*¡Chica pervertida vecina (pervertida yaoista)! Me alegra que te intrigue tanto mi historia =) Sipi. Fui media mala en dejarlo ahí. Imagínate lo que viene muajaja.

* Arxas, Zaneziana y Daniela… ¡aguanten las ganas de saber más jaja! Y obvio… no lo voy a dejar de escribir hasta que lo termine =) Tengo toda la historia en la cabeza, me falta transcribirla a la pc nada más jeje. Sólo que voy a tardar un touch más en subirlos porque se alarga la descripción en los capis.

¡Gente de acaaa! Casi nos vuela la tormenta joder! Menos mal que no se llevó mi casa en el acto, los árboles o la electricidad. Sino…. ¡No subiría más los capítulos y recibiría muchas reviews con puteadas incluidas jaja!

¡Gracias a todos por los comentarios!

¡Detective Conan no es mío! Sólo me gusta jugar con sus personajes.

"…"= pensamientos

… = silencios.


Capítulo anterior

Por otro lado, Shinichi se quedó mirando a Heiji, preguntándole en silencio si sabía algo de las chicas. Este al mirarlo expandió el tamaño de sus pupilas, al darse cuenta enseguida de su interrogación silenciosa, y negó con la cabeza y encogió los hombros, haciéndole saber que no sabía nada. Los dos asintieron y empezaron a caminar con el grupo, dispuestos a iniciar el plan de rescate.


EL ENCUENTRO Y EL REENCUENTRO

6:40 de la mañana. Entrada al bosque Sotoshi .

Un grupo de madres, se ofreció a buscar café cada un tiempo determinado y algunas provisiones, como para contribuir en algo por todo el esfuerzo que se estaba haciendo por encontrar a los adolescentes. Si bien, nadie tenía demasiado apetito por la situación que estaban viviendo, el equipo de emergencias médico que se encontraba en el lugar, les recomendaba y hasta en cierto modo obligaba, a toda la gente que se encontraba en el lugar a tomar conciencia de su estado, e ingerir alimento y bebida.

Los padres de Heiji y Kazuha estaban siempre juntos por conocerse hace años. Después de un par de horas, invitaron a Kogoro y Kisaki a unírseles, ya que sus hijos se conocían muy bien. Sin embargo, estos últimos se separaron por un minuto del grupo, ya que querían tener una charla media personal.

-Hay algo que me extraña – Dijo Eri.

-¿Qué cosa? – Indagó su esposo.

-Los padres de Shinichi… ¿No vinieron? Eso es extraño. Yo no dejaría a mi hijo solo después de todo lo que le pasó.

-Sabes cómo son ellos. Lo dejaron desde los 13 años, ¿Por qué crees que van a venir ahora?

-Esta vez es distinto. Hablo de vez en cuando con Yukiko y me dijo que tenía la sospecha de que había una razón… especial por la cual nunca quiso irse de Japón. ¿Tú sabías?

-Me lo imagino.

-No lo creo.

-¿Ran?

-… ¿Y no estás explotando? ¡Pensé que un volcán iba a ser un poroto en comparación contigo!

-Ey, ey…. Yo no soy para nada así mujer.

-¿Con quién crees que estás hablando… querido?- Tono que causó que un detective tragara saliva y empezara a sudar un poco.

- Uff. No te dije nunca esto. Pero antes de que Kudo desaparezca… otra vez…, el inspector Megure me llamó para que vaya urgentemente a la central. Ahí me entere de prácticamente, casi todo lo que pasó.

-Explícate.

-El mocoso este, hace 2 años atrás aproximadamente, como todos sabemos, desapareció de la Tierra. Rara vez, se lo podía ver en alguna reunión, y si se lo veía, era sólo por un par de horas con mucha suerte. El tema es que no desapareció porque quería. Si no, que quedó involucrado entre una especie de mafia.

-¿Qué estás diciendo Kogoro?

-Justamente lo que escuchaste. ¿Pequeño Conan recuerdas?... era él.

-¿QUÉEEE?

-Shhh Baja la vos. Harás que todos nos escuchen.

-¿Por qué diablos no me dijiste eso antes? ¡Es ilógico!

-Yo pensé lo mismo. La primera vez que leí el informe no podía creerlo. Tuve que hacerlo dos veces más para cerciorarme y encima hablar con todo el staff. Pero empecé a unir las piezas, y todo caía a la perfección.

También fui a hablar con el científico loco que vive al lado de él, y me enteré de que sus padres le habían ofrecido varias oportunidades de irse con ellos a Estados Unidos para buscar ayuda y poder agarrarlos. Pero se negó. Él les seguía diciendo que había una razón mayor por la cual no quería irse nunca del país… Y sí, esa razón es quien tú crees que es.

-No, no puedo creerlo. ¿Cómo pasó todo eso? Espera. ¿Me estás diciendo que una persona de 17, pasó a ser del tamaño de una de 7? ¿Te das cuenta de lo loco que se escucha eso no?

