¡Detective Conan no es mío, ni las otras cosas que tengan autor! Sólo me gusta jugar con sus personajes.

Otra cosa… a falta de info por la serie… dado que no están muy concisos con respecto al tema organización…. Inventé los datos =)

Gracias gente querida por sus opiniones. Pero… ténganme paciencia que no soy el pulpo paul (que en paz descanse), que tiene muchos bracitos para escribir… o adivinar que va a pasar jaja. Veo que la historia va para muuuy largo. Así que los voy a tener mordiendo =) ¡Besitos!

"…"= pensamientos

… = silencios.


Capítulo anterior

Con eso al menos, el grupo entero empezó a caminar. Ya al saber que dos representantes de su escuela y curso estaban presentes, sin mencionar que eran famosos detectives, hacían que la confianza y tranquilidad queden puestas en ellos para guiarlos. Mientras emprendían la marcha, la escuela del este se hacían comentarios o preguntas entre ellos como: -Che… ¿Este es Kudo? Está re cambiado… sí, no se parece en casi nada… ¿Qué le pasó?... ¿Tendrá algo que ver con Mouri?... Sí es verdad, no los hemos visto juntos hace mucho. Y Kudo no está yendo al colegio… que extraño todo.-


A CORRER, A ESCONDERSE Y A ESCUCHAR.

Ya se habían hecho las 7:47 de la mañana en Japón. Prácticamente, pasaron casi 24hs desde que todo comenzó, y nuestro grupo caminaba hacia esas cuevas tan susodichas. El equipo estaba liderado por 6 personas a la delantera, entre los cuales, podíamos encontrar a los dos casi gemelos por apariencia y 4 milicos. En el medio, se veían a Heiji y Saguru junto con los médicos y los policías. Y finalmente, atrás de todo, se divisaban las figuras del teniente con un equipo pesado de soldados.

Si bien era la hora en la que habitualmente salía el Sol en algunos países, Japón no era uno de los afortunados en ese sentido. Al ser invierno, la bola de fuego tardaba más en hacer su apariencia en el escenario, y la tormenta que se estaba acercando otra vez, tampoco ayudaba a que los débiles rayos del Sol iluminen el sendero de nuestros chicos. Por ende, estaban a oscuras, con nieve y soportando a 37 molestos chicos.

-Oye Kudo… ¿Falta mucho?- Preguntó un milico con desesperación por llegar.

-Un tramo corto nada más. Al paso que vamos, tardaríamos unos 20 minutos como mucho.

-Ok… Oye, ¿Cómo sabes que hay otro grupo de estos tipos? Antes dijiste que estaban a pocos kilómetros de donde hicimos el golpe. ¿En qué te basaste?

-Sólo me acerque a uno de los que atamos y… le pregunté con… paciencia. Y me respondió tranquilamente.

-Conociéndote… y con esa cara de malo que llevas, creyeron que ibas a aniquilarlos lentamente. – Opinó Kaito.

-No sé de qué me hablas.- Dijo Kudo inocentemente, haciendo que el mago haga un sonido en su garganta de exasperación.

Después de ese comentario, se escuchó a lo lejos, como un par de ecos ruidosos. El sonido viajaba entre los árboles y el espacio abierto del bosque. Y para los 20 rescatistas, era un sonido claro. Y eso significaba… más problemas.

-Son disparos ¿no?- Preguntó Kaito.

-Si- Asintió un soldado.- No están muy lejos de nosotros tampoco, se deben estar moviendo más rápido. Es poco probable de averiguar el tipo de arma por el sonido, pero por lo que vimos cuando atacamos antes, no se tratan de meros chiches. Si no aceleramos, nos alcanzaran.

-Pero no podemos exigirlos tanto tampoco. Acuérdate que pasó un día desde que salieron.- Dijo Kaito.

-Lo sé..

-Me pregunto ¿Cómo nos siguieron el rastro…?- Dijo Shinichi, mientras que con los dedos pulgar e índice de la mano derecha, recorría su mentón.- Pensé que estábamos tomando todas las precauciones para que eso no pasara.

-¿Se nos escapó algo?- Dijo otro de los soldados.

-Es cantado que eso pasó. Pero si nos están siguiendo tan bien, nos van a encontrar en la cueva, sino antes, y ahí sí será el fin de todo.

-¿Qué propones?

-mmm ustedes sigan con Kaito que sabe el camino. Le preguntaré a Heiji si tiene una noción.

-De acuerdo.

Terminada la conversación, Shinichi se hizo a un costado y empezó a correr hacia atrás. Sus compañeros de curso y los desconocidos por parte de Heiji, veían como se movilizaba con ligereza. Aún no podían creer, lo mucho que cambió su compañero de clases.

No parecía más esa persona con chispa, que hacía reír a todos y que se sonrojaba cada vez que uno comentaba lo lindo que se veía junto a su amiga de la infancia. Antes demostraba carisma, seguridad y hasta dirían… infancia.

Ahora se veía a una persona totalmente diferente a esas características. Era seguro, pero la transmitía distinta. Era… fría. Como la nieve. Estaba serio y… adulto. Cómo si alguien hubiera dado un hachazo a sus años de juventud adolescente. Y lo que más le molestaba a todos, era no saber qué pasó.

El chico llegó al destino que quería, el cual era el centro de la larga fila de caminantes. Al encontrarse con Heiji, vio que él también estaba confuso.

-¿Heiji?

-Sí lo sé. Lo que no entiendo es cuándo o dónde creamos un punto de inflexión. Es casi imposible que nos estén siguiendo con todas las precauciones que tomamos. Y no me agrada el que estén tan cerca tampoco.

-Hazte a un lado y veamos que está pasando. Saguru tú también.

-Está bien.- Asintieron los dos.

-Oye… ¿soy yo o tienes la cámara apagada? – Preguntó este a oeste.

-Uuuuh me había olvidado jeje- Y la prendió, mientras que sus compañeros lo miraban con ojos incrédulos.

-Ahhh, entonces, algo pasó para que la hayas apagado… ajaaa – Empezó a burlarse Hakuba.

-¡Ya cállate idiota!

-Oigan, que tal si se calman y vemos el meollo de la cuestión aquí.- Sugirió Kudo.


Mientras, se podía ver como el alumnado seguía pasando, y cómo una chica identificó a los apartados.

-¿Heiji?... ¿Qué raro, por qué están ahí? – Se preguntó en voz alta una chica de coleta del oeste.

