1) Detective Conan no es mío.

2) Amikochan: me alegra que te esté gustando =)

3) TGWN: the girl… ¡Es muy largo! Espero no te moleste la abreviación jeje. Heiji quedo por ahora en un…veremos… te prometo que aparecerá.

4) Arxas: Paciencia para el final =)

5) Pervertida Yaoista…. Sos muy cruel jajaja. "Quiero ver cómo sufre Ran". ¡Ah bueno! Para tu alegría (hablando irónicamente), te dejo con otro capi muuuuy largo. =)

6) Sry: ¡Gracias por pasarte y dejar tu comentario! Espero te guste el nuevito.

7)… ¡Por favor! ¡Lo que me costó escribir este capítulo! Espero que haya quedado bien (O_o); ¡Perdón por la tardanza gente! Pero no sabía como escribirloooooo =(

Capítulo anterior

El muchacho no podía creer esto. La miraba como si le faltase un tornillo. Tener casi dos décadas de edad, y tenerle miedo al choque de relámpagos. Increíble.

Pero lamentablemente, ella era su debilidad. Y no le gustaba para nada verla tan asustada.

-Ay, ay, ay Ran. Ven y usa el otro lado de la cama- Le dijo sonrojándose un poco ante la idea.

-¿Eh?- Inquirió mientras levantaba la cabeza para intentar verlo. Menos mal que estaba todo negro. Su rubor no se vería.

-Es lo suficientemente grande para que entremos los dos- Y al terminar de explicarle, otra repercusión sonó en el medio de la oscuridad, haciendo que la chica no lo pensara dos veces. Fue corriendo y saltó por encima de Shinichi para llegar a la otra punta de la cama y esconderse bajo las frazadas- ¡Jajaja!

-No te rías estúpido- Dijo intentando no derramar lágrimas por el susto.

-Perdón, pero es que no puedo creerlo. Sigues siendo siempre la misma Ran- Le confesó mientras se acomodaba de espaldas.

-Perdón por despertarte.

-Está bien. Buenas noches. Intenta no golpearme en sueños ¿De acuerdo?

-Duuu- Le dijo mientras le sacaba la lengua.- Buenas noches.

Y los dos se quedaron dormidos al poco rato, al saber que el otro estaba al lado suyo. Se sentían extraordinariamente seguros aunque estaban en cierto modo peleados todavía. Pero en ese instante, nada importaba. Estaban juntos, y punto final de cualquier asunto.

EL PARQUE DE NUESTRAS VIDAS

Ran en sueños, sentía como si estuviese volando. Ese tipo de ensueños que te hacen sentir libre, y cómo que todo está a tu alcance y nada es imposible de lograr. Se podía ver a ella misma dando vueltas con una ligereza, como si fuese una hoja que baila al compás de las suaves brisas del viento. Realmente… se sentía muy bien. Y hacía mucho tiempo que había dejado de percibir ese estado tan fantástico.

El Sol la iluminaba con una sonrisa. Los grandes rayos le daban suaves caricias sobre su delicada piel, produciéndole cálidos mimos. El frío de la temporada, ni existía a su alrededor.

También podía escuchar agua. Como si una catarata estuviese cerca suyo. Después de intentar escuchar por un largo rato la proveniencia del calmo sonido, notó como el cielo se cubría de colores de a poco. Los rayos, se mezclaban con el agua que salpicaba, tiñendo el cielo de varios colores vivos. Como cuando un pintor mezcla en su paleta, distintos tonos para comenzar su obra de arte… un gran arco iris.

…como el de aquella vez. En un parque de diversiones, hace mucho tiempo atrás, donde una persona muy especial desapareció de su vida.

Y de repente, el escenario tan mágico, se convirtió en uno grisáceo y sin vida. Cómo la que estuvo viviendo por cuatro meses… o en realidad, hace casi tres años. Segundo tras segundo, podía ver la figura de su amigo que se alejaba cada vez más y más de ella, y aunque quisiera alcanzarla corriendo, nunca podía llegar hasta él.

Ran abrió los ojos repentinamente ante el agobio que le representaba esa imagen. Detestaba con todo su ser el que le pase eso. Inmediatamente giró a su lado para cerciorarse de que Shinichi seguía a su lado. Y un gran alivio la invadió, al poder verlo a través de las pequeñas hendijas de luz que provenían de la ventana por los relámpagos, dormido de espaldas a ella.

Al levantar el torso y recuperar sus sentidos del adormecimiento, pudo notar que el agua que escuchaba en sus sueños, era la cortina de agua que caía afuera, la cual, no parecía querer cesar en algún momento cercano.

Respiró profundamente y exhaló suavemente para que su cuerpo vuelva a relajarse y encontrar la armonía que sentía hace un rato. Una vez que se tranquilizó, notó que la luz no volvió, por lo que suponía que seguirían a oscuras por un tiempo más.

Pero también pudo notar, que la persona que estaba al lado suyo, se movía cada cierta cantidad de segundos. Y este hecho específico, le hizo prestarle atención.

Podía ver que no estaba del todo tapado. Había dejado su brazo izquierdo por arriba de las mantas, por lo que la parte superior de su espalda y cuello, estaban al descubierto. Y lo que más le extrañó, era que su mano izquierda, estaba apretando cada vez con más fuerza la colcha. -"¿Estará soñando? Nunca se mueve cuando duerme"- pensaba Ran curiosamente.

Al momento que terminó de pensar eso, vio que el chico empezaba como a agitarse. Sus hombros se movían levemente, como queriendo espantar a una mosca molesta, y su cabeza se trasladaba por su almohada, como si no encontrase el lugar que le correspondía.

-"Sea lo que sea que esté soñando, no me está gustando nada. Más que un sueño parece que está teniendo alguna pesadilla… mejor lo despierto".

Se sentó sobre sus rodillas en la cama, y con su mano derecha se dirigió a su hombro izquierdo. Al hacer contacto, notó lo tenso que se estaba poniendo segundo a segundo, cuestión que la sacó de cualquier incertidumbre que tenía en ese momento sobre despertarlo.

Empezó a sacudirlo levemente por unos segundos, hasta que se dio cuenta que era en vano. "Que extraño. Él se levanta siempre al instante, no tiene el sueño pesado como yo. Lo que esté soñando, le debe estar dañando en serio… intentaré llamarlo"

-Shinichi- Dijo susurrándole.

-¡Shinichi!- Intentó un poco más fuerte mientras le sacudía el hombro, pero sin resultado alguno. Así que, decidió aumentar el nivel de su voz, un poco más.

-¡SHINICHI! ¡DESPIERTA TONTO!

Y ahora sí, al escuchar semejante grito, el chico se levantó de costado hasta quedar sentado paralelamente a la cama.

Ran en vez de relajarse de haber logado su objetivo, sentía todo lo contrario al verlo ahora. Estaba horriblemente agitado, y por más que estaban a oscuras, podía ver el miedo que irradiaban sus ojos. Miedo… una sensación muy poco presente y casi inexistente en él. Siempre era de mostrarse con actitud ante los problemas y nunca dejaba que nada lo retrotraiga. -"Se ve que lo que soñaste fue mucho para ti. ¿Qué habrás visto?"

Shinichi estaba tan absorto todavía en sus pensamientos, o en las imágenes que acababan de pasar por su cabeza, que ni se dio cuenta de la presencia de la chica. Estaba un poco ocupado en recordar cómo respirar.

Hasta que de repente, sintió como unas manos se posaron en su espalda, tensionándose más de lo que estaba anteriormente. En un segundo, pensó que un desconocido estaba a sus espaldas apunto de atacarlo.

-Shhh, tranquilízate. Soy yo- Intentaba calmarlo suavemente Ran, mientras hacía leves movimientos circulares en su espalda. –Todo está bien. Fue una pesadilla nada más.

El escuchar su voz, hizo que cayera a la tierra y se estrellara como un meteorito. No era la primera vez que le sucedía esto. Sin embargo, por alguna razón, esta vez fue potencialmente peor, y la impotencia que tenía sobre esa pesadilla lo hizo salirse de su control… y se sentía desorientado… otra vez más.

-¿Estás bien?- Preguntó Ran preocupada.

-Sólo… necesito un vaso de agua. Ahora vengo.

Y Ran notó como apresuradamente salió de la habitación, para descender las escaleras y llegar a la cocina. – "Definitivamente, no estás bien. ¿Qué habrás idealizado para que te asustes tanto? Nunca te vi así. ¿Qué hago? ¿Bajo o no bajo? ¿Lo dejo solo un rato?...uuuuuyyyyy… Bueno, si no viene en diez minutos bajo".

Por otro lado, Shinichi llegó a la cocina con la ayuda de los relámpagos que ocasionalmente prestaban su luz para iluminarlo todo. Se dirigió hacia la mesa, y apoyó sus manos sobre ella. Dejó caer la cabeza e intentó tranquilizarse.-"Esto me pasa por dormir más de tres horas. ¡Idiota!"

Luego de respirar por unos minutos más, se sirvió un poco de agua en un vaso, y se acercó a una de las ventanas para ver cómo estaban las cosas. Apoyó el lado izquierdo de su cuerpo sobre el marco de la ventana, ubicando todo su peso en ese pié. Su mano derecha se ubicó en la fosa del codo, o musculo bíceps braquial del izquierdo. Y su brazo izquierdo, se posó arriba del derecho, apoyando el vaso en el bíceps de ese lado. Después de unos segundos de ver cómo el agua caía, apoyó su cabeza en el marco de la ventana, dejando que los pensamientos fluyan libremente como la lluvia que caía afuera.

-"¿Cuándo voy a dejar de pensar en eso? Ya fueron todos detenidos, ¿Por qué sigo teniendo ese miedo? Ella está bien, ¿Cuándo voy a entenderlo?"

Siguió mirando por la ventana, inconscientemente del tic tac del reloj. No se dio cuenta de cuánto tiempo había pasado hasta que alguien interrumpió el silencio de la solitaria habitación.

