Estode... Hola? siento la demora... pasaron muchas cosas por las que no había tenido la oportunidad de subir este fic, me paso de todo! por eso no había tenido tiempo de subir el capitulo, se que no hay excusas pero son buenas razones lo juro!

bueno de todas formas aquí se los dejo ah y por cierto mil gracias a Alabdiel por la sugerencia que me dio, la toma muchísimo en cuenta y podrás notarlo en este capítulo, gracias Alabdiel.

y am bueno les debo una disculpa por que yo pensaba que este fic solo lo leían chicas pero me entere de que también hay chicos! eso me emociono muchísimo, me alegra que los lectores sean mixtos! y bueno mil gracias por leer, siento la demora u.u


Capitulo 5: La declaración olvidada...

-te estaba esperando…- escucho el sonido de una voz justo en su espalda.

-¡ah!- grito asustada, mientras se volteaba para encontrarse con su mirada, mientras se sujetaba el pecho justo donde estaba su corazón como para intentar apaciguar su impacto de verlo ahí. -¡¿que haces aquí?- le pregunto alarmada, creyendo que se había desecho de el, que ya no tendría que lidiar más con el fulgor de sus intensos ojos.

-Tú y yo tenemos una plática pendiente…- dijo el muchacho sentado en su cama mientras posaba el rostro sobre la palma de su mano.

Suspiro quedante justo cuando pensó que el se había marchado por que había olvidado aquella tonta confesión de la tarde.

-y…- balbuceo buscando fuerza – ¿quien te dio permiso de entras a mi habitación?- no es que estuviera molesta, solo que los nervios comenzaban a matarla.

El muchacho alzo una ceja.

-que… ¡que tal si entraba en paños menores a la habitación!- le reprocho tratando de hacerlo sentir mal.

-mmm…- balbuceo él –no tengo tanta suerte…- le contesto con una sonrisa.

Ella se sonrojo repentinamente.

-bien respecto a nuestra platica pendiente…- argumento él regresando al tema.

Ella se quedo un momento ensimismada, le había dado mucho trabajo escapar la primera vez, por no considerarlo un golpe de mucha suerte ¿y ahora como saldría de esa? Eso mismo se preguntaba, se había incursionado demasiado en sus pensamientos tanto que el rubio comenzaba a impacientarse.

-lo estas haciendo otra vez…- le dijo el mientras la veía hundida entre pensamientos.

-¿que… cosa…?- pregunto sin entender de que le estaba hablando.

-huir, escapar, escabullirte, esconderte, lo estas haciendo de nuevo como la última vez…-

-¿la… ultima vez?- pensó para sí misma en silencio.

¿De que rayos estaba hablando? Se encontraba mareada entre sus palabras, ella siempre sabía a que se refería el rubio cuando hablaba, incluso cuando contaba un chiste tonto, pero en ese momento se encontraba ajena de sus pensamientos.

-¿ul… tima vez?- pregunto. Si apenas había hablado con el en la tarde hace apenas unas horas ¿como de un momento a otro se había vuelto en la maestra del escape?

El le sonrió solo a ella –sabía que lo bloqueaste…- ¿bloquear? ¿De que rayos estaba hablando? Suspiro resignado, respiro profundo para luego revolverse la cabellera rubia lleno de desesperación, la miro mientras se mordía el labio inferior como si con esta acción reprimiera un grito que se escaparía de sus labios. -cielos…- dijo mientras volvía a revolverse el cabello una y otra vez ella lo miraba intrigada no entendiendo que exactamente estaba pasando ahí –hace años… hiciste algo…- susurro bajito mientras escondía su rostro entre sus manos tratando de no mirarla.

¿Pero que rayos había hecho? Ella era una chica demasiado tranquila como para hacer una travesura, locura o ir en contra de la palabra de su padre.

Entre abrió la boca como si se encontrara más confundida que hace un momento.

-será… posible…- pensó para sí misma en silencio.

El rubio se descubrió la cara –el último día de clases en la prepa…- dijo mirándola, no apartando la mirada de la suya, posando la pupila en su rostro por que quería ver la expresión de su cara al recordar aquella acción…

Y de un instante a otro la palidez de su rostro se hizo más claro, mientras que las cuencas de sus ojos comenzaban a lidiar una batalla por querer escapar de sus órbitas.

