Novedades:

a) Juaz! Siempre me olvido de poner que DC no es mío… ¡pero si ya todo el mundo lo sabe!

b) Este capi es cortito… se me acaban un poco las ideas jaja.

c) Increíblemente, he recibido por primera vez una pantalla azul… o pantalla de la muerte como es más conocida. Así que, si ven que dejé de escribir, no es porque quise. Sino que mi PC finiquitó… o al menos el sistema. Sólo espero que no ocurra porque la adoro como un baby.

d) ¡Perdón que anteriormente subí erróneamente el capítulo! Y gracias por avisarme. Si no, yo seguía como si nada jeje.

e) ¡Disfruten del nuevo! Me pareceeeee… que se viene prontamente el final gente. No creo que llegue a 5 capítulos más… quien sabe. ¡Besitos!


Capítulo anterior

De repente, los dos se pararon en secas. Heiji notó como de su lado derecho en las copas de los árboles, había como unas… ¿Cuerdas? Y Shinichi, notó lo mismo pero de su lado izquierdo. Se miraron los dos con caras de… ¿Qué hace eso ahí?

Miraron hacia adelante, donde los dos milicos caminaban unos pasos más adelantados que ellos. Los soldados caminaban atentos a todo lo que pasaba a su nivel de altura, y nunca vieron lo que había abajo. Y tampoco vieron como con sus botas, estiraron una cuerda casi imperceptible, que accionó todo un mecanismo. Las cuerdas de los costados fueron impulsadas con fuerza de las copas, hacia abajo y con forma pendular. Y no eran meramente sogas. Si no, que ataban unos troncos de tamaño considerable. Esos troncos gigantes y pesados, se dirigían hacia los detectives, y hacia las chicas de atrás de ellos, en ambos sentidos.

Y Heiji sólo pudo pensar a la velocidad del rayo…-"No otra vez. Ahora moriré hecho puré"


VIEJOS SENTIMIENTOS: ¿FRIO O CALOR?

Los dos cerebros de nuestros personajes masculinos… son especiales. Todos lo sabemos. Resuelven cosas inentendibles para la mayoría y deducen cuestiones ilógicas con tanta naturalidad y espontaneidad que hasta las hacen ver fáciles. La rapidez con las que sus neuronas funcionan, no es muy común que digamos en los adolescentes de hoy en día. Los transmisores de información, parecían tener luz propia, y llevan su comunicado al disco rígido principal a una velocidad fantástica, con la cual, pueden idear y accionar planes en apenas unos segundos.

Sin embargo, esta situación difiere como la distancia entre los planetas del universo, cuando hay dos personas que están involucradas. Sobre todo, ESAS dos personas. La cabeza de cada uno, se tornaba… silenciosa. No había ideas, ni planes, ni acción.

Es en estas situaciones, cuando uno se da cuenta de que, no importa lo inteligente que sos, o si eres tan bueno en artes marciales y pensas que vas a reaccionar enseguida ante una amenaza, o si simplemente crees que podés manejar todo fría y calculadamente. Cuando una persona importante, y nos referimos a lo que el corazón siente que lo es y no nuestra cabeza racional y lógica, está en absoluto peligro… no pensas. Sino que actúas de forma drástica e irracional para proteger a lo que más amas en este mundo. Porque sabes que, aunque tengas el mejor cerebro del mundo, no vas a poder vivir sin la presencia de lo que te da fuerzas para despertarte cada mañana. Y eso fue, lo que el latido de los corazones de nuestros detectives, les indicaba.

Su ser interno les decía… ¡Idiotas! muévanse que un cacho de madera gigante viene hacia ustedes y los va a aplastar junto con las chicas… ¡Recuerden! ¡Chicas atrás suyoooo! ¡Hagan algo! ¡ALERTA ALERTAAAA!

Y sin pensarlo, se vio como Shinichi reboleó su mochila para algún lado, y como los dos detectives se dieron vuelta en su camino y se abalanzaron sobre sus amigas. Literalmente hablando.

