Despues de mil años aqui tengo el segundo capitulo de mi historia. Es dificil trabajar en dos historias a la vez ya que estoy relatando los recuerdos y el tiempo actual a la vez lo cual se me hace complicado pero al mismo tiempo me gusta, pero basta de palabreria.
Quiero agradecer a los dos reviews que tuve jeje poquitos pero muy significativos para mi, lo suficiente para animarme a seguir escribiendo espero no decepcionarlas con este capitulo :)

Sin más aqui esta la continuación :)


¿SOMOS AMIGOS?

Después del banquete de bienvenida Severus se puso de pie lentamente y se dirigió a hacia el que sería su hogar de ahora en adelante, el salón de pociones estaba en las mazmorras, su despacho y habitación estaban en el mismo lugar, no estaba del todo mal impartir esta materia, era su especialidad y podía aprovechar la ubicación del aula lejos de todo el mundo, se sentía triste, vencido y frustrado, sin embargo entre todos sus lúgubres pensamientos no pudo evitar pensar en Anna, su insolente pero interesante amiga que había hecho 5 años atrás, aun recordaba su inesperado encuentro y desde el primer momento le pareció una chica bastante madura para sus cortos 11 años, ahora era toda una joven de séptimo curso, se preguntaba si la chica seguía con la misma personalidad, y muy en el fondo deseo que así fuera, pero estaba seguro que seguía igual después de su breve encuentro de miradas en el gran comedor y no haber visto expresión alguna en el rostro de la chica, ni siquiera sorpresa le intrigo mucho, sin embargo sabía que no había pasado desapercibido por ella.

Mientras tanto en la sala común de Ravenclaw, Anna intentaba concentrarse en su lectura, pero no podía, se canso de leer la misma línea tantas veces y cerro el libro, no acostumbraba sentir curiosidad por algo que no fuera conocimiento, mas en esta ocasión la presencia de Severus en el gran comedor le había sorprendido bastante y a pesar de no haberlo demostrado, verle una casi invisible sonrisa para después ser ignorada, sintió un poco de satisfacción al saber que él no se había olvidado de ella. Vino a su mente el momento en que ambos supieron que no se librarían uno del otro tan fácil mente.

Flash back.