-¿Shinichi?- Y ante la inesperada voz, salió de su trance para voltearse rápidamente y ver a la persona que ocasionaba sus miedos noche tras noche.- ¿Estás bien?- Le preguntó mientras se quedaba a escasos pasos de él.

-Sí, estoy bien. ¿Qué haces levantada? Hace frío.

-Mmm…te estabas tardando, y quería ver que… estés bien.

-En serio, estoy bien. Ve a dormir.

-¿Y tú?

-"¡No creo poder dormir después de eso!"- Emm, creo que me quedaré un rato más aquí.

-Pero hace frío, estás descalzo, desabrigado y te vas a resfriar. Y no has descansado mucho después de todo lo que pasó estos días.

-¿Y qué hay de ti? ¿Te has visto?

-Hay alguien que anteriormente me dijo que una pregunta no responde a la otra. Creo que voy a usarla en mi defensa esta vez.

-Ran…

-Ran nada. Si no subes, me quedo aquí contigo. Tú eliges- Dijo cruzándose de brazos.

-… ¿Por qué?...

-¿Eh? ¿Por qué, qué?

-¿Por qué haces esto?

-No entiendo Shinichi.

-¿Por qué te interesa que esté bien, o que esté desabrigado o descalzo? ¿Por qué bajas a preguntarme? ¿Por qué quieres estar conmigo aquí cuando puedes estar arriba abrigada? y un millón de veces… ¿por qué?

-…a)- porque quiero. b)- porque sí. c)- porque me preocupas idiota. d)- Porque es la primera vez que te vi así en todos los años que nos conocemos, por lo cual, me preocupaste el doble. e)- Porque eres un idiota nuevamente y debo recordártelo cada minuto que pueda… ¿Alguna otra respuesta?

-¿Empiezo a preguntar?- Dijo levantando una ceja.

-¡Aaagggghhh! Yo también tengo millones de preguntas. ¿Pero qué tal si las dejamos para mañana, o mejor dicho, para dentro un par de horas? ¿Sí? – Y dio un largo bostezo.

Shinichi se quedó pensativo. Realmente lo que menos quería hacer, era dormir. Prefería quedarse despierto si era necesario, antes que volver a recordar esas imágenes inexistentes que lo perseguían desde hace mucho tiempo.

La muchacha lo veía extrañamente. Quería saber lo que le pasaba. Pero sabía muy bien que él no hablaría de ello. Siempre había que sacarle las cosas con mucha paciencia y de a poco. Y al pensar esto, no pudo evitar lanzar un pequeño suspiro, que hizo que la mirase al instante. -Y después me dices a mí que no cambié nada. Pues déjame decirte algo… tú- tam-po-co- Le dijo enfatizando cada sílaba. Dicho esto, lo agarró de una mano para hacerle subir las escaleras.

-Ran… espera- Decía un joven que no podía evitar las estrepitosas palpitaciones que su acto le estaba ocasionando.

-Ufff si tengo que esperarte vamos a ser un cubo de hielo en cualquier momento- Le respondió mientras pensaba y se ponía un poco colorada…-"No puedo creer que me atreví a hacer esto. Pero ya está hecho… y tampoco se siente mal… Es gracioso. Hace meses, su mano era más chica que la mía, y ahora es todo lo contrario."

-Bueno pero… déjame dejar el vaso al menos.

Y la chica lo llevó a la cocina para tomarle el vaso, dejarlo en la mesada, y volver a agarrarlo para llevarlo pese a las protestas continuas de su amigo.

-¿Sabes que no soy más un chiquito, verdad? Puedes soltarme.

-Ya lo sé.

-¿Entonces?

-¿Entonces qué?

-¿Por qué no me sueltas?

-"Porque no quiero"- Pensaba con una sonrisa placentera, que el muchacho no atinaba a poder ver.- ¿Ves? Ya llegamos protestón. Hubiésemos tardado más de la otra manera- Le reprochó mientras se ponía las manos en la cadera.

-¿Siempre obtienes lo que quieres?- Dijo entrecerrando los ojos con fastidio.

-Casi siempre. Deberías saberlo ya. ¡Se me enfriaron las patas! - Y se dirigió a su parte de la cama, subiéndose a la misma para después meterse bajo las frazadas.

Shinichi viendo que no le quedaba otra alternativa se dispuso a hacer lo mismo. "Bueno, al menos puedo permanecer despierto… ¡Esta chica! Definitivamente hay veces que no la entiendo". Se cubrió con las frazadas y permaneció de espaldas al colchón con el brazo izquierdo por debajo de su cabeza, viendo hacia el techo.

Pasaron cinco minutos, diez… media hora.

-¿Todavía no te duermes?- Preguntó el muchacho a la única persona que estaba con él.

-¿Cómo lo sabes? Estoy re callada.- Dijo mientras desviaba su mirada hacia él.

-Por tu respiración.

-¿Qué?

-Cuando duermes es más profunda y tranquila.

-¿Y cómo sabes tú eso?... mira que pregunta voy a hacerte.- Dijo mientras se ponía de espaldas también para mirar el techo.

-¿Me preguntas científicamente o experimentalmente?

-¿Experimental?... ¿A qué te re…?... ¡Shinichi!- Y lo golpeó en las costillas.

-¡Auch! Oye eso dolió.

-Pues te lo mereces y muchas más. Jum.

-Mira que no soy el único responsable aquí. Yo nunca me metí en tu cama. Siempre eras tú la que me trataba de peluche.

-¡No es verdad!

-Que sí.

-Que no… uy no.

-Otra vez no- Dijeron los dos al mismo tiempo. Los dos voltearon sus cabezas para verse y a continuación entraron a reír. Luego volvieron su mirada al techo.

-Esto sí que es ilógico- Confesó Shinichi. Ran no contestó, al saber que se refería a la situación de cercanía/ lejanía entre ellos.

-No todo tiene lógica en el mundo Shinichi.

-A veces me gustaría que lo sea. Quizás no me costaría tanto entender ciertas cosas de esa manera.

-Hay cosas que no necesitas pensarlas o entenderlas, sino sentirlas. Para eso están las computadoras, la tecnología y las cosas.

-¿Me estás diciendo aparato?

-¡Jajaja! No lo había pensado. Pero… eres medio aparato.

-¡Jum! –Dijo frunciendo el ceño y cerrando los ojos.

-Pero no eres todo aparato ¿Sabes? Nadie lo es, por más que a veces todos intentamos serlo. Los sentimientos y las emociones no son algo que podamos controlar y están presentes en nuestras vidas por toda la eternidad. Y a veces, son las que marcan nuestro camino y nuestra forma de ser.

-O las que guían nuestras acciones.- Agregó el muchacho viéndola para que capte el doble sentido.

-Muy probable, por más que a veces no entendamos ese modo.- Dijo suavemente, girando otra vez su cabeza para verse a los ojos.

Después de unos segundos debatiendo si debería preguntárselo o no… se decidió a hacerlo. -¿Qué soñaste que… reaccionaste así?- Shinichi ni por broma se esperaba que le pregunte eso, y volvió a mirar al techo.

Viendo que se enserió de repente, decidió bromear al respecto, para que se olvidara de ello.

-¿Tus novelas de Sherlock desaparecían? ¡jaja!

-Pues prefiero que desaparezcan antes que lo otro. Por mi, hasta las incendio si es necesario.

-¿Qué? Espera… ¿Tú quién eres?- Y lo miró incrédulamente mientras se apoyaba con el codo derecho. -"O sea… ¡Era imposible que le haga eso a sus novelas! Si es lo que más quiere en este mundo… ¿o no?"- pensaba la pobre muchacha confundida.

-…-Sonriendo, le contestó sensatamente- Te puedo asegurar, que páginas escritas entre dos tapas, no es lo mismo que un corazón latiendo entre tus manos - "Más cuando el mío late por ese corazón."

-Ok… vamos avanzando… soñaste con personas.

-Diría en singular.

-Aja. ¿Alguien que conoces?

-Obviamente.

-Perdón señor detective. Estoy intentando jugar a las adivinanzas para saber si puedo ayudarte.

-Ponte a dormir Ran. Estás cansada.

-…Eso es algo que nunca voy a poder descifrar de ti.

-¿A qué te refieres?

-¡A que eres un estúpido!- Le dijo irritada.

-¡Oye! ¿Qué hice ahora?

-Me dices que yo no cambie para nada… tú sigues siendo el mismo cabezota de siempre. Nunca fuiste capaz de decir en voz alta lo que te sucede. Cómo si fuese una debilidad o algo prohibido. ¡No tienes idea de lo que me enfada eso!

-¿A mí me vienes a decir justo eso? Tú, que eres la que se soporta todo el dolor a escondidas, y se la pasa llorando a cántaros sólo en lugares que nadie te ve. La que siempre se preocupa por el resto sin importar tu estado personal. De todas las personas… justo tú me lo vienes a recriminar.

-Perdón si preocuparme por alguien sea un defecto.

-No es un defecto. ¿Pero por qué no entiendes que otro puede hacerlo también?

-¿Y por qué no entiendes que siempre que te pasa algo y no me lo dices me…?... Olvídalo…- Dijo disminuyendo su voz hasta ser un susurro casi imperceptible. Y pasaron un par de minutos en silencio, hasta que otra palabra fuese dicha.

-…-Suspirando con melancolía, el muchacho le preguntó…-¿Alguna vez vamos a dejar de pelear así?... ¿Qué nos pasó?

-… No lo sé- Dijo mientras enmascaraba las lágrimas como podía. Detestaba que él pudiera verla llorar, o que lo note.

Por supuesto, después de conocerla por tanto tiempo, sabía que estaba llorando por más que estaban inmersos en la oscuridad de la habitación. ¡Por favor! Era lo único que escuchaba en sus tiempos de Conan. Pero lo que más odiaba, era saber que el principal causante de su dolor, era él. Y nunca iba a saber qué hacer. Se moría por querer abrazarla y decirle algo para que parase, pero no estaban en las mejores instancias para hacerlo tampoco.

-¿A qué hora te vas mañana?… bah, en realidad hoy dado que son las 3 de la mañana- De repente le preguntó la karateca sacándolo de su línea de pensamiento.