Las dos muchachas, estaban absortas cómo esos troncos venían hacia su dirección, cuando de la nada, sintieron el impacto de dos cuerpos sobre los suyos. Al segundo, empezaron a sentir el contraste de la nieve helada a sus espaldas, y la calidez que irradiaban sus "amigos" sobre ellas. Al abrir los ojos, pudieron notar cómo la madera sostenida por esas cuerdas, pasaba casi al ras, de sus protectores. También eran muy conscientes de cómo uno de los brazos del muchacho rodeaba la nuca de ellas, mientras que con el otro intentaba cubrir el resto de las cabezas de ellas, bajo sobre su mentón.

…Qué momento Incómodo… para los del este.

Además de los gritos, otra vez, histéricos de los chicos, se podía escuchar cómo cierta parte del grupo, realizaba una conversación… ¿Decente?

-¿Pero qué carajo es eso? – preguntó Kaito con pura anonades.

-Ah bue… me siento más tranquilo ahora. ¡Si tú no sabes lo que es… como esperas que nosotros lo hagamos estúpido!- le recriminó Kuroba.

-Gente… me parece que no es el momento de estar discutiendo esas tonterías- Les retó el teniente.

-¿Qué hacemos? ¿Trepar y cortar las sogas? –Sugirió uno.

-Olvídalo. Si por chance, alguno de esos bloques cae arriba de ellos, son personas muertas.

-Entonces esperemos. Todo lo que es pendular, en algún momento para, ¿O no?- Preguntó otro.

-No creo que paren- Dijo seguro Kaito.

-¿Por qué crees eso?- Indagó el teniente.

-Porque tienen una fuente de alimentación permanente. Esas trampas, no fueron hechas hace poco, sino que se nota que están hace bastante años. Se puede observar por las propiedades de los materiales. Por otro lado, si ven arriba de las copas, las sogas en los extremos tienen enganchada una roca. Esa roca, fíjense que sube cuando el tronco desciende, y hace lo contrario cuando el tronco asciende. Funciona como un subi baja permanente.

-¿Qué estás sugiriendo? ¿Qué fueron puestas por… gente de otra generación? Por así decirlo…

-Algo por el estilo. El tema es, ¿Cómo las paramos? Parece que las usaban o para protección, o para… cazar.

-¿Qué hacemos mientras con ellos?- Señalando a los chicos sándwich.

-Por mí, déjalos allí. No creo que estén a disgusto jeje- Musitó Kaito.

-No es momento para pensar en eso Kuroba- Le recriminó Saguru.

Por otro lado…

-¡Heiji! ¿Estás bien?- preguntaba una asustada Kazuha, más por el estado de su amigo que por la situación.

-Sí creo que sí. Me golpee un poco el brazo con la caída… otra vez.

-Lo siento.

-No es tu culpa tonta. Déjate de preocupar. ¿Shinichi y Rannn están bien?- Al ver qué no contestaban, entró a preocuparse.- ¿Están bien idiotas?

-Eh… sí… algo. – Le contestó tartamudeando la karateca dado que Shinichi no parecía estar dispuesto a dar respuesta en algún momento cercano.

-"¿¡Cómo voy a responderte ahora! Estoy bien apretadito sobre mi… amiga… o… la relación que tuviéramos en este momento… ¡AL DIABLO! ¡ES LA MUJER QUE AMO POR FAVOR! "– Pensaba un pobre detective del oeste mientras se ponía cada vez más nervioso.

-Oooooohhhhh ya veo. Jajaja… ¿La están pasando mal pilluelos?

-Cállate pedazo de imbécil que tú no estás muy diferente que digamos- Exclamó el muchacho de ojos azules levantando de repente la cabeza.

-¡Cuidado!- Atinó a decir su protegida mientras que bajaba la cabeza del chico sobre su hombro y la depositaba contra la nieve, haciendo que se toque contra el costado de la cabeza de ella.- ¡Tonto! No levantes la cabeza que es peligroso.

-Lo…siento.

