Ay ay ay… lo que me han hecho reír sus opiniones mis lectores favoritos. Yo creo que más o menos fueron capaces de venir a mi casa a matarme por el final del capítulo anterior( por arxas y pervertida yaoista... se calman jajaja) ¡Aunque… todavía no se cual será el destino de nuestro pobre personaje…! van a tener lamentablemente que seguir leyendo a ver qué pasa. En una de esas hay un terremoto que abre la tierra y caen todo juntos…. (^_^);
Arxas: Estamos las dos leyendo roommates jaja! Me morí de risa cuando vi tu review sobre la mia. ¡Excellent English my dear! =) Ups... y sí. me re equivoque de capítulo jejeje.
Amikochan: Bienvenida y gracias por leer mi peque historia. Espero te siga causando cosquilleo por saber cómo continuará.
Capítulo anterior
El de Osaka, empezó a realizar las mismas acciones que el anterior. Iba por la mitad, cuando de la nada y sin que nadie se diese cuenta, una roca de tamaño relativamente considerable, se desprendió de la pared del lado derecho. La piedra caía con toda la fuerza y velocidad…-¡Muévete Heiji!- Gritó Shinichi con advertencia de repente.
El de Osaka escuchando el aviso, se movió exaltado hacia adelante, esquivando el golpe apenas por un par de centímetros… Sin embargo, dicha acción ocasionó que el moreno resbalara por lo mojado y la nieve de la tormenta, y cayera al borde izquierdo del camino, quedando colgado y con las manos aferradas a una leve superficie del mismo.
-¡Demonios!- Gritó el milico que no había pasado, el cual se apresuró a ir en su ayuda para sacarlo. Hakuba también empezó a dar marcha atrás. Pero justo cuando se estaban acercando… otra piedra se desprendió de la gran roca, pegándole en el brazo a Hattori y haciéndolo caer por la bajada de la pared hacia el vacío. Lo próximo que se podía escuchar en el espacio, eran los gritos desesperados de Kazuha al ver cómo la persona más importante de su vida iba a desaparecer…
-¡HEIJIIIIIII!
RESCATANDO A LOS DOS DETECTIVES
El reloj de todos, de repente se paró. Los segundos quedaron momentáneamente detenidos en el pequeño instrumento. Y por más que querías mover las manecillas, una fuerza superior lo impedía.
Todo parecía estar en cámara lenta al ver cómo un adolescente resbalaba por la pared hacia el vacío. Las reacciones de todos, se congelaron sin poder emitir acción alguna al respecto… bueno… casi la de todos.
-¡Heiji! ¡Saca el piolet imbécil!- Gritó Shinichi mientras corría hacia el centro del lugar donde su amigo dio el último paso.
Hattori dejó de intentar agarrarse con las manos de lo que sea, para poder sacar el pequeño pique que colgaba de uno de los costados de la mochila. Al hacerlo, se dio cuenta de que no le quedaba mucho tiempo para llegar a la senda final e intentó clavarlo de alguna manera en el duro hielo.
-¡Maldición. Clávate de una vez por todas!- Dijo gritando. Y al intentar por última vez, se clavó de lleno… de lleno a treinta centímetros del borde. Lo que daría a entender, que nuestro pobre hombre, quedó sujeto con un pique en una sola mano en el borde de la placa helada, soportando todo el peso de su cuerpo y mochila, el cual, colgaba en el aire.
-¡Ay la put… madre! – expresó el del este agarrándose la cabeza.
-Vamos a tener que bajar- Indicó uno de los milicos.
-¿Saben bajar por este tipo de superficies? – Preguntó Hakuba.
-Algunos de nosotros sí- Dijo mientras aseguraba un gancho a la pared rocosa de donde cayeron las piedras hace instantes.- Yo soy uno por suerte.
-¿Qué hacemos nosotros?- preguntó Shinichi.
-No creo que puedan hacer nada ahora. Me tengo que apurar dado que está prácticamente colgado de un solo brazo.
Al asegurar la cuerda en el gancho, empezó a descender hacia el muchacho… hasta que segundos después, se lo escuchó gritar a Heiji – ¡ESPERA… EL HIELO SE ESTÁ RAJANDO-
-¿Qué? ¡NO ME JODAS!- Le respondió el milico que volvió a subir lo más rápido que podía y de forma precavida.