Le sonrió al mirarla y al ver su respiración pausada le dijo –creo que ya lo recordaste…-

Había pasado mucho tiempo desde que sentía aquello por el… un extraño sentimiento que no sentía con otra persona, que nunca había sentido, que no estaba en los libros de texto que leía, que no se sentía como al comer un helado en la tarde, esa extraña sensación que por años se había reservado para sí misma y que estaba pensando en sacar a flote… aun no sabe cuantas noches paso en vela o cuantas veces le hizo la misma pregunta a su almohada para caber en la conclusión de que al final iba a hacer la locura más grande y el punto es que solo podían pasar dos cosas: ganar todo o perderlo todo, pero ahora estaba decidida y segura tan segura como que después de la luna sale el sol, solo necesitaba una dosis alta de valentía y esa no sabía donde comprarla.

Era el último día en la prepa, el último día de clases para ser exactos, y si no se daba prisa sería también el último día que se cruzaría con esos ojos zafiro, el último día que se quedaría colgada de su sonrisa, el último día que lo vería… y eso le congelaba el corazón.

Todo el día se la paso ausente, ajena del mundo, tan solo ella y sus pensamientos mientras se preguntaba una y otra vez de manera incesante si estaba absoluta y completamente segura de esta locura.

-quiero una señal…- dijo mientras estampaba el rostro en el pupitre golpeándose la frente.

-chicos fue un placer darles clase y conocerlos, a cada uno de ustedes…- dijo el maestro mientras miraba por última vez el rostro de sus alumnos algunos con una lagrima contenida en los ojos.

-mucha suerte, sigan sus sueños y yo… sinceramente los voy a extrañar…- dijo Kakashi el maestro de matemáticas el que los había atormentado con toda clase de horribles ejercicios pero que al final se convirtió en el favorito de ellos.

-¿también a mi maestro?- pregunto el ocurrente rubio, mientras alzaba desesperadamente la mano para llamar la atención quizás por última vez.

-si, si también a ti, Naruto…- y le otorgo una última sonrisa a su alumno hiperactivo, loco, alterado pero perseverante y… especial alumno… el rubio le sonrió satisfecho.

Hinata solo se le quedo viendo quizás por última vez, así que no iba a perder la oportunidad de perderse por una última vez en sus ojos tan transparentes como el agua y al quedarse clavada dijo –una señal…- y justo un segundo después de terminar su oración sonó el timbre y fue ahí cuando supo que sería la última vez que lo escuchaba, todos tomaron sus cosas y salieron corriendo del salón como una verdadera estampida y en ese momento Hinata Hyuga entendió que su señal no llegaría por que esa era realmente su señal… así que mejor decidió sacar la poca valentía que guardaba para ocasiones muy especiales y corrió en su búsqueda.

-¡¿dime Hinata te acuerdas o no? –le pregunto un tanto impaciente el rubio mientras se levantaba de la cama y la veía en shock.

Y ahí se encontraba ella corriendo para buscarlo como una verdadera loca y lo peor es que no le importaba el hecho de que el aire de los pulmones se le estaba acabando y justo en ese momento fue cuando lo vio perdido mirando un árbol uno de los tanto árboles de la escuela y es que quizá ese tenía algo de especial…

Suspiro al mirarlo ahora era necesaria la cucharada de valentía, apretó los puños y se acerco despacio hasta el…

-Sabes este árbol me trae muchos recuerdos…- dijo al acariciar el tronco con suma delicadeza.

Ella quedo perpleja justo detrás de el mientras escuchaba las palabras salir de sus labios, el se volteo y le sonrió, ella quedo petrificada oh no maldita sonrisa que la dejaba como idiota sin remedio, pero saco su frasco de valentía y decidió abrirlo…

-Naruto…- balbuceo.

-¿si?- pregunto el.

-am… ¿podemos hablar un momento?- pregunto deseando que sus pies se pegaran al suelo como las raíces del árbol que el estaba mirando.

-claro Hinata ¿que pasa?- le pregunto al dirigir su mirada hacía ella.

Ella trago saliva al sentir el cien por ciento de su atención sobre sí.

-bueno… yo…- comenzó a balbucear tontamente frases sin sentido, alargando lo que tenía que hacer…

-si, Hinata ¿que pasa?- pregunto el un tanto impaciente como era de costumbre.