-Si es verdad, y está con Kudo y ese rubio también. Algo debe de estar pasando. Quizás tenga que ver con ese ruido que se escuchó hace momentos.- Explicó Sonoko.

-Fueron tiros Suzuki- Le aseguró la chica.

-Nah, ¿En serio? ¿Cómo puedes saberlo?

-Vivo con un policía y escucho o presencio muchas cosas con un detective de pacotilla. ¿Suficientes razones?

-Eh, creo que sí. Oye Ran, estas muy callada… otra vez. ¿Estás bien? ¿Te duele eso?

-No, no es la gran cosa. Sólo un golpe No te preocupes Sonoko- Le respondió la karateca.

-Mmm, ¿Qué pasó con Kudo? ¡Menudo tortazo le encajó en la cara a ese depravado! Yo creo que se enojó bastante con el episodio- Le preguntó con curiosidad la rubia.

-No lo creo…no sé. No entiendo nada. Tengo 20 millones de preguntas en mi cabeza que no paran de dar vuelta. Me voy a volver loca. Y ese golpe no ayuda a mi dolor de cabeza.

-¿Preguntas… cómo cuáles? – Dijo Kazuha.

-¡No sé que hace acá, ni por qué vino, ni que va a hacer, ni que nada! Es frustrante.- Exclamó Ran.

-Yo te doy mi teoría. ¿Qué hace acá?... déjame ver… por ti, es una buena respuesta. La misma teoría puede ser utilizada para contestarte el por qué. ¿Qué va a hacer? ¡Puedes preguntárselo tú querida!- Le respondió Sonoko.

-¿Estás loca? ¿Cómo voy a hablar con él? Ni de loca… no después de todo lo que pasó- Terminó en un susurro Mouri y cabizbaja.

-Ran. Mira, no sé qué pasó y si no te sientes cómoda en decírnoslo, tampoco voy a presionarte en lo absoluto para que confieses. Pero por lo que veo en ti, y por lo que me dijo Heiji hace 4 meses, ustedes dos no terminaron de la mejor manera – Le explicó Kazu.

-¿Heiji? ¿Qué tiene que ver él en esto? – Preguntó Ran.

-Emm no lo sé. Lo único que puedo asegurarte es que él y Kudo son como… ummm… hermanos. Esa sería la mejor palabra que los describiría creo. Y hace un tiempo, encontré preocupado y hasta podría decir que triste, a Heiji. No quiso entrar mucho en detalles o decirme lo que pasó. Pero me enteré de que había hablado por teléfono con Shinichi hace segundos, y que estaba… devastado con una pelea que tuvo contigo. Que por eso se había ido.

-¿Se fue por una pelea? –preguntó Sonoko con la cara llena de incredulidad y viendo de repente a Ran.- Siempre se pelean, y siempre se arreglaron. ¿Qué se supone que pasó?

-No fue una simple pelea. Lo fue todo. – declaró una Ran con lágrimas otra vez, las cuales luchaban por no salir del contorno de sus ojos, pero fue imposible. E Intentó con los guantes secarlas.

-No llores Ran. Sea lo que sea que haya pasado, creo que pueden arreglarlo, ¿No? – Intentó subirle el ánimo Kazuha, tomándola del brazo derecho para mostrarle su apoyo.

-¿Cómo crees que se puede arreglar esto? Es imposible.- aludió una Mouri intentando secarse las lagrimillas de cristal.-

-Yo te puedo decir por qué se puede arreglar.-Le contestó Sonoko- Primero, después de escucharlo por horas hablando de cosas estúpidas de misterios en toda la vida, creí que él solía decir siempre… que la palabra imposible no estaba en su diccionario, ¿o me equivoco? Segundo, tus padres están juntos otra vez, cuando toda tu vida pensaste que era casi imposible juntarlos. Menudo ejemplo que te puse. Tercero, vino aquí Ran. ¿Entiendes eso no? Vino ¡A-Q-U-I!- Le dijo enfatizando cada letra- Cuarto, siguió las pistas que le dejaste. Qué más necesitas que te diga para que entiendas que quiere estar contigo.

-¿Por qué se fue a Sonoko? ¿¡Por qué me mintió durante dos años y medio! Tengo millones de preguntas y ninguna respuesta.

-Le dejaste que se explique Ran- Preguntó Toyama. Y la karateca al escuchar la pregunta bajo la mirada, y sus ojos se llenaron de arrepentimiento por un lado, y por tristeza del otro.

-No- Susurró apenas.

-Me lo temía. Mira, no sé qué pasó, ni por qué hizo lo que hizo. Pero… si Kudo es como Heiji… ufff, mira, es complicado. Te lo puedo decir con respecto a lo que pude apreciar varias veces. Ellos, digo en plural porque me parece que son casi parecidos, a veces hacen cosas por el bien de otro, y uno no se da cuenta. No es que quiero protegerlo o que me ponga de su lado. Es sólo que… son hombres. Ellos demuestran las cosas de otra manera me parece.

¿Cómo te enteraste de que Kudo te mintió por dos años y pico? Supongo que te lo confesó él ¿verdad? O sea, que en cierto modo, él te quiere contar todo. Pero uno a veces no ve eso y explota contra ellos de una, y me ha pasado incontables de veces con este idiota. Aun así, siempre hacemos las paces, se diga lo que se diga. Por eso pienso que ambos pueden arreglarse… y que no es imposible Ran. Es cuestión de intentarlo ¿no?

-Puede… que tengas razón. –Dijo con una sonrisa sincera.

-¡Al fin! ¡La mona lisa ha sonreído gente. Aleluya hermanos!- Exclamó Suzuki.

-¡Sonoko! Ya basta. – Y las tres entraron a carcajear bajito.


-Oigan, ¿Por qué se detuvieron ustedes? ¿Quién esta guiando? ¿El que no resultó flojito? – Interrogó el Teniente.

-Sí él se está encargando. Supongo que habrá escuchado los disparos de hace un momento. Están relativamente cerca y a este paso no vamos a llegar a las cuevas por más que lleguemos en 20 minutos más o menos. Lo que nos preguntábamos, es sobre el factor que causó que nos siguiesen. No podemos identificarlo. Por eso nos pusimos a pensar y ver si podíamos hacer algo al respecto antes de que vacíen un cartucho de uzi o ametralladora sobre nuestras cabezas- Le explicó Saguru.

-La misma cuestión estábamos tratando aquí con el equipo.