-¿CREES QUE PUEDO ESTAR JODIENDO EN UN MOMENTO COMO ESTE? ¡IDIOTAAA!
-¿Qué hacemos ahora? –Se preguntaron hakuba y el milico.
-¡KAITO! ¡Ven acá! – Exclamó Shinichi.
-¡OLVIDALO! Tengo un plan mejor- Masculló de una forma que sólo el milico que quedó con él en la otra punta, escuchó.
-¿QUÉEE?- Dijo Shinichi.
Y de repente, Kaito empezó a moverse realizando los mismos actos que el anterior soldado, alejándose del borde. Sólo que su zona era distinta, era más amplia del lado derecho, y la bendita pared de la izquierda que descendía, lo hacía de forma abrupta. Por ende, caer en picada… era más fácil.
Repentinamente, empezó a correr a gran velocidad hacia el abismo y… se tiró de cabeza.
-¿¡QUE HACES ESTÚPIDO!- Gritaron varias personas del grupo.
La velocidad que se ganaba en la caída era impresionante. Pero nuestro mago estaba acostumbrado a hacerlo, hasta se podría decir que es su marca personal para desaparecer. Por eso, Kudo y Saguru no se preocuparon mucho, y estaban atentos viendo lo que se le había ocurrido para ver si tenían que auxiliarlos de algún modo.
Kaito llegó aproximadamente a una altura un poco más baja que nuestro detective del oeste. Pero estaba lejos todavía en el sentido horizontal. Así que, clavó un gancho en la ladera, para que pueda forma una especie de "L", y poder llegar hacia él. Hecho esto, empezó a escalar de forma pausada, para ver por dónde le convenía más. No olvidemos que estaba todo mojado, por lo que era fácil cometer torpezas.
Heiji por otro lado, estaba… re puteando de arriba a abajo. No era la primera vez que estaba en esta situación. Pero aún así, es como que el suelo se lo veía muy, pero muy lejos de donde estaba. Y que el hielo, donde él estaba sujeto, esté cada poco segundos crujiendo de forma atroz, no le estaba agradando para nada.
-¡Tranquilo Hattori! ¡Kaito está cerca! - Le gritó su compañero rubio de arriba.
-Siiii, no hay apuro eh. En serio. Estoy… admirando el panorama de otra perspectiva. Miren que lindo paisaje que tenemos. ¡DEJAME DE JODER Y APURATE KUROBA DE UNA VEZ!- Les comunicaba el pobre colgado.
-¡Espera un poco zoquete. Ya estoy cerca!- Le recriminó el pobre mago.
Después de unos minutos, llegó a él por debajo. Poco a poco fue escalando hacia arriba, hasta que estuvo a su lado. Al llegar, se dio cuenta de lo que se refería Heiji hace unos momentos con respecto a que el hielo se estaba rompiendo. Efectivamente, se estaba agrietando internamente, y por el ruido que ocasionaba, no les quedaba mucho tiempo para que el bloque se caiga por completo. Ya se podían observar las grietas o estrías.
-De acuerdo. Entonces paso esto por aquí, y esto por allá, y te hago un nudo así.- Pensaba en vos alta el mago. – Oki doki. Creo… que estamos.
-¿Creo? No estoy seguro que me guste eso tanto. ¡Puedes asegurarte mejor, ya mi brazo no da para mucho más!
-Pero que pesado que eres. Pobre de tu novia querido.
-¡Que no tengo novia!
-siiiii, seguro. Entonces la castaña de ojitos verdes que está arriba muriéndose del susto que le ocasionaste no es nada más que una amiga.
-Emm, ¿Si?
-Cállate imbécil.
-El imbécil eres tuuuuuu…..¡aahhhh!
Dicho esto, Kaito lo hizo soltarse junto a él con prepotencia, y cómo sólo había puesto un solo gancho en el vértice de 90 grados de la "L", salieron disparados hacia abajo, y hacia la izquierda a una velocidad descomunal, ya que el peso era más considerable al tratarse de dos personas.
-Ahora cuando lleguemos hacia donde está la cuerda en forma vertical Hattori, agarrémonos de dónde podamos o vamos a terminar como péndulo y debajo del bloque.
-Está bien. ¡Me podrías haber avisado que ibas a hacer eso tonto!
-Nah, fue divertido escucharte gritar como niña jaja.
-No es el momento para hacerse el chistoso.