Dicho comentario, hizo que Ran se estremezca y su corazón lata cada segundo más rápido. No sacó su mano de la cabeza del muchacho, sino que bajo su mano por su cuello, y lo abrazó con un poco más de fuerza. Esta última acción, hizo que Shinichi volteara la cara hacia su lado derecho, para encontrar una posición… un poco más cómoda. Y a la vez, esto posibilitó que la karateca pudiera sentir las pequeñas bocanadas de aire que emanaban de los labios de su amigo sobre su delicado rostro.

Shinichi por otra parte, no entendía nada. Está bien que es lento para estos temas. Pero lo que no captaba eran sus sentimientos. ¿Cómo diablos hacía Ran para que su cuerpo tenga tantas reacciones y tan distintas? Pensó por un momento que un flan, o una gelatina, era más duro que él.

Al momento que la chica rodeó su cuello con su mano, para protegerlo un poco mejor, no pudo evitar sentirse tan… ¿Bien? Hacía meses que no sentía esa calidez, esa alegría, ese… todo. Demonios. Como extrañaba eso. Por él no se levantaba más de ahí. Y su perfume… al estar tan cerca, no pudo evitar oler esa fragancia tan de ella que es única.

Pero no podían quedarse ahí. Debían salir. Quién sabe si esos troncos no se podían llegar a caer en cualquier momento.

-Ran- Y la chica no pudo parar el escalofrío que pasó por su espalda, al escuchar como su nombre era pronunciado- ¿Puedes ver los troncos?

-Eh… sí.

-¿Cada cuánto pasan?

-Mmm… cada 3 segundos… son muy rápidos para sólo ser dos.

-De acuerdo. ¿Puedes ver si del lado izquierdo tuyo, hay una especie de… pozo… hundimiento, trinchera... o algo por el estilo? Ten cuidado.

-No, no veo nada de eso.

-Genial- Dijo irónicamente y suspiró abruptamente de repente.

-¡Jajaja! No hagas eso tonto.

-¿Cómo puedes reírte ahora?

-Es tu culpa. Me hiciste cosquillas con tu aire en la mejilla.

-Estás muuuuy mal.

-No tanto como tú. Te calmas…- Y los dos entraron a reírse como en los viejos tiempos.

-Lamento interrumpir justo cuando es la primera vez que están juntos y no se liquidan en el acto… pero… que tal si vemos cómo salir de aquí- Preguntó Heiji.- Y luego se dan besitos o lo que quieran.- Esto hizo ponerse muy colorados a unos chicos del oeste. Y Shinichi para vengarse, dijo

-Toyama, dime que tienes tu rostro hacia tu lado derecho.

-¿Eh? Si. ¿Por?- y terminando de decir esto, una bola de nieve pasó al ras del suelo hacia Hattori.

-¡Oye!

-Por molesto. Y mejor que no me hagas decirle a cierta mujer sobre algunas cosillas. Esas cosillas que debes todavía explicar mi querido… hermanito.- Y ahora fue él quien recibió la pelota.

-Idiotaaaaa- Le gritó el del oeste.

-Jajaja.

-¿Qué tal si nos ponemos las pilas? ¡No son livianos justamente que digamos!- Exclamó Kazuha.

-Es verdad… ¿Me estás diciendo que me ponga a dieta?- Le recriminó un detective.

-¡Tonto!

-¡Tú eres la tonta!

-¡Bueno, tú eres el principal tonto de los tontos de tontilandia!

-Y tú…

-Ejem… Lamento interrumpir… pero… que tal si vemos cómo salir de aquí…. Y luego se dan besitos o lo que quieran.- Les dijo Kudo, recordando las palabras que antes su amigo le había dicho, y Ran no pudo evitar reírse por la ironía del muchacho.

-¡Cállense los dos!- Reprimieron al mismo tiempo los de Osaka mientras que un suave rubor ascendía por sus mejillas.

Mientras tanto, un par de milicos se había acercado hasta dónde podían para hablarles.

-Mmm Kudo, Hattori, va a ser más fácil que los arrastremos hacia aquí por medio de sus cinturones de herramientas. Para eso, van a tener que idealizarse de algo para que queden aferrados. ¿De acuerdo?

