1) Detective Conan no es mío.

2) La marca del auto tampoco… ¡Por más que fascina!

3) La canción obviamente traducida. Conviene que la escuchen en el idioma original, es realmente hermosa.

4) Se me fue la mano con las palabras.

5) Me empiezo a despedir de ustedes desde ya (^_^)… dos más y chau historia.


Capítulo anterior

Todos escucharon una especie de quejido y un mmmm quejoso. Al ubicar a la persona, se dieron cuenta de que era Kaito, el cual parecía un bebé durmiendo de espaldas. De repente, levantó un brazo, y le pegó un manotazo abrupto al que estaba a su izquierda, y a su vez giró su cuerpo para ese lado. Eso sí, no se molestó en sacar la mano sobre la pobre cara de Shinichi, el cual se sentó repentinamente ante el impacto… pobre. Por supuesto, sus amigos entraron a carcajear hasta que se agarraron el estómago de los espasmos que estaban teniendo por no parar de reírse.

-Te pasan todas Shinichi- Le dijo Takagi un poco risueño también.

-Ni lo menciones. Una vez que me duermo, este idiota me despierta- Dijo con una voz ronca. Luego miró su reloj, y vio que eran apenas las 23:04 horas. Faltaban cerca de 7 horas para partir de vuelta.

-Pues vuélvete a dormir. No lo has hecho mucho últimamente- le reprimió Sato.

-Nah olvídate. Ya me despabilé.

-Oye Kudo, tengo una duda. ¿Qué se supone que pasó con ese grupo que nos estaba persiguiendo, o que no ató más bien dicho?- Preguntó un chico de su escuela.

- Pues… no tengo idea.- Y todos lo miraron como diciendo… ¿Me estás cargando?- ¿Cómo quieren que lo sepa? Este bosque es gigante. Pudieron tomar otro camino, perderse, seguir por el que tenían pensado o puede que nos estén siguiendo. No hay que sacar nunca ninguna posibilidad. Para eso establecimos las guardias.

-Aja.

-Bueno, pónganse a dormir que en 7 horas salimos.

-Si mamiiiii- Les dijeron sus compañeros masculinos riéndose.

-Tontos.


EMBOSCADOS EN TODOS LOS SENTIDOS

Último día de caminata. ¡Pero por fin! Ya cualquier persona que estaba en ese grupo quería llegar a casa, comer, bañarse y dormir calentito por muchas y muchas horas. Bue, los que los esperaban también… pero ellos no se estaban moviendo tanto como ellos.

Nuestra combinación dorada iba delante de las chicas como venían haciendo, y Shinichi bostezó por milésima vez ese día, recibiendo un codazo de su amigo del oeste.

-¡Oye, ya despiértate de una vez!

-No es mi culpa. Si alguien me hubiera dejado dormir no estaría así- Y le dedicó una mirada asesina al mago. El cual entró a estornudar de repente por arte de… ¿magia?

-No puedo esperar a llegar, por favor. Todo bien, pero no los aguanto más a ninguno- Dijo Heiji.

-Gracias.

-No te hagas la víctima que ya sabes bien a lo que me refiero.

-Jaja. ¿Y qué quieres que hagan? – Preguntó refiriéndose a los cursos que no dejaban de cantar o de hablar.

-Ehhh ¿Que se callen?

-Uh que humor que tenemos. Y el que no durmió aquí soy yo.

-Por lo que me dijiste en la cueva estás bien acostumbrado. Por ende, debiste llegar al ataque de locura máximo que puede existir amigo.

-¡Te calmas o te entierro en la nieve!

-Inténtalo – Y le dedicó una sonrisa muy molesta.

-No me provoques. Ya tienes un brazo lastimado.

-Okey, okey. Se calman los dos en este mismo instante.- Intervino Toyama.- Tú idiota estás lastimado y lo único que nos falta que te hieras más justo ahora que estamos por llegar. Y tú- dijo señalando a Shinichi- ¿… Puedo llamarte cada vez que necesite hacerle eso? – Pobre Heiji, casi se tropieza al escuchar las palabras de su… ¿Mejor amiga? ¿Eso está bien titulado?

-¡Oye! Esto es injusto, no vale que él pase todas y yo no. ¿Por qué no lo retas a él también?- Intentó defenderse un pobre detective del oeste.

-Heiji, pareces un niño. Además tú empezaste.

-No es verdad.

-Que sí.

-Que no.

-Sí.

-No.

-S…

-Bueeeeeno. ¡¿Qué tal si se tranquilizan todos? ¡O empiezo a practicar karate con cada uno de ustedes!- Al instante se pacificaron todos. El ver como un pajarito volaba se había hecho… muy interesante.

-Cambiando de tema. Ya está oscureciendo. ¿Falta mucho todavía?- Preguntó Hattori.

-No estoy seguro de dónde diablos está esa carretera. No la vi al venir hacia aquí.

-Digamos que está abandonada. Cómo piensas verla. Tontito- Y Ran le regaño con la mirada.

-Es chiste, chiste… ¡Mujer!

-Según el mapa, deberíamos llegar en dos horas más o menos si no paramos- Y volvió a bostezar.

-Jaja, van a tener un gran estado físico cuando lleguen a casa.- Dijo divertido Heiji.- ¿Piensas irte manejando en ese estado?

-¿En qué estado?

-En el estado de… me estoy a punto de quedar dormido caminando.

-Es una hora de viaje. No es mucho.

-Aun así…

-No hay nada que el café no arregle- Y Heiji levantó los ojos y movió de un lado a otro la cabeza. Era imposible hacerlo cambiar de perspectiva a veces.

Luego de hora y media, la fila se detuvo de golpe… otra vez. Cuando los chicos de los cursos quisieron ver cuál era la razón, los ojos de todos se llenaron de alegría.

Más adelante, se podía divisar luz. Luz era sinónimo de civilización. Y eso significaba comida, cama y abrigooo… ejem y por supuesto… ¡Padres! ¿Cómo olvidarlos?

¡Con ese gran incentivo, empezaron a caminar más rápido y así poder llegar de una vez por todas! Subieron una pequeña empinada que había, y deberían llegar a la carretera.


Entrada al bosque Satoshi por la carretera abandonada.

La gente estaba con café en mano, y alguno que otro se ponía a caminar para estirar la espalda o simplemente para despertarse. Fueron tres días seguidos, en los cuales casi ninguno pudo pegar bien un ojo, ir a trabajar, moverse o hacer su vida.

De repente, se escuchaban gritos de mucha felicidad por la pantalla. ¡Ja!, no olvidemos las sagradas camaritas que los periodistas estaban esperando con tanta ansiedad y afilados colmillos.

Entre todos querían entender lo que querían decir, pero con tanto murmullo y tanta gente hablando, no podían captar una sola palabra. Todos estaban con los ojos puestos en esa pantalla.

-¿Qué quieren decir? ¿Estarán en problemas?- Preguntó Shizuka preocupada.

-No creo. Parecen…- Dijo Heizo

-¿Felices?- Exclamaron Kogoro y Eri al mismo tiempo.

-Exacto. ¿Quién los entiende a todos estos? Me parece que la nieve les hizo mal- Agregó otro.

-¡Deben tener todos gripe y enloquecieron!

-Nah, no creo. Estarían todos muertos en vez de felices.

-¡No digas esas cosas!

-Oigan… miren la pantalla.

-¿Qué pasa?

-…- Y uno señaló a una parte del gran monitor.- ¿Qué es eso?

-¿Eh?

-Parecen más árboles.

-¿Vos decís?

-En realidad luce como una especie de campamento.

-Sip. Es un campamento…esperen. ¿Campamento? ¡Si están en el medio de la nada!

-Emmm, me parece… que… ehhh, somos nosotros…

-¡Que algunos salten!- Sugirió uno, e increíblemente, algunos empezaron a saltar.

- ¡Ven! Somos nosotros…

-¿Cómo puede ser que estemos ahí entonces?- Preguntó Megure. Y se escucho un gran y general…

-¿uuuuuummmmm?

Y al mirarse entre todos, y mirar hacia su costado, se podía divisar cómo una gran cantidad de chicos se acercaban a ellos. Algunos habían empezado a correr a toda velocidad para reencontrarse con sus familiares. Y por supuesto…los padres no se quedaron atrás.

Del otro lado, cada vez había menos adolescentes hasta que sólo quedó el equipo táctico de inicio, con las dos muchachas que iban atrás de Shinichi y Heiji. Ninguno tenía ganas de ir corriendo dado que no daban más. Ni física, ni mentalmente. Lo que hicieron fue agruparse, en vez de seguir en fila, para ir todos juntos.

Mientras tanto, veían como sus compañeros eran abrazados por su familia, sonriendo, gritando, llorando y muchas otras emociones, que iban surgiendo a medida que cada minuto pasaba.

-¡ALTO!- Y todo el equipo táctico se quedó inmovilizado.

-¿Ahora qué?- Preguntó el teniente buscando la fuente de la orden.

Al dirigir todos, la mirada hacia semejante grito, se encontraron nada menos que con el grupo que los había estado siguiendo por días sin encontrarlos… corrección… sin encontrarlos hasta segundos atrás. El grupo se les había acercado por detrás, rodeándolos de cierta forma.

-No me joooodan. ¡No pueden molestar a otro! Justo AHORA se les ocurre parecer –Les preguntó Kaito irritado.

-¡Cállate basura! ¡Hemos pasado por todo por culpa de ustedes! Nos sacaron nuestra fuente de diversión e hicieron que pasemos la tormenta bajo el agua y mis hombres terminen con pulmonía. ¡Como si fuese poco, tuvimos que pasar por una parte llena de trampas mortales con lo cual muchos quedaron de cabezas colgados! ¡Todo por su culpa!

-¿Terminaste? –Preguntó Sato.

-Cierra la boca mujer- Y en este momento, todos les apuntaron con diversas armas de fuego.- Si no quieren morir.

-Y yo diría que tiren las armas ahora- Les ordenó el general Kamura al mismo tiempo que todo el personal que había en el campamento tomó distintas posiciones, apuntándoles al equipo invasor.

