¡Detective Conan no me pertenece! ¡Tampoco las canciones que ponga, ni marcas ni nada raro o algo que accidentalmente se me pase!
" " = Pensamientos.
… = Silencios
UN ENCUENTRO EXPLOSIVO
Se podría decir que la entrada al bosque Sotoshi, era una base militar. Se veían hombres vestidos con uniformes verdes que cargaban armas de alto calibre, ambulancias con un cuerpo médico para el caso de que alguien necesite auxilio inmediato. También podíamos observar uniformados azules, los cuales correspondían a los 3 departamentos de policía que estaban involucrados en el caso.
Por el lado izquierdo y cerca de la ruta, se podían divisar al grupo de padres, los cuales se daban apoyo mutuamente.
Había un sector que rápidamente se llenó de periodistas, intentando conseguir las noticias de último momento, y de vez en cuando intentar escabullirse entre los oficiales para poder sacar datos.
Todo este escenario se armó en un par de horas. Y el frío era cada vez más insoportable. La temperatura estaba descendiendo velozmente y, si bien había dejado de nevar, el daño que ocasionó la tormenta fue considerable. Las rutas eran complicadas de transitar y el caminar se hacía cada vez más difícil, ya que podías hundirte entero tranquilamente en la espesa y fría nieve. Y lo peor de todo… cualquier rastro que el grupo desaparecido podría haber dejado, se desvaneció de la percepción de cualquier persona.
La cantidad de carpas no eran suficientes para tanto personal, así que se turnaban para poder calentarse y beber algo caliente. Sin embargo, una persona estaba tan helada, que el frío le era indiferente…
-"¡Maldición! ¿Dónde pueden estar, dónde? ¡Este bosque es gigante! ¡Pueden estar en cualquier lado!" – Heiji empezaba a mostrar signos de desesperación y de gran preocupación.
-Hattori, si sigues así vas a crear una trinchera. Está bien que haya militares por doquier, pero no es el momento para estar jugando a los soldaditos, ¿No crees?
Heiji se giró bruscamente y vio… a la última persona que hubiera querido ver en su vida: Hakuba Saguru.
"No te puedo creer. ¡¿Qué hace el rubiecito modelo aquí!" - ¿Qué DIABLOS haces AQUÍ?
-Qué manera de recibirme amigo.
-No soy tu amigo en lo absoluto. Eres detestable como tú sólo.
-Me ofendes – E hizo un gesto levantando la mano y apoyándola en su rubia cabellera, haciéndose el ofendido. Gesto que hizo a un Hattori, un poco más molesto de lo que estaba.
-¡Ahhhh! Ya cierra la boca.
-¿No te tomaste tu pastillita calmante de hoy detective del oeste?
-No estoy de humor para bromas. ¿Qué quieres?
-Vaya, no me había percatado de eso – Dijo irónicamente y entrecerrando los ojos- ¿Para qué vine? ¿Me estás tomando el pelo? Pues a lo mismo que tu zoquete. Dos cabezas piensan mejor que una, ¿No crees? Así que, qué te parece hacer las paces hasta que por lo menos esto termine.
-No me queda otra más que soportarte.
-No te preocupes, el sentimiento es mutuo…A-m-i-g-o – Terminó enfatizando cada letra con una sonrisa que realmente sacaba de quicio al pobre Heiji.
Un uniformado se acerca a ellos para indicarles que una reunión se iba a llevar a cabo en 10 minutos. Así que el proveniente de Osaka aprovechó para sacar el teléfono y marcar un número…Sí. Ese número.
"Mmm que raro que no atienda nadie. ¿Habrán salido? Diablos ¿Por qué será que este chico siempre desaparece como agua entre las manos en estas situaciones? Bueno, no me queda otra que intentar al celular".
Después de marcar el código de área y esperar unos momentos al fin pasó algo… -El celular con el que usted se quiere comunicar no se encuentra disponible en estos momentos o esta fuera del área de cobertura. Inténtelo más tarde por favor.
-¡Ahhhhhhh idiotaaaa! – Y cortó furiosamente. "Esto se está tornando complicado".
-¿Hattori?
-¿Eh? ¡Ah! Tío Kogoro. ¿También aquí?
-¿Qué clase de estúpida pregunta es esa? Ran está desaparecida igual que tu novia. ¡¿Cómo no voy a venir?
- ¿Novia? ¡Que no es mi novia!- Y de repente un rubor apareció en sus mejillas, combatiendo el frío.
-Si ya, seguro… lo mismo decía con Eri y mira como quede…
-¡Ey! Que yo también estoy presente – Dijo una Kisaki con los ojos entrecerrados y una vena en la cabeza.
-Ejem… ¿Qué novedades tienes?- Preguntó el viejo detective cambiando radicalmente de tema.
-No mucho. Hay una reunión dentro de 5 minutos con todo el personal que puedes ver.
-De acuerdo. Vayamos todos para allá.