-¿Qué? – Mientras giraba la cabeza para mirarla.

-Mmm cuando terminé de bañarme quería avisarte, pero… estabas al teléfono y… justo escuché esa línea antes de retirarme.

-…-

-…-

-¿Puedo decirte algo sin que te enojes… o llores cómo lo estás haciendo?

-…" ¡Diablos! Sí se dio cuenta."- ¿Qué?... Y no estoy llorando.

-Sí, seguro… pero… ¡Eso te pasa por escuchar siempre la mitad de las cosas!- Dijo un poco enojado.

-¿Eh?- La chica quedó un poco sorprendida por la forma en que le habló.

-Cancelé el vuelo.

-¿Qué hiciste qué?

-Cancelar. Anular. Interrumpir…

-Pero…pero… ¿Por qué?

-¿Qué… querías que me fuera? Puedo cambiarlo.

-¡NO!... digo… que… eh…yo…

-¿Sí?

-¡Ya deja de cargarme!

-No te estoy cargando. Estoy esperando que me digas qué hacer- Comentario que extrañó a la muchacha.

-No soy nadie para decirte lo que debes hacer Shinichi- Dijo tristemente.

El detective no podía creer eso. La única razón por la que estaba acá era por ella. Punto final.-"¿Pero es que tan difícil es que no lo puedes ver? ...Bueno, en realidad, cómo vas a saberlo si nunca te he podido clarificar nada de lo que pasó" –Suspiró fuertemente para calmarse un poco y dirigió su mirada hacia sus ojos mientras se acomodaba sobre su codo izquierdo, quedando relativamente cerca uno del otro.

-Ran…, no tienes ni la más mínima idea, y no te culpo por ello sino que es un error mío por no decírtelo, de lo que tus… respuestas o actos significan para mí. Por eso te estoy preguntando… ¿Qué quieres que haga? Porque sinceramente, no sé qué hacer. Dime… ¿Qué hago?

La muchacha estaba inmersa en sus ojos. No podía desviar su atención para ningún lado. Era como si algo la atrajera y la hipnotizara a perderse en las profundidades de ese color azul marino.

Lo junto que estaban, no estaba permitiéndole tampoco respirar con mucha facilidad que digamos. Así que sólo atinó a confesarle la verdad, sobre lo que ella quería. Si lo aceptaba, espectacular. Y si no… seguiría lamentándose por lo que hizo tan estrepitosamente hace un par de meses atrás.

-¿Quieres la verdad? ¿Quieres saber lo que pienso al respecto de todo esto?- Y Shinichi solo esperó a que continúe, intentando controlar los nervios que querían salir a la superficie, y a respirar con normalidad. -Sinceramente…quiero que... quiero que te quedes. Quiero solucionar esto, quiero hablar contigo y saber realmente lo que pasó todo este tiempo, ¡Quiero… hacer y decir un millón de cosas que pienso que no va a alcanzar la vida más o menos! – Y dio un fuerte respiro al sacarse semejante peso de adentro suyo, y dejó que sus ojos le demuestren la cantidad de emociones que recorrían cada fibra de su cuerpo.

-¿Estás segura de eso?- Dijo mientras inconscientemente un pequeño brillo surgía de sus pupilas para unirse a los de ella.

-Totalmente.

-¿Sabes que si te cuento todo lo que pasó… vas a enterarte de muchos detalles que quizás no sean para nada de tu agrado?

-Sí lo sé. Pero así como estás dispuesto a contármelo, yo debo estar dispuesta a escucharte ¿no? Y supongo que sabes, que eso no evita que al final de todo, te de la golpiza de tu vida por enterarme de algunos detalles que no debería… ¿Verdad?- Y acercó más su rostro al de él, haciendo que la distancia sea sumamente más corta entre sus labios, y que sus pulsaciones se incrementen en velocidad y fuerza.

-…-

Shinichi estaba tragando saliva fuertemente no sólo por la amenaza que acaba de recibir, sino por esos pequeños, pero carnosos labios, que estaban tan cerca de los de él. ¡Como deseaba como en sus mejores sueños poder acortar esa maldita distancia de una vez! Y luego de eso, se dio cuenta de que le faltaba responderle.

-Puedes hacerme las heridas que quieras… siempre y cuando, a posteriori, me cures de ellas- Y le sonrió de una forma muy….

-"¿Sexi? ¡Sabes que no puedes hacerme esto! ¿Es que no sabes lo que reacciona mi cuerpo cada vez que haces eso? ¡Idiota!"- Y lo empujó para que se caiga de espaldas otra vez.- Jum. Eso lo veremos dependiendo de cómo procedas.

-¡Jajaja!

-Al menos veo que alguien recordó como molestarme.- E intentó hacerse la enojada.

- Ya deja ese papel que nunca te salió.

-Mmm hagamos una promesa- Le sugirió la karateca.

-Te escucho.

-Prometamos que, a partir de ahora, vamos a ser sinceros en todo lo que digamos. ¿Te parece?

-Mmm…

-¿Qué? ¿Acaso tienes más cosas que ocultarme?- Dijo escépticamente.

-¿Eh? ¡No! No es eso.

-¿Entonces?- "Vamos… cae en la trampa".- Pensaba Ran internamente.

-De acuerdo. Prometido- Dijo rindiéndose. –"¿Que tan malo puede ser?".

-Dedo chiquito…- Dijo mostrando el suyo, y los dos los unieron.-Perfecto… ahora que quedamos así… ¿Qué soñaste?- Dijo maliciosamente mientras que el muchacho de al lado quedó con la boca abierta a más no poder y se golpeaba con una mano la frente. Otra vez, se había salido con la suya.

-¡Oye eso no vale!

-Todo vale en la guerra y en el amor. Así que… contando.

-¡Eres injusta. Hiciste esto a propósito!

-No sé de qué me hablas. Y estoy esperando.- Terminó con una sonrisa macabra.

-No puedo creer que caí en otra de tus trampas- Y suspiró mientras pensaba cómo proceder.- ¿No podemos dejarlo para mañana?

-No. Porque sé que no vas a dormir, y mañana vas a ser un zombi caminando.

-No va a cambiar nada que te lo diga o que no, ¿Sabes? Aun así me voy a quedar despierto.

-Quizás…quizás no. Y no intentes desviarme el tema como haces siempre con tus víctimas, o en este caso, homicidas. Conmigo eso no funciona. –Y pensando sobre el último recurso que ella tenía y que nunca fallaba- O vas a hacer que me preocupe más y no pueda dormir en toda la noche, por lo que vamos a ser dos zombis por la mañana. Tú decides.

-No sabes… como odio cuando me haces sentir el culpable de la novela- Y Ran sonrió sabiendo que ganó la batalla.

-Bueno…- Mientras se acomodaba más cerca de él para prestarle más atención- ¿Qué pasó por esa cabeza tan rara?

- ¿Cómo que rara? ¡Hey!

-Jeje.

Shinichi volvió a poner su brazo izquierdo atrás de su cabeza y respiró profundamente pensando como decírselo.

-De acuerdo. Te lo contaré a medias. Hay detalles que no es necesario que sepas. Y no…- interrumpiéndola antes de que diga alguna palabra al respecto- No es porque no confíe en ti, Ran. Sino porque, son cosas que realmente no quiero que escuches o imagines. Por más que lo niegues constantemente, sé que eres una de las personas más sensibles que haya conocido, y sé, que esas cosas pueden dañarte. Y creo que ya te herí demasiado. ¿De acuerdo?- Viendo que la chica asentía en silencio, comenzó a relatarle lo que tanto le molestaba.

-Empezaron cuando tomé conocimiento de lo que esta organización podía llegar a hacer… y hasta los… límites que eran capaces de llegar. Resulta que al principio, siempre veo escenas, o mejor dicho, recuerdos de los d…míos ¿No? Hasta que en un momento, todo se corta y se pone oscuro o negro. Intento gritar para ver si había alguien más, pero nadie responde.

Empiezo a caminar, intentando buscar una salida, o algo que por lo menos, me deje ver. Pero no veo nada por un largo rato. Sólo oscuridad y más oscuridad.

De repente llego, no sé cómo, a un lugar… un largo pasillo, con muchas puertas. Cada vez que sueño esto, intento abrir una distinta. Pero hasta ahora, todas tienen el mismo contenido, aunque distinta gravedad- Y sus ojos se tornaron fríos y su rostro denotaba rasgos de impotencia, temor y dureza.

-¿Recuerdos?- Preguntó la chica al ver que se detuvo en su explicación y veía cada detalle o emoción que iba surgiendo en su mirada.

-No. Por suerte no lo fueron nunca. Son más cómo… imaginaciones o… no lo sé…

-¿Miedos?- Dijo en voz baja para no sacarlo de su relato.

-Puede ser. Supongo…en realidad sí.

-¿Entonces…? Me imagino que abres la puerta y…

-Y… veo… escenas, cosas… y más que nada… actos o…acciones de ellos hacia… alguien.- Y Ran frunció el seño ante esto. Sea lo que sea, no quería decirle la identidad.- Y no sólo puedo verlo, sino que escucho…-Y apretó los puños de tal manera que si tenía algo entre las manos lo hubiese destrozado- cada maldita palabra que dicen, sumado a los constantes gritos de imploro para que se detengan. Y lo peor de todo, es que quiero hacer algo pero nunca puedo acercarme a ellos. Como si algo me atornillara al piso, o alguna fuerza no me deje mover. ¡Y eso me pone loco! Es realmente deplorable.

-¿Te refieres a diferentes formas de matar a una persona?

-No, me refiero a lo que hacen antes de hacerlo. Y esta es la parte que te dije que te olvides que te la diga.

-Está bien. ¿Conozco esa persona?

-Más de lo que crees.-"Porque eres tú"

-¿Y ahora está bien?

-… Sí. Aunque no en los mejores términos conmigo.

En ese momento, Ran se dio cuenta de lo que le quiso decirle indirectamente. Y pudo ver que Shinichi, al recordar esos momentos, empezó a temblar de rabia.