Ya para este momento, la larga fila de alumnos había pasado de su lado. Y quedaron todos a la retaguardia. –Sí, no sé que puede ser. Tiene que ser algo estúpido seguro. Algo que se nos pasó por alto pero que es elemental. –Dedujo Hattori.

Estaban tan sumisos en sus pensamientos, que no notaban lo que estaba pasando a su alrededor para nada. Y la tormenta tenía intención de caer en cualquier momento. Hasta que Shinichi cortó el pensamiento dado que no lo estaba ayudando en nada, y vio como dos milicos más, se acercaban a ellos.

Pero uno desgraciadamente, no vio una especie de pozo que había, y terminó tropezando al suelo. Mientras su compañero lo intentaba ayudar para levantarse, la mirada de Shinichi se desvió a algo… importante, imperceptible y vital en su camino…

-¡DEMONIOS! SON LAS HUELLAS DE TODOS NOSOTROS- Y se llevó una mano al medio de su cara.

-¿Eh?- Dijeron todos al mismo tiempo mientras salían de su ensimismo. Y todos veían a lo que el detective del este se refería. Sus huellas. Más bien dicho… cientos de huellas desde que salieron del punto de rescate hasta este punto. Una perfecta guía para saber dónde se dirigen.

-Maldición. No te puedo creer que nos hayamos olvidado de eso. Agarremos algo para borrarlas- Sugirió el Teniente.- Una rama, o lo que sea.

Y todos empezaron a buscar o hasta quebrar ramas de los árboles, para poder disipar y enmascarar las pisadas. Pero les estaba tomando mucho tiempo. Y tiempo que no tenían para nada. Y después de diez minutos, ya se podía ver como el equipo contrario los estaban alcanzando. Y todavía les quedaba10 o 15 minutos para llegar a destino.

-¡Hey! Se ven desde acá. Maldición. Son muchos para hacerles frente. Nos superan tranquilamente en número- Exclamó un soldado con los ojos abiertos a más no poder.

-Es increíble. ¿Qué podemos hacer? – Pensó en voz alta el teniente.

-¡Heiji!- Dijo Kudo mirándolo de reojo y con ojos de determinación.

-De acuerdo- Dijo asintiendo con la cabeza.

-Teniente. Ustedes sigan borrando la mayor cantidad de huellas que puedan hasta que lleguen a la cueva. Heiji y yo, nos encargaremos de llamar su atención. Podemos perderlos y hacerlos tomar otro camino distinto al que vamos.

-Están locos totalmente. No voy a dejar que salgan así como así. ¿Saben las consecuencias que pueden contra prestarse?

-Sí las sabemos. Así como sabemos que si no hacemos algo, vamos a morir todos en segundos- Le reprimió Hattori.- Y Kudo sabe el camino a la cueva. Ustedes no.

-Pero…

-No hay peros teniente, así como no hay tiempo tampoco- Le recordó Kudo- Muévanse ahora. Llegaremos en un rato nosotros dos a las cuevas. Si no lo hacemos en… ¿Cuánto crees que tardará en llover?- Preguntó desviando la mirada hacia su compañero de aventuras.

-Yo creo que entre cinco y diez minutos. Más no creo. Se está sintiendo el cambio.

-Ok. Si no llegamos dentro de 15 o 20 minutos, dile a Kaito que cierre la entrada como había previsto.

-Ah no… eso sí que…

-¡NO- HAY –TIEMPO! – Dijeron los dos al unísono. –O somos 2, o somos 50. Usted decide- Le dijo un impaciente Shinichi.

-De acuerdo. Pero lleguen pase lo que pase. ¡Suicidas!

-Lo intentaremos- Dijo Heiji con una sonrisa de reto.

-De acuerdo… movámonos- Dijo Kudo.

Mientras el grupo borraba con prisa las huellas, pequeñas gotas empezaron a caer sobre sus gorros, hombros y espalda. Al moverse de forma tan rápida no las notaron para nada. Lamentablemente, nuestra combinación no podía decir lo mismo al respecto.


-Uhh. Oye, esto se está complicando más de lo que esperaba- Se quejó Heiji mientras desviaba su mirada hacia el cielo para contemplar las lágrimas de las nubes.

-En eso concuerdo. No esperé que tengamos tantas trabas en el camino. Ok, están ya bastante cerca y ellos deberían estar por llegar en aproximadamente siete minutos… ¿A correr?

-Oki doki. –Dijo flotándose las manos con fervor- Como las viejas épocas. Ah pero antes... -dijo mirando a la cámara de Shinichi- Mamá, Papá… si no sobrevivimos a esto…yo NO fui el que incendió las cortinas el otro día intentando calentar la lasaña eh….- Shinichi arqueó una ceja y al ver la cara tan estúpida que puso su amigo en su confesión, entro a reírse bajo mientras que con sus dedos se frotaba los ojos.

-Uhh chau. Vamos a morir seguros ahora.

-¿Por qué dices eso?

-Te estás riendo.- Dicho esto le sonrió mostrando todos sus dientes.

-Cállate idiota- Comentario que hizo reír al de Osaka.

Y los dos agarraron unas piedras de unos 4 cm más o menos que habían encontrado, y prepararon un arsenal de bolas de nieve para molestar sólo un poquito. Se escondieron entre una gran arboleada que había y esperaron a que estén en el punto óptimo.

-OYE KOSHI. NO HAY MAS HUELLAS- Dijo uno de por ahí a un hombre que parecía ser el cabecilla del grupo narco.

-Se ve que se avivaron que los estábamos siguiendo. Pero no creo que estén muy…- y se escuchó un….puuuff. Una bola de nieve justo le dio en el medio de la frente.

-¡Y ahí va la primera! Excelente puntería Hattori.- Admiró su compañero, mientras que guió su acción y embocó a la cabeza del que estaba al lado.

-Tu tampoco colega. Pero yo que vos, empiezo a apurarme jeje.

-¡AGARRENLOS YA! – Gritó Koshi a sus hombres.

-¡Uh uh… a lanzar a todo volumen!- Dijo un divertido Heiji.

-¡No puedes estar divirtiéndote en un momento así!- Se quejó su amigo.

-¿Por qué no? ¡Hace muuucho tiempo que no disfruto de esto jajaja! Y eso si no más recuerdo, es TU culpa, imbécil. Además, también lo estás disfrutando, ¿De qué te quejas? - Le regañó mientras pasaron al arsenal de piedras.

-¿Y yo qué tengo que ver en todo esto? – Le recriminó un pobre Shinichi tirando sus últimas rocas.