-Lo drogaron para que eso ocurra. La organización esta, no es una de las tantas que se escuchan Eri. Todo lo malo que puedas pensar, ésta lo tenía. Sinceramente, me resulta sorprendente que siga de pie. Pero creo que el peor golpe que recibió…

-¿Fue Ran mandándolo al diablo y más allá?

-¿Cómo lo sabes?

-Intuición femenina. Me resulta un poco familiar la situación.- Y le dedicó una mirada acusadora.

-Ejem… y volviendo al tema de los padres… -Y de repente un celular empezó a sonar. Era el de Eri, la cual contestó al instante y un pobre hombre veía cómo la atención de su esposa se desvirtuó para otro lado.

-¡Ah Yukiko! ¿Cómo estás? Espera un segundo. Te pongo en altavoz así el detective mediocre te escucha también.

-¡Ey! ¿Cómo que mediocre?

-Si Yuki, te escuchamos.

-¡Hola Kogoro, Eri tanto tiempo!

-¿Tanto tiempo? Pero… mujer ¿Qué no sabes lo que está pasando acá? ¿¡Cómo puedes estar tan tranquila!- Le recriminó Mouri.

-¿Quién dijo que lo estoy? En realidad llamaba para ver si tenían novedades de Shin-chan o de Ran-chan con todo lo que está pasando. No me atiende el teléfono. ¿Está bien? No podemos volar por el mal tiempo que hay en Japón. Se cancelaron los vuelos por un par de días hasta que el clima se apacigüe. Yusaku está que irradia lava más o menos.

-¡Oh! No se preocupen. Todavía su hijo está bien. De Ran lo sabremos en un momeno- Dijo su vieja amiga.

-¿Todavía?... ¿Me estoy perdiendo de algo? No me asusten.

-No no… están por pegar el golpe de rescate. Va acompañado de 19 personas, incluyendo a Hatori.- Dijo Kogoro.

-¿Qué? ¿Me estás diciendo que fue a rescatarlos sabiendo que su hija, está ahí?- Preguntó un Yusaku que se interesó en la conversación.

-Sí- Dijeron en un fuerte suspiro los dos presentes en el bosque.

-Y podemos ver todo lo que están haciendo. Por ahora está sanito. Pero tenemos un poco de… miedo o de curiosidad, en saber lo que pasará entre estos dos. Son unos tontos- terminó Mouri.

-Pensamos lo mismo. Miren que quisimos hacerlo entrar en razón, es más, no nos dijo nada sobre lo que había pasado. Pero es fácil de deducir. Pero no hubo caso. Es algo que me empezaba a preocupar- Les confesó Kudo.

-Igual aquí- Dijo Eri.- Esperemos que se puedan arreglar.

-Eso espero… ¿Quien me va a hacer abuela sino? ¡Quiero minis shinran!- Dijo una muy contenta actriz.

-¡YUKIKO!- Gritaron todos al unísono.

-¡No puedo evitarlo! Bueno. ¿Si pasa algo, nos mantienen informados por favor?

-Sí, no se preocupen. Sobrevivió a peores –Dijo Mouri.

-Creo que hay una batalla que no pudo ganar- Dijo Yusaku.

-Una batalla perdida no significa que hayas perdido la guerra- Le contestó Eri.

-Jaja. Muy buena abogada. La felicito- Le dijo Kudo.

-Bueno, nos vemos. Los mantendremos informados si pasa algo.

-¡Okis! Y gracias por todo. Hasta luego.- Dijo Yukiko.

-Chau- Dijeron la pareja del bosque.

-Bueno, al menos resolvimos el misterio sobre por qué no estaban presentes- Dijo el hombre, y la mujer asintió con la cabeza.

-¡Oigan Mouri y Kisaki! Llegaron al punto de rescate. Vengan que empieza la operación- Les gritó Heizo.

Y se fueron corriendo a ocupar sus asientos con el resto de la gente presente. Esperando con ansias el poder ver el estado de su hija.


6:57 am…2,5 kilómetros de distancia de las cuevas.

-De acuerdo. Todos a sus posiciones- Dijo un Teniente.

Los milicos, se fueron dividiendo 5 por el lado derecho, y 4 por el izquierdo. Después de quince minutos de agacharse, caminar y hasta de arrastrarse por la nieve, llegaron los que correspondían a los costados. Y después de unos diez minutos más, llegaron los tres que correspondían al fondo.

Todos intentaban camuflarse con lo que encontraban: árboles, sombras, nieve… lo que sea. Y ninguno movía un músculo. Incluso los que estaban del lado izquierdo y ya podían ver perfectamente a los pobres chicos.

Por otro lado, Kaito, Kudo, Nobunari y Miki se prepararon para actuar. Shinichi al ser el más rápido, atacaría al de la punta derecha. Los médicos al del medio y Kaito al de la izquierda para estar lo más próximo al grupo y apurarse.