-ah…- susurro.

-vamos puedes decirme…- le dijo el mientras daba un paso frente a ella.

Solo sintió la brisa rozarle la cara y sentir su presencia más cerca de ella, eso de alguna forma le hacía sentir la presión, así que lo mejor que pudo hacer es arrancar a correr con todas sus fuerzas mientras las lagrimas comenzaban a ser derramadas por sus mejillas.

-¡Hinata!- grito al ver como empezaba su carrera alejándose de él sin una explicación de su cambio de actitud – ¡maldición!- dijo mientras empezaba a correr detrás de ella, cosa que ella no esperaba en lo absoluto.

-¡Tonta, tonta, tonta, tan tonta! Saliste corriendo y no le pudiste decir…- se lamentaba detrás de un salón, mientras se limpiaba las lagrimas con la manga de su uniforme, mientras comenzaba a darse topes con la pared y repetía –tonta, tonta, ya no le dijiste…- lloriqueó mientras guardaba la mirada entre sus rodillas.

-¿decirme que?- le pregunto mientras la miraba de frente.

Abrió los ojos de sopetón sintiendo su corazón volcarse con cada nota que se escapaba de su boca, levanto la cabeza un poco y lo vio justo agachado frente a ella mirándola tan de cerca.

-yo…- balbuceo apartando la mirada.

-¿que pasa Hinata? ¿Te hizo algo el tonto de tu primo?- le pregunto tratando de consolarla.

-no…- respondió ella

-¿tu papa te hizo algo?- pregunto el

-no…- dijo ella

-¿yo te hice algo?- le pregunto

Ella quedo mirándolo de frente como si le diera la razón.

-vamos dime Hinata…- le suplico una vez más.

-prométeme… que no vas a molestarte…- suplico ella.

El no entendió pero sin embargo dijo –lo prometo…-

-y que las cosas nos van a cambiar…- dijo casi en voz de súplica.

-muy seguro…- le respondió.

-yo… yo…- balbuceo ella.

El se le quedo mirando intrigado.

Levanto la mirada de sopetón mientras sentía una ráfaga de viento jalarle el cabello, bebió la cucharada de golpe –estoy enamorada de ti…- le dijo mientras lo miraba de frente, solo vio como sus ojos cambiaban de tranquilidad a asombro abriéndose más las cuencas de sus ojos añil.

Se quedo boquiabierto como si su mente necesitara procesar toda esa información que acababa de salir de sus finos labios.

-Hinata yo…- dijo mientras se ponía de pie y comenzó a retroceder.

Ella bajo la mirada que tonta al pensar que las cosas iban a salir bien…

-¡ahí están!- grito una vez femenina que se acercaba a los dos chicos.

-¡Naruto, Seguro ya le contaste a Hinata!- dijo en reproche mientras lo veía con un semblante serio y a Hinata llorosa.

-¡Hina! ¿Que pasa?- pregunto Sakura mientras se ponía a su altura.

Ella dio un respingo –no es nada… -sonrió –es por que es el último día de clases…- dijo mientras se ponía de pie y se limpiaba las lagrimas dando después una sonrisa.

Sakura sonrió –menos mal… ya me había asustado…- suspiro la chica aliviada –Naruto, ¿ya le dijiste a Hinata?- pregunto la pelirosa al rubio quien despabilo al escuchar su nombre.

-em no…- dijo el

-bien…- dijo la pelirosa

-espera Sakur…- quiso decir el ojiazul.

-Hinata, Naruto y yo somos novios…- dijo la pelirosa y de pronto entrelazo las manos con el rubio.

-ah… mira que grata sorpresa…- dijo conteniendo el nudo que le quemaba la garganta, sintiendo como la noticia le caía como balde de agua fría –hasta que al fin se te hizo…- dijo la ojiperla mirando al rubio –¡felicidades!- dijo al final para darles a ambos una sonrisa que sacó de quien sabe donde –bien chicos… yo tengo que irme… ya es tarde…- dijo mientras tomaba sus cosas y comenzaba a alejarse de ellos –nos vemos…- dijo mientras se despedía de ellos y arrancaba a correr.

-vaya que si tenía prisa…- dijo Sakura al sonreír y voltear a ver al rubio quien estaba estupefacto – ¿pasa algo?- le pregunto llamando su atención.