-¡No están en condiciones de pedirnos nada!

-Y ustedes tampoco.

-Que sí…

-Que no…

-Por favor.- Exclamó Ran- Parecen Kazuha y Hattori.

-¡Oye! Ustedes dos no se quedan atrás tampoco- Le dijo Heiji.

-No me metas a mí en el medio que estoy bien calladito- Le recriminó Shinichi.

-¿Es que no tengo razón?

-¡YA CALLENSE USTEDES O LOS LIQUIDO!- Gritó uno de los maleantes.

-Noooo. ¿Tú otra vez? ¿No te sirvió la última piña de este grandulón para que aprendas? ¿O la patada de la señorita para que no camines más?- Dijo Hakuba al ver a un hombre que tenía la nariz… un poco torcida y vendada. Resultó ser el que quería aprovecharse de las chicas cuando no habían sido rescatadas todavía.

-¡Ustedes! ¡Me las van a pagar malditos! Voy a necesitar ¡rinoceronplastía por su culpa!

-¿Rinoceronte de plastía? ¿Qué es eso?- Preguntó Kaito con los cachetes inflados y los labios retorcidos conteniendo la risa por el poco vocabulario que tenía este tipo. El grupo de los seis adolescentes, no pudo aguantarse más y estalló a pura carcajada empezando a llorar.

-¡¿De qué se ríen estúpidos?- Pero aun así no paraban. Cuestión que hizo enojar mucho a un nariz deformado.

-Yo que ustedes, tiro las armas si no quieren que mueran. No creo que quieran ver en las noticias, cómo matamos un grupo de adolescentes por su culpa- Gritó Koshi, el que parecía ser el líder. –Y ustedes, tiren sus mochilas lentamente hacia ese lado- Les ordenó al grupo rodeado e indicándole con dos dedos la dirección.

El resto de los soldados hizo ademán de alejarse, pero no de soltar las armas. El sin nariz quiso acercarse a Ran otra vez, pero Shinichi viendo sus intenciones, alargó un brazo para llegar con su mano a la panza de ella, y hacerla retroceder, resguardándola detrás de él.

-No creo que quieras repetir lo mismo otra vez- Le dijo con tono amenazador.

-Muévete.- Pero aún así, no se movió un milímetro, y tampoco su mirada.

A Ran no le estaba gustando nada esto. Eran más o menos veinte hombres armados. Estaban muy en desventaja, lo único que tenían ellos eran golpes físicos para defenderse.

-"De acuerdo. Primer punto ante un ataque: ver cuántas personas son. Aproximadamente 20. Perfecto.

Segundo punto: ¿Con qué elementos contamos? Sólo físicos. No estamos al alcance de nada. Pero la mayoría sabemos artes marciales. Son militares, por ende tienen obligación de saber defensa personal. Sato, Kazu y Heiji también saben. El resto no creo. Bue, Shinichi creo que también sabe arreglárselas después de tantos golpes que le di. Por lo que seríamos alrededor de 13 personas. No del todo bien.

Tercer punto:… ¿Qué haría Shinichi en este caso?... crear una distracción. Como hizo con Kuroba al rescatarnos. ¿Pero cuál? ¡Ah! ¡Ya sé!"

-He dicho que te muevas chiquito- Le dijo mientras le acercaba el revólver al rostro, con lo cual Ran se puso tensa, y agarró la campera de su amigo por la espalda, estrujándola en el proceso.

-¿Crees que eso me asusta? No es la primera y he pasado por peores. Y te puedo asegurar que esto no es nada comparado con eso- Y con esto su amiga apretó con más fuerza su ropa y decidió comenzar su plan antes de que las cosas dieran un vuelco irreversible.

-¡Ahhh! ¿Cómo qué no es la primera vez? ¿Me estás cargando?- Y todos vieron cómo explotó de repente, llamándoles la atención a cada uno de los presentes, incluyendo a un desorientado detective del este.

-¡Tú cállate!- Le ordenó Koshi.

-¡Cállate tú!- Y los que estaban con ella tragaron saliva fuertemente al ver la manera en que le contestó.- No puedo creer que una y otra vez pase lo mismo. ¡Eres un idiota!

-Oye... ¿Qué…? –Intentó decir Shinichi mientras entraba a transpirar.

-¡Aggghh! ¿No entiendes nunca nada?

-..-

-Pero es que tengo que deletrearte todo. Esto así no se puede. Haces lo mismo que cuando teníamos nueve años y estábamos en tu casa con tu madre jugando en el jardín. Imaginas TODO y haces un GRAN escándalo por todo. ¿Entiendes?- Y Shinichi captó enseguida a lo que se refería. Por ende, decidió continuarle el juego…

-Eres un tonto.

-Puff mira quién habla.

-A sí, ¿Ahora soy yo la culpable?

-¿Insinúas que es mi culpa entonces?

-¿De quién pues?

-Tengo que deletrearlo

-Eres un idiota.

-Y tú patética.

-…- sileeeennncccioooo…uuuhhhh -¿Qué soy qué?

-Lo que escuchaste- Y se cruzó de brazos.

-¿Perrrrrdón, cómo te atreves?

-Vamos no te hagas la tonta sabes muy bien a lo que me refiero.

-Pues a veces ni tú te entiendes, ¿Como esperas que lo haga yo?

-También sabes la respuesta para eso.

-Claro resulta que el mundo gira en torno a tu cabeza.

-¿Por qué siempre reaccionas así?

-Porque tú me haces reaccionar de esa manera. ¿Un arma en la cabeza? ¿Cuántas veces pasó eso y no me enteré?

-Emm chicos…- Intervino Heiji asustado por como venían las cosas.

-¡Cállate tú también!- le respondió Shinichi.

-Siempre llegas a conclusiones sin dejar que el otro hable y se defienda – Le dijo el muchacho a la muchacha.

-Claro, y tu siempre actuas sin pensar. Entonces dime ¿Cuál es la diferencia?

-¡HEY!- Gritó el casi sin nariz.

-¡QUE NO TE METAS!- Dijeron los dos gritándose. Y Ran levantó un dedo acusador hacia su amigo, de una manera tan rápida, que Shinichi le agarró la muñeca.

-¿Qué?… ¿Pensaste que iba a pegarte?- Dedicándole una mirada muy seria.

-Pues no sería la primera vez que pasa- Le contestó mirándola profundamente, haciendo que la muchacha tenga que recordar respirar al ver esos ojos.

-Entonces… -Mientras, dieron vuelta las muñecas sin que el resto se diera cuenta, haciendo que Ran agarre la de él.

-¿Entonces qué?- Preguntó el muchacho mientras bajaba sus manos y Ran lo empujaba con la otra para alejarlo de ella y…

¡PUM!. Shinichi la lanzó contra el sin nariz, haciendo que Ran le encaje una patada en el pecho y preparaba con su mano el ataque que le iba a hacer al de su derecha. Y mientras la acción despistaba a todos, Shinichi atinó a encargarse de la parte que estaba a su izquierda. Y prontamente, todos los soldados y equipo reaccionaron, empezando una gran batalla campal a puro golpes.

Muchos terminaron rodando intentando ahorcarse, otros en el suelo desmayados, y algunos seguían su lucha como si estuviesen en un ring de boxeo… o de lucha libre en este caso.

El sin nariz volvió a levantarse y sacó una especie de navaja que tenía escondido atrás de la bota. Su sed de venganza se vio más irradiada que nunca, al ser avergonzado por una mujer. Y encima por segunda vez. Así que, dicen que la tercera es la vencida, y fue en busca de su presa, la cual estaba de espaldas a él y a pocos metros. Empezó a correr hacia ella, sin que nadie lo parase…

-¡RAN! ¡A TU ESPALDA!- Gritó Shinichi al ver lo que iba a pasar. No podía ayudarla dado que se habían distanciado, y estaba ocupado con uno de los atacantes.

El grito hizo que se moviera sólo por un par de centímetros. Aún así, el cuchillo logró romperle parte del sector trasero de la campera, dejándole un corte considerable en la ropa. Rápidamente se volteó para encontrarse cara a cara con él, y poder presentir el modo en que su contrincante iba a actuar. -"Típica persona con ira y que no piensa"- Pensó la karateca.

Lanzo un cuchillazo con la mano derecha y Ran retrocedió un paso. Volvió a intentarlo con más velocidad de carrera, y esa vez, la muchacha bajó su brazo izquierdo para luego subirlo y bloquearle el brazo de ataque. Inmediatamente, le siguió un golpe con los nudillos de la mano derecha para que suelte el arma blanca.

Luego, el sin nariz quiso acertar una trompada con la izquierda. Sin embargo, no importaba lo que hacía, sus movimientos eran fáciles de leer para ella. Por ende, con su mano derecha bloqueó la izquierda de él, tirándola hacia fuera. Acto seguido, fue un golpe en el medio de la nariz con su mano izquierda en forma recta y tensa, dejándolo atónito por la fuerza y calidad del golpe empleado. Y por último, le lanzó una patada al estómago, haciendo que caiga de espaldas al suelo, y al borde de la inconsciencia.

Shinichi habiéndose deshecho del monigote que tenia encima, corrió hacia su amiga para ver su estado. Pero al llegar, se encontró con un hombre en el suelo y a una Ran aparentemente sana.

-¿¡Pero es que nadie te enseño a no pegarle a las mujeres estúpido! ¿Qué clase de educación tienes? ¡Además, es RI-NO-PLAS-TIA!- Dijo una muy enojada karateca al sujeto.- ¡La cual vas a realmente necesitar ahora!

-¡Policíaaaaa. Arrestemeeeeee! – Decía el hombre que ya temía por su vida.

-Ran, ¿Estás bien?- Preguntó el morocho.

-Estoy bien. ¿Tú?

-Eh… bien… ¡Tu campera!… ¿Estas herida? ¿Te pasó algo? ¿Te duele? Espera que voy por un médico…- Pero antes de que empezara a correr, Ran lo agarró del brazo.

-Estoy bien. No me lastimó, gracias a que me avisaste. Sólo es la campera.- Comentario que hizo suspirar muy fuertemente a un muchacho y normalizarlo. Aún así, pasó su mano por el corte, para cerciorarse de que no tuviese ningún rasguño. Causando que varios escalofríos recorran la espalda de la muchacha.