-Buena suerte amigos- Dijo Hakuba.

-¿Buena suerte? Eso es para mediocres- Le reprochó Shinichi.

-Totalmente de acuerdo. Se dice… ¡éxitos!- Le corrigió Heiji.

-Por favor, dejen esas estupideces cuando acabemos con esto.- Dijo el Rubio.

-Bueno gente… vamos por nuestros pichones como dijo el teniente.- Dijo Kaito.

Cuando los milicos dieron la señal, a través de gestos que estaban todos posicionados, comenzaron a moverse. Los médicos al no tener el entrenamiento físico que tenían los del táctico, tardaron un poco más, pero se las arreglaron para llegar hasta el punto que debían. Por suerte les tocó el medio y no debían desplazarse mucho.

Kaito estaba por llegar a su correspondiente lugar y al mismo tiempo estaba evaluando los movimientos de su "víctima". Y el teniente susurró al verlo -Es terrible cómo se desplaza este muchacho. Parece una víbora tranquilamente en el medio de un desierto... blanco, en este caso. Y yo pensé que era un flojo.

-Se sorprenderá de las cosas que verá aquí teniente- Dijo Heiji.- Este chico nos ayudó en muchos apretones cuando estábamos desmantelando la organización. Nos movemos cómodos entre nosotros porque ya sabemos el tiempo y la clase de movimientos que hace el otro. Es por eso que Shinichi lo llamó. Sabía que lo íbamos a necesitar.

-Es verdad. Este tipo tiene siempre un truco debajo de la manga- Agregó Saguru de forma irónica.

-¿Y Kudo? ¿Dónde está…? ¿Eh…? – Dijo Sato localizándolo.

-¿Ya llego? ¡Qué animal! Pero si era el que más distancia tenía para recorrer- Dijo un Takagi sorprendido.

Y se podía ver a Shinichi entre árboles esperando el momento. Como estaba vestido de negro, se perdía en la oscuridad de la noche y las sombras de la vegetación.

Una vez todos en su lugar, las miradas de todos los integrantes del primer ataque se dirigieron al centro, donde el teniente les iba a dar la señal.

El teniente veía como las 3 personas que continuamente vigilaban su entorno, se acercaban, y levantó las dos manos a su costado. "Un poco más… un poco más… vamos…". Y estos, se dieron vuelta. Fue en ese momento cuando bajó precipitadamente las manos y el plan comenzó.

Como habían decidido que no iban a utilizar armas a no ser que sea realmente necesario, Nobunari y Miki pensaron en una inyección de calmante, sumado a un golpe con una piedra que encontraron por ahí. Eso lo dormiría por bastante tiempo y muuuuy seguramente le provocaría la peor jaqueca de su vida. Ambos pensaron…"5,4,3,2….1..¡AHORA!". Nobunari se lanzó encima de él tapándole la boca, mientras que Miki le dio la piedra por la cabeza, dejándolo inconsciente al instante.

El médico se apresuró con la asistencia de su compañera a desvestirlo y ponerse su ropa. Le quedaban sólo 4 minutos para prepararse. Habiendo terminado, dio un respiro muy hondo y espero que a todos estén otra vez en posición.

Mientras tanto, la médica se llevaba, con la ayuda del detective del oeste que estaba con el teniente, al hombre dormido para esconderlo y atarlo.

Por el lado izquierdo, Kaito se colgó de un árbol y le tiraba gas de a poco al que tenía que "clonar". Por supuesto, cayó en segundos dormido como un bebé, y este se apresuró a prepararse. Es más… tardó menos que la pareja médica, cuestión que le causó gracia. Lo que no le causó mucha risa fue lo que encontró en los bolsillos del desmayado. Encontró desde cuchillos hasta una ametralladora… "Estos tipos no son cualquier cosa. Me parece, que vamos a tener problemas".

Y por último, Shinichi al ver que el hombre se dio vuelta, no vaciló ni un segundo en darle con la mano abierta y tensa por atrás de la cabeza, haciendo que se caiga como bolsa de papas a la nieve.

-"Bueno al menos el recibir golpes de cierta karateca por años sirvió de algo… Demonios, cómo extraño eso" –Pensó Kudo mientras se terminaba de preparar y de ponerse el transformador de voces en el mentón. "Bueno, no es momento de pensar en eso. Hacia allá vamos. Tu puedes Shinichi".

Los tres al haber terminado con los preparativos iniciales, tuvieron que correr para aparecer enfrente de los otros 12 en el tiempo que estaba estimado. Respiraron lo más hondo que pudieron y dejaron salir el aire lentamente.

El teniente con los policías masculinos de cada jurisdicción, avanzó hacia delante, donde deberían encargarse de la pared frontal de hombres que tenían.

Mientras, Hattori, Hakuba y las policías restantes, emprendieron su camino hacia donde estaba el alumnado, ya que se encargarían de liberarlos una vez que empiece todo el "show".