-Luego te lo digo… ahora ¡A correrrrrrrr mamitaaa que están cercaaa!- Y los dos empezaron a correr a media velocidad por el sendero que habían estipulado anteriormente mientras esperaban a que estos tipos se les acerquen.

-¡SIGANLOS! ¡QUE NOS VAN A DECIR DONDE ESTÁN!- Escucharon por ahí. Y los dos pensaron…. -"Perfecto"- Pero de repente, se podían ver como los balazos les pegaban a los árboles cercanos a ellos. Y eran… muchas balas…

-¡MALDICIÓN SHINICHI! ¿Por qué todo el mundo quiere matarnos? ¿O por qué siempre nos tienen que cagar a balazos a todos los lugares donde vamos? ¡Tuvimos de eso más que suficiente y por varias posteriores vidas!

-¡Cállate y sigue corriendo tonto!


Mientras tanto, los adolescentes y el resto del equipo llegaron finalmente a la caverna.

-De acuerdo. Chicos, por favor vayan al fondo y siéntense. Si quieren hablar, háganlo bajito y estén atentos por si necesitamos que se callen. ¿De acuerdo gente?- Indicó el teniente.

-Siiiiii

-Genial.

Los médicos y policías, empezaron a ver uno por uno de ellos para poder hacer una especie de chequeo salubre, por si estaban heridos o necesitaban algún auxilio en particular. Después que los ubicaron, les dieron las frazadas térmicas para que se mantengan cálidos. No podían encender las fogatas dado que la luz puede traer al enemigo. Así que optaron por dejarlas apagadas hasta que el tiempo límite que Kudo y Hattori establecieron, se acabe.

-Teniente… no veo a Shinichi ni a Heiji. ¿Dónde están?- Preguntó curioso Kaito.

-…-Lanzando un suspiro le dijo.- Están afuera todavía.

-¿Qué? ¿Cómo que están afuera todavía? ¿Dónde están?- Esto hizo que todos los jóvenes, se interesaran por el tema en cuestión.

-Están intentando desviarlos. No nos dimos cuenta de borrar nuestras pisadas, y eso fue como carnada para una manada de lobos hambrientos. Ellos se dieron cuenta y quisieron ir para ayudar.

-Entiendo. Supongo que estarán bien entonces. Ellos se entienden.- Pensó en voz alta Kuroba.

-Van a estar bien. Cuando me tocó trabajar con ellos para combatir esa menuda organización, se podía ver como los dos pensaban al ritmo del otro y podían entenderse tan sólo con la mirada. Por eso, les decimos combinación dorada.

-¿También estuvo ahí?- Preguntó Hakuba que se unió a la conversación.

-Sí. No tenía el cargo de ahora por supuesto. Estaba a punto de ascender. Ustedes dos… también estuvieron ahí ahora que recuerdo, ¿Verdad?

-Sí sí. Los dos estuvimos. No íbamos a dejar solito a nuestro amigo Shinichi, ¿O no, modelito?

-El día que me dejes de llamar así… ufff… Y obvio que íbamos a estar ahí. Fue EL día de los días.- Dijo levantando las manos hacia el techo de la cueva para expresar la importancia de la situación.

-Fue un quilombo total.- Agregó el Teniente.

-Pero fue el fin de una peste en el mundo también.- Opinó Hakuba.

-Jaja es verdad. Y ahora tenemos otra a nuestras espaldas- Dijo el militar de mayor grado.

-Jajaja eso sí es para reírse. Nada que uno se pueda imaginar, pudo ser peor que la que vencimos- Dijo Saguru golpeándole la espalda- Lo que hemos sufrido con eso no tiene palabras.

-…Oigan… ¿de qué hablan? –Dijo un chico.

-Sí, queremos saber. ¿En qué anduvo Kudo todo este tiempo? Desapareció del colegio hace mucho y jamás volvió- Opinó otro.

-¡Siii… queremos saber…. Ehhhh… cuéntennos!

-¡Shhhh! ¡Cálmense todos YA!

Y de repente, un trueno que parecía una bestia enorme rugiendo en el negro cielo, sonó e hizo un eco dentro de la cueva, que hizo que todos los habitantes se sobresaltaran por un momento. Después de eso, enormes cantidades de agua empezaron a caer de forma continua.

-Esto no se ve bien. Les queda sólo 4 minutos- Dijo un teniente que empezaba a preocuparse por la situación.- Van a llegar empapados hasta el dedo gordo del pié.

-Estarán bien. Van a llegar- Le aseguró Saguru, el cual se apartó y fue a la entrada de la cueva con alguno de los milicos, para ver si podía divisar algo.

-¿mmm no nos van a decir?- Inquirió una chica curiosa por la conversación anterior.

-¿Eh?- Pensó Kaito- Mmm no me parece que seamos nosotros los más adecuados para hablar del tema. Lo que sucedió, le corresponde a Kudo o Hattori hablarlo, y si es que quieren compartirlo. Es… un tema bastante complicado, y creo que a los dos los marcó bastante. Por eso, yo les aconsejo que dado las circunstancias actuales, no pregunten mucho.

-De acuerdo. ¿Pero tampoco a grandes rasgos podemos saber algo? – Preguntaron unos chicos.

-Les puedo dar el resumen sin entrar en detalles específicos personales, total sale en tv en algunos días si quieren. Pero me prometen que dejan el tema acá. Cuando vengan, se hacen los más santitos y esto ni se escuchó. ¿Todos de acuerdo? – Dijo Kaito.

-Siiiiii- Respondieron los dos cursos. Dos chicas en particular, se interesaron mucho por lo que iban a escuchar.

-Ok. A ver… hace aproximadamente… dos años y medio atrás, Kudo por orden del destino supongo, quedó entremedio de una negociación mafiosa. Como detective que todos sabemos que es, quiso averiguar de qué se trataba. Pero… emmm…- "¡¿Cómo cambio ESTE PEDAZO!"- Digamos que lo vieron y lo empezaron a perseguir hasta entonces.

Como los tipos se visten de negro…. Tipo la película men in black, los empezamos a llamar la organización de negro. Y se los pusimos bien dado que se encargaban prácticamente de estar siempre en velatorios. ¿Qué quiero decir? Bueno aquí el gran problema de por qué no vieron a su compañero por tanto tiempo- Dicho esto le dedicó una mirada profunda a Ran, para que entienda bien lo que iba a decir y lo que implicaba…- En total, eran más o menos, cuatro mil setecientas cincuenta y tres personas, radicadas en tres países. Pero esto no es todo. Había laboratorios, farmacéuticas, científicos, médicos, hospitales, mafia, narcotráfico, gente del gobierno, gente de la policía, etc. etc. etc.