-no… nada…- dijo mientras miraba hacía a donde ella había arrancado a correr.

Llego a su casa desecha llorando a chorros, mientras se lamentaba de lo que acababa de hacer –tonta…- se repetía a cada paso que daba, a cada inspiración que hacía a cada latido de su corazón.

-¡Hinata!- grito su papa al oírla entrar.

-¿si, padre?- dijo tragándose el llanto, mientras audazmente se limpiaba las lagrimas de los ojos.

-ven a mi oficina…- dijo el hombre mayor con voz autoritaria.

-si…- fue lo único que dijo.

-¿estas segura de querer estudiar filosofía y letras…?- pregunto mientras le clavaba la mirada a la joven.

-si… señor…- afirmó con miedo.

El se masajeo la sien –bien Hinata, sabes que no estoy de acuerdo con esa carrera ya que tu eres la heredera de las empresas Hyuga pero… si es lo que realmente quieres podríamos llegar a un acuerdo…- dijo el hombre, o sea ¿un acuerdo? ¡Era su hija no su cliente!

-yo necesito que alguien administre la empresa y tu quieres estudiar una carrera que no tiene absolutamente nada que ver con negocios y… el hijo de un amigo esta interesado en ti…- la Hyuga dio un brinco. –es un buen muchacho he hablado con el y tiene un alto intelecto, confianza y talento para los negocios…-

-entiendo…- dijo ella mientras bajaba la mirada.

-así que, que tal tu carrera a cambio de un compromiso formal con Kiba Inuzuka…- calló un momento. –Piénsalo…- dijo la cabeza de los Hyugas mientras le daba la espalda con su silla giratoria –por que si aceptas en tres días te iras a Londres a estudiar la carrera que quieres… confírmame maña…-

-¡acepto!- dijo la muchacha viéndolo como un escape fácil a su sufrimiento y a la locura de hace un momento.

-¡excelente!- dijo Hiashi Hyuga –ve a hacer tu maleta…-

-si, padre…- dijo al salir de la oficina y pensar en la tontería que acababa de hacer.

-¿¡que rayos hice!- se reprocho al entrar a su cuarto y recargarse sobre la puerta para pensar con más claridad las cosas. En el fondo sabía que eso fue lo mejor ya no tenía nada que hacer en Japón el tenía una novia y ya le había dicho todo lo que sentía que desde el principio fue el propósito de su misión y ¡si! No era correspondida así que lo mejor era huir de el y de todo lo que tuviera que ver con el, escapar para intentar buscar su propia felicidad en otra parte, y fue de un momento a otro cuando cayo en la cuenta de que… esa fue la última que lo vería, que nunca más se cruzaría con sus ojos, con su sonrisa o escucharía su voz, comenzó a marearse, el mundo le daba vueltas, su respiración se volvía más agitada hasta que de pronto perdió el conocimiento y cayo desmayada.

Se fue sin avisar, si decir nada, solo abandonando un cuarto ahora vacío un pupitre en la escuela, un asiento en el comedor, pero nadie lo notaria…

-adiós Naruto…- dijo al rozar con las yemas de sus dedos la ventanilla gélida del avión que despegaba sin compasión.

-¡Hinata!- grito el rubio al estar frente a su casa.

-¿Uzumaki?- pregunto Neji al verlo desesperado gritando.

-¡Neji! Puedes llamar a Hinata por favor…- suplico el rubio más impaciente que nunca.

-Hinata no esta…- dijo el ojiperla.

-¿a que hora vuelve?- pregunto perseverante, como si su vida dependiera de verla.

-Hinata se fue…- dijo un poco más bajo pero claro.

-¿se fue y cuando volverá?- pregunto con su singular hiperactividad para todo.

- no lo se… pero no creo que sea pronto…-

-¿adonde fue?- pregunto un intrigado.

-no lo se…- respondió el Hyuga

-¡¿como que no lo sabes?- grito desesperado perdiendo la cordura.

