Noll había logrado llegar a su apartamento sin que su madre se enterara. El ambiente dentro de la casa de sus padres había sido extraño, incomodo y tan ruidoso, como antes.

El joven dejo su saco en el suelo sin molestarse de colgarlo y se tiro en su cama después de lanzar sus zapatos al armario. Por raro que le pareciera se sentía cansado, había pasado por días más atareados pero ese día era diferente.

No podía sacar de su cabeza ese gusanito de preocupación por su ex empleada después de la entrevista. La duda del porqué pasaba eso no lo dejaba en paz. ¿Realmente es algo así como su reacción a las nueces? ¿Cómo es que ella tan tonta y fragil logra soportar tato?

Un pequeño miedo empezó a crecer dentro de él, ¿pero miedo a que? ¿A sus poderes? ¿A la situación? ¿Miedo por Mai? ¿Miedo a Mai?

Dejo su mente divagar por algunas respuestas mientras miraba con su semblante estático hacia el techo. Y lentamente se perdió en sueños.

Era de día y estaba aminando por las calles de Shibuya, recordando el ridículo nombre que había elegido Madoka para las cuestiones de identidad y lo tarde que se había dado cuenta sobre ello. Vio que se dirigía hacia la placita en donde estaba su oficina, subió las escaleras, saco sus llaves para abrir la puerta y entro en el pasillo demasiado negro considerado la luz de afuera.

Se encontró a sí mismo en ese oscuro plano, dimensión de nadie. Sin esperar por nada se dejo llevar por la falta de gravedad. Y sin saber cuánto tiempo había transcurrido, unas pequeñas luces aparecían a su alrededor, flotando como plumas hacia arriba por alguna brisa.

Una brisa.

Oliver se izo más consciente de su alrededor. Aire parecía venir por debajo de sus pies al igual que una fea luz anaranjada. A su nariz le llego un intenso olor a humo. A lo lejos, debajo de él se veía suelo y en este había una línea irregular de luces, le recordó a un camino.

Una fuerza lo empezó a arrastrar al suelo. Sintió manos aferrarse a su piernas. Sin dejar de pelear por librarse sintió la caída libre, rápida y mortífera, la molesta sensación en su estomago y pánico por el final. Cayó y cayó hacia el centro del camino de luces. Y no despertó.

Normalmente un ser humano al sentir que cae, ya sea en sueño o mientras duerme, desierta. Como una forma de defensa del cerebro. Pero vamos, nada en su vida era normal. Sintió dolor al chocar contra el suelo.

Mareado observo a su alrededor. Un poco claustrofóbico, comprendió que la lera de luz no era más que las luces delanteras de dos filas de camiones estacionados uno después de otro perdiéndose a o lejos, ambas hileras con los camiones mirándose de frente. Todos los camiones eran iguales. Camiones de carga de color azul, sin trompa y los vidrios negros. El mareo empeoro con el pegajoso calor emanado de todos los motores de aquellos camiones.

Un frio susurro en su cuello llego hasta sus oídos.

Noll.

Un chillido de desesperación se escucho en una de las direcciones del camino. En ese espacio de dos metros entre las dos hileras se veía algo corriendo hacia él. Sin poder ver bien gracias a los focos de los camiones se preparo.

Era pequeño y parecía correr torpemente, sus agudos chillidos taladraban su cabeza. Vio como la figura lo pasó por alto, corriendo hacia el otro lado del camino. La versión pequeña de Mai.

Por unos segundos se quedo algo impresionado, no es que se notara mucho ya que él era el serio Oliver, pero de forma maravillosa su par de cejas se levantaron con asombro y sus hombros se relajaron al ver que era solo la niña.

Síguela Noll.

De inmediato recompuso su fachada ignoro el dolor de la caída y siguió a la niña.

-Ya déjenme en paz-lloriqueaba la pequeña-por favor.

El camino parecía interminable y Mai corría más y más raido perdiéndose de vista del muchacho. Conforme avanzaba se podía sentir que el calor disminuía y a lo lejos se perdían las luces. Luego se dio cuenta del sonido de agua, varios metros delante de él había agua, y las dos hileras de camiones seguían hasta hundirse dentro de esta.

Era un mar tan negro como el cielo, frio e inmenso y la versión infantil de Mai le daba la espalda, la niña estaba dentro del agua que le llegaba a la altura de sus rodillas.

No toques el agua.

El susurro llego desde su espalda y con horror vio que tras de él estaba en reflejo de sí mismo pero más joven y muerto. El estaba todo mojado como si recientemente hubiera salido le agua. Su piel estaba tan pálida como el papel y el frio emanaba de él, tenía dos grandes manchas negras bajo sus ojos que solo mostraban vacio. Eugene.

La piel del muchacho se erizo mientras veía lo que era de su hermano. Gene solo le sonrió un momento para regresar a la seriedad y mirar tras el hombro de Oliver.

Mai.

La niña había desaparecido y en cambio se veía la chica que era en el presente, aun les daba la espalda. Vestía algo así como una capucha de tela suave a la vista y de un color rojo chillante. De una de sus manos cayo un frasquito de plástico con una carita feliz. Oliver apenas si lo reconoció.

Mai.

La chica avanzo hacia el agua sin escuchar.

Algo no estaba bien, eso Oliver no se lo podía negar. Sentía que algo malo había en esa agua negra.

No toques el agua Noll.

Su hermano estaba parado junto a él.

-¿Qué diablos está pasando?—Oliver no podía creer la cara tan serena de su gemelo mientras miraba a la chica alejarse en el agua.

Pescaran el anzuelo Noll.

Los ojos del muchacho se quedaron incrédulos. ¿Porque le había cambiando el maldito tema a uno sobre pesca? ¿Acaso no se supone que él es su guía, que debería de estar ahí con ella en los sueños? Esa pregunta no le gusto mucho y súbitamente recordó que el ni siquiera debería de estar ahí, el debería de estar en el descanso eterno o lo que sea que pase después de morir.

Antes de que pudiera abrir la boca para hablar su hermano lo interrumpió.

¿Qué pasara cuando uno se quede enganchado?

Oliver observó culpa en su hermano, y este al ver la dura y confundida cara de su hermano soltó otra sonrisa.

Todo esto son representaciones Noll. Sentido figurado…

Eugene camino hasta la orilla del agua y agarro el pequeño frasquito que flotaba sobre esta. Sus ojos se clavaron en la carita feliz.

Hay que ayudarla Noll.

Fue lo último que escuchó antes de despertar gracias al irritante sonido de su alarma.

Hay a mis reviwers los amo con todo el corazón. Sin ustedes que sería de mi y de este fanfic. 3

También a los que ponen la historia como favoritos o en alerta y los que me ponen como favorito en autor me sonrojan. De veras que me encanta leerlos.

La verdad es que me estoy quedando estancada. Creo que no estoy escribiendo a Naru de la forma seria como es. Aunque quieran o no el si es serio no tanto como fachada, siento que su fachada viene por su autocontrol en sus expresiones o que se yo.

Y no puedo creer que ya lleve 8 capítulos y ni siquiera llevo nada de la cochina historia.