-De acuerdo.

-Bien… ahí va la cuerda. Intenten protegerse los rostros y cabezas por si las dudas

Escuchando las instrucciones, los chicos movieron uno de sus brazos para traer las cabezas de las chicas más abajo del cuello de ellos, y poder protegerlas de cualquier golpe.

Luego, al tirarles las cuerdas a la altura de la espalda de ellos, las muchachas atinaron a tomarlas y dejarlas al costado de ellas.

Al mismo tiempo que hacían esto y que todos estaban observando cómo los iban sacando, las cuerdas de los extremos, las cuales estaban atadas a esa roca que subía y bajaba, se estaban desgastando por el roce con el tronco, haciéndose cada vez más fina.

-Oye Heiji, sal tú primero o nos vamos a chocar entre los cuatro.

-Nah, vayan ustedes.

-Tú estás lastimado. Nosotros no.

-Pero…

-Sin peros. Vayan.

Heiji terminó de rodear la cintura de la chica con un nudo, y ató un tramo de la cuerda a su cinturón, de ese modo, estaban asegurados los dos. Los soldados empezaron a jalar hacia ellos, trayendo consigo al paquete del oeste.

La otra pareja mientras se aseguraba de estar bien sujeto el uno con el otro. Hasta que Ran, a través del hombro de Shinichi, pudo divisar el desgaste que estaba teniendo una de las cuerdas… y el muchacho se alertó, cuando empezó a escuchar un leve crujido. Al estar de espaldas, no podía divisar nada… y tampoco ver cómo la cuerda se hacía añicos al descender de forma abrupta hacia donde estaban ellos.

Ran despertó cientos de sentidos al instante y sólo llegó a gritar…- ¡RUEDA!- Cuestión que hizo que Shinichi se tensara en un segundo sin comprender que pasaba, y sintió cómo con una fuerza sobrenatural, la chica lo empujaba con ella hacia el lado derecho de ella.

Al rotar 180 grados, pudo comprender enseguida lo que pasaba, así que siguió el proceso de virar con ella para desplazarse y poder alejarse del tronco que caía. No se podían levantar, dado que todavía había uno que seguía subiendo y bajando sobre sus cabezas.

Al alejarse dos metros de dónde estaban, el tronco cayó abruptamente en el lugar dónde anteriormente estaban. Pero tampoco se iban a quedar ahí tan cerca. Así que, dieron dos vueltas más, quedando esta vez Shinichi de espaldas contra la nieve y con Ran encima de él.

-Ufff estuvo cerca. Menos mal que tienes rápidos reflejos. ¿Estás bien? – Preguntó Shinichi agitado por el episodio.

-Sí, estoy bien. No me pasó nada. ¿Tú?

-Bien… Estás temblando. ¿Mucha adrenalina de golpe?

-Cállate.

-Tonta. Relaja los brazos o te vas a agotar.

Al hacer fuerza con sus manos y extremidades superiores para no volcar todo el peso de su cuerpo sobre el muchacho, se le estaban cansando los brazos, haciendo que empiecen a temblar por el esfuerzo. Suspirando, se dejó llevar y se amoldó al cuerpo de Shinichi, sintiendo que el frío alrededor de ella se disipaba cada vez más y más por cada segundo que pasaba.

Mientras Shinichi veía como el tronco seguía haciendo piruetas encima de ellos, Ran pensaba lo mucho que deseaba parar el tiempo y quedarse en ese rincón por el resto de su vida.

-¿Están los dos bien?- Gritaron Hakuba y Kaito corriendo hacia ellos.

-Sí estamos bien… por ahora. Supongo que ahora podríamos pararnos para salir. ¿Cómo te ves haciéndolo Ran?- Le preguntó susurrando a lo último.

-Mmm…

-¿Qué significa eso?- Dijo arqueando una ceja al mismo tiempo que una leve sonrisa aparecía en su cara.- No te estarás quedando dormida justo ahora, ¿Verdad?