El teniente levantó otra vez las manos a los costados, pero esta vez, mostrando los dedos. Y hacía ver la cuenta regresiva de los últimos 5 segundos que les quedaba al primer ataque para aparecer y crear la distracción… "distracción"…. ¡OH NO! ¡NO ESTABLECIMOS QUE TIPO DE DISTRACCIÓN!- Dijo un teniente susurrando a sus colegas.

-No se preocupe. Ellos sabrán que decir para confundirlos y armar alboroto- Dijo Takagi- Son como un tornado cuando quieren meterse en líos como este.

-Eso espero- Le respondió el militar, quien al bajar el último dedo de ambas manos, empezó a sudar por la incertidumbre.

Kaito, Kudo y Nobunari se encontraron y caminaron hacia el campamento. Al acercarse a la luz que emanaba las fogatas, pudieron ver absolutamente todo.

Vieron que los doce secuestradores estaban excelentemente armados. –"¡Quién puede acceder a armas de ese calibre! Estos tipos definitivamente deben formar parte de algún grupo narcotráfico o algo por el estilo"- Pensó Shinichi.- "Ok. ¿Y ellos…?"- Se preguntó, dirigiendo la mirada hacia los 37 chicos, y al hacerlo sus ojos se expandieron. –"Están tan juntos que no puedo distinguir a nadie. Maldición. Encima están atados hace un buen rato. Si la cuerda les está cortando la circulación de las manos pueden llegar a tener daños muy severos en las mismas... nos tenemos que mover.". Y sus ojos se posaron en el médico por un segundo, y le dijo por lo bajo…

- Nobunari, actúa cómo que tienes que ir al baño. Aléjate de aquí, que con Kaito nos encargamos de distraerlos.- Dicho comentario, no pasó desapercibido por el mago.

-De acuerdo. Ejem…emmm…-"¿Qué digo? ¡¿Cómo diablos hablan esta clase de tipos? Ah ya sé. ¡Cómo en las películas!" - ¡Oigan loco!… ¡Tengo que mandar un fax… arréglense ustedes!- Dicho esto se dio la media vuelta y emprendió el viaje hacia una serie de árboles.

Kudo y Kaito se quedaron viéndolo después de parpadear por varios segundos. Hasta que el mago no pudo más y se entró a descostillar de la risa mal. Shinichi le salió una sonrisa desapercibida al pensar…"Si los narcotraficante usaran ese dialecto, el mundo estaría muerto de risa y no sería por la droga justamente. Qué increíble. Al menos se lo creyeron uff".

-¡Hey hermano! ¿Otra vez? ¿Qué mierda comiste hermano? Espero que no se te paspen por el frío jajaja- Dijo uno de por ahí. Kuroba se imaginó la situación otra vez en la cabeza y empezó ya a llorar por las carcajadas.

-No se loco… estoy hecho mierda- intentó decir el médico, el cual estaba intentando enmascarar su vos y hacerla lo más ronca posible y a la vez pensando ¡qué demonios decir!

-¡Vete de aquí antes de que te cagues en nosotros jaja!- Y siete de los doce se empezaron a reír, sumando a Kaito en el proceso, el cual iba a desmayarse de reírse tanto. Kudo lo miró como diciendo… "¡Ponte serio imbécil! ¡Acuérdate para qué vinimos!" Y lo hizo al ratito respirando grandes bocanadas de aire.

-¡Oigan… hace frío! – Gritó Kaito de repente al cielo negro.

-Eres un idiota. Acérquense al fuego los dos.- Dijo el que aparentaba ser el jefe.

Los dos oji azules empezaron a dirigirse al centro donde estaba el fuego. Iban mirando todo de forma disimulada, y estaban evaluando todas las posibilidades que tenían. Iban relativamente tranquilos ya que habían pasado por UNA situación mucho peor. Hasta que uno de los secuestradores hizo un comentario que por un momento heló la sangre de nuestros dos detectives, y al instante hicieron erupción.

-Oye jefecito, ¿No podemos divertirnos con alguna de las muchachas? Parecen tener frío, podríamos ayudarlas a calentarse un poco.- Sugirió uno con una mirada llena de lujuria.

-Mmm eso no sería una mala idea. Son presa fácil dado que las cansamos al hacerlos caminar tantos kilómetros.

-¡Uju! ¿Podemos entonces?

-¡No bajen la guardia, pero adelante hermano!

-Biieenn. Veamos… ¿A quién elegimos? Mmm Me gustan las castañas…

El teniente estaba maldiciendo en sus interiores… "¡Esto no está yendo cómo planeábamos. Carajo!".