Mientras tanto, los periodistas empezaban a emitir noticias y mostraban las caras de desesperación de los padres. Se escuchaban cosas como: "¿Qué pasó con los chicos?... ¿Estarán muertos?... ¿Superarán el frío o se congelaran?... ¿Los encontrarán?... ¿Es un ataque?..¿Qué pasó?" La noticia empezaba a salirse de las dimensiones. Ya estaba presente en todos los canales de TV, radio y hasta en las noticias diarias que uno lee por Internet. En pocas palabras, con ésta última herramienta, la novedad local, se hizo internacional en pocos minutos, y ahora el mundo estaba pendiente sobre lo que pasaba en Japón.
REUNION
-Gente soy el general Kamura Shioto. Yo estaré a cargo de este caso. Sé que estamos todos en una situación complicada. Pero necesito colaboración de todos ustedes, y hay que movernos ya. Es muy probable que necesitemos estar despiertos por días. Así que resistan hasta que los encontremos y podamos devolver cada chico a su hogar y familia. ¿¡De acuerdo?
-¡Sí señor!
-La situación que se nos presenta es la siguiente: tenemos 37 adolescentes perdidos, y muy probablemente, secuestrados en un bosque inmenso. Buscarlos sería como encontrar una burbuja de aceite en un océano. Los helicópteros son inservibles en el sentido de que con tantos árboles no pueden tener buena visibilidad, y la niebla que cubre el bosque tampoco es de ayuda. Tampoco podemos por satélite por las mismas razones.
Organizar un equipo de rescate es ilógico y pondría en riesgo a nuestra gente, y tampoco llegarían muy lejos por las condiciones que se nos presentan. El bosque es muy grande, no se puede ver ninguna huella o rastro, y la temperatura es bajísima. El tiempo es terrible y es la preocupación nuestra. Si sigue este clima tan frío debemos encontrarlos más rápido todavía. Dado que si están a la intemperie, sin alimento y abrigo, estos chicos no soportarán mucho tiempo.
El tema es… ¿Qué hacemos? ¿Alguien propone algo?
-¿Qué pasa con los celulares? ¿No hay alguna manera de usar algún dispositivo que ayude a localizarlos? – Heiji preguntó.
-A esta temperatura las baterías duran ¼ de lo que deberían durar. Además no hay señal. No es posible.
-Hattori. Tú eres de la misma escuela y grado que ellos. ¿Conoces el camino que deberían haber tomado? – Preguntó Saguru.
Negando con la cabeza…- No. Yo no he ido nunca. La persona que creo que sí fue por lo menos una vez, no puedo contactarla.
-¿Kudo? – Dijo Mouri
-Sep.- Dijo asintiendo meramente con la cabeza.
-¿Alguna otra idea? – El general preguntó.
-¿Qué hay de las mochilas, abrigos o lo que sea…? Si yo los secuestrase, las tiraría por ser estorbo- Preguntó Miwako Sato.
- Hasta donde pudimos llegar con la caminata, no se han encontrado objetos o pruebas que demuestren que los chicos estuvieron ahí. Existe la posibilidad que las estén cargando también. ¿Alguna otra opción? -Al ver la negativa de todos sus oficiales, se desmoronaron todos al no poder pensar otra cosa… hasta que un celular interrumpió la reunión. Y todas las cabezas voltearon a ver a Hattori… quién se puso rojo como tomate por la vergüenza e intentaba encontrar su teléfono entre todo su abrigo, el cual sonaba con la musiquita de las ardillitas cantando Este teléfono parece carpintero, porque hace ring, porque hace ring…
"No puedo creer que un detective con la fama de este tipo por haber desmantelado LA organización, tenga un celular con esa música… que poca seriedad que tienen los jóvenes hoy en día"- Pensó un general muy sorprendido. Y de repente vio como las caras de todos empezaron a mostrar muecas de sonrisas, hasta que estallaron todos a carcajadas puras. "Bueno, al menos nos levantó el ánimo un poco".
"Maldita Kazuha… La próxima vez que te vea te mato. Esto debe ser en venganza por no haber ido con ella ¿Cómo y cuándo me cambió el sonido de las llamadas? ¡Qué ridiculez que me puso!". Finalmente encontró el teléfono y apretó el botón verde.
-Hola- Dijo casi gritando
-…Te calmas perejil…
Heiji se quedó con la boca abierta. No salían palabras y no podía creerlo. Sus ojos se mostraban desorbitantes.
-¿Estás ahí o qué?
-Ku…ku….ku ku ku
-No, no soy un cucú- Dijo seriamente.
-¡KUDO! ¡MALDICIÓN DONDE DEMONIOS ESTÁS LA REBERENDA MADRE….!
-¡Heiji la boca, por favor! – Una muy molesta Shizuka Hattori le recriminó.
-¡Ahhh! ¿Dónde estás?- Dijo con voz cansada y frotándose los ojos. El día se estaba tornando bastante largo y agotador.- Por favor, dime que estás cerca.
-Estoy a una hora… o sólo media de distancia. Llegué a Japón hace un rato. Me demoré por la tormenta.