-Algo- Dijo sonriendo y haciendo que el muchacho la imite.-Sí, supongo que sí.

-¿Supones que te estás quedando dormida o que puedes levantarte?

-¡Tonto!

-Jaja. No te enojes. No quiero ahora recibir un golpe de los tuyos. ¿A la cuenta de 6? Va a pasar de izquierda a derecha. Levántate y tírate hacia donde están ellos.

-Ok.

-Ahí vamos.

Y efectuando la cuenta, hicieron lo que tenían pensado. Ran se levantó, en contra de sus deseos por quedarse abrigada y acurrucadita, y empezó a correr con velocidad hacia donde estaba el resto.

Shinichi al verla ya a salvo, se dio vuelta. Y cuando sintió que el tronco pasó, aprovechó la oportunidad para despegarse y salir en la misma dirección que la muchacha.

-¿No les pasó nada? –preguntó un pobre teniente. Estaba siendo un día un poco difícil.

-Estamos bien. ¿Heiji?- Preguntó el detective del este.

-Yo estoy bien- Dijo mientras se acercaba. Sonoko y Kazuha también se aproximaron rápidamente a Ran para abrazarla y ver su estado.

-¿Qué diablos es eso?- Indagó el teniente a la misma vez que señalaba el "artefacto"

- Si no me equivoco, en una época muy lejana a la de hoy, en estos mismos bosques, existía una tribu que había sido víctima de sucesivos ataques. No puedo recordar exactamente el nombre- Dijo pensativa Ran mientras ponía un dedo sobre su mentón-

-La cuestión es que dentro de esa tribu, había un hombre muy joven que al ver cómo sus enemigos, se llevaban toda la cosecha y caza que realizaban con tanto trabajo, y hasta incluso en algunos casos, se llevaban a sus mujeres, decidió tomar cartas en el asunto para parar la situación.

-Junto con un grupo de personas, empezaron a idealizar herramientas o instrumentos que les ayude a defenderse. Esto también, por supuesto, incluía trampas, como la que acabamos de caer.

-Los que se acercaban a querer hacerles daño, o a intentar desafiarlos, nunca volvían. Para la época en que hablamos, estas maquinarias artesanales eran como de otro mundo. Gracias a esto, se empezaron a correr más tarde, rumores acerca de la existencia de dioses y bestias que merodeaban por el bosque en busca de presas y víctimas.

-Estas historias, que fueron prontamente reconocidas, ayudaron a esa tribu a sobrevivir, y a detener los continuos asaltos que sufrían.

-Espera, espera, espera… ¿Cómo sabes eso?- preguntó Kudo.

-Algunos prestamos atención a las clases de historia. Otros… duermen, ¿Viste?- Dijo poniéndole una mirada acusadora, haciendo que todo el personal táctico empiece a reírse.

-O sea… me estás diciendo que, ¿Estamos en el medio de un lugar que está lleno de trampas?- Le preguntó el teniente con incredibilidad.

-Supuestamente.

-Perfecto. ¿Algo más que tenga que saber?- Dijo frotándose los ojos.

-Mmm creo que no. Hay que tener… ¿Cuidado?- Le contestó Ran.

-De acuerdo. Seis milicos, al frente. Con distancia de cinco metros entre una persona y otra. Fíjense dónde pisan, qué es lo que hacen, y lo que miran.

-Sí señor.

Luego que se organizaron, empezaron con la caminata por infinita vez de la misma forma que antes… sólo que esta vez, más gente iba delante.

Luego de ver cómo alguno que otro caía en un pozo o que algún otro quedaba colgado patas para arriba, lograron llegar a lo que parecía ser una especie de claro.

El Sol estaba desapareciendo rápidamente, y la oscuridad de la noche iba a empezar a ganar la batalla en el cielo. Por ende, iban a tener que aprovechar lo poco de luz que les quedaba.

Mientras los soldados creaban un perímetro defensivo para cuidar a los adolescentes, unos grupos iban a por leña, otros derretían nieve para tener agua, y otros intentaban organizar la "comida" y la manera en que iban a pasar la noche. Como estaban al aire libre, dónde la temperatura era baja, y no tenían refugio alguno, iban a tener que, entre ellos, conservar el calor de alguna manera.