-Ok. Veamos cómo anda el resto.

Al ver el panorama, se podían ver como cada uno de los del grupo contrario, era arrestado y puesto en las camionetas de la policía. Alguno que otro tuvo que ser transportado por camilla por las lesiones adquiridas.

El grupo de los muchachos estaba bien. Sólo con algunos golpes. Kazuha estaba con Heiji sana y a salvo, dado que la práctica de Aikido le ayudó a defenderse y atacar correctamente.

Pocos minutos después, se podían ver las figuras de los padres de Hattori, Toyama y Mouri, corriendo hacia ellos para abrazarlos al ver que estaban bien. Kudo, decidió alejarse dado que le parecía que no correspondía estar ahí. Después de todo, eran sus padres.

Mientras caminaba hacia el campamento de inicio, se encontró a Megure y al general Kamura, los cuales lo estaban felicitando por el trabajo realizado. Después de algún otro saludo, se dio cuenta de que… su auto no estaba. En ese instante, Kaito y Saguru se acercaron a él, dado que sus familiares tampoco estaban ahí.

-Emm, inspector… creo que Hakuba y yo vamos a necesitar que nos trasladen a la otra entrada del bosque. Nuestro transporte está ahí- Dijo un cansado Shinichi. Ya podía imaginarse cómo después de la tormenta, su auto estaba debajo de la nieve.

-No hay problema. Ellos los acompañarán- Dijo señalando a dos policías que estaban ahí parados.

-De acuerdo.

Dicho esto, los dos partieron juntos para ir en busca de sus autos. Obviamente, Kaito los siguió dado que no tenía más nada que hacer.

-Papá… ya estoy bien- Dijo Ran mientras intentaba respirar por los abrazos de sus padres… específicamente, por los de Kogoro.

-Pero pensé que te había pasado algoooooo- Mientras torrentes de lágrimas de preocupación salían por sus ojos de forma exagerada.

-Ya Kogo… déjala respirar o la vas asfixiar- Le reprocho Eri.- Estás bien enserio ¿Verdad?

-Se los aseguro por centésima vez. Estoy bien. Un poco cansada nada más- Y de repente, desvió su mirada hacia cierto muchacho de ojos azules, el cual se estaba alejando junto con Saguru. Su madre, al verla, entendió lo que estaba pensando.

-No te preocupes. Volverá.

-¿Eh? – Y volvió a girarse para verla.

-Sus autos están en el otro punto. Me imagino que irán a buscarlos- Dedujo su padre.

-Excelente pensamiento querido. Vamos mejorando de a poco.

-Oye, ya déjame de cargarme mujer. Jum.

-¿Cómo están tan seguros?- Preguntó Ran con un poco de melancolía.

-Vamos.- Y Kogoro le tomó la mano a su hija.- Tienen la cámara puesta, así que podemos verlos todavía.

Y efectivamente, después de haberse ido por 20 minutos en el auto de la policía, llegaron al lugar donde sus vehículos estaban.

-¡No, no y no! Pobre de mi autooooo- Gritaba eufórico Hakuba al ver como su auto se había convertido en un bloque de nieve. -Ni siquiera sé donde está la puerta.

-Jajaja- Reía Kuroba al ver la reacción de su amigo.

-No comprendo de qué te riés.

-De que eres un tonto. Nunca dejes el auto debajo de un árbol. Pensé que eras lo suficientemente inteligente para no hacerlo- Le reprochó Shinichi.

-Cierren… la… boca.

El joven detective se alejó de ellos en dirección donde estaba el suyo. Sacó la alarma de su bolsillo para abrir el auto, el cual definitivamente no estaba en las mismas condiciones que el de Hakuba. Primero sacó la nieve de la toma de aire del climatizador, y luego abrió la puerta. Se sentó y suspiró aliviado. Qué lindo era estar sentado ahí dentro. Cerró la puerta.

Luego puso la llave en el contacto. Para hacer comienzo a las tres etapas que tenía: la de radio, la de conducción, y la de arranque. Llegó a la segunda, y prendió inmediatamente el climatizador. Esto le iba a permitir que el auto trabaje para calentar el motor de a poco, y ver por un ratito, cómo Hakuba intentaba sacar la nieve de su auto con Kaito. Era gracioso. Parecían un par de monos luchando por una banana.

Decidió ayudarlos antes de que enloquezcan por completo. Una vez que terminaron, Saguru se subió al suyo e intentó prenderlo. El intentar, es un muy buen verbo para emplear, porque no pudo hacerlo. –Genial. El motor congelado. ¡Calefaccióoooon se ha dicho!- Dijo el rubio, mientras los dos casi gemelos se dirigían al auto de Shinichi.

-No pienso subirme con ese loco- Dijo Kaito.

-Jaja. ¿Desde cuándo te sientes más seguro conmigo?

-Desde que… eso es un secreto…- Le dijo guiñándole un ojo y moviendo un dedo para un lado y para el otro.

-Ya, súbete de una vez. No. Del otro lado.

-¿Qué? ¿Cómo del otro lado? ¿Quieres que maneje?

-Ni por broma manejas tú.

-¿Entonces?... ¿Mmm?- Viendo a través del vidrio, pudo observar que el asiento del conductor estaba del lado izquierdo.

-¿Qué diablos…?

- Es un poquito distinto nada más. ¡Súbete de una vez que hace frío!- Haciéndole caso, los dos se metieron adentro.

-¡Ujuju! ¡Qué calentito que está aquí dentro! Yo no salgo más de acá.

Cuando pasaron diez minutos, Saguru volvió a intentarlo, y por fin encendió. – ¡Bien querido! No sabes lo que te quiero. A salir de aquí.

Claro… el salir, no funcionó tampoco. Al acelerar de la forma que quiso, hizo que las ruedas hagan un surco en la nieve, impidiéndole avanzar.- ¡Te detestoooo!- Gritaba mientras sacudía los brazos para todos lados.

Shinichi dentro del suyo, veía lo estúpido e incoherente que era su amigo y hasta se llevó una mano a la frente al ver las acciones que hacía. Y a él le decían que no conduzca en el estado que estaba. Era una broma.

Decidió encender el motor, al ver que el termómetro del motor marcaba la temperatura adecuada. Y lentamente, fue avanzando hasta donde estaba el tonto modelito.

-No puedo creer esto.- Bajándose del auto y yendo a su baúl, cargo lo que parecía un cable.

Fue a la parte delantera de su auto, lo ató al gancho que tenía, y luego fue al de Hakuba para rodearlo y asegurarlo en el guardabarros. Terminado esto, se levantó y le dijo… -Quiero irme a casa ¿Viste? ¡Qué tal si dejas de hacer estupideces!

Volvió a su auto, y puso reversa junto con las balizas. Lentamente, fue arrastrando a Hakuba por la nieve, hasta sacarlo a la ruta. Se bajó, sacó el cable y lo volvió a guardar. Se subió otra vez al suyo y volvió al campamento actual, seguido de la policía y del zoquete.

No tardaron más que antes. Shinichi se metió en el medio de la nieve otra vez, pero Saguru se quedó al margen de la ruta. ¡No iba a pasar por todo eso otra vez! Y antes de bajar, puso las luces de señalización de detención momentánea, para que nadie lo chocara en la ruta.

-Viste, te dije que iba a volver- Le murmuró Eri a su hija. La cual sólo sonrió.- Ah, Kogo, ven que Megure quería hablar algo con nosotros.

-¿Así? Qué raro, a mí no me dijo nada.

- Por eso me lo dijo a mí para que te lo recordara.

-Nah, te acabo de decir que recién terminé de hablar con él y…

-Pues vienes aquí y no me importa lo que acabas de hacer o lo que no.- Dijo Eri con los ojos muy abiertos y los brazos cruzados. El pobre detective, obedeció a su esposa antes de que las consecuencias por no hacerlo, caigan sobre él.

Una vez alejados de la vista de su hija, Mouri decidió preguntarle lo que pasaba.

-De acuerdo. ¿Qué pasa? No soy tan tonto.

-¡Al fin entiendes hombre! Quiero saber. ¿Qué haremos con nuestra hija?

-¿Eh? Ahora sí que no te sigo.

-…- Suspirando ante la falta de coherencia y entendimiento de su marido sobre estos temas, Eri le sugirió.- Me refiero a que… no sé. No creo que Shinichi se quede mucho tiempo en el país por lo que estuvimos hablando con Yukiko estos días…. Y Ran… bueno. Tú sabes.

-A ver, déjame entender. ¿Quieres juntarlos de alguna manera? ¿Justo ahora? ¿Después de todo lo que está pasando?

-Bueno. Me gustaría pasar tiempo con ella después de todo lo que pasó. Pero no quiero que cometan el error que nosotros cometimos Kogo. Sabemos muy bien lo que piensa y lo que siente nuestra hija. Si siguen así… temo que se terminen lastimándose eternamente. Y la verdad, no quiero ver más a Ran de esta forma.

-Sí, lo sé. A mí también me saca el verla así tan deprimida. Es cómo que dejó de ser ella… o más bien, dejaron de ser ellos. Kudo también cambió drásticamente ¿Pero qué sugieres que hagamos? No creo que podamos meternos entre ellos.

-No digo meternos. Pero sí podemos…obligarlos a juntarlos. Tengo una idea, a ver qué te parece.

Mientras tanto, Shinichi terminó de estacionar el auto, y escuchó que alguien le tocaba la ventana. Al girarse, se encontró con su "hermanito", con una cara de perro que busca cariñitos de su dueño. Suspirando, abrió las puertas para que entrara atrás.

Heiji sin pensarlo dos veces se metió en un segundo.

-Ufff. Qué lindo que está aquí dentro.- Exclamó el morocho.

-Voy a empezar a apagar la calefacción, o ustedes dos no se bajan más- Dijo Shinichi mientras tiraba su cabeza y espalda sobre el asiento.

-Oye. Eres malo. Después de tantos días en el frío, y tantos meses sin tus locas ideas, no nos dejas ni un minuto de disfrute en amigos.- Le recriminó Kaito.