Puso una mano en su rostro, provocándole una reacción de sorpresa, y notó que, por más que irradiaba fuego a través de sus ojos, estaba congelado internamente. Sea lo que sea, le causaba enserio, mucho malestar.

Se acostó al lado de él y de costado haciendo que sus cuerpos queden en contacto, poniendo su cabeza a la altura del hombro del muchacho.- ¿Eh? ¿Qué ha…?- La interrogaba tensamente el muchacho.

Sin contestarle todavía, bajó la mano que tenía sobre su rostro, hasta ubicarse por encima de su torso, abrazándolo a la altura de la terminación de las costillas. Inhalo lentamente, y exhalo suavemente, haciendo que el aire suspirado por sus delicados labios, provoque una sensación de escalofrío en el medio de la espalda del muchacho.

-Ya está ¿Sabes? Todo terminó.

-Lo sé… pero aún así…

-Deja de preocuparte por eso. No sucederá.

-¿Cómo estás tan segura?

-… Esa persona, ¿Está cerca de ti ahora?

-…- "¿Realmente quieres que te conteste eso?"- Pensaba un muchacho cuyo corazón le estaba jugando una mala pasada al saltar de un lado al otro.

-¿Era yo?

-… tal vez- Y Ran sonrió ante su respuesta.

-¿Sí o no? No me hagas buscar un cucharón para sacarte las respuestas exactas.

-Sólo…gran parte de las veces…

- Estoy aquí contigo, ya deja de imaginarte cualquier cosa en esa cabezota que tienes. No va a pasarme nada malo. Entonces, vuelvo a preguntarte… ¿De qué te sigues preocupando?

-…-

-Prometimos ser sinceros.

-Si te tuviera que decir todo lo que un nanosegundo pienso, se te quemaría el disco rígido de la cabeza Ran.

-¡jaja! Eres un tonto. Al menos por hoy, tranquilízate ¿Si? Necesitas dormir un poco más, pareces un mapache… mira que sino traigo el pijama de panda que te puse de peque eh.

-No puedo creer que accedí a eso- Dijo mientras se ponía otra vez, una mano en la frente.

-¡Jajaja! ¡Te veías muy lindo!

-Y después me dices que no me tratas como peluche.

-No lo hago.

-Claro… ¿Y ahora qué estás haciendo? ¿Etiquetarme como almohada?

-Si quieres llamarlo así… Si te molesta me voy para el otro lado.

-Eh… no…no es eso… es que…aagghh ya. Olvídalo. No dije nada.

-Ya, durmamos un poco más. Son las cuatro de la mañana.- Dijo sintiendo cómo el sueño la invadía en todos sus sentidos- Dulces sueños Shinichi.

-Dulces sueños… Ran.

-Mmm… para cuando despierte… Estarás aquí… ¿no?

-…- Y Shinichi cerró los ojos sonriendo.- Si Ran. Duerme tranquila. No iré a ningún lado.

Y la muchacha se durmió prácticamente al instante… digamos… ¿Quién no? Estar en los brazos de la persona que más quieres, sintiendo el calor de su cuerpo contra el tuyo. ¿Qué otro lugar más seguro que ese existe? Cualquier problema que tenían, lo resolverían después. En estos momentos, era inexistente.

Shinichi por otro lado, pensaba otras cosas:-"¿Qué diablos está pasando? Estábamos peleados y ahora está durmiendo conmigo a mí lado. No podíamos ni vernos y ahora su rostro está tan cerca del mío que puedo sentir su relajada respiración en mi cuello. No podíamos ni hablarnos que de repente sale toda la conversación de la sinceridad y de todo. ¿Pero qué demonios sucede? Aggghh… por qué no enseñarán esto en el colegio, como esa canción que los chicos cantaban en la montaña de A, B, C… Espera un momento… ¡¿En qué estoy pensando? Ya cálmate Shinichi. Baja un cambio"- Y desvió un poco su mirada hacia el costado para verla.

-"Es gracioso, ver lo mucho que te extrañé"- Mientras que con los dedos de su mano, sacaba un pequeño mechón de cabello, para después con el pulgar, tocar con suavidad su delicada mejilla.- "Ojalá podamos solucionar esto. Realmente, no me molestaría estar contigo así toda la vida".- Y vio cómo la muchacha se acurrucaba cada vez contra él.

Se quedó viéndola por un instante más hasta que sus ojos de a poco se fueron cerrando y rindiendo al agotamiento. Lo último que recordó que hizo, fue acomodar sus brazos para estar más cómodo.

Después que pasaron aproximadamente 9 horas, la lluvia paró como si fuese bipolar. Lloraba, paraba., lloraba de vuelta, iba, volvía. Ahora había un Sol tremendo. ¿Quién podía entender los días así?

Pues, nuestros dos personajes actuales, no parecía interesarle en lo más mínimo el clima, ya que cada uno estaba en su propio lala-land. Los dos seguían dormidos como si el tiempo jamás corriese. Por lo menos por un ratito, ya que una muchacha parecía estar finalmente despertando pero sin querer abrir los ojos todavía.

-"Mmmm no me quiero desperttaaaaaar. Está calentito aquí ¿Será la calefacción?... que colchón más cómodo. Es extraño, estaba seguro que el de mi habitación tiene un huequito por algún lado… No pienso buscarlo… Espera un momento… yo no tengo calefacción en la habitación"- Y dicho esto, entreabrió los ojos. Al no reconocer inmediatamente su ambiente, quiso levantarse de golpe para ver dónde estaba, pero fue inútil. Algo la estaba reteniendo y todo estaba casi oscuro… -"Qué demonios…"- Y cuando quiso mover la cabeza, se encontró que había una brisa sobre ella.

La muchacha estaba empezando a asustarse por la desorientación.- "¿Dónde diablos estoy? ¿Cómo llegue aquí?" Y con sus manos quiso apoyarse para intentar levantarse otra vez. Pero esta vez, al hacer contacto con la superficie, se dio cuenta de que había algo cálido. Empezó a tocar ese plano con sus dedos, para saber de qué se trataba, y al cabo de uno segundos, definitivamente pudo asegurar que había alguien con ella. ¿Alguien?… ¿Cómo llegue yo aq…?... entonces, ¿fue de verdad? ¿Todo lo que pasó?" Y con sus dedos, fue subiendo por su pecho hasta llegar a un rostro. Al tantearlo, pudo definitivamente asegurarse de la identidad de la otra persona.

-¡Estúpido! Me asustaste.- Le recriminó en voz muy bajita para no despertarlo.-"Bueno, al menos parece que pudo dormir en serio. Pero ¿Por qué no puedo levantarme?"

Y sintió como que algo la sujetaba de la espalda. Al dirigir sus manos hacia esa traba, se encontró con un par de brazos, que obviamente, no eran de ella.-"Aja. Ahora entiendo". Y sonriendo, se enrolló más contra él, provocando que el muchacho inconscientemente la atrajera más a él.

-"Creo que nunca dormí tan bien cómo ahora… ¿Me pregunto… de qué hablaremos luego? Bah, eso ya lo sé. El tema es, ¿Cómo lo hablaremos? ¿Por dónde empezar? Me tendría que hacer una lista mental de las preguntas que tengo. Son tantas cosas las que quiero saber"

Y mientras Ran seguía debatiendo internamente sobre qué hacer, la figura que estaba a su costado, parecía estar despertándose… o refunfuñando que se había levantado.

Parecería ser, que todavía no caía. Estaba en la misma situación que la muchacha hace un rato atrás. Era despertarse… de forma distinta por alguna razón.

Sin pensar, y sin tener conocimiento sobre su acompañante, se giró para el lado izquierdo de él, abrazando la almohada un poco más hacia él. -"¿Dónde se supone que la compré? Son muy…moldeables." Hasta que escuchó…

-¿Shinichi…?

-Mmm

-Emmm…

-Mmm un ratito más. No me quiero levantar- Dijo con una voz grave por estar dormido. Y se acercó tanto al lugar dónde era llamado suavemente, que sus labios quedaron a 5 cm de distancia… otra vez.

-…- Ran se había puesto MUY colorada y algo le impedía hablar.

-… ¿Hmm?- Y Shinichi abrió los ojos de a poco, intentando acostumbrarse a la poca luz que había. Después de parpadear por varias veces, pudo asimilar una figura.

-Ponele que… creo que ahora soy yo el peluche en vez de vos- Le confesó la muchacha.

Y al escuchar esto, todo sueño o resto de adormecimiento desapareció enseguida. Pudo inmediatamente, reconocer la figura de su…" ¡AMIGA!" a escasos centímetros de su cara.

El muchacho dejó de respirar y de vivir por unos momentos, hasta que pegó un sobresalto para atrás para separarse de ella. Dicho acto, hizo que termine cayéndose del colchón, y de espaldas al suelo.

-¡Ouch!

-¿Estás bien?- Preguntó la chica mientras se acercaba al ras del borde para ver su estado.

-Ay ay ay. Estaré bien- Mientras con una mano se tocaba repetidamente la cabeza.- Mmm, lo siento… no me di cuenta.- Se disculpó penosamente.

-No te preocupes… ¿Quieres hielo?

-No, no. Estaré bien.

-De acuerdo. Mmm, me voy a cambiar a mi… cuarto. Así hago el desayuno. ¿Te parece bien?

-Ok. Bajo a ayudarte en breve- Y vio como la chica le confirmaba con un leve movimiento de la cabeza mientras salía de la habitación y la cerraba detrás de ella.

-Uffffffffff…. Con muchas "f"- Dijo para calmarse. .-"Que extraño. ¡Ahora hace bastante frío!... volviendo al tema,… ¡Tontooooo!… ¿Cómo me acerqué a esa distancia?- Y un gran rubor se asomó a sus mejillas mientras se paraba para buscar su ropa en el armario.- "Como que estábamos… muy, pero muy… pero MUY y extremadamente muy, muy y peligrosamente muy cerca…. ¡Por favor! ¡Parezco adolescente!... un momento… ¿Acaso no lo soy? ¡Hey! No terminé el colegio… o en realidad sí… ¡AHHHH! ¡Ya deja de pensar en estupideces!- Mientras agarró la ropa que iba a usar y se dispuso a cambiar.

