Detective Conan no me pertenece!

Maruchan! Gracias por la review. Me encantó tu nick XD

DILEMAS Y LLEGADAS

Se habían hecho ya las once de la noche. Pasaron aproximadamente 16 horas desde que los cursos salieron desde el punto de inicio. Y para empeorar las cosas, empezó a nevar otra vez.

Todo parecería indicar que la tormenta no quería que nadie encontrara a los chicos, y los quería congelar a toda costa. El frío y el viento se estaban tornando muy molestos. No te dejaba respirar, te congelaba, te sopapeaba, no te dejaba caminar… y lo peor, no dejaba ver bien. Además, los bosques tienen una característica muy particular: la niebla. Una vez que bajaba, cubría todo como un gran vestido de nubes blancas y grises. En pocas palabras, el escenario era espeluznante.

Por otro lado, se armó un equipo de rescate que constaba de veinte personas. Entre ellas iban: dos médicos, tres policías de cada jurisdicción y nueve militares. Y aquí empezó el problema. Ninguno de los tres jóvenes detectives estaba enlistado. Y todo esto era porque el teniente de la jurisdicción de Sotoshi, no quería que interfieran en el caso por puro egocentrismo y prepotencia. Al tener contactos y estar posicionado, logró que le dieran la orden al General Shioto, de que Hattori, Hakuba y Kudo no fueran parte de esta misión. Por supuesto, ni el general ni los dos detectives presentes, ni los padres, ni el resto de los escuadrones estaban de acuerdo con esto.

El teniente de Sotoshi se llama Daisuke Arakawa y tiene 43 años. Hace prácticamente 15 años que está en su puesto, lo que quiere decir que, a los 28 años asumió el cargo. Es imposible que una persona tan joven e inexperta pueda llegar a ese cargo a esa edad. Pero como hemos dicho anteriormente, tiene sus contactos de gran influencia en la política y economía. Y no le fue muy difícil llegar a su objetivo.

Es una persona alta, de aproximadamente 1,85 metros. Sin embargo, se caracterizaba por la poca espalda y anchura de hombros. Sus piernas, no eran muy musculosas tampoco, más bien, eran flaquitas. Vestía su uniforme azul con botas negras que le llegaban casi a la rodilla, una gorra ancha, unos guantes de cuero negro y un abrigo que costaba mucho más de lo que podía pagar.

Hakuba y Hattori estaban que echaban humo. Era una idiotez más grande que una mansión el que no los dejen ir. No serán militares, pero sabían que podían dar alguna que otra mano.

-Arakawa, no seamos tontos. El no dejarlos ir es un grave error. -Intentó razonar un muy molesto general Kamura.

-A mí… no me interesa eso –Dijo con aire de altanero. Y haciendo un gesto con la mano en el aire, mostrando que no le importaba en lo absoluto.- Son problemas, y unos… chiquitos inservibles.

Esto sí que molestó a Hattori. Hakuba tuvo que sostenerlo antes de que se lance contra el teniente y lo golpee.

-¿Ven?- Y acercándose a la cara de Heiji y moviendo el dedo de un lado al otro, le dijo- Shh, shh, shh, tranquilo… que tú no eres nada aquí. Así que se un niñito educado, y obedece a tus superiores… es decir, a mi. Es mejor que vuelvas a casa y tomes tu leche con galletitas.

Heiji no aguantaba más de la rabia. Parecía un toro cuando ve la capa roja. Su padre, Sato y Takagi tuvieron que auxiliar a Hakuba para detenerlo.

-¡Heiji piensa! ¡Si lo golpeas estás al horno! Olvídate de seguir ejerciendo tu actividad para toda la vida. No le hagas caso- Dijeron unos policías del este, intentando hacerlo entrar en razón.

-¡Cómo quieres que me calme! Este tipo es un estúpido. Déjame destrozarlo.

-Hijo, si lo golpeas, no podrás ayudar en nada. Ni a tu curso ni a nadie en particular. Debes calmarte. Solucionaremos esto de alguna manera. Por favor. Guarda tu energía para algo que lo merezca.

Finalmente, Heiji dejó de pelear, se dio media vuelta y se fue a enfriar un poco. Los cuatro que lo estaban sosteniendo exhalaron de forma abrupta al poder convencerlo. Heizo Hattori miro con asco a Daisuke. Mientras que éste último lo miró y le dedicó una sonrisa de ganador, le dio la espalda y caminó hacia el otro lado con la cabeza bien en alto.