Cuando iban a llegar al punto en cuestión, se encontraron a otras dos personas que habían bajado para auxiliarlos. Eran dos soldados del grupo, los cuales parecían tener noción sobre escalada. Al momento que llegaron, entre los dos los atraparon para mantenerlos estables en el lugar.
Mientras tanto, el hielo terminó de crujir, y se desprendió de la montaña como un glaciar cuando se derrite de su parte madre.
-¿Están bien?- Indagó un militar.
-Yo sí. Este no se.- Respondió Kaito.
-Estoy bien. Aunque no estoy seguro de si voy a poder escalar. La maldita roca me golpeó el brazo mal.
-No te preocupes. Entre todos subiremos de a poco.
-¿OIGAN. ESTAN BIEN?- Preguntó Shinichi desde arriba.
-¡ESTAMOS BIEN. USTEDES SIGAN ADELANTE QUE VAMOS A TARDAR UN POCO. TENGAN CUIDADO!
-¡DE ACUERDO!
-Bien Hakuba, vamos a tener que movilizarlos de a poco.
-Mmm ve tú con los chicos. Vas a tener que calmar a una chica en especial.- Le dijo guiñando un ojo.
-Ay ay ay… si. Menos mal que está todo bien.
-No dejamos de tener sustos Kudito eh. Podríamos hacer una película con nuestras experiencias en conjunto jajaja.
-Es verdad. Bueno, emm hagamos lo siguiente. Pondremos una cuerda de punta a punta para tener algo como apoyo en caso de que ocurra algo como esto.- Y miró hacia arriba- Espero que no se caigan más de esas.
-De acuerdo. Voy del otro lado, así te la tiro.
-Bien. Te espero.
Dicho esto, Hakuba se fue al extremo de adelante, para agarrar una cuerda. Mientras tanto, Shinichi estaba pensando qué diablos hacer con Toyama. -"Seguro que va a estar asustada"-
Saguru tomó la cuerda que debía cargar él en su inventario, y agarró una de las puntas para hacerla girar y lanzar hacia dónde estaba Shinichi. Pero el chico…definitivamente… no aprobó la materia. Después de varios intentos fallidos, Kudo fue caminando hacia donde estaba para tomar la cuerda y llevarse su parte, antes de que pierdan más tiempo del que estaban perdiendo. Obviamente, dedicándole un exabrupto…- ¡Idiota!
Caminando por el sendero, se encontró con el grupo de las tres chicas que él conocía bastante bien. Miró a los policías que se habían acercado, y les dio la cuerda.
-Encárguense ustedes. Háganlos pasar de a uno y con cuidado. Menos a ellas tres, déjenlas para después.
-De acuerdo.
Terminando de dar las indicaciones y de ver cómo los chicos con algo de miedo iban pasando, se acercó a la chica que estaba pálida como la nieve y arrodillada en el suelo. Parecía como si se camuflara con el ambiente del color que tenía.
Shinichi decidió apagar su cámara por el momento. No le gustaba la idea de que todo Japón viese después la reacción de la muchacha o que la "relación" de su amigo se hiciese pública.
Ran y Sonoko al ver que alguien se acercó a su lado, levantaron las vistas, encontrándose con su viejo amigo.
Shinichi por otro lado, se arrodilló enfrente de la muchacha e intentó apaciguarla de la mejor manera.
-Hey Toyama, Heiji está bien. No te preocupes. Lo están ayudando a subir del otro lado.- Y le puso una mano en el hombro para darle apoyo.- Todo estará bien. –
Sin embargo, Kazuha no podía dejar de temblar. Fue como mucha adrenalina de golpe, y no podía ni levantarse. Su cabeza no estaba del todo equilibrada tampoco. No sabía si llorar o dar saltos y alaridos de felicidad… Su cuerpo optó por hacer lo que más odiaba Shinichi en este mundo… Llorar.
Lágrimas de alivio, pero de miedo también, salían por esos ojos tan verdes como esmeraldas. Una tras otra. Y no tenían pensado parar hasta dentro de un rato. Luego se agregaron más emociones internas como desesperación, pérdida de control y hasta falta de comprensión. No podía escuchar de repente. Era tanto el estrés que no podía dejar de maquinar con su cerebro, las millones de probabilidades que hubieran podido acontecer. Incluyendo la que más odiaba: la muerte.