-"Más importante ahora… ¿Cómo proceder a hablar con ella seriamente? ¿Qué hora es?.."- Y mirando el reloj de muñeca que tenía, vio que eran las 13.15hs…- Un poco tarde para desayunar jeje. Bueno, aquí vamos.

Descendiendo las escaleras, pudo ver que Ran no había bajado todavía. Así que aprovechó a lavarse la cara y los dientes.

Cuando salió, pudo encontrarla en la cocina preparando los ingredientes mientras hablaba por teléfono. Se acercó para ayudarla a hacer las cosas y poner la mesa, y mientras… escuchaba su conversación.- "No es que sea chusma, pero… ¿Con quién hablará?"

-Ajá… sí… sí... ¡Ah no! Ya se los dije. Apenas lleguen me van a escuchar por un muy buen rato…. No, no y no…. No me importan las razones, excusas o ideas locas que tengan… ¿Qué? ¿Cómo que no pueden volver? Pero sí…. ¿Varados?.. ¿No me estarán haciendo una broma de vuelta?...ajá…Bueno… Ok… Sí también te quiero- Y a Shinichi le salió una vena en la frente de irritación.- ¡Sí, lo sé! Bueno, saludos a papá- Y nuestro detective se cayó- Chau.

-¿Mmm? ¿Y a ti que te pasa?- Le preguntó a su amigo.

-Nada, nada. Olvídalo- Y en ese momento, notó algo distinto en ella.- ¿Y esa ropa de dónde salió?

-¡Ah! La encontré cerca de dónde encontraste el pijama. Menos mal que todavía me entra. ¡Tú ropa me va gigante!

-Jeje. Qué bueno entonces… mmm, ¿Te parece que… después de desayunar vayamos a caminar por algún lado?

-Seguro, no hay problema. Aunque yo tengo un problema aparte.

-¿Qué sucede?

-Recién estaba hablando con mamá y ¿Adivina qué?

-¿Escuche algo de varados?- Con lo cual la chica asintió.

-No recuerdo haberlo visto… hay en un momento de la ruta, donde hay una especie de arroyo…

-Si no me equivoco está a 30km de la ciudad.

-Bueno… ése… se desbordó, y la ruta en ese pedazo es inaccesible.

-¿Por ende, tus padres están trabados?

-Ganaste la lotería Sherlock. No van a poder cruzar hasta que no baje el caudal. Así que, se quedarán en el hotel hasta nuevo aviso.

-Sin palabras… es curioso pero… ¿No son cómo unos días medios raros estos?

-Opino lo mismo.

Luego de que terminaran de hacer el desayuno, comérselo ,lavar los platos, sus dientes, arreglarse y af af af (¡Agitación por no terminar jamás la descripción!) y de arroparse para poder salir… ¡salieron los dos juntos!

Shinichi fue a cerciorar de que su vecino no había vuelto aún, y así fue definitivamente. Aún no estaban de regreso. Ran recordó algo que el muchacho le había dicho y decidió preguntárselo.

-¿Shinichi?

-¿Qué ocurre?

-Anteriormente me habías dicho de que el profesor Agasa se había ido a una… a una…

-¿Conferencia bioquímica?

-¿Qué se supone que hace ahí?

-Fue por Ai.

-¿Qué?

-Que fue por Ai.

-Sí, lo escuché, pero… es una niña, ¿Qué va a entender de eso?

-…- Y se paró para dedicarle una mirada de pillo- Aparenta ser una niña, querida.

-¿Cómo que…? Espera. No, no. ¿Ella también?- Preguntó incrédula.

-Puff, no tienes idea de lo que te falta escuchar todavía.

Los dos llegaron a su parque favorito. Era el mismo que acudían desde que eran unos niños junto a sus padres, el que presenció su crecimiento semana a semana, y el que fue testigo de semejante pelea hace un tiempo atrás.

Empezaron a caminar uno al lado del otro. Ran estaba en silencio esperando con exaltación, que el muchacho organice sus pensamientos. Y después de apenas unos instantes, empezó la explicación que tendría que haber escuchado anteriormente… en el mismo lugar.

-Sinceramente no sé por dónde empezar.

-¿Por el comienzo?- Le sugirió.

- De acuerdo… ¿Recuerdas ese día que estábamos en el parque de diversiones por haber ganado tu campeonato?

-¿Cómo quieres que lo olvide?

-Ejem… bueno- Suspirando para aliviar un poco el nerviosismo comenzó.- Ese día que te dejé a la salida de la montaña rusa, ¿Recuerdas por casualidad que en una de las filas de nuestro viaje, había dos personas vestidas de negro, medias raras?

-Mmm no. Sólo recuerdo a la chica- Dijo volviendo a recordar esa noche.

-Resulta que esas dos personas que no recuerdas, me llamaron la atención por estar como… incoherentes con respecto al escenario. Por el modo de hablar, la vestimenta, la apariencia… bueno, no viene al caso.

Cuando salimos de ese juego, vi a uno de ellos correr hacia un lugar oscuro, como un pasadizo. Fue en ese momento, cuando me separe de tu lado para ir a ver lo que ocurría, y lo seguí. Resulta que esta persona, estaba realizando una operación de chantaje con otra.

Sin embargo, no me avivé que faltaba uno. Y esa persona estaba atrás mío. Cuando me di cuenta, me dio un fuerte golpe con una especie de palo, en la cabeza. Por supuesto, me dejo casi inconsciente.

El que estaba realizando el chantaje, había sacado una pistola- Y Ran en ese momento abrió un poco más los ojos- Y quiso prácticamente liquidarme en ese momento. Pero, la otra persona le advirtió que había mucha policía alrededor por el caso que había sucedido en la montaña rusa, y sacó una especie de píldora, con la cual, en pocas palabras, me drogó.

Del dolor que me ocasionó esa cosa, me desmayé. Desperté luego, porque dos policías me habían encontrado herido y dormido. Lo más tonto de esto, es que en ese momento me decían…-¿Estás bien niño?... Te juro que no entendía nada. Y no lo entendí hasta que me fui corriendo a casa y pasé por una de las vidrieras de los negocios. Al verme en el reflejo, pude efectivamente ver que era un niño otra vez en verdad.

Volví a correr hacia casa hasta que me encontré con la reja, la cual estaba demasiado alta para incluso poder abrirla. Y mientras trataba de alguna manera alcanzar, el profesor voló la pared con alguno de sus locos inventos.

Al principio, no me creía para nada que era yo. Tuve que demostrarle de manera lógica para que se diera cuenta.

Al rato… nos pusimos a charlar, sobre qué hacer ahora. Realmente estaba perdido. Y me aconsejó, que este tema no se lo dijera a nadie porque si se enteraban de que si yo seguía vivo, iban a venir no sólo por mí, sino por toda la gente que conocía.

Bueno, en ese momento entraste tú en escena buscándome, y digamos que me encontraste en otra forma un poco distinta. En fin, con el profesor formulamos la teoría de que si ayudaba a tu papá a resolver casos, en una de esas las probabilidades de conseguir información, eran mayores. Y así es como tu padre empezó a llamar la atención de vuelta.

-Espera que le diga eso…- Dijo nerviosamente.

-Ya lo sabe.

-¿Qué?

-Y no. Yo no se lo dije. Más bien, se enteró el mismo día que tú, creo, por otra fuente. Dado que salieron los informes oficiales sobre todo lo que pasó.

Eh, bueno, volviendo al caso, la cosa es que empecé a averiguar sobre estos tipos, sobre lo que hacían, etc. Y un día, el profesor me avisa que a la entrada de mi casa, había una nena tirada en la calle, con ropas con dimensiones que no pertenecían a las de ella.

Esa chica es Ai. Que en realidad, Ai es un nombre inventado, como Conan fue el mío. Ella se llama Shiho Miyano, y fue la creadora de la droga que posteriormente fue titulada como aptx 4869.

-Espera un momento. ¿Me estás diciendo que Ai… fue la creadora de semejante cosa… y ustedes dos estaban siempre juntos? ¿No deberían ser enemigos?

-A ver cómo te explico…-Pensó en voz alta mientras una mano iba a su mentón.- Mmm, la historia de Ai es complicada. Sus padres y hermana fueron asesinados por esta organización. Y a ella no le quedó otra que trabajar ahí dentro, hasta que asesinaron a su hermana. Fue ahí cuando tomó la pastilla y huyo porque iban a matarla también. Luego la encontramos y ahí empezó todo.

Ai fue de ayuda para obtener información sobre esto y para la creación del antídoto.

Las veces que me pudiste ver, en mi tamaño… llámalo normal, fue porque iba creando prototipos de antídoto, hasta que pudo dar con el final.

-Pero si tú estás normal… ¿Por qué ella sigue como niña?

-Porque no tiene a nadie.

-¿A qué te refieres?

-Yo le pregunté lo mismo. No entendía por qué no quería ser ella de vuelta. Y me contestó que, no tiene familia, ni amigos, ni vida. Los únicos amigos que tiene son el pequeño grupo de primaria de ahora. Y sí, tiene a Agasa también, el cual trata como si fuese su actual padre… o abuelo, cómo lo quieras ver. Por ende, vio una nueva oportunidad y decidió empezar de nuevo, y hacer una nueva vida.

-Entiendo.

-Bueno… por donde iba… ¡ah! Bueno, pasaron un millón de cosas en el medio. Hubo víctimas, gente arrestada, investigaciones. Luego descubrimos que había gente infiltrada del FBI y CIA. En pocas palabras, fue un infierno desmantelarla de a poco y saber quién estaba con ellos y quién no. Hasta que un día explotó todos y nos enfrentamos los dos bandos.

-Qué forma de resumir que tienes.

-No creo que te interese saber qué es lo que hacían, porque además, no te lo pienso decir. Así que…vete imaginando las atrocidades que realizaban.

-¿Eso es lo que sueñas a las noches?

