Capítulo 2

Decisión

Mai volvió a despertar jadeando a causa de una de las muchas pesadillas, que tenia contantemente y que parecían no querer abandonarla. Estaba cubierta por un ligero sudor frio, sus parpados estaban hinchados de tanto llorar, respirar se le hacia difícil. Sin poder dejar de temblar se dirigió hacia el pequeño baño, buscando desesperadamente el interruptor de la luz.

"¿Por qué no la dejaban tranquila?"

Cuando por fin logro encontrar el interruptor, encendió la luz de inmediato y sin esperar un segundo más se quito la camisa frente al espejo; comenzó a observar su cuerpo, el cual mostraba moretones y rasguños, su mano se dirijo especialmente a una zona en el estomago donde había tres rayas rojas. Se tiro en el suelo y comenzó a llorar, preguntándose porque ella, que es lo que había hecho para merecer todo lo que le estaba pasando. Y ya ni siquiera podía contar con la ayuda del mejor parapsicólogo o lo que fuera que hiciera ese tonto sin sentimientos llamado Naru. Todo esto había empezado cuando él y Lin decidieron regresar a Inglaterra, ¿serian ya siete meses desde su partida o era ya un año? eso a Mai ya no le importaba o eso intentaba creer ya que no deseaba recordarlo; siempre había dado su mejor esfuerzo por olvidarlo, pero ya no podía resistirlo, dolía tanto.

—Ayúdame— le llamo entre sollozos, sabiendo que él jamás vendría en su ayuda.

Oliver abrió los ojos de golpe y la luz por un momento lo cegó. Atontado miro a su alrededor reconociendo que aun se encontraba dentro de su oficina y en la puerta de esta se encontraban su mentora y también su ayudante, ambos lo miraban con cara de preocupación.

—Te lo dije— le susurro el hombre a la mujer, que no le quitaba la mirada de encima..

—Noll—hablo más alto para que este le escuchara y saliera de su letargo — ¿Qué soñaste?

Oliver pensó un momento en la pregunta que le hicieron y su corazón comenzó a latir con fuerza cuando recordó el maldito sueño. Con una mano oculto su rostro de las dos personas que lo miraban con cara de preocupación.

—Con Mai—dijo con la voz ligeramente temblorosa. Madoka miro al hombre junto a ella y este solo asintió.

—Ella…— se tomo un momentos para elegir bien cuales serian sus palabras—. Al principio ella fue apuñalada— al final decidió decirle lo que había soñado sin tantos rodeos y sin detalles; Madoka abrió la boca asustada ante lo que le estaba diciendo Noll —tres veces, luego la vi despertarse de una pesadilla y tenía tres marcas en su estomago— hizo lo mejor posible para controlar su voz y que esta no temblara al relatar todo lo que había soñado.

Ese sueño había sido horrible.

Él estaba flotando en medio de la nada cuando de repente apareció la imagen de una mujer caminando por un callejón. Era Mai y a la vez no lo era. De alguna forma sabía que no era ella y que esta solo estaba representando un papel, como si de una obra de teatro se tratara, era algo simplemente natural para él saber esto. Y como buen espectador la siguió; hasta que de la nada una figura se abalanzo sobre ella, y sin siquiera dejarlo reaccionar enterró un cuchillo en su estomago.

No pudo hacer nada para evitarlo, era como un fantasma atravesando todo lo que había a su paso. Solo pudo observar como el sujeto repetía la acción dos veces más y disfrutaba de la expresión de horror y pánico en los ojos de la muchacha. La vio morir y despertar en su cama llorando.

Se le congelo el corazón verla así.

Un silencio incomodo se formo en la habitación que rápidamente fue roto por Lin.

—Lo más seguro es que te estés proyectando astralmente hasta Japón— hablo Lin mientras buscaba algo en sus bolsillos. De eso a Noll no le cabía ninguna duda, la llamada de Ayako era suficiente prueba de ello.

— Pero Kouyo ¿Cómo es que…? Noll jamás ha podido…—comenzó a balbucear Madoka con las cejas fruncidas y los ojos abiertos en panico, no queriendo aceptar la posible y horrible realidad que estaba viviendo la muchacha.

