empujado un par de veces por accidente, por lo que Scorpius la había rescatado del abarrotado lugar y la había guiado hacia una de las mesas que habían aparecido en vez de las bancas donde antes estaba sentada la gente. Rose observó bien el salón, con techos altos que le recordaban al Gran comedor en Hogwarts, flores blancas y doradas por todos lados, así como alegría esparcida por el lugar, por la felicidad de todos ante la nueva unión en el mundo mágico.
-¿Listo para una fiesta al estilo Weasley?- preguntó Rose a Scorpius, abrazándolo por al cintura.
-¿Fiesta al estilo Weasley?- preguntó Scorpius con cierto tic en el ojo.
Cuando la familia se había enterado que al final estaban juntos, Scorpius había sido presa de muchas bromas familiares (a las cuales aún no se acostumbraba), pero Rose siempre le decía que era una buena señal de que estaba siendo aceptado. Scorpius a veces se preguntaba en qué clase de familia extraña había dado a parar, pero después observaba a Rose y arrojaba todas sus preocupaciones hasta lo más profundo de su mente.
-Sí, ya sabes… mis primos, tíos y abuelos por todos lados haciendo bromas y bailando. Es divertido. No como el domingo pasado en la Madriguera cuando el tío George incendió tu comida…
-¿Y por qué percibo cierta maldad en tu tono de voz?
-Deja de analizar mi tono de voz- refunfuñó Rose.
-Amo eso que haces con tu nariz- rió Scorpius tomándola por la cintura y dándole un beso en la arruga que se le hacía en el puente de la nariz.
Rose rió con él y después le dirigió una mirada suspicaz.
-¿Por qué estás tan cariñoso hoy?- preguntó sin poderlo evitar, aunque debía admitir que esa faceta de Scorpius le agradaba bastante.
-¿Ahora eres tú quien me analiza a mí?- preguntó Scorpius burlón, evadiendo la pregunta.
Rose sólo rió negando con la cabeza. Ya le contaría después, ahora su prioridad era ver el vals de Albus y Kate, quienes ya se habían dirigido a la pista de baile entre los aplausos de todos. Rose recordó que llevaba su cámara con ella, por lo que comenzó a tomar fotos como loca, desde distintos ángulos.
-Creo que es la primera vez que veo a Ginny llorar- dijo Ron rodando los ojos. Él y Hermione habían llegado a sentarse junto a Rose y Scorpius para observar el tierno espectáculo-. No entiendo por qué las bodas ponen sentimentales a las personas.
-No seas tonto, Ron- lo regañó Hermione y Rose rió. Amaba ver a sus padres hablándose así, porque ella sabía que era la manera en la que se demostraban que se querían.
Rose dejó de prestar atención a la pelea y centró su atención en Kate, su rostro se iluminaba de felicidad al ver a Albus, cuyos ojos verdes resplandecían. Se veían tan felices que Rose sintió un poco de envidia ¿alguna vez le sucedería eso a ella? Inconscientemente volteó a ver a Scorpius, quien la observaba también. Lentamente entrelazaron sus manos sin dejar de perder el contacto visual. Y Rose sonrió, como cada vez que estaba a su lado ¿y qué si no estaban casados? Estaban juntos, le pertenecían el uno al otro y lo sabían, no podrían ser felices con nadie más que ellos, juntos, como siempre debió haber sido.
Los familiares se levantaban uno a uno para bailar con Kate o Albus, así que Rose y Scorpius se pusieron en pie también, este último prácticamente obligado por Rose, quien le dijo que tener dos pies izquierdos no era excusa para no bailar en la boda de su hermana.
-Muchas felicidades, Al- dijo Rose de todo corazón mientras bailaba con su primo.
-Gracias, Rosie, valieron la pena tantos dolores de cabeza- rió él sin poder dejar de sonreír-. Te juro que a veces sólo quería fugarme con ella a las vegas o algo así para escapar de todo el alboroto de la familia.