-Está relacionado. Sus actividades no eran muy… éticas ni legales. Fue difícil rastrearlos porque se fueron ramificando por países también. Y eran una gran cantidad de gente, con una variedad de trabajos inmensos.

-En ese enfrentamiento… ¿Estabas también?

-Por supuesto. Si era uno de los principales involucrados.

-Mmm… ¿Te… hirieron?

-Estuve tres semanas en el hospital internado por alguna que otra herida de bala…per…

-¡¿QUE?- Le gritó mientras paró en su camino para verlo directamente a los ojos, haciendo que el muchacho salté un metro de distancia.

-Era imposible que alguien salga de ahí sin alguna herida Ran. ¿Hubo gente que murió? Sí, definitivamente. ¿Heridos? Al por doquier. Son riesgos que lamentablemente hay que tomar.

-¿Pero por qué tú tienes que tomar ese tipo de riesgos?

-Porque debía- Y viéndola se dio cuenta de que no entendía. Ladeó rápidamente de un lado a otro la cabeza- Ran, nosotros… y me refiero generalmente a los hombres, pensamos muy distinto de ustedes.

-Hattori me dijo algo parecido, pero no me dijo el por qué.

-El por qué te lo diré después. ¿Alguna otra pregunta?

-¿Empiezo?

-Dispara.

-¡No digas eso tonto!- Y le golpeó un brazo, haciendo que el muchacho dirija una mano hacia ese sector para masajear el golpe recibido.- Esto sí realmente me interesa… ¿Quién sabía de esto?- Y Shinichi empezó a transpirar. Sabía que a partir de aquí comenzarían las preguntas tituladas "complicadas" para él de contestar.

-Agasa, Ai y mis padres, fueron los primeros. Luego Heiji, Kaito, Saguru… ejem… Eisuke…

-¡¿EISUKE LO SABIA Y YO NO? ¿EISUKEEEEE? ¿ME ESTAS TOMANDO EL PELO?

-Pero por una buena razón- Dijo mientras sacudía las manos enfrente suyo.

-¡PUES MEJOR QUE EMPIECES A EXPLICARTE AHORA SHINICHI KUDO!

-…-Y se puso como un tomate al tratar de explicarle- Es que…él… ¡Aghh! Me sacaba de quicio.

-¿Por qué?

-Pues… porque…te lo diré junto con la de los riesgos.

-Olvídalo. Mejor que me empieces a confesar- Le contestó enojada.

-Prometo que te lo diré- Dijo juntando las palmas en forma de plegaria.

-Uuuy. ¿Por qué Heiji sabía y el resto también?- Empezando a caminar los dos otra vez.

-Ellos lo descubrieron solos. Heiji cuando fuimos al caso ese de los fanáticos de Sherlock. Se dio cuenta al instante por la forma de razonamiento…él es detective, recordemos. Me amenazó con decirte la verdad si no le contaba. Luego al saber, me ayudó bastante en todo este lío también. Tanto que hasta lo involucré en mi problema.

Con Kaito en realidad, los dos descubrimos nuestros secretos mutuamente. Él… tiene una actividad extracurricular que si yo la decía, se le iba a armar una muy grande. Y él me descubrió por la misma forma que Heiji. Y además, este chico, por razones personales, estaba intentando buscar a la organización desde hace tiempo.

Saguru, estaba involucrado con la organización de otra manera, y nos conocimos mediante investigaciones.

-¿Y por qué a ellos no les negaste la verdad? Me haces sentir una idiota al decirte prácticamente todo en la cara.- Y ante esto, la detuvo en el camino para tomarla de la mano.

-Mmm, vamos allá - Y señaló un lugar donde había unos bancos de piedra.

Al llegar, se dieron cuenta de que estaban un poco húmedos por la lluvia, pero no les importó mucho. Se sentaron uno al lado del otro, y giraron sobre ellos para quedar frente a frente. Shinichi no se desprendió de la mano de la muchacha, y empezó a recorrer cada centímetro de ella por un acto de nerviosismo.

-Bien. Ya sabes casi todo lo técnico. Sabes el qué pasó, cómo, cuándo, dónde y el quién. Lo que te falta, es el por qué de todo esto.

El por qué no les negué la verdad a ellos, fue porque en cierto modo, todos estábamos inmersos en una misma causa. Y ninguno de nosotros quería poner la vida de otras personas en el medio. ¿Tú crees que Toyama sabe algo de todo esto? ¡Olvídalo! Heiji y yo no pensamos muy distinto con respecto a eso.

-¿Y cuándo va a ser el día que confíen en nosotras? No sabes lo egoísta que suena lo que dices.

-Sí lo sé. Sé que suena de esa manera. Pero esto no era un tema de confianza Ran. Empieza… empieza a unir cabos sueltos. Hazme un favor. Cierra los ojos.

-¿Eh? ¿Para qué?

-Sólo hazlo, por favor. -Y dejando salir un bufido le hizo caso. Se estaba empezando a fastidiar al no saber a dónde apuntaba todo esto.

-Quiero que en tu mente, recuerdes los lugares, situaciones y emociones de las siguientes frases o palabras que te mencione. ¿De acuerdo?

-De acuerdo- Y mientras, podía sentir cómo los dedos de Shinichi recorrían de forma más serena cada uno de sus dedos.

-¿Recuerdas el primer día de san Valentín que estuve ausente, cuando un gorila gigante te quería de cualquier forma… besar? ¡Y lo que sufrí por evitar eso!- Ran al recordarlo se le inflaron los cachetes y empezó a reírse cómo no lo hacía hace mucho tiempo.

Después de 2 minutos, y de ver qué no tenía pensado parar, el muchacho empezó a ofenderse.

-¡Oye no te rías! ¡Fue lo más desagradable que me pasó en la historia!

-¡Jajajaja! Lo… siento- Decía entre risas sin poder contenerse.

-Bueno, bueno… te calmas.

-De todas las cosas que pasaron, justo esa me mencionas.

-Sólo es la primera en la lista. Pero si quieres me calló. Jum.

-¡No! No… ya, ya. Jaja. Sigamos- Dijo cerrando los ojos pero sin que la sonrisa se desvirtúe de sus labios.

-Mmm si te digo… cable rojo- Y la chica se puso seria inmediatamente mientras recordaba…

-"Corta el que quieras, Me quedaré contigo hasta que lo cortes y si morimos… lo haremos juntos".

-El día que perdiste la memoria… cuando estábamos en las rocas, me preguntaste algo. Aplica esa respuesta a este caso- Y ahí empezó a sonrojarse un poco al recordar no sólo lo que se arriesgó para salvarla, sino por la frase que le dijo.

- "¿Por qué me estás protegiendo?...-Porque te quiero, te quiero mucho, más que a nada en este mundo"

-Shiragami.

-"Ese día que caí por el bosque buscándote y me curaste. Y que luego dijiste…Tú no eres la única. Yo también quiero preguntarte y decirte cosas…y creo que es lo mismo que tú quieres preguntarme"

-Londres. Y creí que te lo había dejado claro esa vez- Y Ran abrió los ojos ante el significado de eso. –Todo, absolutamente todo fue por la misma causa, Ran. Y esa causa… eres tú.

La razón por la que te negué la verdad mil veces, era porque no quería meterte ni por loco en todo esto. ¿Entiendes? Mientras menos sabías de esto, menos posibilidades había de que te encuentren. ¿Suena egoísta? Por supuesto. Va a sonar frío, pero prefiero que estés peleada conmigo por toda la eternidad, antes que tener que visitar tu tumba.

…Creo que al menos, un millón de veces, pensé en decírtelo todo. Cada vez que llorabas, o que estabas angustiada, se me hacía un nudo en el estómago que no me dejaba ni respirar. Detestaba verte así, sabiendo que el causante de eso era yo. Pero… cuando supe lo que estos tipos hacían Ran, me imaginaba que cada situación podía llegar a pasar contigo. Y eso me volvía loco ¿Comprendes? No tienes idea de la desesperación que sentía a veces, por no poder hacer nada. No tenía ni el físico, ni la altura, ni la fuerza para hacer nada. ¿Cómo podía protegerte estando en ese estado? Lo único que podía hacer era intentar levantarte el ánimo y estar ahí aunque no me vieses.

Y sé que… estuve mal. Lo sé. Pero… me importas mucho más de lo que crees, Ran. Si te… si te pasaba algo, yo me moría. Tú eras la única razón por la cual pude seguir adelante con todo esto .Quería volver a ser yo, sólo para estar contigo. – Terminó diciendo, a la misma vez que bajaba su mirada para mirar sus manos que seguían juntas.

Un silencio se hizo entre los dos, el cual parecía ser eterno. El joven detective no podía recordar un momento más exasperante en toda su vida. Había dado el todo por el todo, y la espera del resultado era la peor de las torturas que podía existir.

La muchacha estaba ordenando sus pensamientos, e intentaba procesar cada palabra que escuchaba. Su cabeza parecía un torbellino de pensamientos, el cual no parecía querer parar.

-Me siento una idiota al 100% ahora- Dijo mientras sentía como el calor iba subiendo dentro de su cara hasta sus ojos, donde pequeños cristales de agua empezaban a formarse.

-¿Eh?- El muchacho podía esperar cualquier respuesta… menos esa. Y mucho menos, esperaba hacerla llorar otra vez.

-Ahora que lo veo de esa manera, siempre estuviste al lado mío aguantando no sólo todo este problema, sino a mí también. Y yo… no hice nada para ayudarte. Sino que exploté a la primera frase que escuché cuando volviste. – Dijo cerrando los puños e intentando contener las lágrimas… inútilmente.

-Ran, tenías todo el derecho del mundo de explotar contra mí y…

-¡No! No lo tenía para nada.- Y Shinichi se sorprendió al oírla, mientras veía como con sus puños intentaba sacar esas gotas saladas.- Debería haberte escuchado. Hice 4 meses más de puro sufrimiento sin sentido.