-Jaja lo siento.

-Mmm… ¿Qué vas a hacer?- Le dijo el morocho.

-¿Con respecto a qué?

-Con todo.

- Primero que nada… quiero darle estas cosas a Takahashi- Dijo señalando a las camaritas.- No las aguanto más.

-Uh, me re olvidé- Opinó Kaito.

-Bueno, ¿Vamos? Así vamos terminando los asuntos aquí y nos podemos ir a descansar.

-Un ratito maaaaaassss- Imploraba Kaito.- Afuera hace frío.

-Kaito… jaja. Eres un tonto. Vamos.

-Ufa, de acuerdo.

Una vez que los tres bajaron, Shinichi apagó y cerró el auto. Total, se acondicionaba rápido.

Saguru se les unió al instante, y fueron hacia el periodista para que les sacaran estas cosas de una vez por todas.

Cuando llegaron, ya los estaba esperando con cuatro tazas de café calientes.

-Buen trabajo muchachos- Les dijo el chico que no aparentaba más de 35 años.- Deben de estar bien cansados. Aunque no tiene comparación con cierto hecho.

-Estamos de acuerdo- Le aseguró Hattori.- ¿Y qué van a hacer con ellas?- Preguntó dirigiéndose a las cámaras y todo lo que estaba grabado.

-Cada una de las cadenas se llevará una. Luego nos reuniremos entre todos, para hacer el informe final que será el que salga en televisión. Supongo que tardaremos una semana como mucho.

-¿Qué pasó con el de la organización?- Inquirió Shinichi.

-Ese… les puedo advertir o sugerir, que no salgan de sus casas a partir de mañana al mediodía.

-¿Ya tan pronto?- Preguntó Hattori.- Pensé que iban a tardar más. Vaya que se mueven.

-Eso intentamos. Más cuando somos la única cadena que lo tenemos, gracias a ti Shinichi.

-No me lo agradezcas Akio. Me has ayudado bastante, y lo sigues haciendo de alguna manera, ya que siempre tienes cuidado sobre lo que sale a la…luz.

-Jaja, te comprendo muchacho. No creo que a ninguno le guste que sus cosas personales sean públicas. Aunque a veces cuesta horrores conseguirlo.

-Bueno, nos vemos algún día de estos… si podemos salir- Aclaró el detective del este.

-Totalmente. Éxitos… y ¿Shinichi…?

-¿Qué sucede?

-Muy buena suerte muchacho, con el océano. No dejes que las olas te impidan ver el color del mar.

Tardó dos segundos en comprender lo que quiso decirle. Y sonrió ante el comentario, que estaba referido a cierta relación con una muchacha. Se dio vuelta para empezar a caminar hacia donde estaba el equipo, y le levantó una mano moviéndola de un lado para el otro, despidiéndose.

Por otro lado, los chicos del colegio se habían reunido, esperándolos a ellos. No iban a irse sin al menos agradecerles por todo lo que hicieron. Así que, al verlos que se estaban acercando, los hombres se pusieron delante con unas grandes sonrisas de punta a punta, dejando a las muchachas atrás de ellos.

Kuroba y Saguru, vieron las muecas, sonrisas y hasta las auras que salían de los adolescentes que estaban enfrente suyo. Al no gustarles el panorama, decidieron abrirse de ellos, y correr para un costado para ver lo que iba a pasar.

Kudo y Hattori sintieron como sus amigos se desviaron y corrieron para otro punto. Se miraron entre ellos intentando ver si el otro sabía qué estaba pasando, para encontrarse que ninguno entendía nada. Cuando volvieron a ver al frente, se encontraron con la pared masculina de sus cursos. Pestañaron dos o tres veces, hasta que Shinichi se dio cuenta, y empezó a dar pasos lentamente para atrás.

-No, no, no. Ni se les ocurra.

-Pero Kudito, tenemos que agradecerte por haber venido… y por otro lado, tenemos que reprocharte el tema de que desapareciste por casi tres años sin decirnos ni "a".

Y terminado esto, los chicos empezaron a correr hacia él, tirándose sobre él, haciéndolo caer sobre la fría nieve con una docena de chicos encima.

Hattori al ver esto, no pudo ni atinar a protestar, que tenía a los de su curso encima de él también.

-¡Kazzzzuuuu! ¡Ayúdame con tu Aikido!- Gritaba el pobre muchacho que sentía como un camión se le paró encima.

-Olvídalo jaja. ¿No entiendes las demostraciones de cariño Heiji?

-¿Qué clase de cariño es este? ¡Me están haciendo tortita!

El resto de la gente, no podía dejar de ver la escena entre murmullos, sonrisas y carcajadas. Pobres chicos, los estaban terminando de destrozar.

Una vez que se calmaron y dejaron de "abrazarlos", los chicos se fueron separando. La pobre combinación, quedó aplastada contra la nieve, impidiéndoles que se levanten por el cansancio.

Las chicas, sabiendo que ya sus corazones tenían dueño desde hace años, hicieron lo que más odiaban los muchachos: insinuarse. Se fueron acercando, haciendo que los dos se levantaran como si una abeja les hubiera picado la colita, y empezaron a correr lo más lejos posible de todos ellos.

Al llegar donde estaban los del táctico y sus dos amigas, se sentaron en la nieve para respirar y descansar algo. ¡Los estaban explotando por todos lados!

-Jaja, ¿No te gustan los saludos Shinichi? – Preguntó Megure que no podía dejar de reírse.

-No voy a opinar al respecto.- Dijo mientras ponía los dos codos sobre sus rodillas.

-Yo tampoco- Agregó Heiji.

-Bueno, mmm, ¿Hijo? ¿Vamos yendo?- Preguntó Heizo.

-Si por favor. ¿Tú? ¿Tienes pensado en serio manejar? – Inquirió a su amigo- ¿Por qué no vienes a casa?

-Estaré bien. No te preocupes.

-Pero…- Y recibió una mirada de su amigo.- Eres imposible.

-Jaja. Gracias Heiji. - En ese momento, Kogoro se puso a bostezar muuuucho.

-El que no va a poder manejar eres tú, Mouri- Opinó el general Kamura.

-Sí que puedo.

-Olvídate- Le dijo Kisaki.- Ya pedí lugar en un hotel que está relativamente cerca de aquí. No vas a manejar y es final.

-¿Qué? ¿Me estás cargando? –Intentó argumentar su esposo.

-Para nada señor. Lo único que nos falta es que nos matemos en la ruta- Comentario que hizo que Kogoro gruñera.- Ah, por cierto… Ran… había sólo lugar para dos… ¿Puedes ir con Suzuki?

-¿Qué?- Gritó incrédula la chica.- Los padres de Sonoko están fuera del país en un viaje de negocios y no pudieron viajar por la tormenta. Y además se fue a la casa de Makoto, con él. ¡Olvídalo si piensas que voy a estar en el medio de los dos!

-Ohhhhhhh que peeeeena.- Exclamó Eri actuando con mucha profesionalidad y dedicándole una mirada a Shinichi, el cuál comenzó a transpirar. Siempre que lo miraba así, algo malo pasaba.- ¿Shiniiiiichhhiiii? ¿Crees que TÚ podrías llevarla a casa? Como no quedan muy lejos uno del otro…

-¿QUEEEEEEEE?- Gritaron los dos al unísono.

-¿¡MAMA!- Y al ver a su padre, podía ver que no estaba en desacuerdo con la idea. –"¿Pero qué diablos están haciendo?- Uyyyy. Puedo dormir en el auto hasta mañana. No es problema.

-¡Por supuesto que es problema! Estuviste 3 días fuera. Tienes que reponerte bien. Así que ve a casa y descansa cómo corresponde.- Opinó Kogoro. – Llegaremos al día siguiente. ¿Kudo, puedes dejarla?- Y al mirarlo, parecía como si los ojos se le hubieran salido. El decir que estaba atontado, era entendible. Lo que menos esperaba era que la familia de Ran, los deje a los dos, irse juntos y solos, después de todo lo que pasó.

-Eh, no… No tengo… drama.

-¿Ves?- Dijo Eri con una sonrisa a Ran.- Así puedes cenar tranquila, bañarte y dormir. Cuando despiertes, ya estaremos ahí seguro.

-Pero…- Y desvió la mirada hacia su amigo bajándola al instante.

-Buenooo, así puedes evitar de que Shinichi se duerma manejando que es lo que nos preocupa a todos- Comentó Heiji al ver el plan que habían hecho.

-¡No voy a quedarme dormido!- Le regaño su amigo.

-Claro, y así llegamos todos bien a casa. ¿No te parece Ran?- Agregó Kazuha.

-"No puedo creerlo. ¿Todos se pusieron de acuerdo o qué? Ir sola con él. ¿Qué se supone que tengo que hacer o decir mientras viajamos por una hora? ¡Va a ser de lo más incómodo! Pero por lo visto, no me queda otra salida"- Bien, está bien. Si es que no… te molesta- Le preguntó tímidamente al detective.

-No, no hay problema.

-De acuerdo. Entonces quedamos así.- Concluyó Eri.

-Los que se vayan, es mejor que lo empiecen hacer. Es un largo recorrido para todos y hay alerta de tormenta otra vez- Les informó el general Kamura- Nos veremos prontamente devuelta cuando haya que realizar el informe de este caso.

-De acuerdo- asintieron todos.

En ese momento, la mayoría se empezó a despedir de todos para volver cada uno a su casa. Y Ran aprovechó la ocasión para agarrar a sus padres y exigirles una explicación. Sin embargo, los dos se mantuvieron fuertes hasta el final, haciéndose los que no entendían por qué ella pensaba de esa manera sobre ellos. Por supuesto, Ran no se creía una palabra, pero no tenía más opción que hacer lo que habían planeado anteriormente.

Kazuha se acercó a ella para hablarle:

-¡Ran! Luego me cuentas todo eh. Que no se te escape nada.

-¡Kazuha!- Dijo agachando la mirada mientras que el rubor acudía lentamente a sus mejillas.

