Aquí con otro capítulo y con una gran disculpa por la comedera de letras y los horrores ortográficos que lograron encontrar en el cap. En la otra computadora el teclado también se está muriendo y abecés cuando escribo estoy tan concentrada por lo que voy a poner después que no me fijo en la ortografía, por ejemplo hace rato me fije que había escrito "leyes" con doble L, y me dije "en serio escribí eso?"

Bien, aquí les advierto que la historia se va a poner un algo cruel con Mai, no es que la odie ni nada pero fue una idea que me llego de repente y es muy dramática. Y eso que ni me gusta tanto el drama.

Única petición, si leen en la historia que Mai se vuelve ooc díganmelo, porque no quiero que eso pase, la necesito tal y como es.

LOS PERSONAGES NI LA HISTORIA SON MIOS, solo esta continuación.

La pelirroja maldijo al niño desgraciado y suspiro. ¿Era asi como trataba a Mai cuando trabajaba para él?

-¿Qué te dijo?- hablo el monje temeroso de la respuesta.

-Que nos vamos a Londres.

"será estúpida" pensó Oliver al colgar el teléfono. Ella siempre hacia lo mismo, se lo quedaba todo para ella misma, lo hiso desde un principio y lo hará hasta que se muera. El joven paro sus pensamientos en seco cuando la imagen de Mai muerta cruzó por su cabeza.

Intento dejar de pensar mientras se perdía en su trabajo, ahora tendría que hacer el papeleo del SPR para en nuevo caso y también las solicitudes para las pruebas de Mai. Se sentía cansado y ya le empezaban a zumbar los oídos.

-Hola cariño—hablo la musical voz de su madre - ¿Cómo estás? ¿Comiste algo ya? Te ves cansado deberías tomar un descanso…

-Madre –la interrumpió, sabiendo que cuando ella se ponía en esa actitud es que quería algo-¿Qué es lo que quieres? –abecés él se sentía como el adulto estando con sus padres.

-oh cariño, no es nada, es solo que me entere de que vendrían tus amigos de Japon y vine a ver si eso era cierto—su sonrisa era como la del gato Cheshire, a su madre siempre le gusto estar bien enterada de la situación a su alrededor, tan chismosa como Madoka , pero eso no es lo que que quería saber.

-Aun no me han confirmado nada—contesto cansado.

-Espero que si, realmente quiero conocerlos – eso si era verdad, hubo momentos en donde Noll había encontrado a Madoka contándole cosas sobre los casos del SPR y sobre sus amigos, se madre estaba encantada, gracias a ellos habían logrado encontrar a Gene, la actitud fría de el mismo había cambiado, ya no vestía de negro todo el tiempo y era más expresivo; eso la traía más que contenta. Cada día que pasaba él se parecía más al Noll de antes; un muchacho cínico, serio, responsable, orgulloso, tímido, bueno sobreprotector y burlón, jamás fue muy expresivo ni muy sentimental, pero después de su trauma había cambiado tanto.

La mujer rio cuando pensó en la chica que la había contado Madoka. ¡Una novia! Por fin, ya se había tardado. Su hijo la miro con un poco de perturbación en su expresión.

Él sabía que eso no era todo. No. Si la conocía bastante bien.

-¿Qué más?

-Bueno—balbució-, es que me estaba preguntando "¿para qué gastar tanto dinero en un hotel? ¡Que se queden en casa!—su hijo suspiro, él sabía que ella no cambiaría de idea.

-Ya pensaremos en eso mama—soltó una pequeña sonrisa siendo esa su única respuesta.

No podía creer que realmente estaba haciendo esto. Con el boleto en la mano se acercó a la fila para entrar al avión. ¿Cómo era posible que aceptara tan rápido? ¿Realmente se había tomado en serio la amenaza de ese tonto? En ese momento ella se sentía más que patética. Entrego el boleto a la azafata y entro al extraño y asfixiante pasillo y al final entró al monstro. Esa cosa que se atrevía a enfrentar las leyes de la naturaleza y la fuerza de gravedad.

-Vamos, no estés nerviosa –hablo Ayako a sus espaldas mientras que Mai observaba sus alrededores, el diseño le recordó a un hotel, acogedoramente público—. Estos son nuestros lugares—apunto hacia los de la derecha en el centro—tu tomaras la ventana—le sonrió malévolamente a la muchacha.

Se sentó con cautela.

-cálmate Mai, no es tan malo- le dijo Yasuhara en el asiento frente a ella, por órdenes de la sacerdotisa ella deslizo la tapa que cubría la ventana y observo como pasaba un avión más chiquito movía la parte de enfrente de este de arriba para abajo como uno de esos autos modificados que hacían eso con la música —solo tienes que relajarte un poco, y recuerda es más divertido si molestas a los demás—sonrió con falsa inocencia.

-lo tendré en cuenta—murmuro, realmente iba a considerar eso.

-tranquila jou-chan—dijo el Monge del otro lado de Ayaco—estamos aquí—los tres le sonrieron en un intento de calmarla, y lo lograron. Se sintió feliz de tener a su familia a su lado, sabiendo que la protegerían y ella a ellos.

No paso mucho en que bou-san y Ayako se pusieron a discutir, el amor apache era extraño. Era obvio que se gustaban, si no jamás se volverían a hablar. Mai se preguntaba como seria cuando ambos serian novios. Lograba ver la incomodidad de Yasuhara delante de él, y que había un par de niños peleándose por un juguete. Pobrecito. Hora tras hora sus nervios crecían y crecían, no la dejaron dormir en todo el transcurso del viaje. Hasta que el momento llego.

La luz de abrochase los cinturones se encendió y la voz de una de las azafatas estaba dando la despedida.

Sintió como su corazón empezó a latir tan rápido como el de un roedor.