-Tú hiciste sólo 4 meses. Yo hice casi 3 años. Así que, no te sientas una idiota porque no lo eres. Si alguien tiene la culpa en todo esto soy yo por meterme donde no debía- Le contestó penosamente el muchacho mientras con sus pulgares, sacaba suavemente esas cristalinas aguas de sus ojos zafiros. Y luego con una voz angustiosa le pidió- Ya… deja de llorar por favor. Ya vi demasiado de eso.

Y en ese preciso momento, el día los recibió con una pequeña nevada.

Shinichi miró hacia el cielo, para encontrarse con los pequeños copos de nieve. Y en ese momento, se puso de pie, alcanzándole una mano a Ran.-Vamos o nos vamos a congelar si nos quedamos aquí.

Ran levantó la mirada para ver su ofrecimiento, el cual aceptó sin lugar a dudas. Sin embargo, cuando Shinichi quiso empezar a caminar, no pudo hacerlo. La mano que tenían ahora entrelazada, le impedía moverse para adelante. El muchacho giró el cuerpo para ver la razón por la cual la karateca se había detenido… Y se encontró con un par de brazos muy conocidos por él…

Los brazos de Ran, rodearon su cuello aplicando un poco de fuerza para sentirlo más cerca. Su rostro se escondía sobre su hombro, mientras que las lágrimas seguían cayendo sobre su campera. Su figura temblaba en cierto modo, por la cantidad de emociones que sintió en apenas unos segundos.

Shinichi al principio, se tensó por el abrazo, pero rápidamente se podía ver cómo se fue relajando. Al verla tan frágil y poco estable, decidió rodearla con sus brazos a la altura de la mitad de la espalda.

Su cabeza se dirigió al hombro de ella, donde intentó acogerse lo más posible cerrando los ojos. Y después de un ratito, la presionó contra él suavemente, como si intentara evitar que una fuerza inexistente los separase.

Ninguno de los dos se quejó, ni habló ni opinó. Se quedaron ahí, saboreando el momento tan esperado por ambos hace mucho tiempo. Si había nieve, lluvia o tormenta, ninguno se dio cuenta. Estaban absortos de cualquier presencia, excepto las suyas.

Cuando algunos minutos pasaron y Ran dejó de llorar hace un rato largo, una de las manos de la mujer, subió por el cuello del muchacho, para infiltrarse en su suave cabello. Toda la vida había querido hacer eso. Y no sabía si era lo adecuado o no, pero realmente, no le importaba nada.

Shinichi al sentir que un escalofrío de placer subía por su cuello, acercó más su rostro al cuello de Ran, y sin pensarlo, lo giró para que su nariz, haga figuras en el huequito que había entre su cuello y el hombro, estremeciéndola al instante.

-Tengo una última pregunta- Suavemente le indagó.

-Adelante- Y el aire que salía por sus labios para llegar cálidamente a su cuello, le hizo saltarse un par de palpitaciones a la pobre chica.

-Cuando estábamos en el avión… realmente escuchaste lo que dije, ¿Verdad? Y sabes a lo que me refiero.

-¿Qué quieres que te conteste?

-La verdad.

-…Estaba atrás de la puerta de la cabina hablando contigo. Así que… sí, escuché todo.

-…

-…

-O sea que… - Y sin salirse de sus brazos, se separó un poco para verlo con una sonrisa de punta a punta- Eres un lento.

-¿Qué?

-Pues señor detective déjeme decirle que… si tomamos todos los relatos y experiencias vividas hasta el momento…yo, Ran Mouri… te lo dije antes que tú a mí.

-No, no lo hiciste- Dijo poniéndose colorado. No eran temas que acostumbraba a hablar con… frecuencia y tan… ¡Abiertamente!

-Sí que sí.

-Que no- Dijo poniendo cara de niño, la cual le resultó muy tierna a la muchacha. Y Shinichi acercó sus ojos a los de ella con un brillo especial, provocando que las mejillas de su acompañante se tiñan del color de las rosas- Se lo dijiste a un enano de 7 años mientras que yo se lo dije a una adulta. Por ende, que-ri-da… salgo ganando yo- Cerró los ojos y levantó la nariz como si fuese el dueño de la razón.

-¿Vamos a pelear por esto?

-Si es necesario…

-¿Te das cuenta del motivo, no? Puedes ser tan infantil cuando quieres jaja. Nunca te ha gustado perder.

-No es ser infantil.

-¿Eh?

-Y en cuanto a perder… -Y abrió los ojos, haciendo que Ran vea la mirada que tanto extrañaba… esa mirada única y llena de seguridad que le traía confianza y serenidad- Es cierto. No me gusta perder. Y mucho menos me gusta perder la posibilidad de estar contigo otra vez. Por eso, Ran Mouri… hablando seriamente y no hipotéticamente hablando… dime… ¿Tengo alguna chance de que me dejes estar contigo esta vez?

-…Puede ser- Respuesta que trajo una pequeña pero imperceptible sonrisa de nuestro detective. Sabía que le estaba dando la oportunidad… una que no pensaba perder.

-¿Por más que te prometa que no pienso irme más de tu lado?- Y disminuyó la distancia en un centímetro menos entre sus rostros, tanteando la reacción.

-Tal vez- Le respondió la muchacha agrandando sus ojos, los cuales brillaban ante la intensidad del azul marino que se iba acercando cada vez más y más.

-Mmm- Y se dio cuenta de que los dos querían terminar ya con el juego del gato y del ratón…. -¿Y si te prometo… abrazarte todos los días de aquí hasta que me muera?- Mientras la abrazaba con más fuerza, acercándola todavía más a él.

-Puedes tener… definitivamente… más chances en una de esas- Y observaba cómo quedaba una mera distancia entre sus labios. Tan chica como el grosor de un copito de nieve.

-Ajá… Y si…- Y veía como sus narices llegaron al punto de tocarse una al lado de la otra y cómo sus miradas subían y bajaban continuamente desde sus labios hasta sus ojos- te confieso que…- Los latidos de ambos se aceleraban provocando que un gran cosquilleo interno de mil mariposas se liberara por sus estómagos y pecho- … te amo más que a nadie en este mundo, y que eres la persona más importante de mi vida… ¿Me dejarás besarte ahora?

-¿Hace falta que te responda… mi Sherlock?

La mera distancia que existía, terminó de cerrarse, para que un par de tímidos labios se unan a los de ella. Lenta y suavemente fue moviéndolos, mientras que su corazón estaba a punto de derretirse por el placentero ardor que estaba sintiendo al rozar sus bocas. Y el sentimiento se potenció aún más, al sentir como Ran le respondía de la misma manera.

Después de unos segundos de tratar de esconder la pasión que estaban sintiendo, perdieron el control de sus mentes, y dejaron que sus corazones los guie. Empezaron a mover sus labios más profundamente, explorando un mundo nuevo para ellos. Un mundo donde no existía otra cosa, más que el amor que sentía el uno por el otro.

Un beso era seguido de otro más apasionado, y la muchacha no pudo evitar emitir un gemido ante la ternura y la emoción de sentir los labios de él entre los suyos. Ni el mejor de los sueños fantaseados por ella sobre este momento podía superarlo. Las suaves pero poderosas caricias sobre su espalda, el constante golpeteo de su corazón contra su pecho, los continuos escalofríos que jugaban por todo su cuerpo por el deseo que el muchacho le estaba provocando… todo era mágico y único.

Fue en ese momento cuando decidió, con una de sus manos en su cuello, atraerlo más hacia ella.

Shinichi le respondió sin pensarlo, con un sonido de aprobación. Podía sentir como su cabeza se nublaba cada vez más, y cómo sus pulmones le imploraban que se separe para tomar oxígeno… si claro. Eso sí podía pensarlo y la respuesta era… ¡Ni por broma! Las veces que quiso estar así de cerca con ella eran incontables, y al fin había podido lograrlo. No quería dejar de recorrer la figura de su amada, quería recordar cada milímetro de ella, quería grabarla eternamente en su cabeza, quería demostrarle todo lo que la amaba…

Finalmente, los dos se separaron agitadamente y con los ojos cerrados, dejando que el aire puro limpie sus cabezas. Sin embargo, ninguno de los dos se alejó del otro.

Shinichi fue el primero en abrirlos, y presenciar el rostro tan angelical de la mujer que robó su corazón hace años. Todavía no podía creer todo lo que estaba pasando. ¿Seguiría dormido cómodamente en su cama y despertaría en un par de minutos? Se sentía embriagado.

Pero toda duda se desvaneció al ver cómo lentamente las pestañas de la muchacha se levantaban, dejando a su visión, unos ojos tan azules como el mar iluminado por la Luna llena.

Un brillo estelar se mostraba en sus pupilas al mirarse. Ya no tenían miedo. No tenían que correr de ellos mismos para que ninguno descubra lo que sentían. Ya no. Ahora cada uno se abría al otro, como queriendo que la otra persona entre en su ser y conozca todos los secretos afectivos que guardaron durante tanto tiempo.

Después de un ratito, el muchacho le sonrió, provocando que la muchacha vuelva a poner con una sonrisa, su rostro sobre su hombro. Shinichi luego puso su mentón sobre la base de su cabeza, oliendo la fragancia de su pelo.

-¿Por qué no hicimos esto antes?

-…-Suspirando le contestó-… ya te lo dije. Eres un lento.

-Jaja. De acuerdo soy una tortuga para estos temas- Dijo al mismo tiempo que levantaba su cabeza de vuelta.

-Al fin lo aceptas- Y acercándose a su oído le dijo suavemente-…Tontito.- Haciendo que el muchacho se estremezca.

-…" ¿Estás haciendo esto a propósito o quieres que me termine de derretir ahora mismo?"- Jum.

Y la chica al verlo no pudo evitar darle un beso en la mejilla.

-Te amo ¿Lo sabías?-

-¿Y recién me contestas? ¡Después me dices lento a mí!

-Ya cállate ¡jajaja!

-Tonta.

-Tú eres el tonto.- Dijo al mismo tiempo que sacaba sus brazos de alrededor de su cuello para posarlos en su pecho.

.Mmm…Entonces… ¿Estamos bien?- Preguntó esperanzado.

-Estamos bien. Pero… una única condición.

-¿Cuál es?