Aun no termino de entender cómo es que pudiste ser tan imprudente Severus, podrías haber herido gravemente a tu compañera. –Decía una alterada Poppy mientras aplicaba una crema en la mano de Severus, quien miraba atento como una venda se enrollaba sola en el tobillo de Anna, para después enfocar su mirada en su propia mano y respondió. –Como ya le explique, fue un accidente, yo ignoraba que esta chiquilla se encontraba detrás de la roca, aunque admito que no me detuve a pensar antes de lanzar el hechizo. –Respondió tranquilamente el joven. –De igual manera. –Continúo la enfermera suavizando la voz. –No me explico cómo permites esta situación Severus, sé muy bien que muchas de las ocasiones en las que te has tenido que presentar aquí fueron por ataques de otros alumnos, pero es muy raro que sea una herida hecha por ti mismo. Severus se quedo callado con una profunda mirada de odio hacia su propia mano, cuando Poppy hubo terminado tanto de curarlo como de reprenderlo, se dirigió hacia Anna. –Muy bien srita. Fletcher afortunadamente su torcedura no es seria y los raspones de sus brazos y piernas desaparecerán con la pomada que le administre, me imagino que Severus ya te ha ofrecido disculpas por esto. –Dijo esto último dirigiéndose más al joven que a la niña. –Sí, Madame Pomfrey ya lo ha hecho y yo ya las he aceptado, después de todo él tiene razón, no hubiera podido adivinar que yo estaba ahí, ¿ya me puedo retirar? –Severus le dirigió una mirada suspicaz por el tono utilizado, parecía tener mucha prisa en abandonar la enfermería. –Me temo que no querida, dije que tu torcedura no era seria, sin embargo necesitas evitar caminar si quieres que se recupere pronto, no es conveniente que lo fuerces de lo contario se podría agravar. –Anna resoplo con fastidio, se acomodo mejor en la cama y enseguida se dirigió a su compañero. –Vaya, supongo que debo darte las gracias, por hacerme perder tiempo en esta camilla y sobre todo por retrasarme para mis clases. –Poppy abrió los ojos con sorpresa al escuchar a la niña hablar así y las cejas de Severus se enarcaron ante la impertinencia de la chiquilla y respondió con sarcasmo. –Discúlpame dragoncillo, de haber sabido que eso ibas a pensar te hubiera dejado tirada, eso me gano por ser amable con los demás, pero por fortuna me librare de ti ahora mismo, ya que yo si estoy en condiciones de largarme de aquí. –Dijo esto con un tono de burla a lo cual Anna entrecerró sus ojos y mientras el joven se ponía de pie le dijo. –No podrás deshacerte de mí con tanta facilidad, si estoy amarrada a este lugar es enteramente por tu culpa y necesito que hagas algo por mi si quieres que deje de fastidiarte pronto. –Severus no pudo evitar reír un poco ante lo que escuchaba y respondió. – ¿Bromeas? No tengo ni tiempo y mucho menos disposición de hacer algo por ti chiquilla insolente. –Anna lejos de enojarse puso una sonrisa en su rostro y lo miro fijamente, pero ya no dijo ni una palabra más, Severus ante este gesto quito su rostro divertido para pasar al acostumbrado semblante serio y no pudo evitar sentir que Anna solo se burlaba de él lo cual lo enfureció enseguida. –Escúchame bien mocosa, no te debo nada y si crees que puedes burlarte de mi estas mal de la cabeza, ya hice suficiente con traerte hasta aquí y no estoy dispuesto a seguir tolerándote. –Dicho esto tomo su varita y salió con paso firme y veloz de la enfermería. Madame Pomfrey que había estado escuchándolos con semblante entre divertido y molesto por la actitud de ambos muchachos hablo. –No te preocupes querida, el pobre Severus solo está emberrinchado, no soporta que se burlen de él y cree que todos lo hacen, pero estoy segura de que eso no es lo que tú hacías ¿o sí? –Anna que aun miraba hacia la puerta por donde Severus acababa de irse, respondió con un suspiro cansado. –No, no me burlaba de él, creo que es un chico interesante, a pesar de ser un Slytherin no como mis aburridos compañeros de casa. Me parece que no tiene muchos amigos ¿verdad? –Poppy miro a Anna con curiosidad por sus palabras a pesar del rostro serio de la niña. Desde la primera vez que Severus visito la enfermería por culpa de bromas pesadas, supo que era un niño solitario y falto de amigos sinceros, y cada que lo veía que por desgracia para el joven era muy frecuentemente, lo veía mas y mas amargado y sobretodo podía distinguir la tristeza en sus ojos, sin embargo era la primera vez en 6 años que había podido ver, aunque fuera por pocos minutos, una sonrisa real en la cara del muchacho, quizás este accidente era justamente lo que joven pelinegro necesitaba. –Me temo que si Srta. Fletcher, pero si te soy sincera, a pesar del pequeño malentendido, puedo ver que le has agradado a Severus, lo cual es mucho decir, pero he podido verlo en sus ojos. Las circunstancias en las que he podido conocerlo tal vez no han sido las mejores para él, pero le he tomado mucho cariño, es un muchacho bueno que ha sufrido mucho para su corta edad y por eso reacciona con violencia, como ha sido en esta ocasión. Si me permites decirlo, quizás no debas dejarlo en paz aun querida, necesita un amigo de verdad, y tú eres la primera persona a la que veo que Severus ayuda voluntariamente, además por lo que has dicho veo a ti también te agrada. –Al oír eso Anna no pudo evitar una pequeña sonrisa y compartió una mira cómplice con la enfermera y le respondió. –Sí, me parece que tiene razón, después de todo como le hice saber, no se librara de mí con tanta facilidad.

Fin Flash back.

Anna sonrió mientras cerraba los ojos, su primer encuentro había sido atropellado, pero había seguido el consejo de madame Pomfrey, después de todo desde que se conocieron supo que no era un chico normal, sino alguien como ella, ambos se sentían incomprendidos por los demás. Tenía mucha interés por saber que había sido de él durante estos 4 años que habían pasado separados y se pregunto si tendría posibilidad de hablar con él ahora que era profesor. Tomo su horario de clases y vio que tendría una oportunidad muy pronto, tenia clase de pociones a la mañana siguiente, y sin saber muy bien porque, se sintió demasiado ansiosa. Cansada de seguir mareándose con el asunto decidió ir a su cama para dormir un poco tal vez así el tiempo pasaría más rápido.