-"¿Por qué a mí? ¡Nunca supe qué demonios hacer en estas situaciones!"- Pensaba un pobre detective mientras se tensaba poco a poco, a medida que más y más lágrimas salían. Desesperado por tanta agua salada, le levantó el mentón con una mano y le apoyó la otra en uno de las mejillas- ¡Oye. Mírame! Debes tranquilizarte Toyama. Sé por lo que pasas y sé que tienes miedo. Pero creo que Heiji estará mejor si te ve con una sonrisa en vez de con lágrimas.- Y le removía las lágrimas de sus ojos con sus pulgares.- ¿De acuerdo? Tranquila. Ya pasó. Deja de llorar.
Para su gran alivio, la chica pareció entenderlo, y fue como que salió del trance en que estaba. Con sus guantes se frotó los ojos, queriendo deshacerse de los restos de llanto.
-Está bien. Y… gracias Kudo.
-Nada que agradecerme. – Dijo levantándose y ofreciéndole su mano para ayudarla, la cual aceptó con una sonrisa. – Pasa de una vez así vas a ver al tonto este.
-De acuerdo. – Y entró a caminar sola. Hasta que… Sonoko desapareció de la nada y se fue corriendo atrás de ella, para pasar junto con Kazuha. En ese momento, el cerebro de Ran, se puso en funcionamiento.
-"Mmm, ¿Sonoko? ¿Cómo llegó tan rápido a ella?...Oh oh….Eso quiere decir… que… "- Y fue moviendo su mirada hacia la derecha de a centímetro a centímetro…"Quiere decir… que… me dejaron… con… EL". –Terminó su lineamiento de pensamientos a la vez que su mirada encontró el rostro de su amigo...-"¡o ex amigo… LO QUE SEA! Las voy a matar por esto"
-¿Soy yo… o Sonoko hizo esto a propósito?- Preguntó el morocho con una gran gota de sudor en su cabeza.
- Gran deducción genio. Lo peor que recién me di cuenta, sino las estaría estrangulando en estos momentos.
-¿Por qué no las sigues entonces? No creo que estés muy a gusto cerca mío. Y empezó a caminar.
-¿Qué quieres decir con eso?- Le preguntó fríamente haciéndolo parar en sus pasos y dándose la vuelta.
-Sabes muy bien a lo que me refiero. ¿Para qué preguntas?
-Ya deja esa actitud conmigo.
-¿Qué actitud?
-La que pones cuando estas inseguro y a la defensiva. Pareces una pared. Te conozco así que no me lo niegues.
-Pues se ve que no me conoces lo suficiente todavía. Si no, hubieras entendido muchas cosas sin necesidad de explicarlas- Y reiteró su marcha.
-Creo que me lo dejaste bien demostrado la última vez. No te importo en lo absoluto ¿Verdad?- Ante tal comentario, la mirada de Shinichi se volvió dura. Se giró en su camino y avanzó hasta que estuvo a cinco centímetros de su rostro.
-Si no me importarías para nada, no estaría aquí en estos momentos. No sabes absolutamente nada sobre lo que pasó. Así que no vengas a recriminarme, que fui el único insensato en toda esta historia.
Al terminar dicha frase, volvió a su camino original sin mirar atrás. Realmente lo hizo enfadarse bastante.
Ran por otro lado, se quedó pasmada… otra vez. La mirada que le dedicó, le hizo tener hasta un poco de temor en su interior. Llena de sentimientos y de enojo. Y de repente recordó la canción de sus compañeros…-" ¿Cuántas veces voy a tardar? para que lo entienda bien… Pero es que no puedo evitarlo. Sé que no es la forma de llegar hacia él. Ahora lo hice hasta enojar. Pero… es que ¡ME SACA! ¡Ahhhh!. No podemos tener una conversación decente sin querer matarnos… o al menos yo" -Y suspiró -". Tengo que calmarme un poco. Quiero arreglar las cosas, pero… no sé cómo. Y no sé si él quiere arreglar las cosas conmigo. Aunque dijo… que… estaba preocupado por mí, y vino sólo para eso. ¿Por qué? Después del daño que te hice… ¿Por qué? ¿Qué soy para ti? "
De repente, sintió una mano que se posó suavemente en su hombro derecho. Al girarse, pudo ver al teniente que le sonreía como lo hace un padre a sus hijos.