Ambos cursos se quedaron paralizados al escuchar semejante barbaridad. Ran se quedó petrificada y sin habla. Y Kaito lo notó inmediatamente. Con tan sólo mirar las pupilas de la muchacha, uno se podía dar cuenta fácilmente de las emociones que recorría su mente en estos momentos. Volvió a mirar al resto del alumnado.

- Síp escucharon muy bien. Toda esa gente estaba involucrada. Y fue un desafío encontrar uno por uno de ellos. Pero lo logramos y relativamente salimos bien.

-¿Y Kudo y Hattori? –Preguntó uno.

-¿Qué hay con ellos?

-¿Cómo… cómo pudieron? Yo me hubiera rendido y era más fácil si me liquidaban. Menos sufrimiento… creo. –Opinó una chica.

-Ellos no piensan así. Nadie dijo que no quisieron bajar los brazos más de una vez. Pero siempre tenemos algo en la vida… que valoramos muchísimo.- Y esta vez le dedicó una sonrisa a la karateca – Y ellos pensaban, que haciéndoles frente, iban a evitar de que en un futuro o en el mismo presente de aquella vez, algo le suceda a esa importancia. Supongo que a veces uno prefiere sufrir, que dejar que lastimen a lo que más quieres en este mundo, ¿verdad? En fin, ni una palabra de esto. Ya deberían de estar por llegar. A dormir polluelosss.

-¿Dormir? No podemos hacerlo hasta que ellos vengan bien. ¿Y qué es eso de decirnos polluelos?- Dijo una de las chicas.

-Jaja. Muy bien entonces. Quédense callados eso sí.

Dicho esto, se movió con el equipo táctico mientras dejaba a unos adolescentes muy sumisos en sus pensamientos.

-¿Hiciste esto a propósito o qué? – Dijo Saguru.

-Sólo intento arreglar un poco la situación de nuestro seriote amiguito.- Le contestó Kaito.

-Espero te funcione. Oigan… ¿Ese no es?

Y una figura negra que al acercarse a la entrada pudo distinguirse como la de Heiji, entró precipitadamente a la cueva.

-¿Heiji?... ¿Dónde está Kudo?- Preguntaron los policías.

- No lo sé. Nos separamos para disuadirlos y lo terminaron corriendo a él me parece. No sé si salir a buscarlo.

-Te quedas acá.- Dijo kaito. – Ya vendrá, no te preocupes. Sécate antes de que agarres una neumonía. Todavía quedan unos minutos.

Mientras, el médico le acercó una especie de toallón para que se seque un poco. Y una mujer de colita alta, pudo suspirar tranquilamente al ver que su amigo estaba bien.

Segundo tras segundo todos esperaban que aparezca la figura de su amigo. Hasta que un segundo antes de que el teniente de la orden de cerrar la entrada, se pudo ver a lo lejos a un Kudo totalmente empapado corriendo a gran velocidad hasta la cueva.

Al entrar, pudo soltar un aire pesadísimo de sus pulmones. La carga estresante de hacer que estos tipos se alejen del campamento, hizo que sus pobres órganos se llenen de plomo en vez de aire.

De repente se podía escuchar cosas como: -Kudo ¿Estás bien? … ehhh ¿Shinichi? ¿No te pasó nada?

-Estoy bien.- Y se apoyo de espaldas a una pared.

-Bien muerto… correr con toda esa ropa mojada no es trabajo fácil- Advirtió enseguida Hakuba. El cual recibió una mirada de desaprobación por parte del muchacho de ojos azules.

- Bien. Tapemos esta entrada- Dijo Kaito.

Moviéndose todos a gran velocidad, hicieron lo pedido. Y encendieron las fogatas. Gracias al sistema made by Kaito, el humo no quedaba dentro de la cueva y tampoco había posibilidades de que sea visto. Un súper alivio.

Por otro lado, los dos detectives se vieron entre ellos, y empezaron a reírse por cómo habían quedado. Heiji estaba con los pelos para cualquier lado y parecía un robocop por cómo caminaba. En cambio Shinichi, se le había mojado todo el gorro que tenía puesto y encima se le había desviado tapándole el ojo izquierdo y la mitad de la cabeza.

Shinichi se sacó el gorro totalmente y la campera para intentar secarlas un poco. ¡La lluvia realmente estaba helada! Pero de repente, muchos pares de ojos femeninos se dieron vuelta para observar el estado físico de nuestro detective del este.

Se notaba que traía una polera azul marino, de esas que tienen el cuello grueso. Encima, tenía un chaleco negro de bastante grosor que lo mantenía muy calentito. Pero a pesar del abrigo que traía, se podía ver que sus hombros, brazos y espalda, habían trabajado bastante desde la última vez que sus compañeros lo vieron. ¿Estaba más musculoso? Sí, podríamos decir que sí. Quizás un poco más flaco… nah, estaba más formado. Lo que daban las chicas de acercarse a ese… ejem… fueguito natural.

Por supuesto, este ni se avivó de tales miradas y seguía haciendo sus cosas como si todo estaría bien. Hasta que desvió la mirada hacia todo el grupo por un segundo, y vio que algunos lo miraban bien o con ojos muuuy brillosos… otros lo miraban como diciéndole... – ¡Qué turro que sos! Mira cómo te comen con los ojitos… otros le dedicaban miradas macabras. Al diablo. No le importó un bledin.

-¿Y a ustedes qué les pasa? – Preguntó directamente.

-Nada….- Respondieron todos al unísono. Y el pobre chico sólo pudo arquear la ceja y encoger los hombros. No entendía un soto.

-Oye Heiji… ¿Estás herido? – Y Takagi le señaló su hombro.- Tienes un rasguño.

-¿Qué?- Y al mirarse se dio cuenta de que sí tenía un pequeño hilo de sangre.- No es la gran cosa. Algo… que habré rozado en el camino.- Y le dio una mirada de complicidad a Kudo para que no diga nada respecto del tema. No era necesario preocupar a nadie por una pequeñez y no hacía falta que sepan que estuvieron bajo ¡una lluvia de balas hace instantes!

-Ven que lo vendo.- Dijo Nobunari. – ¿Tú Kudo? ¿Alguna herida?

-No, creo que no.