Por la mañana Severus se levanto muy cansado, no había podido dormir casi nada, pero a pesar de que esto en él era costumbre no había sido una noche como las otras, su mente estaba hecha un torbellino, nunca en su vida pensó que se vería en la tormentosa situación de pisar Howarts una vez más, y mucho menos imagino que tendría que verse en la necesidad de ejercer como profesor ante un montón de malditos escuincles revoltosos y adolecentes hormonados, de solo pensarlo le provocaba nauseas y que seguramente ellos tendrían la peor idea de él, en realidad eso no le importaba demasiado, pero no tenía ni idea de cómo tratar con ellos. Se ducho rápidamente y mientras se vestía su mente trajo de nuevo la imagen de Anna ya no era una niña pequeña sus facciones ahora dejaban ver a una linda joven, tenía un poco más de curiosidad de la que hubiera querido sentir, por saber cómo le había ido desde que dejaron de verse, una pequeña sonrisa se ínstalo en su rostro al recordar, desde el primer momento le gusto el carácter de la chica.

Flash back.

Después de salir de la enfermería aun molesto por la actitud de la chiquilla, se dirigió hacia su sala común, donde le estaban esperando Mulciber y Avery, al verlos puso cara de fastidio y sin ganas de charlar con ellos, paso de largo ignorándolos, pero Mulciber tomándolo del brazo lo detuvo. –Donde has estado Severus te hemos estado buscando, te tengo noticias sobre el asunto del que hemos estado hablando. –Severus se soltó de su agarre rápidamente y respondió. –Ya te he dicho cual es mi decisión sobre ese tema Mulciber, pero en este momento estoy muy cansado y para ser franco no tengo deseo de discutirlo más, así que si me permiten… –Y se alejo hacia las habitaciones, pero las serpientes se lo impidieron. – ¿Qué diablos te pasa Snape? Acaso lo que buscas es que no te cuestionemos acerca de tu nueva novia, quien diría que te gustaban tan mocosas. –Grito entre risas Avery, lo cual hizo que el pelinegro se detuviera en seco crispando los puños y sin voltear siquiera respondió con la voz cargada de odio. –Tal vez a ti te gusta enamorar a niñas de 11 años, porque las mujeres de tu edad creen que eres un imbécil, pero no todos somos como tú, además mi vida es algo que a ti debe importarte absolutamente nada. –Después les dirigió una última mirada de asco y se alejo sin decir más dejandolos con una expresión de odio y sorpresa. Una vez en su habitación se recostó en su cama, estaba sumamente molesto, ese idiota no había hecho más que empeorar su estado de ánimo, enfoco su atención hacia su mano lastimada, al haber hecho fuerza había conseguido que su vendaje se moviera y los nudillos le sangraban de nuevo, intento aplicarse un hechizo sanador pero lamentablemente al ser su derecha la que portaba la herida su otra mano no fue del todo útil, suspiro con fastidio al parecer tendría que volver a la enfermería, lo cual le recordó de inmediato a Anna, quien aun estaría ahí cumpliendo su amenaza, maldita mocosa, pero quien se creía para burlarse de él. El dolor de la mano le impidió seguir pensando y emprendió camino de vuelta. Al entrar sin siquiera pensarlo busco con la mirada a la chica, y la encontró enfrascada en un libro, era más que obvio que esta chica era ratón de biblioteca, se acerco con cuidado a ella para hacerle un comentario molesto, cuando noto el título del libro "Pociones Avanzadas", toda idea de maldad se esfumo de su mente para dejar paso a la sorpresa y a la incredulidad. – ¿No es un poco avanzada esa lectura para tu nivel dragoncillo? –Al escucharlo Anna se sobresalto dejando caer el libro el cual llego hasta el piso. Severus soltó una risotada al verla asustada y se agacho para recoger el libro. –No sabes que es de mal gusto asustar a las personas, y se puede saber que haces aquí, creí que no pensabas volver a aparecerte mientras yo estuviera. Comento Anna con voz tranquila y con una