-¡se fue sin decirme a donde, yo apenas llegue ayer a Japón cuando me dijeron que se había ido y aparentemente nadie en esta maldita casa sabe a donde!- grito atormentado el muchacho como si se desahogara a gritos con el rubio. –Le llame ayer…- dijo cabizbajo y ya mas tranquilo mientras el rubio lo miraba con curiosidad –y no me dijo donde esta y no va a decírmelo, es como si se quisiera olvidar de todo…-

Sus palabras fueron claramente escuchadas por el y fueron más filosas que un puñal en el corazón, pero que hayan sido más filosas no significaba que el dolor era menor si no muy por el contrario.

-¡Neji necesito necesito verla!- le dijo mientras lo sacudía de los hombros.

-¡No se donde rayos esta que no lo entiendes!- dijo mientras lo empujaba alejándose de el -Lo único que me dijo es que… es que…-

-¿¡es que, que!- pregunto impaciente.

-¡esta comprometida!- le grito, sin piedad sin importarle lo que esta noticia podría ocasionarle a su corazón.

-¿que…?- pregunto pálido.

-lo que oíste, ella esta comprometida con un tal Kiba Inuzuka…-

-¿¡Su papa la obligo verdad Neji?- vocifero el rubio, enojado, furioso, desesperado.

-no Naruto, fue su decisión…- dijo Neji y el bien sabía lo que su prima sentía por el rubio hiperactivo y es cierto que se pregunto muchas veces que rayos le había visto pero ese no es el punto.

El rubio se quedo mirando al vacío unos instantes.

-no puede ser…- pensó el rubio, mientras ocultaba la mirada entre sus manos.

-Naruto, si quieres, cuando averigüe donde esta, puedo decirle que viniste a buscarla…- dijo tratando de darle ánimos.

-¡no! no le digas que vine… por favor…- suplico el rubio.

-¿seguro?- pregunto Neji confundido.

-absolutamente…- dijo antes de correr a todo lo que sus piernas le permitían hacerlo.

Y para colmo Neji era un hombre de palabra su palabra era más valiosa que cualquier papel firmado, así que ese secreto se iría con el a la tumba.

-eso fue lo que paso Hinata… huiste…- dijo el rubio mientras le clavaba la mirada.

Ni siquiera parpadeaba no sabía que estaba pasando y también ignoraba a que hora se despertaría de ese sueño.

-te fuiste sin decirme nada, no te importo irte sin avisar, sin despedirte…- le reprocho.

-¡¿y para que me iba a despedir?- le pregunto un poco llorosa, mientras hacía un esfuerzo sobre humano para que su dulce timbre no se cortara por culpa del llanto que estaba conteniendo.

-para que yo te dijera lo que siento, para que te sujetara tan fuerte como para que no pudieras irte… para que te haga hacer que te quedaras… ¡para eso!- le contesto el rubio.

-lo ibas hacer por lástima yo no quería eso Naruto yo ya no quería mojar tu nombre con mis lagrimas…- dijo reventando en llanto. –yo… por eso me fui…- le contesto. –creo que deberías irte, ya entendí el punto, ya… no olvidare esa declaración…-bajo la mirada mientras se acercaba a abrirle la puerta de su cuarto –vete por favor…- le suplico.

-¡no! no me voy a ir, por que no solo vine a recordarte una declaración olvidada ¡vine a darte la mía la que he guardado por años!- dijo mientras cerraba la puerta y la tomaba de la muñeca.

-¡no quiero escucharla!- dijo elevando un poco la voz.

-no tienes que… porque será silenciosa…- dijo mientras la jalaba de la muñeca hacía él, mientras su otra mano se deslizaba hasta su rostro, lo tomaba con dulzura y lo atraía hasta el suyo con delicadeza con tanta que no pudo resistirse, abrió los parpados repentinamente mientras caía en la cuenta de lo que el estaba haciendo, dio unos pasos hacía atrás alejándose de el mientras lo empujaba.

-¡no juegues conmigo!- le reclamo.

-no estoy jugando contigo ¿¡que no entiendes que llevo años enamorado de ti! ¿Están difícil de entender?- le pregunto un poco bastante desesperado.

-¿que…?- pregunto ella en shock –tu, ¡tu novia es Sakura!-

-ah…- suspiro resignado –escucha…- carraspeó un poco –entre Sakura y yo no hay nada, hace mucho que no hay nada, y nunca hubo nada, ¡ni la más pizca de amor!-

-¿que…?- pregunto confusa.