-Pero si ya vivían juntos ¿cuál era el problema?
-¿Bromeas? Toda la familia (sin contar los primos, claro) estaba en contra de eso, no lo ven muy bien. Tú no te has dado cuenta porque te la pasas trabajando y casi no te vemos.
-Trabajamos en una cura para el corazón de Scorpius y… ¿qué dices? ¿Así que Scorpius y yo somos el blanco de todos los cuchicheos de los mayores de la familia por vivir juntos y tú no me habías dicho nada?
-¿Para qué preocuparte?
Rose se puso completamente roja, su familia era algo que no había contemplado al decidir vivir con Scorpius. No le importaba lo que dijeran los demás, pero su familia era sagrada para ella ¿estaría la abuelita Molly molesta con ella? Rayos…
-A Kate y a mí nos hizo gracia en realidad- rió Albus despreocupado-. De todos modos ¿segura que es Scorpius con quien quieres estar? Es algo raro…
-No es raro- contradijo Rose riendo-, es psicólogo.
-Es lo mismo…
-No es lo mismo- refunfuñó Rose-. Además ¡es tu mejor amigo! ¿Por qué me preguntas eso?
-¿Protocolo familiar?- rió Albus y Rose con él-. Vamos, tenme un poco de paciencia, espera a que Scorpius te proponga matrimonio y entonces ya me dirás si no dices incoherencias el día de tu boda después de toda la locura familiar con los preparativos…
-Ahora sí estás diciendo incoherencias, Potter- negó Rose con la cabeza-. Scorpius y yo estamos bien así…
-…por el momento- completó Albus-. Te conozco Rose, no te conformarás con sólo vivir con él. Quieres una historia de amor de ensueño y todo eso.
-Albus, no empieces con eso. Hace apenas un mes no sabía si volvería a hablar con él y ahora sólo quiero disfrutar estar con él ¿de acuerdo? No me importa nada más que estar con él. Y te equivocas, ya no busco un cuento de hadas ni nada parecido, sólo lo quiero a él.
Albus no pudo contestar, pues Dominique se había acercado para bailar con él. Sin embargo, le dirigió a Rose una mirada indescifrable.
-¿Estabas discutiendo con Al?- preguntó Scorpius divertido cuando caminaban juntos de nuevo a la mesa donde Ron y Hermione estaban sentados observando el baile.
-¿Me estabas analizando acaso?
-No, cielo, pero tu cara está completamente roja.
Rose rodó los ojos.
-Eso es analizar.
Scorpius sólo rió y la tomó de la mano por debajo de la mesa. Al recordar su conversación con Albus, Rose retiró su mano con la excusa de arreglarle la corbata a su padre, dejando a Scorpius un poco descolocado.
-Hoy leí en El Profeta que desde que te fuiste del equipo no han ganado ni un solo partido- comentó Ron a Scorpius y Rose quiso meterle la corbata en la boca para que se callara. Aquel era un tema sensible para Scorpius.
-Papá…- comenzó Rose con voz de advertencia, acompañada de la mirada de circunstancias de Hermione.
-Lo siento Scorpius, yo no quería…- comenzó Ron arrepentido.
-No hay problema, señor Weasley, de hecho…
-¡Scorpius!- exclamó Astrid sentándose encima de su hermano, aplastándolo- Te me perdiste después de la ceremonia.
-¿No te olvidas de algo, hermanita?- preguntó Scorpius con voz de reproche, señalando con la cabeza a Ron, Hermione y Rose.
-Hola, señores Weasley- saludó Astrid educadamente y, al ver a Rose, hizo una mueca extraña-. Rose.
Rose ya estaba harta de los desplantes de la pequeña de los Malfoy, quien ya casi no le dirigía la palabra y cuando lo hacía era con desdén; por lo que Rose se puso en pie de forma abrupta casi derribando la silla y dijo:
-¿Puedo hablar contigo, Astrid, en privado?