Una vez hechos los preparativos, se sentaron todos ante una gran fogata. Y cada una hora las guardias rotaban. Esta vez, eran de cuatro personas por las dimensiones del espacio que debían cuidar.

No se escuchaba absolutamente nada. Apenas, se podían oír un par de cuchicheos y el ruido que hacía la madera al quemarse. La noche era muy calma y la Luna se mostraba en su plenitud iluminando todo a su paso.

Nuestros pobres muchachos (el grupo de los cuatro hombres), se encontraban profundamente dormidos. El día resultó ser agotador a nivel físico, mental y sentimentalmente.

-Uffff las ganas que tengo de llegar a casa- Decía un soldado en el medio de la fogata.

-Creo que todos ansiamos lo mismo- Se sumó una de las chicas de la escuela del oeste.

-¿Cuándo deberíamos llegar?- Preguntó un muchacho que por el frio se le puso la nariz como Rudolph.

-¿Teóricamente? Mañana a la tarde. ¿Prácticamente? Es probable que lleguemos al anochecer- Le afirmó el milico.

-Uhh no quiero caminar más. Es la última vez que voy a una excursión.

-Duuuuu... tonto. Si es el último año de colegio.

-Wuau. Ya estamos por terminar. ¿Ya pasó tanto?

-Jaja es verdad. Todavía recuerdo el primer día en que quisieron meterme en el colegio. Me aferré a la puerta del auto y no me quería bajar jaja.- Dijo una chica haciendo que todos se rían por la experiencia sufrida.

-Lo mejor era preparar la cartuchera. ¡Esas de doble pisos eran re geniales!

-¡Nooo que copado! Y tener todos los lápices de colores.

-Al principio era re divertido… después pasan dos años y ya te llenan de deberes para hacer. Sin mencionar los odiosos exámenes.

-Ah bue. Te gustan las responsabilidades- Le indicó Sato.- Espera a pasar un día en el cuartel para que veas lo que es jaja.

-Ehhh. Paso. Si es por mí, va todo el mundo preso jajaja- Y todos empezaron a reír otra vez.

Todos escucharon una especie de quejido y un mmmm quejoso. Al ubicar a la persona, se dieron cuenta de que era Kaito, el cual parecía un bebé durmiendo de espaldas. De repente, levantó un brazo, y le pegó un manotazo abrupto al que estaba a su izquierda, y a su vez giró su cuerpo para ese lado. Eso sí, no se molestó en sacar la mano sobre la pobre cara de Shinichi, el cual se sentó repentinamente ante el impacto… pobre. Por supuesto, sus amigos entraron a carcajear hasta que se agarraron el estómago de los espasmos que estaban teniendo por no parar de reírse.

-Te pasan todas Shinichi- Le dijo Takagi un poco risueño también.

-Ni lo menciones. Una vez que me duermo, este idiota me despierta- Dijo con una voz ronca. Luego miró su reloj, y vio que eran apenas las 23:04 horas. Faltaban cerca de 7 horas para partir de vuelta.

-Pues vuélvete a dormir. No lo has hecho mucho últimamente- le reprimió Sato.

-Nah olvídate. Ya me despabilé.

-Oye Kudo, tengo una duda. ¿Qué se supone que pasó con ese grupo que nos estaba persiguiendo, o que no ató más bien dicho?- Preguntó un chico de su escuela.

- Pues… no tengo idea.- Y todos lo miraron como diciendo… ¿Me estás cargando?- ¿Cómo quieren que lo sepa? Este bosque es gigante. Pudieron tomar otro camino, perderse, seguir por el que tenían pensado o puede que nos estén siguiendo. No hay que sacar nunca ninguna posibilidad. Para eso establecimos las guardias.

-Aja.

-Bueno, pónganse a dormir que en 7 horas salimos.

-Si mamiiiii- Les dijeron sus compañeros masculinos riéndose.

-Tontos.