-Prométeme que nunca más en tu vida me harás una cosa de estas. No me importa si me pones en peligro, vienen a matarme o lo que sea. Sea lo que sea que pase, quiero que me lo digas, ¿De acuerdo?

-…- Shinichi agachó la mirada para pensar seria y dubitativamente. Lo que le estaba pidiendo no le estaba gustando nada.- Pero Ran…

-No más peros. No quiero volver a sentir lo mismo que sentí por tres años. No quiero acostarme todas las noches sin saber dónde estás, o si estás mal o bien, o si estás vivo o muerto. Es peor tortura eso que cualquier otra cosa…Por favor. Prométemelo.- Le suplicó, cerrando con fuerza sus puños sobre su campera.

Shinichi podía sentir la intensidad y hasta podría decir la desesperación que ella sentía.

-Ran, sabes lo peligroso que puede llegar a ser todo.

-No me importa. Viví con mi padre que fue policía y luego detective. Mi madre que es abogada y se ha metido en sus buenos líos también. La que decide meterse soy yo. Y entiendo lo que eso significa con todas sus consecuencias. Ya deja de tomar decisiones por mí. Soy grande ¿No crees? Creo que puedo tomarlas yo, y hacer mi camino. Y decidí hacerlo contigo, te guste o no.

El joven detective no podía negárselo. Era verdad… habían crecido.

-Está bien, está bien. Si pasa algo te lo diré. Te lo prometo.

-Inmediatamente.

-Inmediatamente señorita. Mmm, ¿Vamos por un café o algo?- Mientras entrelazó su mano a la de ella.

-Claro… y mientras me explicas como es que Eisuke lo supo antes que yo.

-No se te pasa nada por alto ¿no?- Dijo con una gotita en la cabeza.

-Nop. ¿Razones?

-Es que… emm…

-Muy coherente.

-Ya deja de cargarme. La razón es que… aaaghhh!- Dijo mientras se sacudía la cabeza- Él estaba enamorado de ti y te lo quería decir… y encima te quería llevar a Estados Unidos. Ni de broma ¡Shu shu!- Terminó diciendo como hace la gente para alejar a un perro.

-¿Qué él qué?

-Uf, Ran, eres muuuuuy distraída. ¿Acaso no sabes que ¾ de colegio quiere estar contigo?

-No es cierto. Además que tiene que ver eso con saber tu identidad- Dijo poniéndose colorada.

-Pues porque dijo que me quería preguntar a mí porque pensaba que yo estaba enamorado de ti, y si a mí me parecía bien que él haga eso… ¡Obvio que no! ¿Qué le voy a decir?… Nah, no pasa nada, llevatelá…. No. Niet. Olvídalo.

-¿No sabía que eras así de celoso y posesivo?- dijo de forma risueña. Mientras que él entrecerraba los ojos.

-Perdooooon. Pero cuando una niña fue a tú oficina para buscar a tú papá, con el motivo de buscarme porque era el "novio"… ¿Qué hicisteeee?

-Qué lindo está el día ¿no?

-Síii, lloviendo, nevando y helado. Perfecto. No me cambies de tema

-Bueno, bueno… y al final tampoco me dijiste que es lo que piensan Hattori y tú de la misma manera.

-Prométeme que no le dirás una palabra a Toyama ¿De acuerdo?- Dijo guiñándole un ojo- Eso es trabajo de Heiji.

-De acuerdo.

-Digamos que cada vez que resolvemos un caso y ponemos un criminal tras las rejas, es un modo de ver nuestro, de que hay una persona menos que pueda hacerles daño a ustedes. Suena tonto ya sé.

-Ooooh, eres una ternura- Le dijo mientras le ponía una cara de simpatía total y le daba un suave y delicado besito en la mejilla. Acción que le hizo al muchacho ponerse un poco rosadito.- ¿Cuándo vas a dejar de ponerte colorado?

-¡No estoy colorado!- Le negó.

-Sí claro. Es el viento ¿Verdad?- Le respondió irónicamente.

-Mmm. Es tu culpa. ¿Quieres ver cómo hago para que reacciones de la misma manera?- Y acercó su rostro hasta estar escasos centímetros, provocando que Ran no pueda respirar normalmente y haga que un leve rubor suba. –Aja… ¿ves? Tú tampoco estás acostumbrada.

-No vale.

-¡Jaja! Vamos por ese café.

Luego de caminar por 5 minutos, pasaron por una cafetería para llevarse el café. Al entrar, notaron lo lleno que estaba el lugar. Parecía como que todos estaban mirando un partido de fútbol o algo por el estilo. Sin embargo, nuestros muchachos, no le hicieron caso y se acercaron al mostrador para hacer su pedido.

Cuando Shinichi llamó la atención del que servía, el cual parecía ser un muchacho de su edad, éste último se giró para mirarlo con mala cara. ¡Había interrumpido algo muy interesante en la televisión! ¿Cómo se atrevía a molestar? Pero a los segundos, su cara cambió a una de sospecha. Luego volvió a ver la TV para volver a mirar al muchacho. Y de repente, sus ojos se agrandaron ante el reconocimiento de su figura.

-¡Ahhh! ¡Eres tú!- Gritó el empleado al verlo, haciendo que todos los presentes los mirasen.

Kudo no entendía nada. ¿Se habían vuelto todos locos o qué? Desvirtuó su mirada hacia Ran para ver si lograba captar algo, pero se dio cuenta inmediatamente, de que tampoco entendía lo que pasaba.

Prontamente, susurros invadieron el ambiente, como por ejemplo, -Oigan miren. Es Kudo… –Sí, está vivo…- Qué increíble…-Este tipo está demente.

El muchacho al fastidiarse de no comprender, decidió preguntarle al empleado…

-¿Pasa algo que no me haya enterado?

-¿No lo sabes?- Le preguntó con sorpresa.- No sé qué haces por la ciudad. Yo que tú empezaría a correr.

-¿Qué?

Y el muchacho le apuntó con un dedo la pantalla del televisor para que vea lo que pasaba. Y ahí cayó duro…

-¡Demonios! ¡Me había olvidado!- Dijo estresado y poniéndose una mano en la cara.

-¿Qué es eso? –Indagó Ran curiosamente.

-Lo de la organización. Me olvidé por completo que iba a salir al mediodía… oh oh. ¿Cómo te ves corriendo a casa?

-¿Sobreviviste a eso… y no puedes hacerlo a la vida en sociedad?

-Eh ¿No?

-Jaja. Pobre de ti- Los interrumpió el que atendía- Debió de ser duro. ¿Estás bien después de eso? ¡Fue terrible!

-…-Y se volteó a mirar a Ran- Sí, ahora estoy bien.

-Me alegro. Bueno. Preparo café, así te vas. ¿Para la señorita también?

-Sí por favor.- Le contestó el detective.

-De acuerdo. Tienes suerte muchacha… cuídalo de todos los gatos que van a salir gritando dentro de un par de minutos jeje.

-¿Eh?

Y podían ver cómo el muchacho se movía con facilidad para preparar su pedido. La pareja se sentía un poco incómoda dado que todos los ojos de los presentes, estaban sobre ellos, y cada segundo que pasaba, rogaban cada vez más para que su café venga rápido.

-Listo. Aquí tienen.- Dijo el empleado a los dos adolescentes.

-Gracias. ¿Cuánto es?- Preguntó el detective.

-Nah. Olvídalo. La casa invita.

-¿Qué?

-Creo que la sociedad… o mejor dicho, el país te debe una muy grande. Así que… lo menos que podemos hacer es darte un café ¿No? Disfrútenlo.

-Pero…

-Nada de peros. Es en serio. Tómenlo como muestra de gratitud.

- Eh, gracias entonces.

-De nada y… buena suerte.

-Igualmente. Hasta luego.

Cuando los dos salieron y caminaron un par de pasos…

-Ok. Eso… fue extraño- Opinó la muchacha mientras bebía de a sorbos su café.

-Totalmente de acuerdo.

Y de repente, se escuchó

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH! ¡ES KUDOOOOOO! ¡CHICAS, CHICAS MIREN! ¡SIGAMOSLO!

-¡Oh, oh! ¡No, no!

-Jajaja. Empieza a correr detective genio.

-Ah, no. Tú vienes conmigo. No era que querías estar conmigo en todas la que pase.

-Mmm, olvídalo. Tengo que hacer las compras para la cena, así que… viendo que no voy a poder salir contigo ni por dos cuadras de distancia… espérame en tú casa encerrado jaja.

-No le veo la gracia.

-¡AAAHHHH! ¡QUIERO ABRAZARLO!

-Quieres irte antes de que cometa un asesinato múltiple por ponerle las manos a mi… a…

-Escucho…- Dijo con una sonrisa de picardía.

-Mmm- Y el muchacho le levantó una ceja al verla tan nerviosa. Era una etapa rara para los dos.

-Tú sabes.

-Quizás quiera cerciorarlo.

-mmm… ¿Novio? ¿Somos… eso?

-Suena extraño… pero… sí.

-Vamos a tener que acostumbrarnos jeje… Ok. Empieza a correr. Ya están cerca.

-Uh, no puedo creerlo- Dijo de forma fastidiosa.- Pero antes…- Y le dio un rápido beso en los labios.- Te espero en casa, si es que llego.- Y le guió un ojo antes de salir disparando.

Ran lo vio empezar a correr, huyendo de las fanáticas que iban a volverlo loco por algún tiempo. Pero esta vez… esta vez, no sentía que no iba a volver a verlo más. Y ese pensamiento, trajo no sólo tranquilidad, sino una gran sonrisa a su rostro.

Las chicas cuando pasaron por su lado, le dieron una cara de odio al ver lo que había hecho SU Shinichi a esta… cualquiera.

Y Ran dulcemente, les puso una cara de…"No me molesten que soy karateca con cinturón negro y no voy a dudar en hacer uso del arte si le ponen una mano encima". Con lo cual, las chicas siguieron de largo, alejándose de ella.

Mientras caminaba, la muchacha pensaba…-"Que raro fueron estos días… pero este, definitivamente… fue el mejor de todos."