Astrid le dirigió una mirada indescifrable y la siguió por un pasillo algo alejado.
-¿Qué quieres?
-Esto es más fastidioso que Albus y Kate cuando comenzaban a salir- gruñó Rose cruzándose de brazos, pero los descruzó casi de inmediato, recordando estar receptiva en la conversación.
-Muy inteligente traerme aquí sólo para decir eso, Weasley ¿terminaste?
-Escúchame de una buena vez, Astrid Malfoy- dijo Rose negándose de toda forma a ser tratada de esa manera-. Sé que te molestaste conmigo cuando rechacé a tu hermano, y quizás no lo has querido creer, pero amo a Scorpius y horas después de lo que sucedió quería buscarlo para rogarle que me diera una segunda oportunidad. Después fue todo lo del rapto falso y no pude hacerlo. Cuando estaba en el hospital sentí que si él moría yo me moriría con el. No espero que lo entiendas, porque aunque eres muy madura para tu edad, no creo que puedas comprender lo mucho que lo amo y lo mucho que quiero estar toda mi vida con él. Por él comencé a creer esas cursilerías de las almas gemelas. Así que no vengas a tratarme como si fuera una arpía porque no lo soy. Lo amo y nunca le haría daño a propósito.
Rose se había puesto roja de nuevo, esta vez por la ira que le producía el trato que Astrid le daba. Al principio lo había aceptado bien, como su propio castigo, pero ella también tenía límites.
Astrid musitó algo con la cabeza gacha.
-¿Qué dijiste?
-¡Lo siento!- exclamó Astrid con lágrimas en los ojos-. Siento cómo te he tratado, supongo que estaba… algo celosa.
-¿Celosa? ¿Celosa por qué?
-Porque Scorpius es mi hermano, yo lo quiero mucho. Y tú eres mi mejor amiga, nunca me has tratado como una niña al igual que todos, tú me entiendes. Y supongo que cuando Scorpius sólo hablaba de ti… me dieron celos.
-Astrid, no tienes por qué… él te quiere mucho, cada vez que habla de ti lo hace con el amor que sólo un hermano puede sentir por su persona favorita. Tú también eres mi amiga, nunca haría nada para dañarte.
-Lo siento, Rosie.
Astrid abrazó a Rose y dijo:
-Lamento haber planeado poner gusarapos en tu termo del café.
-Bueno, seguro no fue inten…
-Y lamento haber planeado desatornillar tu silla del escritorio…
-Bueno, quizás…
-Y lamento haberle dicho a Scorpius que tenías una ETS cuando estudiabas para sanadora…
-¡Hey eso no es…!
-Y lamento haber puesto aceite en tu champú…
-¡¿Fuiste tú?
-Y lamento…
-Está bien, Astrid, te perdono- dijo Rose con un tic en la mejilla, negándose a escuchar más de las travesuras de la pequeña Malfoy-. Regresemos con los demás ¿quieres?
La fiesta transcurrió con toda la tranquilidad que se puede tener con Weasleys en el lugar. Es decir, cerveza de mantequilla y Whiskey de fuego por todos lados, así como bailes de todos los tipos.
-¿Rose, estás borracha?- rió Scorpius cuando casi eran las tres de la mañana, observando a su novia, quien tenía las mejillas sonrojadas y un vaso de Whiskey en la mano.
-Hola, Scorpius- rió Rose alegremente-. No te había visto en… ¿una hora?
-Estaba con Albus, él y tus primos me obligaron a beber con ellos… pero a diferencia de ti, yo estoy sobrio…
-Sólo fue un vaso, Scorpius, no…- pero Rose trastrabilló y Scorpius la atrapó entre sus brazos.
-No estás acostumbrada a beber, mi amor.