-¿Problemas con el arquero de alitas?- Ran no pudo evitar una sonrisa al escuchar como semejante hombre de su rango denominaba a Cupido. – Camina a la par mío por un rato ¿Quieres? – Y Ran asintió levemente con la cabeza.
Unos metros más adelante
Kazuha al cruzar el maldito estrecho, empezó a correr hacia donde estaba Heiji. Lo encontró en instantes, sentado sobre la nieve, con uno de los médicos, el cual le estaba vendando el brazo.
-Bueno, no es nada. No tienes nada roto, sólo fue un gran golpe que dejó como consecuencia una hinchazón.- Le dijo Nobunari. – Déjalo sin apretarlo mucho y no realices nada que implique uso de fuerza. ¿Entendido? Te sacaré la camarita y la mochila así no te molesta ¿De acuerdo?
-Sí, y de acuerdo.
-No estás lastimado en ningún otro lado ¿no?
-No. Sólo simples raspones. No moriré por eso.
En ese momento, Toyama llegó y se tiró de rodillas a su lado. Con una expresión de alivio al verlo entero, pero con algunos rasgos de preocupación todavía, le preguntó- Heiji ¿Estás bien? ¿No te pasó nada? ¿Te golpeaste? ¿Te…?
-Hey hey, bajá las revoluciones. Estoy bien no me pasó nada. Sólo un golpe en el brazo.- Le dijo el detective, frenando el historial de preguntas que le estaba haciendo.
-Tonto. Ya tengo tu regalo de cumpleaños.
-¿Qué? Pero si todavía falta…- Indagó no entendiendo a dónde quería apuntar la chica.
-¡Un paracaídas permanente en la espalda te pondré! ¡Siempre terminas cayéndote idiota!- Le dijo con enojo y abalanzándose un poco sobre el chico, haciendo que Heiji se tire hasta donde podía para atrás estando sentado, y quedando a escasa distancia la cara de uno y del otro.
-O..ye, que ta…tampo…co soy tan… despistado- Tartamudeó el muchacho al ser muy consciente de la cercanía de los labios de ambos. Estaban tan cerca de los suyos que podía sentir la suave brisa que provocaba cuando hablaba.
-¿No eres despistado? ¿Hace falta recordarte un arrecife y una flecha?
-Uf, cómo olvidarme de esa. Las alturas definitivamente no son lo mío… emm. Mmm, puedes… - Dijo, poniéndose colorado totalmente y desviando los ojos para cualquier lado.
-¿Eh? –Kazuha volvió a la realidad del momento y se dio cuenta de la postura que tenía en esos momentos. No pudo evitar sonrojarse a pleno y alejarse en un nanosegundo de él. Musitando le dijo- Lo… siento.
-…-Hattori pensó por un instante en bromear con ella y cargarla. Pero decidió lo contrario a último momento. La había preocupado demasiado. Más bien dicho, siempre la hace preocupar. Así que le contestó- Está bien Kazu, no te preocupes. Sigamos adelante ¿Quieres? – Y le dedicó una sonrisa llena de sinceridad, recibiendo lo mismo de la otra parte.
-Sí.
-Qué romántico- Exclamó Sonoko actuando con mucha exageración.
-¡Ah Suzuki!- Le recriminó Toyama.- No me asustes así.
-Oigan, ¿Dónde está Ran?- Preguntó el detective para cambiar de tema rápidamente y empezando a caminar.
-La dejé con Kudo un segundo. No sé para qué.
-No, ¿En serio? ¿Qué pasó? Cuenta cuenta.- Dijo un animado muchacho.
-Pensé que sólo las chicas actuábamos de esa manera- Dijo con una expresión de pura incredibilidad.- No pasó mucho. Cuando empezaste a correr Toyama, te seguí viendo la oportunidad de dejarlos solos. Pero por lo que vi, pasaron tres segundos y ya estaban peleando otra vez.- Los chicos del oeste suspiraron de forma negativa.
-No puedo creerlo. Heiji. ¿Qué sabes de todo esto? Ya me cansé de no saber nada.- Explotó Kazuha.
-No puedo decírselos Kazu. Es algo que sólo ellos pueden solucionar y que les compete a ellos dos nada más.
-Bien. Entonces respóndeme. ¿Quién está actuando mal aquí y ahora? – Exigió Sonoko.
-¿Desde mi punto de vista?