sonrisa traviesa, el joven iba a protestar pero en eso momento llego Poppy y no se lo permitió. –Severus tan pronto de regreso, vas hacer que crea que te gusta mi compañía o tal vez no sea la mía la que buscabas. El pelinegro resoplo con frustración –Claro que no, me vi en la molesta necesidad de regresar, tuve un inconveniente y mi herida me está dando problemas y por desgracia aun no consigo dominar los hechizos con la mano izquierda. –Poppy se acerco para revisarlo y Anna no dejaba de mirarlo con mucha atención, Severus fijo su mirada en ella y con un poco de curiosidad en la voz dijo. –Me sorprende que una niña de tu edad esté interesada en estos temas. ¿Y porque estás sola, acaso no tienes amigos que vengan a visitarte a este odioso lugar?, sin ofender. –Agrego rápidamente al ver la mirada enojada de la enfermera, Anna contenta de que el joven le hiciera plática se incorporo de su camilla y se sentó para quedar de frente al joven respondió. –La única compañía que necesito son los libros, son más listos y sobre todo más callados que las personas, pero tú me pareces igual de agradable que ellos. –Severus no pudo evitar ruborizarse un poco esta niña era muy directa en todo momento, desvió la mirada mientras el odioso color desaparecía de sus mejillas tan pronto como llego, después dijo. –Así que te gustan las pociones, y… ¿Entiendes bien las que se muestran en ese volumen que estás leyendo? –Anna amplio su sonrisa al ver que Severus mostraba interés en ella, tal vez ser amigos sería más fácil de lo que imaginaba. –No lo entiendo todo pero si la mayor parte ¿A ti te gustan? –Después de recuperarse un poco de la incomodidad con un carraspeo Severus volvió a mirarla y asintió. –Genial, me alegra que tengamos algo en común así nos será más fácil tener algo de que hablar. –Respondió la chica con la mirada radiante. Severus no pudo evitar abrir los ojos con sorpresa esta pequeña niña lograba agitar su mente con lo que decía y a eso sumarle su expresión de alegría eso no le estaba gustando nada, se supone que él no necesitaba de nadie porque él solo se bastaba, así que antes de detenerse a pensar un poco respondió. – ¿Y por qué razón necesitaría yo una hablar contigo chiquilla tonta? –Tan pronto dijo la última palabra una rara sensación se instalo en su pecho al ver como la luz que desprendía la niña se desvanecía y daba paso a una seriedad que no había visto ni siquiera en su propio reflejo. Anna se sintió muy dolida sin saber bien porque, pero con mucho orgullo levanto la barbilla y se recostó de nuevo en la camilla dándole la espalda al chico, tomó su libro de nuevo y se dispuso a seguir leyendo ignorándolo por completo. Poppy con una expresión de disgusto en el rostro termino de vendarle la mano por segunda vez y con una negación de cabeza se alejo del muchacho. Severus no estaba seguro de entender que acaba de pasar pero se sentía bastante mal tanto con Anna como con Poppy esto último no sabía por qué. Se acerco lentamente a la chica y algo inseguro puso su mano herida en el hombro de la niña y le dijo. –Yo… no quise... Pero ella enseguida lo interrumpió sin siquiera mirarlo. –No es necesario que digas nada. Como te dije antes, tus asuntos no son asunto mio. –Y dicho esto siguió enfrascada en su lectura.

Fin Flash back.

Severus sintió un nudo es su garganta al recordar aquello, tenía apenas unas horas de haber conocido a la niña y ya la había lastimado, se maldijo mentalmente parecía que todo aquel que intentaba acercarse a él, salía herido y era algo que hasta la fecha seguía vigente, pero intentó despejar esos pensamientos aliviado de haber podido remediar aquello en aquel tiempo. Se termino de calzar sus botas negras y se puso de pie terminando de despejar su mente y mentalizándose para su primera clase del año y de su vida, olvidándose por completo de que su primera clase era con los de séptimo de Ravenclaw y Hufflepuff.