-Vamos. Tienes que aprovechar la ocasión.

-¿De qué hablas?

-¿No tienes pensado hablar con él? ¿De arreglar las cosas?

-No lo sé. Otra vez me siento perdida. Odio esta situación.

-Entonces acábala. La única manera de hacerlo es que se sienten y hablen todo. Tienes que hacerlo. Te lo digo como tu amiga. Sabes que te aprecio mucho Ran y no me gusta verte tan deprimida y triste por este tema. Arregla las cosas ¿Si?

-¿Y si no quiere hablar? ¿Y si no quiere soportarme? ¿Si me odia? ¿Si me…?

-Ok, ok. Bajando un cambio y basta con las preguntas de "¿qué pasaría si…?" Eso sólo hay una forma de averiguarlo y ya la sabes. No sirve de nada que te hagas la cabeza y te llenes de preguntas que sabes que tú no puedes contestar. Te digo sinceramente, si no le importarías, no estaría aquí- Y Ran recordó las mismas palabras que dijo Shinichi cuando estaban en el medio de la montaña.

-Tienes razón. Creo. Lo intentaré.

-¡Esa es mi amiga Ran! Todo estará bien. Vamos con esos dos, que quiero irme a casita y darme un gran baño jaja.

Heiji por otro lado, estaba teniendo una charla amistosa con su amigo detectivesco.

-Oye, ¿Vas a estar bien?

-Creo que sobreviviré si es lo que quieres saber.

-Creo... Excelente terminología para este caso. ¿Sabías que esa palabra connota estadística y probabilidades que no siempre son acertadas, no?

-Uuuuh. Es muy tarde para hablar tan científicamente Heiji.

-Jajaja. Pero posta, te preguntaba enserio.

-Es que no lo sé. No tengo idea que va a pasar. Sólo espero que no me de un ataque karateca mientras manejo o nos matamos los dos.

-Jaja no creo que pase eso.

-¿Por qué estás tan seguro?

-Porque los dos cambiaron desde que pasó esto. ¿No te diste cuenta?

-…-

-Sólo por esta vez, confía en mí. Todo se arreglara ya verás.

-Eres optimista.

-Obvio. Tú eres siempre el pesimista amigo mío.

-Oye, no es verdad.

-¿Ah no? Discúlpame pero, ¿Quién estaba diciendo todo el tiempo…no los vamos a encontrar… me voy a quedar como un enano toda la vida… bla, bla, bla?

-Está bien, está bien. Admito la derrota sólo por esta vez.

-Así me gusta más. Bueno, ahí vienen las dos juntas, qué raro…, y ahí me voy jaja. Cualquier cosa, ya sabes dónde estoy.

-Gracias… y espero las novedades sobre… "todo eso importante y todo lo que me tengas que contar"- El de Osaka se puso frutilla.

-¡Hey! No vale que inviertas las cosas.

-Jaja, ¿Viste que satisfacción da? Tonto. Dale, nos estamos comunicando. Y consejo… aprovecha a decirle realmente todo… y me refiero a absolutamente todo.

-Ya cierra la boca de una vez.

-Jaja- Y justo llegaron las dos chicas.

-Bueno, ¿Nos vamos Heiji?- preguntó Kazuha.- ¿Por qué estás colorado?

-No estoy colorado. Y si lo estoy… es el frío.

-Jajajaja

-¡Ya deja de reírte idiota!

-Perdón- Dijo Shinichi.

-Bueno loquillos. Espero que nos estemos viendo… todos… prontamente.- Dijo Heiji.- Y tú- Mientras le daba un abrazo en forma de saludo con palmadita en la espalda al muchacho- ¡Te calmas!

-Mmm, lo pensaré.- Dijo mientras se separaban.

-¡Chau Ran! Nos estamos hablando.- Mientras se abrazaban más efusivamente y se soltaban.

-¡Nos vemos Kazuha! Que tengan buen viaje los dos.

-Ustedes también- Gritaron los dos al unísono mientras se alejaban con sus padres.

-Bueno… ¿Nos vamos también?

-Eh, sí.

Mientras los dos caminaban hacia donde estaba el auto, se encontraron con Kuroba y Saguru.

-¿Así que tenías pensado huir sin despedirte? Que amigo que eres che.- Lo acusó el rubio.

-Ya deja de decir tonterías. Escuchamos muchas de esas durante 4 días seguidos. Dame un respiro.

-¡Hey!- Y saltó sobre él. – ¡Oye Kaito ayuda con este gorila!- El cual no tardó en imitar a Hakuba.

-¡Ya, bájense los dos, pesados!- Y después de pelear amistosamente unos momentos, cada uno se separó.

-Bueno, nos debemos una reunión después de la gran operación. Si es que a partir de mañana podemos salir de nuestras casas.- Dijo Hakuba.

-Yo creo que voy a poner un cartel de venta falso jaja- Pensó en voz alta Kuroba.

-No va a servir de nada, se los aseguro. Bueno, ¿Nos vamos? Lo único que nos falta es quedarnos varados con la tormenta… otra vez.

-Concuerdo. Nos vemos pronto, espero.

-Kaito… ¿Te lleva este o vienes con nosotros?- Preguntó el morocho.

-Nah, me lleva modelito. Sólo espero que no cometa ninguna tontería como las que hizo para sacar el auto de la nieve. Gracias por la oferta amigo.

-De acuerdo – Y todos se saludaron y se fueron.

-¡Ah!- Dijeron volteándose los dos muchachos.- ¿Mouri?... ¡Éxitos!- Y se fueron corriendo riéndose.

-¿Eh? Están locos- Pensó en voz alta la karateca.

-Es muy probable, así que no te preocupes.

Siguieron caminando, hasta que Shinichi vio a los Mouri cerca del auto. Se ve que lo esperaban para mencionarle la lista de cosas que iba a sufrir si le ponía un dedo encima a su acompañante.

-¿Kudo? Tengo que hablarte una palabrita antes de que se vayan.

-Ya me imagino a dónde va esto- Suspirando, lo siguió un par de pasos para alejarse de las mujeres.

-No te agradecí por haberla traído sana y a salvo. Y ya sé que me vas a decir que no es necesario que lo haga, pero yo sí lo siento así. Voy a dejarte en claro las cosas como las pienso al menos yo. Ya sé que Ran es complicada, y es una chica de mucho carácter para algunas cosas o situaciones. Pero así como es fuerte, es muy débil para otras muchas cosas. Tú lo sabes más que ninguna persona. Incluso a veces te detesté por entenderla más que yo.

También me enteré sobre todo lo que te pasó. O por lo menos los aspectos técnicos que los informes mencionan. E increíblemente no estoy furioso con todo eso- Y Shinichi lo miraba frunciendo el ceño, intentando comprender cada palabra que decía.

-Por más que tú seas superior a mí en cuanto a conocimiento, y en la capacidad de razonamiento… y sí, lo admito finalmente… no somos muy diferentes en cuanto al pensamiento o el modo de actuar cuando ponen a personas de nuestro interés en el medio.

Yo sé lo que te importa Ran y me imagino lo mucho que intentaste protegerla a toda costa- Y le puso una mano en un brazo-

-¿A qué va todo esto Mouri?

-Consejo de viejo. Cuéntale todo. Átala si es necesario- Ante esta idea los dos se rieron- Es lamentable que un padre tenga que pensar eso. Pero a veces, es necesario que escuchen el por qué de las cosas. Yo sé, que ella también quiere saber lo que pasó, ahora que está calmada y tuvo tiempo para reflexionar un poco las cosas.

-¿Por qué me estás diciendo esto? No quiero ofender pero… prácticamente me odiaste toda la vida, ¿Por qué quieres ayudarme ahora?

-Nunca te odie Kudo. Era difícil, el que Eri se haya ido fue complicado para nosotros dos. Y es una persona, que lo es todo para mí, por más que estemos peleando cada cinco minutos. Fue la única mujer que robó mi corazón, y que lo sigue haciendo día a día.

Entonces, durante esos años de su ausencia, esa parte de mi se había ido, y me hizo ver a Ran como la única persona que me quedaba en la vida. Intenté protegerla a toda costa siempre. Y tardamente me di cuenta de que muchas veces cometí errores en el modo de tratarla o de querer protegerla. Una de ellas, eres tú. Eras como una amenaza ¿sabes? Tú estabas siempre con ella, sabías todo lo que hacía y lo que no hacía, le explicabas cuando no entendía algo del colegio, y siempre estuviste al lado de ella cuando necesitaba de alguien o algo. Entonces, pensé que me la querías robar. Es decir, es mi pequeña niña y la amo con todo mí ser. Y tenía miedo de que se olvidara de mí, o de que desaparezca y no pueda volver a verla nunca más. Es una estupidez, lo sé.

Ahora la veo como toda una mujer. Ya no es esa niña pequeña. Y sé que tiene que formar su vida y tomar sus decisiones.

Pero la pelea que tuvieron ustedes dos, los dejó destruidos a ambos. Y no me lo niegues… ¿Irse del país Kudo? Si me quieres preguntar cómo lo sé… se lo pregunté a tu vecino Agasa cuando te fui a buscar a tu casa y no estabas.

Los dos cometieron y hasta me arriesgaría a decir, que todavía cometen un gravísimo error. No tienen que dejar nunca que una pelea los separe. Yo cometí ese traspié innecesariamente y sufres mucho al divino botón. Y ahora veo como mi hija sufre ese episodio también, y no quiero verla así, ni a ti tampoco. Por eso, lo único que quiero realmente pedirte, es que hables con ella. Se conocen desde que tienen 4 meses, no pueden terminar 20 años de… llamémoslo convivencia, por no querer escucharse.

-Sí lo sé. Me estuve preguntando una y otra vez lo mismo todo este tiempo. Pero no sabía cómo hacerle frente a la situación- Dijo apenado.

-Bueno, ahora tienes los elementos… ustedes dos. Espero que se te ocurra algo para resolver el acertijo. En eso eres bueno chico.- Y le golpeaba la espalda mientras se dirigía hacia las chicas.

-Bueno mi niña. Cuídate ¿Sí? Cualquier cosa, Llamas al celular de cualquiera.- Mientras Kogo le daba un abrazo fuerte.