-Sí.
-Me parece que Ran está siendo un poco necia. Pero en cierto modo es lógico por qué actúa de esa manera.
-¿Sólo Ran? ¿Qué me dices de Shinichi?- Volvió a preguntarle.
- ¿Shinichi?… Está perdido totalmente, ¿No lo notaste?
-Un poco. Además de que cambió drásticamente, está hecho… no lo sé. Cómo esta montaña. Está frío, distante, no lo sé.
-Pues la acertaste.
-¿Qué?
-Está inseguro. No tiene idea de cómo va a reaccionar Ran con él. Entonces hace lo que todos hacemos cuando estamos frente a algo desconocido: cubrirnos. De todo daño y de todo el mundo.
-Pero… no entiendo. Mira que ellos dos son como nosotros, y no comprendo cómo es que no pueden ni verse. Bah, al menos en nuestro caso, nos arreglamos en un lapso corto de tiempo. Ellos ya pasaron cuatro meses. ¿Cómo es posible?- Apuntó Toyama.
- Es… complicado.
-¿Tú sabes todo, pero absolutamente todo lo que pasó entre ellos?- Indago Sonoko.
-Sé lo que pasó con lujo de detalles tres años antes. Y sí, también sé que pasó ese día. Por eso les digo que, según mi punto de vista, la que está siendo un poco necia es Ran. Le falta enterarse de algo muy importante todavía, y que le negó la posibilidad a Kudo de decírselo. Esa historia, lo es todo. Y si realmente quiere arreglarse con Shinichi, va a tener que calmarse y escucharlo.
-¿Es eso de los hombres de negro?- Inquirió Kazuha.
-¿Qué? ¿Cómo sabes tú de eso?
-Mmm, ese chico… ¿Kaito? Lo empezamos a bombardear con preguntas dentro de la cueva cuando tú y Kudo se fueron. Y nos dijo casi nada, sólo que la razón por la que se ausentó es porque había una banda criminal con muchísima gente metida que se dedicaba a hacer atrocidades. No nos especifico mucho sobre todo el asunto.
-Ese idiotaaaa. Si kudo se entera lo aniquila. Pero sí. Básicamente algo así es.
-¿Tú estabas metido también?- Preguntó tenebrosa su amiga de toda la vida.
-Sí. En todo. Así también como casi todo el personal que está ayudándonos hoy.
-No me has dicho nada sobre esto- Le respondió ofendida. Sin embargo Heiji le sonrió al escucharla.
-Ves. Eso es lo que les pasó. Pero él tiene un par de secretos mayores que yo. El principal involucrado en todo esto, fue Shinichi. Y realmente te puedo asegurar, de que sufrió terriblemente esos tres años. La razón por la que no te dije nada, es porque recién ahora están terminando los últimos detalles sobre el caso. Y si bien lo peor ya pasó, quería esperar para contártelo mejor algún día.
-Pues mejor que lo hagas… con las otras cosas que me tienes que contar. Me estoy haciendo una lista. ¡Sa-be-lo!. ¿Y por qué no nos dijeron antes esto? ¿Tres años?
-ufff- suspirando.- A ver si me entienden las dos. Los hombres y las mujeres pensamos muy distinto. En esos momentos, si divulgábamos cualquier cosa, podría haber ocasionado un desastre con consecuencias gravísimas. Y sacando de lado todo lo referente a la trama policial y de suspenso, podría haber ocasionado pérdidas valiosas en la vida de cada uno de nosotros. No es chiste ni nada ligero lo que pasó. Fue una bomba de tiempo. Y nosotros no íbamos a permitir que estalle, e hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance para proteger a todos… y a "todas"- Dijo enfatizando la última palabra.
-Ah… ya entendí- Dijo Sonoko. Y Kazuha asintió a su comentario.
-Por eso, hasta que Ran no baje los humos, no van a solucionar nada.
-Deberíamos esposarlos- Sugirió la de Aikido.
-No me tientes- Le recriminó Sonoko. Y los tres empezaron a reírse.
Final de la fila
Después de caminar por varios minutos sobre la plataforma blanca, el militar de mayor rango decidió romper el silencio.
-Tú debes ser… Mouri ¿Verdad?
-¿Eh? ¿Cómo lo sabe?
