aqui esta como lo prometi! la continuacion ojala les guste y hasta el fin de semana (ya hasta intento tener una rutina :D)

para mi desafortunada vida ghost hunt no me pertenese

recuerden dejar un review o como se escriba, siempre se haceptan criticas constructiva y solo voy a decir que amo a mis tres reviewidores (XD) por sus hemosos cometrarios:

black aurora

Lacrimosa Kuroi

enmails

solo por ustedes estoy siguiendo la historia

La mujer junto a la peli rosada hiso una pequeña reverencia. Ella era un poco más alta y mayor que la misma Madoka. Algo caderona, vestía de forma elegante y algo formal, piel pálida, caucasica, sonrisa encantadora, una nariz un poco afilada, ojos negros que vibrantes de confianza y optimismo, el cabello ondulado de color chocolate perfectamente arreglado sobre su hombro.

¿Cómo era posible que de una mujer así, saliera un monstruo como su hijo?

Ya tenían una pieza más del gran rompecabezas de lo que era la misteriosa vida del joven doctor. Aun ni siquiera podían asimilar bien que el alguna vez tuvo un gemelo, otro demonio, otro Naru.

—Es un encanto poder conocerlos al fin—dijo la mujer dijo la mujer en un fluido japonés, maravillada con sus invitados, los tres automáticamente se levantaron del sillón y agacharon sus cabezas con movimientos torpes por los nervios—. Si no estoy mal, usted es la señorita Matsuzaki—se acerco a la pelirroja y le tendió su mano, de forma robótica la sacerdotisa la estrecho.

—A-Ayako, por favor—dijo está un poco abrumada.

—Muchas gracias por ayudar a mi hijo allá en Tokio. ¿Usted era la sacerdotisa?

—Si—contesto a la defensiva recordando las burlas de sus compañeros en el primer caso al pensar que no era tan joven y pura para ser una, tomo una actitud que cambio en un instante al ver el rostro de fascinación en la mujer—también soy doctora, es un gusto conocerla.

—El placer es todo mío querida— volteo a ver al joven de lentes.

—Yusahara Osamu—estrecharon la mano de forma efusiva, eso le agrado a la mujer-. Trabaje con su hijo como investigador—los ojos de la mujer se abrieron como platos y su boca se hiso una pequeña "o" de sorpresa.

—Que encanto. Trabajamos en la misma sección—dijo contenta—. Y me atrevo a adivinar que usted es el monje rockero, Housho Takigawa —dijo al hombre de cabellos castaños que se ruborizo al instante.

—EX-monje —rio con nerviosismo rascando su cabeza mientras que con la otra estrechaba la delgada mano de la mujer.

Y sus ojos notaron a la última persona en la sala que seguía tirada en el sillón. Una joven chica de cabellos color canela, profundamente dormida.

—Ella es Mai—le susurro Madoka al oído. Luella no pudo soltar una gran sonrisa que a los ojos del monje se le antojaba muy maternal. Si. Así era como la muchachita lograba cambiar las cosas a su alrededor. Solo una acción suya bastaba para llenar tu pecho de calidez y luz.

—Mai—pronuncio la mujer saboreando la palabra que hacia su boca—. Es una monada—le dijo a Madoka casi gritando de la alegría de conocerla. Gracias a ella encontró a los dos hijos que pensó perdidos. Aunque Gene ya no estuviera en ese mundo, estaba tranquila por él. Recordaba lo grande que había sido su desesperación, vivo o muerto, quería saber su paradero. Y de Noll, ni que hablar de él. Sus fugaces sonrisas siempre le hacían el dia.

Valla primeras impresiones—la mujer salto del susto al escuchar la voz de cierto hombre en su espalda. El estaba mirando a la chica con detenimiento. No era mucho más alto que la mujer, unos cuantos centímetros tal vez. El hombre era algo delgaducho y cachetón, sus ojos verdes pálido simplemente hacían que sus miradas fueran más penetrantes. Tenía un aura excéntrica a su alrededor y su comportamiento indicaba que siempre estaba adquiriendo nueva información.

Si las miradas fueran dagas Luella ya habría matado a hombre que parecía inmune al gran sentimiento que tenían éstas.

—El—dijo la peli rosa señalando al hombre—es el Doctor Marin Davies, padre de Naru.

—¿Naru? —pregunto este a la peli rosa. Ahora que lo pensaba, Madoka nunca se molestó en contarle nada al doctor sobre la vida de su hijo en Japón, que al cabo su esposa siempre era la que se lo contaba.