Punto de vista: Heiji

"Estúpido, imbécil. Quién diablos te crees que eres. ¡Te juro que en otra oportunidad cuando te des vuelta te daré un mamporro en la cabeza!" El pobre detective del Oeste pensaba. Mientras, se puso a mirar el panorama para ver si podía bajar los decibeles. Había gente por todos lados a pesar de la nevada. Posó sus ojos en los padres de sus amigos, en otra gente que se había acercado para ofrecer ayuda, en los periodistas que invadían la ruta y parte de la entrada con sus enormes cámaras. También notó como un auto estaba parado en el medio de la ruta, como decidiendo dónde aparcar…" ¿Qué clase de idiota se para en el medio de una ruta? …Espera un momento…"

Enfocando toda su atención hacia ese punto, dedujo varias cosas. Un auto totalmente fuera de lugar, no reconocía la marca para nada. Pero era nuevo. Se dio cuenta por la patente y por el brillo del chasis. Tenía los vidrios polarizados, así que no podía visualizar bien al conductor. Pero sí podía notar de qué lado conducía. Del lado Izquierdo…" Qué raro. Si en Japón conducimos del lado derecho siempre, lo que quiere decir que ese auto no es nacional ni está radicada la planta en el país. ¿Mmm? Si tiene pensado venir hacia aquí es un tonto. Con esta nieve, si no tienes un todo terreno te quedas varado fácilmente o te hundes".

De repente, el auto arrancó por sobre la nieve como si fuera alfombra…- ¿Qué diablos es eso?- Dijo un sorprendido Heiji. Y vio cómo estacionó lejos del resto de los autos y de los árboles, y dejó la trompa del auto en dirección a la ruta. "La mayoría de la gente deja el auto debajo de un árbol, cosa que es un grave error porque la nieve que se acumula en las ramas cae de golpe, provocando que a veces se rompa el parabrisas por el peso, o termine congelando el motor. Esta persona no es tan tonta entonces jeje". Y Hattori siguió analizándolo.

El motor se apagó, la puerta se abrió, y una espalda salió del mismo. Era lo más notable al realizar un rápido escaneo de la persona. Vestía de negro, con una campera impermeable y pantalones cómodos deportivos pero calentitos del mismo color. Notó que se estaba poniendo los guantes. Conducir con ellos, es molesto ya que se te resbala el volante. También sumó una bufanda de lana a su cuello. Cerró la puerta y se dio vuelta. No podía reconocerla. Tampoco es que conoce a cada persona que vive en el país. Pero tenía la esperanza de que su amigo hubiera llegado del aeropuerto de una vez por todas. Pero no era.

La persona empezó a caminar a un paso que mostraba seguridad absoluta sobre sí mismo, y se detuvo en el baúl del auto. Lo abrió, sacó como una especie de cobertor de la parte trasera, tomó una gran mochila, y se la puso al hombro. Volvió a poner el cobertor, cerró el baúl y puso la alarma. "Qué alarma rara, no hizo ningún ruido. Generalmente los autos hacen algún mini escándalo cuando las pones".

El ser desconocido empezó a caminar casi sin dificultades por la nieve. "Eso demuestra que tiene gran estado físico. Una persona que no hace nada de ejercicio, muere al dar 5 pasos, ya que se debe usar mucha fuerza y tener resistencia para levantar las piernas y los pies que se hunden en la nieve". El extraño se fue acercando cada vez más. Iba directo a donde estaba todo el personal involucrado en el caso. Sin embargo, su cabeza giró, y me miró. Decidiendo seguir su caminata hacia mí. Cada vez más cerca. Y yo seguía sin saber quién era.

-Tienes pensado mirarme mucho más así Heiji.- Dijo el desconocido a la distancia.

-¿Eh? -"¿Cómo sabe mi nombre?"

-¿Qué demonios te sucede? – Y siguió acercándose.

Y al estar a 10 pasos de distancia… pude reconocerlo al fin.

-WHAT….THE…FUCK! – Dijo cada palabra con una sorpresa indescriptible y con la boca abierta.

-También me alegra de verte. Y cierra la boca antes de que la nieve decida congelarte la lengua.

Parado a 10 pasos, Shinichi Kudo, el detective del Este, el que venció a la organización, se encontraba presente en la escena.