Por otro lado, saguru notó como su colega detectivesco empezó a respirar cada vez más rápido y le llamó la atención. Y al verlo, pudo ver lo furioso que se estaba poniendo al escuchar esos comentarios. Inmediatamente su cerebro encendió la alarma de: ¡Peligro! Y le susurró al instante:

-Heiji debes tranquilizarte. Kudo y Kaito están abajo. No permitirá que nada malo le pase a nadie. Vas a terminar arruinando todo y nos vas a matar a todos. Tranquilízate maldición. –Intentó razonar el pobre muchacho. Pero simplemente sus palabras parecían rebotarle y no llegaban bien con su significado al cerebro del muchacho.-"Demonios… Kudo muévete...DIJO CASTAÑAS!"

Sin embargo, la situación con nuestros dos actores abajo no estaba muy distinta a la de arriba. Si bien, Shinichi lo podía disimular un poco más, se estaba entrando a tensar. Y su amigo actoral lo notó también. Así que dijo algo para ver si la situación cambiaba.

-Oye hermano… ¿vas a ponerte en bolas con este frío? Me parece que el que fue a enviar un fax no va a ser el único al que se le congelen ¡jaja!

-¿Que importa eso? Enseguida me calentaré jaja. Puedo ver unos muy buenos cuerpos desde aquí.

-Oh oh- Dijo bajito Kaito y pensó - "No me esperaba esa"

El secuestrador empezó a acercarse al grupo, el cual no estaban haciendo caso omiso a lo que hablaban. Algunas chicas empezaron a llorar, otras a histeriquear y otras temblaban por lo que podría llegar a ocurrirles.

Cuando se aproximó lo suficiente, un chico que Shinichi reconoció al ser de su curso, se paró de repente a hacerle frente y le dijo con desprecio. – Ni se te ocurra tocarlas.

-Jaja... y tú, ¿Qué vas a hacer pendejo? Te recuerdo que no tienes manos- Y le pegó a puño cerrado en el medio del estómago, haciéndolo caer de rodillas al instante y dejándolo sin aire. El grupo estaba dando alaridos de terror al contemplar toda esta situación. Pero esto no detuvo al delincuente, si no todo lo contrario. Lo estaba entreteniendo. Hasta que sus ojos se encendieron y su mirada se tornó de lo más lasciva. –Mmm Tú me gustas perra- Y dicho esto, se acercó a una castaña que si bien tenía un ropaje importante, se notaba que tenía un cuerpo esbelto y atlético. La agarró, la hizo levantar y le dijo mientras la alejaba un poco del grupo.- ¿A ver esos ojitos mi amor?

Shinichi estaba que ardía. Ya no podía pensar racionalmente. ¡Era imposible hacerlo! Y de repente, sintió en un segundo, como si un iceberg le hubiese cruzado por encima congelándolo en el instante. Y todo esto sucedió cuando el mentón de la muchacha fue agarrado con agresividad y levantado, mostrando esos ojos que eran de un color... ¿ambar?.

-¡Uh pero que modelito que tenemos acá! Me gané la lotería de una al fin jaja. Eres preciosa mi amor- Le dijo mientras le tocaba el rostro.- ¿Pero qué es esa mirada de desprecio que veo querida? La vas a pasar muy bien, te lo aseguro.

La chica empezó a temblar de pies a cabeza. Estaban todos cansados, famélicos y muertos de frio. ¡Y encima debían soportar esto!


7:21 de la mañana. Entrada al bosque Sotoshi.

- ¡RIKAAAAAA! ¡TE MATAREEEEE. DEJALA IR PORQUE TE JURO QUE TE MATARE! –Gritaba una madre muy enojada y un padre que estaba por agarrar la pantalla y sacudirla para todos lados.

Los padres ya estaban saliendo de su cordura. ¡La hija de cualquiera podría estar ahí en esa situación! ¡Y la mitad conocía a esa dulce chica que era compañera de curso de sus hijos hace años por favor!

-Cálmense un poco ustedes dos. Están cerca, no le va a ocurrir nada malo. Por favor.- Intentaban frenarlos el inspector Megure, Heizo, Toyama y el General.

-¡Mi hija está por ser violada como crees que me voy a…!- Y el padre se calló al ver lo que ocurría en la pantalla.


7:23 am…2,5 kilómetros de distancia de las cuevas.

-Déjame, por favor- Le suplicó la chica.

-Uhh pobrecita… déjame pensarlo… umm no lo creo.- Y dicho esto la arrojó con fuerza al suelo.

-¡Oye! Déjala en paz. ¿Quién te crees que eres? –Dijo alguien.

-¿Eh?- Y se dio vuelta el secuestrador.- Pues mira lo que tenemos aquí. Una castaña con unos ojazos azules…- Notó mientras hacía un escaneo del cuerpo de la jovencita.- No estás nada mal nena- Y se empezó a acercarse a ella.

Mientras tanto, a unos pocos metros…

-¡Oh oh! – Dijo Heiji con una gotita de sudor.

-Heiji… ¿Esa no es?

Shinichi se quedó estático…- "Ran"- Pensó...- "¿Pero qué haces idiota?"