-¡No tiene nada!- Gritaron las chicas.

-¡Son peores que una tomografía computada!- Les respondieron los chicos.- ¡Ya dejen de examinarlo tanto pobre chico!- Dicha declaración hizo que Shinichi se ruborizara un poquito.

-¿Por quéeeee?... ¿Celosos?- Pusieron muecas de seducción para molestarlos.

-¡Nunca. Jum! –Y algunos movieron las cabezas para un costado para hacerse los insultados.

Ran por otro lado veía todo con un poco de resentimiento. Se alegraba que su amigo… ex amigo…, o lo que fuese, se encontrase bien. Pero… ¡Diablos! ¿Es que acaso tiene que llamar a toda la población femenina? –"No puedo pensar así. Tiene todo el derecho de hacerlo. Total, yo no soy nadie para decirle lo contrario. Lo único que hice fue cerrarle la puerta en la cara… puf… nada más". –Pensó la castaña… -"pero aun así me moleeeesta"- Dijo cerrando los puños.

-Heiji, ¿Estás bien? –preguntó una muchacha de ojos verdes arrodillándose cerca de él.

-Estoy bien Kazu. No te preocupes. ¿Tú estás bien?- Y vio como asentía con la cabeza- ¡Bien entonces! ¿Cómo anda el sector Cupido en acción?

-¿El qué…? Jajaja! No puedes ponerle ese nombre tan ridículo tonto.

-¿uhhh por qué no tonta?

- Porque no. Jiji. Ummm anda más o menos.

-¿Fui yo o lloraba cuando nos íbamos a separar con Kudo?

-Nop. Tu visión está perfecta. ¿Algún día me van a explicar qué pasó?

-Yo no… pregúntaselo a ella. – Y le dedicó una sonrisa de engreído. Y por esto recibió una mirada MUY intimidatoria.

-Heiji…sabes muy bien como me pongo cuando me enojo… t-o-n-t-o.- Dijo en tono amenazador.

- Hey… estoy herido. No puedes abusar contra mí de esa forma. Tu conciencia no lo permitirá- Dijo un pobre detective que empezó a transpirar por todos lados y moviendo las manos delante de ella de un lado a otro.

-Estoy cansada para esas tonterías.- Dijo rendida.

-Bueno. Al menos sobrevivimos al día de hoy. Veremos qué pasará cuando todo esto termine. Por ahora tenemos que sacarlos a todos de este desastre. Ve con las chicas. Acompañen a Ran que supongo que esto no está siendo fácil para ella.

-¿Eh? ¿Cómo lo sabes? De todas las personas, tú vienes a leer gente y problemas de este tipo.

-Hey. Que no soy tan despistado- Y la de Aikido lo miró con una cara única- Dije… TAN despistado. Algunas cositas se me pasan.

-¿Sólo algunas?

-No empieeeeceees.

-De todos modos, ¿Por qué dijiste eso?

-Porque cierta persona está igual… o peor todavía. Aunque no lo demuestre, lo conozco bastante para saber que está poniendo una armadura entera de plomo. Idiota. Además… sabes que somos como hermanos jaja. Si no supiera lo que pasara por su cabeza no estaríamos vivos a esta altura.

-Creo que tienes muchas cosas que explicarme cuando lleguemos a casita.

-¿Ehhhhh?...mmmm … eh, que, ejem… voy a ver qué pasa con los del equipo.. ehhh nos vemos después.. chausito…- ¡Y se fue a trote! Kazuha se reía por lo bajo. –"Ese idiota. Siempre hace lo mismo"

-Chicos… no se quejen por la comida.- Dijeron los soldados mientras les daban las provisiones.

-¿Qué es esto?- Dijo uno de los chicos. ¡Nooo que genial!

-¿Alfajor? ¡Con dulce de leche y chocolate! ¿Saben cuántas calorías tiene esto? – gritaron un par de chicas.

-Dime que me están cargando.- Le respondió el pobre milico.

-¿Cómo te voy a mentir? Esto es serio. Voy a engordar como mucho. ¿Qué hay de mi preciosa figura? – Empezaron a exclamar enojadas las mujeres.- ¡Nos van a salir granos!

-¡Granos nooooo ahhhh!- Empezaron a gritar algunas otras.

-Oooookey. ¿Alguien se encarga antes de que las tire con los lobos del bosque?

-Jaja yo voy- Dijo Sato- A ver niñas...

-¿NIÑA? ¿A QUIEN LE DICES NIÑA? ¿Quién…?

-¡SON NIÑAS Y DEJENSE DE MOLESTAR QUE ESTAMOS TODOS MUY CANSADOS PARA ESCUCHAR ESTA SARTA DE ESTUPIDES. AHORA SE COMEN ESO O LES JURO QUE LAS CUELGO DE CABEZA DURANTE TODA LA NOCHE! – Terminó explotando la policía y un Takagi que tuvo que agarrarla de la cintura por detrás para que no se coma al par de chicuelas.

-¡Calma calma que son adolescentes Sato… detente!- Imploraba su pareja.

El resto veía con entretenimiento la escena que pasaba. Al menos consiguieron la novela de la noche. Faltaba el pochoclo.

Luego de un rato, la mayoría se puso a dormir en la posición que más "cómoda" le parecía. Todos, obvio, menos nuestro pobre equipo, los cuales estaban viendo de qué manera podían proceder el día de mañana.

-De acuerdo. Tenemos un híper grupo de lunáticos a nuestra caza. No podemos volver por el mismo camino como habíamos previsto anteriormente. ¿Qué otra ruta tenemos?- Dijo el Teniente viendo el mapa que pusieron en el medio.

-Umm o rodeamos… o buscamos un camino alternativo. Creo que es mejor la segunda opción.- Opinó Saguru.

-mmm me parece que no nos queda otra.- Dijo Hattori.

-Tenemos dos opciones. Ir por este lado, donde hay un poco de montaña, cuestión que es más fácil ocultarse generalmente. O ir por el medio del bosque donde estaríamos un poco más complejos en cuanto a refugio.- Opinó un milico.

-Sí, pero recordemos que la zona montañosa tiene varias dificultades.-Agregó Kaito.- Tenemos roca, nieve, pozos, altura en algunos sectores…yo por mi, prefiero ir por la montaña. Pero no sé si con 37 alumnos sea aconsejable.- Dijo con cara de que la situación no le gustaba nada.

-Suponte que vamos por montaña. ¿Y después?- Opinó un policía el este.