—Bueno…—contesto está, jugando con su pelo— Cuando Nar-Noll llego a Japón fue bautizado como Naru por la chica del asiento—señalo a Mai — y que significa-

—Narcisista—contesto una fria voz por ella. Oliver y Lin estaban saliendo del pasillo por el cual momentos atrás el chino había desaparecido. Ayako miro a Bou-san sorprendida, leyéndole la mente este la miro; en cambio Yasuhara se quedo boquiabierto al ver al muchacho.

Ya no vestía de negro, no en su totalidad.

De repente su padre empezó a reír a carcajada limpia. El no negaría esa verdad.

Oliver le mando la misma mirada que su esposa le había dado momentos a tras, pero decidió ignorarla también. Bien ya todos notaron las semejanzas del joven con sus padres, si bien en físico eran nulas en actitud se podía notar.

—Cierra la boca o te comerás una mosca—le dijo a Yasuhara cortante, como siempre.

Y entonces una aleada de saludos y preguntas se lleno en la habitación, algunos fueron mas cálidos que otros y rápidamente cada quien se metió en su propia conversación. Los hombres ya habían empezado a discutir sobre el caso, a excepción del monje que de alguna forma termino estancado con las mujeres y sus múltiples temas un poco más superficiales.

El Monje no pudo evitar notar como el chico de repente se le quedaba viendo a la inconsciente Mai. De alguna forma la muchacha tuvo suerte de no topárselo con él ahora.

No le sorprendió tanto verla dormida. Siempre la veía así en la oficina. Ella estaba casi igual, uno que otro cambio en su figura y su pelo estaba más largo, llegándole casi por debajo de los hombros, ahora entendía por qué se lo dejaba corto. Era una terrible maraña de cabellos que simplemente le hacía ver más salvaje. También tenía unas notables ojeras moradas bajo los parpados. Pero en todo lo demás no había cambiado. El deseaba que ojala ella hubiera estado despierta.

La recordó en su sueño, tan frágil y torpe.

Entonces la cabeza de la muchacha hiso un rápido pero brusco movimiento llamando más la atención del muchacho

Martin vio a su hijo fruncir sus cejas mirando directamente a la muchacha.

—¿Hijo?—el doctor se volteo a ver a la chica y luego a su hijo con expresión de duda—¿pasa algo?

Entonces un fuerte sonido sordo se escucho en la habitación. Todos miraron en dirección a la muchacha. Había golpeado su cabeza contra el duro respaldo del asiento sobre los cojines.

Una persona normal habría despertado con semejante golpe, pero ella no. Es más, pareció quedarse más quieta que antes. Y pudieron observar como en la sien de la chica se empezaba a formar un horrible moretón perfectamente circular. "Ahí no se golpeo" pensó el narcisista viendo como Ayako se arrodillaba frente a ella.

—Mai—la jaloneo un poco del hombro, todos atentos a sus movimientos—despierta ya, Mai. ¡Mai! ¡MAI! —Ayako se empezó a asustar y toco su moretón, al tacto la piel de la chica estaba helada—¿Mai? —la mujer casi rompe a llorar.

Los dos Davies apartaron a la mujer, para examinar a la chica. Ayako no recordaba siquiera haberla visto respirar.

—Jovencita—hablo Martin poniendo la mano en el moretón de la chica—está muy fria—paso su mano tras su cabeza y encontró un chichón creciendo en esta, una posible contusión. Su respiración era demasiado lenta y breve.

—No respira—hablo el muchacho en un tono que no pudo contener.

—MAI—grito Takigawa tras de el dejándolo más aturdido.

Ella abrió sus grandes ojos de borrego. Y un espeluznante grito salió de su boca mientras su mano rasguñaba su sien lastimada. Y Oliver solo la pudo ver con impotencia, la misma impotencia con la que la observó en el sueño.

—LIN TOMA SUS MANOS—gritó Martin al chino por encima de los gritos de la chica. Entre su padre y su guardián sostuvieron a Mai, evitando que se lastimara más. Pero tan rápido como exploto se calmo. Respiro pesadamente intentando recordarse a si misma que era un sueño y se aferro a la primera persona que tenía a su lado. Temblando, conteniendo las lágrimas cerro con fuerza los ojos.

—Jovencita ¿se encuentra bien? —pregunto una asustada voz masculina que no logro reconocer, ella solo asintió con la cabeza— ¿Qué paso? —Mai cerró más los ojos.

N-no sé-he. Estabajug-hando-o a a l-la ru-hule-het-ta rusa y-y-y—hablo la chica en sollozos casi incomprensibles— ype-herdi.

Oliver sintió escalofríos cortar su espalda.

Por media hora la chica se mantuvo así, temblando. Hasta que el cansancio termino con ella y durmió un sueño sin sueño.