-Eso. Es más probable que si llamas al mío yo te atienda más rápido.

-No empieces- Le advirtió su esposo.

-Jaja. Bueno cuídate- Y mientras la abrazaba, se acercó a su oído y le susurró…- ¡Éxitos hija! Aprovecha las oportunidades que la vida te da. Escúchalo esta vez- Y se separó para ver su rostro lleno de sorpresa, el cual a los pocos segundos, cambió a uno de agradecimiento por el consejo.

-Gracias mamá.

-Nos vemos. Kudo jijiji…. Cuida de ella. -Dicho esto, los dos se alejaron medios apresurados de los dos adolescentes.

-No sé por qué, pero tengo el presentimiento de que caímos en una trampa.- Opinó Shinichi mientras miraba a su acompañante.

-¿Tú también lo sentiste? Algo no encaja.

-Bueno, no importa. ¿Vamos?- Y Ran asintió con la cabeza.

La pareja… de amigos… emprendió la caminata hacia el auto en silencio. Sólo se podía escuchar el ruido de la gente marchando a su casa lentamente.

Una leve brisa se levantó para soplar con frialdad, demostrando que el tiempo iba a cambiar bastante en pocas horas.

Pero aún así, nuestros dos personajes seguían cada uno en su mundo como si no pasara nada. Individualmente estaban embobados y nerviosos por saber que pasaría en la hora de viaje que tenían por delante.

Shinichi de repente, se paró a secas delante del auto gris oscuro platinado.

Ran al ver que se detuvo, hizo lo mismo. Al salir de sus pensamientos, notó que ya estaban delante del vehículo. Empezó a observarlo con detenimiento y llegó a la conclusión, de que jamás en la vida, hubiera esperado que Shinichi se compre un auto tan… ¿Para adulto?

-Ok. ¿Es este?- Dijo señalándolo.

-Ehhh, ¿Sí? ¿Por qué me miras tan escéptica?

-¿La verdad? Nunca hubiera imaginado que te comprarías este estilo de auto. Siempre pensé que ibas a ser un loco con un auto totalmente deportivo corriendo por la ruta.

-Oye, oye… que mal precepto que tienes de mí.

-Perdón. Pero no me vas a negar que no eres raro. ¿O fue tú padre el que lo eligió?

-No, lo elegí yo. ¿Y no entiendo que tiene de raro? Pobrecito él - Dijo mientras pasaba su mano por el capot.

-Es un volvo…

-Recién me entero…- Irónicamente contestó al mismo tiempo que le abría la puerta derecha – Sube, así vamos marchando.

Mientras terminaba de pestañear y de cerrar la boca. Empezó a caminar hacia donde había indicado y subió al auto. Shinichi cerró la puerta, e iba a caminar por delante del auto para ir del lado izquierdo.

En el ínterin, Ran aprovechó para echar una mirada a la estructura interna. Y a los segundos, vio como la puerta del conductor era abierta y el asiento era ocupado por su amigo, quien se estaba frotando las manos por la helada que había afuera.

-¿Puedo preguntarte algo?- Inquirió la chica.

-Adelante- Y al dirigirle la mirada, vio como estaba recopilando información sobre cada detalle que estaba a su alcance- Si vas a preguntarme por qué elegí un auto tan poco común, es porque siempre me gustaron. Son bastantes avanzados en tecnología y seguridad. ¿Qué otra cosa voy a querer en un auto?

-Es que… es raro. No sé… ¡Achuuu!- Estornudó de repente la karateca.

-Está haciendo frío otra vez- Se puso el cinturón de seguridad, encendió el motor, y prendió la calefacción, dirigiendo la salida de las bocas de la misma, hacia ellos.- Sí está muy alta después de unos minutos, avísame que la bajo. Ponte el cinturón así emprendemos viaje a casa.

Ran lo obedeció y vio cómo de a poco, el muchacho con mucha facilidad, los sacaba de la fría y blanca nieve para llegar a la ruta, la cual estaba hecha añicos al no ser ni usada ni refaccionada por años.

Cuando pasaron ese camino espantoso, que parecía de ripio, llegaron a la ruta principal que los llevaría a casa. No había autos a la vista, ya que la mayoría había salido mucho antes que ellos.

-Mmm, ¿Cuándo sacaste el registro?- Intentó romper el silencio que se había hecho.

-¿Legalmente? Hace tres meses.

-¿Cómo que legalmente?

-¿Recuerdas cuando tenía trece años que mis padres me llevaron a Hawai?

-Sí.

-Bueno, ahí papá me enseñó a manejar prácticamente todos los vehículos. Auto, moto, avioneta, lancha… Por eso, cuando perdiste la memoria hace un par de meses y ese loco nos perseguía con lancha, sabía cómo manejarla.- Ran se había prácticamente olvidado de todo eso. Ahora que lo pensaba, siempre intentaba protegerla, aunque estuviera del tamaño de un niño.

-Es verdad. Lo hacías bastante bien- Mientras lo miraba curiosa. Pero Shinichi nunca sacaba la vista del camino. "-Mejor para mí"- Pensó risueña.- ¿Y este? ¿Dónde lo compraste?

-Antes de i… hace cuatro meses- Se corrigió el chico.- Digamos que ante una emergencia, te permite movilizarte con mayor facilidad. ¿Cómo te fue en el torneo? Tenías uno hace un par de semanas ¿no?- Dijo cambiando drásticamente de tema.

-No… no fui- Dijo mientras se interesó por el paisaje oscuro que divisaba por su ventana.

-¿Qué? ¿Por qué no? Nunca te has perdido un torneo en tú vida- Exclamó sorprendido.

-No me sentía en condiciones de hacerlo nada más. ¿Y tú? ¿Cuántos casos resolviste? Eso es algo que me extraña.

-¿Qué es lo que te extraña?

-En todo el viaje no mencionaste una palabra de ello.- Se estaba haciendo la ignorante, dado que el día que estuvieron en la cueva, estaba escuchando toda la conversación que tenía con Heiji.

-No hablé de ello porque no tuve ninguno.

-¿Eh?

-Digamos que no me sentía en condiciones tampoco- Dijo recitando las mismas palabras que ella.

-Ah bien. Estamos geniales.

-Coincido… Si quieres poner la radio hazlo, no me molesta.

-Umm… ¿Cómo hago? –"¡Así cambiamos de tema por favor, no me quiero meter ahora en esto!"- Y Shinichi le indicaba los botones que debía apretar con una mano, mientras que con la otra sostenía el volante.

Pasaron aproximadamente 40 minutos desde que salieron, y ya podían ver su ciudad en el horizonte. Pronto llegarían a casa. Y Justo en ese momento, empezó a sonar una parte instrumental de una canción muy especial, muy identificable y muy… odiosa para Shinichi.

Apenas empezó…

-¡No, no, no! ¿Podemos sacarla?- Dijo medio malhumorado y medio exaltado.

-¿Por? Parece linda, daleeeee.- "¡Quiero enterarme por qué te molesta tanto! Y por la cara que estás poniendo, te desagrada por completo."

-"¡La pasan cada un minuto en EEUU! ¿Por qué de todas las veces, tiene que ser justo ¡AHORA!, cuando está ella al lado mío? ¡Que algo la interrumpa por favor!"

Pero la suerte no estaba del lado de nuestro detective, y la letra empezó a escucharse, la cual Ran reconoció enseguida. Eran las mismas líneas que estaba cantando el chico cuando estaban ascendiendo la pequeña montaña, y que Shinichi mandó a callar enseguida.

-Este tiempo, este lugar,

Mal utilizado, errores.

Demasiado tiempo, demasiado tarde

¿Quién era yo para hacerte esperar?

Sólo una oportunidad, sólo un aliento

Por si acaso queda uno solo.

Porque tú sabes, tú sabes, tú sabes...

-Que te amo,

Te he amado todo este tiempo.

Y que te extraño

Por haber estado lejos por tanto tiempo.

Sigo soñando que tú estarás conmigo

Y que nunca te irás.

Dejo de respirar, si ya no te veo más.

-Sobre mis rodillas, pediré,

Una última oportunidad para un último baile.

Porque contigo soportaría,

Todo el infierno, al tomar tu mano.

Lo daría todo,

Lo daría por nosotros.

Lo daría todo, pero no me rendiré.

Porque tú sabes, tú sabes, tú sabes...

-Que te amo,

Te he amado todo este tiempo.

Y que te extraño

Por haber estado lejos por tanto tiempo.

Sigo soñando que tú estarás conmigo

Y que nunca te irás.

Dejo de respirar, si ya no te veo más.

-Tan lejos, (tan lejos)

He estado lejos tanto tiempo.

Tan lejos, (tan lejos)

He estado lejos tanto tiempo.

-Pero sabes,

Tú sabes,

Tú sabes.

-Yo quería,

Yo quería que tú te quedaras.

Porque necesitaba,

Necesito oírte decir,

Te amo.

Te he amado todo este tiempo.

Y te perdono,

Por haber estado lejos tanto tiempo.

Así que sigue respirando,

Porque no voy a dejarte más.

Créelo y aférrate a mí y, nunca me dejes ir.

Sigue respirando,

Porque no voy a dejarte más.

Créelo y aférrate a mí y, nunca me dejes ir.

(Sigue respirando), Aférrate a mí y, nunca me dejes ir.

(Sigue respirando), Aférrate a mí y, nunca me dejes ir.

-Y esta canción se titula… far away de Nickelback.- Se escuchó decir a la locutora de la radio.- Y ahora, continuemos con, si tú no estás aquí de Rosana.

-¡OLVIDALO!- Y Shinichi apagó la radio de repente. Lo último que le faltaba escuchar para deprimirse más.

Ran había desviado la mirada hacia rato, intentando secarse las lágrimas y tragándose el nudo que tenía en la garganta. –"¿La odia por sentirse identificado? Esto es excelente. Ahora me siento peor que antes. Cada segundo que pasa, me siento más idiota… Pero… me doy cuenta de que no sé nada en absoluto de él. No sé cómo se sentía cuando era un niño, no sé qué pensaba… ¡Qué frustrante! ¿Por qué no lo habré escuchado en el parque? ¡TONTA!"