-Mi amor… me gusta cómo suena eso viniendo de ti… ¿sabes qué?- se acercó peligrosamente a sus labios, pero cambió de dirección y le susurró al oído-: No puedo esperar a que lleguemos a casa y quitarte esa túnica- Rose no sabía por qué, pero las palabras fluían con una facilidad increíble fuera de sus labios.
-Anda, vamos a sentarnos un rato ¿quieres?
-Estoy mareada.
-Claro, sólo tú te emborrachas con un solo vaso de whiskey…
Rose sintió el cálido cuerpo de Scorpius llevarla casi a rastras hacia una mesa vacía, para después ofrecerle un vaso con agua que había hecho aparecer.
-¿Mejor?- preguntó Scorpius tiempo después.
Rose se sentía más despejada, por lo que pudo asentir y ponerse en pie.
-Vamos, Malfoy, la noche es joven y me debes muchos bailes más…
Llegaron a las seis de la mañana al departamento, cuando la fiesta había terminado con todos los Weasley cayéndose de sueño… y algunos de borrachos.
-Los pies me están matando- se quejó Rose cuando se dejó caer en la cama aún vestida-, y tengo tanto sueño que no creo poder ponerme la pijama… o soltarme el cabello…
Sin decir nada, Scorpius le quitó las zapatillas y el vestido, sustituyéndolo por una de las viejas pijamas de Rose que a ella le encantaban. Después la ayudó a recostarse propiamente en la cama. Rose lo dejó ayudarla sin decir nada, pues en lo único que podía pensar era en lo guapo que se veía a la luz de la lámpara de la mesita de noche. Cuando Scorpius comenzaba a batallar para quitarle todos los pasadores del elaborado peinado, Rose se quedó dormida.
Rose&Scorpius
Rose despertó cuando sintió los labios de Scorpius recorrer su cuello y sus manos haciéndole caricias en la cintura.
-Déjame dormir- gruñó tapándose mejor con las sábanas. La risa de Scorpius le hizo cosquillas en el cuello. Sintió cómo él se levantaba y no pudo evitar abrir los ojos para verlo. Acababa de bañarse y estaba vestido con unos jeans y una playera que ella le había regalado la semana anterior.
-Iré a hacer el desayuno… o mejor dicho la comida…- dijo Scorpius dándole un último beso en la mejilla para salir de la habitación cerrando la puerta tras él.
Sabiendo que no podría volver a dormir, Rose se incorporó con pereza y tomó sus cosas para poder darse un baño. Necesitaba relajar sus músculos, los pies le dolían horrores por estar casi veinte horas con tacones altos. A pesar de que ya casi era septiembre, seguía haciendo mucho calor, por lo que decidió ponerse su short verde favorito y una blusa de tirantes, después de todo estaría todo el día en casa.
Al llegar a la cocina se encontró con dos platos grandes con fruta en ellos junto a una jarra con jugo de naranja, así como pequeños panecillos que parecían haber salido apenas del horno.
Unos vagos recuerdos regresaron entonces a Rose, unos donde Scorpius le ponía la pijama y le deshacía su ya de por sí maltrecho peinado, sólo para que durmiera a gusto. Un sentimiento cálido se posó en su pecho y no pudo evitar abrazar a Scorpius cariñosamente por la espalda. Sin duda, era el mejor novio del mundo. Él dejó de sacar los cubiertos de un cajón para devolverle el abrazo.
-¿Cómo estás?- preguntó Scorpius una vez que se sentaron a la mesa.
-Muerta de sueño y con mis piernas adoloridas- rió Rose-, pero bien.
-¿Un masaje lo arreglaría?- preguntó Scorpius mirándola pícaramente.
-Muchos, muchos masajes- rió Rose de nuevo y lo acercó a ella para besarlo.
-¿Alguna vez te dije que me sentí atraído por ti aquella vez antes de ser amigos cuando me ayudaste con mi espalda en uno de los entrenamientos?