[N/A: Me siento mal por Mai, y lo que le espera:S]

—Bien, esta es nuestra teoría mas sustentable—hablo el doctor sacando unos papeles de una carpeta mientras todos lo escuchaban—. La teoría es que hay alguna reacción si se puede decir química, física o hasta psicologica que hace que las habilidades de Taniyama-san se vean incrementadas. Algo así como un estimulante mental. Por ejemplo a Noll. Cuando él era chico nos dimos cuenta que el tenia estas reacciones cuando el comía nueces. Estas lograban hacer que Noll no tuviera que perder el control para poder usas sus poderes involuntariamente —explico el doctor sacando uno de los papeles en la mesa de café frente a él, mientras a su lado en el sillón su esposa reía por los recuerdos.

—Recuerdo cuando te encontramos flotando en la esquina de su habitación—dejo entre risas—tú estabas muerto de miedo llorando y tu hermano no paraba de gritar y de reír. Además que jamás pudo comer de su helado faborito… Oh vamos, no me mires así cariño.

Su hijo solamente bufo en su silla.

—Estuvimos pensando en las posibilidades de que es lo que está causando esto a Taniyama-san —continuo el doctor— por ejemplo una comida, el clima o alguna persona o pertenencia; también pensamos que esto era provocado por algo preciso en Japón, el ambiente o simplemente el lugar, pero al parecer esto no es la razón—dijo mirando a la muchacha que dormía en una cama del otro lado de la habitación—. Así que, aun quedan las cosas a su alrededor y las ingeridas.

—P-pero esto no les parece algo bizarro—interrumpió el monje sentado en el brazo del sillón en el que estaba la sacerdotisa que no pudo evitar coincidir con él.

—¿Tu trabajo de medio tiempo es exorcizar espíritus y dudas de esta teoría? —Hablo la peli rosada junto a la puerta—De eso se trata la parapsicologia—dijo orgullosa, siempre le encanto su trabajo.

—Es presuntuoso decir que es verdad o que no cuando no conoces en su totalidad una cosa—dijo Lin junto a ella haciéndola sonreír aun más. El solo podía recordar las malas experiencias de perseguir al niño genio por toda la casa después de descubrirlo comiendo nueces, siempre intentando quitarle una bolsa de nueces acarameladas.

Una enfermera entro en la habitación dejando pasar a un rubio de camisa negra y una biblia en sus manos.

—John—grito Yasuhara .

El hombre saludo con la mano y una suave sonrisa. Todos se pararon para saludar. Takigawa lo saludo con un abraso y una palada, Yasuhara le estrechó la mano y se robo su biblia, Ayako lo metió en una conversación sobre su viaje en avión que fue interrumpida por un comentario de Takigawa y asi terminaron en una de sus ridículas peleas mientras que Madoka y Luella reían al escuchar como Yasuhara leía en voz alta la biblia con un horrible acento japonés y Lin y el doctor Martin hablaban sobre las futuras pruebas que se le aplicarían a la muchacha y Noll leía tranquilo un libro ignorando con facilidad el ruido a su alrededor, ya estaba bien acostumbrado.

—¡CALLENSE DE UNA BUENA VEZ! —grito una voz proveniente de la cama que detuvo a cada uno de los que estaban en la pequeña habitación dejándola en un extraño silencio—Por fin—dijo molesta tirando su cabeza nuevamente a la almudada mirándolos con recelo. Paso medio minuto de silencio y la chica se sentó nuevamente en su cama cansada y atontada—. Ya no puedo dormir—le dijo con la voz ronca como si jamás les hubiera gritado.

—¿Cómo te sientes? —Bou-san se sentó en el borde de la cama en su actitud de hermano mayor.

—Cansada—refunfuño con voz de niña chiquita y el monje solo se rio.

—Tus vicios nunca mueren, Mai—hablo una voz que al escucharla simplemente le creo mariposas en el estomago y le erizo la piel.

—¿Naru? —grito medio atontada con una sonrisa en los labios. Esa realmente fue una reacción que nadie esperaba, ni siquiera él mismo, ni siquiera Lin pudo contener el asombro con su boca abierta—Gracias.

Ella le sonrió más, como si las cosas jamás hubieran cambiado, como si jamás la hubiera rechazado o como si ya no le importara, eso lo hiso sentir extraño. Pero el verla sonreír así lo izo sentir mejor, estaba toda roja y su apariencia era todo un desastre y aun así se veía tierna.

No pudo evitar soltar media sonrisa.

Hahahahaha ok no me pueden decir nada sobre la teoría de las nueces. Hace unos días estaba escribiendo el borrador en mi cochinada alias ipod, ya que esa es una de las pocas cosas que ya puede hacer o más bien podía hacer (necesito comprar otro) y simplemente me llego la idea como una revelación divina. heheheheheh