-¿Eh? No pudiste volar tan rápido de . hasta aquí- Sin embargo, Heiji dio un suspiro de alivio al enterarse de la noticia.
-El doctor Agasa me notificó que habían llegado uso asuntos a casa y que tenía que atenderlos. Algo relacionado con informes de la organización y no sé qué otra cosa. ¿Cómo está la situación ahí? Me enteré mientras viajaba.
-Devastadora.
-Ya veo.
-Heiji, ¿Puedes ponerlo en altavoz así escuchamos todos?- Dijo Takagi. Y todos asintieron.
-¿Eh? Ah, sí. A ver… ¡Oye Kudo estás en altavoz! – Dijo un Hattori un poco más animado.
-Kudo, soy el general Kamura Shioto. Estoy frente a esta misión. Igual ya nos conocemos.
-Es verdad. Hola General.
-¿Se conocen?- Dijo un escuadrón al mismo tiempo.
-Sí. Historia larga. Volviendo al tema y a la realidad. Kudo, dime que conoces el maldito camino que hubieran podido tomar estos chicos.
-Fui con el curso hace como 4 años, pero lo recuerdo bastante bien.
-¡Al fin una buena noticia! ¿En cuánto llegas?
-Entre 30 minutos y una hora. ¡Espero no recibir multas por exceso de velocidad dado que es una emergencia!
-¿Exceso de velocidad? La ruta no está en condiciones para que estés superando el límite de velocidad… ¡NO TE NOS MATES QUE ES LO UNICO QUE NOS FALTA!
- Medio imposible. Este tipo tiene más vidas que un gato- Dijo Hakuba
-¡Ja!. Muy gracioso Saguru. General Kamura, van a tener que organizar un escuadrón para ir. Que esté en condiciones para aguantar a los 37 pesados y el ambiente. Además estaría bueno que consigan lo siguiente: mochilas de armazón de aluminio interna, Aspirinas
Antiestaminas, Antibióticos, Calamine, o aloe vera, Talco, Antisépticos, curitas, vendas, gasas, tijeras, alimentos que contengan azúcares para generar energía rápidamente, agua...Etc. Heiji sabe de eso, él puede terminar la lista.
-De acuerdo. Bueno gente ya escucharon, movilícense ¡YA! Nos vemos pronto Kudo.
- Ok. Mmm Heiji, ¿Estás ahí? Quiero preguntarte algo.
-Mmm… ¿Qué?...Espera un momento- Y sacó el altavoz. Sabiendo que la duda iba más a lo personal, no le gustaba que nadie escuche esta clase de asuntos.- ¿Qué pasa?
-Oye ¿No hablaste con Toyama antes de que entre al bosque?
-No. Fue el día anterior. Estaba intentando convencerme de que acuda. Tendría que haberle hecho caso.
-No creo que hayas podido cambiar algo Heiji. Despreocúpate por eso dado que hay algo que sí nos tenemos que preocupar.
-Sí lo sé.
-¿A qué hora entraron en el bosque?
-A las 8 de la mañana.
- Ya pasaron más de 12 horas… eso no es bueno.
-Eso es lo que me preocupa. No van a durar mucho tiempo sino los encontramos inmediatamente.
-Bueno, en un rato llego. Veremos que hacemos.
-De acuerdo… ¡Ah! Shinichi….- Y Heiji hizo un ademán con la mano para que Mouri se acercase. Y se puso los dedos en los labios, como indicándole que se quede callado.
-¿Qué ocurre?
-… Ran está ahí…
-…- Suspirando pesadamente contestó. – Sí, ya sé que está. Me lo imaginé desde un principio.
-¿Qué vas a hacer?
-…Creo que no es momento de preocuparme por eso… Me conformo con encontrarla y saber que está bien. Por más que me odie, no podría nunca compartir ese sentimiento hacia ella.
-Uff. Mujeres. Quién las entiende.
-Jajaja. Es verdad. Bueno, llego en un ratito. Compórtate como un muy buen niño.
-Adios.- Y colgaron.
-Ya sabía donde radicaba el problema. Desde ese día que la encontré llorando en su habitación, me di cuenta cuál era la razón. Lo sigue haciendo de vez en cuando.- Dijo un Kogoro poco contento.
-Son los dos unos idiotas. Perdóname tío porque es tu hija, pero son unos cabezotas.
-Les pasó lo mismo que a nosotros dos Kogo. Sólo espero que no tarden lo mismo que nosotros en volverse a juntar.- Eri exclamó. Al ver el gesto de Heiji hacia su esposo, sintió curiosidad por la charla y se acercó a ellos.
-¡Odio que me digas así! Veremos que ocurre con todo esto. O vuelven mejor, o vamos a tener un desaparecido detective al que vamos a encontrar muerto y enterrado bajo la nieve.
-¡Kogoro! ¡No digas esas cosas!
-jaja pero tiene razón- dijo afirmando Hattori.
Los dos al ver la expresión de la cara de la señora Mouri, empezaron a sudar, por más que la temperatura era congelante. Y los dos se excusaron y corrieron con el grupo en general, para ver en que andaban las cosas.