Y mientras pensaba, fragmentos continuos de la canción pasaban por su mente, ruborizándose en el proceso… -"Te amo, te extraño, quiero que me perdones, estuve lejos tanto tiempo… ¿Es realmente lo que sientes o lo que sentías en ese tiempo?- Pensaba mientras giraba su cabeza para verlo y sentir cómo las palpitaciones se acrecentaban en velocidad y fuerza.

Shinichi, sintió los ojos de ella clavados en él, y se estaba poniendo nervioso. Quería bajarse del auto y empezar a correr. "-¿Cómo terminé aquí…? Bueno, ya faltan un par de cuadras para llegar a su casa. Luego tendré todo el tiempo del mundo para calmarme. ¡Maldita canción!… justo ahora tuviste que sonar ¿no?"

Y después de unos minutos, llegaron a la puerta de la casa de Ran, haciendo que el muchacho suspire con un poco de alivio. Estaba cansado y para su gusto, las emociones estaban empezando a salirse de su control. Al menos iba a poder descansar al llegar a casa… -Oh oh…

O quizás no tanto…

-¿Qué pasa?- Preguntó asustado mientras veía como Ran buscaba desesperada por su mochila.

-No tengo las llaves de casa.

-¿Qué? Pero si nunca sales sin ellas.

-Lo sé, pero mamá molestaba que era tonto que las lleve a la excursión. Tenía miedo que las perdiera y me decía constantemente que ellos iban a estar para buscarme… ¿Por qué les hice caso? ¿Por qué, por qué, por qué? – Rezongó abruptamente hundiéndose en el asiento-"Papá, mamá… los quiero mucho, pero… ¡CUANDO VUELVAN LOS LIQUIDO. HICIERON ESTO A PROPÓSITO!"

-"¿Hicieron esto a propósito… esta es la trampa que no podía ver cuando nos separamos? ¿¡Pero qué demonios están pensando Mouri y Kisaki!"- Se preguntaba una y otra vez internamente el joven.

-Pues… quédate en casa. - Dijo el muchacho mientras se sonrojaba por la mera idea de pasar la noche junto a ella.- "Esto es genial. Shinichi… olvídate de dormir, de relajarte, etc., etc., etc.… ¿Soy yo o la calefacción está muy alta?".

-Eh… pe…pe…pero…- No podía articular frase coherente. Se puso del tomate y más nerviosa de lo que ya estaba.

- El profesor Agasa no está tampoco porque llevó a Ai a una exposición bioquímica que dura una semana. Y Sonoko dijiste que está con Makoto. ¿Alguna otra sugerencia?

-…- Viendo que no le quedaban opciones, se resignó- De acuerdo iré contigo. Pero cuando lleguemos, préstame el teléfono que le dejaré un mensaje a un par de personas- Dijo mientras apretaba con fuerza un puño y empezaba a temblar por la rabia que sentía por la traición de sus propios padres…-"¿Cómo se atreven…?" -Ah, ¿Y podemos antes pasar por un 24hs?

Después de haber comprado algunos víveres y alguna que otra cosa, se dirigieron a la casa del muchacho. Al llegar a la gran reja que rodeaba la gran residencia, Shinichi se bajó del auto para abrirla. Una vez que entró con el auto, cerró de vuelta la reja y se metió en el vehículo para guardarlo en la cochera. Dejó que el motor termine el proceso de regular la temperatura, y lo apagó para después abrir las puertas y liberarlos.

Luego de sacar las cosas que habían comprado del asiento de atrás, Shinichi fue al baúl para sacar su mochila y un bolso que tenía.

Abrió la puerta, y dejó que Ran entre primero. Prendió las luces, y empezó a moverse como normalmente lo hacía cuando vivía ahí. En cambio Ran, se quedó en el lugar. No sabía qué hacer, si avanzar o no, si esperar, si moverse…

-No te quedes ahí parada.

-Sinceramente, no sé qué hacer.

-Ni que fuera la primera vez que vienes. Mientras termino de acomodar todo esto, ¿Por qué no te das un baño caliente?- Sugirió.

-¿Y qué hay de ti? Déjame ayudarte en algo.

-Nah, ve. Así después lo hago yo. Sabes donde están las toallas y todo. Usa el cuarto de siempre.

-Está bien.

Y los dos fueron cada uno por su camino.

Ran al subir las escaleras no pudo dejar de notar lo mucho que extrañaba esta casa. Era como su segundo hogar, donde horas de juegos, alegrías, tristezas, risas, cumpleaños y millones de cosas pasaron.

Al llegar al cuarto que siempre usaba cuando se quedaba de pequeña a dormir, una oleada de nostalgia la invadió. Estaba igual que siempre, incluso, con el peluche que le había comprado Shinichi hace muchos años atrás para que la ayudara a dormir.

Lo agarró y empezó a contornearlo con sus dedos recordando el momento que se lo entregó.

-Oye Ran- Decía un pequeño con alegría.

-¿Qué sucede?

-Últimamente no estás durmiendo bien. Así que te tengo un regalo para que no te sientas más solita cuando duermes aquí- Y le entregó el peluche que tenía un moño rosa en el cuello. La chica agrandó sus ojos e hizo un grito de exclamación, agarrando y abrazando con fuerza al pequeño juguete.

-¡Gracias Shinichi! ¡Es muy lindo!- Y le dio un abrazo amistoso al muchacho por preocuparse por ella.

- "Ojalá pudiera volver a esas épocas" Pensaba mientras abrazaba de vuelta aquel elemento tan especial para ella.

Shinichi había subido al piso de arriba para ver si estaba todo en su lugar, cuando al pasar por la habitación de Ran, la vio sentada en la cama con las rodillas al pecho, y abrazando lo que parecía ser un peluche.

La imagen que presenciaba, lo hizo sonreír tristemente. Él también añoraba esos momentos en los que siempre estaban juntos sin ninguna preocupación en el mundo.

Decidió alejarse para terminar de chequear el resto de los cuartos y dejar que Ran haga sus cosas.

La muchacha por otro lado, terminó de ensoñar, agarró unas toallas y se metió en el baño.

La otra persona estaba en su cuarto, ordenando un poco su ropa, cuando recordó que Ran no traía ropa con ella. Decidió buscarle un pantalón largo, un par de medias, una remera bien abrigadita, y un sweater para que no sintiera frío. Agarró todo, y lo llevó al cuarto de la chica, ubicándolo sobre la cama.

También notó cómo la temperatura bajó considerablemente desde que salieron del bosque. Así que, prendió la calefacción, para que el cuarto se climatice y que la muchacha no sienta frío después del baño caliente.

Terminado esto, volvió a su cuarto y agarró el teléfono. Al mirarlo, se dio cuenta de que tenía en total, 73 llamadas perdidas. Al ver el número, una gota de sudor rodó por su cabeza, al tener una idea muy acertada de quién llamaba tantas veces.

Decidió devolver la llamada, antes de que se arme un escándalo mundial.

-¿Hola?

-¿73 llamadas? Me están cargando ¿Verdad?

-¡SHIN-CHAN! ¡Me mataste del susto hijo!- Y pudo notar cómo lo puso en altavoz, seguro para que su padre lo escuchase también.

-¿Todo bien ahí? –Preguntó su padre.

-Por ahora sí.

-¿No les pasó nada? ¿Están todos bien?

-Sí, ya deja de preocuparte jaja. Pareces leona enrejada.

-Veo que alguien está recuperando el sentido del humor… ¿Pasó algo que no me enteré?- Preguntó una muy Yukiko vengativa.

-¿Eh?

-No te hagas el tontitoooo. Sabes muy bien a lo que me refiero.

-… ¿No?- "¿Tengo que decirles que está en casa conmigo… solos?"

-Seguuuuuro- Dijeron los dos padres al mismo tiempo.

-¡Ah! Ya cállense.

-¡Jajaja!

-Y dejen de reírse- Dijo molesto.

-Ok, no te enojes. ¿Qué tienes pensado hacer ahora? ¿Tu vuelo no salía mañana?

-¿Mi vuelo? Me había olvidado, pero sí, estaba programado para mañana.

-Creo que vas a tener que reprogramarlo… o cancelarlo- Le sugirió su padre.

-¿Por?

-Eres una tortuga shin-chan en estos temas. ¡Igual que tu padre!

-¡Ey! Yo no soy así…

-Que sí

-Que no

-No ustedes dos también- Dijo el pobre Shinichi al escuchar por tercera vez el mismo tipo de intercambio de opiniones- Explíquense.

-Primero, se cancelaron los vuelos por el temporal. Enhorabuena, ¿Por qué crees que no pudimos viajar hasta allá detective? Y otra vez, se acerca un frente tormentoso eléctrico- Le respondió su padre.

-Y la última, y la más importante… ¡NO PIENSES VOLVER AQUÍ SINO SOLUCIONAS TU SITUACIÓN CON RAN-CHAN ¿ME ENTENDISTE?- Le gritó su madre de un modo que tuvo que alejar el teléfono de su oído.

-¿Queeee?- Preguntó incrédulo.

-Bueeeno. Hora de irse Yukiko. Éxitos por ahí hijo. Nos hablamos en otro momento.

-Adiós Shin-chan. ¡Cariños a Ran! Y cuídate.

-Esperen…- Y le cortaron- ¡Odio que me hagan eso!

Ran hace unos momentos que había salido de su baño, y al dirigirse a su cuarto, pudo sentir los cambios en la temperatura. Sonrió al ver que su amigo había puesto la calefacción, y que incluso le dejó ropa para que se cambiase. Pero antes de hacerlo, iba a avisarle que ya podía ducharse.

Al llegar a la puerta de él, notó que estaba hablando por teléfono. Supuso que eran sus padres, o alguno de los muchachos. Por la forma en que hablaba, llegó a la conclusión de que eran Yukiko y Yusaku.

Al momento que iba a decirle que ya había salido y que el baño estaba disponible, pudo escuchar justo la línea que no debía escuchar: -¿Mi vuelo? Me había olvidado, pero sí, estaba programado para mañana.