—Pero Mai si es capaz— la interrumpió Lin

Madoka se mordió el labio. A Oliver no le costó nada aceptar esa posibilidad, si las pesadillas de Mai habían logrado llegar a lastimarla físicamente ¿por qué no habría la posibilidad de que hayan avanzado también con sus proyecciones astrales?, siempre le había pareció fascinante lo mucho que las habilidades de Mai se habían desarrollado en el paso de un año. Intuición, visiones, la habilidad de transportar pequeñas cosas en sus proyecciones astrales, sin olvidar que era un poderoso imán de fantasmas. Sus habilidades eran sorprendentes y era de esperarse que siguieran creciendo con el paso del tiempo; ella era aterradoramente poderosa a su manera. Fue realmente un infortunio que Oliver jamás se tomara el tiempo suficiente para estudiar bien sus habilidades.

— ¿No creen que han incrementado demasiado rápido sus habilidades, en tan poco tiempo?—hablo Madoka, Oliver levanto un de sus oscuras cejas, pidiendo que se explicara por tan obvia respuesta —Piénsalo —Ni siquiera Gene logro incrementarlos tan rápido como lo hace Mai— se acercó unos pasos hacia el escritorio —no me digas que no te acuerdas de las nueces ¿o sí?

—Si ese es el caso, hay que hablar de esto con tu padre, Noll— volvió a hablar Lin —Si la señorita Taniyama está teniendo esta clase de problemas el mejor para ayudarla en esto es él.

— ¿Y el caso? —Madoka miro al hombre.

—Ya resolveré eso— fue la simple respuesta que dio. Salió de su oficina dejando a una Madoka y a un Lin mas que confundidos.

Sin siquiera molestarse en tocar la puerta, Oliver entro directamente a la oficina de su padre.

—Hijo—hablo su padre separando los ojos de su computador — ¿Y esa cara? ¿Te pasa algo?

—Necesitamos hablar.

En algún lugar dentro de su bolso sonaba su teléfono celular insistentemente y por mas que quisiera contestar no lo podía encontrar; realmente necesitaba limpiar esa cosa, que ella misma consideraba "bolso", tenia su maquillaje esparcido por todas partes, más un montón de papelitos inútiles que tenia dentro de esta y que le tapaban la vista, además que le dificultaban el trabajo de encontrar el bendito celular.

—Eres un desastre— hablo el hombre frente a ella y esta solo lo miro con indignación por su comentario.

—Cállate—le dijo aun buscando su teléfono en el bolso, se estaba desesperando más y más con cada basurita que encontraba a su paso. Ya había revisado cinco veces todo el bolso y por más que buscaba el condenado celular no aparecía. El sonido la estaba volviendo loca.

Uso su último recurso y lo que le pareció más fácil en ese momento; que fue vaciar todo lo que había en el bolso sobre la mesa en la que se encontraban sentados. El hombre se quedo impresionado al ver cómo tantas cosas le cabían en ese bolso. Ahí estaba su teléfono celular, escondido entre tres papeles y su cartera, la maquina no había dejado de zumbar en ningún momento.

— ¿Diga? —contesto la mujer con un tono diferente y más dulce, cosa que hizo reír al hombre frente a ella. Pero antes de que la mujer pudiera acabar con sus risas con un buen golpe, una voz fría y sin emociones le respondió en el teléfono, haciéndola parar en seco.

—¿Matsuzaki-san?

—¡¿NARU?—grito llamando la atención de medio restaurante y logrando con eso cambiar la expresión burlona que tenia el hombre frente a ella a una pálida a causa de la impresión. Desde el otro lado de la línea se escucho a una mujer reír a carcajada limpia, posiblemente Madoka si mal no recordaba. Oliver suspiro molesto.

—Si soy yo, te llamo para… —entonces el hombre frente a ella le arrebato el teléfono.