-Mmm atlética, castaña y con ojos azules como el mar. Además hablas y peleas con Kudo. Definitivamente eres tú.- Y empezó a reír por la cara de confusión de la muchacha.- La persona con la que estabas hablando hace unos instantes, es la que me mencionó tu perfil hace mucho tiempo atrás, junto con otras cualidades por supuesto.
-..- Los ojos de Ran se ensancharon a más no poder. No entendía nada, pero… ¿Por qué Shinichi la estaba describiendo en ese tiempo?
-Sabes, yo estuve en el momento que íbamos todos a dar el "gran golpe", cómo lo llamábamos nosotros. Y se nota que no sabes nada de esto todavía.
-¿Por qué lo dice con tanta seguridad?
-Tengo muchos años querida. Cuando eres más adulto como yo, sabes y notas muchas cosas que no hacen faltan palabras para describirlo. Ya llegarás a ese estado también… parezco un viejo hablando jeje.
-No me está respondiendo contundentemente.
-Jaja. ¡Qué palabra!... Sé que no tienes conocimiento sobre lo que pasó… porque no estarías peleando con él, si lo supieras realmente.- Y la muchacha puso una expresión de total atención.- Deberías darle una oportunidad ¿ Sabes?
-Pero… estos tres años viví preocupada, llorando casi todas las noches y preguntándome si estaba bien. Todo eso… todo ese sufrimiento para luego enterarme de que estaba a pocos metros de mí, viendo absolutamente todo. Eso me… irrita. Siento que fui una estúpida o un títere usado. A veces pienso que nunca supe realmente quien es.- Terminó diciendo con voz nostálgica.
-Sabes perfectamente muy bien quién es él. Lamentablemente no puedo informarte sobre lo que ocurrió aquella vez. Creo que, esa experiencia, debe ser relatada sólo por él.
-Yo te lo explicare de esta manera, usándome a mí de ejemplo con una situación que me pasó hace unos años. Yo estoy casado hace 15 años y tengo dos hijos. Uno de 13 y otro de 9. Nuestro oficio no es nada fácil. Todos los días salimos sin saber si volveremos a casa vivos. Y ese es un tema por el cual, los que están en pareja, generalmente no perduran en el tiempo. Afortunadamente, no es el mío. Mi esposa siempre comprendió lo que hacía y a lo que me dedicaba. Toda la vida me aceptó por lo que soy, y por cómo soy. Hemos tenido nuestras peleas por supuesto. Pero nunca dejamos que nos separen.
-Una noche, hará hace… unos… seis años, recibimos un llamado telefónico sobre un grupo al que estábamos persiguiendo hace meses. La razón por la que nos contactaron, fue para amenazarnos por la constante persecución de ellos. Estábamos en ese tiempo, realmente cerca de lograr que cayesen.
-La cuestión, que la llamada era para advertirnos de que sí nos acercábamos a ellos,… iban a cerciorarse de que cada uno de nosotros, sufriéramos las consecuencias. Esos efectos, por lo que nos decían, constaban de pura tortura y asesinato de cada una de nuestras familias.- Ran al escuchar eso se asustó un poco e inhaló de golpe el aire frío que los rodeaba.
-Esa expresión que pusiste, la teníamos cada uno de nosotros en ese momento. Imagínate la situación en mi caso. Yo tenía a mi esposa, un niño de apenas 3 años y otro de 10. No te puedo explicar, la sensación de pánico que tuve ese día. Para mí, mi familia lo es todo en el mundo. Es por lo que peleo día a día, por lo que vivo y por lo que respiro.
-¿Y qué pasó?
-Digamos que inmediatamente creamos un equipo con el cual pudimos en muy poco tiempo localizarlos y apresarlos a todos. Esa operación, duró alrededor de 2 meses nada más. Y fue la tortura más grande para cada uno. Vivíamos con constante miedo y nos separamos de nuestras familias por ese lapso también, para mantenerlas al margen de todo.
-Por eso te aconsejo, por lo que he vivido, que le des una chance de explicarse a tu… amigo. Imagínate que estuvo 3 años inmerso en un infierno con un panorama mucho, pero mucho peor que el que te acabo de explicar. Sé que cuesta, y que hay un montón de sentimientos involucrados por ambos. Pero, si realmente quieren arreglar esta complicación, les conviene un cafecitoooo... mmm con leche y con crema, y sentarse a hablar.- La chica empezó a reírse por la expresión de gusto que hizo el teniente al pensar en su café. -"Se ve que lo extraña jaja"
-Gracias. Por explicarme aproximadamente las cosas. Necesitaba eso.