-¿Quieres hacer un trío querida? Las chicas de ahora son medias atorrantitas ¿eh? Oye cariño sonríe un poco. Te verás más hermosa con esos ojazos que tie…UHHH- Y cayó al piso instantáneamente al recibir un rodillazo en el medio de las piernas.- Ahhh ¡Eres una perra! ¡Maldita!

-Ponme una mano encima o a cualquiera y te aseguro que no sólo te quedarás sin descendencia sino que nunca en tu vida podrás sentarte del dolor que te voy a causar… ¡IDIOTA!- Dijo una karateca muy, pero muy enojada.

Las 20 personas que estaban en teoría…"intentando salvarlas", pasaron al estado de momificación temporaria. Y en las cabezas de todos, se podían oír comentarios como…

-"Está totalmente loca"- Dijo un teniente.

-"¡Uh ju ju! Ran a la defensiva" – Heiji.

-"Qué increíble… sorprendente… sin palabras"- Pensaba la mayoría del resto.

Todos miraban la escena con atención. Las cosas se habían desfasado del plan inicial, y ya no sabían qué diablos hacer o cuando reaccionar. Aun así, los equipos se fueron acercando lo más posible que podían, dado que todos intuían que el momento de sorprender estaba muy cerca.

-¡Jajaja! Hermano te la dieron muy mal. ¿Acaso no puedes contra una niña?... ¿o es que acaso… no tienes pelotas? ¡jajajajaja!- Le empezó a gritar el grupo.

-¡Ya cállense imbéciles!... Y tú...- dijo refiriéndose a Ran… ¡me las vas a pagar!- Dijo esto, se levantó e intentó golpearla. Ran era ágil, pero estaba atada y no estaba en las mejores condiciones físicas tampoco. Y lamentablemente, no pudo esquivar una bofetada que le pegó directo en el costado derecho del labio inferior, haciéndola caer a la nieve, y provocándole un dolor inmediato en la zona golpeada.

-¡Ran!- Gritaron Sonoko y Kazuha. Y esta última se levantó para intentar defenderla también en algo. Pero sabía que iba a ser en vano sus esfuerzos.

-¡Ya cállense manga de perras! ¡O terminaran como ellas!- Y levantó una mano para golpear otra vez a la karateca del oeste… hasta que alguien lo interrumpió tocándole dos veces el hombro derecho.

-¿Eh? Y se giró bruscamente, encontrándose con un puño cerrado que acertó totalmente en el medio de la nariz, y lo hizo caerse de trasero por la fuerza recibida. No solo caerse… sino que hasta se desmayó en el acto… y lo dejó sin nariz también. ¡El hombre iba a necesitar hacerse una cirugía plástica y un tratamiento intensivo de fertilidad!

Se hizo un silencio muy prolongado hasta que el jefe se sobresaltó y gritó… -¡Pero qué hiciste idiota! ¡Estás mal de la cabeza o qué!

-Emmm jefe… ¡AHORA! sería un muy buen momento para actuar ¿No crees? O alguien que se está tratando de controlar va a terminar por cometer un homicidio- Dijo Kaito a los gritos.

-¿Qué?- Gritó el jefe.

-Esa es la… ¿señal?- Decía el Teniente… -¡Al demonio! ¡ATAQUEN!

-No me refería a ti... sino a mí teniente, que está… muy por allá- Y señaló con el dedo.

Y se veía como todo el escuadrón se mandó en masa y aprisionó en pocos segundos a todo el grupo delincuente que se encontraba absorto por lo que estaba pasando. Algunos terminaron a las trompadas y revolcados por el frio suelo, otros ni se movieron por la sorpresa.

Heiji, Saguru, las policías femeninas y el equipo médico se apresuraron a llegar a los chicos y a desatarlos lo más rápido posible. Un segundo más tarde, se unió Kaito a la acción.

-¡Heiji!- Gritó una Kazuka angustiada y helada. -¿Por qué tardaste tanto tonto? ¿Qué clase de detective eres?

-¡Oye! ¿Sabes lo que nos costó ubicarlos? ¿Y qué es eso de andar tirando tu bufanda idiota? ¡Ahora estás toda congelada! – Dichas palabras, ocasionaron que los ojos de la muchacha empezaran a ahogarse en lágrimas.

-…-"¿Qué acaso no te importo en lo absoluto? Desaparezco por un día, y no está ni preocupado por lo que pasó. Sólo me gritas."

-Ey… ¿Qué te sucede?- Preguntó inseguro Hattori. Pero las lágrimas no terminaban de caer, como las gotas en una lluvia que recién empieza.

Heiji se estaba sintiendo pésimo. Siempre hacía lo mismo. En vez de decirle que casi tiene un ataque cardíaco por la intranquilidad de su estado, siempre la terminaba insultando, gritando o sacando toda su preocupación de forma agresiva hacia ella. -"Demonios. Ella debe de estar asustada también por todo lo que pasó"- Pensó.