-ella me engaña y lo se y ella sabe que lo se, pero ambos jugamos un tonto juego hipócrita en el cual ambos perdemos…-

-pero… si se ven tan…-

-¿enamorados? Es una gran mentira Hinata, ella necesita de mi y yo no se por que aún sigo con ella…-

-¿necesita de ti…?- pregunto la Hyuga sin entender.

-yo… estoy ayudándola con su carrera de modelo, tengo muchos contactos aunque no lo creas y ella sigue conmigo por eso, sabe que lo se y yo se que lo sabe pero ella me retenía a no alanzarme sobre ti…- la Hyuga se sonrojo.

Abrió la boca perpleja, sin entender nada.

Volvió a suspirar profundo mientras se sacudía la cabellera – ¿sabes por que me voy?- le pregunto a ella.

-para cumplir tu sueño, claro esta…- le respondió

-¡no! para no verte felizmente casada con Kiba, pensé que iba a soportarlo, pero verte con el me hacía hervir la sangre, entonces caí en la conclusión de que no iba poder verte con un juramento de amor eterno en el dedo anular, cuando me ofrecieron el trabajo me dijeron que podía empezar a trabajar ya mismo en una plaza aquí en Japón, pero mejor pedí la plaza en España por que estaba lejos de ti, ahora era mi momento de escapar por que yo sentía que cada segundo que se acercaba tu boda te alejabas más de mí y yo no estaba dispuesto a rompen tu felicidad, además de que era yo el que salía sobrando, no se como paso pero justo esa noche fuiste a arrebatarme un beso de los labios, y ese fue tu peor error por que abriste mi esperanza…-

-Na…ruto… - balbuceo su nombre.

-estas sorprendida ¿cierto? Iba a llevarme todo esto a la tumba ah y por cierto yo no iba a llegar a tu boda mi vuelo sale a las 6:00 de la tarde te iba a mandar una postal de disculpa que dijera: eterna luna de miel… ¿que te parece?- le pregunto con ironía.

-¿por que no me dijiste antes?- pregunto

-¿antes cuando? Si siempre que volteaba la mirada te encontraba con una inmensa sonrisa en los labios y con las manos entrelazadas a las de él, yo no se que hiciste Hinata, pero lograste engañarme…- le reclamo –ahora… quédate quieta por favor, que necesito besarte…- susurro mientras se acercaba a ella.

-¡alto!- le dijo –Naruto, yo no puedo estar aquí contigo yo… voy a cas…- no termino su oración por que el la callo con un beso un beso robado.

-no digas esa palabra…- le dijo mientras volvía a besarla haciéndola caer en su hipnosis, la sujeto de la cintura mientras la atraía más hacía el, mientras con la otra mano la sujetaba del rostro y hábilmente la hacia retroceder hasta que ella sintió caerse sobre la cama con el encima de ella, sus besos eran intensos, tanto que no podía evitarlo, él solo trataba de demostrarle a través de sus labios lo mucho que la quería, ella estaba presa de él y si no pudo escapar antes ahora definitivamente no podría hacerlo, el beso se prolongo más y ella no hacía ni el más mínimo esfuerzo por evitarlo –escápate conmigo…- le susurro entre besos y suspiros.

-¿escaparnos?- pensó mientras sentía que el rubio se alejaba un poco de sus labios para descender hasta la piel de su cuello, era una maravillosa idea, pero no podía, abrió los párpados de sopetón saliendo de su trance y fue en ese momento cuando empezó a buscar una salida a esa prisión que el hacía con su cuerpo.

-Naruto ¡no puedo!- le declaro, alejándose de él.

-¿¡por qué no!- pregunto confundido.

-porque voy a casa…- la volvió a besar como si con eso ella pudiera cambiar de opinión.

-no lo digas… no lo soporto y mas si sale de tu labios…- le confesó con la voz ronca.

-lo siento Naruto…- dijo mientras se alejaba de el y se ponía de pie.

-¿por que estas haciendo esto? ¿¡Estas enamorada de el? Si es así ¡dímelo!- le solicito desesperado.

-¡no! solo que…-

-¡¿solo que, que?- le pidió una explicación.

-¡no puedo y punto!- le dijo, mientras se volteaba apartándose de él.

-¿por qué no?- le pregunto sujetándola por la espalda mientras sus labios amenazaban con besarla en el cuello.