-Bien. Tenemos una zona de bosque, que serán… 5 o 6 kilómetros. Y luego, sino me equivoco, hay una especie de ruta de tierra ¿no? Jamás la asfaltaron. – Agregó un soldado.

-Si la gente de la entrada nos espera ahí en ese punto, sería mejor. Podemos pedir refuerzos en caso de necesitarlos. Y si llegamos por supuesto.- Exclamó un Teniente.

- Mañana si el tiempo nos deja, y salimos, hay que decir el plan otra vez con el mapa en las cámaras. Aquí olvídate que exista señal para transmitir lo que estamos haciendo aquí adentro.- Dijo Hattori.

-¿Quedamos así entonces? ¿Ese es nuestro plan?- Preguntó Sato.

-Creo que sí. ¿Alguien objeta contra el mismo?- Indagó el teniente. ¿Kudo?… No has dicho ni una palabra hasta ahora, cosa que es muy raro en ti.- Y el resto de las cabezas volteó a verlo.

- ¿Eh? No. Sólo pienso los pros y contras de cada alternativa. Pero me parece que hay que arriesgarse e ir por donde dijeron.

-Listo. Quedamos así. Bueno, son las 8.30 de la mañana. Yo diría que descansemos todo el día hasta que esta tormenta pase. Tiene pinta de que va a ser bastante duradera. Mañana a las… 8.30 ¿Les parece bien?

-Pero el Sol no salió todavía- Indicó Takagi.

-Es la idea.- Le explicó Shinichi.- Dado que hay que caminar por lo menos un kilómetro hasta encontrarnos con la zona montañosa, es mejor aprovechar la luz cuando estemos por cruzarla.

-Ahh. Tienes razón.

-Bueno. A descansar. Hagamos guardias de 2 horas con dos personas.- Dijo el teniente.

-¡Nosotros vamos primero! –Dijeron un par de soldados.

Una vez que decidieron los turnos que iban a tomar cada uno y con quién, el resto se fue a dormir…o al menos intentarlo. Heiji decidió apagar su cámara. Total… Shinichi se había sacado la campera con el aparato anteriormente. Así que… ¿Por qué él no?

El grupo de 4 amigos se quedaron cerca uno del otro. Hakuba y Kaito quedaron dormidos apenas se sentaron.

Hattori se sentó con la espalda contra la pared y de frente a Shinichi. Tenía las dos piernas abiertas cerca del pecho y los antebrazos apoyados en las rodillas para rodearse con la frazada. Mientras que se tiraba para atrás, apoyando la cabeza en la fría roca y cerrando los ojos en el proceso.

Nuestro detective del este, estaba con la pierna izquierda doblada en forma de cuatro y por debajo de la derecha, la cual si bien estaba apoyada en el suelo, la tenía levantada hacia su pecho también. Y sus brazos estaban apoyados sobre la rodilla de la pierna en el pecho.

Su mirada sin embargo, se desvió a otra parte.

Un silencio envolvía todo… bah, menos algún que otro ronquido de por allí. Pero estaba todo bastante calmo. Y nuestro detective, no podía dejar de sacar sus ojos de la figura que yacía a unos metros, enroscada con su amiga de la infancia y de la de Osaka. Estaba en el medio de las dos, y fueron astutas porque podían usar dos mantas para cubrirse y obtener más calor, además del corporal y del fuego por supuesto.

Su mirada se posó en su rostro, el cual era apenas iluminado por las llamas amarillas y rojas de las fogatas que habían encendido. Observó que su pelo estaba un poco más revuelto que de costumbre, y quizás un poco más largo también.

Bajo por sus cejas, hasta que llegó a sus ojos, los cuales estaban cerrados. ¡Como extrañaba esos ojos azules como el mar que le hacían sentir tantas millones de emociones de un segundo a otro! Transmitían tantas cosas, que a veces le daba miedo que la chica al verlo, logre adivinar todo lo que pasaba por su cabeza. Y eso incluía una larga lista de sentimientos hacia ella.

Luego pasó por su pequeña nariz. Hasta que llegó a sus labios. Los cuales estaban un poco lastimados por el golpe que recibió anteriormente. ¡Las ganas que tenía de destrozar a ese tipo por haberle puesto las manos encima. ¿Cómo demonios se atrevió? ¿Quién sabe lo que hubiera pasado si llegaban un minuto después? No quería ni pensar en todas las posibilidades que esa oración podía llegar a desatar. Siguió admirando esos labios, tan rosas, pequeños y carnosos. ¿Cuántas veces soñó y fantaseó con ellos? Incontables de veces…veces que cada segundo que pasaba, se hacían más imposibles de cumplir.

Sin darse cuenta, su cuerpo se torno calmado, como no se había sentido hace mucho tiempo. Sus ojos se ensancharon y emitían pequeños destellos de vez en cuando. Sus labios querían formar una pequeña sonrisa, mientras que su mirada tenía una mezcla de cariño, frustración y tristeza.

-¿Admirando el techo?- Preguntó Heiji. Shinichi al escuchar su voz se sobresaltó, sacándolo de su admiración y de sus pensamientos profundos hacia la bella durmiente.

-¡Demonios Heiji… no me asustes de esa manera idiota!- Le susurró fuertemente.

-Jajaja. Lo siento. Tenías una cara de ensoñador jajaja

-Deja de reírte. Jum. Y no sé de qué hablas- Y desvió la mirada hacia otro punto.

-Jajaja! Ese es el Shinichi que extrañaba amigo.- Dicho esto, su mirada se volteó de vuelta a ver a su otra parte de la combinación.

-Te creía durmiendo.

- Casi. Hasta que alguien soñando despierto me llamó la atención jeje.

-¡Cierra la boca! ¡Tonto!... ¿Cómo han estado las cosas desde que me fui?

-¿A qué nos estamos refiriendo? ¿Algo en específico?

-Nop. En general.

-Mmm no te perdiste mucho que digamos. Lo mismo de siempre en todos lados. Sólo estoy esperando que saquen el programita al aire para salir corriendo de todos lados. Nada más.

-Es verdad. Ahí ya no va a importar el país que uno este.- Dijo sonriendo y frotándose los ojos con los dedos de una mano.

-mmm, ¿Tienes pensado irte otra vez?- Dijo en un tono que parecía triste según el criterio del muchacho del este. Suspirando, le contestó…

-Digamos que no tenía muchos planes aquí. Quería ver eso del informe final y… supongo que… después me iré otra vez.