Ansiaba tanto salir ya del avión, se sentía tan aliviada de haber salido viva del viaje, sentía todo el trasero entumeció y la falta de espacio la estaba matando. Pero a la vez, no quería tener que verlo. No podía verle la cara sin recordar la vergüenza, la tristeza, el abandono. Tampoco quería saber que era lo que le estaba pasando, algo dentro de ella le gritaba que no, que no abriera esa puerta porque lo lamentaría.

El descenso le parecio eterno y no fue para nada una de sus experiencias mas gratas.

-Henos aquí—dijo Yasuhara desesperado por salir de su asiento y Ayaco intentaba despertar al monje que ni siquiera se había molestado en abrocharse el cinturón.

-Ayako yo no fui—se defendio el hombre adormilado mientras se despertaba y la sacerdotisa se sonrojo-¿qué? ¡llegamos?—dijo observando situación.

-¿qué no es obvio? Muévete ya.

-si, si, lo que tu digas anciana.

La mujer lo pateo.

-ya, ya. No pelen jovencitos—dijo Mai –ya me quiero bajar de aquí.

Al salir del avion el triste corazón de Mai latió más fuerte dentro de su pecho. A pesar de todo el berrinche que habia echo cuando se enteró que Naru la estaba obligando a ir a Londres, tenia ganas de verlo. Esa era la realidad. Esta más feliz de lo que aparentaba. No pudo evitar sentirse aliviada al saber que el le ayudaría, le daba la ilucion de que aun le importaba.

Aunque se estuviera mintiendo a ella misma, era feliz.

Y por primera vez piso suelo extranjero, suelo británico. Hasta el aire le parecía extraño había un monton de gente de todo tipo caminando de un lado a otro como hormigas en un hormiguero.

Sus pies no parecían acostumbrarse a pisar suelo y como única ventaja era que tenía los oídos tapados evitando así escuchar las quejas de su amigo sobre los dos niños junto a él.

Recogieron sus maletas y se encaminaron a la salida.

-Ahora hay que buscar algo asi como un letrero ¿no?—en la salida había mucha gente amontonada con carteles que decían nombres, unos que hasta Mai jamás había escuchado en su vida—ahí esta—dijo el monje apuntando a hacia una cabeza que sobresalía de las demás, tenía media cara cubierta por un flequillo negro.

-Es Lin-san—dijo Mai aunque todos ya se habían enterado de eso. Y como si la hubiera escuchado el hombre sonrió y junto a su cabeza apareció un ridículo letrero con las iniciales del SPR y dibujitos de florestitas y corazones en él.

-vamos jou-chan—dijo el monje mientras sentía sus manos en los hombros, empujándola, sin escapatoria camino hacia el chino con el corazón en su puño.

-¡CHICOS!—grito Madoka junto a él dejándole el letrero y corriendo a dar uno de sus abrazos de oso e inocentemente la pequeña chica le abrió los brazos sin saber las consecuencias, en su rostro se vio su arrepentimiento. El abrazo de Madoka le había dolido más de lo esperado.

La chica soltó un pequeño quejido que solo el y Madoka lograron escuchar. Al instante la mujer la soltó y la trato como al frágil cristal, los únicos que sabían de su condición era Noll, Martin, Madoka y él mismo.

-te extrañe mucho Madoka-san—intento saludar en inglés y su acento logro sacarle una sonrisa a la mujer.

-yo también –contesto.

-y a ti también Lin-san—se reverencio, el no pudo evitar sonreír mientras él se reverencio. Pero cuando lo hiso, sintió a su shiki temblar, eso lo asusto un poco pero pronto lo controlo. Ingnorante, la chica miro a su alrededor buscando a alguien.

-Oliver nos espera en la oficina—le dijo haciéndola onrojeser. Pronto todos se saludaron y Madoka presumió su vergonzoso letrero y todos se encontraban dentro de la camioneta en camino a las oficinas del Ingland Comunity of Sychic Reserch.

El hombre miro a la chica por el retro visor. Estaba completamente helada en su lugar con la cara roja, los ojos abiertos y los labios tensos como sus hombros .¿acaso es que a ella…? Dios, esa muchacha si que era necia. Demasiado para su propio bien. Será mejor que Noll no lo estropee esta vez.

Lin miro a su copiloto. Ella estaba triste mirando hacia el frente, aún tenía esperanzas de que a la muchacha no le pasaba nada pero era obvio que sí. Sus movimientos eran demasiado torpes y lentos, estaba pálida y ojerosa. Y la repentina reacción de sus shikis lo dejo intranquilo.

-Por fin se quedo dormida—hablo Yasujara haciendo mirar al chino por el retrovisor. Mai se había quedado dormida en el asiento—no durmió en todo el viaje.

-No la culpo, yo tampoco dormiría bien en mi primer vuelo—dijo el monje.

Mai se encontraba en un lugar oscuro, sentía como sus manos estaban amarradas y sus pies a la silla en donde estaba sentada. Entonces una luz la cegó y escucho una vos masculina hablar en inglés:

-i do not want to do this… well… yes i do. BUT, if you answer everything we will let you go, if you do not…we will start to play.

El hombre se echó a reír con malicia mientras Mai escuchaba como algo hacia "tics" frente a ella, si no se equibocaba era elgo pequeño y que giraba, era un sonido que solo había escuchado en la televisión o en las películas. En ese momento se asusto. Necesitaba despertar ya.

"NARU"

oh dios no puedo creer que cada ves me salen mas cortos.

de ahora en adelante las fraces son en ingles es en negritas escritas en español y los sueños es en italicas. y lo que dice el señor es:

-yo no quiero hacer esto... bueno... si quiero. PERO si respondes mis preguntas te dejaremos ir, si no... empesaremos a jugar.

bye bye