Así que, haciéndose el tonto, apagó un segundo la bendita camarita y se acercó a ella. De repente puso sus manos alrededor de su cabeza y…

-"¡Eres un enorme idiota Heiji!"- Pensaba una experta en Aikido. –"No tienes idea del miedo que tenia, y tú vienes y me gritas de una. ¡Eres un insensible, estúpido…!- Y en segundos a través de sus ojos cristalinos, vio como el chico se le acercaba a centímetros, y ponía sus manos alrededor de su cabeza. Dicha acción, creó una varianza de temperatura cálida en el rostro de la pobre muchacha, haciendo que sus mejillas se tiñan de rosado. – ¿Qué haces?- le preguntó con inocencia. Y sintió como algo pasaba por delante de sus ojos, y se ubicó en su pecho en forma pesada. Al mirar abajo, se encontró con el objeto más preciado en su vida… su amuleto.

Sus ojos que demostraban tristeza absoluta, brillaban con dulzura al verlo. Levantó la mirada, y se encontró con la cara de un Heiji a escasos centímetros. El muchacho se estaba mordiendo el labio inferior, como si no supiera que decir. Hasta que…

-Lo siento- expreso el detective del oeste. Los ojos de la chica se agrandaron ante la disculpa. ¡Él nunca se disculpaba generalmente!- Sabes que… no me llevo con las palabras… que demuestran… emociones Kazu. Pero quiero que sepas… que realmente… que yo…

-Lo sé. Te entiendo tontito- Dijo una Toyama con una sonrisa tímida.- No hace falta que lo digas ahora Heiji. Cuando salgamos de todo esto, ¡espero que me lo digas! Y me refiero a absolutamente todo lo que tengas que decirme de aquí a la China ¿Entiendes?- Terminó con una amenaza.- ¡Y esta vez espero que seas sincero porque no aceptaré ninguna explicación mediocre! ¿Queda clarito? Ahora ve, que te necesitan.

-¿Eh?...si…- "¿En qué me metí?…. ¿¡Como salgo de esta ahora!" pensó mientras se aproximaba caminando hacia el equipo.

Shinichi por otro lado y en esos momentos, se había acercado a Ran en forma inmediata. Al arrodillarse frente a ella, dos pares de ojos azules como el mar se encontraron fijamente, imposibilitados de desviar las miradas hacia otro punto. El muchacho sólo pudo hacerlo cuando notó que del labio de su amiga, salía una línea de sangre que no tenía intenciones de parar en cualquier momento. Y cayó a la realidad en un segundo.

Sacando una navaja de uno de los bolsillos de su mochila, cortó las cuerdas que mordían sus muñecas y sacó un pañuelo para apretarlo contra la herida. Mientras su mirada veía con atención y hasta furia el daño que había recibido en su rostro.

-Mantenlo presionado para que pare de fluir la sangre- Dijo lo más suavemente que podía y tomando una de sus delicadas manos y apoyándola sobre la herida.- ¿Estás bien? ¿No te pasó nada, no? ¿Te hicieron algo?

Ran estaba en otro mundo. No escuchaba absolutamente nada de lo que le decía. Y no porque estaba adolorida o en shock. Sino… por… él…

Su mente decía, -"¿Este es Shinichi? ¿Vino? ¿Será realidad? Esto no es cierto. Voy a despertar y el va a desaparecer, como pasa exactamente todos los días. Y como tonta me voy a ilusionar y me voy a quebrar como hago todas las mañanas."

Shinichi ante el silencio y mirada perdida de Ran, empezó a preocuparse. – ¿Ran? Oye, ¿Te hicieron algo?…- Y le puso las manos en sus pálidas mejillas, para obtener su atención. Y obtuvo la respuesta que quería oír. O más bien, la que quería saber, dado que la chica no estaba muy coherente con las palabras, y meramente pudo con la cabeza hacer una negación.

Shinichi soltó de repente el aire que había retenido sin darse cuenta. El alivio que le provocó saber eso. Si algo le pasaba, se moría.

Quería intentar hablarle, pero es como que algo le sacaba temporalmente las cuerdas vocales. No podía tampoco sacar de sus retinas como el viento volaba sobre sus ojos y nariz, haciéndola ver como una mujer vulnerable e indefensa, pero que sabía que podía defenderse bien. Los ojos del muchacho, intentaban retener la mayor cantidad de rasgos faciales que podía con los más mínimos detalles de su belleza.

Y fue en ese momento cuando vio que sus manos estaban todavía en las mejillas de Ran, las cuales sacó inmediatamente como si hubiera puesto las manos al fuego, mientras que un colorcito rojizo aparecía por las mejillas de ambos.

-¡KUDO! ¡Ven a darnos una mano aquí! Tenemos que irnos ¡YA!