-No sonaste muy convincente- Dijo arrugando el entrecejo.

-Últimamente no estoy muy seguro de nada.

-Ok. Eso es raro. ¿Tú inseguro? Sonamos todos entonces. Eras el tipo más carismático que había conocido hasta ahora.

-Tampoco para tanto.

-Eso es lo que tú crees. Eres un tonto también.

-No eres la primera persona que me lo dice. Y gracias- Dijo irónicamente.

-Eres imposible.

-¿Quieres dejar de describirme de una vez? ¿Me estás psicoanalizando o qué?

-Nooo por dios. Terminaría loco entonces. – Y Shinichi al levantarle la ceja derecha no pudo hacer otra cosa más que empezar a reírse.- Debes dejar de viajar y visitar a tus amigos de vez en cuando sabes.

-ooohhh me extrañaste Heijicitoooo. Pobeshitoooo.- le dijo con una mirada de puro fastidio.

-A decir verdad… sip. Y no soy el único. –Y le sacó la lengua.- Bueh a nonar.- Y emitió un largo bostezo. – No te quedes mucho tiempo reteniendo detalles con tus pupilas o pensando en sirenas o haditas jeje.

-Heeeijiii.

-Hablando seriamente. Deberías quedarte un tiempo para ver lo que pasa aquí.

-¿Con qué sentido? Olvídalo.

-Sabes que huir de los problemas no soluciona nada ¿no?

-Qué curioso. Mi padre me dice eso al menos una vez por cada media hora. Y no estoy corriendo.

-Pues tiene razón en la primera parte. Y no tienes razón en la segunda.

-Eso significa que tú tendrías razón con tú primera oración.

-Obvio. ¿Pero no me dijiste nada de la segunda? Por ende, llego a la conclusión que tengo razón también. Y si estudiamos análogamente con deducción y filosofía entonces….

-Ya cállate idiota y ponte a dormir. Esa es la conclusión deductiva… y sobretodo que eres un idiota.

-Pero soy tú amigo, combinación y casi hermano. Así que te convierte en un idiota también jajaja

-Voy a golpearte.

- Y yo te voy a atar para que te quedes.

-¿No tenías sueño hace un segundo?

-Ups. Se me fue. Tengo ganas de molestarte ahora.

-Sí eso ya me di cuenta- Y Shinichi cerró los ojos y apoyó la cabeza en la pared de la cueva.

-…-

-…-

-Hablaba en serio cuando dije que probaras quedarte un par de días. Las cosas no han sido últimamente las mismas que antes.

-Pensé que me habías dicho que nada cambió desde que me fui.

-Hablaba a nivel sociedad. No en cuanto a nivel personal, de amistades cercanas, y "otras cosas"

-"Otras cosas"… no quiero ni saber a qué te refieres con esa terminología.- Y abrió los ojos para mirarlo.

-Tú sabes muy bien a qué me refiero. Pero si no quieres hablar del tema… todavía… dime… ¿Qué estuviste haciendo durante estos 4 meses? ¿Resolviste casos allá? ¿Te internaste en un gimnasio?

-No y no.

-¿Qué?- Dijo sorprendido.- ¿Sin casos?

-Ni uno.

-Pero… ¿Por qué? Con todo lo que pasó, hasta en EEUU te deberían haber pedido ayuda.

-Lo hicieron. Pero no los acepté.

-Shinichi, eso es como ir en contra de tu existencia. Nunca en la vida hubiera imaginado que esa respuesta pudiera salir de tu boca al ofrecerte algún caso.

-Que buena definición Heiji. Pero quería apartarme un poco de todo eso. Creo que ya tuve suficiente por un tiempo con todo lo que pasó con la organización. Por alguna razón me siento cansado todavía.

-De acuerdo. ¿Y qué haces entonces?

-Sólo un poco de ejercicio. Como viste, saqué la licencia también. Y nada más .Intento moverme de un lado a otro. Hasta me entretuve viendo a mis padres como corrían de los fotógrafos y de los editores.

-A ver… déjame adivinar. Ocupas tu mente en otras cosas.

-¡Excelente muchacho!

-Eres muy estúpido. ¿Lo sabías?

-Quizás un poco.

-¿Cuánto duermes?- Y aquí Kudo abrió bien los ojos.

-¿Por qué lo preguntas? – Dijo reticente.

-Si me pongo en tu lugar, haría lo mismo. Y no dormiría porque hasta en sueños podría ver lo que quiero evitar. Además animal, tienes unas ojeras como el perro Beethoven. Así que… ¿Cuántas?

-¿Para qué quieres saberlo? Es información inútil.

-No me importa.

-¿No vasa dejar el tema, no? –Y al mirarlo se dio cuenta de que no iba a dejarlo tranquilo hasta que le responda. Así que suspiró y le contestó simplemente.- 3hs o 4 como mucho.

-¿Me estás cargando?- Y al ver que su amigo no lo negaba, quedó incrédulo a más no poder.- ¡Tres horas! ¿Pero es que estás loco o qué?

- Déjame preguntarte algo. ¿No has tenido ninguna pesadilla después de"el" día?

-Mmm algunas, pero no para no dormir ningún día después.

-Yo las vengo teniendo desde hace más de 2 años, aunque nunca tan intensas después de ese día. Si duermo más de esa cantidad, es seguro que las tengo. Así que, inconscientemente no duermo más de ese tiempo supongo.

-¿Mecanismo de defensa mental?

-Podría decirse.

-Pues yo te digo algo. El día que realmente duermas bien, no te levanta ni una grúa.

- Pues ese día lo veo todavía muy lejos.

-Otra razón para que te quedes.

-¿Estás desesperado para que haga eso o qué?

-Sólo intento ayudarte. Va a llegar el día que mandes todo bien al diablo y dejes de dar vueltas en la rueda de los roedores. Y ese día lo quiero ver jeje.

-Por favor. Pongámonos a dormir de una vez por todas.

-Jaja. Dale. Sólo recuerda… que te lo avise.

-Lo tendré presente cada segundo de mi vida- Le respondió sarcásticamente.

-Buenas noches, zoquete.

-Buenas noches, hincha coco.

-Jaja.

Dicho esto, los dos pasaron a intentar conciliar el sueño, sin haber visto o notado que una persona estaba escuchando con mucha atención la conversación. Más específicamente, una castaña de ojos azules, la cual estaba con la nariz roja y los labios cerrados a más no poder para no entrar en llanto. –"¿Qué hice?"