-¿Cuando te puse esa pomada?- preguntó Rose sonrojada- Porque yo no podía dejar de pensar en lo linda que era…
-¿Era?- bromeó Scorpius haciéndose el ofendido. Rose rodó los ojos.
-Y luego dicen que soy yo la que tiene complejos…
Una vez que terminaron de comer y se lavaron los dientes, Rose estaba acostada boca arriba en la cama mientras Scorpius masajeaba sus piernas.
-¿Sabes que nuestras familias nos siguen viendo mal por vivir juntos?- dijo Scorpius como de casualidad, pero Rose lo conocía lo suficiente como para saber que había algo más escondido en sus palabras, así que se incorporó para quedar frente a frente.
-¿Tú lo sabías? Porque apenas ayer Albus me lo hizo saber…
-Pues sí, lo sabía.
-Claro, eres psicólogo, analizas a la gente y ¿por qué la familia de tu novia debería de ser la excepción?
Scorpius rió junto con ella, pero Rose no dejaba de notar algo extraño en él.
-¿Qué sucede?
-Cásate conmigo- soltó de una buena vez, observándola expectante.
Rose estaba pasmada ¿Acaso acababa de pedirle matrimonio?
-¿Qué?- fue lo único que pudo salir de sus labios.
-¿Quieres casarte conmigo?- preguntó Scorpius nervioso.
Rose estaba en una especie de shock, habían pasado de tener un momento increíble juntos y ahora le salía con una pregunta inesperada. Pero Scorpius malinterpretó su silencio.
-No hay nadie más con quien quiera estar el resto de mi vida y…
Pero Rose lo calló con un beso efusivo, diciendo sí entre suspiros.
Mucho tiempo después, Rose se encontraba entre los brazos de Scorpius, ambos sentados en el suelo observando el atardecer a través de las puertas abiertas del balcón y besándose de vez en cuando.
-¿Sabes algo?- comenzó Scorpius casi en un susurro, como si temiera romper el momento.
-¿Qué cosa?- preguntó Rose del mismo modo.
-Ya no creo que el amor sea sólo una reacción química en el cerebro.
Rose rió suavemente.
-¿Y ahora qué crees que es?
-Sinceramente, no lo sé… sólo que lo siento cuando estoy contigo.
Rose le dio un beso en la mejilla y apoyó su cabeza en su hombro.
-Y yo… deberé bailar la conga en el atrio del Ministerio de Magia…
-¿Qué?- soltó Scorpius en medio de una carcajada.
Rose se ruborizó.
-Cuando aún vivía con Kate, le dije que si existían las almas gemelas bailaría la conga en medio del atrio del Ministerio…
Scorpius siguió riendo, negando con la cabeza.
-Sé que no crees en eso. Y no quiero que pienses que te estoy usando para cumplir mi "cuento de hadas", porque no es así. Te amo sólo por ser quien eres, sólo eso.
-Lo sé- asintió Scorpius-. Y no importa en realidad que yo no crea en eso… porque de lo único que estoy seguro ahora, es de que quiero estar contigo siempre.
-Te amo. Y amo cuando juegas al quidditch…
-Rose…
Scorpius le dirigió una dolida mirada y se llevó una mano al corazón. Rose le sonrió cálidamente y puso una de sus manos encima de la suya.
-Tenemos la cura.
Scorpius tardó unos segundos en reaccionar.
-¿Qué?
Rose soltó una risita.
-Hace rato, cuando fuiste a escribirle a Al y Kate con la noticia… llegó una nota de uno de mis colegas en San Mungo. Hicieron ya las suficientes pruebas y ahora sabemos que el método eléctrico que hemos estado investigando funcionará bien con tu corazón.
-¿Estás hablando en serio?
Rose asintió con la cabeza, igual o más feliz que Scorpius, quien se puso de pie con ella y la hizo girar en el aire.
-¡Podré volver a jugar!
Rose rió y se abrazó a él.
-Podrás volver a jugar.