-De nada chiquita.- Y le puso una mano sobre el gorro, refregándole la cabeza de forma juguetona.- Sólo avísenme cuando será la boda.
-¿Ehhhh? ¡Ay, usted también! Ya dejen de decir esas cosas.- Y el hombre entró a carcajear por la expresión de vergüenza y de fastidio que puso la muchacha.
Adelante de la fila
-Mmm esto es extraño- Opinó un soldado.
-¿A qué te refieres?- Le preguntó su compañero.
-No hubo ningún rastro de estos tipos que nos persiguen, entre comillas. Ni sabemos si están atrás nuestro. Pero aún así…
-A mí también me parece raro- Comento Saguru.- Esto está demasiado calmo. Y nos queda ¿Cuánto… un día y medio de viaje?
-Sí, no estamos tan lejos. Si seguimos a este ritmo, deberíamos estar llegando mañana a la tarde o a la noche como mucho. Espero que los que nos esperan se hayan movilizado hacia el punto que quedamos.
-Oigan, son las… doce y media. ¿No conviene hacerlos descansar un poco?- Preguntó Kuroba.
- Estamos por terminar de descender. Podríamos hacerlo antes de entrar al bosque otra vez. Mientras vemos como andan las cosas por alrededor.- ¿Les parece bien?- Sugirió un militar, con el cual todos coincidieron.
Pasada la hora del almuerzo y descanso, el grupo entero siguió su marcha entre los altos árboles… otra vez. Hicieron como habían acordado el reconocimiento del lugar, pero no hallaron nada que los haga preocupar.
Y otra vez… volvimos a la fila donde la combinación dorada iba en la segunda fila… y Ran y Kazuha iban atrás de ellos. Sonoko decidió hablar con otros chicos, yéndose un par de filas más atrás.
-Ahora entiendo cómo te hiciste esa ecuación de árboles quemados y sanos en la cabeza. ¡Qué aburrido es esto! Lo primero que hacemos al salir de aquí, es ir a un parque de diversiones- Dijo Heiji.
-Después de lo que pasó, creo que nunca más en mi vida voy a ir a un parque de diversiones- le dijo irónicamente el del este.
-¡Jajaja! Me había re olvidado. Perdón pero… ¡jaja!
-Qué amigo que eres.
-¿Qué quieres que haga?
-No me hagas contestarte.
-Che, cambiando el tema. ¿Qué te pasó cuando yo no estuve por ahí arriba?
-No creo que nuestra ubicación actual sea la más conveniente en estos momentos para hablar sobre eso.- Y rápidamente movió los ojos hacia atrás, señalando la compañía que tenían. ¿mmm? ¿Dónde está tu cámara?
-Ah, la tiene Nobunari junto con mi mochila. Me tienen que tratar bien ¿Viste? Por mi pobre bracito. Está lastimadito- Intentó causarle pena a su amigo haciéndose un poco la víctima.
-Tu brazo estará lastimadito… pero el resto de tu cuerpo está sanito. Así que no dejes que te golpee lo que queda de tu cuerpito… imbecilito.
-Ufa loco. No te puedo ganar en nada.- Dijo inflando la cara.
De repente, los dos se pararon en secas. Heiji notó como de su lado derecho en las copas de los árboles, había como unas… ¿Cuerdas? Y Shinichi, notó lo mismo pero de su lado izquierdo. Se miraron los dos con caras de… ¿Qué hace eso ahí?
Miraron hacia adelante, donde los dos milicos caminaban unos pasos más adelantados que ellos. Los soldados caminaban atentos a todo lo que pasaba a su nivel de altura, y nunca vieron lo que había abajo. Y tampoco vieron como con sus botas, estiraron una cuerda casi imperceptible, que accionó todo un mecanismo. Las cuerdas de los costados fueron impulsadas con fuerza de las copas, hacia abajo y con forma pendular. Y no eran meramente sogas. Si no, que ataban unos troncos de tamaño considerable. Esos troncos gigantes y pesados, se dirigían hacia los detectives, y hacia las chicas de atrás de ellos, en ambos sentidos.
Y Heiji sólo pudo pensar a la velocidad del rayo…-"No otra vez. Ahora moriré hecho puré"