—Housho— el gritito chillon se escapo de los labios de la sacerdotisa como un reflejo

—¿Naru?—pregunto con cautela a diferencia de Ayako—que bueno es escuchar de ti—dijo sarcásticamente—el hombre empezó a juguetear con uno de los labiales que estaban en la mesa evadiendo la mirada que le dirigia Ayako —bien muchas gracias. Y... ¿a que se debe la grata sorpresa de tu llamada? —hablo con orgullo en la voz, el pequeño fanatismo que le tuvo alguna vez al buen nombrado Dr. Davis desapareció en el momento que se entero de que se trataba de su jefe, luego paso a ser una ligera molestia cuando se entero de lo que paso con Mai, no es que realmente lo odiara, solo era el orgullo de hermano mayor el que hablaba.

—Está aquí escuchándome—el hombre le dirigió una breve mirada a la pelirroja que no dejaba de frucir el seño.

Hubo un largo silencio, mientras esperaba por la respuesta. De repente a Ayako le embargo una súbita felicidad, ella había citado a Housho para poder pedirle ayuda con el problema de Mai y si él no la podía ayudar, entonces le pediría el número de John. Pero ahora le llamaba el experto de expertos; esa llamada le había caído como anillo al dedo. Era su día de suerte, lo más seguro era que después de esto compraría un boleto de lotería y quien sabe si se lo ganaba.

Entonces Housho se tenso y su típica actitud relajada se desvaneció en el olvido, luego miro a Ayako directamente a los ojos y lo que ella vio no le gusto.

-¡¿Qué… qué? —Soltó un grito agudo de enojo y esta vez se dirijo a la mujer — ¡¿Por qué no me dijiste que Mai tiene problemas?—el hombre entro en otra de sus crisis de hermano mayor.

—Oh, por favor quieres calmarte. Es por eso que estamos… —luego proceso lo que le estaba diciendo y de un brusco movimiento le quito el teléfono —¿Cómo diablos sabes lo de Mai?

—Matsuzaki-san, no entiendo cómo puedes creer que no me voy a enterar de algo así—dijo sarcásticamente y en tono frio —y hablado del tema, necesito que me digas todo lo que sabe del problema.

Ayako se quedo helada por un momento; había olvidado lo desagradable que podía llegar a ser Naru, ya ni siquiera recordaba cómo hablar con él sin sentirse inferior. Se dio cuenta de que se había quedado en silencio y que Naru estaba esperando su respuesta.

—Bueno… —comenzó a hablar mientras comenzaba a recordar—Creo que comenzó hace cinco meses cuando la fui a visitar por que le había dado calentura y esa noche despertó gritando; tarde mucho tiempo para que me dijera que le pasaba y a que se debían esos gritos, todas las noches tiene pesadillas. "Esa" clase de pesadillas, luego en unos meses salió anémica; ahora ya las pesadillas no solo las persiguen en la noche, y lo peor de todo es que no le interesa. No me deja ayudarla mucho—. la mujer quería ponerse a llorar en ese mismo instante, esa niña se había convertido en alguien muy importante para ella y no quería perderla.

Oliver suspiro y murmuro cosas en ingles como necia, causa problemas y cosas por el estilo que no logro entender del todo

Housho estaba en shock, apenas se había enterado de todo lo que le estaba ocurriendo a Mai; su banda habia decidió hacer una gira por un par de meses y solo había regresado hace unos cuantos días.

—Bien, Matsuzaki-san necesito que te comunique con Yasuhara, la organización de mi padre está invitando a la rama japonesa a que nos acompañen en un caso importante que habrá aquí en Inglaterra, usaremos eso como excusa para saber qué es lo que le pasa a Mai. Te llamare mañana para saber la respuesta de todos, y si Mai se niega a cooperar por favor adviértale que no aceptare un no como respuesta—ordeno él antes de colgar el teléfono y de que Ayako pudiera contestarle algo, hace mucho que no dictaba ordenes así; y desde el otro lado del mundo poco ella se podia imaginar como Naru había extrañado lo genial que se sentía ser el jefe.

Ayako maldijo a ese niño desgraciado y malcriado, luego suspiro. "¿Era así como trataba a Mai cuando trabajaba para él?"

— ¿Qué te dijo? — pregunto Housho temiendo la respuesta.

—Que nos vamos a Londres.