Inmediatamente se dio vuelta y volvió a su habitación. Cerró la puerta, apoyándose en ella, y se dejó caer lentamente hasta llegar al suelo. –"Esto no está ocurriendo otra vez. ¿Piensa irse tan pronto? Corrijo eso… tiene pensado irse. Entonces… no le interesa quedarse para nada. No le intereso, y tendría que habérmelo imaginado después del modo en que lo traté aquella vez".

Después de varios minutos, se vistió y fue a intentar avisarle otra vez, que ya se podía duchar. Justo iba a tocarle la puerta cuando ésta se abrió.

-Ah, ¿ya saliste?

-Sí, iba a avisarte que… ya podías ir- El tono de voz, hizo que Shinichi frunciera el ceño. Algo no andaba bien.

-¿Pasó algo?

-¿Por qué lo preguntas?

-Una pregunta no contesta a la otra.

-Ya empiezas otra vez con tus frases.

-Si no quieres decírmelo, está bien. No voy a obligarte Ran- Y se metió en su habitación para buscar su toalla.

-Gracias… por la ropa y el cuarto- Y se dio vuelta para descender las escaleras.

Shinichi se quedó mirándola hasta que la perdió de vista. Entró al baño y abrió las canillas esperando que el agua llegue a una temperatura de su agrado. Se sacó la ropa, y se metió en la ducha, dejando que el agua recorra su cabeza y rostro por un par de minutos.

Luego de un rato, empezó a notar lo tenso que estaba. Sus músculos estaban agarrados casi en su totalidad, y por alguna razón no podía relajarse. En realidad, sabía la razón. Y no estaba muy lejos de dónde estaba él.

-"¿Qué le pasa ahora? Tenía una voz y unos ojos rojos, que me decían que había estado llorando. Pero se ve que no confía más en mí para contármelo. ¡Qué genial es esto! ¿Cómo se supone que puedo arreglar todo esto? ¿Tendrá arreglo alguno? ¿Vale la pena? Esa pregunta es la que siempre me molesta. La conozco hace casi 20 años y todavía no puedo saber qué es lo que piensa… ¿Qué estará haciendo ahora?... ¡Agggghh! ¡Demonios! No puedo sacarla un segundo de mi cabeza…. Ok. Hoy después de todo lo que pasó no creo que sea el momento de solucionar nada. Mañana veré si nos sentamos a hablar tranquilos. Tengo que sobrevivir la noche nada más. ¿Podré dormir? ¡Ja! seguro que no"

Mientras terminaba de asearse, Ran estaba en la cocina intentando cocinar algo con lo que habían comprado. Dado que era muy de noche, no habían conseguido muchos ingredientes. Pero un buen plato de fideos con una salsa liviana era suficiente. ¡Cómo le gustaba cocinar! Le hacía olvidarse momentáneamente de todo. Y estaba tan concentrada en ello, que no escuchó cómo unos pasos bajaban por las escaleras y se dirigían a ella.

Shinichi la estaba observando de atrás. Tenía que admitir que si bien era hermosa, la ropa que le prestó le iba gigante, y no pudo evitar reírse internamente al pensar en ello.

Inesperadamente, se escuchó un gran trueno muy a lo lejos haciendo que la muchacha se sobresaltara. Y al hacer un movimiento tan brusco, terminó cortándose un dedo, y soltando el cuchillo inmediatamente.

Shinichi al ver lo que ocurrió se apresuró a llegar a su lado para ver el corte. Le agarró la mano para examinarla mejor, abrió la canilla de agua fría, y puso el dedo bajo la misma. Al sacarlo para volver a verlo, seguía sangrando.-Déjalo bajo el agua un momento que mientras voy por un par de gasas.

Y se fue corriendo escaleras arriba para buscar los utensilios necesarios. Cuando bajó, la vio en la misma posición que la dejó. Volvió a tomarle la mano, la secó con cuidado con un papel de cocina, y presionó con un poco de fuerza el lugar dónde estaba el corte. –Mantenlo presionado.- Y la chica lo obedeció.

Shinichi sacó el alcohol, y mojo un algodón con él. Luego, se lo pasó por la herida, haciendo que Ran apriete los dientes al sentir el ardor. Y al ver la expresión de la muchacha, él atinó a soplar levemente sobre la herida, para que el dolor pase más rápido.

Una vez finalizado, le puso una crema cicatrizante junto con una curita, para después cubrirlo con una gasa y un poco de cinta.

-¿Estás bien?

-Sí, sólo duele un poco.

-¿Aprieta?- Le preguntó refiriéndose al vendaje.

-No, está bien. Mmm, gracias.

-De nada-

Y empezó a guardar las cosas que había sacado. Al momento que vio que Ran tenía pensado continuar con lo que estaba haciendo, le dijo- ¿Qué piensas hacer?

-¿Qué crees que hago? Terminar la cena.

-No conviene que sigas con el dedo lastimado.

-No me falta mucho para terminar.

-Déjalo, indícame que hacer y yo lo sigo.

-Me estás cargando, ¿Verdad?

-No, ¿Por?

-¿Por? La última vez que intentaste hacer algo incendiaste un repasador entero.

-No puedo creer que recuerdes eso todavía.

-Es difícil de olvidarlo. Creo que casi llamas a los bomberos ese día.

-Jum- Y desvió la mirada cruzándose de brazos.

-Deja de hacerte el ofendido que nunca te salió bien el papel. Vamos, te diré lo que debes hacer. Sólo espero que no haya más truenos.

-En realidad la tormenta está lejos todavía. Para que haya sido con esa potencia a esa distancia, debe de venir fuerte.

-Ni lo menciones.

Después de veinte minutos, lograron hacer la comida. Se sentaron a comer viendo cualquier idiotez que había en la televisión, dado que los dos estaban cansados para engancharse con algo en específico.

Al terminar, Shinichi se encargó de lavar los platos, mientras que Ran levantaba la mesa. Paso siguiente, se lavaron los dientes, y en ese momento Kudo se acordó de algo.

-Ahora que me acuerdo… creo que había un pijama tuyo en una de las gavetas del cuarto.

-¿Mío?

-Mmm, estoy casi seguro. ¿Puedo?

-Es tu cuarto, ¿Por qué me pides permiso?

Al revolver por ahí y por allá por algún tiempo, efectivamente lo encontró, cuestión que puso contenta a la chica. Luego se dieron las buenas noches, y Shinichi se fue a su habitación a intentar descansar.

En el caso de Ran, una vez que entró a su cama, se hizo una bolita junto a su peluche para obtener calor. Las sábanas se encontraban muy frías a su gusto. Intentó dormirse, pero nada le estaba funcionando. Miró el reloj y ya era la una de la mañana. –"Estoy cansada, debería dormirme fácil." – pensaba la pobre chica.

Pasado unos segundos, la habitación se alumbró repentinamente con una luz violeta. Y todos sabemos lo que pasa cuando eso pasa: truenos. De repente se escuchó como si una violenta guerra estuviera sucediendo en el oscuro y púrpura cielo, haciendo que la tierra tiemble al escuchar semejante batalla.

Ran se escondió debajo de las cobijas, intentando esconderse de semejante potencia natural. Toda la vida se asustó de este tipo de tormentas, y el estar sola, en una habitación a oscuras, no estaba ayudando en lo más mínimo.

Caía un rayo tras otro, haciendo que el cielo parezca un coro de gruñidos. Y un rayo en particular, fue tan poderoso, que hizo que la ciudad entera se quedara a oscuras.

La chica intentó encender la luz del velador que tenía a su costado, pero nada. Y la calefacción, también se apagó al ser eléctrica. Conclusión: sin luz, sin calor, a oscuras, con truenos y relámpagos que parecían látigos eléctricos, y encima sola. Decidiendo que era una combinación totalmente desagradable para su gusto, se levantó de golpe, y fue corriendo a la habitación de su amigo, la cual estaba abierta. Al llegar, lo llamó por su nombre, pero no respondió. Intentó otra vez, un poco más fuerte. Y esta vez escuchó como si hubiera respirado a fondo, despertándose.

-¿Ran? – Preguntó confundido. Quiso prender la lámpara que estaba a su derecha, pero no lo hizo.- ¿Se cortó la luz?- Preguntó mientras se sentaba.

-Sí- Dijo con un tono de voz tenebroso.

Shinichi alcanzó su celular y lo prendió, usándolo de linterna para ver dónde estaba la chica. Al ubicarla, otro trueno potentísimo rugió en toda la casa, provocando que Ran gritara de miedo y se escondiese en el marco de la puerta.

El muchacho no podía creer esto. La miraba como si le faltase un tornillo. Tener casi dos décadas de edad, y tenerle miedo al choque de relámpagos. Increíble.

Pero lamentablemente, ella era su debilidad. Y no le gustaba para nada verla tan asustada.

-Ay, ay, ay Ran. Ven y usa el otro lado de la cama- Le dijo sonrojándose un poco ante la idea.

-¿Eh?- Inquirió mientras levantaba la cabeza para intentar verlo. Menos mal que estaba todo negro. Su rubor no se vería.

-Es lo suficientemente grande para que entremos los dos- Y al terminar de explicarle, otra repercusión sonó en el medio de la oscuridad, haciendo que la chica no lo pensara dos veces. Fue corriendo y saltó por encima de Shinichi para llegar a la otra punta de la cama y esconderse bajo las frazadas- ¡Jajaja!

-No te rías estúpido- Dijo intentando no derramar lágrimas por el susto.

-Perdón, pero es que no puedo creerlo. Sigues siendo siempre la misma Ran- Le confesó mientras se acomodaba de espaldas.

-Perdón por despertarte.

-Está bien. Buenas noches. Intenta no golpearme en sueños ¿De acuerdo?

-Duuu- Le dijo mientras le sacaba la lengua.- Buenas noches.

Y los dos se quedaron dormidos al poco rato, al saber que el otro estaba al lado suyo. Se sentían extraordinariamente seguros aunque estaban en cierto modo peleados todavía. Pero en ese instante, nada importaba. Estaban juntos, y punto final de cualquier asunto.