-Voy- contestó el muchacho girando la cabeza bruscamente hacia donde estaban casi todos los alumnos ya. – Toyama, Sonoko. Pueden encargarse de ella. Creo que estará mejor con ustedes- dijo mientras sus ojos se entristecían y se tornaban duros otra vez, como el frio que soplaba continuamente en el lugar.

Dicho esto, el joven se levantó y empezó a caminar hacia donde estaban todos reunidos.

-Ran, ¿Estás bien?- Preguntó Sonoko preocupada.- ¿Qué fue eso? ¿Y ese quién es?

-Eh, no… lo sé. Va creo que sí... No entiendo nada Sonoko. No me salían las palabras- Y sus ojos empezaron a humedecerse. Estaba cayendo a la realidad…-"Esto no es un sueño entonces"- Pensó.

-Tranquila. Cálmate. Lo bueno que no te pasó nada que se vaya de las manos. Vamos que parece que emprendemos la marcha.- Dijo Kazuha al escuchar las palabras de su amiga. Y le tendió una mano a Ran para que se levante, la cual fue aceptada con alivio.- Siempre nos tienes a nosotras si necesitas apoyo Ran. Para eso estamos, ¿verdad? – le dijo dirigiendo su mirada hacia Suzuki.

-¡Totalmente! Hasta el final juntas querida. ¿Creen que se van a deshacer tan fácilmente de mí? ¡JA! Ni en sueños.- Terminó diciendo la chica. Comentario que provocó una leve sonrisa y una mirada de agradecimiento de Ran hacia las dos.

-¡BUENO GENTE! ¡A caminar!- Dijo un teniente con voz mandona. El cual recibió comentarios como…

-¡Pero estamos cansados!... ¡Tengo hambre!... ¡Tengo frío!... ¡Quiero ir a casaaaaaaaa!- Y los gritos empezaron a subir de tono, y el teniente se preguntó si estaba ante una junta de bebés en rebeldía o ante adolescentes. Sean lo que sean, le estaba trayendo un grave dolor de cabeza.

-Heiji… Kudo… encárguense ustedes o saco una ametralladora- Les ordenó un teniente perdiendo la paciencia.

-¡Emm gente! A ver… hola si soy yo, ya sé que me extrañaron. Tenemos que ir a unas cuevas para poder descansar y atenderlos bien. Estamos a 30 minutos o una hora de distancia como mucho. No podemos quedarnos acá. Y por si fuera poco, viene una tormenta, por lo cual si quieren quedarse y mojarse como pollitos, no tengo problema. Nosotros nos vamos a las cuevas calentitas.- Dijo un detective del oeste. Que por lo menos los de su escuela le creyeron… repitamos… SU escuela.

-¿Y tú quien eres?..¡SI! ¿Cómo confiamos en vos? ¿Cómo sabemos que no son todos oficiales disfrazados y nos secuestran otra vez? ¡Tiene razón! ¡Eh EEhhhhhh!- Y empezaron a gritar medios eufóricos. Estaban todos intentando calmarlos o hacerlos entrar en razón hasta que Saguru no aguantó más y dijo… o más bien gritó…

-¡SHINICHI KUUUUUDOOOO! ¡O CONTROLAS A ESTOS SIMIOS DE OTRO PLANETA O LOS LIQUIDO Y LOS ENTIERRO EN LA NIEVE! ¡MUEVE TU LINDO TRASERITO AQUÍ POR FAVOR!- Terminó con la cara roja y con unas venas en la frente que en cualquier minuto iban a explotar de la presión.

-¿Kudo? ¿Escuché bien?... ¿Kudo está aquí?- Empezaron a murmurar los chicos del este. Y una muchacha en particular empezó a recibir escalofríos en su espalda, cada vez que nombraban a esa persona.

Pero ninguno lo podía ver ¿No lo veían?...nah… ¡Ese no era!… ¿o sí?... ¿EH?. Y los 17 chicos del este se quedaron boquiabiertos al encontrar a su compañero acercándose a ellos de forma muy calmada.

-Muy inteligente de tu parte Saguru y curso. ¿Saben que estos tipos tienen un campamento a menos de 20 minutos, no? De seguro que ya están enterados, por lo que vamos a tener que apresurar la marcha. Perfecto. ¿Qué tal si se mueven así se sacan el frío de encima?- Dijo de forma fría emprendiendo la marcha con Kaito adelante, para guiarlos hasta donde tenían que ir.

Con eso al menos, el grupo entero empezó a caminar. Ya al saber que dos representantes de su escuela y curso estaban presentes, sin mencionar que eran famosos detectives, hacían que la confianza y tranquilidad queden puestas en ellos para guiarlos. Mientras emprendían la marcha, la escuela del este se hacían comentarios o preguntas entre ellos como: -Che… ¿Este es Kudo? Está re cambiado… sí, no se parece en casi nada… ¿Qué le pasó?... ¿Tendrá algo que ver con Mouri?... Sí es verdad, no los hemos visto juntos hace mucho. Y Kudo no está yendo al colegio… que extraño todo.-