-No Naruto- se alejo de el, guardando su distancia.

-dime por que Hinata, si no te juro que ahorita misma busco a Kiba y le dijo que acabamos de… de estar juntos…- la amenazó.

Al verse amenazada por sus hermosos ojos no le quedo más remedio que hablar –yo me fui hace mucho porque… hice un trato con mi papa…-

-¿un trato?- pregunto el.

-¡si! Un trato, estudiaría mi carrera de filosofía en letras a cambio de comprometerme con Kiba…-

-sabía que tu padre te había obligado…-

-no, no lo hizo, yo misma lo decidí…- bajo la mirada.

-¡claro que lo hizo, fue por chantaje!- reprocho el encolerizado.

-pero también pude haber dicho que no…- bajo la mirada afligida.

-entonces no entiendo ¿por que lo hiciste? Por que aceptaste este compromiso…-

- para huir y por… por Hanabi…- confeso la Hyuga mientras bajaba la mirada.

-¿por Hanabi?- pregunto el rubio.

-yo ya me había opuesto a encabezar la empresa y mi papa necesitaba a alguien que lo hiciera si yo no aceptaba iba a obligar a Hanabi y ella ya había sufrido mucho con perder a nuestra madre, yo sentía que necesitaba protegerla no quería que tenga la dura niñez que yo tuve… ella tenía muchos sueños por delante… no merecía cargar con mas…- le confeso al rubio entre lagrimas.

-Hinata…- dijo mientras se acercaba a abrazarla.

-¿ahora lo entiendes?- le pregunto al rubio.

-lo entiendo…- dijo mientras le besaba la frente.

-y… Kiba tampoco merece esto… Naruto tu… encontraras a alguien mejor que yo, eso tenlo por seguro…- dijo dándole a entender que tenía que irse. -Esperare esa postal que me prometiste-

-entonces ¿es todo?- le pregunto directamente a los ojos.

-si…- le susurro, fingiendo absoluta seguridad, por que si no su corazón le gritaría que se aferrara a el.

-¿no hay nada que pueda hacer?- le pregunto disimulando su desesperación.

-no Naruto, ya hiciste suficiente…- le dijo entre lagrimas, mientras evitaba su mirada.

-¿absolutamente nada?- volvió a preguntar aferrándose a ella, mientras la sujetaba de los hombros.

-absolutamente nada…- le dijo, temiendo que su voz se le quebrara.

El bajo la mirada y apretó los puños con fuerza, tratando de suprimir su desesperación que comenzaba a consumirlo –entiendo…- dijo mientras se mordía el labio inferior. –Perdí frente a Kiba Inuzuka…- dijo melancólico, mientras en la garganta se le formulada un nudo.

-lo siento…- dijo mientras le abría la puerta y bajaba la mirada mientras cerraba los ojos para no verlo partir.

-me iré, pero… prométeme que no me olvidaras…- le suplico

-eso no lo dudes…- le respondió.

-me iré, pero no sin antes…- dijo mientras se acercaba a depositar el último beso en su boca, el beso de despedida era el más truculento pero el más demostrativo –darte el último beso…- termino su oración, sonrío irónico –míranos aquí diciendo adiós…- le dijo antes de salir. –adiós Hinata…- dijo para salir corriendo de ahí con el corazón desboronado.

-adiós…- dijo mientras cerraba la puerta, en ese adiós se estaban yendo muchas cosas... con ese pensamiento se deslizó por la pared hasta caer sentada y taparse el rostro con las rodillas.

Perdió la noción del tiempo justo en el momento en el que el había cruzado el umbral de su puerta por última vez, perdió el sentido de todo en el momento en el que le dijo adiós y observo por una última vez el añil de sus ojos, perdió el sentido de sus sentidos en el momento en el que sus lagrimas se escaparon de la cárcel de sus parpados y no sabía si debía arrepentirse por ir aquella noche a robarle un beso o debía agradecerlo, no sabía si debía reprochárselo por toda la vida o quedárselo como un obsequio de sus sentimientos, por que de no haber sido por ese beso muchas cosas no se hubieran desatado.

Y con ese pensamiento perdió la noción del tiempo…


¿que tal? les gusto? dejenme un review por fa!

por cierto creo q este fue el penúltimo capítulo, "Mi mayor locura" esta llegando a su fin :S