-Puedo asegurarte que es el mejor día de mi vida… recupero la salud y la más hermosa chica del mundo acepta casarse conmigo.
Esa noche durmieron temprano, pues al día siguiente irían a San Mungo para que Scorpius se sometiera de una vez por todas al tratamiento. Él se durmió casi enseguida, rendido por todas las emociones del día, pero Rose se quedó mucho rato observándolo, recordando todo por lo que había pasado para estar donde estaba, desde todas sus citas desastrosas con hombres horribles, hasta la proposición de Scorpius de esa mañana para compartir una vida juntos. Rose estaba emocionada, no sabría qué le traería el mañana, pero estaba segura de que si estaba con Scorpius, sólo podría ser feliz. No habían hablado de una fecha para la boda ni nada de los preparativos, pero a Rose no le importaba, pues como le había dicho a Albus, ella ya no buscaba un cuento de hadas, sólo quería a Scorpius.
Tres años después…
-¡Scorpius! ¿quieres ayudarme con esto?
-¡Rose! Te dije que no cargaras nada, podrías hacerte daño y no quiero que…
-Y yo te dije que no me dieras órdenes, además muevo las cosas con magia, no soy tonta.
Scorpius bufó y ella puso sus manos en su cintura, o lo que quedaba de ella, pues con ocho meses de embarazo, era un poco difícil saber dónde estaba.
-Sabes que debimos hacer esto hace meses ¿cierto?- resopló Rose sentándose en una silla con cuidado.
-Entre una cosa y la otra ya no pudimos… entrenamientos, pacientes… tus cambios de humor.
Rose le pegó con un trapo en el hombro, riendo. Ambos estaban en la habitación que pronto sería de su primero hijo, la cual antes era utilizada como el lugar donde ponían todo lo que no sabían dónde colocar, pues cuando se habían mudado a esa linda casita a las afueras de Londres después de casarse, no le habían prestado atención a esas cosas, pero ahora las necesitaban fuera de allí para acomodar todas las cosas del bebé.
Rose tomó una caja cualquiera y comenzó a ver su contenido, sorprendiéndose con las viejas fotografías en su primer departamento, el que había compartido con Kate durante varios años. Hurgando un poco más en la caja, encontró una película del Diario de Bridget Jones, haciéndola reír a más no poder. Cuando Scorpius fue a ver qué sucedía, rió con ella, para después darle un beso en la mejilla y seguir con lo suyo.
Rose sonrió felizmente, al fin tenía todo lo que siempre había querido, un esposo atento y, aunque a veces un tanto raro, amoroso; una casa propia, y próximamente un hijo. Su vida a lo Bridget Jones al fin había terminado. No era más ni patética ni solterona.
Hola!
Primero que nada, quiero disculparme por el retraso, mi computadora se desconfiguró hace más de una semana y en ella estaba el capítulo ya listo para ser editado, apenas ayer me la entregaron y al fin ya lo pude subir! Esperaba que me quedara mejor, pero esto fue lo que salió, así que perdón si no les gustó, pero los demás capítulos absorbieron mi imaginación haha
Esta historia ha sido una de mis favoritas, no sólo porque amé escribir todo el contenido, sino porque me dio la oportunidad de conocer a varias de ustedes, ha sido genial, y les quiero agradecer por eso xD
Aprovecho para informarles que próximamente subiré la nueva historia, creación de Petite24 y yop, se llamará "Tulipanes Rojos", por supuesto que será un Rose/Scorpius y esta vez, a diferencia de todas mis demás historias, será un AU. Tengo además un One-Shot que quizás publique pronto, titulado "Mi perfecto complemento". Además, por primera vez, una historia donde un triángulo amoroso se ve involucrado, así que tendrán muy pronto noticias mías =D
Muchas gracias por todos sus comentarios, alertas, favoritos y sobre todo por el apoyo hacia esta historia.
Me despido con la intención de que nos escribamos pronto.
Altea Kaur.
